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ASOBANCARIA - DOCUMENTOS CEDE DESARROLLO ECONOMICO RETOS Y POLITICAS PUBLICAS 2009

ASOBANCARIA - Asociación Bancaria de Colombia

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Detalles

Título
ASOBANCARIA - DOCUMENTOS CEDE DESARROLLO ECONOMICO RETOS Y POLITICAS PUBLICAS 2009
Autor
ASOBANCARIA - Asociación Bancaria de Colombia
Categoría
Doctrina
Área del derecho
Financiero
Año
2009

Documentos CEDE

ISSN 1657-5334

Desarrollo económico: retos y políticas públicas

Raquel Bernal, Adriana Camacho, Carmen Elisa Flórez, Aleiandro Gaviria, Chrisiian Jaramillo, Oskar Nupia Ximena Peña, Catherine Rodríguez, Fabio Sánchez y Miguel Urruiia

ENERO DE2009

Universidad de

C E D E

IOS Andes Centro de Estudios Facultad de Econom¡a sobre Desarrollo Económico Serie Documentos Cede, 2009—01

ISSN 1657—5334

Enero de 2009 © 2009, Universidad de los Andes—Facultad de Economía—Cede Carrera 1 No. 18 A — 12, Bloque C. Bogotá, D. C., Colombia

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DESARROLLO ECONÓMICO:

RETOS Y POLÍTICAS PÚBLICAS

Raquel Bernal, Adriana Camacho, Carmen Elisa Flórez, Alejandro Gaviria, Christian Jaramillo, Oskar Nupia Ximena Peña, Catherine Rodríguez, Fabio Sánchez y Miguel Urrutia1 Resumen En el estudio se identificaron los principales problemas que Colombia afronta para lograr un desarrollo económico consolidado y se sugirieron recomendaciones de política pública de corto, mediano y largo plazo para superarlos. Los cinco elementos en los cuales se basó el

análisis fueron: Educación, salud y demografía, pobreza y distribución del ingreso, mercado laboral e instituciones.

Palabras Clave: diseño de políticas públicas, desarrollo económico, educación, salud, mercado laboral, pobreza, distribución del ingreso, instituciones.

Clasificación JEL: H0, H1, H8. 1 Este estudio fue contratado por el Congresos de la República a través de la Universidad Nacional de Colombia, dentro del proyecto Piensa Colombia. El documento aquí presentado ya ha sido publicado en una colección de libros llamada: Documentos de Política Pública: los aportes de la academia, tomo 1. Con el fin de hacer mayor su difusión hacemos su publicación en Documentos CEDE.

ECONOMIC DEVELOPMENT:

CHALLENGES AND POLICIES

Raquel Bernal, Adriana Camacho, Carmen Elisa Flórez, Alejandro Gaviria, Christian Jaramillo, Oskar Nupia Ximena Peña, Catherine Rodriguez, Fabio Sánchez y Miguel Urrutia Abstract This study identiñes the main problems that Colombia faces and the medium and long term policies that it should follows in order to become a developed country. We concentrate on f1ve relevant elements of development: Education, health and demography, poverty and income distribution, labor market and institutions.

Key words: design of public policies, economic development, education, health, labor market, poverty, income distribution, institutions.

JEL Classification: H0, H1, H8.

Introducción El desarrollo económico de un país implica el mejoramiento de diferentes factores tanto sociales como económicos. Parte importante del desarrollo está relacionado con el crecimiento de la economía. Sin embargo, aunque el crecimiento económico es una condición necesaria para el desarrollo, no siempre mayor crecimiento implica mayor desarrollo.

Un factor esencial para lograr un mayor desarrollo económico es el mejoramiento en las condiciones y niveles de educación, salud, demografía, pobreza y desigualdad. Una mejora en estas dimensiones no solo posee efectos directos sobre el desarrollo económico, sino también efectos indirectos a través de mayores tasas de crecimiento. El comportamiento de estos indicadores está estrechamente relacionado con el funcionamiento del mercado laboral y el diseño de las instituciones encargadas de asignar los recursos públicos en la sociedad. Existe conceso en la importancia que tiene la cantidad y la calidad de educación en el desarrollo de los individuos y de las sociedades en donde estos residen. Evidencia macroeconómica muestra que, mayores niveles de educación contribuyen a alcanzar mayores niveles de crecimiento y menores niveles de inequidad. Evidencia microeconómica sugiere que, mayores niveles de educación generan impactos positivos en variables importantes como los ingresos laborales, la salud de los niños y la reducción en las tasas de fecundidad (Behnnan, 1999; Glewwe, 2002; Huffman, 2001). La salud posee características similares a la educación. Esta también resulta ser tanto un insumo como un producto requerido para el desarrollo económico y social de un país. La salud es definida por la Constitución de 1946 de la Organización Mundial de la Salud (OMS) como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. El goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano sin distinción de raza, religión, ideología política o condición económica o social” (Organización Mundial de la Salud, 1946). Entendida

así, la salud es un derecho fundamental, y como tal es una dimensión obligada dentro de la conceptualización y medición del desarrollo económico y de la calidad de vida de la población. Además de permitir mejores niveles y condiciones de educación y salud, el desarrollo económico debe asegurar la disminución de la pobreza y las desigualdades. Existe una relación cíclica entre pobreza, bajos niveles de educación, mayores tasas de natalidad y mayores tasas de mortalidad infantil y materna, la cual no permite tomar una senda de desarrollo sostenible. Esto, mezclado con una mala distribución de ingresos hace que la mayoría de personas no pueda salir de esta “trampa” y se aumenten las diferencias entre pobres y ricos. El buen funcionamiento del mercado laboral es una pieza clave para lograr menores niveles de pobreza. Además de tener efectos importantes sobre los niveles de ingresos de los hogares y su distribución, también afecta las posibilidades de inversiones en capital humano (educación y salud) y físico. Por esta razón, entender sus fallas y superarlas hace parte integral de una política de desarrollo. A la par con un buen funcionamiento del mercado de trabajo, un buen diseño de las instituciones encargadas de asignar los recursos públicos es necesario para lograr un desarrollo económico consolidado. Durante las últimas décadas, muchos autores han enfatizado el efecto positivo que un diseño institucional “adecuado” tiene sobre el crecimiento económico (e.g. Knack y Keefer, 1995; Hall y Jones, 1999; Acemoglu, Johnson and Robinson, 2000). El objetivo de este capítulo es identificar los principales problemas que afronta el país para

lograr un desarrollo económico consolidado y sugerir recomendaciones de política pública de corto, mediano y largo plazo para superarlos. Para tal fm, nos concentraremos en los cinco temas mencionados arriba, es decir: Educación, salud y demograña, pobreza y distribución del ingreso, mercado laboral e instituciones. Por motivos de tiempo y espacio de esta publicación, no todas las dimensiones y variables que afectan estos cinco factores son consideradas aquí. Adicionalmente, cuestiones importantes para el crecimiento como la inversión en infraestructura y las mejoras en productividad son tratadas en otros capitulos de este proyecto. De igual forma, factores relacionados con el desarrollo como violencia, narcotráfico y desarrollo sostenible son tratados por separado.

1. Descripción del Problema 1.1. Educación La problemática del sector difiere entre niveles de educación. Hacemos una división general entre educación en etapa escolar y superior. 2.1.1. Educación Pre—escolar, Básica y Media Cobertura y deserción estudiantil La cobertura en educación no es completa y existen problemas de deserción e inequidad.

Colombia ha avanzado signiñcativamente en la cobertura educativa durante la última década (1997-2006). Sin embargo, aun son necesarios esfuerzos específicos que permitan alcanzar coberturas totales y disminuyan las altas tasas de deserción e inequidad en el sector. La evolución en las tasas de cobertura varía de acuerdo al nivel educativo. Mientras la tasa bruta de primaria ha permanecido constante en niveles superiores al 100%, las tasas en 4 transición, secundaria y media se han incrementado en 47, 16 y 13 puntos porcentuales

respectivamente en los últimos diez años.2Así, en el 2006 el país alcanzó una cobertura bruta del 94% en transición y 115% en básica primaria. En educación básica secundaria y media se llegó a una cobertura de 84% y 59%, respectivamente.Estos datos indican que, los mayores esfuerzos en cobertura y disminución de deserción escolar deberían concentrarse en educación pre—escolar, secundaria y media. Un análisis de cobertura según el nivel económico de los estudiantes, deja claro que las políticas de asistencia escolar deberían concentrarse en los alumnos de estratos más bajos. Para el caso de educación primaria, la brecha existente entre los distintos niveles de ingreso ha disminuido entre 1996 y 2004, estando hoy en tan solo 4 puntos porcentuales. Sin embargo, en los otros niveles educativos las diferencias son significativas. Específicamente, Barrera y Domínguez (2006) muestran que la cobertura para el quintil 5 en pre-escolar alcanza niveles cercanos al 100%, mientras que la cobertura para el quintil más pobre llega únicamente al 60%. Para el caso de educación secundaria, las brechas de cobertura según nivel económico alcanzan el 30%.4 La inequidad es evidente también al comparar las tasas de cobertura urbana y rural. Por ejemplo, en secundaria la cobertura urbana supera a la rural en cerca de 33%. En lo referente a la deserción estudiantil, los cambios en la última década han sido importantes. Mientras que las tasas de deserción en primaria se han reducido, lo contrario ha

sucedido con las tasas de deserción en secundaria.5 Es importante resaltar que las mayores tasas de deserción están en los grados primero y sexto, mostrando quizás los problemas de continuación en el ciclo educativo que enfrentan los estudiantes. Barrera y Domínguez (2006) argumentan que los altos costos educativos son uno de los determinantes más importantes de inasistencia escolar. Cálculos de los autores muestran que para colegios públicos los costos promedios anuales en secundaria son cercanos a los $160.000, monto que paga el 90% de los estudiantes. Los costos mensuales de colegios públicos, aunque son significativos también ($20.000 mensuales), son pagados por un menor porcentaje de estudiantes. Calidad La educación no es de buena calidad y existen problemas de inequidad. Los resultados de pruebas académicas nacionales e internacionales aplicadas a estudiantes en niveles de educación básica y media dejan entrever la urgencia de mejorar la calidad educativa en nuestro país y disminuir la inequidad existente. Al analizar las pruebas nacionales de calidad educativa encontramos que, a pesar de haber logrado una mejora en los resultados académicos, es necesario concentrar un mayor esfuerzo en este objetivo. Por ejemplo, a través de una comparación entre los resultados de las Pruebas º La cobertura bruta es la relación entre el número de estudiantes en un nivel educativo particular y el número de personas en el rango de edad que corresponde a dicho nivel educativo. Por su parte, la cobertura neta incluye en el numerador únicamente a las personas en edad correspondiente que asisten al nivel educativo que está siendo examinado. 3 Datos del Ministerio de Educación Nacional.

Fuente: ENH, cálculos propios.

A_l 3 Estos cambios están correlacionados en el sentido que mas niños están entrando a niveles de educación secundaria, aumentando así la tasa de deserción en este último nivel. 5 SABER 2002 y 2005, es posible observar que aunque los promedios obtenidos en el 2005 son levemente mayores, la dispersión alrededor de estos aumentó. Adicionalmente, los niveles de competencia alcanzados siguen siendo todavía muy bajos. Como lo muestra Fernandes (2006), los promedios para quinto y noveno grado en las pruebas aplicadas en el 2005 llegan únicamente a 60 y 65 puntos respectivamente. Sólo el 30% de los alumnos de quinto y noveno grado alcanzan el nivel de competencias más alto. Al comparar la calidad académica de nuestros estudiantes con la de pares internacionales, los resultados son aun más preocupantes. Aunque se debe tener en cuenta que en estas pruebas participan en su mayoria estudiantes de países desarrollados, quienes se espera alcancen mejores puntajes, se hace evidente la necesidad de llevar a cabo esfuerzos para mejorar los estándares nacionales. Por ejemplo, en el examen de TIMMS de 1995, Colombia ocupó el puesto 40 de los 41 países que participaron en el estudio, superando únicamente a Sudáfrica. En el examen de PIRLS de 2001 ocupamos el puesto 30 de un total de 35 países participantes. Recientemente, en el examen de PISA 2006 ocupamos los puestos 53 y 51 en ciencias y lenguaje respectivamente, entre un conjunto de 57 países, quedando por debajo de paises como Chile y México. Los problemas de inequidad en la calidad educativa alcanzada por nuestros estudiantes

también son incuestionables. Por ejemplo, analizando los resultados del ICFES del año 2003 se observa que, mientras el promedio obtenido en lenguaje y matemáticas para los estudiantes de ingresos bajos es 47.7 y 41.3 respectivamente, para alumnos de familias de ingresos altos estos mismos promedios son 52.8 y 46.5.6 De manera similar, al comparar el desempeño de los estudiantes del sector rural y el sector urbano en las pruebas SABER de 2005, es posible observar que el promedio urbano es mayor al rural en todas las áreas evaluadas tanto en quinto como en noveno grado.7 Preocupa además que, entre el 2002 y el 2005, la brecha de calidad entre ambas zonas se incrementó en algunas áreas evaluadas. Por último, Fernández (2008), utilizando los resultados de la prueba de PISA 2006, encuentra que estudiantes pertenecientes a familias con mayores niveles de riqueza obtienen mejores resultados que estudiantes con menores niveles de ingresos. Estas diferencias son incluso más fuertes para Colombia. En promedio, en países con PIB per cápita bajo, estudiantes pertenecientes al mayor quintil de ingreso obtienen en promedio 40 puntos más que estudiantes del quintil inferior en las pruebas de lenguaje. Para Colombia esta diferencia se incrementa en casi 20 puntos adicionales. 2.1.2. Educación Superior La educación superior en Colombia se caracteriza por una baja cobertura, una capacidad instalada altamente subuti/izada en el sector privado y altas tasas de deserción estudiantil. Según datos del Ministerio de Educación Nacional, en el 2005 existían en Colombia cerca de un millón doscientos mil alumnos inscritos en alguna institución de educación superior; lo

cual significa una cobertura bruta del 24% en este nivel.8 De estos alumnos, el 51.5% se encontraba inscrito en una institución de carácter privada, reflejando así la alta participación del sector en la oferta educativa superior del país. Adicionalmente, el 70% de los alumnos 6 Fuente: ICFES —Cálculo autores. 7 Ministerio de Educación: http://www.mineducacion.gov.co/1621/article-IO7332.html 8 http://menweb.mineducacion.gov.co/info_sector/estadisticas/superior . 6 cursaba un nivel universitario, el 14% tecnológico, el 12% técnico profesional y el restante 4% un ni.vel de estudi.os de postgrado.)( Estudios recientes encuentran dos problemas que deben ser afrontados de manera urgente. Lucio y De Oro (2006) argumentan que, a pesar de la baja cobertura, existe dentro del sistema una capacidad instalada altamente subutilizada. Por ejemplo, los autores muestran que en el año 2002 la relación entre matricula y cupos ofrecidos en el sector privado era de 85% para el sector oficial y de 42% para el privado. Según los autores, estos datos reflejan las consecuencias de la crisis económica, durante la cual los estudiantes no pudieron pagar las matrículas en el sector privado. Sin embargo, también sugieren que con un mayor esfuerzo administrativo, existe la capacidad física para atender un mayor número de estudiantes. Por último, Sánchez (2008) estudia las tasas de deserción en educación superior. Su estudio muestra que las tasas de deserción estudiantil en las universidades colombianas son elevadas, fluctuando entre 10% y 16% en el periodo 2002 a 2007.

1.2. Salud El área de la salud abarca diversos aspectos como son el estado de salud en si y el sistema de salud. Aquí nos centraremos en los problemas y políticas relacionados más con el mejoramiento del estado de salud, que con aquellos relacionados con el funcionamiento y financiamiento del sistema de salud. 1.2.1. Transición Demográfica y Epidemiológica Deben tenerse en cuenta las necesidades futuras que afrontará el sistema. Estrechamente ligado al proceso de modernización y a la transición demográfica, el país ha vivido, desde el siglo pasado, lo que se conoce como la transición epidemiológica, es decir, el cambio en los patrones de las enfermedades, en donde las causas endógenas de muerte comienzan a adquirir mayor importancia frente a las causas exógenas resultantes de la acción del entorno. Las enfermedades infecciosas respiratorias e intestinales representaban el 19.3% de las causas de muerte en los años sesenta del siglo pasado, a principios de la década de los noventas representaban el 5.1%lo y hoy en día según los reportes de defunciones de las estadísticas vitales del DANE estas muertes representan el 4.1%; perdiendo así importancia frente a las enfermedades endógenas de orden biológico. Dentro de las enfermedades de orden biológico podemos clasificar los tumores malignos, enfermedades del corazón, cerebro-vasculares, enfermedades hipertensivas y diabetes. Este grupo de enfermedades representaban el 6.6% de 9 Al comparar estas cifras con las existentes en el año 2002, se observa una clara disminución del porcentaje de alumnos inscritos en programas universitarios y el aumento en carreras técnicas profesionales. Específicamente

en el año 2002 el porcentaje de alumnos que estaban inscritos en este último nivel de formación era únicamente del 6%, mientras que los de formación universitaria llegaban aun 75%. … Los datos de tasas de mortalidad previos a 1998 provienen de Pabón (1993) 7 la muertes a comienzos de la década de los sesentas del siglo pasado, ascendiendo a un 35.5% a principios de los noventas y correspondiendo hoy en día al 44.4% de las muertes en Colombia. Este cambio en el patrón de enfermedades y por tanto en causas de mortalidad se refleja en un patrón diferenciado de defunciones por edad. A mediados del siglo pasado, cuando las enfermedades más comunes eran las infecciosas (intestinales, respiratorias y desnutrición), predominaban las muertes infantiles y en la niñez, representando un 50% del total de las muertes. En este siglo, las defunciones de la población infantil no llegan a representar el 10%, predominando las defunciones de la población mayor de 60 años debido a causas endógenas biológicas. Estos cambios en el patrón de enfermedades y causas de mortalidad, denominados transición epidemiológica, generan cambios en las necesidades que debe suplir el sistema de salud, teniendo que afrontar ahora intervenciones más complejas y de mayor costo asociadas a estas enfermedades. Dichas necesidades se acentúan cada vez más a medida que el proceso de transición epidemiológica continúe. Estos factores son importantes para la planeación de recursos y métodos necesarios dentro de la medicina para afrontar la transición

epidemiológica. Adicionalmente, políticas encaminadas a prevenir factores de riesgo, tales como la obesidad, que acentúan las complicaciones y la aparición de algunas de estas enfermedades biológicas, deben ser una prioridad en términos de políticas de salud pública, de tal forma que se logre incrementar la expectativa de vida y reducir los costos de tratamiento médico. 2.2.2. Mortalidad Materno—Infantil Dentro de los temas de mayor importancia para promover el desarrollo en términos de salud en Colombia están la reducción de la mortalidad infantil y materna; siendo estas dos de las Metas del Milenio propuestas. Mortalidad materna Existen grandes inequidades entre regiones y por ingresos en las tasas de mortalidad materna. Aunque los procesos reproductivos no son enfermedades, si requieren cuidado especial debido a los riesgos de complicaciones que ponen en peligro la vida de la madre y del niño. En Colombia, la tasa de mortalidad materna se estima alrededor de 86.5 por cien mil nacidos vivos, nivel que prácticamente se ha mantenido en las últimas décadas con grandes diferenciales entre regiones y grupos socioeconómicos (UNFPA, 2006). Por ejemplo, la tasa de mortalidad materna en el periodo 1998-2002 llegó a ser de 390 por cien mil en Chocó y solo de 52 por cien mil en Risaralda. Por nivel educativo las inequidades son también marcadas: 231 por cien mil entre aquellas sin educación y 42 por cien mil entre las 8 mujeres con educación secundaria o más. Las grandes inequidades observadas y el estancamiento en los niveles de mortalidad matema en los últimos años sugieren la necesidad

de impulsar políticas públicas encaminadas a reducir la mortalidad materna, especialmente entre los grupos socialmente menos favorecidos. Mortalidad infantil Las tasas de mortalidad infantil son altas en el contexto internacional y existen fuertes inequidades regionales y por nivel de ingreso. El proceso de transición epidemiológica se ha reflejado en una tendencia decreciente de la mortalidad infantil, pasando de 150 muertes en el primer año de vida por cada mil nacimientos a principios de 1950 (Flórez, 2000), a 19 por mil en el periodo 2000-2005 (Encuesta de Demografía y Salud, ENDS—2005). A pesar de los grandes descensos en mortalidad infantil, aún existen grandes inequidades socioeconómicas y geográficas dentro del país, así como grandes divergencias respecto a estas mismas tasas en países desarrollados, donde en promedio son 5 veces menores. Los grupos de población más pobres y las regiones más atrasadas tienen niveles de mortalidad muy superiores a las de los grupos más favorecidos. Por ejemplo, en el periodo 2000—2005, la Tasa de Mortalidad Infantil (TMI) en Chocó es de 40 por mil, mientras que en Santander no alcanza a 14 por mil; la TMI es de 59 por mi] en nacidos vivos de madres sin nivel educativo y es tan solo de 12 por mil entre niños de madres con educación superior (UNFPA, 2006). Estas grandes inequidades evidencian la necesidad de impulsar políticas focalizadas, encaminadas a la reducción de la mortalidad infantil en los grupos y regiones más pobres. 2.2.3. Fecundidad y Anticoncepción

A nivel de la sociedad, una menor fecundidad permite acelerar la transición demográfica — disminuyendo la tasa de crecimiento poblacional. A nivel de las familias, Gary Beckerpremio Nobel en economia en su libro El Tratado de la Familia (1991), ha estudiado cómo un — menor tamaño de la familia reduce la competencia por recursos al interior del hogar, lo cual permite mejorar las condiciones de la calidad de vida traduciéndose en mayores niveles de capital humano para cada miembro del hogar. A nivel individual, un menor número de hijos mejora la salud de madres, y amplía las oportunidades de educación, empleo y participación social y laboral de la mujer. Existen diferencias importantes entre la fecundidad deseada y la realizada en mujeres con baja educación. La fecundidad en Colombia ha venido disminuyendo desde los años 1960, de 7 hijos por mujer a 2.4 en el 2005 (Flórez, 2000). Sin embargo, el descenso no se ha dado de forma homogénea por regiones ni por grupos socioeconómicos (Flórez, 2000). Las mujeres con menor nivel socioeconómico tienen un mayor número de hijos respecto a las de mayor nivel socioeconómico. Así, en el 2005, la tasa global de fecundidad para las mujeres sin educación era de 4,5 hijos comparada con una tasa de 2,4 para mujeres con secundaria o 1.4 para mujeres con educación superior (ENDS—2005). Es importante tener en cuenta que las mujeres más desfavorecidas socialmente no solamente tienen sino que también desean un mayor número de hijos que las mujeres de mayor estrato social. Este diferencial entre la fecundidad deseada y el

número de hijos que efectivamente tienen (o fecundidad realizada) se conoce como fecundidad 9 no deseada. Lo que se debe resaltar es que las mujeres de menor nivel socioeconómico reportan una mayor diferencia en el número de hijos que tienen respecto al número deseado de hijos (en comparación con mujeres de mayor nivel socioeconómico). De acuerdo con la ENDS-2005, una mujer con nivel educativo alto (secundaria o más) prácticamente realiza su fecundidad deseada pues su nivel de fecundidad no deseada es mínimo (0,1 hijo de exceso). Por el contrario, una mujer sin educación tiene cerca de 1,5 hijos más de los deseados. El embarazo adolecente, diferente al resto de grupos de edad, ha aumentado en las últimas décadas. En Colombia, el descenso en la fecundidad se ha dado en todos los grupos de edad, con excepción de las adolescentes. El embarazo adolescente ha venido aumentando desde la década de 1990, reversando la tendencia decreciente previa. Se estima que en 2005, una de cada cinco jóvenes de 15-19 años es madre o está embarazada (ENDS—2005). El embarazo adolescente es un factor de riesgo para la salud de la madre y del niño a la vez que tiene implicaciones negativas para la joven madre, truncando su trayectoria educativa y afectando su desempeño laboral. La maternidad adolescente es mayor entre los grupos de población más pobre: es casi 6 veces mayor entre las adolescentes sin educación que entre aquellas con algún año de educación superior. El aumento en la fecundidad adolescente se ha dado paralelo a un aumento en el uso de métodos de planificación familiar, principalmente de métodos modernos. Sin embargo, aún

se observan porcentajes relativamente altos de no uso (20% entre las no unidas pero sexualmente activas; 42% entre las unidas), lo cual podría asociarse a los costos relativamente altos de los métodos modernos para las adolescentes, especialmente para las de menor nivel socioeconómico. Entre las adolescentes es mayor el embarazo no deseado que en el total de mujeres: más del 60% de las adolescentes madres no deseaba su último embarazo (Flórez y Soto, 2006). 1.3. Pobreza y Distribución del Ingreso 1.3.1. Visión general del problema Desde comienzos de la década de los noventa la pobreza en Colombia ha seguido la siguiente evolución: mejoramiento leve entre 1991 y 1995, pasando de 52.5% a 49.5%; deterioro significativo hasta 1999, pasando a niveles de 57.5% y permaneciendo más o menos en ese nivel hasta 2002. Finalmente, en el 2003 bajó al 51% y ya en el 2005 su nivel era del 49.2%. Por su parte la tasa de indigencia se ubica en 23.7%. La desaceleración y la posterior recesión económica que presentó el país en 1999 hicieron que la pobreza en Colombia superara el promedio de América Latina. En adición, el país está clasificado como uno de los más desiguales de la región, con coeficiente de Gini alrededor del 0.6. Por su parte, las zonas rurales alcanzaron índices de pobreza y de pobreza extrema de 78.1% y 48.6% respectivamente. Aunque en los últimos años la pobreza se ha reducido en 8 puntos porcentuales y el coeficiente de Gini ha presentado una mejoría al ubicarse en 0.55 en el

10 2005, Colombia sigue estando por encima de los niveles actuales de pobreza e indigencia en Latinoamérica, los cuales se ubican alrededor del 44% y 19.4%. El informe de la Misión para la Erradicación de la Pobreza y la Desigualdad (MERPD) muestra que los pobres crónicos en Colombia son alrededor de 16.6%, los pobres transitorios del 31.3% y los no pobres, pero vulnerables, son alrededor del 23.3% de la población. Según la descripción de la MERPD, los hogares pobres colombianos presentan mayor número de personas, mayor número de hijos, mayores tasas de analfabetismo en especial entre los jóvenes que conforman el hogar, escasa o nula probabilidad de acceso a la educación superior, mayor dependencia del ingreso laboral debido a que no poseen ningún tipo de activos, menor participación laboral, mayor prevalencia del embarazo adolescente, mayor jefatura femenina, baja calidad en sus viviendas, mayor exposición a la violencia, menor acceso a servicios públicos, situación de salud regular o mala. En promedio sus ingresos laborales son 70% del Salario Mínimo Legal Mensual Vigente y afrontan grandes brechas de afiliación frente a los hogares no pobres, en especial en pensiones. Estas características demuestran su alto grado de vulnerabilidad y la necesidad de emprender políticas que permitan mitigar en forma simultánea las trampas de pobreza que estos hogares enfrentan. El desplazamiento forzoso es otra de las fuentes de pobreza. Diversas estimaciones muestran q

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