ASOBANCARIA - CINCUENTA AÑOS DE ECONOMIA DE LA CRISIS DEL TREINTA A LA DEL OCHENTA
ASOBANCARIA - Asociación Bancaria de Colombia
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- Título
- ASOBANCARIA - CINCUENTA AÑOS DE ECONOMIA DE LA CRISIS DEL TREINTA A LA DEL OCHENTA
- Autor
- ASOBANCARIA - Asociación Bancaria de Colombia
- Categoría
- Doctrina
- Área del derecho
- Financiero
- Año
- —
Años DE ECONOMIA: De la crisis del Treinta a la del Ochenta.
CARLOS
CABALLERO ARGAEZ Un ensayo sobre el proceso económico entre 1936 y 1 986. la evolución del sistema ñnanciero y medio siglo de vida de La Asociación Bancaria. Contenido Presentación ............................................ 7 Agradecimientos ......................................... 9 Capítulo I De la crisis del treinta a la del ochenta .................... 11 Capítulo II La economía colombiana en 1936: entre la gran depresión y la segunda guerra mundial ......... 23 Capítulo III Crisis cafetera, guerra mundial y desarrollo económico ..................... 43
Capítulo IV Los años cincuenta: Vicisitudes políticas y económicas ......................... 63
Capítulo V El Frente Nacional: 1958-1974 ........................... 93
Capítulo VI La gran bonanza y sus repercusiones internas 1974-1980 ..... 131 Capítulo VII Crisis y ajuste de la economía colombiana ................. 155 Anexo estadístico Principales indicadores de la evolución de la economía y del sistema financiero 1929-1985 .......... 231 5 Presentación Con enorme complacencia presentamos la obra “Cincuenta Años de Economía Colombiana“ escrita por el doctor Carlos Caballero Argáez, bajo los auspicios de la Asociación Bancaria de Colombia. Quiso nuestra entidad, con motivo del cincuentenario de su fundación, cumplido el 3 de noviembre de 1986, contribuir, a través de esta publicación, en la difusión de los hechos más destacados de la vida económica del paísy del sector financiero y la forma como se ha orientado su manejo y desenvolvimiento en el último medio
siglo. Logró el doctor Carlos Caballero seleccionar, con fortuna, los acontecimientos importantes y escribir acerca de ellos, como él mismo lo señala, en cien días, término que resulta explicable, solo cuando se conoce su brillante trayectoria de investigador y asiduo estudioso del tema económico, unido ello a una notable capacidad como escritor, de pluma fácil y amena. A lo largo de estas páginas se podrán apreciar con claridad los profundos cambios que ha experimentado el proceso productivo del país, los serios obstáculos que para nuestro desarrollo se encuentran de manera recurrente en el sector externo, básicamente condicionado hasta la época presente por el comportamiento del precio del café en los mercados internacionales. En la conducción de la política económica, uno de los distintivos más sobresalientes ha sido la preocupación constante por mantener un adecuado equilibrio en el proceso de nuestro crecimiento, teniendo suma cautela en el control de la inflación yen los niveles de endeudamiento externo, sin descuidar tampoco el comportamiento de las finanzas públicas, todo lo cual muestra como resultado una política más ajustada a la ortodoxia y que finalmente nos ha permitido un proceso de crecimiento sujeto a cambios menos bruscos y a una menor vulnerabilidad sobre las cambiantes 7 ¿ condiciones de la economía internacional, como lo estamos viendo ahora con el explosivo problema de la deuda externa, que enfrenta la mayoría de los países latinoamericanos. No obstante lo anterior, el doctor Carlos Caballero Argáez, anota con toda razón, que el reto para los años que restan del presente siglo será para Colombia mucho más difícil de lo que fue en los pasados cincuenta años, porque a pesar de los esfuerzos realizados
los problemas de carácter económico son ahora más complejos y al lado de ellos se suman graves factores de perturbación como son la guerrilla y el narcotráfico. La agradable lectura de este libro también permite apreciar lo que ha sido la evolución del sistema financiero y su creciente participa— ción dentro de la economía, de manera particular en los últimos quince años, destacando como lo expresa Caballero Argáez, la imposibilidad de tener una economía fuerte sin un sector financiero sano. Las notas bibliográficas que aparecen después de cada capitulo ylas series estadísticas que se presentan en la parte final de la obra constituyen una valiosísima fuente de información y representan un aporte muy importante en el enriquecimiento de la investigación económica. Por último, debo mencionar la descripción que se hace sobre la historia de la Asociación Bancaria durante su medio siglo de vida y registrar con profunda satisfacción que al cabo de este tiempo, después de pasar el sistema financiero por la reciente crisis, la más seria y grave que ha soportado, la Asociación agrupa nuevamente a la mayoría de las instituciones financieras del pais, consolidando así su presencia en el escenario nacional y manteniendo vivos e inalterables los objetivos que le trazaron sus ilustres fundadores, sustentados en definitiva en un compromiso irrenunciable con los propios intereses del país. Guillermo Nuñez Vergara V/ Agradecimientos La idea de escribir este libro surgió de varias conversaciones que sostuvimos con Guillermo Núñez Vergara, a mediados de 1986. Su alcance se previó inicialmente más limitado del que a la postre habría de tener, porque, en la medida en la cual ambos nos fuimos
compenetrando conel tema, nos pusimos tácitamente de acuerdo en ampliarlo. A Guillermo Núñez debo agradecer, entonces, su comprensión, su apoyo y sus comentarios. Pero muchas otras personas hicieron posible que en el breve término de cien días se escribieran estas páginas. Entre ellas debo mencionar conversaciones agradabilísimas con Alfredo Miani —el decano de los banque— ros colombianos— y con Antonio Alvarez Restrepo —testigo de excepción de los acontecimientos económicos de buena parte de este siglo—__ Con Eduardo Soto Pombo tuvimos una larga y amena charla, lo mismo que con Fernando Vélez Bermúdez. Ambos me €uministraron documentos cruciales para entender la reforma financiera de 1951. Un trabajo reciente de un grupo de investigado— res de FEDESARROLLO, encabezados por José Antonio Ocampo, que se cita continuamente a lo largo del texto, sirvió de brújula en mi recorrido de cincuenta años de historia. A su vez, la ayuda de Mauricio Avella Gómez, también investigador de FEDESARROLLO en estos meses, fue definitiva en mi orientación además de que, gracias a él, fue posible construir las estadísticas del sector financiero entre 1929 y 1985 que se incluyen en el Anexo. Juan Carlos Echeverry colaboró conmigo en la recolección de información económica y en su organización. Marcela Ocampo Duque, Asistente de la Presidencia de la Asociación, escarbó en los archivos los datos sobre la Asociación y ayudó en la revisión de los textos. Y Julieta de Ibáñez y Josefina Rodríguez, silenciosa y eficazmente
tuvieron a su cargo la tarea mecanográfica.
CARLOS CABALLERO ARGAEZ
Diciembre 1986 ¿ Capítulo I De la crisis del treinta a la del ochenta Los cincuenta años de historia económica de Colombia a los cuales se refiere este libro —que coinciden con medio siglo de vida de la Asociación Bancaria— se enmarcan entre el final de la gran depresión de los años treintas y el de la crisis de la primera mitad de los años ochentas. A lo largo de estas cinco décadas la economía colombiana sufrió un cambio estructural de grandes dimensiones que fué imponiendo, con intensidad creciente, desafíos cada vez más complejos y difíciles de enfrentar para los responsables de conducirla. Desafios que no solamente tenían su origenen procesos sociales y económicos propios del devenir del paíssino, también, en los vaivenes a los cuales el resto del mundo, la economía internacional, ha sujetado a una economía dependiente y vulnerable como la de Colombia. Entre 1936 y 1986 el Producto Interno Bruto de Colombia se habría multiplicado por unas nueve veces, registrando una tasa promedio de crecimiento anual de 4.4%. En este mismo período la población se habría triplicado, experimentando un incremento promedio anual del 2.5%. El crecimiento poblacional fué, sin embargo, mucho más acelerado en los años cincuentas y sesentas cuando se produjo un descenso importante en la tasa de mortalidad que no se vió acompañado por una reducción simultánea en lade fecundidad. En los setentas se detectaría una caída en la tasa de fecundidad; había tenido lugar una de las más veloces “transiciones demográficas” que recuerden los especialistas en analizar los fenómenos poblacionales. El resultado de todos estos cambios fué el de un avance significativo, en los cincuenta años considerados, en la producción por habitante; un crecimiento económico rápido. 11
GRAFICA No. 1
PRODUCTO INTERNO BRUTO
Crecimiento Porcentual % 5_ A AV
P…ROMEDIO
…“ VV W ºx] 1: V X W lll1lllllll!ílll_|ílll[ílllll1lI1ll1lllljlllllíl in 315 AIO JS 50 55 ¿o 6% 70 75 80 Años ¿ Con todo y el aumento sostenido en los índices de producción per capita, la evolución colombiana parece haber sido “apenas similar a la del conjunto de América Latina y de los países en vías de desarrollo e inferior al que experimentaron las economías más avanzadas durante el mismo lapso“. De ahí que la brecha entre Colombia y las economías industrializadas'en vez de disminuir en el curso de estos cincuenta años se hubiera, más bien, ampliado. A nivel doméstico el crecimiento en la producción por habitante no implicó necesariamente una mejoría en el bienestar de toda la población por lo cual, a fines de la década anterior, se consideraba que el nivel de concentración del ingreso se mantenía prácticamente idéntico al de los años treintas, auncuando parecía “que la distribución del ingreso había empeorado entre 1934-36y 1951 para después mejorar hasta 1964, y mantenerse más o menos constante hasta 1973”. Es posible, de otra parte, que la distribución del
ingreso hubiera mejorado a finales de la década del setenta como resultado de la gran bonanza externa vivida por el país entre 1975 y 1980 para deteriorarse después, aunque solo ligeramente, en la primera mitad de los años ochentas cuando se modificaron drásticamente las condiciones económicas. Y se atravesó por una dura crisis en todos los frentesº. El cambio en la estructura de la producción en estos cincuenta años fue verdaderamente notable. En 1936 más del 55% del PIB lo generaba la producción del sector primario, fundamentalmente la agricultura. En 1986 ese porcentaje sería apenas superior al 20%. En contraste, el sector terciario había pasado de constituir un 30% del PIB en 1936, a representar más de la mitad del mismo en 1986, impulsado por el crecimiento de un conjunto de aotividades: el transporte, las comunicaciones, los servicios públicos modernos, el gobierno y el sector financiero. La participación de la industria manufacturera dentro del PIB experimentaria, a su turno, un incremento veloz entre 1936 y principios de los años sesentas para después avanzar lentamente hasta fines de los setentas y entrar en retroceso en la primera mitad de la década en curso. El sector secundario —la industria más la construcción— doblaría su partici— pación en el PIB entre 1936 y 1986. Todo este proceso de cambio económico tuvo lugar a tiempo con la enorme movilización de la población hacia las cabeceras municipales, en donde habitaba un 70% de ella en 1985 frente al 30% que lo hacia en 1938. Se modificó, 13
GRAFICA No. 2 también, obviamente, la estructura del empleo, ubicándose en 1978 más del 40% de las ocupaciones en el sector de los servicios cuando cuarenta años antes un poco más del 60% se generaba en el campo. Como se comenta en los sucesivos capítulos de este libro, la migración de las gentes hacia las ciudades dificultó considerablemente el manejo económico ante la necesidad simultánea de proveer vivienda y servicios públicos y sociales de toda índole a la creciente población urbana; de diseñar estrategias de desarrollo que contemplaran la generación masiva de empleos, especialmente a partir del momento en el cual se hace visible el problema del desempleo abierto a fines dela década del sesenta;y de satisfacer la demanda de alimentos de esa gran masa de habitantes de pueblos y ciudades. No solamente los cambios internos y su impacto sobre el sistema político impondrían cada vez mayores dificultades a quienes tuvieron la responsabilidad de conducir la economía. La dependencia externa también ha constituido atodolo largo de estos cincuenta años una poderosa barrera al desarrollo económico y social. Es sorprendente constatar cómo, apenas superada la crisis de principios de los años treintas, la violenta caída de los precios internacionales del café, primero, y la guerra mundial, después, volverían rápidamente a debilitar el dinamismo de la economía y cómo, el comportamiento del sector externo, determinado fundamentalmen— te por la evolución del precio del café, ha moldeado en forma continua la suerte del país y el manejo de corto y largo plazo de la economía. Así las cosas, los gobiernos se han visto obligados en todos estos
años a buscar un delicado equilibirio entre la presión social y la necesidad de mejorar todos los días las condiciones de vida de una población creciente y cambiante y las limitaciones impuestas por la dependencia externa. Todo ello dentro de cauces democráticos de expresión y de gobierno. La combinación de las presiones, de las restricciones, y del balance de las fuerzas políticas ha definido en cada coyuntura las acciones gubernamentales. El resultado de este proceso continuo de búsqueda de un equilibrio, se consigna en las páginas de este libro. 15
GRAFICA No. 3
TERMINOS DE INTERCAMBIO
320 300-— 280— 260-< 240220-4 200… 180160— 140— 12080.— 6040— 20— ¡IIIIIIIÍIIIIIIIII¡|lllllllllllíllllllllllll|llíl|l :() 35 40 45 50 55 60 65 70 75 80 Años … Bien podía decirse —aunque los juicios últimos deben correr a cargo de los lectoresque, a pesar de las oscilaciones que ha experimentado la economía colombiana, sus dirigentes han encon— trado el equilibrio que afanosamente han perseguido. Albert Hirschman ha escrito que la estabilidad política colombiana, y el que se hubiera mantenido un “pluralismo limitado”, puede atri— buirse a que algunos elementos de la clase dirigente asumieron el papel empresarial —de defensa del crecimiento económico— y otros la función de reformadores. La combinación de ambas escuelas permitía el avance social dentro de la cautela en el manejo
económico? En lo económico, además, casi que desde principios del siglo XX, después del desastre de la guerra de los Mil Días, se generó entre las clases dirigentes un gran temor a la inflación desbordada que dio lugar, a su turno, a que fuera formándose un consenso alrededor de la necesidad de mantener bajo control lainflación y de evitar rápidos deterioros en el salario real de los trabajadores. Así, en la medida en la cual la estabilidad ha creado el margen, se han estimulado alternativamente el crecimiento y la distribución. Pero, paradójicamente, en épocas de auge externo, que de por sí deberían haber facilitado el crecimiento económico, ha tendido a perderse la estabilidad por lo cual se ha hecho difícil aprovechar las oportunidades que las mismas bonanzas generan. Alrededor de estas compli— caciones se ha diseñado en los últimos cincuenta años la política económica, dentro de un modelo que se conoce a nivel continental como el del pragmatismo, el del temor a los extremos, el de la aversión al riesgo. El mejor ejemplo de esta tradición pragmática se encuentra en el tipo de políticas que se adoptan en los momentos en los cuales por una u otra razón se pierde la estabilidad económica o política. Así ocurrió, por ejemplo, en 1935 cuando un presidente intervencionis— ta adoptó con la colaboración de su partido una reforma tributaria que tenía como propósito no solamente el de hacer más equitativa la tributación y equilibrar las finanzas del Estado sino —léase bien— estabilizar los precios y la tasa de cambio. No se trataba de
consideraciones políticas o técnicas; en 1934 la inflación había bordeado un 40%. Parecería que desde ese momento se marca una de las características del manejo económico en Colombia: responsa— bilidad —ortodoxía o conservatismo, si así se quiere llamar— en la conducción monetaria y fiscal. La huella se hace indeleble después 17
GRAFICA No. 4
INFLACION
…… 40 30— 20— 10— —10_
730— "40 _ "5 ÍIÍT]ÍÍIIÍIIII|IITTIlllll1ÍÍIIIIIIIIIIIITIIIIIIIIIIII 30 35 40 45 50 55 60 65 70 75 80
Años … del “bogotazo” del 9 de abril de 1948; no en vano la inflación se había elevado peligrosamente al concluir la Segunda Guerra Mundial en 1945. La búsqueda de la estabilidad y la intervención en el sector externo para suavizar los ciclos del café y los choques de la economía internacional vienen determinando desde principios de los años treintas la configuración de todo el aparato de intervención del Estado para orientar el proceso económico de corto y largo plazo. En esa conformación todos los gobernantes, sin excepción, han tenido que ver. Pero la historia reciente va señalando la enorme contribución de Carlos Lleras Restrepo en la construcción del Estado moderno por cuanto su aporte vino ¡rx—crescendo desde 1938 cuando ocupó por primera vez el Ministerio de Hacienda, y el pais sufrió su primera gran crisis cafetera, hasta 1967 cuando el deterioro externo habia llegado a su nivel más angustiante y, en la Presidencia
de la República, hizo frente a la situación diseñando el Estatuto Cambiario, o Decreto-Ley 444 de 1967, que estabilizó las reglas de juego para la relación del país con el exterior y permitió que, gradual y cuidadosamente, fueran superándose las dificultades y aprove— chándose las oportunidades de crecimiento económico que genera— ba el dinamismo de la economía mundial. Y no sólo esto; la reforma constitucional de 1968 incorporó en la Carta instrumentos fundamentales para una conducción ordenada y con sentido de largo plazo de la economía. La política económica y la conformación del Estado intervencio— nista de nuestros días, sin embargo, no fue patrimonio nide un solo hombre ni de un solo partido. Por el contrario. Ninguna de las situaciones críticas vividas por la economía en cincuenta años —ni su manejo— puede atribuirse a una sola colectividad política; es más, todas ellas se han superado gracias al apoyo de conservadores y de liberales. Ese apoyo, en cierta forma, que ha sido la base del consenso para evitar desbordamientos sociales, dió lugar al expe— rimento del Frente Nacional el cual, a su vez, tecnificóelanálisis y el diseño de la política económica, despojándolo de consideraciones de tipo partidista y centrándolo en la búsqueda del desarrollo económico y del bienestar social. El período de cincuenta años entre una y otra crisis sufrió en sus últimos diez años, dos fases muy especiales. La primera, entre 1975 19 y 1980, de auge económico espectacular en razón de una bonanza externa sin antecedente y, la segunda, entre 1980 y 1985, de
destorcida externa, deterioro interno, crisis financiera y ajuste en todos los frentes. Fueron diez años convulsionados, sobresaltados, que pusieron a prueba la capacidad de reacción de las autoridades y la de todo ese instrumental que fue incorporándose en la estructura de intervención del Estado. Estos últimos diez años han colocado al país y a sus autoridades bajo una triste realidad: la de que no se han resuelto sus dilemas fundamentales. Porque, de un lado, a pesar de los progresos sociales, subsisten la miseria y el desempleo. Y porque, de otro, con todo y los esfuerzos de cincuenta años en el manejo de la economía, no ha sido posible suavizar el impacto de los ciclos externos, reducir la dependencia y evitar que la restricción que viene de afuera domine sobre las presiones que provienen del interior. Ello hace que al finalizar 1986 el desafío que enfrenta el país sea aún mayorque el de los años pasados. El ambiente yla perspectiva internacionales son oscuros por la presencia de elementos nuevos y desconocidos hasta hace unos pocos años. Como la pérdida del liderazgo económico de Estados Unidos en Occidente y el surgimiento de nuevas potencias, o, para no ir muy lejos, el fenómeno de la crisis dela deuda externa latinoamericana que no solamente noda muestras de atenuarse sino que amenaza, todos los días, con recrudecerse. La evolución de la crisis de la deuda determinará, además, quiérase o no, el futuro inmediato de países como Colombia. A nivel doméstico, 3 los problemas de desempleo y de la mala distribucióndel ingreso se suman, ahora, los de la subversión y el narcotráfico.
La incertidumbre sobre el futuro es grande e inquietante y las posibilidades de seguir haciéndole frente con un grado mínimo de éxito son menos claras que las que podrían existir en el pasado. Esto último, no por el pesimismo propio de los colombianos sino porque ciertas fortalezas que tradicionalmente caracterizaron la economía del país también se perdieron en los tiempos recientes. Ya Colombia no es un paísconun bajo endeudamiento externo, con una industria manufacturera pujante y un sistema financiero sólido y estable, por ejemplo. Y no es evidente al finalizar 1986 que el consenso y la presencia de los partidos tradicionales mantengan su vigor como 20 elementos indispensables para el manejo de la economía y, más preocupante aún, para la conducción de la Nación. En las circunstancias que probablemente rodearán el fin del siglo XX la búsqueda del equilibrio será, entonces, una tarea aún más difícil de lo que se narra en estas páginas con respectoalo que fue en los últimos cincuenta años. A la par con el recuento de los avatares de la economía va también delineándose como fue la evolución de un sistema financiero y cual la contribución de la Asociación Bancaria a la marcha de la economía y de sus instituciones financieras. La lección de la historia es que la suerte de ambas está estrechamente relacionada: sin una economía sana no hay un sistema financiero fuerte y sin un sistema financiero sano no puede existir una economía fuerte. 21 NOTAS . Ocampo, José Antonio; Bernal, Joaquín; Avella, Mauricio y Errázuriz Maria, La Consolidación del Capitalismo Moderno (1945—1985), mimeo, FEDESARRO—
LLO, agosto de 1986. Urrutia Montoya, Miguel, “50 años de Crecimiento Económico”, Coyuntura . Económica, FEDESARROLLO, Volumen VIII, Nº 3, octubre de 1978,pp. 63y 64. . Ocampo, José Antonio y Lora, Eduardo, “Política Macroeconómica, y Distribución del Ingreso en Colombia: 1980-1990", Coyuntura Económica, FEDESARROLLO, Volumen XVI, Nº 3, octubre de 1986. Hirscham, Alberto O., “The Turn to Authoritarianism in Latin America and . the Search for lts Economic Determinants”, en Collier David (Editor) TheNew Authoritarianism in Latin America, Princeton University Press, 1979. 22 Capítulo II La economía colombiana en 1936: entre la gran depresión y la segunda guerra mundial A finales de 1936, cuando los banqueros colombianos se reunieron y decidieron fundar la Asociación Bancaria, la economia del país se encontraba en franco proceso de recuperación. Atrás quedaba la “gran crisis”. La industria se expandía a un ritmo extremadamente dinámico. El sistema bancario se reorganizaba, liderado por las acciones del Banco de la República y del Banco Central Hipotecario. El Estado se reformaba y la economía volvía a su senda de crecimiento. Es más, la crisis dejaba ya secuelas trascendentales en materia política y, muy especialmente, en conceptos, instituciones y acciones gubernamentales. Era, de cierta manera, el nacimiento de un nuevo país. El alumbramiento de la economia moderna en la segunda mitad de los años treinta no tuvo lugar en un vacío o sobre las ruinas dejadas
por la crisis de 1928. Desde principios del siglo venían gestándose las condiciones para una transformación económica y social de fondo en el país. La industria, por ejemplo, había comenzado a surgir —lentamente, es cierto— desde la primera década del siglo, como resultado de un propósito de gobierno y de la expansión del cultivo de las exportaciones de café. En los veintes un esfuerzo y considerable se desplegó para unir geográficamente las distintas regiones del país; para integrar un mercado nacional. Además de que una serie de leyes aprobadas en 1923 habían modificado el precario andamiaje institucional que existía para la conducción de los negocios bancarios yde las finanzas públicas, bajo la inspiración del profesor Edwin Kemmerer. 23 La crisis, entonces, encontró un país que avanzaba y cambiaba con velocidad. Las primeras cuentas nacionales señalan que entre 1925 y 1928 el producto interno bruto habría crecido a un ritmo anual de 8.6%. En forma paralela la estructura social sufría alteraciones, se quebraba la organización para la producción agrícola y emergían “el proletariado, el sindicalismo y el socialismo“. Al reflejarse en Colombia, bruscamente, los primeros síntomas de la crisis en el segundo semestre de 1928 el tránsito hacia la modernización estaba en plena marcha: la economía y las fuerzas sociales efervecían y el país se había abierto al mundo exterior. Yal desaparecer la crisis, en 1.932, después de cuatro años de recesióncon deflacón, el escenario colombiano era diferente, como lo eran, naturalmente, las circunstancias internacionales. El terreno estaba así abonado para que se diera un gran salto en la organización institucional del Estado, para incorporar al proceso económico y político nuevos grupos de la sociedad, y para consolidar los progresos de los años previos al colapso de 1929. Crisis Recuperación Económica y La gran crisis de fines de los años veinte de este siglo llegó a Colombia en un momento en el cual la economía del país experimentaba una de las más importantes bonanzas externas del siglo XX. En efecto, el valor de las exportaciones colombianas prácticamente se duplicó entre 1924 y 1928 por la expansión de las ventas de café y de petróleo ——en razón de mayores volúmenes y de altos precios—, por una muy favorable relación de precios de intercambio y porque el país atrajo capitales en cuantías desconocidas hasta entonces. Además de que en este período se recibieron los US$25 millones de la indemnización por la pérdida del Departamento de Panamá. De su parte, las importaciones de bienes en los cuatro años en referencia se incrementaron, en términos reales, en un 160%, como resultado. del acelerado crecimiento de la producción de bienes y servicios en el país y de una demanda interna elevada que se satisfacia en buena parte con importaciones. Detrás del avance de la producción se encontraban el auge exportador y una política fiscal expansionista, “cimentada en los mayores tributos generados por el 24 comercio exterior y en el endeudamiento público externo que elpaís vivía por primera vez en escala apreciable desde las guerras de independencia”. Una manifestación inicial de la crisis fué el corte inmediato del
crédito externo en la segunda mitad de 1928. A ella siguió la caída del precio del café en los cuatro últimos meses de 1928 y, especialmente, desde 1929 hasta 1934 cuando tendió a estabilizarse antes de deteriorarse a fines de 1937 y descolgarse en 1940. Peroesla interrupción del fiujo de recursos de créditos externos el elemento que explica en mayor grado la presencia de un fenómeno depresivo en Colombia al finalizar la segunda década del siglo. Así lo reconocen con claridad los estudiosos de este período de la historia económica del país. Alfonso Patiño Roselli, por ejemplo, quien en su libro sobre lo que se denominó en su época “La Prosperidad al Debe” transcribe documentos del Banco de la República que dan testimonio fehaciente de la influencia decisiva de la disminución del crédito sobre el curso de los negocios y la situación económica del país3. El año de 1929 terminó en medio de indicadores económicos angustiantes. En crisis. Los precios del café habían descendido de 24.65 a 16.59 centavos de dólarla libra a lo largo del añoylos de café pergamino en el interior de $45 a $21 la carga. Los bonos colombianos del 6% en NuevaYork cayeron en su cotización de 89 a 65.5 y fue imposible obtener nuevos préstamos externos, o colocar nuevos bonos, ante el colapso de la Bolsa de Nueva York de octubre de 1929. A su turno, la caída de las reservas internacionales, de 16% entre 1928 y 1929, daba lugar a una severa contracción monetaria y
fiscal. Los billetes del Banco de la República se redujeron, en 1929, en 30%, la oferta monetaria en 27% y el crédito al sector privado en 7%. El gobierno, por su parte, se vio frente a la ya mencionada interrupción de los flujos de capital, a la reducción de los impuestos originados en el sector externo y a los mayores pagos por la deuda externa contratada en los años inmediatamente anteriores. Las consecuencias de toda esta evolución no se hicieron esperar: paralización de las obras públicas, licenciamiento de trabajadores, baja en los jornales y descenso en los precios. La crisis, pues, se extendía por todas partes. Desde el mundo exterior hasta la 25 economía cafetera, las finanzas públicas, la actividad productiva y el sistema financiero. Además del impacto de la depresión interna sobre los bancos comerciales y los bancos hipotecarios que operaban en las distintas regiones del pais, la suspensión del crédito externo tuvo un efecto profundo sobre las entidades financieras. Porque en la estructura de los balances de estas instituciones el endeudamiento externo había doblado, en 1928, el valor total de las captaciones internas. La exposición del conjunto de los bancos al riesgo no podía ser más elevada; sus fuentes de financiación dependían del crédito externo y sus activos se encontraban colocados, en buena parte —entre 30 y 40%— a largo plazo, sin que existiera completa seguridad de que efectivamente hubieran llegado a impulsar las actividades agrícolas y la construcción, como se había pretendido. Sin crédito, yen medio de la deflación, los bancos hipotecarios tenían ante sí la encrucijada
de unos activos congelados y unas obligaciones por cumplircon sus acreedores del exterior. Fenómeno que en 1931 llevaria a la brusca reducción de los cupos otorgados por los corresponsales interna— cionales a los bancos comerciales y a una disminución prolongada de la financiación externa a los establecimientos bancarios del paí
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