ASOBANCARIA - COLOMBIA UN PROYECTO INCONCLUSO TOMO 1
ASOBANCARIA - Asociación Bancaria de Colombia
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Detalles
- Título
- ASOBANCARIA - COLOMBIA UN PROYECTO INCONCLUSO TOMO 1
- Autor
- ASOBANCARIA - Asociación Bancaria de Colombia
- Categoría
- Doctrina
- Área del derecho
- Financiero
- Año
- —
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COLOMBIA: UN
PROYECTO INCONCLUSO
MARÍA MERCEDES
CUELLAR
COLONHHAIUN'
PROYECUDINCONCLU$D
VALORES, INSTITUCIONES Y CAPITAL SOCIAL
TOMO 1
UNIVERSIDAD EXTERNADO DE COLOMBIA
ISBN 958-616-451-9
© MARÍA MERCEDES CUELLAR, 2000
© UNIVERSIDAD EXTERNADO DE COLOMBIA, 2000
Derechos exclusivos de publicación y distribución de la obra Calle 12 Nº 1—17 Este, Bogotá — Colombia. Fax 2843769.
Primera edición: abril de 2000.
Diseño de carátula: MPC Publicidad Composición: Mauricio Zambrano Ramírez Fotomecánica, impresión y encuadernación: PANANIERICANA, formas e impresos S. A., con un tiraje de 1.000 ejemplares.
Impreso en Colombia Printed in Colombia Primero se llevaron alos comunistas, Pero a mí no me importó Porque yo no lo era. Enseguida se llevaron a unos obreros ) Pero ami no me importó Porque yo tampoco lo era. Después detuvieron a los sindicalistas, Pero ami no me importó Porque yo no soy sindicalista. Luego apresaron a unos curas, Pero como yo no soy religioso Tampoco me importó. Ahora me llevan a mi, Pero ya es tarde. Bertolt Brecht Este trabajo está dedicado a mis hijas, Mariana, juliana )! Cristina.
CONTENIDO
PRESENTACIÓN
IS
PRÓLOGO
19
INTRODUCCIÓN
31
CAPÍTULO PRIMERO
LAS INSTITUCIONES DEMOCRÁTICAS
Y LA VALORACIÓN DE LA POLÍTICA 45
Apoyo al régimen democrático y desconfianza en las instituciones 57
A. Apoyo al régimen democrático
B. No se confía en las instituciones democráticas 62
I. Desconfianza en las instituciones políticas 75
2. Confianza en el ejército 79
3. Desempeño del gobierno 82
II. Cultura política
91
A. La política no es tan importante 92
B. La sensación de felicidad 98
III. Viabilidad y sostenibilidad del régimen político. Síndrome de actitudes positivas 100
A. La satisfacción con la vida, ¿pilar de la democracia? 101
B. La enorme desconfianza interpersonal, ¿la fisura en nuestra democracia? 103
C. El bajo apoyo a la revolución, ¿otro pilar de nuestra democracia? 106
1. El proceso de cambio 106
2. Apoyo al “statu quo” 112
D. El relativismo ético, ¿una base endeble de nuestra democracia? 114
E. Balance: ¿estamos bien en lo que más cuenta? 117
IV. Participación electoral 118
A. Los partidos siguen pesando, pero mucho menos 118
B. ¿Hacia una nueva polarización? 122
C. No todos los abstencionistas están satisfechos
124
D. Motivaciones de la participación en política 127 10 Colºmbia: un proyecto inconcluso
V. Conclusión: ¿la satisfacción delos encuestados como último pilar? 133
CAPÍTULO SEGUNDO
EL ESTADO QUE QUEREMOS 139
INTRODUCCIÓN I41
I. Prioridades y etapa de desarrollo 147
A. Seguridad económica o seguridad física 147
B. Etapa de desarrollo 156
II. Estructura institucional del Estado 160
A. Organización política 161
Libertad política 162 Igualdad en el ámbito económico I77 ¿Izquierda o derecha? 187 9“."'Fºº.“!ºt" Relaciones de autoridad 194 La tolerancia 201 Balance 204
B. Se prefiere la descentralización política y administrativa 205
1. La identidad regional 209
2. La movilización cognitiva 215
a. La educación como factor democrático 217 Medios de comunicación 221 Acciones directas 226 _mpsr Brechas en la participación directa 232 e. Participación en las decisiones 235
C. Rol del Estado en la economía 238
I. Intervención 0 competencia 239
2. Estado vs. empresa privada en la prestación de servicios públicos 246
D. Orientación cultural 250
E. Orientación religiosa 254
III. Resumen y conclusiones 262
CAPÍTULO TERCERO
LA FAMILIA Y LA NATURALEZA DE sus RELACIONES 269
INTRODUCCIÓN 271
Contenido II Estructura de la familia 273
A. La importancia de la familia
274
B. Tamaño de la familia 276
I. Menores ingresos, familias más grandes 276
2. Planificación eficiente 279
UD. La familia extensa: alberga varias generaciones 285 . Relaciones al interior de la familia 289
1. Los hijos como factor de cohesión 289
2. Los hijos como soporte económico 290
3. Bases de unión familiar 294
4. Relaciones jerarquizadas entre padres e hijos 294
E. Independencia de la mujer 298
F. La informalidad en el ámbito familiar 302
I. Estado civil 302
2. Hábitos procreativos
311
3. La informalidad 316
4. Organización de la familia: ¿matrifocal 0 patrifocal? 320
G. La religión y la familia 325
H. Violencia en el hogar 328
II. Las grandes diferencias regionales 336
A. Tamaño de la familia 338
B. La familia extensa 339
C. Dependencia femenina
341
D. Jerarquías entre padres e hijos 341
E. La informalidad
344
1. Relaciones de pareja 344
2. Los hijos 345
3. Otras consecuencias de la informalidad 346
F. Violencia en el hogar 351
III. Conclusión: soluciones de política 356
CAPÍTULO CUARTO
EL PAPEL DE LA MUJER EN LA SOCIEDAD 361
INTRODUCCIÓN 363
I. La mujer en el marco familiar 366 12 Colombia: unproyerto inconcluso
II. La mujer en el ámbito educativo y en el mercado laboral 372
A. Frenteal trabajo 375
B. Posición de género frente a los aspectos económicos 380
C. Capacidad de adaptación 382
D. La remuneración 384
III. Posición frente a la leyyel orden 387
A. Cumplimiento de las normas 387
B. Criminalidad y violencia 390
IV. La mujer está másewta al riesgo 393
Prioridades 398
VI. Resumen y conclusiones 401
CAPÍTULO QUINTO
VALORES ESENCIALES PARA EL TRABAJO PRODUCTIVO 403
INTRODUCCIÓN 405
Las virtudes que ya existen 408
A. La educación es la clave 410
B. La importancia del trabajo y el tiempo libre en la vida de los colombianos 418
C. La igualdad de géneros 427
D. Diferencias regionales 431
II. Valores productivos vs. valores no productivos 436
A. Estructura de edades 442
B. Niveles de ingreso y sectores 445
C. El hombre es más productivo 446
D. Los más productivos, los docentes 448
E. Nivel regional 449
III. Conclusiones 451
Contenido 13
CAPÍTULO SEXTO
ESTRUCTURA DE INCENTIVOS Y SANCIONES
Y SUS CONSECUENCIAS ECONÓMICAS 455
I. La importancia de la riqueza y el ahorro 461
A. No se considera conveniente la riqueza 461
B. No se valora el ahorro 469
II. La Colombia productiva y la Colombia improductiva 475
A. ¿Quiénes son exitosos? ¿A quiénes les va bien? 478
1. Las élites exitosas 482
a. El narcotráfico 482 b. Los políticos 484 e. Los empresarios 485 Profesiones productivas e improductivas 487 Jueces y docentes 488 U1-Fb—¡N Las élites religiosas y las legales 491 Hay que eliminar distorsiones 493
III. Incertidumbre 495
A. Incertidumbre frente al futuro 497
I. El mayor riesgo es el desempleo 497
a. Reducir el desempleo, el gran reto 497 b. Estabilidad laboral 502 c. Se sacrifica la libertad 503 d. La eficiencia 506 e. Se valora la independencia 507
2. La seguridad social 513
3. Incertidumbre sobre los derechos de propiedad 518
IV. Vínculos sociales y económicos 527
V. Conclusiones 533
PRESENTACIÓN Muchas cosas se han escrito sobre Colombia, sobre sus problemas, su nivel de desarrollo, su gente, sus conflictos, y algunos han incursionado en plantear diagnósticos y soluciones. Pero lo cierto es que pocas tareas han sido tan serias y sistemáticas como la que aquí se presenta, donde para hacer un análisis de los valores y capital social del pueblo colombiano se parte de un esquema de autoevaluación que nos permite sacar conclusiones y elaborar un diagnóstico acertado de nuestras costumbres, pensamientos y expectativas. María Mercedes Cuéllar emprendió esta tarea en 1998, con el apoyo de varios grupos de investigadores, de empresas del sector privado y de la Universidad Externado, con el objeto de realizar una encuesta con una muestra muyamplia entre lapoblación (más de 3.000 entrevistados) yasí poder adelantar un estudio comparativo, serio y moderno que permite cotejar alos colombianos con otros pueblos y naciones desarrollados y en desarrollo. No hay esquemas únicos para medir el “capital social”. Queda luego un amplio campo de trabajo para analizar los datos estadísticos y su relación con variables tales como la confianza enlasinstituciones, las tendenciasy expectativas de voto, y la participación en organizaciones y movimientos cívicos. Nuevos exámenes nos darán,posiblemente, bases para tener aproximaciones más precisas sobre el comportamiento del capital en cada sociedad, así como de su integración. Varios autores han dedicado su interés y apasionamiento a este tema, y valga el reconocimiento a algunos de ellos como Douglass North, Ronald Inglehart, Robert D. Putnam,]ames S. Coleman, Lester M. Salomon, Mancur
Olson, Knack y Keefer, Narayan y Pritchett o Aldeman y Morris, entre otros. Sus investigaciones han permitido la adopción de indicadores de confianza en la normatividad, en las instituciones y en los individuos, de su capacidad de asociación, y de sus efectos sobre laposibilidad de crecimiento económico. Estos estudios nos permitirán, con seguridad, evaluar mejor el cambio social y económico y proponer políticas más adecuadas y justas. La participación de la población en su debate asegurará que, entemas como educación, salud ymanejo económico, se adopten decisiones acordes con el bien común. En todo diseño de políticas públicas deben participar representantes de los varios sectores involucrados, pero la presencia de los más pobres asegura queenlos proyectos dedesarrolloseatiendan susnecesidadesreales. Esla cultura de la participación para la integración, el crecimiento y la satisfacción social. I5 18 Colombia: un proyecto z"nronrluso y compatriotas. Tenemos el mismo recelo frente a nuestras instituciones. Somos pesimistas acerca del futuro. Sin embargo, a la pregunta de si somos felices, respondemos afirmativamente con uno de los índices más altos del planeta. Se profesan como valores el trabajo, la educación yla honestidad, perola percepción de muchos es la de que esos no facilitan el éxito en la vida tanto como la viveza o las palancas. Los encuestados señalanla existencia de una honda brecha entre el deber ser en el cual se cree y el ser en que se vive. A pesar de ello, la mayoría sigue rechazando las opciones autoritarias o revolucionarias y apoya la democracia y la vía de las reformas institucionales. La informalidad prevalece
en muchos campos: las relaciones familiares, la forma de resolver disputas, la manera de lograr soluciones y reivindicaciones a problemas colectivos. Por su riqueza y calidad, este es un texto que no sólo tiene pertinencia en el ámbito de la comunidad académica nacional. El Externado promoverá su publicación en el exterior, conjuntamente con las entidades universitarias con las cuales tiene convenios y programas y cuyos investigadores comparten intereses con los de nuestra universidad. También está empeñado en asegurar la continuidad de este proceso de investigación, para profundizar el análisis de la variedad de temas abarcados y para permitir la construcción de series de tiempo de las variables y datos que el lector tiene entre sus manos. De nuevo un reconocimiento especial a María Mercedes por su trabajo que constituye un aporte fundamental parael estudio de la sociedad colombiana y su posición frente a la comunidad regional e internacional. Fernando Hinestrosa PRÓLOGO Es realmente halagador que María Mercedes Cuéllar me haya invitado a prologar su libro. Dentro de su trayectoria, sus amistades y el reconocimiento que existe sobre sus méritos podría escoger entre varias personas más importantes que el suscrito para esta misión. Conociendo el texto y conociéndola a ella creo que esto tiene dos explicaciones: de una parte, las inquietudes que la indujeron a ocuparse de estos asuntos han sido un motivo de controversia entre nosotros de tiempo atrás; y de otra, dentro de su rechazo al facilismo optó por aquello de que “no hay cuña que más apriete que la del mismo palo”. María Mercedes pertenece como economista a la generación de los “conversos”, es decir, a aquella de quienes, habiéndose formado bajolaescuela
keynesiana, coincidieron con el momento en que sus respuestas resultaron insuficientes (aparición de la estanflación, revisión de la curva de Philipps, etc.), y en el que la propuesta del monetarismo y la escuela de Chicago, presentados como un cuestionamiento o una alternativa a esa ortodoxia, parecía confirmar la obsolescencia de esa escuela de pensamiento económico (diferenciemos el análisis, o sea la metodología sobre la cual, por ejemplo, en cuanto al keynesianismo, el monetarismo mismo se basa; y el pensamiento, que es la posición que se toma ante ese análisis y las propuestas que de ella se derivan). Como todo movimiento de conversos, el rechazo de esa generación por lo que había sido su verdad anterior tomó caracteres de cruzada. Entre más conocieron ymás creyeron en la doctrina pasada, másconvicción muestran hoy por imponer la nueva: basados en la frustración de una fe perdida más que en la razonabilidad o la confianza que puede ofrecer la recién adquirida, mayor capacidad tienen y mayor importancia dan a rechazar la de ayer, que ya conocen, que a evaluar si las esperadas bondades de la que la reemplaza tienen realmente fundamento o no. La autora fue parte del equipo formado por Rodrigo Botero y, como su motor ejecutivo, concretaba en trabajos y respaldo logístico y de divulgación las propuestas y medidas que, primero desde el laboratorio de ideas que se creó con Fedesarrollo y la revista Estrategia y después desde los equipos de gobierno que se derivaron de ese grupo, conformaron el pensamiento y el manejo económico del país en las décadas de los 80 y los 90. 19 20 Colombia: un proyecto ímomlusa
Valga aquí recordar la paradoja que significa que Rodrigo Botero, quien fuera el “padre” de ese grupo y quien hoy en día anivel de la academia yde la consultoría internacional sigue siendo reconocido como uno de los más importantes economistas colombianos, no siguió a sus discípulos en la nueva etapa y desde elfinde su gestión directa, por allá en 1976, no ha tenido ningún vínculo con el manejo de la economía colombiana. Esperamos que esta obra lo invite a algunos comentarios y, de ser posible, la autora trate de motivarlo directamente a participar en las controversias que hoy son tan determinantes para el país. Como Directora de Planeación y Ministra de Desarrollo bajoel gobierno Barco y como miembro de la primera Junta Directiva del Banco de la República, María Mercedes participó yfue corresponsable de la implantación de la apertura y de la primera generación de reformas acordes con el llamado Consenso de Washington. Tuvo sin embargo el coraje para, con tales antecedentes, reflexionar, recapacitar y bajarse de la torre de marfil —no solo de la del mundo de la teoría económica sino de la del poder— y renunciar ala “magistratura” que representa el ser codirector del Banco Central para comenzar una nueva carrera, ya no dentro de las abstracciones del manejo macroeconómico sino en el campo político de las realidades de la problemática social del país. Este libro tiene por eso, además del valor de provenir de quien por sus capacidades tiene la autoridad para enfrentar la materia, el mérito de nacer de la duda y no de la suficiencia, dela modestia de quien reconoce la posibilidad de estar equivocado
ylanecesidad de explorar otras perspectivas para tener una mejor comprensión de los temas que maneja. Viníendo de quien viene mucho peso tiene el reconocer que: . a finales de los 80 se tomó la decisión de sustituir las normas, predomi— nantemente intervencionistas, por reglas de mercado […] La relativamente reciente liberación de los mercados, esencialmente de bienes, y la venta de empresas del Estado a particulares no ha tenido los efectos deseados. Las presiones revaluacionistas, posteriores a la liberación, sin el correspondiente aumento de la productividad, dieron al traste con las exportaciones diferentes a los hidrocarburos yen el proceso el mercado doméstico quedó desprotegido. En consecuencia, lejos de fortalecerse el comercio externo, el crecimiento a lo Prólogo 21 largo de la década estuvo basado en la producción de bienes no transables, por lo que la actividad económica y la generación de empleo a la postre resultaron perjudicados. A raíz de ese proceso surgió un enorme malestar social: de un lado se concentró aún más la riqueza; de otro, se hizo todavía más evidente la desprotección que vive la población, en los más diversos ámbitos […] es obvio que la experiencia colombiana en la búsqueda de introducir reglas de mercado no está siendo satisfactoria. Y, vale la pena destacarlo, gracias a esa capacidad (o mejor, a esa virtud rara en quienes han accedido al poder en estas épocas o desde ciertas carreras) de aceptar la posibilidad de errar y en consecuencia de iniciar la búsqueda de dónde o qué se debe corregir, no comparte ahora la responsabilidad de la
catástrofe en la que recientemente se ha sumido al país. Catástrofe que, si nos atenemos a lo que decía Galbraith en cuanto a que la recesión de los 30 había producido más pérdidas económicas y más penas quelas dos guerras mundiales juntas, podemos decir que ha producido más dolor y más daño a Colombia que todas las diferentes etapas de violencia que nos ha tocado vivir. Cito también su referencia a la Constitución del 91: Transcurridos nueve años de haber sido adoptada la nueva estructura institucional no es clara la bondad de su alcance, ni de sus resultados. Si con la nueva Carta Política se buscó mayor apertura y estabilidad política, así como crecimiento económico, no se logró ni lo uno ni lo otro o, por lo menos, no hasta la fecha. Es claro que el propósito nacional de buscar la paz no tiene un camino despejado —el malestar social vaenascenso, los grupos alzados en armas controlan zonas considerables del territorio nacional y los problemas de orden público han escaladonivelessin precedentes y se materializan en la proliferación de masacres, que en 1999 llegaron a402,yenmásde un millón de personas que han abandonado sus tierras y propiedades a causa de la violencia—. Por otro lado, la Constitución económica tampoco está produciendo los resultados esperados. Elpaíspasó de crecer por encima del 4.5% en promedio enla década del 80yde tener una tasade desempleo del 10% en los primeros años de los 90, aquela producción cayeraenmás de un 6%en 1999 yaquelatasade desempleo alcanzara niveles —20%— sin precedentes en la historia.
Con seguridad, como ella misma lo dice, sus conocimientos teóricos, enrique— cidos con el gran contacto con la realidad que ha significado este trabajo, le 22 Colombia: un proyecto inconcluso permitirán contribuir en forma más fundamentada y más eficiente al estudio ysolucióndelos diferentes problemas del pueblo colombiano. No sería absurdo pensar incluso que, siguiendo este ejemplo, para llegar a los puestos de dirección del Estado en el campo económico fuera requisito que quienes van en cierta forma a decidir nuestra suerte tengan por lo menos en su curriculum un ensayo o una experiencia de reflexión equivalente ala que María Mercedes nos presenta en esta obra. Hasta aquí sobrela autora yel reconocimiento y los elogios que semerece. Señalé anteriormente la existencia de una controversia de tiempo atrás: éstano es personal y mucho menos limitada a la autora yal prologuista. Como consecuencia de los desarrollos que la economía política había tenido con Marx como uno de sus más destacados y elaborados exponentes, se consideró subversivaesta rama del saber (eso dentro delas sociedades capitalistas, puesto que en las socialistas, por el contrario, se volvió casi un remplazo de la religión). Se fue desarrollando así una ciencia sustituta o paralela, lo que sevinoa llamar las “ciencias económicas”, y casi desapareció, pasando a un muy segundo plano la economía políticacomo una delas principales vertientes delas ciencias sociales. Su remplazo por la “economía pura” permitió la construcción de modelos abstractos, dirigidos principalmente a las características del funcionamiento de los mercados y, en una etapa posterior, a su relación con las variables macroeconómicas (donde los agregados y los indicadores como
el PIB, la inflación 0 la tasa de interés no dicen nada de la forma como se interrelacionan los individuos enla sociedad), minimizando las complejidades de la manera como se organiza y las características socioeconómicas de la estructura productiva (como la retribución de los factores, las distorsiones de los sectores oligopólicos y monopólicos, el origen del mayor producto social y el sistema de distribución). Esta evolución constante, hoy llevada a la exageración, ha producido la situación actual, enla que los encargados de manejar la sociedad no la conocen ni la tienen en cuenta, y trabajan sobre la idea de que, como saben es de mercados, lo mejor es que la sociedad misma se convierta a las leyes del mercado: se trata, en otros términos, del paso del principio de la economía de mercado, triunfante y se puede decir que aceptado como parte de las estructuras sociales, a la sociedad de mercado, cuestionada por muchos tanto Prólogo 23 por sus principios doctrinarios de darwinismo social como por sus resultados, negativos igual en lo económico que en lo político y lo humanístico (por lo menos en lo que concierne a la comunidad de países y a los países no pertenecientes al “primer mundo”, como se puso de manifiesto en la cumbre de la OMC en Seattle). En este sentido el libro y María Mercedes confunden el interés que por latemática social opolítica puede o debería tener todo economista que participa de la dirección de la cosa pública, con la formación que como profesional de las ciencias sociales tiene quien se dedica a la economía política. No es lo mismo. Para el economista político, para quien el objetivo de la ciencia que estudia es la comprensión del orden social, el conocimiento económico es un
instrumento al servicio del objetivo vocacional y profesional de buscar una sociedad más armónica; para el economista, para quien el funcionamiento eficiente de la economía y la promoción del desarrollo (también económico) es su objetivo vocacional y profesional, la sociedad y su forma de organización son solo una resultante de lo que se requiere para optimizar el uso de los recursos para una mayor producción. Un caso ilustrativo podría ser el del excolega de la autora, Salomon Kalmanovitz, a quien por sus antecedentes de activismo-político y sus posiciones de analista de lo social se le consideraba “economista político” yhoyes tal vez elmás vehemente propulsor de la teoría económica subyacente al Consenso de Washington (y en consecuencia de las medidas que éste propone), en defensa no de una visión de lo que la sociedad debe o puede ser, sino del cómo puede o debe funcionar mejor una economía. Esta “desviación profesional” se refleja en el análisis de la autora, en el sentido que asume sin mayor elaboración argumentativa no sólo que la propiedad privada esel centro mismo del potencial productivo de una sociedad, sino que por ello su promoción y protección significan automáticamente mayor y mejor desarrollo. Si bien es cierto que esa es la visión generalizada en la actualidad, eso no implica que se deban excluir posibilidades diferentes (como un mayor énfasis en el cooperativismo y la economía solidaria) ni tampoco : que la ecuación “propiedad privada economía eficiente” sea necesariamente cierta. En otras palabras, no se puede cuestionar que como obra de una economista se asuma el análisis desde el punto de vista de una economía puramente capitalista (ya que así es hoy la de Colombia); pero para un
24 Colombia: un proyecto inconcluso economista político sí es de comentar que, si se afirma que “el objeto de esta investigación es obtener elementos de juicio que contribuyan al diseño de políticas públicas”, la determinante del estudio sea “la relación existente entre el crecimiento económico y las libertades civiles y políticas de la población”; al fin y al cabo en éste, el país más violento del mundo, la relación entre las posibilidades de convivencia pacífica de esa población y sus libertades no solo civiles y políticas sino también económicas debería tener igual o más interés como tema de análisis; es decir que es una lamentable limitación que el único parámetro de medición sea la relación con el crecimiento económico y ni siquiera se contemple, así sea sólo como una posibilidad, la reevaluación del modelo económico como una alternativa para mejorar las condiciones de convivencia de los ciudadanos. El origen de este trabajo en sí mismo es interesante; la globalización no es una ideología sino una consecuencia de la evolución dela humanidad; entre los adelantos del transporte, de la informática, de las comunicaciones, etc., no solo existe un mundo en que la producción se puede deslocalizar y sentar en cualquier parte, sino también una globalización de la información que no se localiza sino se difunde universalmente? Dentro de tal contexto el intercambio y la estandarización de datos para comparar los problemas de una nación con los de otras ha producido todo un acopio de indicadores que describen las condiciones de los países en forma bastante más adelantada y sofisticada que los simples análisis macroeconómicos de producto per cápita, ingreso promedio, etc., o de las primeras evoluciones a otro tipo de mediciones como las de necesidades básicas insatisfechas, de tasas de analfabetismo o,en general,
de bienestar social. El World Values S urvey es un sistema de encuestas diseñado para evaluar la percepción que los habitantes tienen de sus propios problemas y condiciones de vida, y fue alrededor de tal estudio que María Mercedes 1 Lo que sí es una ideología es la actitud que se asume ante esta realidad. Recuerdo una afirmación de Allan García según la cual el proponer que, por ser las leyes del mercado del orden natural, debe ser el mercado mismo el que ordena la sociedad, es como si el descubrimiento de las leyes de la gravedad hubiera debido llevar a la resignación de no poder nunca despegar delsuelo,envezde invitar a estudiarlas y desarrollarlas justamente para beneficiarse de su conocimiento y así aprender a volar. Prólogo 25 desarrolló tanto su participación en política como el trabajo que aquí nos presenta. No es por así decirlo un trabajo intuitivo en que la percepción de la autora es la fuente de sus informaciones, sino esel resultado de una metodología rigurosa que permite adelantar en el plano analítico un debate concreto y con fundamento para llegar a conclusiones, en vez de quedarnos estancados en la etapa usualmente estéril de discutir sobre la validez de las premisas. En esta obra siente uno a María Mercedes abrumada al mismo tiempo que nos abruma (en el sentido constructivo y más admirativo de la palabra) con las inquietudes y preguntas que se suscitan al trasladarse del campo aséptico de la macroeconomía al mundo de las realidades socioeconómicas. No sabe uno en qué interesarse más, si en el acopio de nuevos datos, nuevos elementos de juicios y nuevos temas de discusión, es decir en la cantidad de recursos antes inexistentes que aquí se presentan como información
enciclopédica sobre la sociedad colombiana, 0 en el esfuerzo que realiza la autora al reflexionar sobre ellos, integrándolos en un intento de interpretación o de radiografía de la problemática nacional. Más de una obra completa se requeriría para comentar todos los temas que aquí se trabajan. Como lo dice la autora, “de los resultados surgen más interrogantes que conclusiones”. Vale la pena, sin embargo, mencionar algunos como “carnada” para invitar al lector a iniciar esta lectura. Un tema de actualidad es el del capital social. Por ejemplo, en el Plan de Desarrollo del actual gobierno se expone como elemento novedoso su existencia y en consecuencia la atención que se le debe prestar. Consiste éste —para los autores del Plan— en el conjunto de relaciones sociales alrededor de las cuales se desarrollan las actividades de producción. Esdecir quese involucra un nuevo recurso “económico” susceptible de ser acumulado —adicional a los ya reconocidos como son el natural (los recursos naturales), el fisico (plantas y equipos, o capital creado y acumulado) y el del “capital humano” (formación y educación de los individuos)— bajo la forma de las “características de la organización social, tales como la confianza, las normas, las redes de contactos […] que pueden mejorar la eficiencia colectiva de una comunidad...”. En esta obra se concibe ese mismo “capital social” no únicamente como una acumulación de potenciales positivos sino como el conjunto de todas esas relaciones, es decir las positivas y las negativas (2). gr., la confianza o la 26 Colombia: un proyecto inconcluso desconfianza de los ciudadanos en sus relaciones recíprocas) llegando a conclusiones tan contundentes como que el capital social en Colombia parece
más propicio para enfrentar a los ciudadanos —agrupándolos alrededor de actitudes puramente defensivas o de intereses lesivos del bien común— que para motivarlos a cooperar a fin de lograr mejores resultados personales a la vez que sociales. A título personal considero esto evidente y propondría como manifestación 0 ejemplo de lo anterior la costumbre de nunca controvertir las ideas o los argumentos de los rivales y, en vez de ello, atacar a las personas, descalificar sus motivaciones, cuestionar sus condiciones morales, etc., es decir, la tendencia a renunciar a la solución consensual y a la posibilidad que el diálogo enriquezca a las dos partes, y asumir siempre que en toda controversia simplemente o se ganaose pierde, luego si uno no acaba con el otro, él acabará con uno. Este nuevo elemento de análisis, como se menciona en la obra, fue especialmente desarrollado por Douglass North y marcó no solo un aporte a la ciencia económica, sino, hasta cierto punto, un quiebre en su orientación. Le valió a su propulsor intelectual el premio Nobel, pero abrió además el campo para involucrar variables menos “econométricas” y más políticas y sociales en el mundo de la economía. De hecho un estudio del Banco Mundial citado por la autora señala la importancia propiamente económica en términos comparativos entre el capital tradicional (recursos naturales y bienes produc— tivos) y el capital humano, incluido en él el capital social: En los países de
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