ASOBANCARIA - El futuro de la gestión de riesgos- retos del sector financiero
ASOBANCARIA - Asociación Bancaria de Colombia
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Detalles
- Título
- ASOBANCARIA - El futuro de la gestión de riesgos- retos del sector financiero
- Autor
- ASOBANCARIA - Asociación Bancaria de Colombia
- Categoría
- Doctrina
- Área del derecho
- Financiero
- Año
- —
EL FUTURO DE LA GESTIÓN
DE RIESGOS: RETOS DEL
SECTOR FINANCIERO ASOBANCARIA
A S O B A N C A R I A Hernando José Gómez Presidente Alejandro Vera Sandoval Vicepresidente Técnico Liz Bejarano Castillo Directora Financiera y de Riesgos Catherin Montoya González Profesional Máster Laura Sofía Rincón Coronado Profesional Máster Juan Camilo Sánchez Profesional Junior E D I C I Ó N Dirección Financiera y de Riesgos – Asobancaria Diseño Babel Group Impresión TC Impresores Fotografías www.istockphoto.com Primera Edición, noviembre de 2021
ISBN: 978-958-9040-82-9
Derechos de Autor Reservados © Asobancaria
C O N T E N I D O
Presentación 7 Hernando José Gómez Introducción 9 Dirección Financiera y de Riesgos de Asobancaria Capítulo 1 13 Riesgos macroeconómicos para América Latina en la recuperación de la pandemia Sergi Lanau, Martin Castellano y María Paola Figueroa (IIF) Capítulo 2 39 Transformaciones geopolíticas, rupturas en el sistema internacional y la era Pos-COVID: ¿qué le espera a América Latina? Sandra Borda Capítulo 3 69 Retos, tendencias y lecciones aprendidas en la gestión de riesgos en el contexto del COVID-19 Gustavo Méndez, Carlos Orta, Antonio Villarreal y David Olivares (Deloitte Spanish LATAM) Capítulo 4 93 Riesgo ambiental y cambio climático Marcela Ponce, Carlos Serrano, Luis Fuente, Luis Maldonado, Agustín Figueroa e Isabel Mantilla (IFC) Capítulo 5 141
Riesgos tecnológicos: un panorama hacia los riesgos emergentes de las instituciones financieras
Roberto Ortiz Plaza, Oscar Pinto Castuera y Martín Suárez Méndez (BBVA España) Capítulo 6 171
La continuidad operativa: preparación y respuesta ante incidentes
Management Solutions Capítulo 7 209 El sistema financiero colombiano en un contexto de grandes retos y oportunidades Vicepresidencia Técnica y Dirección de Sostenibilidad de Asobancaria Acerca de los Autores 245 5
PRESENTACIÓN El riesgo es inherente a toda actividad financiera y su gestión y materialización inciden en los resultados de las entidades. Una adecuada gestión de riesgos es necesaria para que las entidades financieras lleven a cabo su operación en el marco de los objetivos definidos por la organización, al mismo tiempo que preservan su propia estabilidad y la del sistema, estableciendo estrategias y planes de acción que permitan hacer frente a la incertidumbre de eventos futuros, reducir pérdidas inesperadas y generar oportunidades de negocio. La administración de estos riesgos cobra una especial relevancia en un contexto como el actual caracterizado por una pandemia que generó afectaciones en todas las esferas de la economía, la rápida recuperación que se viene observando, así como la incertidumbre producida por el panorama sociopolítico. Aunado a esto, el sistema financiero se encuentra en un proceso de transformación debido al acelerada incursión de la digitalización en la prestación de servicios y productos financieros y el mayor énfasis que ha ganado la resiliencia operativa; además de un creciente interés por analizar y mitigar los impactos que la actividad económica genera sobre el medio ambiente. Todo lo anterior plantea un panorama retador para el sistema financiero, razón por la cual Asobancaria, en su compromiso de velar por la estabilidad y solidez del sector bancario, realiza esta publicación buscando contribuir a las discusiones relacionadas con la gestión de riesgos que a la vez incentivan un mayor conocimiento en esta materia. Hernando José Gómez Restrepo Presidente 7
INTRODUCCIÓN La pandemia de COVID-19 ha afectado la dinámica socioeconómica a nivel mundial, razón por la cual las autoridades han implementado una serie de políticas enfocadas no solo a contener el virus, sino también a mitigar sus efectos económicos. Bajo este contexto, en el corto y mediano plazo las jurisdicciones deberán centrar sus esfuerzos en el diseño de estrategias que permitan impulsar la recuperación económica, teniendo en cuenta la necesidad de reactivar los sectores más afectados durante la crisis. En medio de este panorama, el sistema financiero tuvo un papel fundamental en mantener la canalización del ahorro hacia el crédito necesario para que los hogares y las empresas puedan dinamizar la economía, tal como se está observando; sin embargo, el sector enfrenta grandes retos, que no solo se derivan del contexto macroeconómico y geopolítico, sino también se relacionan con la gestión de riesgos tradicionales y emergentes, a los que la banca deberá hacer frente para garantizar su solidez y estabilidad. En materia macroeconómica, los principales riesgos están relacionados con las demoras en la implementación de programas de vacunación que puedan imponer la necesidad de establecer nuevas restricciones a la movilidad y retrasen la recuperación. De igual forma, otro factor relevante está asociado con el contexto internacional, pues las economías emergentes deberán prestar especial atención a la posible retracción del estímulo monetario y fiscal de los países desarrollados que llevará a una desaceleración de la demanda externa, una caída de los precios de los commodities, y un aumento de las tasas de interés, lo cual se traducirá en un incremento de la vulnerabilidad externa. Finalmente, las economías deberán
centrarse en construir marcos fiscales creíbles que permitan mantener el apoyo monetario y fiscal que requiere la recuperación económica, al mismo tiempo que se refuerza la confianza de los inversionistas. En cuanto a los riesgos geopolíticos, las guerras comerciales entre las grandes potencias y el ascenso de China como nuevo centro mundial, le otorgará prioridad estratégica a América Latina. Por otro lado, el deterioro de las democracias como consecuencia de la incapacidad de algunos sistemas políticos de enfrentar de manera eficaz la pandemia, alimentarán el descontento y las protestas sociales. De igual forma, la incertidumbre política en Chile, Perú, Argentina, Brasil y Colombia donde han ganado fuerza los programas políticos no tradicionales, será otro de los factores que deberán considerar las instituciones bancarias en los próximos meses. En cuanto a los riesgos financieros tradicionales, la pandemia ha dejado entre ver que el sistema financiero ha sido resiliente ante la crisis y tuvo un papel anticíclico, garantizando el flujo del crédito a la economía y generando alivios para 9 aquellos deudores que han presentado afectaciones en sus flujos de caja, todo esto manteniendo un respaldo de capital considerable y un manejo de la liquidez adecuado como consecuencia de la adopción de los estándares de Basilea III. Sin embargo, estas medidas dejan de manifiesto retos que deberá enfrentar el sector, principalmente en materia de gestión del riesgo de crédito, donde el posible aumento del deterioro de la calidad de la cartera llevará a las entidades a hacer un seguimiento cuidadoso de su comportamiento y a diseñar estrategias que mitiguen su crecimiento. En relación con los riesgos no financieros, la pandemia ha acelerado el proceso de
digitalización de la banca, que no solo involucra la oferta de productos y servicios que se adapten a las nuevas realidades que impone convivir con el virus, sino también incorpora las nuevas tecnologías en todos los frentes de la actividad financiera. Lo anterior, pone en primer plano los riesgos cibernéticos y todo lo relacionado con la indisponibilidad de los sistemas, el fraude digital y la pérdida, robo o mal uso de la información, los cuales se han convertido en los principales riesgos emergentes de las instituciones financieras. A esto se le suma el riesgo de terceras partes o proveedores de servicios, quienes participan en procesos críticos de las entidades y se ven expuestos a riesgos tecnológicos que pueden terminar afectando la prestación de servicios financieros. Adicionalmente, en el marco del actual proceso de digitalización, la resiliencia operativa y la continuidad del negocio se convierten en ejes transversales. Durante la pandemia las entidades financieras mostraron flexibilidad y capacidad de adaptación, llevando a cabo esfuerzos considerables para mantener su operación bajo esquemas de trabajo remoto, medidas de distanciamiento y adecuación de canales de atención no tradicionales. Sin embargo, se presentan importantes oportunidades de mejora, principalmente en la implementación de planes de continuidad operativa que no se centren en el cumplimiento de una normativa, sino en brindar soluciones ante eventos de crisis, garantizando la disponibilidad de la infraestructura tecnológica y dejando al descubierto que las principales cualidades que debe tener una entidad para la gestión de un incidente son la planificación y la flexibilidad. Finalmente, no se puede dejar de lado la importancia que ha ganado la sostenibilidad y la gestión de los riesgos ambientales y sociales, así como los derivados del
cambio climático. Cada día más entidades son conscientes de la necesidad de ser sostenibles, incorporando este factor como un eje central y transversal a su organización. Además, han avanzado en considerar los aspectos climáticos y ambientales dentro su gobernanza corporativa, por medio de la identificación, medición, mitigación y reporte de este tipo de riesgos, así como la evaluación de las oportunidades de inversión que representan las finanzas verdes y la banca sostenible para su modelo de negocio. De esta forma, este libro presenta una caracterización de los retos centrales que deberán afrontar los sistemas financieros tanto a nivel local como internacional, en 10 el corto y mediano plazo, tomando como punto de partida los efectos que produjo la pandemia de COVID-19. Adicionalmente, evalúa los desafíos que imponen los riesgos emergentes derivados de la digitalización de la banca y el creciente interés por mitigar los impactos que genera el ser humano sobre el medio ambiente, haciendo énfasis en la forma en que estos pueden ser gestionados. Esperamos que el contenido de este documento, el cual muestra un panorama de los principales riesgos que serán parte de la agenda de las entidades financieras durante los próximos años, sea un aporte valioso para las discusiones que se generen en esta materia, con el propósito de continuar construyendo la solidez y la confianza del sector financiero colombiano. 11
C A P Í T U L O 1
RIESGOS
MACROECONÓMICOS
PARA AMÉRICA
LATINA EN LA
RECUPERACIÓN DE
LA PANDEMIA
Sergi Lanau, Martín Castellano y María Paola Figueroa (IIF)
Riesgos macroeconómicos para América Latina en la recuperación de la pandemia
1. Introducción Ya transcurrió más de un año desde el comienzo de la pandemia a principios de 2020, periodo en el cual Latinoamérica ha experimentado una profunda transformación. Los hacedores de política económica, al igual que los hogares y las empresas, han tenido que actuar con celeridad para enfrentar múltiples disrupciones con recursos limitados, tomando decisiones trascendentales en tiempo récord. Si bien, el mundo entero se vio afectado por este contexto, América Latina ha sido una de las regiones más golpeadas a partir de una combinación de debilidades estructurales y coyunturales. Al impacto directo del COVID-19 se le añadieron condiciones económicas externas sumamente desfavorables como interrupciones en las cadenas globales de suministro, colapso del comercio internacional de bienes y servicios, y salidas sin precedentes de capitales foráneos. En líneas generales, una respuesta rápida y decidida facilitó el manejo de la crisis, aunque aún queda un largo camino por recorrer. Durante este episodio crítico se utilizaron instrumentos diseñados, desarrollados y perfeccionados a lo largo de las múltiples crisis pasadas que enfrentó la región. Estas herramientas en el plano fiscal, monetario y cambiario permitieron a los países estar mejor preparados en esta oportunidad. Por otra parte, la pandemia también ha dejado en evidencia numerosas limitaciones y debilidades aun existentes.
En el presente artículo se analiza el impacto macroeconómico del COVID-19 en la región, incluyendo los múltiples choques simultáneos que debieron enfrentarse. Así mismo, se
detalla la respuesta de la política económica en el contexto internacional, destacando similitudes y diferencias en el enfoque adoptado por los distintos países. Por otra parte, se exponen los principales riesgos macroeconómicos que podrían afectar la dinámica de los mercados financieros a medida que Latinoamérica se recupera de la crisis en un entorno global incierto. Finalmente, se describen los retos centrales que deberán enfrentar los países para mejorar sus perspectivas macroeconómicas, transitando a un escenario de crecimiento alto y sustentable una vez superada la pandemia.
2. Impacto inicial del COVID-19
Latinoamérica fue una de las regiones del mundo más afectadas por la pandemia el año pasado, tal como lo reflejan tanto los indicadores de actividad económica (PIB, desempleo y producción industrial) y de salud (infecciones, hospitalizaciones y decesos vinculados al virus). Factores de naturaleza más bien estructural como sistemas sanitarios endebles, redes de contención social limitadas y altas tasas de urbanización han influido para una rápida propagación del virus en la región (Gráfico 1). Al impacto directo de la pandemia se le sumaron condiciones externas fuertemente desfavorables. Estas incluyeron el colapso de volúmenes exportados, caídas en los precios de las materias primas, disrupciones en las cadenas de valor, interrupción del turismo internacional y salidas súbitas en magnitud sin precedentes de capitales 15 El futuro de la gestión de riesgos: retos del sector financiero foráneos. Los flujos de capital hacia los mercados emergentes colapsaron en las etapas iniciales de la crisis, registrando salidas de magnitud nunca vista.
A principios de 2020 la retracción de la inversión de cartera fue mayor que durante la crisis financiera global de 2009. Sin embargo, la duración del episodio fue acotada a partir de excepcionales políticas de apoyo implementadas a nivel global y emisiones de bonos internacionales que contribuyeron a estabilizar los flujos de capital. Al comienzo del episodio, las reservas internacionales en casi todos los países disminuyeron drásticamente, aunque se recuperaron con velocidad. Gráfico 1. Fuerte impacto del COVID-19 en la región 800 Nuevos casos de COVID-19 por millón de residentes. 700 600 500 400 300 200 100 0 dic-20 mar-21 may-21 ago-21 México Perú Colombia Brasil Chile Argentina
Fuente: Our World in Data, IIF.
16 Riesgos macroeconómicos para América Latina en la recuperación de la pandemia Gráfico 2. Evolución de la movilidad no residencial 120 Índice, promedio mensual (100=mediana pre-crisis) 110 100 90 80 70 60 50 40 30 20 feb-20 ago-20 feb-21 ago-21 México Colombia Brasil Chile Perú Argentina Fuente: Google Community Mobility Reports, IIF. Mediana de la movilidad desde 3/1/2020 hasta 6/2/2020. Así mismo, la mayoría de los países latinoamericanos ya pasaban por condiciones macroeconómicas coyunturales desafiantes al momento de enfrentar la pandemia, como una mayor globalización (y, por lo tanto, una mayor exposición a cambios abruptos en factores externos) y un virtual estancamiento de la actividad económica
(magro crecimiento en la mayoría de los países e, incluso, escenarios recesivos en algunos). Esta última es una diferencia importante, por ejemplo, con relación a la crisis financiera internacional de 2009, Latinoamérica crecía a una tasa de casi 4% en 2008 frente a una expansión muy por debajo de 1% en 2019, con la inversión privada y las exportaciones como principales lastres. Otro de los factores previos a la crisis que profundizó sus consecuencias económicas fue el escaso margen con relación a los países en desarrollo para realizar políticas fiscales y monetarias anticíclicas que permitieran atemperar los múltiples choques adversos. El espacio para estimular la economía ha sido también mucho menor en comparación al que existía en 2008, principalmente en el plano fiscal. Luego de la fuerte expansión producto de la crisis financiera global los marcos macroeconómicos 17 El futuro de la gestión de riesgos: retos del sector financiero ya habían experimentado dificultades para recuperar espacio fiscal, lo cual redundó en una erosión sistemática de las finanzas públicas. A modo de ilustración, la deuda pública con relación al producto bruto interno era casi el doble en 2019. El profundo impacto directo del virus, las debilidades estructurales y el margen de maniobra acotado llevaron a la introducción de restricciones a la movilidad más estrictas y prolongadas que en otras partes del mundo, exacerbando pérdidas de producción y empleo (Gráfico 2). En efecto, la actividad económica en la región cayó, en promedio, un 6,3% en 2020, cuando, para ponerlo en perspectiva, la caída en
2009 había sido de 2,3%. Por su parte, los indicadores del mercado laboral, que ya se estaban deteriorando desde 2019, reflejaron un fuerte aumento en la tasa de desempleo y mayores pérdidas de puestos de trabajo a las experimentadas durante la crisis financiera global. Esto se dio en forma generalizada pero principalmente en aquellos sectores más directamente afectados por el virus y las restricciones a la movilidad como comercio minorista y servicios de diversa índole, amplificando tensiones sociales subyacentes en muchos de los países.
3. Respuesta de política económica Los gobiernos implementaron todas las medidas a su alcance dentro de los limitantes mencionados para aligerar el impacto de la pandemia. El establecimiento de restricciones a la movilidad fue intenso en promedio en América Latina, pero se observaron diferencias entre los distintos países. Por ejemplo, Brasil y México implementaron restricciones más laxas que países como Argentina y Colombia, al menos en un principio. Mas allá de la introducción de restricciones a la movilidad extremadamente estrictas, se procuró maximizar el impulso fiscal y al mismo tiempo preservar la estabilidad financiera. Y, aquí también se observaron diferencias significativas entre países en cuanto a la respuesta de política económica, especialmente en función del margen de acción y los recursos disponibles. 3.1. Accionar de la banca central En el plano monetario, los bancos centrales bajaron sustancial y rápidamente las tasas de interés (prácticamente a mínimos técnicos en algunos casos como Chile y Perú) para proveer soporte (Gráfico 3). Esto se logró manteniendo la confianza de los inversionistas, algo muy difícil de concebir décadas atrás. Por otra parte, esquemas de metas de inflación
creíbles desarrollados pacientemente a lo largo de décadas en países como Chile, Colombia, México y Brasil, permitieron tolerar una mayor flexibilidad cambiaria, lo cual facilitó el ajuste de la economía. Estos esquemas también facilitaron la introducción de mecanismos de provisión de liquidez innovadores para la región (Apartado 1). En este sentido, la acumulación previa de un importante acervo de reservas internacionales en la mayoría de los países ayudó a ordenar el ajuste cambiario. En algunos casos, contar con la línea de crédito contingente del Fondo Monetario Internacional (FMI) (inicialmente México, Colombia y luego Chile y Perú) y la línea de intercambio de monedas de la Reserva Federal de Nueva York (Brasil y México) también cooperó (Gráfico 4). 18 Riesgos macroeconómicos para América Latina en la recuperación de la pandemia Gráfico 3. Rápida reducción de tasas de interés 9 Tasas de interés reales ex-ante con base en las expectativas de inflación a 12 meses, en % 6 3 0 -3 -6 2017 2018 2019 2020 2021 México Colombia Brasil Chile Perú
Fuente: Haver, IIF.
Gráfico 4. Evolución de las reservas internacionales 14 Cambio porcentual acumulado en las reservas internacionales de América Latina durante episodios 12 de crisis global 10 8 6 4 2 0 -2 -4 -6 -8 -10 0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 50 55 60 65 70 75 Crisis financiera global COVID - 19
Semanas desde el inicio de la crisis
Fuente: Haver, IIF.
19 El futuro de la gestión de riesgos: retos del sector financiero La dificultad para dejar fluctuar al tipo de cambio, conocida en la literatura económica como “miedo a flotar”, ha sido una de las trabas que históricamente ha enfrentado América Latina. Sin embargo, en esta oportunidad, se observó una mayor tolerancia. Factores como los esquemas de metas de inflación que se han ido perfeccionando en el tiempo, esquemas fiscales basados en reglas, “colchones” de liquidez, incluyendo sistemas financieros sólidos, y mejoras en la administración de pasivos han contribuido a que el “miedo a flotar”, en general, disminuya. No obstante, aún se mantiene elevado, principalmente en lugares donde persiste una alta dolarización financiera como Perú, Argentina y varios países de Centroamérica y el Caribe. El ajuste se dio en el marco de cuentas de sector externo bien comportadas, a diferencia de otros episodios críticos que ocurrieron en el pasado. La mejora en el saldo de cuenta corriente ha sido un factor clave, que ha reflejado principalmente una amplia compresión de importaciones y remesas robustas. La resiliencia de los precios de las materias primas también ayudó a mantener la liquidez en dólares y preservar las reservas internacionales en varios países como Perú, Chile y Brasil. Apartado 1: Expansión cuantitativa (“QE”) en América Latina Una importante innovación por parte de los bancos centrales de la región con relación al accionar durante crisis pasadas ha sido la implementación de políticas
de tipo “expansión cuantitativa” (QE, por sus siglas en inglés). La necesidad de proveer apoyo a la economía luego del colapso en la actividad privada generado por la pandemia hizo que se buscaran diferentes alternativas de financiamiento y provisión de liquidez. Con tasas de interés en niveles mínimos y enfrentando abruptas salidas de capitales foráneos, los bancos centrales comenzaron a implementar mecanismos novedosos. Estos incluyeron nuevas líneas de crédito al sistema bancario y compras de bonos gubernamentales y corporativos en el mercado secundario para evitar disrupciones en la actividad financiera local. Hubo que sortear algunas restricciones de mercado (presiones cambiarias) e institucionales (límites legales de financiamiento del banco central a la Tesorería) a las que usualmente no están sujetas los bancos centrales en países desarrollados, creando retos adicionales. Si bien los programas fueron acotados con relación a las iniciativas en los países desarrollados, hubo oportunidad de ponerlos en práctica, particularmente en aquellos países con instituciones económicas sólidas y creíbles como Chile, Colombia y Perú. La implementación fue compleja por varios motivos. La historia hiperinflacionaria de la región y el pasado de financiamiento monetario de los desequilibrios fiscales había derivado en marcos legales sumamente restrictivos para este tipo de financiamiento, los cuales, en algunos casos, hubo que ajustar, manteniendo la confianza del mercado. Las dudas de los inversionistas acerca 20 Riesgos macroeconómicos para América Latina en la recuperación de la pandemia de la naturaleza transitoria del deterioro en la posición fiscal y el financiamiento monetario aumentaban el riesgo de enfrentar una mayor presión cambiaria y
una subida de tasas de interés de largo plazo. A modo ilustrativo, Chile implementó inicialmente un programa de compra de bonos corporativos equivalente al 3,3% del PIB, comenzó a aceptar bonos corporativos como garantía y puso en marcha una facilidad de liquidez condicionada a una expansión en el crédito por un total equivalente al 10% del PIB. Estos programas, junto a medidas para aumentar la oferta de liquidez en moneda extranjera, ayudaron a estabilizar rápidamente las condiciones financieras en los mercados domésticos. Más adelante, se reformó la constitución para permitirle al banco central adquirir bonos del gobierno en el mercado secundario. Países como Brasil y Costa Rica implementaron reformas en el mismo sentido. En Colombia, el banco central activó compras de bonos en el mercado secundario mientras que los bancos centrales de Perú y México implementaron ambiciosos programas de provisión de liquidez, aceptando títulos privados como garantía y expandiendo el acceso a instituciones no bancarias, así como ampliando el universo de títulos elegibles y extendiendo plazos. 3.2. Política fiscal En el plano fiscal, la cuestión se tornó más compleja dadas las restricciones de recursos que enfrentaban la mayoría de los países antes de la pandemia. Se hizo lo que estaba al alcance de las autoridades para maximizar el estímulo fiscal y buscar distintas formas de financiarlo, en la mayoría de los casos sin poner en riesgo la estabilidad macroeconómica. La caída de los ingresos tributarios debido a la recesión y la implementación de programas de trasferencias de dinero a los hogares llevaron los desequilibrios de las finanzas públicas
a niveles récord, obligando a suspender temporariamente las restricciones que imponían las reglas fiscales. Estos paquetes comprendieron recursos de entre 1% y 8% del PIB en 2020, incluyendo transferencias a sectores de bajos ingresos, nuevos programas de ayuda social, préstamos por parte de la banca pública y agencias gubernamentales, introducción de garantías, diferimiento de impuestos y readecuaciones presupuestarias. El impacto de COVID-19 en los hogares más vulnerables obligó a los gobiernos a revisar los programas de transferencias sociales, confiando en nuevas herramientas y tecnología para hacerlos más efectivos, mejor focalizados y más sostenibles. Brasil implementó un paquete de gastos de emergencia equivalente al 8% del PIB el año pasado, poniendo en suspenso una regla fiscal que prohíbe aumentos de gasto primario en términos reales. Este accionar, que sucedió en el contexto de un espacio fiscal muy limitado, apuntaló la actividad económica. En 2021 se han efectuado grandes recortes, pero se conserva un gasto de emergencia por fuera de la regla 21 El futuro de la gestión de riesgos: retos del sector financiero fiscal. México, por su parte, mantuvo una política austera, con un paquete de apoyo fiscal cercano al 1% del PIB, aunque ha sido uno de los países de América Latina que más se ha beneficiado indirectamente por el amplio estímulo fiscal de Estados Unidos. La moderación presupuestaria tuvo como objetivo primordial disipar dudas de los inversionistas y agencias de calificación crediticia en el frente fiscal, dada la incertidumbre asociada a la política económica en general. Si bien permitió preservar
la estabilidad macroeconómica, esta respuesta tuvo implicaciones por el lado del crecimiento ya que México fue uno de los países donde la actividad se vio más afectada durante la pandemia. Chile y Perú contaban con ahorros públicos previos que utilizaron parcialmente para enfrentar el choque. Sin embargo, el grueso de los países tuvo que recurrir al endeudamiento externo, aprovechando oportunidades en los mercados financieros internacionales, para financiar la brecha presupuestal a tasas razonables. El menor apetito de los inversionistas por deuda en moneda local forzó a la mayoría de los países a emitir deuda en dólares. Esta medida en países como Chile y Brasil, con mercados domésticos más profundos, posibilitó absorber más deuda gubernamental y mitigar parcialmente el impacto de las salidas de inversionistas extranjeros. Los mercados de deuda en moneda local de la región habían crecido rápido en los últimos años, reflejando cierta disminución en casos puntuales de lo que en la literatura económica se conoce como “pecado original” que describe la incapacidad de los países emergentes para emitir deuda en su propia moneda. Sin embargo, estos mercados aún siguen siendo poco desarrollados con relación a otros países del mundo y, de hecho, la crisis forzó una mayor dolarización de pasivos y a cierto retroceso en este frente.
4. Recuperación y nuevos desafíos La subsiguiente mejora en el contexto global permitió mantener acotado el costo del financiamiento y empujó al alza los precios de las materias primas, favoreciendo a muchos países de la región. Las noticias positivas en cuanto a la disponibilidad de vacunas mejoraron la confianza, aumentaron el apetito inversor y redundaron en un relajamiento de las restricciones
a la movilidad. La combinación entre el impulso monetario y el fiscal, así como el ajuste cambiario y la estabilización de las condiciones financieras externas facilitó el rebote de la actividad económica en la segunda mitad de 2020 (Gráfico 5). Luego de la caída inicial, las reservas internacionales se recompusieron a partir de la mejora en las condiciones del mercado. Con todo, y luego de observarse un fuerte rebote en la actividad económica en el segundo semestre el año, Latinoamérica enfrentó perdidas récord de producción y empleo, muy superiores a las enfrentadas durante la crisis financiera global de 2009 y durante las crisis de deuda de principios de los ochenta. 22 Riesgos macroeconómicos para América Latina en la recuperación de la pandemia Gráfico 5. Recuperación de la actividad 115 Indicador mensual de la actividad económica, normalizado a 100 en ago 2018 105 95 85 75 65 55 dic 18 jun 19 dic19 jun 20 dic 20 jun 21 México Colombia Brasil Chile Perú Argentina
Fuente: Haver, IIF.
Gráfico 6. Avances en el proceso de vacunación 180 Número de vacunas contra el COVID - 19 por cada 100 residentes 160 140 120 100 80 60 40 20 0 ene 21 mar 21 jun 21 sep 21 México Colombia Brasil Chile USA Perú Argentina
Fuente: Our World in Data, IIF.
23 El futuro de la gestión de riesgos: retos del sector financiero A pesar del contexto internacional más favorable a partir de programas masivos de vacunación y amplias rondas de estímulo monetario-fiscal a nivel global
(principalmente en Estados Unidos), los inconvenientes continúan en 2021. Nuevas olas del virus que redundaron en cuarentenas y restricciones a la movilidad (aunque más acotadas que al inicio de la pandemia y con mejor adapt
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