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ASOBANCARIA - HACIA UNA BANCA ANDINA 1989

ASOBANCARIA - Asociación Bancaria de Colombia

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Detalles

Título
ASOBANCARIA - HACIA UNA BANCA ANDINA 1989
Autor
ASOBANCARIA - Asociación Bancaria de Colombia
Categoría
Doctrina
Área del derecho
Financiero
Año
1989

' 2 22 ' __ X K L_ _, ;— __,… _¿_. ,/ .__,

¿HACIR UNL

BANCA ANDINL?

¿32 XX qÍ ? 5¡4 _X——N' 1990 OCT. f-1'g ¡ uvm:ss DQYXQC,XQYX Esta obra no puede ser reproducida en todo o en parte sin permiso escrito del Editor. Copyright 1989

ISBN 958-9040-10-1

Edición: Asociación Bancaria de Colombia

Carátula: Julio César Jiménez R.

Armada: Julio Césa Jiménez R.

Composer.

Impresión: Asociación Bancaria de Colombia.

N D I C

PRESENTA CION

AGRADECIMIENTOS PR0LOGO 11

II SESION DE INSTALA CION

.

PALABRAS DE LA DOCTORA MARICIELO GLEN

DE TOBON, 17

Secretaria Ejecutiva de FELABAN

LA INTEGRACION FINANCIERA: UN DESAFIO

ENEL PACTO ANDINO. 23

Dr. Arturo Sarabia Better, Director General del INCOMEX, Colombia

III. CONVENIO DE PAGOS Y CREDITOS RECIPROCOS 33

Dr. ]osé Gabriel Fernández C., Sanclemente Fernández y Hernández Abogados S.A.

IV. MERCADEO BANCARIO PARA PROCRAIMAS DE

EXPORTACION. 81

Lic. Fernando García Cuellar. Banca Serfin, S.N.C. México

MERCADO COIWUIV EUROPEO 1992: I1VIPLICACIONES

PARA LOS PAISES DEL PACTO ANDINO. 99

Michan Martín, Representante para América Andina yelCaribe, Crédit Commercial de France.

VI. PLANEACION ESTRATEGICA EN EL SECTOR

BANCARIO DEL GRUPO ANDINO. 115

Dr. Jaime Ricaurte ]unguito. Director Incorbank S.A., Asesores de Inversión.

VII SESIONDE CLA USURA

.

EL DILEMA ECONOMICO FRENTE AL GRUPO

ANDINO 151

Dr. Carlos Caballero Argáez, Presidente de la Asociación Bancaria de Colombia

EL PROGRAMA ECONOMICO DEL NUEVO

GOBIERNO VENEZOLANO. 155

Dra. Egle Iturbe de Blanco, Ministro de Hacienda de Venezuela.

DISCURSO DEL DOCTOR JORGE RODRIGUEZ

MANCERA, 171

Viceministra de Desarrollo Económico de Colombia.

VIII. CONCLUSIONES. 179

PRESENTA CION El IV Encuentro de Bancos del Grupo Andino cumplió, ciertamente, los ambiciosos propósitos que se le habían fijado al evento, como privilegiado escenario para el intercambio de experiencias, el prediseño de rumbos y el propio acercamiento institucional. Testimonio de estos contenidos son los documentos presentados al certamen, recogidos en buena hora en esta publicación; documentos que merecen tenerse al alcance de la mano como elementos de consulta, que mucho servirán, estoy seguro, para enriquecer las perspectivas de los directores y administradores de instituciones financieras que operan en el ámbito siempre promisorio de la Subregión Andina. Estos documentos se refieren a diversos horizontes. Identifican campos de operación inmediata o ámbitos de explotación posible por parte del sector bancario del área. Ofrecen enseñanzas respecto de

exitosas experiencias en la prestación de servicios institucionales. Delinean creativos enlaces entre las politicas gubernamentales y las políticas de los organismos de la Integración Andina con el sector financiero privado. Señalan metas y procedimientos constitutivos de la llamada planeación estratégica, en lo relacionado con bancos y cor= poraciones financieras. Y pasando al contexto macroeconómico, algunos de esos documentos tratan de deshozar caminos de solución dentro del cuerpo de los grandes retos: la deuda externa, la conquista de mercados allende la Subregión, y los desaf¡'os y posibilidades que plantean los grandes bloques económicos de la hora presente y en especial frente a la Europa de 1992. Para una persona que, como el que suscribe, está diariamente en con— tacto con estos temas, el contenido de esta publicación es un valioso aporte a su trabajo, por lo cual me congratulo de su aparición, estando seguro, como estoy, de que también será aporte valioso para ímplementar la acción de todos ustedes. Ing. Galo Montaño Pérez Presidente Ejecutivo Corporación Andina de Fomento Los Editores de esta publicación agradecen especialmente la participación de MARIA EDNA GONZALEZ DE CARRASCO, Consultora Bancaria Internacional, LUIS AL VARO SANCHEZ BARACALDO, Director de Crédito Público del Ministerio de Hacienda de Colombia, JORGE GARCIA ANDRADE, Gerente Internacional del Banco Popular de Colombia, MIGUEL REYNA LINARES, Vicepresidente Internacional de Bancomercio de Colombia y OSWALDO VILLALOBOS, del Banco Provincial de Venezuela, quienes participaron como comentaristas de las diferentes ponencias presentadas en el Cuarto Encuentro. PROLOGO La realización del IV Encuentro de Bancos Comerciales del Grupo Andino coincidió con el vigésimo aniversario de la firma del Acuerdo que dió inicio al programa de integración económica subregional. El balance de estos años, en términos generales, se inclina en contra del experimento integracionista. Las dilaciones en el cumplimiento de los compromisos, los cambios repetidos de criterio sobre las prioridades del proceso, la renegociación de decisiones adoptadas y, por sobre todo, la ausencia de una importante dosis de pragmatismo en su manejo, contribuyeron a empobrecer los resultados de este empeño transnacional. “. En presencia de cierto clima de descontento, insatisfacción o, al . . menos, incertidumbre existente en el área sobre la magnitud y distri— bución (entre países) de los beneficios derivados del proceso hasta el presente, se creó, en ciertos círculos privados y públicos de los paí- ses andinos, un ambiente de desconfianza sobre la seriedad, credibilidad y, aún más, sobre la 'conveniencia' del proceso de integración subregional" 1/. Este comentario, que resumía, en parte, la situación dentro de la cual se llegaba a la celebración del décimo aniversario del Acuerdo de Cartagena, no distarr'a mucho de uno que se hubiera escrito en 1989. La ausencia de credibilidad en el proceso, mencionada allí, perduró durante el último decenio. La expansión del comercio andino fue limitada por el agudo periodo de crisis económica

por el cual atravesaron los países de la región y por los problemas de la deuda externa. Sin embargo, en los últimos años, aparecieron algunos elementos que permitirían intuir el poder del esquema Andino como dinamizador del crecimiento regional. El comercio entre los países del Acuerdo, por ejemplo, pasó de US$765 millones en 1984, a más de US$1.000 millones en 1988, un aumento del 37%. Para los países andinos, con la excepción de Bolivia, este comercio representó entre el 43 y el i/ Garay, Luis Jorge (1979). ”A propósito del Mandato de Cartagena”. Coyuntura Andina. Vol. IX No. 2, julio. Fedesarrollo. Bogotá. 11 75% de sus exportaciones totales a la Aladí en 1988. De otra parte, se ha venido consolidando un flujo estable de comercio intrazonal, diferente al intercambio fronterizo, caracterizado este último por grandes vaivenes inducidos por el cambio casi aleatorio en las políticas cambiarias o en las situaciones de los precios relativos. Como lo demuestra un estudio reciente, 2/ las importaciones del Grupo Andino si bien se contrajeron en los períodos de crisis, no lo hicieron de una manera más pronunciada que las importaciones del resto del mundo, como se esperaría si los bienes transados fueran “prescindibles“. Parecería entonces exagerada la importancia que se le ha querido dar al carácter competitivo de las estructuras productivas de las naciones firmantes del Pacto, como elemento causante de la reducción del comercio subregional. Con estructuras competitivas, en lugar de complementarias, los bienes de exportación de un país podrían

ser sustituídos fácilmente por bienes de producción doméstica en los demás países, lo cual, a su vez, se reflejaría en un volúmen de expor— tación con aumentos y disminuciones bruscas, típicas del comercio de bienes “prescindibles”. También se ha ganado en estabilidad de las corrientes comerciales, en la medida en la cual el mercado subregional ha venido ganando importancia para las exportaciones no tradicionales de los países miembros y debido a que la asincronía de los ciclos económicos en estos países, ha permitido mantener una corriente permanente de exportaciones, que simplemente se reorienta cuando las condiciones cambian, hacia las economías de mayor crecimiento. Así, en este mercado con una demanda más estable, se podría esperar en un futuro próximo, un repunte del comercio intraregional, por lo cual con vendría estudiar los mecanismos que favorezcan y promuevan tal crecrmrento. Reconociendo tales posibilidades, para el IV Encuentro de Bancos Comerciales del Grupo Andino se escogió abordar el tema de la integración económica y financiera dentro de la nueva óptica de mayor pragmatismo, que recientemente se le ha querido imprimir al proceso; la de que la integración se producirá en la medida en la cual se generen oportunidades claras de hacer negocios entre los países. En el Pacto Andino existe la posibilidad de revitalizar el esquema de integración, partiendo del propósito de identificar y satisfacer las necesidades concretas de los agentes productores, comerciantes y consumidores de los países. La integración fundada sobre una clara

visión empresarial, en la cual los banqueros, al igual que otros secto2/ Perry, Guillermo (1989). “Integración Latinoamericana: de la crisis a la madurez?. Coyuntura Económica Andina, Vol. XIX No. 3, Junio. Fedesarrollo. Bogotá. 12 res productivos de la región, pueden aportar su cuota de imaginación y liderazgo. El tema de la integración así comprendido, se aleja cada vez en mayor medida de los dominios de la “diplomacia de la flor y de la nota”, para moverse hacia el campo del intercambio comercial que dictan las nuevas épocas. El negocio financiero andino no puede pretender su crecimiento acelerado y sostenido sin que simultáneamente se amplíen los flujos de comercio entre los paises del área. Es precisamente el objeto de los capitulos siguientes mostrar algunos instrumentos importantes para establecer esta alianza necesaria entre los banqueros y los productores y exportadores de la región. Los convenios de pagos y crédito recíproco, tema del estudio del doctor José Gabriel Fernández C., deberían readecuarse para que puedan constituirse en elemento útil en la promoción del comercio regional. La “desdolarización” de los pagos que ellos generan, obtenida tanto al evitar un movimiento permanente de divisas, como al permitir a los importadores utilizar moneda local en sus transacciones, ampliarr'a las posibilidades de un mayor intercambio. Así, como lo señala el estudio, deberían unificarse las condiciones de acceso al mecanismo de convenio en todos los países y por sobre todo, se deberían diseñar esquemas de operación que preserven la ventaja que

otorga la posibilidad de utilizar monedas locales en el pago de importaciones. En lo segundo, conviene advertir cómo esta no es la dirección en la cual se mueven los bancos centrales de algunos paises andi— nos. Para complementar la acción de los mecanismos financieros como el mencionado, es importante recalcar la necesidad de generar una nueva actitud en los banqueros comerciales de la región. Deben reconocer una nueva misión: la de participar de manera más activa en la promoción de exportaciones, puesto que en la consolidación de flujos permanentes de exportación está la garantía de crecimiento para el negocio financiero. Las entidades bancarias deben diseñar, entonces, programas agresivos de mercadeo para las exportaciones nacionales, no solamente dirigidos hacia el interior de la región,sino, por ejemplo, encontrando y explotando las posiblidades que ofrece el mercado de la Comunidad Económica Europea, enfrentado hoy ala perspectiva de su unificación. Este tema es tratado por Fernando García C. y Michael Martín en dos delos capítulos del libro. 13 La misión internacional de los establecimientos bancarios lleva también a considerar la necesidad de insertar la banca de los paises andinos en los principales mercados financieros internacionales. Los tiempos de dificultades recientes han demostrado que el acceso a los mercados mundiales de crédito para los paises andinos, se amplia, casi como única opción, porla vía de la presencia de entidades financieras propias en el exterior. Para esto, no deja de presentarse como una 50lución posible la conformación de grupos de bancos que posean un

tamaño suficiente para competir con ventaja en dichos ambientes. De otra parte, se debe reforzar la acción de los instrumentos financieros tradicionales del Grupo Andino, el FAR y la CAF, inclusive, generando para la última, nuevas áreas de trabajo en el campo de la banca de inversión. El desafío de crear una “banca para el Grupo Andino”, que participe de manera activa en la ampliación de los mercados para las exportaciones de los países del Pacto, requiere también de un importante esfuerzo para asegurar la excelencia en su labor básica, mejorando la eficiencia de su operación financiera. El diagnóstico estratégico presentado en el trabajo del doctor Jaime Ricaurte J., confirma que tal empeño no constituye un requisito de menor monta para los bancos del Grupo Andino. En síntesis, el propósito de las páginas siguientes es doble. De un lado, se intenta presentar rutas de desarrollo para la banca andina, deteniéndose especialmente a considerar la necesidad de conformar un sector financiero creativo en su gestión, fortalecido y competitivo, que pueda asumir un papel protagónico en el desarrollo de la región. De otro, se prentende plantear algunos de los elementos que deberían guiar el esquema de integración financiera y comercial del próximo decenio: una integración de cara al mundo, concebida como el medio para sacar de su insularidad económica y cultura a ochenta y cinco millones de personas de cinco países. Santiago Gutiérrez Viana Vicepresidente Técnico Asociación Bancaria de Colombia 14

SESIÓN DE INSTALACIÓN

PALABRAS DE LA DOCTORA MARICIELO GLEN

DE TOBON, SECRETARIA EJECUTIVA DE

FELABAN.

En el curso de los próximos días, los Presidentes y dignatarios de los paises de la subregión celebrarán en ésta, la histórica Cartagena de Indias, el vigésimo aniversario de la firma del Acuerdo de Cartagena, instrumento mediante el cual se protocolizó la creación del Grupo Subregional Andino. Correspondiéndole en esta ocasión a la República de Colombia la realización del IV Encuentro de los Bancos Comerciales de los países que lo integran, hemos querido las entidades encargadas de su organización, la Asociación Bancaria de Colombia, la Corporación Andina de Fomento y la Federación Latinoamericana de Bancos, que el mismo tuviera lugar en esta ciudad y en esta fecha; esperamos contribuir asr', mediante el análisis de los problemas que nos son comunes, a la celebración de esta importante efemérides. Por ello, en representación de las entidades organizadoras, permítanme darles a todos ustedes una muy cordial bienvenida y desearles que su estada en esta hermosa ciudad, orgullo de Colombia y patrimonio histórico de la humanidad, resulte muy beneficiosa y placentera. Los aniversarios constituyen ocasión propia para la reflexión; por esta razón, desearía plantear algunos puntos relacionados con el tratamiento dado al sector financiero en el Acuerdo de Cartagena y en los demás instrumentos que a lo largo de estos veinte años lo han modificado. Al analizar los objetivos que persegur'a y las caracteristicas que lo distinguían de la ALALC, encontramos que el Acuerdo busca la creación, en un plazo más breve que el señalado por aquella, de un mercado ampliado o de un mercado común para las mercancías o producto de la subregión. En el Acuerdo no se hac¡'a mención alguna a que mediante dicho pacto también fuera posible la creación de un mercado común para los servicios en general, incluyendo los financieros, 17 como si se halla consagrado en el Tratado de Roma suscrito en 1957 y que diera lugar a la constitución de la Comunidad Económica Europea. El Acuerdo de Cartagena para alcanzar sus objetivos de promover el desarrollo equilibrado y armónico de los países miembros, diseñó unos mecanismos apropiados pero que resultaron incompletos. En la búsqueda de un mercado ampliado de bienes se consagró el programa de liberación y se estableció el Arancel Externo Común y el Mínimo Común. Para adoptar una estrategia que propiciara el desarrollo dela subregión se decidió promover la armonización de politicas económicas y sociales y la aproximación de las legislaciones nacionales en las materias pertinentes. El ejemplo más notorio en cuanto a la aproximación de legislaciones y armonización de políticas lo hallamos en el Régimen Común de Tratamiento a los Capitales Extranjeros, adoptado en el año de 1970 mediante la famosa Decisión 24. En esta norma comunitaria se decidió no admitir “nueva inversión extranjera directa en el sector delos seguros, banca comercial y demás instituciones financieras”. Además se determinó que los bancos extranjeros existentes deberían dejar de recibir depósitos locales. En cuanto alos capitales de la subregión no

se contempló norma especial para su tratamiento. La rigidez de la decisión original comenzó a ser más benigna en el año de 1976 cuando la Comisión dictó la Decisión 103. Aunque continuaron las prohibiciones para el sector financiero se creó la figura del Inversionista Subregional que es el inversionista nacional de cualquier país miembro distinto del país receptor. A partir de ese momento y con el lleno de ciertos requisitos, las inversiones de los inversionistas subregionales se comenzaron a considerar como si proviniesen de inversionistas nacionales. Esta modificación va de la mano con el interés de crear las Empresas Multinacionales Andinas (EMAS) que se idearon para facilitar la integración entre empresarios. Un paso importante en el sentido de imprimir una mayor flexibilidad al proceso se dió conla suscripción en el año de 1987, del Protocolo de Quito. En desarrollo de éste se dictó la Decisión 220 que sustituyó a la ya mencionada Decisión 24. Se permitió a los países andinos autorizar inversiones extranjeras directas en empresas nuevas o existentes cuando correspondan a las prioridades de desarrollo del país receptor, y lo que es más importante, se eliminaron los sectores prohibidos asignando a cada país la facultad de reservar sectores de actividad económica para las empresas nacionales, públicas o privadas, y determinar si se admiten en ellas la participación de empresas mixtas. 18 El camino recorrido durante casi dos décadas en esta materia va desde la prohibición a los paises para aceptar inversiones en el sector financiero, a la libertad que tienen en la actualidad para decidir por si mismos qué sectores están vedados para recibir inversiones extranjeras. Se ha abierto, en esta forma, una puerta para que entremos en

una etapa de insospechadas posibilidades para la banca andina y para los comerciantes, industriales y empresarios de servicios de nuestros países. En 20 años de integración andina se han hecho cuatro modificaciones al tratado original. Se han ampliado los plazos para la aplicación de los mecanismos, eliminando el automatismo riguroso del principio y pensando siempre en un mercado más libre y más amplio para los bienes y las mercancias, pero guardando silencio y dejando de lado los servicios. No se han ocupado los par'ses en crear instrumentos eficaces para la constitución de un mercado ampliado de servicios. Y la tarea resulta hoy impostergable frente a los avances que este tema está teniendo en la Ronda Uruguay del GATT. En el ya mencionado protocolo de Quito se reitera, en el artículo 3 numeral a), que para alcanzar los objetivos andinos se emplearán entre otros instrumentos “la armonización gradual de políticas económicas y sociales y la aproximación de las legislaciones nacionales en las materias pertinentes”. Hilando quizás muy delgado, podemos encontrar allí las bases 0 los instrumentos para propiciar a nivel “político” la integración financiera de la subregión. De otra parte, es oportuno resaltar que en el artículo 89 del Acuerdo codificado se estipula el que los países miembros ejecutarán acciones y coordinarán políticas en materia financiera y de pagos en la medida necesaria para facilitar la consecución de los objetivos del Acuerdo. Para lograr tales fines la Comisión podrá adoptar varias acciones y ellas son: a) Recomendaciones para la canalización de recursos financieros a través de los organismos pertinentes, para los requerimientos del

desarrollo de la subregión; b)Promoción de inversiones para los programas de la integración andina; f) Financiación del comercio entre los países miembros y con los de fuera de la subregión; d) Medidas que faciliten la circulación de capitales dentro dela subregión y en especial la promoción de empresas multinacionales andi— nas; 19 e) Coordinación de posiciones para el fortalecimiento de los mecanismos de pagos y créditos recíprocos en el marco de la ALADI; f) Establecimiento de un sistema andino de financiamiento y pagos que comprenda el Fondo Andino de Reservas, una unidad de cuenta común, líneas de financiamiento del comercio, una cámara subregional de compensación y un sistema de créditos recíprocos; g) Cooperación y coordinación de posiciones frente a los problemas de financiamiento externos delos países miembros y, finalmente, h) Coordinación con la Corporación Andina de Fomento y el Fondo Andino de Reservas para los propósitos previstos en los literales anteriores. En este punto cabe destacar y, por que no, rendir un homenaje ala labor cumplida por la Corporación Andina de Fomento y el Fondo Andino de Reservas, ejemplos prácticos y reales de los beneficios de la integración. No obstante, si comparamos las acciones consagradas en el anterior artículo con los mecanismos establecidos a nivel de la Comunidad Económica Europea, los que harán posible, a partir de 1992, la plena existencia de un mercado común de servicios, deberiamos concluir que hasta la presente fecha no existe enla subregión, ni el mandato, ni

los instrumentos necesarios para que haya una verdadera integración en el sector financiero y esos instrumentos son: Primero: La libertad para el establecimiento sin ninguna restricción de sucursales, subsidiarias o agencias de bancos de los países miembros en los otros paises de la Comunidad. La única excepción con respecto a la norma que consagra este principio la constituyen las actividades que deben ser ejercidas por una autoridad pública. En lo que hace rela— ción al Grupo Andino, veíamos anteriormente cual ha sido la experiencia en este aspecto a través de estos veinte años.

Segundo: En los artículos 59 al 66 del Tratado al que me he venido refiriendo, se establece la libertad en la prestación de los servicios, gracias a la cual un banco de un pais miembro de la Comunidad tiene derecho a prestar, sin necesidad de estar establecido en otro país, los servicios bancarios que se le demanden, y Tercero, y último, el libre movimiento de capitales, sin restricción ni discriminación alguna, principio que está consagrado en los artículos 67 al 73 del mismo Tratado de Roma.

20 Por eso hoy resulta más cierto que nunca que si para constituir el Grupo Andino miramos hacia Europa, frente a la realidad de 1992 también debemos hacerlo, especialmente ahora cuando los Presidentes de las cinco naciones están renovando la voluntad política de hacer la integración y de marchar unidos hacia las metas y objetivos proyectados desde 1969. Finalmente, si alguna conclusión debe obtenerse en estos veinte años de integración, esta sería la siguiente: No será posible pensar en cinco países integrados económica y socialmente y proyectados al mundo mientras sus habitantes no se convenzan de que deben ser sujetos activos de la integración. A todos nos corresponde el dejar de ser testigos críticos para convertirnos en protagonistas de tan trascendental misión, con ese propósito nos encontramos reunidos hoy en este recinto. Muchas gracias. 21

LA INTEGRACIONFINANCIERA:

UNDESAFIO EN EL PACTO ANDINO

Arturo Sarabia Better, Director General del INCOMEX, Colombia Distinguidos participantes: Cartagena es sede, en esta misma semana, de un evento de máxima importancia para la integración andina: la reunión de Presidentes de los paises de la subregión, con motivo de celebrarse veinte años del Acuerdo de Cartagena, suscrito en esta histórica ciudad. No podía haber preámbulo mejor para el encuentro de los Jefes de Estado, que la presente reunión de Bancos del Grupo Andino, convocada en oportunidad de analizar temas de gran relieve, entre ellos la participación del sistema bancario en los programas andinos. El examinar distintas opciones para avanzar en un nuevo concepto de la integración, con base en la acción de la banca subregional, constituye un loable propósito, y un aporte de gran significado para los países miembros del Acuerdo de Cartagena. La presencia de tan connotadas personalidades, y de banqueros de Bolivia, Ecuador, Perú, Venezuela y Colombia, representa un valioso estímulo para la nueva orientación de la integración andina hacia el campo de los negocios comerciales y financieros, y esperamos redunde en una más decidida incorporación de la banca privada al proceso subregional.

|. EL GRUPO ANDINO ANTE NUEVAS REALIDADES

El Grupo Andino enfrenta apremiantes retos. Uno de ellos es la definición de una estrategia para superar sus rezagos estructurales, deri— vados del reducido nivel de desarrollo y del atraso tecnológico, y adaptarse a las nuevas condiciones externas, caracterizadas por la formación de grandes unidades económicas de países que compiten 23 por el dominio de los mercados. Ello exige una creciente productividad y eficiencia, as¡' como esquemas de integración que reduzcan el costo social derivado del excesivo proteccionismo, y que permitan el desarrollo productivo en términos de mayor competitividad. La integración andina debe pues reorientarse hacia la ampliación de las fronteras comerciales, lo que demanda una mayor apertura hacia la economía internacional. Dicha apertura podría adelantarse con mayor rapidez en favor de los países dela subregión, y demanda, por supuesto, el concurso de los varios sectores de la economía. La apertura significa, en el ámbito andino, elevar el grado de competencia en el mercado, lo cual repercutiría, a nuestro juicio, en una re— cuperación de la credibilidad en el proceso de integración; esta estrategia entraña, entonces, la necesidad de dar mayor juego a las fuerzas del mercado, a través del programa de liberación comercial. La ampliación del espacio económico andino por la Via de especializaciones artificiales, reservas de mercados, localizaciones exclusivas, enfoques de equilibrio comercial, 0 negociaciones casuísticas, solo puede conducir a magros resultados. Difícilmente Iograríamos con ese enfoque, una integración sólida como la reclama el siglo XXI.

En el nuevo esquema, la normatividad del Pacto Andino permite mayor libertad para el manejo de las políticas económicas nacionales. Mal podría pensarse entonces que la pertenencia al Acuerdo impide el desarrollo económico de sus socios, o limita la escogencia de sus modelos y estrategias. En el campo industrial, no existen ya compromisos que obstaculicen el montaje de nuevas empresas, dado que los plazos de reserva de mercado han expirado en su gran mayoría. El manejo de la inversión extranjera se ha tornado autónomo para los países, e incluso ese tipo de inversión puede aprovechar las ventajas del mercado andino si actúa a través de empresas mixtas, o de empresas extranjeras que hayan suscrito convenios de transformación en empresas nacionales o mixtas. Por otro lado, los países andinos acordaron ya la revisión y ajuste, en breve plazo, del arancel externo mf— nimo común, por el cual se protege el mercado subregional de la competencia de terceros países. La mayor independencia para el manejo y orientación de las políticas macroeconómicas y sectoriales que ahora permite el Acuerdo de Cartagena no contradice, sin embargo, la posibilidad y conveniencia de aproximar o hacer más afines dichas políticas, en el marco de los nuevos esquemas de apertura que son objeto de instrumentación en las economías de varios paises miembros. Esos esquemas significan, además, avanzar en un proceso de integración más eficiente, y acorde con las nuevas realidades externas. 24

II. RECURSOS FINANCIEROS E INTEGRACION Las condiciones críticas que ha enfrentado la economía de la subregión andina en los últimos años, con un efecto severo sobre el desarrollo económico y social de los paises del área, demandan no sólo la preservación sino también la ampliación de los actuales mecanismos de crédito, para asegurar asi nuevos recursos, tanto de fuentes internas como de los centros financieros internacionales. El entorno económico ha sido desfavorable, el proceso andino avanza con dificultades, no obstante que el intercambio intrasubregional representa apenas un 4% del comercio global de los países andinos. Por ello, el logro de nuevos recursos orientados a revertir el proceso de descapitalización que ha sufrido la subregión, debe ser objetivo prioritario para permitir aprovechar en mayor medida las potencialidades existentes.

En tal sentido, es de considerar el tamaño del mercado andino. En 1988, el valor del comercio intrasubregional, incluído combustibles, ascendió a US$951 millones. Dicho monto había sido de US$1239 millones en 1981, cuando alcanzó el mayor nivel, y puede aumentar considerablemente si se cumplen los prerrequisitos de apertura co— mercial en la subregión como lo contempla el Acuerdo de Cartagena, y más aún, si mejoran los ritmos de actividad económica en los paí— ses andinos. El alto nivel de endeudamiento de los países dela región, los ha tornado en su mayoría países exportadores netos de capital, en detrimento de su desarrollo económico y social. Por ende, las acciones para lograr el regreso de capitales que se encuentran en el exterior, y las nuevas gestiones de apoyo por parte de organismos internacionales, constituyen opciones y necesidades para contribuir a una movilización más efectiva del ahorro de los países del área en favor de sus relaciones económicas. No obstante, las fuentes externas de recursos han probado su insuficiencia en los últimos años. Debe pues producirse un gran esfuerzo de las instituciones financieras de la subregión para captar recursos, y ser

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