ASOBANCARIA - Historia de la Asociación Bancaria y de Entidades Financieras de Colombia 1936-2026

ASOBANCARIA - Asociación Bancaria de Colombia

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Título
ASOBANCARIA - Historia de la Asociación Bancaria y de Entidades Financieras de Colombia 1936-2026
Autor
ASOBANCARIA - Asociación Bancaria de Colombia
Categoría
Doctrina
Área del derecho
Financiero
Año
2026

AsobancariaHISTORIA DE LA

ASOCIACIÓN BANCARIA

Y DE

ENTIDADES FINANCIERAS

DE COLOMBIA

1936-2026HISTORIA DE LA

ASOCIACIÓN BANCARIA

Y DE

ENTIDADES FINANCIERAS

DE COLOMBIA

1936-2026 José Antonio OcampoCONTENIDO

PRESENTACIÓN

Javier Suárez Esparragoza Presidente de la Junta Directiva de Asobancaria 13

PRÓLOGO

Leonardo Villar Gómez Gerente del Banco de la República 17

JOSÉ ANTONIO OCAMPO

Autor 23

INTRODUCCIÓN

25

1. ASOBANCARIA: NOVENTA AÑOS TRANSFORMANDO

EL SECTOR FINANCIERO COLOMBIANO

43

I. Asobancaria como centro de pensamiento

45

II. Asobancaria como eje de los pactos sectoriales

60

III. Asobancaria y su desarrollo empresarial

65

IV. Asobancaria como gremio central del sistema financiero

69

V. Conclusiones

70

2. EL NACIMIENTO DEL GREMIO BANCARIO, 1923-1950

73

I. Las reformas de la Misión Kemmerer y los fuertes ciclos económicos del período analizado

74

II. El comportamiento del sector bancario y los cambios en su estructura

86

III. La fundación de Asobancaria y sus primeros años,

1936-1950 93

IV. Conclusiones

1003. LA ERA DE FUERTE INTERVENCIÓN ESTATAL

EN EL SECTOR FINANCIERO, 19511974

103

I. La industrialización dirigida por el Estado

104

II. Cambios institucionales del sector monetario y crediticio

113

III. Evolución del sistema crediticio

137

EN EL SECTOR FINANCIERO, 19511974

103

I. La industrialización dirigida por el Estado

104

II. Cambios institucionales del sector monetario y crediticio

113

III. Evolución del sistema crediticio

137

4. AUGE, CRÍSIS Y BÚSQUEDA INCONCLUSA DE UN NUEVO

MODELO DE DESARROLLO FINANCIERO, 19741990

147

I. Los vaivenes macroeconómicos

148

II. Cambios institucionales y el manejo de la crisis financiera

162

III. Evolución del sector financiero

185

5. LA LIBERALIZACIÓN Y EL GRAN CICLO DE

AUGE Y COLAPSO FINANCIERO, 1990-2003

199

I. Los desarrollos macroeconómicos

200

II. Cambios institucionales

217

III. Cambios en la estructura del sistema financiero

244

IV. El Sistema de Administración del Riesgo de Lavado de Activos y de la Financiación del Terrorismo (SARLAF)

254

6. LA GRAN EXPANSIÓN Y LOS RETOS

DEL SECTOR FINANCIERO, 2004-2025

259

I. Los desarrollos macroeconómicos

264

II. Cambios institucionales

281

III. Evolución del sector financiero

318

REFERENCIAS

341 Págs. 2-3: Reverso del billete de un peso oro, legislación 1959. Esta es la primera emisión de billetes hecha por la imprenta del Banco de la República. Pág. 4: Billete de 5 pesos oro, legislación 1927. Impreso por Thomas De La Rue & Coy. Ltd. Londres y firmado por Gonzalo Posada,

hecha por la imprenta del Banco de la República. Pág. 4: Billete de 5 pesos oro, legislación 1927. Impreso por Thomas De La Rue & Coy. Ltd. Londres y firmado por Gonzalo Posada, Cajero. En la ilustración aparece la primera sede del Banco de la República donde se fundó Asobancaria en 1936. Pags. 6, 9: Vestíbulo de entrada y hall de la sede de Asobancaria en Bogotá.10 El Dorado, Eduardo Ramírez Villamizar, 1958. Relieve en madera y hojilla de oro, 750 × 3700 cm (detalle). Mural ubicado en la antigua sede del Banco de Bogotá, Bogotá. Foto de Juan de Jesús Guerrero Gómez. Los bancos tanto nacionales como extranjeros, además de atesorar colecciones de arte, han auspiciado la muralística nacional en muchas de sus sedes desde la primera mitad del siglo XX.12 Presentación Javier Suárez Esparragoza Presidente de la Junta Directiva de Asobancaria La Asociación Bancaria y de Entidades Financieras de Colombia presenta con especial orgullo esta obra, titulada Historia de la Asociación Bancaria y de Entidades Financieras de Colombia, 1936–2026, que recoge con rigor, perspectiva y sentido histórico la trayectoria de una institución que ha estado en el corazón del desarrollo económico del país. Este libro, elaborado por

el profesor José Antonio Ocampo, no solo constituye una contribución académica de referencia, sino también un testimonio del papel que ha desempeñado Asobancaria en la construcción del sistema financiero de Colombia. A lo largo de estas páginas se hace evidente que la historia financiera es, en esencia, la historia de la confianza. Confianza en las instituciones, en las reglas de juego y en la capacidad de los actores económicos para transformar el ahorro en oportunidades, gestionar los riesgos y acompañar el desarrollo productivo. En ese recorrido, el sistema financiero colombiano ha transitado por distintas etapas, desde la consolidación de sus bases institucionales hasta los procesos de modernización, liberalización, crisis y fortalecimiento, reflejando en cada momento las tensiones y aspiraciones del país. En ese proceso, Asobancaria ha sido mucho más que un gremio. Desde su creación en 1936 ha actuado como un verdadero punto de encuentro entre el sector financiero, el Estado y la sociedad. Ha sido un espacio donde se construyen consensos, se elevan los estándares técnicos y se promueve el debate informado sobre las políticas públicas. Su historia es, en buena medida, la historia de la consolidación institucional del sistema financiero colombiano, así como de su capacidad para responder a contextos cambiantes sin perder de vista su función esencial de servir al desarrollo del país. Asimismo, esta obra permite dimensionar el rol del gremio como un actor que trasciende la representación sectorial. Asobancaria ha sido una institución que forma talento, que produce conocimiento y que aporta al diseño de soluciones frente a los grandes desafíos del país. Desde la promoción de la inclusión financiera para toda la población hasta el desarrollo de instrumentución que forma talento, que produce conocimiento y que aporta al diseño de soluciones frente a los grandes desafíos del país. Desde la promoción de la inclusión financiera para toda la población hasta el desarrollo de instrumentos que facilitan la financiación de hogares, empresas y proyectos, su labor ha estado orientada a fortalecer el tejido económico y social de Colombia.14 Esta publicación cobra un significado especial en el marco de los noventa años de la Asociación. No se trata únicamente de un ejercicio de memoria, sino de una herramienta para entender mejor el presente y proyectar el futuro. En un entorno marcado por transformaciones tecnológicas aceleradas, nuevos riesgos globales y crecientes demandas sociales, el sistema financiero está llamado a seguir evolucionando. En ese camino, Asobancaria continuará siendo un actor clave, promoviendo la estabilidad, la innovación y la inclusión como pilares del desarrollo. Para la Junta Directiva de Asobancaria es un honor presentar esta obra, convencidos de que se convertirá en un referente indispensable para quienes buscan comprender la historia económica y financiera de Colombia. Más aún, aspiramos a que este libro contribuya a fortalecer el debate público, a enriquecer la formulación de políticas y a reafirmar el compromiso del sector financiero con el progreso del país. Presentación Edificio Profinanzas donde funciona actualmente Asobancaria. A la entrada se encuentra la escultura en bronce Dinamismo 1-2 del maestro Salvador Arango.16 Un gran acierto de la Asociación Bancaria y de Instituciones Financieras, en cabeza de Jonathan Malagón, haber encargado y publicado esta investigación de José Antonio Ocampo con motivo de los noventa años de su fundación el

maestro Salvador Arango.16 Un gran acierto de la Asociación Bancaria y de Instituciones Financieras, en cabeza de Jonathan Malagón, haber encargado y publicado esta investigación de José Antonio Ocampo con motivo de los noventa años de su fundación el 31 de agosto de 1936. Como es tradición en la prolífica producción académica y bibliográfica de Ocampo, este libro constituirá un documento de lectura obligada para quienes se interesan en la historia económica de Colombia y en especial en la historia monetaria y del desarrollo del sector financiero. El libro contiene seis capítulos principales, aparte de la introducción. El primero de ellos se centra en el papel de la Asobancaria como espacio de articulación entre el sector financiero, el Gobierno y la sociedad en su conjunto. Se destacan allí elementos llamativos sobre la forma en que la Asociación ha cumplido sus funciones, no solo a través de actividades típicamente gremiales, como la prestación de servicios para sus asociados y la articulación de posiciones frente a los Gobiernos de turno y sus políticas, sino también convirtiéndose en gremio investigador, centro de pensamiento y promotor de debates públicos a través de sus múltiples congresos, entre los cuales Ocampo destaca el papel que a través de mucho tiempo han desempeñado la Convención Bancaria y los Simposios del Mercado de Capitales. Resulta interesante recordar que el primero de esos simposios se realizó en 1971, organizado en colaboración de la Asobancaria con el Banco de la República y dirigido en esa oportunidad por Miguel Urrutia que, siendo muy joven, se desempeñaba como subgerente técnico del Banco. Ocampo destaca también el papel de Asobancaria como entidad formadora de líderes que después de haber laborado

esa oportunidad por Miguel Urrutia que, siendo muy joven, se desempeñaba como subgerente técnico del Banco. Ocampo destaca también el papel de Asobancaria como entidad formadora de líderes que después de haber laborado en la asociación pasaron a desempeñar cargos de influencia nacional en los ámbitos público y privado. Señala asimismo la capacidad que a lo largo de muchos años ha tenido la Asobancaria para construir acuerdos internos entre sus asociados y también entre ellos y otras instancias de la sociedad. Los otros cinco capítulos del libro están organizados de forma cronoló- gica y se refieren a cinco períodos claramente definidos sobre el desarrollo monetario y financiero del país:

1. El período que va desde 1936 hasta 1951. La historia se inicia con la creación de la Asociación en un evento que tuvo lugar en la antigua sede del

Prólogo Leonardo Villar Gómez Gerente del Banco de la República18 edificio Pedro A. López del Banco de la República, y se desarrolla en un contexto de creciente intervención del Estado en el sector financiero, pero consistente todavía con una actividad predominantemente privada y con un Banco de la República que actuaba como autoridad monetaria con relativa independencia del Gobierno.

2. El segundo corresponde a la profundización de la intervención estatal tras la reforma financiera de 1951 y del cambio posterior en la gobernanza de la política monetaria, cuando en 1963 esta pasa a ser controlada plenamente por el Gobierno a través de la Junta Monetaria. Un período caracterizado por una gran presencia de inversiones forzosas y de fondos de fomento administrados por el Banco de la República.

3. El tercer período inicia en 1974 con una reforma financiera liberalizadora

por el Gobierno a través de la Junta Monetaria. Un período caracterizado por una gran presencia de inversiones forzosas y de fondos de fomento administrados por el Banco de la República.

3. El tercer período inicia en 1974 con una reforma financiera liberalizadora que paradójicamente coincide en el tiempo con la decisión de prohibir la presencia en el país de bancos de propiedad mayoritariamente extranjera y con un enfoque de política que favorecía fuertemente el desarrollo de una banca especializada vis-a-vis la multibanca o banca universal. Se trata también de un período que coincide con el desarrollo del sistema UPAC, en el que las entidades dedicadas al financiamiento de la construcción y adquisición de vivienda adquieren un virtual monopolio sobre la captación de ahorro a la vista, pues son las únicas que pueden remunerar ese ahorro con tasas positivas en términos reales. Este es un período, además, en el que las medidas de liberación financiera de 1974 se ven rápidamente contrarrestadas por decisiones monetaria fuertemente restrictivas, tales como encajes marginales de 100 % asociados al manejo de la bonanza cafetera de los años subsiguientes, bajo un régimen cambiario de minidevaluaciones diarias de la tasa de cambio del peso frente al dólar. Es también un período que incluye las grandes dificultades macroeconómicas de los años ochenta en el contexto de la gran crisis de la deuda latinoamericana, que en el caso colombiano no implicó la renegociación de esa deuda, pero sí se tradujo en la quiebra e intervención de muchas entidades financieras, debido a lo cual el sistema bancario terminó siendo mayoritariamente público.

4. El cuarto período se asocia a la liberalización más radical de comienzos

la quiebra e intervención de muchas entidades financieras, debido a lo cual el sistema bancario terminó siendo mayoritariamente público.

4. El cuarto período se asocia a la liberalización más radical de comienzos de los años noventa, en la cual sin embargo se mantuvieron desequilibrios importantes en las condiciones para la captación de recursos entre las Corporaciones de Ahorro y Vivienda y el resto de establecimientos de crédito, algo que terminó influyendo en la fuerte crisis de finales de siglo xx. Se trató también de un período de transición de la política monetaria, en el que el proceso de reducción de la inflación se logró mediante una compleja combinación de objetivos, con bandas cambiarias, metas monetarias cuantitativas y una enorme volatilidad de las tasas de interés que coincidió además con la gran expansión del gasto público derivada de las responsabilidades asignadas al Gobierno por la Constitución de 1991.

5. El quinto y último corresponde a lo corrido del siglo xxi, período durante el cual se ha dado una gran expansión de la banca privada en condiciones de estabilidad financiera, que se mantuvieron incluso durante el episodio de la recesión ocasionada por la pandemia del COVID en 2020. Este período se caracteriza por bajos niveles de inversiones forzosas y encajes, pero al mismo tiempo con mecanismos más sofisticados de regulación prudencial, incluídos los de regulación contracíclica. Coincide asimismo con una nueva estrategia de política monetaria, la estrategia de inflación objetivo, con la tasa de interés de corto plazo como instrumento de política principal y con una tasa de cambio plenamente flexible que contrasta con las políticas de tasa fija, minidevaluaciones diarias y bandas cambiarias que

con la tasa de interés de corto plazo como instrumento de política principal y con una tasa de cambio plenamente flexible que contrasta con las políticas de tasa fija, minidevaluaciones diarias y bandas cambiarias que dominaron consecutivamente durante el siglo xx. En los capítulos correspondientes a cada uno de los cinco períodos mencionados, Ocampo presenta una revisión detallada del contexto macroeconómico y de la evolución de la institucionalidad y las políticas monetarias y financieras, para ubicar allí el papel cumplido por la Asobancaria. Un papel que fue activo en todos los períodos, pero con énfasis diferentes en cada uno de ellos. Es interesante destacar, por ejemplo, el papel particularmente crítico que tuvo la Asociación en el período de mayor intervención estatal comprendido entre 1951 y comienzos de la década de los años setenta. El desarrollo de servicios para los afiliados, tales como los de la central de información del sector financiero, CIFIN, adquiere particular importancia en las décadas de los años setenta y ochenta y se mantiene también durante la fase de liberalización financiera de los noventa, durante la cual también se hacen esfuerzos conjuntos con el sector público en el frente de la lucha contra el lavado de activos. En el siglo xxi, por su parte, la actuación de la Asobancaria se caracteriza en mayor grado por una colaboración constructiva entre el gremio y el sector público en aspectos tales como el desarrollo de mecanismos dirigidos a promover la bancarización, la profundización financiera y la prestación de servicios bancarios en regiones apartadas mediante instrumentos tales como los “corresponsales bancarios”. En este período se ha dado también una colaboración importante de la Asobancaria para desarrollar una taxonomía vera promover la bancarización, la profundización financiera y la prestación de servicios bancarios en regiones apartadas mediante instrumentos tales como los “corresponsales bancarios”. En este período se ha dado también una colaboración importante de la Asobancaria para desarrollar una taxonomía verde que permita dirigir una mayor porción de los créditos hacia actividades ambientalmente sostenibles. Aunque no es un tema que se trate en detalle en el libro, me atrevo a mencionar acá otro frente en que la Asobancaria ha Prólogo20 prestado recientemente una colaboración importante para el trabajo conjunto de las instituciones financieras y el Banco de la República en el período más reciente. Me refiero al desarrollo de infraestructuras financieras, incluída por supuesto la del sistema de pagos inmediatos, Bre-B, que dio a luz en octubre de 2025. Antes de cerrar este prólogo, quisiera plantear brevemente tres temas de carácter transversal que se encuentran latentes a lo largo de este nuevo libro de José Antonio Ocampo, cuya importancia para el análisis del sistema financiero me parece fundamental.

1. El primero tiene que ver con la distinción entre el papel del sistema financiero como proveedor de liquidez y como transformador del ahorro en inversión. El sistema financiero es ciertamente el creador de dinero secundario en la economía, multiplicando la emisión primaria del banco central. La capacidad de las entidades de crédito para facilitar los pagos de la economía a través de mecanismos físicos y digitales es lo que convierte los depósitos de los hogares y de las empresas en parte de la masa monetaria del país. El vínculo que se crea por esa vía entre los bancos comerciales y el banco central hace que el desarrollo financiero esté íntimamente vincudepósitos de los hogares y de las empresas en parte de la masa monetaria del país. El vínculo que se crea por esa vía entre los bancos comerciales y el banco central hace que el desarrollo financiero esté íntimamente vinculado a las instituciones y los regímenes monetarios. Esquemas de política monetaria como el de inflación objetivo, que ha estado vigente desde comienzos del siglo xxi, resulta más compatible con el desarrollo del sistema financiero de lo que podía suceder con esquemas de tasa de cambio fija frente al dólar o frente al precio del oro, que dominaron durante buena parte del siglo xx.

2. Íntimamente vinculado con lo anterior, los regímenes cambiarios típicos del siglo xx conllevaron una característica que es destacada por José Antonio Ocampo cuando se refiere a las economías emergentes en muchos de sus libros. Me refiero a lo que Ocampo denomina la “dominancia de la balanza de pagos” que en este libro se ilustra de manera clara para la economía colombiana. Durante las décadas previas al cambio de siglo, los períodos de auge crediticio y boom económico estuvieron íntimamente correlacionados con fases de altos ingresos de divisas, ya fuera por altos precios de productos básicos o por flujos de capitales. En forma simétrica, los períodos de escasez de divisas eran típicamente coincidentes con menor actividad económica o incluso crisis recurrentes. Esta dependencia tan fuerte de las condiciones externas estuvo condicionada, tanto en Colombia como en muchas otras economías emergentes, por los mecanismos a través de los cuales el mayor ingreso de divisas se convertía en mayor emisión de moneda nacional a través de la compra de las divisas por parlombia como en muchas otras economías emergentes, por los mecanismos a través de los cuales el mayor ingreso de divisas se convertía en mayor emisión de moneda nacional a través de la compra de las divisas por parte del banco central, generando de paso auges temporales en la actividad económica y presiones inflacionarias difíciles de manejar y que se transformaban en la necesidad de grandes ajustes con características recesivas cuando las condiciones externas se deterioraban. Este tipo de correlación ha podido cambiar de manera importante con posterioridad al establecimiento en Colombia del régimen de flotación cambiaria que ha ido atado al de inflación objetivo. La tasa de cambio actúa en este régimen como primer mecanismo de defensa frente a los cambios en las condiciones externas y en la balanza de pagos, permitiendo que la política monetaria se maneje de forma contracíclica, ayudando a estabilizar la economía y a contrarrestar las presiones internacionales antes que a reforzarlas.

3. El tercer tema que surge recurrentemente en la lectura de este libro es el de la distinción entre represión financiera y regulación financiera. Ocampo cita la famosa obra de Carlos Díaz-Alejandro de los años ochenta del siglo pasado Goodbye Financial Repression, Hello Financial Crash ilustrando cómo la liberalización financiera de los años setenta en Colombia y en muchos otros países latinoamericanos conllevó no solamente una reducción en las cargas de inversiones forzosas y de crédito dirigido, sino también una notable desregulación que se convirtió en antesala para crisis subsiguientes. Afortunadamente, la experiencia más reciente, correspondiente a lo corrido del siglo xxi, ha permitido mostrar la compatibilidad entre regulaciones estrictas en materia de relaciones de solvencia, de liquidez y

guientes. Afortunadamente, la experiencia más reciente, correspondiente a lo corrido del siglo xxi, ha permitido mostrar la compatibilidad entre regulaciones estrictas en materia de relaciones de solvencia, de liquidez y de acoplamiento entre la duración de los activos y los pasivos de los establecimientos de crédito, con niveles moderados de encajes e inversiones forzosas y mayor libertad en la asignación de los créditos. En otras palabras, la regulación prudencial estricta ha sido compatible en el período más reciente con niveles bajos de “represión financiera”. Sin lugar a dudas, este libro de José Antonio Ocampo, preparado para el nonagésimo aniversario de la Asociación Bancaria y de Instituciones Financieras, constituye un gran aporte al estudio y comprensión de la historia económica colombiana, con un análisis profundo y riguroso sobre la evolución del sistema financiero y del papel cumplido por parte de Asobancaria en cada una de las fases que han caracterizado esa evolución a lo largo de las últimas nueve décadas.

Prólogo22 Es economista y sociólogo por la Universidad de Notre Dame, y Ph.D. en economía por la Universidad de Yale. Es doctor honoris causa de las universidades Nacional de Colombia, Complutense de Madrid y San Marcos de Lima. Ha recibido el Premio Nacional de Ciencias Alejandro Ángel Escobar, el Leontief para el avance de las fronteras del pensamiento económico, el Jaume Vicens Vives de la Asociación Española de Historia Económica por el mejor libro en español de historia económica latinoamericana y ha sido designado como Miembro Honorífico Schumpeter-Haberler de la Asociación Internacional de Economía. En la actualidad es profesor de la Universidad de Columbia y miembro

mejor libro en español de historia económica latinoamericana y ha sido designado como Miembro Honorífico Schumpeter-Haberler de la Asociación Internacional de Economía. En la actualidad es profesor de la Universidad de Columbia y miembro del Comité de Políticas de Desarrollo del Consejo Económico y Social de la Organización de las Naciones Unidas. Ha sido secretario general adjunto de las Naciones Unidas para Asuntos Económicos y Sociales, secretario ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y, en Colombia, ha sido ministro de Hacienda y Crédito Público en dos ocasiones, ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, director del Departamento Nacional de Planeación, codirector del Banco de la República y director de Fedesarrollo y del CEDE (Universidad de los Andes). José Antonio Ocampo Autor24 El sistema financiero colombiano tiene una historia que refleja la manera como el país ha enfrentado los dilemas de la modernización, la estabilidad macroeconómica y la relación entre Estado, mercado y sociedad. Desde la fundación del Banco de Bogotá en 1870, primer banco comercial moderno, hasta la actualidad, el desarrollo financiero ha estado íntimamente ligado a la evolución política, institucional y económica del país. El propósito de esta obra es analizar la función que ha cumplido el sistema financiero a lo largo de las nueve décadas de existencia de la Asociación Bancaria y de Entidades Financieras de Colombia (a la cual nos referiremos generalmente como Asobancaria), los mecanismos que han facilitado o restringido la expansión del sector y la manera en que los agentes (públicos y privados) han respondido a los retos de cada época, pues la historia del

generalmente como Asobancaria), los mecanismos que han facilitado o restringido la expansión del sector y la manera en que los agentes (públicos y privados) han respondido a los retos de cada época, pues la historia del crédito es también la historia de los regímenes monetarios, de la política económica y de la confianza en las instituciones. Parte de los antecedentes del sector antes de la creación de la Asociación, y analiza después con detalle la cronología de las reformas que han afectado al sector financiero, así como su evolución, incluyendo las bonanzas y crisis que ha experimentado. El libro utiliza y cita una amplia literatura sobre historia financiera de Colombia, que incluye la obra sobre historia económica y financiera escrita por Carlos Caballero Argáez con motivo de los 50 años de Asobancaria (Caballero, 1987). Toma como referencia mis publicaciones previas, en particular la historia financiera de Colombia, publicada con el apoyo de Asobancaria y Bancóldex (Ocampo, 2021), con una actualización hasta 2025. También toma como referencia una obra de 2015 preparada también para Asobancaria (Ocampo, 2015c). En esta nueva versión, se hace énfasis en el papel que ha desempeñado la Asociación como eje articulador del sistema financiero: un gremio que, desde su creación en 1936, ha representado los intereses del sector, ha promovido la confianza del público y ha contribuido a la modernización institucional y técnica de la banca. Asobancaria, entidad sin ánimo de lucro y de derecho privado, ha actuado por nueve décadas como un puente entre el sector financiero, el Estado y la ciudadanía. Su misión, “trabajar por los intereses superiores del país,

Asobancaria, entidad sin ánimo de lucro y de derecho privado, ha actuado por nueve décadas como un puente entre el sector financiero, el Estado y la ciudadanía. Su misión, “trabajar por los intereses superiores del país, promoviendo el desarrollo del sector financiero”, y su visión, ser referente de Introducción Sin título, Juanita Richter Finzel, 1984. Esmalte y esgrafiado sobre cerámica, 160 × 400 cm. Mural ubicado en la antigua sede del Banco Agrario, Chía. Foto de Juan David Giraldo.26 liderazgo, credibilidad y sostenibilidad, condensan la vocación de servicio público que acompaña al gremio. Esta introducción se nutre de esa perspectiva para reconstruir la historia del sistema financiero colombiano como una historia también de organización colectiva, de búsqueda de confianza y de construcción institucional. El texto aborda la historia del sistema financiero entendido en sentido estricto: el conjunto de intermediarios de crédito o de intermediación financiera, que es el núcleo fundamental del sector. No se estudian con detalle las compañías de seguros o los fondos de pensiones, aunque su desarrollo complementa el panorama general, sin dejar de reconocer que han tenido un desempeño cada vez más importante desde 1990 en adelante (Uribe, 2013). El rol de las bolsas de valores se aborda marginalmente, en tanto si bien fue fundamental en los orígenes de la industrialización del país, fue apenas secundario en gran parte del período estudiado, especialmente desde mediados del siglo xx (Carrizosa, 1986), excepto como mecanismo para brindar liquidez a diferentes títulos públicos (Certificados de Cambio, Certificados de Abono Tributario y TES). Se busca mantener una coherencia analítica

dos del siglo xx (Carrizosa, 1986), excepto como mecanismo para brindar liquidez a diferentes títulos públicos (Certificados de Cambio, Certificados de Abono Tributario y TES). Se busca mantener una coherencia analítica centrada en la intermediación bancaria, donde la creación, distribución y gestión de la liquidez constituyen el eje de la actividad. El enfoque distingue claramente entre la intermediación de liquidez y la canalización del ahorro hacia la inversión. La función primordial del sistema financiero no es simplemente transformar ahorro en inversión, sino facilitar transacciones y proveer liquidez a los agentes económicos. De hecho, los bancos surgieron históricamente para dar fluidez al comercio, respaldar a empresas de gran tamaño y financiar al Estado, antes que para movilizar el ahorro de largo plazo. Con el tiempo, la expansión de los instrumentos financieros permitió que también se financiara la inversión productiva, la adquisición de vivienda y el consumo de los hogares. Para proporcionar liquidez a los agentes que la necesitan, captan en el mercado dinero (cuentas corrientes) y cuasidineros (cuentas de ahorro, a término o bonos). Estos últimos se denominan muchas veces “ahorro financiero”, pero los activos que lo conforman son totalmente diferentes a lo que constituye el ahorro en el sentido económico del término, que es la decisión de no consumir un ingreso corriente. El llamado “ahorro financiero” es, además, un acervo, en tanto que el ahorro es un flujo. Gran parte de este último se canaliza directamente al financiamiento de la inversión, sin pasar por una operación crediticia; este es, en particular, el caso del ahorro del Gobierno,

más, un acervo, en tanto que el ahorro es un flujo. Gran parte de este último se canaliza directamente al financiamiento de la inversión, sin pasar por una operación crediticia; este es, en particular, el caso del

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