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ASOBANCARIA - Proyecto F Diagnóstico del uso del efectivo en Colombia

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Título
ASOBANCARIA - Proyecto F Diagnóstico del uso del efectivo en Colombia
Autor
ASOBANCARIA - Asociación Bancaria de Colombia
Categoría
Doctrina
Área del derecho
Financiero
Año

Diagnóstico del uso del efectivo en Colombia. .aibmoloC ne ovitcefe led osu led ocitsóngaiD “El mayor uso de medios de pago electrónico y la reducción del uso del efectivo en la economía son condiciones esenciales para lograr la inclusión financiera y la profundización que Colombia requiere para avanzar en desarrollo económico. Celebramos las iniciativas como el Proyecto F, en el que de forma acertada confluyen sector público, privado y centros de investigación para la obtención de bienes comunes.” Jorge Castaño, Superintendente Financiero. “Entre el Proyecto F y la realidad F habrá un camino importante para recorrer con voluntad y decisión entre todos: autoridades en todos los niveles, ciudadanos, bancos y todos los empresarios, compañías de tecnología y telecomunicaciones, porque no es sólo financiero o económico, sino que es una iniciativa que redundará en beneficio de nuestra calidad vida”. Carlos Raúl Yepes, Ex Presidente de Bancolombia. “A pesar de enormes avances en todos los frentes, Colombia aún enfrenta grandes retos. Dos de ellos, prioridad de la política pública en los últimos años, son atacar la informalidad y la evasión de impuestos, y avanzar en materia de inclusión financiera. La reducción del uso del efectivo y una mayor penetración de los medios de pago electrónicos son fundamentales para avanzar en ambos sentidos, razón por la cual el Proyecto F es un esfuerzo oportuno, juicioso y pertinente. Este tipo de trabajos ayudan a que las buenas políticas públicas trasciendan los períodos de gobierno”. Andrés Escobar, Ex Viceministro de Hacienda. Editor Santiago Castro Gómez Prólogo de Santiago Perdomo Maldonado Construyendo la Confianza y Solidez del sector financiero

F Proyecto Diagnóstico del uso del efectivo en Colombia

ISBN 978-958-9040-73-7

Capítulo 1 © Beneficios potenciales de un incremento en el uso de los medios de pago electrónicos en Colombia Fedesarrollo Capítulo 2 © Costos de oportunidad del sobreuso del efectivo en el Sistema Financiero colombiano Asobancaria Capítulo 3 © Barreras al uso de los medios electrónicos de pago en Colombia: estudio de población general y microestablecimientos Cifras & Conceptos Capítulo 4 © Reducción del efectivo y tamaño de la economía subterránea en Colombia ANIF Capítulo 5 © El impacto de los cultivos de hoja de coca y el crimen organizado en el uso de efectivo en los municipios de Colombia UIAF Todos los derechos reservados Impreso en Colombia

COMUNICACIÓN GRÁFICA - LEGIS S.A.

Avenida Calle 26 No. 82 - 70

PBX: +57(1) 425 5255 ext. 1341 - 1248 - 1301

www.comunicaciongraficalegis.com Bogotá, D.C., Colombia 2017 Printed in Colombia Contenido Acerca del Editor ...............................................................................3 Prólogo ..................................................................................................5 Introducción ....................................................................................15 Capítulo I ..........................................................................................29 Beneficios potenciales de un incremento en el uso de los medios de pago electrónicos en Colombia Fedesarrollo Capítulo II ......................................................................................101 Costos de oportunidad del sobreuso del efectivo en el Sistema Financiero colombiano Asobancaria Capítulo III ....................................................................................137 Barreras al uso de los medios electrónicos de pago en Colombia: estudio de población general y microestablecimientos

Cifras & Conceptos Capítulo IV ....................................................................................203 Reducción del efectivo y tamaño de la economía subterránea en Colombia ANIF Capítulo V .....................................................................................269 El impacto de los cultivos de hoja de coca y el crimen organizado en el uso de efectivo en los municipios de Colombia UIAF Acerca del editor Santiago Castro Gómez ha sido el presidente de Asobancaria desde enero del 2015, donde ha liderado el rediseño institucional de la entidad, el lanzamiento de su unidad editorial, la repotenciación del departamento de estadística y econometría, la consolidación de la división de nuevos negocios y el desarrollo de nuevas iniciativas como el Proyecto F, la estrategia FinTechgración, el portal Yodecidomibanco.com y próximamente el laboratorio de innovación financiera, Finlab. Oriundo de Cali, Castro Gómez cuenta con doble pregrado en economía y ciencias políticas de Catholic University of America, así como con una maestría en administración pública de Harvard University. Sus inicios profesionales los hizo en temas cívicos trabajando para ONGs y en la Cámara de Comercio de Cali. A sus 24 años fue elegido concejal de Cali, y dos años después Diputado en la Asamblea del Valle del Cauca. En 1994 llega a la Cámara de Representantes en la que es elegido para cuatro periodos consecutivos, hasta el 2010. Durante sus 16 años en el Legislativo llegó a ser vicepresidente de la corporación, y participó siempre en la Comisión Tercera de Asuntos Económicos la cual presidió. Lideró desde el legislativo la Misión del Ingreso, y fue ponente

coordinador de la Reforma Financiera y las reformas tributarias de los gobiernos Pastrana y Uribe, así como autor de más de una docena de Proyectos de Ley. En lo político se hizo conocer también por su férrea oposición al gobierno de Ernesto Samper y por su activa participación en las leyes dirigidas a combatir los carteles de la droga. 3 En cargos ejecutivos, su gestión como director de la Aeronáutica Civil entre el 2010 y el 2014, marcó la mayor modernización de la infraestructura aeroportuaria en la historia del país, destacándose la construcción del nuevo terminal de ElDorado, entre otras cien obras. Ha sido miembro de las Juntas Directivas de Viva Colombia, la Fundación FDI Pacífico y la Red Parlamentaria del Banco Mundial de la cual fue su Tesorero. Es oficial de la reserva del Ejército Nacional en rango de Capitán. Durante su desempeño profesional, ha sido condecorado por el Senado de la República, la Cámara de Representantes, la Asamblea del Valle, el Concejo de Cali, y fue el becario Eisenhower para Colombia en el año 2005. 4 Prólogo Santiago Perdomo Maldonado Presidente de Colpatria Quiero comenzar por agradecer a Asobancaria y a todos los que se han sumado al sueño de hacer de Colombia un país más formal, seguro y moderno a través del análisis y la generación de estrategias para reducir los aún elevados niveles de efectivo en Colombia. Gracias a que el sistema bancario provee hoy los mecanismos para que los ciudadanos y empresas puedan transar bienes y servicios a través de medios electrónicos, el uso del

efectivo ya no resulta necesario y tendrá que continuar perdiendo relevancia. Producto de un trabajo coordinado, público y privado y multidisciplinario, Ud. tiene en sus manos el diagnóstico más completo e integral sobre los costos y externalidades del sobreuso del efectivo en Colombia, un análisis hasta hoy ausente en nuestra literatura y que llega en una coyuntura económica y social muy particular. El momento que vive el país se caracteriza, muy a nuestro pesar, por el gran número de escándalos que semana a semana encabezan los titulares de los medios de comunicación, todos ellos relacionados con conductas ilegales asociadas a actos de corrupción, donde los sobornos, sobrecostos, la falta 5 Santiago Perdomo Maldonado Presidente de Colpatria de transparencia en las adjudicaciones y otras anomalías en materia de contratación tanto en la esfera pública como privada han permeado nuestra estructura social. Este cáncer, que parece haber hecho metástasis, ha sido alimentado no sólo por una institucionalidad disfuncional que la permite, sino por un ecosistema transaccional que le ha hecho amigable su tránsito y crecimiento en varias esferas de la sociedad. El flagelo de la corrupción, sin duda un problema de antaño, hoy parece sin embargo más visible en la medida en que, un poco tarde, el país ha entendido sus numerosas externalidades negativas en materia de crecimiento económico, desarrollo y bienestar. Esta problemática, en constante ascenso, es hoy por ello protagonista en el espectro de preocupaciones locales. De hecho, si el tema que logró marcar la agenda del periodo 2015-2016 fue el proceso de paz, la gran preocupación del 2017 ha sido la

corrupción. No resulta sorprendente, en este contexto, que en los últimos doce meses la palabra corrupción en motores de búsqueda como Google se haya triplicado en Colombia, pasando, en indicadores como Google Trends, de 26 a 77, en una escala de 0 a 100. En contraste, el interés de búsqueda de la palabra paz se ha reducido de 71 a 18 en el mismo indicador, la cuarta parte del registro de los últimos años. Sin embargo, la corrupción no es, desde luego, solamente un asunto de percepción ciudadana. En distintas evaluaciones internacionales sobra evidencia de que Colombia tiene enormes retos en materia de corrupción. Los resultados de las métricas internacionales, tanto por Transparencia Internacional como por el Foro Económico Mundial, son ilustrativos sobre los grandes desafíos de Colombia en esta materia. No deja de ser inquietante que, por ejemplo, en las mediciones del pilar institucional del índice de Global de competitividad, que recoge varios indicadores 6 Prólogo en materia de corrupción, Colombia aún se mantenga muy por debajo del promedio mundial y de sus pares de la Alianza del Pacífico. Si bien sería poco justo desconocer los esfuerzos que se han venido llevando a cabo tanto en el sector público como privado para mitigar este flagelo, lo cierto es que aún tenemos grandes desafíos en este frente. Superarlos significará, por supuesto, cambios positivos en la dinámica económica y social de los colombianos. La corrupción, hay que señalarlo, no solo genera una alta distorsión en los mercados y en las políticas públicas, sino grandes ineficiencias en el aparato productivo y serias externalidades en materia de crecimiento.

Es ciertamente alarmante que mientras a nivel global, según estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), la corrupción llega a representar cerca de 2% del PIB global, en Colombia, de acuerdo con estimaciones de la Procuraduría y la Contraloría General de la Nación, supera fácilmente los $50 billones anuales, lo que representa cerca del 6,0% del PIB, una cifra alarmante que supone un costo de oportunidad elevado en materia de inversión y desarrollo. Si bien a nivel local la sobreutilización del efectivo se ha venido constituyendo como una barrera adicional para la superación de algunos de los problemas históricos de la economía nacional, entre los que se destacan i) la ilegalidad, ii) la informalidad, iii) la evasión de impuestos y el iv) contrabando, sus implicaciones en materia de corrupción han resultado también evidentes. El país no ha entendido que la evasión fiscal y la corrupción son crímenes del mismo nivel; son equivalentes sus agravios y sus efectos en las dinámicas de crecimiento y desarrollo. Es igualmente delincuente el que se apropia de recursos públicos a través de actos de corrupción, como el que lo hace a través de la evasión de impuestos. 7 Santiago Perdomo Maldonado Presidente de Colpatria Existe, en este escenario, no solo abundante evidencia en la literatura internacional sobre la existencia de umbrales en el uso del efectivo que están relacionados con menores niveles de desarrollo, sino con mayores niveles de criminalidad y corrupción. Y es que gracias precisamente a la ausencia de trazabilidad y al

anonimato de quienes lo utilizan, economías con elevados niveles en el uso de efectivo favorecen las actividades delictivas y resultan ser un caldo de cultivo para la corrupción. Aquellos que realizan sobornos tanto en las esferas públicas como privadas, que reciben “coimas” para asignar contratos o aquellos quienes compran votos o influencias no lo hacen a través de transferencias electrónicas, es el efectivo y un ecosistema de pagos proclive a su sobreuso el que exacerba este tipo de conductas. Contrario a lo que muchos han pregonado, ponerle trabas a la reducción del uso del efectivo no es un acto de justicia social. Es importante entender que, detrás del alto uso del efectivo, se esconden grandes capitales logrados a través de actos de corrupción y evasión de impuestos. Consciente de los potenciales problemas asociados al exceso de uso del efectivo y a los obstáculos en los procesos de inserción y promoción de los Medios de Pago Electrónicos (MPE), el Gobierno colombiano introdujo como meta explicita en el Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2014-2018 disminuir el indicador de uso de efectivo, medido a través del cociente entre efectivo y el agregado monetario M2, hacia niveles cercanos al 8,5% en 2018, una meta que hoy vemos muy lejana y que invita a redoblar esfuerzos en este frente. Sin embargo, alcanzar esta meta requiere no solo de una clara estrategia de modernización del ecosistema sino por supuesto del esfuerzo mancomunado del sector público y 8 Prólogo privado, y es en este contexto donde nace el Proyecto F, un

proyecto interinstitucional que, liderado por Asobancaria, se constituye hoy como la principal estrategia de modernización del ecosistema de pagos en Colombia. Esta iniciativa, se enarbola dentro de una gran estrategia para el diagnóstico, monitoreo e implementación de proyectos conducentes a reducir el uso del efectivo y masificar los MPE, y que, con esta publicación, cumple ese primer gran objetivo: entregarle al país un diagnóstico amplio, riguroso e integral que permita mejorar el entendimiento del efectivo en Colombia, sus externalidades y las barreras que enfrentan los MPE. Este diagnóstico, producto de mancomunados esfuerzos interinstitucionales, identificó una serie de externalidades negativas asociadas al sobreuso del efectivo, así como las ventajas que supondría una ampliación del uso de los MPE. El exacerbado y arraigado uso del efectivo se configura como un desafío tanto para la política pública como para el sector privado, dada su estrecha y perjudicial relación con la evasión tributaria y el crecimiento. En esta línea, el estudio de CredibancoFedesarrollo, que se muestra en el capítulo 1, hace un análisis muy completo del crecimiento de los MPE en los años recientes y cuantifica el potencial que existe en Colombia para expandir su uso, estimando sus beneficios económicos y fiscales. De manera acertada, analiza cómo la reducción del uso del efectivo y el crecimiento de los MPE tiene implicaciones directas en materia de ingresos tributarios y de allí el potencial como mecanismo dinamizador del consumo y la inversión pública. De otro lado, los resultados de los efectos de la penetración de MPE en el consumo privado y el crecimiento del PIB son ilustrativos en

señalar las bondades de la reducción del efectivo en materia de crecimiento y desarrollo. 9 Santiago Perdomo Maldonado Presidente de Colpatria El sector bancario y financiero, por su parte, enfrenta numerosos costos por transacción, transporte y seguridad del efectivo, lo que genera altas fuentes de ineficiencia. Los efectos del sobreuso del efectivo resultan también ser transversales al sistema financiero y de allí que su incidencia en los márgenes de intermediación y en materia de profundización financiera no resulte trivial, como bien se analiza en el capítulo 2. En efecto, los resultados demuestran que existe una alta fuente de ineficiencia dados los altos costos de transacción asociados al uso del efectivo en el sistema financiero. Reducir los niveles de sobreuso en Colombia liberaría en el sistema bancario importantes recursos para ser destinados en gestión de riesgos, inversiones en tecnología y/o en impulsar los mecanismos tendientes a dinamizar los procesos de masificación de los MPE, entre otras alternativas. Estos análisis se complementan, desde un enfoque microeconómico, con los estudios en materia de barreras y talanqueras que limitan la masificación de los MPE. Los resultados de estos hallazgos, abordados en el capítulo 3, y basados asertivamente en análisis cualitativos y cuantitativos a nivel de personas y microestablecimientos de comercio, señalan que elementos como i) el régimen tributario, (ii) los costos financieros, (iii) la falta de educación e información financiera, (iv) los comportamientos culturales que le dan una alta valoración al uso de efectivo y (v) los hábitos de pago se constituyen como los

principales obstáculos en este proceso. Existe, asimismo, una relación entre efectivo y criminalidad. El capítulo 4 aborda de manera amplia estas relaciones y contribuye al entendimiento de este tipo de flagelos. Dado que el efectivo es demandado por las organizaciones criminales debido a que les permite ocultar sus operaciones ilegales y mantenerse fuera del alcance del Estado, economías con menores niveles de 10 Prólogo circulante mitigan la dinámica de estas organizaciones. Atacar la criminalidad en Colombia pasa, por supuesto, por reducir los niveles de efectivo, un hecho que sin duda contribuiría a restarle oxígeno a las conductas criminales. Por su parte, las relaciones existentes entre ecosistemas de pagos proclives a la evasión con mayores niveles de ilegalidad y economía subterránea se detallan de manera amplia en el capítulo

5. La evidencia encontrada permite constatar los elevados niveles de economía subterránea en Colombia, economía que hoy bordea el 40% del PIB y que ha venido siendo estimulada en los últimos años por la prolongada existencia del Gravamen a los Movimientos Financieros (GMF). Estos esquemas de incentivos han terminado no solo induciendo mayores niveles de uso de efectivo, sino promoviendo la “evasión” e incurriendo en serios problemas de ilegalidad e inseguridad. De allí la importancia, como bien se señala aquí, no solo de avanzar en el fortalecimiento de la DIAN y en la aplicación de sanciones más fuertes -penas privativas de la libertad y prisión para quienes cometan delitos en

materia de evasión tributaria, por ejemplosino de impulsar la profundización de los MPE. Las estrategias y mecanismos para estos propósitos son amplias y de largo aliento. Si bien avanzar en materia de (i) recaudos públicos a través del pago de impuestos nacionales e impuestos territoriales con MPE y tarjeta de crédito, (ii) cuentas maestras, (iii) peajes electrónicos, (ii) interoperabilidad de productos y canales y iv) simplificación de los procesos tributarios para los ciudadanos, son hoy requisitos indispensables para dinamizar estos procesos, es necesario insistir, además, en algunos aspectos que sin duda contribuirían no solo a combatir la ilegalidad, sino a frenar y detectar los recursos que han venido alimentando conductas criminales. 11 Santiago Perdomo Maldonado Presidente de Colpatria Si bien la reciente emisión de billetes con nueva denominación parece haber ido en sentido contrario a los esfuerzos para reducir el uso del efectivo, puede convertirse sin embargo en una oportunidad para dar un golpe certero a los dineros ilegales y al lavado de activos. Los recursos apropiados por las redes criminales, manejados en efectivo y en billetes de alta denominación, invitan a evaluar la posibilidad de darle mayor celeridad a la transición de billetes, un hecho que permitirá facilitar la identificación de los dineros ilegales. La correcta implementación de esta transición, que en principio no debería ser mayor a 6 meses, deberá ser evaluada de forma asertiva por el Banco de la República, lo que contribuirá a darle un golpe certero a la ilegalidad. Será también importante limitar operaciones en efectivo

después de determinados montos. La incorporación de umbrales para el pago en efectivo en bienes como vehículos o en transacciones de bienes inmuebles mayores a $20 millones, permitirá incrementar la trazabilidad de recursos que tienen origen en la ilegalidad y con ello fortalecer la lucha contra el lavado de activos en el país. Por otra parte, durante estos casi veinte años de existencia del GMF, este se convirtió en una fuente permanente de fácil recaudo y vigilancia para el Gobierno Nacional. Sin embargo, a pesar de lo que este impuesto representa en materia tributaria, son innegables sus efectos adversos en materia de desintermediación y uso de efectivo. Resultaría oportuno, en este contexto, eliminar el GMF y, en su reemplazo, establecer un impuesto a los retiros en efectivo del 2,0%, excluyendo de este gravamen los retiros en efectivo menores a $10 millones mensuales en las cuentas de las personas naturales. Esta medida, sin duda, acotaría los efectos sobre la masificación de los MPE e incentivaría la reducción del uso del efectivo sin menoscabar el recaudo. 12 Prólogo Quiero terminar reiterando que este completo diagnóstico le permite hoy al país tener por primera vez una visión integral no solo de los costos económicos y sociales asociados al sobreuso del efectivo sino de la naturaleza de las barreras para la masificación de los MPE que han impedido desarrollar un ecosistema de pagos moderno y que propenda por el crecimiento y la estabilidad económica. Le permitirá, en este escenario, desarrollar políticas proclives no solo a modernizar el actual ecosistema sino a dinamizar el desarrollo económico y social.

El compendio de análisis que aquí se presenta renueva, una vez más, el compromiso de la banca colombiana para seguir contribuyendo con el desarrollo del sistema financiero y del país. Felicito a Asobancaria, al Gobierno Nacional a través de sus Ministerios, al Departamento Nacional de Planeación, al Banco de la República, a la Unidad de Investigación y Análisis Financiero (UIAF), a Credibanco y Redeban, a Cifras y Conceptos, así como a los más prestigiosos centros de investigación (ANIF-Fedesarrollo), por unir esfuerzos para que este proyecto logre constituirse como la principal estrategia de modernización del ecosistema de pagos electrónicos dentro de la agenda nacional de inclusión financiera. 13

Introducción Santiago Castro Gómez Presidente de Asobancaria Durante las últimas décadas, la manera en la que interactuamos en la sociedad se ha venido transformando radicalmente. La Revolución Digital, considerada por varios expertos como un hito tan preponderante como la primera Revolución Industrial, más allá de transformar la manera en la que desempeñamos nuestras labores productivas ha cambiado significativamente la forma en que nos comunicamos, nos identificamos, e incluso interactuamos. En particular, los avances tecnológicos han facilitado innovaciones importantes en el ecosistema transaccional y en el mundo de los medios de pago. En efecto, en la actualidad se están diseñando e implementando nuevos medios de pago digitales que, en cierta forma, amenazan el uso de instrumentos físicos tradicionales que en su momento fueron utilizados masivamente, como es el caso de los cheques. Así las cosas, debido a las nuevas y múltiples posibilidades tecnológicas, el uso de las tarjetas débito y crédito se ha extendido 15 Santiago Castro Gómez Presidente de Asobancaria de manera importante, particularmente para la realización de compras en establecimientos comerciales, pagos cotidianos o compras en línea. Asimismo, las transferencias electrónicas se han ido posicionando como una herramienta propicia y eficiente para la ejecución de pagos masivos como la nómina, el pago a proveedores o el giro de subsidios. Sin embargo, pese a la proliferación de las herramientas y medios de pago digitales para la realización de pagos y transferencias, el uso de efectivo en las distintas regiones del mundo no se ha reducido en las proporciones esperadas. De

hecho, paradójicamente, en algunos países desarrollados, donde los niveles de apropiación tecnológica son mucho más elevados, el uso del efectivo ha venido en continuo aumento durante las últimas dos décadas. La persistente circulación de dinero en efectivo a lo largo y ancho del mundo, especialmente en billetes de alta denominación, con una clandestinidad tal que rara vez son vistos o utilizados por el ciudadano promedio, dificulta el rastreo focalizado de transacciones por parte de las autoridades, con todos los efectos nocivos que ello trae consigo. Precisamente, una de las principales características del efectivo es su casi nula trazabilidad. Se ha demostrado, tanto a nivel teórico como empírico, que el efectivo es uno de los principales mecanismos facilitadores de actividades informales e ilegales como la evasión de impuestos, el lavado de activos, la corrupción, el contrabando, entre muchas otras. Las distintas problemáticas asociadas al sobreuso de efectivo en una economía ponen de manifiesto la necesidad imperiosa de reducir su uso excesivo, una labor que, por supuesto, es altamente compleja y demanda grandes esfuerzos. Es por ello que distintos 16 Introducción países le han dado una relevancia tal a este flagelo que han llegado a incorporar, de manera explícita, la reducción del efectivo en la agenda de objetivos de política pública. Donde ha sido exitoso, el cumplimiento de este objetivo se ha materializado no solo gracias a la voluntad de las autoridades, sino a la participación conjunta del sector privado, de la mano del correcto uso de las oportunidades que brinda la economía digital. Una de las principales referencias internacionales de la lucha contra el efectivo es Suecia, en donde se estableció una

política para reducir el uso de este medio de pago apalancada en las nuevas tecnologías, logrando que sus ciudadanos hicieran sus transferencias de manera digital y sin sobrecostos. Con ello, Suecia logró reducir el uso del efectivo a tan solo el 20% del total de pagos de la economía, cifra que contrasta de manera favorable frente al promedio del resto de países (75%). En América Latina, por su parte, una de las principales referencias de políticas públicas explícitas en la lucha contra el sobreuso del efectivo es Uruguay. En el marco de una ley para aumentar la inclusión financiera en 2014, se establecieron mecanismos específicos para reducir el uso del efectivo. Esencialmente, se estableció la universalización del derecho a acceder a un producto financiero, sin costos de apertura o transacción ni exigencias de montos o tiempos de permanencia mínimos, al tiempo que se redujo el costo del uso de las tarjetas débito y crédito, unas medidas que, sin duda, tienen efectos favorables sobre la disminución de los niveles de efectivo en la economía. En Colombia, esta problemática es particularmente más compleja. Mientras que el tamaño del efectivo dentro del total de dinero circulante de la economía colombiana oscila alrededor del 17 Santiago Castro Gómez Presidente de Asobancaria 11,0% y 12,0%, en los países miembros de la Alianza del Pacífico esta razón se ubica en promedio en 8,0% y en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) en torno al 5,0%. Teniendo en cuenta los efectos nocivos del sobreuso de efectivo a nivel económico y social, la Asociación Bancaria considera

que es fundamental poder contar con un dimensionamiento comprehensivo e integral de los determinantes de esta problemática en Colombia, así como de los costos y externalidades que se generan tanto a nivel agregado como sectorial. En particular, interrogantes como: (i) ¿Qué factores impulsan la elevada demanda de efectivo en el país aún en medio de una coyuntura de importantes transformaciones digitales en los medios de pago?, (ii) ¿Cuáles son los costos que en la órbita social y privada se generan por cuenta del sobreuso del efectivo? o (iii) ¿Cuál es la incidencia del sobreuso de efectivo sobre el sector financiero colombiano?, son algunas de las preguntas que requieren ser resueltas no solo para poder dimensionar la magnitud de la problemática, sino para diseñar políticas públicas acordes y congruentes con la situación que enfrenta el país en esta materia. Tomando como punto de partida las respuestas a estos y otros interrogantes, Asobancaria lideró el denominado “Proyecto F”, una estrategia interinstitucional para la reducción del uso del efectivo y la masificación de los Medios de Pago Electrónicos (MPE), el primer proyecto por fases de esta naturaleza en el país. Por su alcance, esta iniciativa puede ser catalogada como una estrategia multisectorial en la que se desarrolla un conjunto de proyectos innovadores que permitirán dinamizar el tránsito hacia un ecosistema de pagos moderno y eficiente. 18 Introducción La primera fase del Proyecto F corresponde al diagnóstico de la situación actual del sobreuso de efectivo en el país y sus efectos y externalidades sobre la dinámica económica. La segunda fase, por su parte, consiste en el diseño de estrategias que buscan fomentar

los MPE y generar sinergias en materia de cooperación públicoprivada para el cumplimiento de este objetivo. La tercera, y última fase, se relaciona con el monitoreo de las diversas estrategias que se trazaron para alcanzar las metas propuestas en cada uno de los frentes de trabajo. Específicamente, este libro es el producto de la materialización de la fase de diagnóstico del Proyecto F, en la que se busca dar respuesta a los temas asociados a los determinantes y costos del uso del efectivo en Colombia. Cabe mencionar que, para este campo de investigación particular, el estado del arte de la literatura adolecía de cierto carácter integral, además de adolecer de metodologías lo suficientemente robustas para abordar una problemática de tal complejidad. Si bien debe reconocerse que la generación de producción investigativa en este frente no es una tarea fácil por la diversidad de elementos que debe incorporar un diagnóstico integral, también es necesario reconocer que, aunque escasos, los trabajos y esfuerzos previos a este estudio sirvieron como un valioso punto de referencia para avanzar hacia la concepción de un proyecto más amplio. Bajo esta pr

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