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ASOBANCARIA - Tomo I Cerrando brechas el panorama de la inclusión financiera de las mujeres

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ASOBANCARIA - Tomo I Cerrando brechas el panorama de la inclusión financiera de las mujeres
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ASOBANCARIA - Asociación Bancaria de Colombia
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Doctrina
Área del derecho
Financiero
Año

Cerrando brechas: el panorama de la inclusión financiera de las mujeresBanca de las Oportunidades

Paola Arias Directora Michael Bryan Jefe de análisis económico Paola Téllez Ejecutiva de gestión territorial y educación financiera Paula Márquez Analista económica Camilo Peña Gómez Ejecutivo de análisis económico Natalia Morera Profesional de análisis económico David Lara Analista económico Asobancaria Carlos Alberto Ruiz Vicepresidente de asuntos corporativos Valentina Ochoa Restrepo Directora del Laboratorio de Innovación Sofía Cárdenas Profesional senior María Carolina Báez Practicante universitaria Cerrando brechas: el panorama de la inclusión financiera de las mujeresTabla de contenido 3.1. Una mirada diversa de la inclusión financiera 3.2. Avances de la agenda de inclusión financiera de género en Colombia 2.1. Barreras estructurales 2.2. Barreras de demanda 2.3. Barreras de la oferta 5Introducción 1. 1.1. La importancia de la igualdad de género 1.2. Avances y desafíos en la igualdad de género 1.3. La importancia de la inclusión financiera de las mujeres 1.4. El panorama de la inclusión financiera de las mujeres Acrónimos 4 13 Barreras que limitan la participación de las mujeres en el sistema financiero 2. 75Bibliografía 33 La inclusión financiera de las mujeres 3.Acrónimos

AFI: Alliance for Financial Inclusion

ALC: América Latina y el Caribe CAF: Banco Interamericano de Desarrollo CDT: Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe CEPAL: certificado de depósito a término

de las mujeres 3.Acrónimos

AFI: Alliance for Financial Inclusion

ALC: América Latina y el Caribe CAF: Banco Interamericano de Desarrollo CDT: Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe CEPAL: certificado de depósito a término CGAP: Comisión Económica para América Latina y el Caribe CONPES: Consultative Group to Assist the Poor

DANE: Consejo Nacional de Política Económica y

Social DEI: Departamento Administrativo Nacional de Estadística diversidad, equidad e inclusión

EDGE: Economic Dividends for Gender Equality

ENUT: Encuesta Nacional de Uso del Tiempo ESG: Environmental, Social and Governance FAO: Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura

FMI: Fondo Monetario Internacional

GBA: Global Banking Alliance for Women

GEIH: Gran Encuesta Integrada de Hogares

GEM: Global Entrepreneurship Monitor

GSMA: Global System for Mobile Communications

Association

IFC: International Finance Corporation

IPA: Innovations for Poverty Action MEN: Ministerio de Educación Nacional MinTIC: Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones

MEL: Monitoring, Evaluation and Learning

NPS: Net Promoter Score

OIT: Organización Internacional del Trabajo

ODS: Objetivos de Desarrollo Sostenible ONU: Organización de las Naciones Unidas RIF: Reporte de inclusión financiera

SFC: Superintendencia Financiera de Colombia SES: Superintendencia de la Economía Solidaria SNIES: Sistema Nacional de Información de la Educación Superior TGP: tasa global de participación

URF: Unidad de Regulación Financiera WEPs: Women’s Empowerment Principles WIMBIZ: Women in Management, Business and

Public ServiceIntroducción 1 5 Banca de las oportunidadesGlobal Colombia ALC Índice de brecha de género 68,8 % 74,5 % 75,8 %

WIMBIZ: Women in Management, Business and

Public ServiceIntroducción 1 5 Banca de las oportunidadesGlobal Colombia ALC Índice de brecha de género 68,8 % 74,5 % 75,8 % Subíndice de oportunidades económicas 61 % 65,6 % 70,3 % Subíndice de educación 95,1 % 99,6 % 100 % Subíndice liderazgo político 22,9 % 35 % 35,2 % Subíndice de salud 96,2 % 97,7 % 87,8 % 6

Cerrando brechas: el panorama de la inclusión financiera de las mujeres Banca de las oportunidades

2025 Las mujeres constituyen un segmento de mercado amplio, con creciente poder económico y social. Asimismo, representan aproximadamente la mitad de la población mundial y tienen una esperanza de vida superior a la de los hombres en cerca de cinco años. Sin embargo, los rezagos y las brechas de este grupo persisten de manera histórica. Según el Foro Económico Mundial, para 2025 el índice de brecha de género (medido a partir de las dimensiones de oportunidades económicas, educación, salud y liderazgo político1), correspondió a 68,8 %, lo que equivale a un aumento en 0,4 pp respecto al año anterior (68,4 %). Para el caso particular de la región de América Latina y el Caribe (ALC), este indicador fue de 74,5 %, y en Colombia se ubicó en 75,8 %, situando al país en el puesto 11 en el ranking regional y en el lugar 41 de 148 a nivel global.

1. Las variables medidas por dimensión son: i) oportunidades económicas: tasa de participación laboral, igualdad

ubicó en 75,8 %, situando al país en el puesto 11 en el ranking regional y en el lugar 41 de 148 a nivel global.

1. Las variables medidas por dimensión son: i) oportunidades económicas: tasa de participación laboral, igualdad salarial, ingresos, representatividad en cargos de liderazgo, trabajadores del sector profesional y técnico; ii) educación: alfabetización, tasa de matrícula primaria, secundaria y educación terciaria; iii) tasa de nacimientos femeninos, esperanza de vida; y iv) liderazgo político: mujeres en parlamentos, mujeres en cargos ministeriales y número de presidentas en los últimos 50 años.

Tabla 1. Comparativo del índice global de brecha de género (2025) Fuente: elaboración propia con base en los datos del reporte Global Gender Gap Report 2025 del Foro Económico Mundial. 1.1. La importancia de la igualdad de género7

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2025 El empoderamiento de las mujeres y de las niñas es un catalizador del desarrollo económico y social. De hecho, si las mujeres participaran en la economía en igualdad de condiciones, el producto interno bruto (PIB) mundial podría aumentar en un 26 % para 2025, lo que equivale a USD 12 billones adicionales (Organización de las Naciones Unidas [ONU], 2017) . Este impacto económico se debe, en gran parte, a los efectos multiplicadores de la educación femenina. El Banco Mundial destaca que cada año adicional de educación secundaria para las ni- ñas se asocia con un aumento del 18 % en su capacidad de generación de ingresos futuros (Jong-Kim, 2018).

la educación femenina. El Banco Mundial destaca que cada año adicional de educación secundaria para las ni- ñas se asocia con un aumento del 18 % en su capacidad de generación de ingresos futuros (Jong-Kim, 2018). Según el Instituto Global McKinsey, cerrar la brecha de género podría generar hasta USD 12 billones adicionales para la economía global hacia 2025, y USD 700 000 millones en ingresos potenciales para las entidades del sector financiero. Por su parte, el informe Building a Future-Ready Investment Firm , de Deloitte, analiza escenarios de inversión en poblaciones tradicionalmente excluidas y mercados emergentes y estima que, si las mujeres invirtieran al mismo ritmo que los hombres, se inyectarían aproximadamente USD 3,2 billones adicionales en la economía. En ALC, durante la primera década del siglo XXI los ingresos derivados del trabajo remunerado de las mujeres contribuyeron a reducir la pobreza extrema en un 30 % y la desigualdad en un 28 % (Banco Mundial, 2012). Para el caso colombiano, se estima que cerrar la brecha de género en materia de participación laboral y horas de trabajo podría aumentar el PIB per cápita en 0,23 pp adicionales por año, lo cual conllevaría una reducción en las pérdidas de ingresos por desigualdad de género (actualmente estimada en 18 %, es decir, 3 % más que las pérdidas registradas para los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos [OCDE], correspondiente al 15 %) (OCDE, 2023). Asimismo, si se reconociera y redistribuyera el trabalos países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos [OCDE], correspondiente al 15 %) (OCDE, 2023). Asimismo, si se reconociera y redistribuyera el trabajo de cuidado no remunerado (asumido por mujeres principalmente), este podría convertirse en uno de los sectores más importantes de la economía. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el aporte de este renglón correspondería al 20 % del PIB, y a la vez contribuiría a fomentar la participación de la mujer en el mercado laboral. La participación igualitaria de las mujeres en la sociedad también sumaría de manera significativa al bienestar social. De acuerdo con ONU Mujeres, en países donde las mujeres tienen al menos un 30 % de participación política se implementan con mayor robustez políticas públicas que favorecen en mayor medida la inversión en salud, educación y bienestar social. En el ámbito de paz y seguridad, se ha reportado que la participación de las mujeres en procesos de paz, por ejemplo, aumenta en un 35 % la probabilidad de que dichos acuerdos sean perdurables en al menos 15 años (ONU, 2018). Por su parte, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), si las mujeres rurales tuviesen el mismo acceso a oportunidades que los hombres, se podría reducir entre 100 y 150 millones la cantidad de personas que padecen de hambre en el mundo2.

2. Se resalta el hecho de que las mujeres tienen mayores probabilidades de apoyar políticas ambientales. A pesar de que según la ONU no hay estudios que ratifiquen esta percepción, la diferencia de comportamiento con relación a los hombres

padecen de hambre en el mundo2.

2. Se resalta el hecho de que las mujeres tienen mayores probabilidades de apoyar políticas ambientales. A pesar de que según la ONU no hay estudios que ratifiquen esta percepción, la diferencia de comportamiento con relación a los hombres podría atribuirse a que justamente ellas son uno de los grupos con mayor exposición y vulnerabilidad ante los efectos del cambio climático.8

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2025 Según la ONU, el mundo no está encaminado a alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 5, de igualdad de género, para 2030. De hecho, al ritmo actual, se estima que su cumplimiento podría tardar cerca de 300 años. Para 2023, solo el 15,4 % de los indicadores y subindicadores asociados a este objetivo mostraban una trayectoria adecuada; el 61,5 % evidenciaban avances moderados, y el 23,1  % permanecían rezagados. Las barreras estructurales afectan especialmente el acceso femenino al mercado laboral, la salud, el bienestar y la autonomía económica. Menos de la mitad de las mujeres en edad de trabajar forman parte de la fuerza laboral, y quienes logran vincularse lo hacen mayoritariamente en condiciones informales, precarias y con bajos niveles de remuneración (Organización Internacional del Trabajo [OIT], 2025). Además, a nivel global, las mujeres ganan en promedio un 23 % menos que los hombres y dedican tres veces más tiempo al trabajo doméstico y de cuidado no remunerado (ONU, 2023). Esta desigualdad también

más, a nivel global, las mujeres ganan en promedio un 23 % menos que los hombres y dedican tres veces más tiempo al trabajo doméstico y de cuidado no remunerado (ONU, 2023). Esta desigualdad también se refleja en la posibilidad de alcanzar posiciones de liderazgo: aunque las mujeres representan el 40 % del empleo mundial, solo el 28  % ocupa cargos directivos, lo que evidencia la persistencia de techos de cristal y sesgos de género en los espacios de toma de decisión3. A pesar del principio de no discriminación consagrado en diversos marcos normativos internacionales y nacionales, en 2022 se identificaron obstáculos legales en 119 países que restringen el acceso efectivo de las mujeres a sus derechos. Así, por ejemplo, el 18 % de los países permite el matrimonio infantil para niñas menores de 18 años; en Tanzania y Guinea Ecuatorial, las adolescentes embarazadas tienen prohibido asistir a la escuela; en Afganistán, las niñas no pueden acceder a la educación a partir de los 12 años, y el derecho al voto para las mujeres ha sido revocado en tres ocasiones, siendo restituido por última vez en 2003; en Arabia Saudita, las mujeres obtuvieron el derecho al voto apenas en 2015. Con respecto a la salud sexual y reproductiva, la autonomía sigue siendo limitada. En más de 60 países, solo el 56 % de las mujeres entre 15 y 49 años puede tomar decisiones propias sobre este tema. En cuanto a la violencia basada en género, esta continúa siendo una de las manifestaciones más graves de la desigualdad: se estima que 736 millones de mujeres —una de cada

decisiones propias sobre este tema. En cuanto a la violencia basada en género, esta continúa siendo una de las manifestaciones más graves de la desigualdad: se estima que 736 millones de mujeres —una de cada tres— han sido víctimas de violencia física, sexual o psicológica, cifra que aumentó durante la pandemia de COVID-19. A estos desafíos se suman los efectos diferenciados del cambio climático y las crisis migratorias, que profundizan la vulnerabilidad de mujeres y niñas, especialmente en contextos de pobreza. La ONU proyecta que, para 2050, 158 millones de mujeres y niñas podrían verse forzadas a vivir en condiciones de pobreza e inseguridad alimentaria como consecuencia del cambio climático. Actualmente, el 80 % de las personas desplazadas por desastres naturales y fenómenos climáticos extremos son mujeres, lo que incrementa su exposición a múltiples formas de violencia y exclusión. Además, las mujeres representan el 48 % de la población migrante, pero es cada vez más común que se trasladen solas y en condición de jefas de hogar. Este fenómeno plantea nuevos retos en términos de protección y de acceso a derechos y generación de ingresos en contextos marcados por la precariedad y la discriminación (Organización Internacional para las Migraciones [OIM], 2024).

3. Si bien se ha registrado un incremento importante en sus niveles educativos —especialmente en educación superior, donde las matrículas se triplicaron entre 1995 y 2018 según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco)—, la participación de las mujeres en áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y

donde las matrículas se triplicaron entre 1995 y 2018 según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco)—, la participación de las mujeres en áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) sigue siendo baja: solo el 13 % de las egresadas pertenecen a estas disciplinas. 1.2. Avances y desafíos en la igualdad de género9

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2025 En ALC, reconocida como la región más desigual del mundo, uno de cada cinco habitantes vive en condiciones de pobreza. De igual modo, los países de esta zona contribuyen de manera significativa a las estadísticas globales sobre desigualdad de género (Banco Interamericano de Desarrollo [BID], 2024). De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el 28,6 % de las mujeres en la región no cuenta con ingresos propios. Asimismo, la tasa de participación laboral femenina fue del 52,6 % en 2022, frente al 69 % en el caso de los hombres. Además, del total de personas que asumen labores domésticas y de cuidado —estimadas en 18 millones—, el 93 % son mujeres. En relación con las violencias basadas en género, 14 de los 25 países con las tasas más altas de feminicidio en el mundo se encuentran en esta región (Cepal, 2025). En 2021 se registraron 4473 casos de feminicidio, concentrados en un 80  % en cinco países: Brasil (1900 cade feminicidio en el mundo se encuentran en esta región (Cepal, 2025). En 2021 se registraron 4473 casos de feminicidio, concentrados en un 80  % en cinco países: Brasil (1900 casos), México (1015), Honduras (234), Argentina (231) y Colombia (210). La exclusión económica también se traduce en una mayor inseguridad alimentaria para las mujeres. En 2019, la prevalencia de inseguridad alimentaria moderada fue de 32,4 % entre esta población, mientras que en hombres fue de 25,7 % (FAO, 2020). Estos factores de desigualdad y violencia contribuyen al rezago persistente en el acceso a derechos fundamentales como la salud, la educación y la movilidad segura. En materia de salud sexual y reproductiva, ALC es la segunda región del mundo con la tasa más alta de embarazo adolescente: el 18 % de los nacimientos corresponde a madres menores de edad. Entretanto, la razón de mortalidad materna asciende a 88 muertes por cada 100 000 nacidos vivos, una cifra que, si bien es menor a la de otras regiones, representa un retroceso de hasta 20 años en los indicadores de salud materna (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia [Unicef], 2024). En el ámbito educativo, aunque se han registrado avances en el acceso y finalización de la educación básica entre mujeres, las brechas estructurales continúan afectando de forma significativa a las mujeres jóvenes. En 2023, el 30,7 % de las mujeres entre 20 y 24 años no estudiaba ni trabajaba, en contraste con el 11 % de

estructurales continúan afectando de forma significativa a las mujeres jóvenes. En 2023, el 30,7 % de las mujeres entre 20 y 24 años no estudiaba ni trabajaba, en contraste con el 11 % de los hombres. Esta proporción asciende al 42,4 % en zonas rurales (Cepal, 2023). En cuanto a migración, ALC representa el 15 % del total de flujos migratorios globales, con alrededor de 43 millones de personas migrantes (Cepal, 2023). Se estima que el 49,5 % de esta población son mujeres, y aunque esta proporción es apenas menor a la de los hombres, la ausencia de políticas migratorias con enfoque de género incrementa el riesgo de exposición de mujeres, adolescentes y niñas a violencia, trata de personas y otras formas de vulneración. En este contexto, las mujeres y las niñas representan el 76,5 % de las víctimas de trata de personas en la región (BID, 2022). Panorama de género en América Latina y el Caribe10

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2025 La inclusión financiera con enfoque de género es un pilar fundamental para fortalecer la autonomía y el empoderamiento económico de las mujeres (ONU Mujeres, 2022). En un mundo donde persisten profundas desigualdades estructurales, garantizar el acceso equitativo de las mujeres a servicios financieros formales —como productos transaccionales, de ahorro, financiamiento y aseguramiento— impulsa economías más sostenibles, resilientes e inclusivas, generando efectos multiplicadores en el bienestar familiar, comunitario y nacional.

productos transaccionales, de ahorro, financiamiento y aseguramiento— impulsa economías más sostenibles, resilientes e inclusivas, generando efectos multiplicadores en el bienestar familiar, comunitario y nacional. La igualdad de género, consagrada como uno de los ODS de la Agenda 2030, resalta la importancia de eliminar las barreras que limitan la participación plena de las mujeres en todos los ámbitos de la vida. En particular, la meta 5.a de este objetivo propone: “Emprender reformas que otorguen a las mujeres igualdad de derechos a los recursos económicos, así como acceso a la propiedad y al control de la tierra y otros tipos de bienes, los servicios financieros, la herencia y los recursos naturales, de conformidad con las leyes nacionales”. 1.3. La importancia de la inclusión financiera de las mujeres11

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2025 En este contexto, la inclusión financiera de las mujeres se convierte en una herramienta clave para cerrar brechas históricas. El acceso efectivo y sostenido a servicios financieros le permite a este grupo poblacional generar ingresos propios, gestionar mejor los riesgos, invertir en educación y salud, iniciar o expandir emprendimientos productivos y, sobre todo, tomar decisiones financieras autónomas sobre su vida y la de sus familias 4. Diversos estudios han demostrado que el acceso y uso constante de servicios financieros formales de las mujeres en contextos de vulnerabilidad está asociado con mejoras significativas en su bienestar y autonomía económica (Dupas y Robinson, 2013). Este impacto se atribuye a que el control sobre productos

uso constante de servicios financieros formales de las mujeres en contextos de vulnerabilidad está asociado con mejoras significativas en su bienestar y autonomía económica (Dupas y Robinson, 2013). Este impacto se atribuye a que el control sobre productos financieros permite enfrentar riesgos de manera más

4. Promover la inclusión financiera con enfoque de género implica no solo ampliar la cobertura, sino adaptar los productos, canales y servicios a las realidades de las mujeres, y desmontar normas sociales que perpetúan la dependencia económica. De igual forma, supone también un compromiso multisectorial para eliminar barreras que limitan el acceso y el uso de servicios financieros en esta población.

5. La estabilidad financiera, además, fortalece la seguridad en los hogares liderados por mujeres y genera efectos positivos en sus decisiones cotidianas y en la planificación del futuro (PNUD, 2024). efectiva, gestionar mejor los recursos y aumentar la productividad de sus actividades económicas, tanto formales como informales (Banerjee y Duflo, 2011) 5.

Según el estudio Removiendo las barreras de la inclusión financiera de las mujeres y otros grupos poblacionales en América Latina y el Caribe , del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD, 2024), la inclusión financiera se traduce en una mayor capacidad para tomar decisiones económicas de forma independiente, planificar a largo plazo y ejercer un mayor control sobre sus vidas, promoviendo su empoderamiento y reduciendo brechas estructurales de género. Este impacto positivo es aún más relevante en grupos históricamente excluidos como mujeres rurales, indígenas, afrodescendientes, migrantes y mujeres en situación de pobreza.12

poderamiento y reduciendo brechas estructurales de género. Este impacto positivo es aún más relevante en grupos históricamente excluidos como mujeres rurales, indígenas, afrodescendientes, migrantes y mujeres en situación de pobreza.12

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2025 A nivel global, los niveles de inclusión financiera han experimentado una evolución positiva durante los últimos años. De acuerdo con información del Global Findex Database 2021 del Banco Mundial, la proporción de población con acceso a un producto financiero pasó de 39 % a 73 % entre 2011 y 2021 (una variación positiva de 87 pp en 10 años). ALC, en particular, se ubicó para 2021 como la tercera región del mundo con mayor proporción de población con tenencia de al menos un producto financiero 6. En todo el mundo también se han reportado mejoras con respecto a brechas de género. Por ejemplo, el indicador de acceso a servicios financieros en hombres es de 78 %, mientras que en mujeres es de 74 %, lo que representa 4 pp de diferencia entre estos dos grupos poblacionales. Ahora bien, en el caso concreto de ALC, la disparidad en este sentido es ligeramente superior a la media global, con una diferencia de 7 pp: 77 % de los hombres accede a productos financieros, frente al 70 % de las mujeres7. Este comportamiento es similar en Colombia: para 2024, el 92,5 % de las mujeres había accedido al menos a un producto financiero, esto es, 6,9 pp menos que los hombres (99,4 %) (Banca de las Oportunidades, 2024). También es preciso señalar que las brechas de gé -

accedido al menos a un producto financiero, esto es, 6,9 pp menos que los hombres (99,4 %) (Banca de las Oportunidades, 2024). También es preciso señalar que las brechas de gé - nero no se materializan únicamente frente al acceso y uso de productos financieros; también se reflejan en los conocimientos, las habilidades y los comportamientos financieros. Según Alliance for Financial Inclusion (AFI), para 2024 los principales obstáculos que enfrentaban los países de la región para la implementación o el fortalecimiento de iniciativas de educación financiera estaban relacionados con los recursos limitados, la falta de coordinación institucional, las barreras culturales, la poca relevancia que se asigna al tema, entre otros. Asimismo, aunque la proporción de adultos que realizó pagos digitales en ALC se duplicó entre 2014 y 2021, pasando de 26 % a 51 %, los hombres fueron 11 % más propensos a usar estas modalidades de pago (esta brecha en economías desarrolladas correspondió a 4 %) (Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe [CAF], 2022). En términos de financiamiento, se observa que, aun cuando el 58 % de la población latina tiene tarjetas de crédito, solo 3 de cada 10 personas acceden a otras formas de crédito, como préstamos. Por otro lado, la brecha de financiamiento para peque- ñas y medianas empresas formales de mujeres a nivel global corresponde a USD 287 000 millones. ALC se constituye como la región con la diferencia más amplia en este sentido, con USD 85 638 millones (International Finance Corporation [IFC], 2014). Asimismo, más

global corresponde a USD 287 000 millones. ALC se constituye como la región con la diferencia más amplia en este sentido, con USD 85 638 millones (International Finance Corporation [IFC], 2014). Asimismo, más del 70 % de las pymes lideradas por mujeres tienen un acceso inadecuado a los servicios financieros o no cuentan con ellos aún (Goldman Sachs, 2019). Las brechas de género son aún más marcadas en cuanto al acceso al crédito, tanto en la región como en el país. En ALC, durante 2021 el 36 % de los hombres solicitó algún tipo de crédito, mientras que solo el 25 % de las mujeres lo hizo, evidenciando una diferencia de 11 pp. En el caso de Colombia, aunque la diferencia fue menor (3,5 pp: 37,2 % para hombres y 33,7 % para mujeres), esta ha mostrado una persistencia a lo largo del tiempo, con un promedio constante de 3,7 pp en los últimos siete años, sin señales claras de disminución.

5. En primer lugar estuvo Asia Oriental y Pacífico (81 %), seguida de Europa y Asia Central (78 %), ALC (73 %), Asia Meridional (68 %), África Subsahariana (55%) y, por último, Oriente Medio y África del Norte (48 %).

6. Según la Cepal, 1 de cada 4 mujeres de la región no cuentan con ingresos propios, aunque desde 2014 la brecha de género se ha cerrado gradualmente. Asimismo, la tenencia de productos financieros aumentó (Banco Mundial, 2021). 1.4. El panorama de la inclusión financiera de las mujeresBarreras que limitan la participación de las mujeres en el sistema financiero

2

1.4. El panorama de la inclusión financiera de las mujeresBarreras que limitan la participación de las mujeres en el sistema financiero 2 13En las estrategias de inclusión y educación financiera, resulta fundamental adoptar un enfoque diferencial e interseccional que permita visibilizar y abordar las múltiples y simultáneas vulnerabilidades que enfrentan las mujeres. De esta manera se podrán comprender de una forma más profunda las dinámicas de exclusión y promover a su vez la transversalización efectiva de la perspectiva de gé - nero en las estrategias de inclusión social, econó - mica y territorial. Este apartado analiza cómo se manifiestan estas vulnerabilidades en la vida de las mujeres, haciendo énfasis en las barreras de tipo estructural, de demanda y de oferta que limitan la participación y la inclusión de esta población en el sector financiero. Las barreras estructurales se relacionan con desigualdades histó - ricas y sistémicas como la pobreza, la desigualdad laboral y educativa, las violencias de género y los efectos del cambio climático. Las barreras de demanda corresponden a factores individuales o contextuales de las mujeres que limitan su capacidad o disposición para acceder a —y usar— servicios financieros. Por último, las barreras de oferta se originan en las prácticas y estructuras internas de las entidades financieras, y en su limitada incorporación de la perspectiva de género en el diseño, la implementación y la promoción de productos y servicios. Tabla 2. Barreras que limitan la participación e inclusión de las mujeres en el sector financiero Barreras estructurales Barreras de oferta Barreras de demanda

pectiva de género en el diseño, la implementación y la promoción de productos y servicios. Tabla 2. Barreras que limitan la participación e inclusión de las mujeres en el sector financiero Barreras estructurales Barreras de oferta Barreras de demanda Baja representación femenina en el sector financiero y ausencia de políticas de género Sesgos de género dentro del sector Prevalencia de la neutralidad de género en el diseño de productos, canales y servicios Baja articulación oferta de valor no financiera Violencias de género Pobreza Desigualdad laboral Bajos niveles educativos Afectación por cambio climático Bajas capacidades y conocimientos financieros Menos autoconfianza, autoestima Aversión al riesgo Limitaciones de tiempo Brechas digitales 2025 Banca de las oportunidades 14

Cerrando brechas: el panorama de la inclusión financiera de las mujeresViolencias de género La violencia de género se entiende como toda aquella agresión que se dirige hacia una persona por el hecho de ser mujer. Esta problemática se manifiesta mediante actos que infligen daño de diversas formas: física, mental o sexual. Un factor fundamental que reproduce este fenómeno es la distribución inequitativa del poder entre hombres y mujeres (ONU Mujeres, 2024). Esta se configura como una diná - mica estructural que repercute en la autonomía de las mujeres, relegándolas históricamente a la esfera privada y limitando su capacidad de participar en el ámbito público.

Las cifras en Colombia en torno a esta problemática evidencian que las mujeres continúan siendo las principales víctimas del delito de violencia intrafamiliar,

privada y limitando su cap

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