CAF - 12 notas de concepto para entender mejor al Estado, las políticas públicas y su gestión
Banco de Desarrollo de América Latina
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Detalles
- Título
- CAF - 12 notas de concepto para entender mejor al Estado, las políticas públicas y su gestión
- Autor
- Banco de Desarrollo de América Latina
- Categoría
- Infralegal
- Área del derecho
- Cumplimiento
- Año
- —
Notas de concepto para entender mejor al Estado, las políticas públicas y su gestiónTítulo: 12 notas de concepto para entender mejor al Estado, las políticas públicas y su gestión
ISBN: 978-980-422-074-6
Depósito Legal: DC2017001050
Editor: CAF
Director Corporativo de Desarrollo Institucional Christian Asinelli Elaboración Carlos H. Acuña y Mariana Chudnovsky Responsable de la publicación Nathalie Gerbasi Revisores Leandro Gorgal y Andrés Sarache Edición y corrección Patricia Iacovone Arte de tapa, diseño y diagramación editorial Andrés Bermejo Fernández
CC BY-NC 4.0
Copyright © Corporación Andina de Fomento (CAF) 2017. Esta obra se encuentra sujeta a una licencia Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0 Internacional (CC BY-NC 4.0) (https:/ /creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/deed.es) y puede ser reproducida para cualquier uso no comercial otorgando el reconocimiento respectivo a CAF. Se permite compartir, copiar y redistribuir este material, así como adaptar y generar obras derivadas. El uso del nombre de CAF para cualquier fin distinto al reconocimiento respectivo y el uso del logotipo de CAF, no están autorizados por esta licencia CC 4.0 y requieren de un acuerdo de licencia adicional. Las opiniones expresadas en esta publicación son de los autores y no necesariamente reflejan el punto de vista de CAF. CAF no asume responsabilidad por la continuidad o exactitud de los URL de páginas web externas o de terceros referidas en esta publicación y
no garantiza que el contenido de esas páginas web sea o continúe siendo exacta o apropiada. © 2017 Corporación Andina de Fomento. Todos los derechos reservados www.caf.com www.gobernabilidadcaf.comCAF • Dirección Corporativa de Desarrollo Institucional Índice Introducción, por Christian Asinelli, Director Corporativo de Desarrollo Institucional 5
1. El Estado 7
2. La democracia 9
3. Las políticas públicas 11
4. Las capacidades estatales 13
5. La gestión pública 15
6. El servicio civil (la burocracia) 17
7. La administración pública 19
8. Los centros de Gobierno 21
9. La sociedad civil 23
10. Las instituciones 25
11. Los sistemas electorales 27
12. La gobernabilidad y la gobernanza 295
CAF • Dirección Corporativa de Desarrollo Institucional Introducción Estado, instituciones, democracia, gobernabilidad, sociedad civil son conceptos, para quienes estamos vinculados de una manera u otra a la “cosa pública”, de utilización concurrente. Se trata de nociones que se encuentran en el seno de nuestro discurso y, por ende, de nuestro quehacer diario. Pero ¿qué entendemos por Estado e instituciones? ¿A qué nos referimos cuando hablamos de administración, gestión y políticas públicas? ¿Qué significado le asignamos a la gobernabilidad? ¿Y a la gobernanza? En líneas generales, los conceptos nos permiten la percepción e interpretación de un fenómeno, porque posibilitan un entendimiento compartido entre aquellos que trabajan y/ o investigan una realidad observable en un contexto histórico determinado. Sin embargo, las relaciones entre las palabras y los conceptos suelen ser complejas y variables. No siempre las mismas palabras tienen el mismo significado para el sujeto que las emplea o
investigan una realidad observable en un contexto histórico determinado. Sin embargo, las relaciones entre las palabras y los conceptos suelen ser complejas y variables. No siempre las mismas palabras tienen el mismo significado para el sujeto que las emplea o que las escucha. Las experiencias subjetivas que un concepto representa para un individuo pueden ser bastante diferentes para otro. A veces, damos por sentada la acepción de los conceptos y los utilizamos como si fueran sinónimos cuando, en su esencia teórica, no lo son. Otras veces, al intentar definir el alcance de un concepto, tendemos a utilizar otra noción o categoría con la cual se asocia, que nos dificulta referirnos al atributo primordial del fenómeno que queremos capturar. En suma, y como bien sabemos, en ciencias sociales existe una tensión permanente en la conceptualización de un mismo fenómeno. Nos es difícil establecer un significado común y compartido, posiblemente, porque la propia naturaleza histórica e interpretativa de nuestra disciplina así lo determina (y esto no significa que la existencia de múltiples interpretaciones y cuerpos teóricos avalen cualquier tipo de afirmaciones en la discusión académica). Esta publicación no persigue de ningún modo sortear esta problemática que consideramos una tensión constitutiva de las ciencias sociales. T ampoco busca reflejar de manera acabada y exhaustiva “todo” el debate teórico vinculado a estas nociones. En el marco de una estrategia generalizada de capacitación de las personas que integran las administraciones públicas de los países de nuestra región —impulsada por CAF desde hace más de dieciséis años—, este manual constituye una pieza fundamental de esa iniciativa. Su objetivo general es apoyar los procesos de aprendizaje de los participantes de6 12 notas de concepto para entender mejor al Estado, las políticas públicas y su gestión
hace más de dieciséis años—, este manual constituye una pieza fundamental de esa iniciativa. Su objetivo general es apoyar los procesos de aprendizaje de los participantes de6 12 notas de concepto para entender mejor al Estado, las políticas públicas y su gestión nuestros programas de formación: Gobernabilidad, Gerencia Política y Gestión Pública, Liderazgo para la T ransformación y Alta Conducción Pública. Su contenido es una invitación a revisar las definiciones de 12 conceptos fundamentales para quienes nos dedicamos a pensar la realidad social y buscamos transformarla: el Estado, la democracia, las políticas públicas, las capacidades estatales, la gestión pública, el servicio civil, la administración pública, los centros de gobierno, la sociedad civil, las instituciones, los sistemas electorales, la gobernabilidad y la gobernanza. Se trata de notas que procuran reflejar, en un formato ordenado, accesible y sencillo para la lectura de nuestros estudiantes, los grandes enfoques acerca de conceptos claves y complejos. Fueron pensadas para ser utilizadas como material y herramienta de consulta en las aulas y aportar la mirada de CAF en estas cuestiones. Pero también, al ilustrar a grandes trazos las principales perspectivas a partir de sugerencias bibliográficas específicas, se deja abierta al lector la posibilidad de profundizar con más detalle en cada arista teórica. Sabemos que América Latina es una región de acentuadas heterogeneidades que, sin duda, han de reproducirse entre las más de cien sedes en las que se dictan los programas de formación CAF. Confiamos en que esta iniciativa sirva de disparador y brinde nuevos elementos para empezar a desarrollar de manera conjunta reflexiones y miradas que posibiliten pensar nuevas alternativas en los procesos de gestión de las políticas públicas.
en que esta iniciativa sirva de disparador y brinde nuevos elementos para empezar a desarrollar de manera conjunta reflexiones y miradas que posibiliten pensar nuevas alternativas en los procesos de gestión de las políticas públicas. Para finalizar, quiero agradecer a Carlos Acuña y a Mariana Chudnovsky por el gran trabajo de síntesis y análisis teórico requerido para la elaboración de estas 12 Notas de concepto. Además, quiero destacar el compromiso de la Dirección Corporativa de Desarrollo Institucional en su edición y publicación. La generación de más y mejores herramientas que permitan optimizar las capacidades de las personas que integran las instituciones latinoamericanas es un objetivo fundamental y prioritario para CAF. Espero que estas notas, además de apoyar los procesos de aprendizaje de todos los participantes de los programas, contribuyan a enriquecer y a repensar los desafíos que, en materia de desarrollo, América Latina tiene por delante. Christian Asinelli Director Corporativo de Desarrollo Institucional CAF - Banco de Desarrollo de América Latina7 CAF • Dirección Corporativa de Desarrollo Institucional Las únicas sociedades sin Estado han sido las primitivas, con un valor de supervivencia precaria. La mayoría de las civilizaciones parece haber requerido que algunas reglas, en particular, las relevantes para la protección de la vida y de la propiedad, sean impuestas de forma monopólica sobre un territorio. La estructura que asegura el cumplimiento de las reglas dentro del territorio por medio del control monopólico de los medios de coerción es el Estado. El Estado atraviesa la vida cotidiana de las personas de manera permanente. No solo está presente cuando pagamos los impuestos, sino cada vez que paramos el auto en un semáforo, si tomamos el transporte público, cuando usamos el gas en el hogar, o cuando
el Estado. El Estado atraviesa la vida cotidiana de las personas de manera permanente. No solo está presente cuando pagamos los impuestos, sino cada vez que paramos el auto en un semáforo, si tomamos el transporte público, cuando usamos el gas en el hogar, o cuando se ponen en cuestión derechos y obligaciones dentro de la propia intimidad de la familia, entre otras muchísimas cosas. Sin embargo, tendemos a observarlo como algo lejano que se circunscribe a las oficinas gubernamentales. Suele existir cierta confusión entre Estado, gobierno y administración pública. El Estado es más abarcativo que la administración pública, puesto que involucra, por ejemplo, la capacidad de establecer control de los límites con otros países o provincias, la legalidad, la definición del bien común, etcétera. El debate con relación a cómo entender al Estado es vasto y de larga data: es posible identificar diferentes olas de ideas, aunque, en general, se tiende a diferenciar el estudio del Estado del análisis del gobierno. Dentro de las definiciones más aceptadas, se encuentra la de Max Weber (1996), quien define al Estado como un instituto político de actividad constante, cuando y en la medida en que su cuadro administrativo mantenga con éxito la pretensión al monopolio legítimo de la coacción física para el mantenimiento del orden vigente en un territorio dado. Así entendido, el Estado es el que administra, gestiona y controla un territorio y sus habitantes a través de una forma de organización burocrática basada en la monopolización de la violencia legítima. Esta definición implica el reconocimiento de la capacidad coercitiva y administrativa del Estado, una organización autónoma que supera, al menos, en la capacidad coercitiva al resto de los actores en un territorio dado. Esta estructura no siempre
de la violencia legítima. Esta definición implica el reconocimiento de la capacidad coercitiva y administrativa del Estado, una organización autónoma que supera, al menos, en la capacidad coercitiva al resto de los actores en un territorio dado. Esta estructura no siempre expresa una relación de dominación de los poderosos sobre la ciudadanía, como se solía considerar en tradiciones vinculadas al pensamiento marxista. Reconociendo que un orden
1. El Estado8 12 notas de concepto para entender mejor al Estado, las políticas públicas y su gestión estatal nunca es neutro con respecto a los diversos intereses sociales, se propone pensar al Estado con autonomía suficiente para llevar adelante acciones independientes de intereses preexistentes en la sociedad y los actores sociales que resultan portadores de estos.
De esta manera, el Estado se encuentra en el centro de la problemática sobre cómo generar un orden público legítimo, que esté en condiciones de responder a los intereses de la sociedad y de realizar sus derechos, mediante un proceso de desarrollo inclusivo. Textos citados/recomendados O’Donnell, G. (noviembre-diciembre 1993). “Estado, democratización y ciudadanía”. Nueva Sociedad, 128, pp. 62-87. En CAF (2015). Capacidades estatales. Diez textos fundamentales.
Buenos Aires: CAF. Recuperado de http://scioteca.caf.com/handle/123456789/715.
Weber, M. (1996). Economía y sociedad. Esbozo de sociología comprensiva. Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica.9 CAF • Dirección Corporativa de Desarrollo Institucional Desde un punto de vista etimológico, “democracia” significa ‘gobierno del pueblo’. El término deriva del griego demokrati , que proviene de demos (‘pueblo’) y kratos (‘gobierno’). Esta
CAF • Dirección Corporativa de Desarrollo Institucional Desde un punto de vista etimológico, “democracia” significa ‘gobierno del pueblo’. El término deriva del griego demokrati , que proviene de demos (‘pueblo’) y kratos (‘gobierno’). Esta noción se utilizaba a mediados del siglo V a.C. para describir los sistemas políticos entonces existentes en algunas ciudades-Estado griegas, principalmente en Atenas (Dahl, 2004). Las formas modernas de la democracia evolucionaron, pero la discusión acerca de su definición no se saldó (lo que quizá nunca se hará). Sin embargo, las diferentes acepciones tienden a coincidir sobre el componente electoral. Aquellas nociones de democracia que se centran exclusivamente en este aspecto suelen denominarse “minimalistas” o “procedimentalistas”. Este tipo de definiciones se dividen, a su vez, en las que acentúan el hecho de que la elección da lugar a la representación política de los ciudadanos y en las que además pretenden que esas elecciones cuenten con ciertas garantías, como que sean limpias, competitivas, predecibles y repetitivas, entre otros aspectos. En otras palabras, que se institucionalicen. Aunque existe una larga tradición de estudios que se focalizan en la presencia de elecciones, otras miradas construyen entendimientos multidimensionales de la democracia. Es decir, le exigen más a un régimen político para poder ser categorizado como democrático (por ejemplo, niveles mínimos de respuesta a necesidades básicas, no solo respeto de derechos individuales, sino también sociales). Se pueden rastrear, al menos, seis concepciones de democracia: electoral (con foco en elecciones libres, competitivas y trasparentes); liberal (agrega garantías de derechos
individuales, sino también sociales). Se pueden rastrear, al menos, seis concepciones de democracia: electoral (con foco en elecciones libres, competitivas y trasparentes); liberal (agrega garantías de derechos civiles y políticos, e instituciones de frenos y contrapesos a los poderes gubernamentales); mayoritaria (parcialmente en tensión con la anterior, pues acentúa la relevancia del poder en manos de las mayorías); delegativa (destaca el riesgo de una sociedad que se desentiende de la rendición de cuentas gubernamental, por lo que enfatiza la importancia de que los gobiernos proporcionen justificaciones razonables para sus decisiones); igualitaria (inspirada en la creencia de que la igualdad política es inalcanzable sin un grado importante de igualdad económica y social); participativa (resalta la relevancia del involucramiento de los ciudadanos en diferentes estadios del proceso de toma de decisiones).
2. La democracia10 12 notas de concepto para entender mejor al Estado, las políticas públicas y su gestión La tradición clásica de estudios sobre la democracia tuvo un punto de ruptura con la perspectiva introducida por O’Donnell, Schmitter y Whitehead (1986) para pensar la democracia en América Latina. Los autores ya no observaban solo la existencia o no de democracia, sino que analizaban los procesos vinculados a los regímenes en transición. Dieron un giro al debate puesto que dejaron de focalizarse en el tipo de régimen político como un elemento dicotómico (democracias versus autoritarismos) y comenzaron a estudiar los mecanismos que explicaban las transiciones de uno hacia otro. De esa manera, abrieron el juego a otros elementos más allá del diseño institucional, como los legados institucionales de los regímenes
los mecanismos que explicaban las transiciones de uno hacia otro. De esa manera, abrieron el juego a otros elementos más allá del diseño institucional, como los legados institucionales de los regímenes autoritarios, las coaliciones de los actores, las coexistencias de rasgos institucionales contrapuestos y las herencias anteriores, y saldaron así la relativa desconexión entre regímenes existentes previamente en la literatura. Desde este punto de vista, las transiciones destacaron procesos que se debían comprender de manera local, como contingentes y complejos, e involucraron a las divisiones entre las élites como clivaje explicativo principal del paso desde los regímenes políticos autoritarios hacia los democráticos. Justamente, el desafío que enfrentó la región fue la transición del autoritarismo a la democracia desde la llamada “tercera ola de democratización”. Como la literatura del tema indica, gran parte de este avance democrático ha sido desparejo territorialmente y con importantes heterogeneidades entre niveles de gobierno. De hecho, un aspecto reiterado en el debate actual sobre la democracia es la existencia de cierta “yuxtaposición” que implica la coexistencia de regímenes no democráticos subnacionales dentro de regímenes democráticos nacionales. En síntesis, en un repaso breve de los estudios acerca de la democracia (Schmitter y Karl, 1992), se observa que comenzaron por identificar qué era y qué no era la democracia a diferencia de otros tipos de regímenes políticos. Esta línea de pensamiento inauguró una visión de la democracia en su dimensión política, en particular, electoral. Luego, el debate se sofisticó hacia las dimensiones que debían integrar su definición, más allá del componente electoral, y, por último, se buscó comprender el proceso de transición
política, en particular, electoral. Luego, el debate se sofisticó hacia las dimensiones que debían integrar su definición, más allá del componente electoral, y, por último, se buscó comprender el proceso de transición de regímenes, así como la coexistencia de rasgos autoritarios en unidades territoriales subnacionales dentro de regímenes democráticos nacionales. Textos citados/recomendados CAF (2016). Regímenes políticos. Orígenes y efectos. Buenos Aires: CAF.
Recuperado de http: //scioteca.caf.com/handle/123456789/943.
Dahl, R. (diciembre 2004). “La democracia”. POSTData, 10, pp. 11-55. Recuperado de http://www.revistapostdata.com.ar/2012/01/la-democracia-robert-dahl/ Munck, G. (2011). “Los estándares de la democracia: hacia una formulación de la cuestión democrática en América Latina”. Journal of Democracy en Español, 3, pp. 22-41. O’Donnell, G., Schmitter P. C., y Whitehead L. (1988). “T ransitions from Authoritarian Rule”. Latin American Perspectives. Vol. 15, N.° 3, pp. 115-130. Schmitter, P. C. y Karl, T. L. (1992). “Lo que es... y lo que no es la democracia”. En R. Ocampo Alcántara, R. (Comp.), T eoría del neocorporativismo. Ensayos de Philippe C. Schmitter. Guadalajara: Universidad de Guadalajara.11 CAF • Dirección Corporativa de Desarrollo Institucional En democracia, cuando los partidos políticos ganan las elecciones, acceden a espacios de gobierno. Implementan su plataforma electoral a través del Estado (en particular, de la administración pública) en forma de diversas políticas. Gobernar y administrar en nombre
En democracia, cuando los partidos políticos ganan las elecciones, acceden a espacios de gobierno. Implementan su plataforma electoral a través del Estado (en particular, de la administración pública) en forma de diversas políticas. Gobernar y administrar en nombre y representación del bien común es gobernar y administrar por medio de políticas públicas. El gobierno lo hace respaldado por un Estado y lo procesa mediante una administración pública, a los fines de satisfacer necesidades de una sociedad. Las políticas públicas son el conjunto de objetivos, decisiones y acciones que lleva a cabo un gobierno para solucionar los problemas que, en un momento determinado, los ciudadanos y el propio gobierno consideran prioritarios (T amayo Sáez, 1997). Desde este punto de vista, las políticas públicas se pueden entender como un proceso que se inicia cuando un gobierno o un directivo público detecta la existencia de un problema que, por su importancia, merece su atención y accionar, incluida la evaluación de los resultados que han tenido las acciones emprendidas para eliminar, mitigar o variar ese problema. El proceso o ciclo de construcción de las políticas públicas comprende las siguientes fases:
1. Identificación y definición del problema; 2. Formulación de las alternativas de solución;
3. Adopción de una alternativa; 4. Implantación de la alternativa seleccionada; 5. Evaluación de los resultados obtenidos.
En la práctica, estas etapas se entremezclan y distan de ser un proceso racional, secuencial y compartimentado. Puesto que la implementación de políticas públicas es parte de la misma definición de la propia naturaleza de las políticas, es importante destacar que este proceso no es neutro y puede distorsionar o redefinir el diseño original de cualquier política pública. La forma organizacional del Estado es la administración pública. Y esta asume una estructura
misma definición de la propia naturaleza de las políticas, es importante destacar que este proceso no es neutro y puede distorsionar o redefinir el diseño original de cualquier política pública. La forma organizacional del Estado es la administración pública. Y esta asume una estructura y cultura organizacional, una legalidad que la sustenta y conviven en ella funcionarios con cargos políticos y técnicos. En consecuencia, las reglas formales e informales limitan los “grados de libertad” de las decisiones políticas para implementar políticas. Por ejemplo, una burocracia establecida bajo parámetros de un servicio civil por mérito, y no permeado por prácticas clientelares, facilita que un gobierno, que accedió al poder bajo el juego
3. Las políticas públicas12 12 notas de concepto para entender mejor al Estado, las políticas públicas y su gestión político democrático, implemente sus políticas públicas. Sin embargo, la burocracia puede desvirtuar el ejercicio democrático si no opera subordinada a la dirección política y si no se expresa con imparcialidad y objetividad como garantía del interés general y de la continuidad de las funciones públicas.
En síntesis, una política pública perfectamente diseñada no garantiza su éxito. Si no es factible de ser implementada a través de las organizaciones e instituciones existentes, esta quedará en buenas intenciones. Considerar la factibilidad de una política, contemplando todos los factores que atañen a su proceso de implementación, es tan importante como la legitimidad de los objetivos perseguidos y la sofisticación del curso de acción diseñado para su alcance. Textos citados/recomendados Allison, G. (1988). La esencia de la decisión. Análisis explicativo de la crisis de los misiles de Cuba.
Buenos Aires: Grupo Editor Latinoamericano.
sofisticación del curso de acción diseñado para su alcance. Textos citados/recomendados Allison, G. (1988). La esencia de la decisión. Análisis explicativo de la crisis de los misiles de Cuba.
Buenos Aires: Grupo Editor Latinoamericano.
CAF (2017). La evaluación de políticas. Fundamentos conceptuales y analíticos. Buenos Aires: CAF.
Recuperado de http: //scioteca.caf.com/handle/123456789/1008.
T amayo Sáez, M. (1997). “El análisis de las políticas públicas”. En R. Bañón y E. Carrillo (Comp.), La nueva administración pública (pp. 281-312). Madrid: Alianza.13 CAF • Dirección Corporativa de Desarrollo Institucional El debate acerca de la capacidad del Estado y de las distintas formas de mejorarla surge una y otra vez en el intercambio académico y político. Muchas veces nos encontramos ante diagnósticos que enfáticamente dictaminan que una gran parte de los problemas públicos son consecuencia de la falta de capacidad estatal. Muchos estudios examinan el poder explicativo de las capacidades estatales en cuestiones como el desarrollo económico, la estabilidad política o la seguridad internacional. Si bien el concepto de capacidades estatales es ampliamente utilizado, existen pocos desarrollos sobre su conceptualización y medición. Uno de los problemas principales que involucra su conceptualización aparece por el desacuerdo respecto a cómo responder a la pregunta: ¿capacidades para qué? Las capacidades de un Estado pueden ser desiguales a través de diferentes áreas de políticas, y estos pueden desarrollar ciertas capacidades para algunas tareas, pero no para otras. Se puede ubicar la génesis del concepto en la definición de “poder infraestructural” del Estado de Michael Mann (2008). El autor vincula los estudios sobre el Estado con los
algunas tareas, pero no para otras. Se puede ubicar la génesis del concepto en la definición de “poder infraestructural” del Estado de Michael Mann (2008). El autor vincula los estudios sobre el Estado con los trabajos acerca de su capacidad, por medio de la distinción entre poder despótico y poder infraestructural. Sostiene que el poder despótico es aquel que surge del rango de acciones que la élite estatal puede realizar sin consultar a los grupos de la sociedad civil. En cambio, el poder infraestructural se relaciona con la capacidad del Estado de, efectivamente, penetrar en la sociedad civil e implementar sus acciones a lo largo del territorio. Esta segunda definición considera una dimensión del poder de un Estado que se vincula a su capacidad administrativa y no a su capacidad política, e incorpora a las políticas públicas en la definición. De hecho, existen, al menos, tres grandes grupos de estudios sobre la capacidad del Estado: en primer lugar, los trabajos que examinan la capacidad del Estado de penetrar el territorio. En segundo lugar, los estudios acerca de la autonomía del Estado para implementar sus políticas de manera independiente de las preferencias de los diferentes grupos sociales. En tercer lugar, los estudios que analizan la profesionalización y/ o la institucionalización de las burocracias estatales. Sin embargo, cada vez más, se avanza hacia una definición que, por un lado, esté compuesta por varias de estas definiciones y, por el otro, involucre a la pregunta ¿capacidad para qué?
4. Las capacidades estatales14 12 notas de concepto para entender mejor al Estado, las políticas públicas y su gestión En síntesis, los estudios sobre capacidad estatal desde una perspectiva multidimensional tienden a coincidir en la relevancia de ciertas propiedades, como la técnico-administrativa, la político-institucional,
En síntesis, los estudios sobre capacidad estatal desde una perspectiva multidimensional tienden a coincidir en la relevancia de ciertas propiedades, como la técnico-administrativa, la político-institucional, la ligada al mantenimiento del orden interno (coerción), la fiscal/ extractiva, la de alcance en el territorio y la de provisión de servicios públicos. Lo destacable es que la única característica o propiedad compartida por todos los estudios para definir la noción de capacidad estatal —aunque tratada de manera tangencial por algunos de ellos— es la unida a la provisión de bienes públicos y servicios por parte del Estado. Textos citados/recomendados Cárdenas, M. (2010). “State Capacity in Latin America”. Economía, 10(2), pp. 1-45. En CAF (2015). Capacidades estatales. Diez textos fundamentales. Buenos Aires: CAF.
Recuperado de http: //scioteca.caf.com/handle/123456789/715.
Mann, M. (2008). “Infrastructural Power Revisited”. En Studies in Comparative International Development, 43(3-4), pp. 355-365. En CAF (2015). Capacidades estatales. Diez textos fundamentales. Buenos Aires: CAF.
Recuperado de http: //scioteca.caf.com/handle/123456789/715.15
CAF • Dirección Corporativa de Desarrollo Institucional La importancia de la gestión de lo público ha cobrado mayor reconocimiento debido, por un lado, a la creciente complejidad de los problemas sociales, económicos y políticos de las sociedades modernas que los Estados deben atender y, por el otro, a la conciencia de la responsabilidad que le atañe a los gobiernos de administrar/ gestionar “lo público”. Para definir qué es la gestión pública, parece pertinente distinguir entre la estructura
las sociedades modernas que los Estados deben atender y, por el otro, a la conciencia de la responsabilidad que le atañe a los gobiernos de administrar/ gestionar “lo público”. Para definir qué es la gestión pública, parece pertinente distinguir entre la estructura administrativa del Estado —la administración pública— y las formas de gestionarla —la gestión pública—. La estructura estatal reviste una institucionalidad formal propia, así como una forma organizacional que los gobiernos “heredan” a la hora de asumir su función. Luego, podrán (y deberán) decidir cómo administrarla/ gestionarla. La gestión/ administración de la administración pública como tal es parte fundamental de la forma que asuma la estructura administrativa estatal y puede confundirse con ella en la experiencia del día a día. Sin embargo, resulta útil distinguirlas como nociones vinculadas pero independientes. Las miradas con relación a cuál es la mejor manera de gestionar lo público fueron variando históricamente. Pasaron desde los paradigmas weberianos burocráticos tradicionales, que acentuaban los aspectos meritocráticos y racionales para contar con una gestión pública de calidad, hacia los enfoques que pretendieron superarlos y que pueden agruparse dentro de la escuela de la Nueva Gestión Pública (en adelante, NGP). Estos tuvieron su “apogeo” en la década de los noventa, de manera articulada con el avance de la “segunda generación”1 de reformas pro-mercado y reducción del papel estatal. La NGP se estructuró como un paradigma de la gestión que se caracterizó por adaptar herramientas de la gestión empresarial privada al manejo de los asuntos públicos y propuso una prestación de servicios ajustada a las necesidades de los ciudadanos con un enfoque
La NGP se estructuró como un paradigma de la gestión que se caracterizó por adaptar herramientas de la gestión empresarial privada al manejo de los asuntos públicos y propuso una prestac
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