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CAF - Estrategia de Diversidad Étnico‑Racial en América Latina y el Caribe 2023–2026

Banco de Desarrollo de América Latina

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Detalles

Título
CAF - Estrategia de Diversidad Étnico‑Racial en América Latina y el Caribe 2023–2026
Autor
Banco de Desarrollo de América Latina
Categoría
Infralegal
Área del derecho
Cumplimiento
Año
2023

Estrategia de diversidad étnico-racial en América Latina y el Caribe 2023-2026 Editor CAF -banco de desarrollo de América Latina y el Caribe-. Este documento ha sido publicado bajo la Presidencia Ejecutiva de Sergio Díaz-Granados y la Vicepresidencia Corporativa de Programación Estratégica de Christian Asinelli. Equipo Autor Eddy Xavier Bermudez Marcelin David Cotacachi Cesar Lins Gerenta de Género, Inclusión y Diversidad Ana María Baiardi Director de Diversidad Eddy Xavier Bermudez Marcelin Gestión Editorial Dirección de Comunicación Estratégica Edición Martha Hernández Diseño, Edición, Ilustración Florencia Zamorano Laura Niño Hugo Herrera Las ideas y los planteamientos contenidos en la presente edición son exclusiva responsabilidad de sus autores y no comprometen la posición de CAF. Las ideas y planteamientos contenidos en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no comprometen la posición oficial de CAF. Los términos empleados y la presentación de los datos que en ella aparecen no implican toma alguna de posición por parte de CAF en cuanto al estatuto jurídico de los países, territorios, ciudades o regiones ni respecto de sus autoridades, fronteras o límites. Acceso abierto bajo la licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional (CC-BY-NC-ND 4.0). Para ver una copia de esta licencia, visite https:// creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/ Esta y otras publicaciones se encuentran disponibles en: scioteca.caf.comPrólogo América Latina y el Caribe es una región de enorme riqueza que se sustenta en la fuerza vital de su diversidad y en el talento de su gente. En cada espacio de nuestra geografía

Esta y otras publicaciones se encuentran disponibles en: scioteca.caf.comPrólogo América Latina y el Caribe es una región de enorme riqueza que se sustenta en la fuerza vital de su diversidad y en el talento de su gente. En cada espacio de nuestra geografía conviven raíces, lenguas y expresiones culturales que nos distinguen ante el mundo y que constituyen el patrimonio colectivo de nuestras sociedades. Sin embargo, esa diversidad – que debe ser fuente de valor y motor de oportunidades– continúa coexistiendo con brechas y desigualdades que limitan el progreso de millones de personas. Las comunidades afrodescendientes e indígenas —que representan cerca del 30% de la población regional— enfrentan las mayores barreras para acceder a oportunidades reales de desarrollo. Transformar esta realidad no es solo un imperativo social, sino una apuesta estratégica para construir economías más inclusivas, resilientes y sostenibles. En CAFbanco de desarrollo de América Latina y el Caribe-, estamos convencidos de que la diversidad étnico-racial es fuente sustantiva de cultura, identidad y cohesión social. Reconocerla, valorarla y potenciarla es fundamental para avanzar en el sendero de la integración, el desarrollo y el bienestar de nuestras sociedades. Conscientes de la urgencia de este desafío, CAF, desde su Gerencia de Género, Inclusión y Diversidad, ha fortalecido su compromiso institucional con la equidad y la inclusión, abordando de manera integral y estructural las desigualdades que afectan a las comunidades afrodescendientes e indígenas, y que demandan esfuerzos conjuntos para impulsar una acción decidida, articulada y sostenida en el tiempo. Las agendas clave para el desarrollo sostenible no pueden avanzar sin la participación

afrodescendientes e indígenas, y que demandan esfuerzos conjuntos para impulsar una acción decidida, articulada y sostenida en el tiempo. Las agendas clave para el desarrollo sostenible no pueden avanzar sin la participación efectiva de nuestras poblaciones diversas. Por ello, desde nuestro rol como banco de desarrollo, asumimos el compromiso de contribuir a que esa participación sea activa, sustantiva, transformadora y refleje las muchas voces que conforman nuestra región. En este marco, presentamos al lector la Estrategia CAF de Diversidad Étnico-Racial en América Latina y el Caribe 2023–2026, que busca contribuir a la construcción de un nuevo orden social, económico e institucional basado en el reconocimiento de la diversidad como motor del desarrollo. Su enfoque se articula en torno a tres ejes: políticas públicas construidas junto a las comunidades; alianzas con identidad que movilicen actores diversos; y participación económica y digital activa como palanca de transformación. Confiamos en que esta Estrategia se traduzca en inversiones directas en sectores clave de la economía; en mejoras tangibles en educación, salud y vivienda; en el fortalecimiento de capacidades institucionales; en acompañamiento técnico a los gobiernos para diseñar polí- ticas públicas inclusivas, contextualizadas y sostenibles; y en el empoderamiento de las comunidades. En esta misma línea, buscamos que este esfuerzo se construya desde el respeto a las realidades específicas de cada territorio, promoviendo la autonomía y reconociendo la identidad como componente esencial del tejido social. Desde CAF, asumimos el compromiso de consolidar la diversidad étnico-racial como un valor capital de nuestra región y como palanca estratégica para el desarrollo integral de América Latina y el Caribe.

identidad como componente esencial del tejido social. Desde CAF, asumimos el compromiso de consolidar la diversidad étnico-racial como un valor capital de nuestra región y como palanca estratégica para el desarrollo integral de América Latina y el Caribe. Sergio Díaz-Granados Presidente EjecutivoPrefacio América Latina y el Caribe enfrenta profundas desigualdades que se manifiestan en múltiples dimensiones del desarrollo. Aunque en las últimas décadas la región ha logrado avances en la reducción de la pobreza, aún hoy persisten brechas significativas en la distribución del ingreso, el acceso a servicios básicos, la calidad educativa y la cobertura de salud. En ese contexto, las comunidades afrodescendientes e indígenas —que suman más de 190 millones de personas— continúan enfrentando barreras estructurales que limitan su bienestar, su autonomía y su participación plena en el desarrollo de las sociedades actuales. En tal sentido, la pobreza afecta de manera desproporcionada a estas poblaciones. En varios países de la región, por ejemplo, la tasa de pobreza monetaria afrodescendiente es hasta tres veces mayor que la de los no afrodescendientes. T ales fenómenos no sólo evidencian una deuda histórica, sino también una urgencia que es necesario abordar de manera holística para revertir los mecanismos que perpetúan la exclusión y construir modelos de desarrollo que reconozcan la diversidad como un activo y una fuente de innovación social, cultural y económica. Frente a este diagnóstico, CAF -banco de desarrollo de América Latina y el Caribepropone una estrategia sectorial que no parte de la carencia sino del potencial. DiversiCAF recocultural y económica. Frente a este diagnóstico, CAF -banco de desarrollo de América Latina y el Caribepropone una estrategia sectorial que no parte de la carencia sino del potencial. DiversiCAF reconoce que las comunidades afrodescendientes e indígenas son portadoras de saberes, culturas y formas de vida que pueden enriquecer los modelos de desarrollo contemporáneos, y su participación en la economía digital, la innovación social y la gobernanza territorial es clave para construir sociedades más resilientes, plurales y sostenibles. Para avanzar en estos campos, la misma se articula en torno a tres ejes. El primero, enfocado en el diseño de políticas públicas construidas junto a las comunidades, busca garantizar derechos, transversalizar la agenda étnico-racial en las instituciones regionales y promover inversiones con impacto directo. El segundo, orientado a la creación de alianzas con identidad, impulsa ecosistemas de innovación que integran al sector privado, la academia y las comunidades. El tercero, centrado en la participación económica y digital activa, promueve el emprendimiento étnico, la inclusión financiera y el acceso a tecnologías como palancas de transformación. DiversiCAF no es solo una hoja de ruta institucional. Es una invitación a repensar el desarrollo desde la pluralidad, reconocer que la justicia social no se alcanza sin equidad étnico-racial, y construir un pacto regional que coloque a las comunidades históricamente excluidas en el centro de la transformación. En un momento en que el mundo redefine sus prioridades frente a las crisis climáticas, sanitarias y sociales, América Latina y el Caribe tienen la oportunidad de liderar un modelo de desarrollo con identidad, inclusión y propósito que reafirme su compromiso con estas visiones.

prioridades frente a las crisis climáticas, sanitarias y sociales, América Latina y el Caribe tienen la oportunidad de liderar un modelo de desarrollo con identidad, inclusión y propósito que reafirme su compromiso con estas visiones. Sabemos que el camino es complejo, pero tenemos la certeza de que las soluciones más duraderas nacen del diálogo, el respeto a la diversidad y la capacidad de imaginar futuros compartidos. DiversiCAF es nuestra contribución a ese horizonte. Christian Asinelli Vicepresidente Corporativo de Programación EstratégicaCAF Introducción ........................................................................................................ 4

Marco contextual: equidad étnico-racial en América Latina y el Caribe ................................................... 6

Población afrodescendiente e indígena ............................................. 7 Desigualdad y pobreza en espacios urbanos ............................... 9 Retos urbanos .......................................................................................................... 12 Cultura, territorio y calidad de vida en entornos rurales ...................................................................................................... 13 Empleo y acceso al sistema financiero ............................................ 15 Educación e ingresos ...........................................................................................17 Procesos de migración ..................................................................................... 21 Estrategia por la equidad étnico-racial, una visión de futuro ............................................................................. 24

Contexto actual: sociedad .......................................................................... 25

El rol del sector privado, la sociedad civil organizada y la academia ..............................................................................26 Lineamientos generales de la estrategia ..................................... 30 Ejes y objetivos de DiversiCAF .............................................. 31 Eje I. Políticas para el desarrollo ............................................................ 32 Eje II. Parcerías con identidad .................................................................. 33 Eje III. Participación económica y digital activa ..................... 34 Bibliografía ....................................................................................................... 35 Indice 1. 2. 3.4

ESTRATEGIA DE DIVERSIDAD 2023 - 2026

Eje III. Participación económica y digital activa ..................... 34 Bibliografía ....................................................................................................... 35 Indice 1. 2. 3.4

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América Latina y el Caribe en su conjunto es una de las regiones que se caracteriza por su riqueza en cuanto a diversidad pluriétnica y multicultural. Sin embargo, estos aspectos identitarios contrastan con la realidad de sus poblaciones autoreconocidas como étnicas, culturalmente diversas y con un patrimonio inmaterial pocas veces reivindicado. Se estima que en la región habitan aproximadamente 150 millones de personas afrodescendientes e indígenas, donde los indígenas representan entre el 8 y 10 % de la población, mientras las personas afrodescendientes constituyen el 24 %. A lo largo de los años, los grupos étnicos se han visto afectados por una marcada inequidad estructural en la región (CAF, 2022), lo que ha generado profundos rezagos en materia de educación, empleo, necesidades básicas e inclusión en el mercado laboral; además de una invisibilidad o desconocimiento de los aportes que estas comunidades han realizado al desarrollo de sus países. Para abordar esta problemática de manera más efectiva y proactiva, CAF -banco de América Latina y el Caribecreó la Gerencia de Género, Inclusión y Diversidad (GGID) con el fin de promover una agenda enfocada en la igualdad de género, la inclusión de personas con discapacidad y fortalecimiento y visibilidad de la diversidad étnico racial para: Introducción5

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en la igualdad de género, la inclusión de personas con discapacidad y fortalecimiento y visibilidad de la diversidad étnico racial para: Introducción5 ESTRATEGIA DE DIVERSIDAD 2023 - 2026 avanzar en el cierre de brechas socioeconómicas que enfrentan estas poblaciones para alcanzar mayores niveles de bienestar, consolidar una agenda verde, brindar apoyo a los países en la erradicación de la discriminación racial, facilitar el acceso a los mercados laborales, apoyar la formación de las comunidades en nuevas tendencias globales, respaldar las agendas de desarrollo urbano con perspectiva étnica, visibilizar los nuevos liderazgos de los grupos étnicos en la región. La Estrategia CAF para la Diversidad Étnico-Racial en América Latina y el Caribe 2023-2026 (DiversiCAF) busca identificar nuevas formas de abordar los desafíos étnicos y raciales para el desarrollo de la región. Para ello, se propone aprovechar el crecimiento acelerado de los niveles de educación, formación y capital humano en algunos países de la región; impulsar la innovación y la creatividad cultural y tecnológica; reconocer las potencialidades territoriales, comunitarias y productivas del desarrollo con identidad, y promover una agenda verde, todas estas acciones para tener una sociedad con más justicia social. La estrategia se plantea como una oportunidad para la incorporación y construcción de una política de diversidad con impacto organizacional, en los manuales operativos de CAF, y contribuya con la cosolidación de CAF como el banco de desarrollo “de y para” América Latina y el Caribe.6

construcción de una política de diversidad con impacto organizacional, en los manuales operativos de CAF, y contribuya con la cosolidación de CAF como el banco de desarrollo “de y para” América Latina y el Caribe.6

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Equidad étnico-racial en América Latina y el Caribe Marco contextual 17

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América Latina y el Caribe es una de las regiones que se caracteriza por su riqueza en cuanto a diversidad cultural, pluriétnica y multiculturalidad; sin embargo, estos aspectos identitarios contrastan con la realidad social y económica de sus poblaciones, principalmente las auto reconocidas como étnicas (que representan aproximadamente el 30 % de la región) culturalmente diversas que tienen diversidad cultural y un patriminio inmaterial, pocas veces reivindicado. Desde esta perspectiva, DiversiCAF es una estrategia moderna que enfrenta los desafíos del siglo XXI y que aprovecha el marco de conocimientos y tecnologías desarrollados en el pasado, para tomar en cuenta en cuenta las experiencias exitosas con el propósito de construir y apoyar las agendas de desarrollo en la región con impacto social directo en estas poblaciones. Población afrodescendiente e indígena La región latinoamericana y caribeña es reconocida como la más desigual del mundo (Lustig, 2020), donde no solo los bienes financieros, sino también los bienes sociales como la educación, la salud y la representación política se concentran en manos de una pequeña élite, mientras que la mayoría de la población disfruta de poco o a veces de ningún tipo de acceso a dichos bienes (Andrews, 2018).

nes sociales como la educación, la salud y la representación política se concentran en manos de una pequeña élite, mientras que la mayoría de la población disfruta de poco o a veces de ningún tipo de acceso a dichos bienes (Andrews, 2018). El legado de la época colonial y la esclavitud dejaron marcas permanentes, y aún vigentes, que afectan las oportunidades y condiciones de vida de las comunidades afrodescendientes y de los pueblos indígenas. Las estructuras sociales construidas durante siglos establecieron una cultura del privilegio en la que afrodescendientes, indígenas y mujeres han sido sistemáticamente excluidos. Más allá de medir y señalar las desigualdades, es necesario reconocer los mecanismos que actúan para perpetuarlas en la sociedad actual.

Fuente: elaboracion propia basada en los informes del (Banco Mundial, 2018).

Banco Mundial; (CEPAL, 2020). Comisión Económica para América Latina y el Caribe; (BID, 2022). Banco Interamericano de Desarrollo. Colombia 10,6 % México 1,2 % Cuba 10,1 % Haití 95,5 % Rep. Dominicana 8,6 % Venezuela 55 % Brasil 55,1 % Uruguay 4,1 % Argentina 0,4 % Paraguay 0,3 % Perú 7,0 % Ecuador 5,6 % Nicaragua

2,8 % Costa Rica 8 % Panamá 24,6 % Honduras 1,4 % Más de 50 % De 11 % a 50 % De 1 % a 10 % Menos de 1 % Sin información

FIGURA 1.

Proporción de afrodescendientes en los países de ALC Bolivia 0,2% Chile 0,06%8

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FIGURA 2.

Pueblos indígenas de ALC, porcentaje de la población nacional Fuente: elaboración propia a partir de datos del último censo. México 18,5 % Venezuela 2,7 % Brasil 0,5 % Uruguay 4,8 % Argentina 2,4 % Paraguay 1,8 % Perú 24 % Ecuador 7 % Nicaragua 3,6 % Costa Rica 2,4 % Honduras 7,2 % Colombia 4,4 % 43 % 0,24 % Belice 11,2 % Guatemala 43 % Chile 9 % Bolivia 41,7 % Surinam 3,8 % Guyana 10,5 % Panamá 12,3 % El Salvador 0,24 % Porcentaje En 2020, la población afrodescendiente de América Latina y el Caribe se ubica en 134 millones de personas, según proyecciones de la CEPAL, siendo Brasil y Venezuela los países en donde se concentra el 91 % de los afrodescendientes (Banco Mundial, 2018). Mientras que un 7 % se distribuye entre Colombia, Cuba, Ecuador y México y el resto en Argentina y Paraguay. Entre los países del Caribe, Haití tiene el mayor número de afrodescendientes con más de 10 millones de personas,

un 7 % se distribuye entre Colombia, Cuba, Ecuador y México y el resto en Argentina y Paraguay. Entre los países del Caribe, Haití tiene el mayor número de afrodescendientes con más de 10 millones de personas, que constituyen alrededor del 95 % de la población (CIA, 2022). Además, se estima que en Cuba viven alrededor de 4 millones de afrodescendientes que representan el 36 % de la población (CEPAL, 2020). Un poco más de 900.000 personas afrodescendientes habitan en República Dominicana, constityendo casi el 9 % de la población del país (CIA, 2022). Mientras que en Trinidad y T obago se calculan aproximadamente 500.000 afrodescendintes, que representan cerca del 40 % de la población total (CIA, 2022). En cuanto a los pueblos indígenas, actualmente en la región latinaomericana y caribeña viven cerca de 55 millones de personas pertenecientes a 945 pueblos indígenas (8,5 % de la población total de la región) (ILO, 2020). El 52 % de la población indígena es urbana, mientras que el 48 % es rural; no obstante, cualquiera que sea su ubicación geográfica, los pueblos indígenas mantienen una estructura colectiva y una fuerte cohesión social. En tamaño poblacional, México cuenta con el mayor número de personas indígenas de la región (23 millones), seguido de Perú (7 millones), Guatemala (6,5 millones), Bolivia (4,2 millones), Colombia (1,9 millones), Chile (1,6 millones),

mayor número de personas indígenas de la región (23 millones), seguido de Perú (7 millones), Guatemala (6,5 millones), Bolivia (4,2 millones), Colombia (1,9 millones), Chile (1,6 millones), Ecuador (1 millón), Brasil (0,9 millones) y Venezuela (0,7 millones). En términos de porcentaje dentro de la población nacional, la población indígena de Guatemala encabeza la lista al representar el 43 % de la población nacional, seguido de Bolivia (42 %), Perú (24 %), México (19 %), Panamá (12 %), Belice (11 %), Guyana (10 %), Chile (9 %), Honduras (7,2 %) y Ecuador (7 %).9

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En América Latina y el Caribe el 79 % de la población vive en centros urbanos, la proporción más alta después de América del Norte (81 %), siendo América del Sur la región más urbanizada (83 %), seguida de América Central (73 %) y el Caribe (70 %) (ONU, 2017). Sin embargo, a diferencia de los países asiáticos, la urbanización en la región no ha tenido un impacto importante en el crecimiento económico y en la productividad. Algunos factores que contribuyen con esta situación son el peso de la industria agrícola en la economía, las deficiencias en infraestructura y la concentración de la economía urbana en el sector de servicios, teniendo altos niveles de informalidad (ONU, 2017). Más del 82 % de la población afrodescendiente en América Latina y el Caribe es urbana (Banco Mundial, 2018). En la mayoría

servicios, teniendo altos niveles de informalidad (ONU, 2017). Más del 82 % de la población afrodescendiente en América Latina y el Caribe es urbana (Banco Mundial, 2018). En la mayoría de los países de la región, el porcentaje de afrodescendientes que viven en zonas urbanas supera el 70 %. En varios casos, este porcentaje es más alto que el de otros grupos de la población, tal y como se observa en la figura 3. En la actualidad, cerca de 29 millones de personas indígenas en América Latina y el Caribe viven y trabajan en ciudades o entornos urbanos (ILO, 2020), esto es más de la mitad de la población indígena total de la región. En algunos países, la concentración de la población indígena en las ciudades está sobre el 40 % o más de la población indígena total, como en el caso de Nicaragua (40 %), Guatemala (40 %), Costa Rica (41 %), Bolivia (43 %), México (54 %), y en algunos casos supera el 60 % como en Venezuela (64 %), Perú (66 %), Chile (77 %), Argentina (82 %) y Uruguay (97 %). Desigualdad y pobreza en espacios urbanos

FIGURA 3.

Porcentaje de población afrodescendiente que vive en áreas urbanas El color más oscuro indica los países donde la proporción de la población urbana es mayor entre los afrodescendientes que entre los no afrodescendientes Fuente: elaboración propia con base en CEPAL (2020). Comisión Económica para América Latina y el Caribe. Datos de censos nacionales Nicaragua 2005 87,4 %

entre los no afrodescendientes Fuente: elaboración propia con base en CEPAL (2020). Comisión Económica para América Latina y el Caribe. Datos de censos nacionales Nicaragua 2005 87,4 % Panamá 2010 86,4 % Venezuela 2011 84,7 % Perú 2017 84,7 % Brasil 2010 81,2 % Cuba 2012 76,1 % México 2015 75,8 % Costa Rica 2012 75,4 % Bolivia 2012 70,7 % Colombia 2018 66,8 % Guatemala 2018 62,1 % Honduras 2013 59,2 % 74,4 % Ecuador 2010 92,7 % Argentina 2010 96,6 % Uruguay 201110

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La desigualdad y la segregación socioespacial afectan la calidad de vida y las oportunidades de la población afrodescendiente e indígena. En casi todos los países para los que se dispone de datos, el porcentaje de la población urbana que vive en barrios pobres o favelas es mayor para afrodescendientes y mucho más acentuado para indí- genas, siendo casi el doble de la tasa entre los no afrodescendientes que habitan en barrios pobres en Brasil, Ecuador y Uruguay, y casi el triple en Colombia (Banco Mundial, 2018)1. La pobreza urbana está asociada a una serie de carencias: viviendas precarias y muchas veces con hacinamiento; acceso limitado a infraestructura y servicios públicos básicos; falta de garantías para obtener crédito en el mercado; exposición al crimen

rie de carencias: viviendas precarias y muchas veces con hacinamiento; acceso limitado a infraestructura y servicios públicos básicos; falta de garantías para obtener crédito en el mercado; exposición al crimen y la violencia; acceso limitado a servicios de salud y atención de emergencias; baja calidad del transporte público y mayor susceptibilidad a enfermedades causadas por falta de cuidado de la higiene (Mitlin & Satterthwaite, 2013). En la mayoría de los países latinoamericanos, la privación de acceso al agua en el hogar en áreas urbanas es mayor entre los afrodescendientes e indígenas, según un estudio de la CEPAL (2020). Por ejemplo, en Bolivia afecta al 58 % de los hogares afrodescendientes, frente al 35 % de los no afrodescendientes, mientras en Ecuador el porcentaje es de 39 % para afrodescendientes y 26 % para no afrodescendientes, y en México el porcentaje es de 30 % y 16 %, respectivamente. Los datos son aún más preocupantes en las zonas rurales, pero con brechas menos pronunciadas. La disponibilidad de agua potable también es menor para los hogares afrodescendiente prácticamente en todos los países que tienen datos al respecto y las brechas son mayores en las zonas rurales. En Colombia, solo

FIGURA 4.

Población indígena según zona de residencia urbano-rural, último censo disponible

Urbano Rural 97 % 3 % Uruguay 2011 82 % Argentina 2010 18 % 77 % Chile 2017 24 % 66 % 34 % 64 % Venezuela 2011 36 % 54 % México 2015 46 % 43 % Bolivia 2012 57 % 41 % Costa Rica 2011 60 % 40 % Guatemala 2018 60 % 40 % Nicaragua 2005 60% 39 % Brasil 2010 61 % 24 % Panamá 2010 76 % 22 % Honduras 2013 78 % 21 % Ecuador 2010 79 % 21 % Colombia 2018 79 % 9 % Paraguay 2012 91 % Fuente: CEPAL (2022). Base de procesamientos especiales de los microdatos censales. Comisión Económica para América Latina y el Caribe. DANE (2022). Datos de Colombia. Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas. Perú 201711 ESTRATEGIA DE DIVERSIDAD 2023 - 2026 el 48 % de los hogares afrodescendientes rurales tienen acceso a agua potable, en comparación con el 74 % de los no afrodescendientes, mientras que en Ecuador los porcentajes son de 54 % y 71 %, respectivamente. En las áreas urbanas, el acceso al agua potable es casi universal entre los no afrodescendientes (94 % o más), mientras para los hogares afrodescendientes las tasas están por debajo del 80 % en casi todos los países (CEPAL, 2020). Los pueblos indígenas tienen más probabilidades de vivir debajo de la línea de extrema pobreza que las personas no indígenas y no afrodescendientes. En el 2019, el 21,3 % de los indígenas en Colombia vivían con menos de USD 2 diarios por persona, situación que también se presentó en Ecuador (12,6 %), Brasil (7,5 %) y Panamá (6,4 %). Si bien es cierto que entre el 2005 y el 2019, la pobreza se redujo en la región, este proceso ha sido más pronunciado y acelerado en el caso de la población no indígena y no afrodescendiente, en contraste con la población indígena. Por ejemplo, en Perú la pobreza en la población indígena se redujo del 46,7 % en el 2005 al 13 % en el 2019, es decir, disminuyó en una tercera parte, mientras que para los no indígenas y no afrodescendientes, en el mismo período, hubo una reducción del 24,9 % al 4,5 %, lo que indica que la pobreza solo disminuyó en una quinta parte. En el caso de Ecuador, la pobreza entre indígenas no se redujo para el mencionado período pues pasó del 49,7 % al 31,1 %, mientras que entre los no indígenas y no afrodescendientes se redujo a la cuarta parte, pasando del 23,1 % al 6,6 %. La población indígena de América Latina y el Caribe tiene menos probabilidades de poseer la propiedad de una vivienda en

nas y no afrodescendientes se redujo a la cuarta parte, pasando del 23,1 % al 6,6 %. La población indígena de América Latina y el Caribe tiene menos probabilidades de poseer la propiedad de una vivienda en entornos urbanos, en comparación con las poblaciones no indígenas. Por ejemplo, en dicho aspecto la brecha entre residentes urbanos no indígenas e indígenas en paí- ses como Uruguay, Ecuador y Panamá es del 7 %, 10 % y 12 %, respectivamente. Esta brecha se acentúa para los habitantes indígenas residentes en zonas rurales, en casos como el de Ecuador (34 % menos de probabilidad de acceso a vivienda propia), Brasil (21 %) o Panamá (20 %), según datos del Banco Mundial (2022). En el caso de los pueblos indígenas, el significado de la calidad de vivienda no incluye solamente el acceso a infraestructura de vivienda y servicios básicos, sino también las adaptaciones socioculturales pertinentes que faciliten el ejercicio de su identidad colectiva y estructura familiar distintivas, tales como los espacios recreativos y de encuentro para el ejercicio de sus expresiones culturales, comunitarias e identitarias. En este sentido, la discriminación étnico-racial erosiona y desgasta el valor de la identidad cultural de tal forma que, una respuesta forzada de los indígenas para lograr aceptación en un contexto urbano es abandonar paulatinamente la propia cultura e identidad, como una estrategia basada en la asimilación cultural. Por lo tanto, la discriminación es el factor principal que reduce la calidad de vida de los indígenas urbanos en todas

en un contexto urbano es abandonar paulatinamente la propia cultura e identidad, como una estrategia basada en la asimilación cultural. Por lo tanto, la discriminación es el factor principal que reduce la calidad de vida de los indígenas urbanos en todas sus dimensiones: educativa, laboral, de acceso a hábitat y vivienda de calidad, de entorno ambiental saludable, entre otras.12

ESTRATEGIA DE DIVERSIDAD 2023 - 2026

El acceso a Internet en el hogar se ha convertido en un elemento esencial para la participación en la vida social y la economía moderna, no solo en América Latina y el Caribe sino en el mundo. El progreso hacia la Sociedad 5.0 está ocurriendo rápidamente y los más vulnerables se han quedado atrás, incluso en los indicadores más básicos. Para los grupos del primer quintil de ingresos, solo el 38 % tenía acceso a Internet en la región. En países con ma

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