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CAF - Estrategia País CAF Bolivia 2025-2030

Banco de Desarrollo de América Latina

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Detalles

Título
CAF - Estrategia País CAF Bolivia 2025-2030
Autor
Banco de Desarrollo de América Latina
Categoría
Doctrina
Área del derecho
Cumplimiento
Año
2025

25 3020

ESTRATEGIA PAÍSBOLIVIA25

3020 ESTRATEGIAPAÍSBOLIVIA El banco verde y el banco del crecimiento sostenible e inclusivo| 5 1 3 5 Acción CAF en Bolivia Estrategia país | Pág. 26 | Pág. 36 2 Resumen ejecutivo Marco analítico: Contexto económico y brechas de desarrollo sectoriales | Pág. 8 | Pág. 12 4 6 Prioridades del plan de Gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia Referencias | Pág. 32 | Pág. 56 Contenido Prólogo | Pág. 7ESTRATEGIA PAÍS_BOLIVIA 2025 / 2030 6 | | 7 Prólogo La relación entre CAF - banco de desarrollo de América Latina y el Caribe y el Estado Plurinacional de Bolivia se remonta a los orígenes mismos de la institución. Bolivia no solo fue uno de nuestros países fundadores, sino que ha desempeñado un papel sustantivo en la configuración de la identidad, la visión y la proyección regional de CAF . La impronta boliviana se refleja con claridad en los cuadros técnicos y directivos que impulsaron una etapa decisiva de expansión y posicionamiento internacional del banco entre la última década del siglo XX y los primeros lustros del siglo XXI, en un período de profunda transformación de la banca de desarrollo a nivel internacional. Dicha fase constituyó un punto de inflexión en nuestra historia, al consolidar a CAF como una institución financieramente sólida, comercialmente innovadora y profundamente comprometida con el desarrollo sostenible de América Latina

fase constituyó un punto de inflexión en nuestra historia, al consolidar a CAF como una institución financieramente sólida, comercialmente innovadora y profundamente comprometida con el desarrollo sostenible de América Latina y el Caribe. Esta trayectoria compartida confiere a la relación entre Bolivia y CAF una fuerza singular. No se trata únicamente de una cooperación financiera sostenida en el tiempo, sino de una alianza estratégica forjada en la convicción de que el progreso de cada país fortalece, de manera integral y sostenida, el desarrollo de la región en su conjunto. En el contexto actual —marcado por un entorno internacional complejo, dinámicas geopolíticas en transformación y presiones macroeconómicas significativas que tensionan los márgenes de acción de las economías nacionales— Bolivia enfrenta desafíos estructurales Sergio Díaz-Granados Guida Presidente Ejecutivo de CAF y coyunturales que demandan respuestas integrales y sostenidas para potenciar los activos estratégicos de alto valor con los que cuenta el país: una riqueza excepcional en recursos naturales y biodiversidad, una diversidad cultural que constituye un rasgo identitario distintivo, una población mayoritariamente joven y una localización geográfica estratégica en el corazón de Sudamérica. Estas fortalezas configuran una base sólida para avanzar hacia una mayor diversificación productiva, la generación de valor agregado y la consolidación de un modelo de desarrollo más resiliente, inclusivo y sostenible. En este escenario, CAF reafirma su decidido compromiso de continuar acompañando a Bolivia mediante

diversificación productiva, la generación de valor agregado y la consolidación de un modelo de desarrollo más resiliente, inclusivo y sostenible. En este escenario, CAF reafirma su decidido compromiso de continuar acompañando a Bolivia mediante productos de financiamiento robustos e innovadores, complementados con asistencia técnica especializada que promueva la generación de conocimiento aplicado, contribuyendo así a consolidar una senda de crecimiento convergente, ambientalmente sostenible y socialmente inclusiva para el país. Con el propósito de contar con una hoja de ruta que oriente la consecución de estos objetivos, CAF preparó la presente Estrategia País 2025 – 2030, construida a partir de un proceso de escucha activa, análisis riguroso y reflexión conjunta con actores de los sectores público, privado, académico y de la sociedad civil, asegurando con ello la pertinencia y el potencial de las propuestas formuladas y fortaleciendo la apropiación nacional del proceso estratégico. La Estrategia se articula en torno a cuatro pilares estratégicos, alineados con las prioridades de las autoridades nacionales: (i) el apoyo a la estabilidad macroeconómica y al fortalecimiento institucional, orientado a reducir vulnerabilidades y asegurar la continuidad de políticas públicas prioritarias; (ii) el impulso a la integración nacional y regional, así como a la diversificación productiva y de servicios, mediante inversiones en infraestructura, logística, conectividad, riego, energía y digitalización; (iii) la promoción del bienestar, la inclusión social y el desarrollo territorial con enfoque de género, dirigida a cerrar

de servicios, mediante inversiones en infraestructura, logística, conectividad, riego, energía y digitalización; (iii) la promoción del bienestar, la inclusión social y el desarrollo territorial con enfoque de género, dirigida a cerrar brechas sociales y fortalecer el capital humano a través de intervenciones en agua, vivienda, salud y educación; y (iv) el fomento de la sostenibilidad ambiental y la acción climática, apoyando la transición energética, el uso sostenible de la biodiversidad y el desarrollo de finanzas verdes que refuercen la resiliencia de los ecosistemas frente al cambio climático. Bolivia y CAF comparten una historia que se entrelaza con la propia construcción de la integración regional. Esa historia —larga, sólida y vibrante— constituye el fundamento sobre el cual se proyecta la continuidad de una colaboración estratégica orientada a reforzar las bases de un desarrollo sostenible, inclusivo y de largo plazo, que se traduzca en prosperidad, bienestar y oportunidades para las generaciones presentes y futuras.1

ESTRATEGIA PAÍS_BOLIVIA 2025 / 2030 8 | | 9

RESUMEN EJECUTIVOESTRATEGIA PAÍS_BOLIVIA 2025 / 2030 10 | | 11Resumen ejecutivo El auge gasífero permitió avances significativos en términos de desarrollo de infraestructura, acceso a servicios básicos y reducción de la pobreza; sin embargo, no logró consolidar un modelo de crecimiento sostenible. Tras el fin del superciclo de materias primas y en un

desarrollo de infraestructura, acceso a servicios básicos y reducción de la pobreza; sin embargo, no logró consolidar un modelo de crecimiento sostenible. Tras el fin del superciclo de materias primas y en un contexto de persistentes déficits macroeconómicos, la situación económica y social se deterioró, con impactos adversos sobre el en crecimiento, la inflación y los niveles de pobreza. Esta situación evidencia la necesidad de impulsar un proceso de ajuste y transformación que permita restablecer la estabilidad macroeconómica y sentar las bases de un desarrollo más resiliente, inclusivo y sostenible. A lo largo de su historia conjunta, CAF se ha consolidado como un socio estratégico para Bolivia, acompañando al país en su trayectoria de desarrollo mediante proyectos que han fortalecido la infraestructura vial, el acceso a agua y saneamiento, la salud, la educación, el turismo y la resiliencia climática. En los últimos Bolivia cuenta con un significativo potencial de desarrollo, sustentado en su riqueza de recursos naturales, su diversidad cultural, una población mayoritariamente joven y una ubicación estratégica en el corazón de Sudamérica, con capacidades para avanzar hacia una mayor diversificación productiva, incorporando valor agregado en sectores como alimentos, manufacturas y servicios especializados, incluido el turismo sostenible. Sin embargo, el país enfrenta un escenario macroeconómico, social y ambiental desafiante, caracterizado por la acumulación de vulnerabilidades estructurales y desequilibrios de corto plazo, en un contexto de creciente presión sobre la

enfrenta un escenario macroeconómico, social y ambiental desafiante, caracterizado por la acumulación de vulnerabilidades estructurales y desequilibrios de corto plazo, en un contexto de creciente presión sobre la estabilidad económica y la cohesión social. años, su acción se ha alineado con las prioridades nacionales de planificación y se ha articulado en torno a pilares fundamentales como son la estabilidad macroeconómica, la productividad, el acceso equitativo a servicios básicos y la conservación del capital natural con un enfoque de sostenibilidad y adaptación al cambio climático. El accionar de CAF ha permitido el desarrollo de una cartera cercana a los USD 3.000 millones, con una aprobación de créditos por USD 2.950 millones en el período 2020-2024, lo que equivale a un promedio anual de aproximadamente USD 590 millones y desembolsos promedio de USD 330 millones. Este desempeño sitúa a Bolivia como el quinto país con la cartera más alta de CAF , representando alrededor del 8 % del total de CAF . Tal posicionamiento confirma no solo la importancia de la relación con un país miembro fundador, sino también la confianza mutua en la capacidad de transformar estos recursos en resultados concretos de impacto económico, social y ambiental.

La Estrategia país de CAF en el contexto de un nuevo periodo gubernamental en Bolivia 2025-2030, se consolida en una propuesta de acciones denominada Programa de Apoyo para la Recuperación Económica (PAREC) para el siguiente quinquenio. Dicho programa

contexto de un nuevo periodo gubernamental en Bolivia 2025-2030, se consolida en una propuesta de acciones denominada Programa de Apoyo para la Recuperación Económica (PAREC) para el siguiente quinquenio. Dicho programa se articula en torno a cuatro pilares estratégicos, orientados a transformar los desafíos estructurales en oportunidades de desarrollo sostenible e inclusivo y que se vinculan con los siete ejes planteados para el plan de desarrollo económico y social del gobierno del presidente Rodrigo Paz: 1) Bolivia, economía para la gente; 2) Bolivia en el mundo; 3) Bolivia moderna y eficiente; 4) Bolivia 50/50; 5) Bolivia transparente; 6) Bolivia resiliente; y 7) Bolivia con calidad de vida y desarrollo humano. El primer pilar apunta a apoyar la estabilidad macroeconómica y fortalecer la institucionalidad del Estado, combinando programas de liquidez con cooperación técnica orientada a fortalecer las capacidades públicas, modernizar marcos regulatorios y garantizar la continuidad de políticas públicas prioritarias. El segundo pilar se centra en profundizar la integración nacional y regional, posicionando a Bolivia como plataforma de conexión bioceánica mediante programas estratégicos en corredores viales, logísticos, digitales que impulsen la productividad y la competitividad. Asimismo, contempla programas que mejoren la capacidad productiva, a través de riego, la conectividad y digitalización, y la provisión de energía para la diversificación productiva. El tercer pilar de acción se concentra en acciones destinadas

Asimismo, contempla programas que mejoren la capacidad productiva, a través de riego, la conectividad y digitalización, y la provisión de energía para la diversificación productiva. El tercer pilar de acción se concentra en acciones destinadas a impulsar el bienestar, la inclusión y el desarrollo social, con una perspectiva de género y diversidad, a través de programas en seguridad hídrica, vivienda, salud, educación, cuidado y arraigo comunitario, diseñados para cerrar brechas sociales, fortalecer el capital humano y garantizar la cohesión territorial. Finalmente, el cuarto pilar se orienta a impulsar acciones para promover la sostenibilidad ambiental y la acción climática, con énfasis en la transición energética, el uso sostenible de la biodiversidad y el desarrollo de mecanismos financieros verdes que refuercen la resiliencia frente al cambio climático. Con este objetivo, en los próximos 5 años, CAF podría canalizar recursos por hasta USD 3.100 millones, proyectando un impacto estimado en el crecimiento del PIB de 1,1 puntos porcentuales, la generación de más de 100 mil empleos directos e indirectos, y un impacto en más de 3 millones de beneficiarios a través de intervenciones en sectores estratégicos para el desarrollo nacional.2 MARCO ANALÍTICO ESTRATEGIA PAÍS_BOLIVIA 2025 / 2030 12 | | 131. La producción de gas natural pasó de 60,8 MMmcd en 2014 a 32,6 MMmcd en 2024.

a través del Banco Central, lo que impactó de manera directa en la inflación y la sostenibilidad fiscal. La reducción del espacio fiscal también limitó la capacidad del Estado para implementar políticas públicas que permitieran continuar los avances sociales alcanzados en los años previos. La sostenibilidad externa también se vio comprometida por la dependencia de las exportaciones de hidrocarburos y la vigencia de un tipo de cambio fijo desde

2011. Esta combinación derivó en déficits de cuenta corriente en la mayoría de los años desde 2014 y en ausencia de flujos significativos de inversión extranjera directa.

Dichos déficits fueron financiados principalmente mediante el uso de Reservas Internacionales. Como consecuencia, las Reservas Internaciones Netas (RIN) se redujeron de 41,7 % del PIB en 2012 a 3,2 % en 2023, experimentando una recuperación moderada hasta 5,9 % del PIB en septiembre de 2025, explicada en gran medida por la revalorización del precio del oro. No obstante, los bajos niveles de liquidez externa, en un contexto de contracción de exportaciones y de restricciones crecientes en la disponibilidad de divisas, han incrementado los riesgos sobre el balance externo y ha propiciado la aparición de un mercado de cambios paralelo. La contracción estructural de la producción de hidrocarburos constituye uno de los principales factores de vulnerabilidad externa y fiscal para Bolivia. La falta de inversiones en exploración durante la última década redujo las reservas probadas y provocó una caída de la producción de gas del 46 % en ese mismo

constituye uno de los principales factores de vulnerabilidad externa y fiscal para Bolivia. La falta de inversiones en exploración durante la última década redujo las reservas probadas y provocó una caída de la producción de gas del 46 % en ese mismo periodo1. Este descenso ha limitado el potencial exportador del país y, al mismo tiempo, ha intensificado la dependencia de combustibles importados, que además son subsidiados, con efectos directos sobre las cuentas fiscales (5,1 % del PIB en 2024) y sobre la demanda de divisas en un contexto de iliquidez. En este contexto, el entorno inflacionario se tornó complejo. La combinación de financiamiento interno creciente y el desacople cambiario presionó sobre los precios, llevando la inflación a 24 % en agosto de 2025, niveles no registrados desde finales de la década de 1980. Este escenario condiciona el margen de acción de la política económica e impacta en los hogares, poniendo en riesgo la continuidad de los avances sociales alcanzados en décadas anteriores. 14 | | 15 ESTRATEGIA PAÍS_BOLIVIA 2025 / 2030Marco analítico Contexto económico y brechas de desarrollo sectorialesLa situación macroeconómica condiciona la capacidad de Bolivia para sostener los niveles de inversión necesarios para impulsar la productividad y la diversificación productiva, en un contexto de crecientes desequilibrios fiscales y externos. Estas restricciones limitan el espacio para financiar infraestructura y políticas de desarrollo. A nivel territorial, los gobiernos

MARCO ANALÍTICO ESTRATEGIA PAÍS_BOLIVIA 2025 / 2030 12 | | 131. La producción de gas natural pasó de 60,8 MMmcd en 2014 a 32,6 MMmcd en 2024. Bolivia cuenta con un amplio potencial de desarrollo, sustentado en su riqueza natural, diversidad cultural y territorial, su ubicación estratégica y una población joven con capacidad de trabajar e innovar. En las últimas décadas, pese a diversos desafíos internos y externos, el país ha demostrado resiliencia frente a contextos económicos complejos y ha logrado avances sociales de importancia, al tiempo que ha enfrentado crecientes desafíos ambientales y otros referidos a los ámbitos de seguridad y justicia. Cada nuevo periodo de gobierno representa una oportunidad para dinamizar las capacidades productivas, coordinar a los actores económicos y sociales y canalizar el financiamiento disponible, con el objetivo de abrir una nueva etapa de crecimiento y bienestar sostenibles. En este escenario, resulta impostergable sentar las bases para recuperar una estabilidad macroeconómica que permita profundizar la integración nacional y regional, impulsar la productividad, la competitividad y la diversificación productiva, dar continuidad a los avances en bienestar e inclusión social, fortalecer la sostenibilidad ambiental e impulsar un Estado eficiente, efectivo y habilitante del desarrollo sostenible. Aspectos macroeconómicos El modelo económico actual es dependiente del desempeño del sector de hidrocarburos. Entre 2003 y 2014, el auge de las exportaciones de gas natural y los elevados precios internacionales impulsaron un periodo de

macroeconómicos El modelo económico actual es dependiente del desempeño del sector de hidrocarburos. Entre 2003 y 2014, el auge de las exportaciones de gas natural y los elevados precios internacionales impulsaron un periodo de crecimiento sostenido, acumulación de reservas internacionales y avances sociales significativos, evidenciados en la reducción de la pobreza y la desigualdad. Este patrón, si bien permitió aprovechar el impulso del sector, puso límites a los incentivos para el desarrollo de otras actividades productivas, restringió la participación del sector privado y consolidó una mayor dependencia de un sector altamente expuesto a la volatilidad externa. La postergación de los ajustes macroeconómicos necesarios para preservar la sostenibilidad del modelo generó desequilibrios crecientes. Tras el fin del superciclo de materias primas, se priorizó sostener el crecimiento de corto plazo utilizando ahorros y recursos fiscales. Como resultado, el país registró una década de déficits fiscales que promediaron 6,9 % del PIB, un aumento del gasto corriente y el incremento del endeudamiento como fuente de financiamiento, llevando la deuda pública a 78,6 % del PIB en 2024. Además, frente a las restricciones para acceder a financiamiento externo, se incrementó la toma de créditos a través del Banco Central, lo que impactó de manera directa en la inflación y la sostenibilidad fiscal. La reducción del espacio fiscal también limitó la capacidad del Estado para implementar políticas públicas que permitieran continuar

la diversificación productiva, en un contexto de crecientes desequilibrios fiscales y externos. Estas restricciones limitan el espacio para financiar infraestructura y políticas de desarrollo. A nivel territorial, los gobiernos subnacionales —altamente dependientes de transferencias asociadas a los ingresos por hidrocarburos y con capacidades institucionales heterogéneas— enfrentan márgenes acotados para la provisión de servicios y la ejecución de proyectos de calidad. El modelo de crecimiento vigente ha priorizado el rol del sector público, con incentivos limitados para la participación del sector privado. Un marco regulatorio desafiante, caracterizado por altos niveles de intervención y participación estatal en diversos sectores, controles de precios, restricciones al uso de divisas, inseguridad jurídica y una conectividad limitada han incidido negativamente en la formación de capital privado. A ello se suma una eficiencia y ejecución limitada de la inversión pública. Persisten altos niveles de burocracia, trámites complejos y marcos regulatorios desactualizados que retrasan proyectos y elevan costos, en un contexto de capacidades institucionales heterogéneas y superposición de funciones que dificulta la coordinación entre niveles de gobierno. En este escenario, mejorar la gestión institucional, fortalecer la transparencia en la contratación pública y la priorización del gasto, junto con el desarrollo de mecanismos que movilicen inversión privada complementaria, resultan elementos clave para sostener y expandir la infraestructura en un entorno fiscal restrictivo. La institucionalidad en Bolivia

gasto, junto con el desarrollo de mecanismos que movilicen inversión privada complementaria, resultan elementos clave para sostener y expandir la infraestructura en un entorno fiscal restrictivo. La institucionalidad en Bolivia presenta desafíos relativos a la coordinación y el fortalecimiento de sus capacidades de gestión. El país se ubica por debajo del promedio regional en Calidad Regulatoria y Eficacia Gubernamental, con reguladores que cuentan con recursos e instrumentos limitados y una provisión descentralizada de servicios básicos que demanda mayor autonomía y articulación. Resulta prioritario modernizar la regulación y planificación en sectores estratégicos como infraestructura, transporte y sectores vinculados a las telecomunicaciones y lo digital. En transporte, la ausencia de un marco nacional de planificación articulado con infraestructura vial dificulta el diseño de soluciones multimodales y el desarrollo de corredores logísticos eficientes. En el ámbito digital, persisten bajos niveles de interoperabilidad y de adopción de gobierno electrónico, con margen para mejorar eficiencia y capacidad de respuesta del Estado. Asimismo, la conservación de la infraestructura requiere consolidar esquemas de financiamiento estables y estándares técnicos homogéneos que permitan sostener su mantenimiento y rehabilitación. Desarrollo social y servicios básicos Bolivia se ha destacado como una de las economías con mayores avances sociales en las dos primeras décadas del siglo XXI (2000-2023). La pobreza y desigualdad se redujeron de manera

y servicios básicos Bolivia se ha destacado como una de las economías con mayores avances sociales en las dos primeras décadas del siglo XXI (2000-2023). La pobreza y desigualdad se redujeron de manera sostenida desde el 2000: la pobreza cayó a casi la mitad en 20 años (del 63 % en el 2000 al 36 % en el 2023) y el índice de Gini, que mide la desigualdad, descendió 18,6 puntos en el mismo período. Sin embargo, en la última década estos avances se han ralentizado, en un contexto de menor margen fiscal para la implementación de políticas sociales. No obstante, y a pesar de las mejoras en pobreza y pobreza

2. Si bien la mayor concentración de la pobreza en ámbitos rurales es un fenómeno recurrente en América Latina, con una brecha promedio de 14,7 pp. respecto al área urbana, en Bolivia esta diferencia resulta significativamente más pronunciada y alcanza a 27,8 pp.

3. Más de 700 mil personas del ámbito rural carecen de acceso a servicios básicos de agua potable y se eleva a 1,36 millones que no disponen de agua en la vivienda (JMP , 2025); en el urbano, la intermitencia del servicio de agua afecta a más de 1,7 millones de habitantes. En el saneamiento, la brecha rural constituye uno de los principales desafíos estructurales del país, alrededor de 1,6 millones de personas no cuenta con servicios básicos de saneamiento (JMP , 2025), que equivale a que una de cada dos personas del ámbito rural no disponga de servicio básico de saneamiento, situación que tiene impactos directos en la salud pública, la contaminación de

de personas no cuenta con servicios básicos de saneamiento (JMP , 2025), que equivale a que una de cada dos personas del ámbito rural no disponga de servicio básico de saneamiento, situación que tiene impactos directos en la salud pública, la contaminación de fuentes de agua y las oportunidades de desarrollo productivo.

4. Se estima en 1,5 millones de hogares (39 % del total), de los cuales el 94 % corresponde a déficit cualitativo por precariedad de materiales, habitabilidad o falta de servicios. Este déficit es más severo en ciudades en términos cualitativos y en zonas rurales en términos cuantitativos.

5. De hecho, más de la mitad de la población se siente insegura en espacios urbanos, especialmente en mujeres y en ciudades como La Paz y Cochabamba (INE, 2023).

6. MINE (2023). Se refiere a niños y niñas menores de cinco años con malnutrición, según índice antropométrico de talla para la edad

(porcentaje por debajo de -2 desviaciones estándar). extrema, su incidencia es todavía alta comparada con otros países de la región y es consistentemente mayor en el área rural2, concentrándose en poblaciones en situación de vulnerabilidad como mujeres, pueblos indígenas y niñas y niños, y hogares con personas con discapacidad, lo que evidencia desafíos estructurales que requieren ser atendidos para continuar con los avances y reducir las brechas sociales. En este marco, uno de los desafíos clave es fortalecer y adecuar mejor el sistema de protección social para responder de manera más efectiva a las necesidades de la población. En las últimas dos décadas, Bolivia ha logrado avances

los desafíos clave es fortalecer y adecuar mejor el sistema de protección social para responder de manera más efectiva a las necesidades de la población. En las últimas dos décadas, Bolivia ha logrado avances importantes en el acceso a servicios orientados a mejorar la calidad de vida. Particularmente en lo relativo a mejoras en el acceso a servicios de agua potable, saneamiento y electricidad. Sin embargo, a pesar de estos logros, persisten desafíos significativos en términos de cobertura, calidad y sostenibilidad, especialmente en zonas rurales y en poblaciones indígenas. Estas brechas son críticas en el acceso a saneamiento: el 47 % de la población del área rural no tiene acceso incluso a saneamiento básico (JMP , 2025)3. En el ámbito urbano, el 29 % de la población urbana carece de alcantarillado, principalmente en zonas periurbanas; la brecha es mayor en el tratamiento de aguas residuales. Este situación evidencia la necesidad de priorizar el saneamiento periurbano y rural como una política estratégica para reducir brechas territoriales y avanzar hacia un desarrollo más equitativo y sostenible. Por su parte, la urbanización acelerada y desigual ha provocado la expansión de periferias metropolitanas, caracterizadas por la proliferación de viviendas de baja calidad y carentes de servicios básicos4. La expansión urbana informal y la precariedad de los entornos residenciales suelen asociarse a mayores niveles de vulnerabilidad y percepción de inseguridad5. Si bien la conectividad digital en los

servicios básicos4. La expansión urbana informal y la precariedad de los entornos residenciales suelen asociarse a mayores niveles de vulnerabilidad y percepción de inseguridad5. Si bien la conectividad digital en los hogares creció de 43 % a 75 % entre 2019 y 2023, el costo de la canasta digital aún limita el acceso en los sectores más vulnerables y persisten brechas urbanorurales (85,7 % frente a 49,3 %) de personas con discapacidad y de género en el acceso a computadoras e internet. Superar estas diferencias será clave para consolidar la inclusión digital y potenciar el desarrollo humano. Existen desafíos estructurales importantes en el acceso y la calidad de los servicios de salud. A pesar del aumento del gasto en salud, cuya participación en el PIB se duplicó en dos décadas (20002020) pasando de 4,4 % del PIB a 8,2 %, aún se evidencian desafíos relacionados a la fragmentación institucional, el equipamiento limitado, la baja formación actualizada de personal médico y la escasez de personal. Estas limitaciones se evidencian en una elevada tasa de mortalidad infantil de 19,6 por cada 1.000 nacidos vivos, superior al promedio regional (13,5), y en una elevada tasa de mortalidad materna de 160 por cada 100.000 nacidos vivos, superior al promedio de América Latina y el Caribe (45). Otros indicadores, como la desnutrición crónica infantil (14,4 %)6 y la disponibilidad de camas hospitalarias (1,5 por cada

vivos, superior al promedio de América Latina y el Caribe (45). Otros indicadores, como la desnutrición crónica infantil (14,4 %)6 y la disponibilidad de camas hospitalarias (1,5 por cada 1.000 habitantes, por debajo del estándar recomendado por la OMS), evidencian brechas significativas de atención e infraestructura, lo que limita la capacidad de respuesta ante emergencias y enfermedades prevenibles. 16 | | 17 Marco analíticoESTRATEGIA PAÍS_BOLIVIA 2025 / 2030Por otro lado, el envejecimiento poblacional ha ido modificando el perfil epidemiológico de la población sin que el sistema de salud haya desarrollado aún una respuesta adecuada. Las disparidades territoriales en el acceso a servicios de salud continúan siendo significativas, especialmente en áreas rurales y entre poblaciones indígenas. A ello se suman desafíos en la provisión y distribución de medicamentos e insumos, asociados a limitaciones de coordinación y logística entre niveles de gobierno, que afectan la continuidad y la calidad de la atención sanitaria. Aunque se han realizado esfuerzos en busca de fortalecer la gestión y formación profesional en áreas clave como salud materna, gestión hospitalaria y tecnologías sanitarias, persiste una escasez de especialistas y una concentración urbana del personal sanitario, lo que restringe la capacidad de respuesta del sistema. En materia de seguridad alimentaria, alrededor de 2,2 millones de personas en Bolivia (aproximadamente 19 % de la población) se encontraban en situación de inseguridad

restringe la capacidad de respuesta del sistema. En materia de seguridad alimentaria, alrededor de 2,2 millones de personas en Bolivia (aproximadamente 19 % de la población) se encontraban en situación de inseguridad alimentaria aguda en 2020, y en 2022 cerca del 21 % de la población del país sufría de inseguridad alimentaria moderada o severa. Esto destaca la necesidad de articular programas de protección social que mejoren de manera sostenible la seguridad alimentaria y nutricional de la población. Adicionalmente, se estima que solo el 1.9 % de la población menor de cuatro años, en cinco ciudades, accede a guarderías públicas, lo que evidencia una cobertura muy reducida del cuidado infantil formal en contexto urbano y una amplia brecha entre la demanda y la oferta de servicios de cuidado temprano. El país cuenta con una población joven que p

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