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CC - A527-2018

Corte Constitucional

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Detalles

Título
CC - A527-2018
Autor
Corte Constitucional
Categoría
Jurisprudencia
Área del derecho
Constitucional
Año
2018

Auto 527/18 CONFLICTO DE COMPETENCIA EN TUTELA-Por factor funcional CONFLICTO DE COMPETENCIA EN TUTELA-Aplicación del principio de la perpetuatio jurisdictionis

Referencia: Expediente ICC-3387

Conflicto de competencia suscitado entre el Juzgado Promiscuo de Familia del Circuito Santa Fe de Antioquia y el Juzgado Promiscuo de Familia del Circuito de Urrao –Antioquia.

Magistrada Ponente:

CRISTINA PARDO SCHLESINGER

Bogotá, D. C., Veintidós (22) de agosto de dos mil dieciocho (2018). La Sala Plena de la Corte Constitucional, en cumplimiento de sus atribuciones constitucionales y legales, profiere el siguiente AUTO

I. ANTECEDENTES

1. El 6 de marzo de 2018, la señora Miriam Liliam Caro Cortez interpuso acción de tutela en contra de la Secretaría de Hacienda Municipal de Caicedo – Antioquia y la Alcaldía del mismo municipio. Lo anterior, por cuanto las accionadas, mediante resolución 396 del 23 de diciembre de 2017 resolvieron negar su solicitud de prescripción de las obligaciones tributarias de un inmueble que es de su propiedad y que se encuentra ubicado en Caicedo – Antioquia. Considera la accionante que mediante el referido acto administrativo las demandadas desconocieron lo previsto en el artículo 817 del Estatuto Tributario, lo que en consecuencia, vulneró sus derechos fundamentales al debido proceso y a la igualdad.

2. De la acción de tutela de la referencia conoció en primera instancia el Juzgado Promiscuo Municipal de Caicedo – Antioquia que, mediante

2 sentencia del 14 de marzo de 2018, resolvió declarar la improcedencia del amparo por no cumplirse con el requisito de subsidiariedad. Dicha decisión fue objeto de impugnación por parte de la accionante. De allí que, el a quo remitiera el expediente a los Juzgados con Categoría de Circuito del Municipio de Urrao – Antioquia para que estos resolvieran el recurso de alzada.

3. Por reparto, el asunto correspondió al Juzgado Promiscuo de Familia del Circuito de Urrao que, mediante auto del 9 de abril de 2018, resolvió admitir y darle trámite al aludido recurso de impugnación.

4. No obstante lo anterior, mediante auto interlocutorio Nº 115 del 25 de abril de 2018, el Juzgado Promiscuo de Familia del Circuito de Urrao – Antioquia indicó que no era competente para conocer el asunto comoquiera que, de conformidad con lo dispuesto por la Sala Penal del Tribunal Superior de Antioquia en providencia del 9 de febrero de 2018, “el Juzgado Promiscuo Municipal de Caicedo – Antioquia tiene como superior funcional el Juzgado Promiscuo del Circuito de Santa Fe de Antioquia”1. Por esta razón, ordenó remitir el expediente “a los Juzgados con categoría del Circuito (reparto) de

Santa Fe de Antioquia”2.

5. Efectuado el nuevo reparto, la tutela de la referencia le correspondió al Juzgado Promiscuo de Familia del Circuito de Santa Fe de Antioquia que mediante auto del 9 de mayo de 2018 consideró que en virtud del principio de la “perpetuatio jurisdictionis” la competencia para asumir el conocimiento del

recurso de impugnación interpuesto era del Juzgado Promiscuo de Familia del Circuito de Urrao. Conforme con lo anterior, propuso un conflicto negativo de competencia y ordenó enviar el expediente a esta Corporación3.

II. CONSIDERACIONES DE LA CORTE CONSTITUCIONAL

1. La Corte Constitucional ha sostenido que, por regla general, la solución de los conflictos de competencia en materia de tutela le corresponde a las autoridades judiciales establecidas en la Ley 270 de 19964. Asimismo, que la competencia de esta Corporación para conocer y dirimir esta clase de conflictos debe ser interpretada de manera residual5, y, en consecuencia, sólo

1Ver a folio 1 del cuaderno Nº 2. 2Ibídem. 3 Ver a folio 161 del cuaderno principal. 4 Autos 014 de 1994, 087 de 2001, 122 de 2004, 280 de 2006, 031 de 2008, 244 de 2011, 218 de 2014, 492 de 2017, 565 de 2017, 178 de 2018, entre otros. 5 Autos 170A de 2003 y 205 de 2014, entre otros. 3 se activa en aquellos casos en que las normas de la Ley Estatutaria de Administración de Justicia no prevean la autoridad encargada de asumir el trámite, o, en aquellos casos en los que a pesar de encontrarse prevista, se requiere dar aplicación a los principios de celeridad y sumariedad que rigen la acción de tutela, con el fin de brindar a los ciudadanos un acceso oportuno a la administración de justicia, y de esta forma, evitar la dilación en la adopción de

una decisión de fondo que garantice la protección efectiva de sus derechos fundamentales6. En principio, el presente conflicto de competencia debería ser resuelto por la Sala Mixta del Tribunal del Antioquia7. Sin embargo, en aplicación de los principios de celeridad y eficacia que rigen la acción de tutela, y en aras de evitar que se dilate aún más una decisión de fondo, la Sala Plena de la Corte Constitucional asumirá su estudio8.

2. Ahora bien, la Corte reitera que de conformidad con los artículos 86

Superior y 8° transitorio del Título Transitorio de la Constitución, así como los artículos 32 y 37 del Decreto 2591 de 1991, existen tres factores de asignación de competencia en materia de tutela, a saber: (i) el factor territorial, en virtud del cual son competentes “a prevención” los jueces con jurisdicción en el lugar donde (a) ocurre la vulneración o la amenaza que motiva la presentación de la solicitud, o (b) donde se produzcan sus efectos9; (ii) el factor subjetivo, que corresponde al caso de las acciones de tutela interpuestas en contra de (a) los medios de comunicación, cuyo conocimiento fue asignado a los jueces del circuito de conformidad con el factor territorial y (b) las autoridades de la Jurisdicción Especial para la Paz, cuya resolución corresponde al Tribunal para la Paz10 y (iii) el factor funcional, que debe ser verificado por las autoridades judiciales al momento de asumir el 6 Autos 159A y 170A de 2003. 7Artículo 18 de la Ley 270 de 1996. “CONFLICTOS DE COMPETENCIA. Los conflictos de competencia que se susciten entre autoridades de la jurisdicción ordinaria que tengan distinta

especialidad jurisdiccional y que pertenezcan a distintos distritos, serán resueltos por la Corte Suprema de Justicia en la respectiva Sala de Casación que de acuerdo con la ley tenga el carácter de superior funcional de las autoridades en conflicto, y en cualquier otro evento por la Sala Plena de la Corporación. (...)”. Los conflictos de la misma naturaleza que se presenten entre autoridades de igual o diferente categoría y pertenecientes al mismo Distrito, serán resueltos por el mismo Tribunal Superior por conducto de las Salas Mixtas integradas del modo que señale el reglamento interno de la Corporación. 8 Para esta Corporación, tal interpretación no plantea una excepción a la regla general contenida en los artículos 256-6 de la Constitución Política y 112-2 de la Ley Estatutaria de la Administración de Justicia, que confieren al Consejo Superior de la Judicatura -Sala Jurisdiccional Disciplinaria-, la competencia para dirimir los conflictos que ocurran entre las distintas jurisdicciones. En estos casos se presenta un conflicto de competencias dentro de la jurisdicción constitucional y, por lo tanto, no es relevante que las autoridades judiciales involucradas pertenezcan a jurisdicciones diferentes, pues a todas ellas es común su pertenencia a la constitucional. 9 Auto 493 de 2017. 4 conocimiento de una impugnación a una sentencia de tutela y que implica que únicamente pueden conocer de ella las autoridades judiciales que ostentan la condición de “superior jerárquico correspondiente” en los términos establecidos en la jurisprudencia11.

3. Tomando en consideración que en el presente asunto el conflicto de competencia se trabó como consecuencia de una interpretación disímil

respecto de las disposiciones que regulan la competencia para el trámite de la impugnación, la Corte considera necesario precisar su alcance mediante esta providencia.

4. Por un lado, el artículo 86 en su inciso primero prevé que el fallo de una acción de tutela puede “(…) impugnarse ante el juez competente y, en todo caso, éste lo remitirá a la Corte Constitucional para su eventual revisión”.

Por su parte, el artículo 32 del Decreto 2591 de 1991 dispuso que para efectos de definir la competencia de la segunda instancia en tutela “(…) el juez remitirá el expediente dentro de los dos días siguientes al superior jerárquico correspondiente”.

5. Conforme con lo anterior, observa la Corte que de la lectura de las precitadas disposiciones normativas, el conocimiento de la impugnación de una sentencia de tutela le corresponde al “superior jerárquico correspondiente”, es decir, aquel que de acuerdo con la jurisdicción y especialidad de la autoridad judicial ante la cual se surtió la primera instancia, funcionalmente tiene la categoría de superior jerárquico. Al respecto, señaló esta Corporación en reciente jurisprudencia que se trata entonces de la autoridad judicial que funge en calidad de superior del a quo, bajo un criterio orgánico, lo que significa que hacen parte de la misma jurisdicción y además comparten la especialidad. En palabras de la Corte: “(…) La intención del constituyente primario y del Legislador extraordinario respecto de la aplicación de las reglas de conocimiento de la impugnación, fue la de asignar el asunto al “superior jerárquico correspondiente”, esto es, aquel que de acuerdo con la jurisdicción y

especialidad de la autoridad judicial ante la cual se surtió la primera instancia, funcionalmente funge como superior jerárquico. Dicho en otros términos, al referirse al superior “correspondiente”, la norma 10 El artículo transitorio 8 del Título Transitorio de la Constitución Política de Colombia de 1991 (introducido a partir del Acto Legislativo 01 de 2017) dispone: “Las peticiones de acción de tutela deberán ser presentadas ante el Tribunal para la Paz, único competente para conocer de ellas.”(negrillas fuera del texto original) Ver, entre otros, los Autos 486 y 496 de 2017. 11 De conformidad con lo dispuesto en el Auto 655 de 2017, la expresión “superior jerárquico correspondiente” debe entenderse como “aquel que de acuerdo con la jurisdicción y especialidad de la autoridad judicial ante la cual se surtió la primera instancia, funcionalmente funge como superior jerárquico”. (negrillas fuera del texto original) 5 define la jerarquía orgánica y funcional del juez de primera instancia, que es la regulada en las leyes generales de los procesos; contrario sensu, si el Legislador hubiese considerado que todos los jueces de segunda instancia pueden conocer de cualquier asunto impugnado, no tendría la necesidad de precisar que se refería al juez “correspondiente”12. Al respecto, cabe recordar que el trámite de la acción de tutela se rige por lo previsto en el Decreto 2591 de 1991, y aquello que no se prevea en el aludido Decreto se ajustará a lo dispuesto por el procedimiento civil con ocasión de la remisión expresa que consagra el artículo 2.2.3.1.1.3 del Decreto 1069 de

2015.

6. Asimismo, por su pertinencia para la valoración del caso concreto, es preciso recordar que la jurisprudencia constitucional ha precisado que, conforme con el principio “perpetuatio jurisdictionis”, cuando el juez conoce de la acción de tutela, previa verificación de su efectiva competencia13, radica en cabeza suya la obligación de resolver el asunto y esto no puede ser alterado ni en primera ni en segunda instancia comoquiera que ello afectaría gravemente la finalidad de la acción de tutela, cuya naturaleza está orientada a la protección inmediata de los derechos fundamentales14.

III. CASO CONCRETO

1. De conformidad con lo expuesto, la Sala Plena constata que en el presente

caso: (i) Se configuró un conflicto de competencia en relación con el factor funcional. Ello, por cuanto el Juzgado Promiscuo del Circuito de Urrao – Antioquia resolvió abstenerse de conocer de la impugnación del fallo de tutela proferido en la acción de amparo de la referencia por considerar que no era el superior jerárquico correspondiente del juez que resolvió la causa en primera instancia. (ii) Sobre esa base estima la Corte que la referida decisión adoptada por el Juzgado Promiscuo del Circuito de Urrao – Antioquia fue acertada comoquiera 12Auto 056 de 2018. 13 Así lo ha establecido esta Corte en reiteradas ocasiones. Por ejemplo, en la sentencia C-755 de

2013. M.P. María Victoria Calle Correa, se indicó lo siguiente: “[l]a Constitución prevé expresamente que ‘[n]adie podrá ser juzgado sino […] ante juez o tribunal competente’ (CP art.

29). No basta, entonces, con ser juzgado por un juez, sino que este debe además tener competencia para conocer el asunto y resolverlo. La Corte ha dicho que esta competencia debe contar, entre otras, con una calidad: la ‘inmodificabilidad porque no se puede variar en el curso de un proceso (perpetuatio jurisdictionis)’ (sentencia C-655 de 1997 M.P. Carlos Gaviria Díaz)”. 14 Autos 124 de 2004. M.P. Rodrigo Escobar Gil; 262 de 2005. M.P. Alberto Rojas Ríos; 064 de

2007. M.P. Manuel José Cepeda Espinosa y 050 de 2009. M.P. Marco Gerardo Monroy Cabra. 6 que remitió el expediente de tutela contentivo de la impugnación a la autoridad judicial que es orgánica y funcionalmente superior jerárquico del

Juzgado Promiscuo Municipal de Caicedo – Antioquia. (iii) No obstante lo anterior, es preciso señalar que en el caso objeto de estudio no se verifica la configuración del principio de la “perpetuatio jurisdictionis” comoquiera que si bien es cierto el Juzgado Promiscuo del Circuito de Urrao (Antioquia) avocó el conocimiento de la impugnación presentada, dicho despacho judicial carece de competencia territorial para tal efecto. Lo anterior, comoquiera, de conformidad con lo previsto en el Acuerdo PSAA07-4100 de 2007, el circuito del municipio de Caicedo pertenece a Santa Fe de Antioquia. (iv) En estos términos, la Corte concluye que el Juzgado Promiscuo de Familia de Santa Fe de Antioquia desconoció lo dispuesto en el artículo 32 del

Decreto 2195 al cual se hizo mención en la parte considerativa del presente auto. Ello, por cuanto le correspondía resolver el recurso de alzada presentado por los accionantes.

2. Con fundamento en las consideraciones antes presentadas, la Sala deja sin efectos el auto del

IV. DECISIÓN Con base en las anteriores consideraciones, la Sala Plena de la Corte

Constitucional, RESUELVE PRIMERO.- DEJAR SIN EFECTOS el auto del 9 de mayo de 2018 proferido por el Juzgado Promiscuo de Familia del Circuito Santa Fe de Antioquia dentro de la acción de tutela interpuesta por la señora Miriam Liliam Caro Cortez contra la Secretaría de Hacienda Municipal de Caicedo – Antioquia y la Alcaldía del mismo municipio. SEGUNDO.- REMITIR el expediente ICC-3387, contentivo de la acción de tutela formulada por la señora Miriam Liliam Caro Cortez contra la Secretaría de Hacienda Municipal de Caicedo – Antioquia y la Alcaldía del mismo municipio al Juzgado Promiscuo de Familia del Circuito Santa Fe de Antioquia para que, de manera inmediata, dé trámite a la impugnación presentada por la accionante en contra de la sentencia del 14 de marzo de 2018 proferida por el Juzgado Promiscuo Municipal de Caicedo – Antioquia. TERCERO.- ORDENAR que por Secretaría General se comunique la decisión adoptada en esta providencia a las partes y al Juzgado Promiscuo del 7 Circuito de Urrao (Antioquia), la decisión adoptada en la presente providencia. Notifíquese, comuníquese y cúmplase.

ALEJANDRO LINARES CANTILLO

Presidente

CARLOS BERNAL PULIDO

Magistrado

DIANA FAJARDO RIVERA

Magistrada

LUIS GUILLERMO GUERRERO PÉREZ

Magistrado

ANTONIO JOSÉ LIZARAZO OCAMPO

Magistrado

GLORIA STELLA ORTIZ DELGADO

Magistrada

CRISTINA PARDO SCHLESINGER

Magistrada

JOSÉ FERNANDO REYES CUARTAS

Magistrado 8 ALBERTO ROJAS RÍOS Magistrado Con aclaración de voto

MARTHA VICTORIA SÁCHICA MÉNDEZ

Secretaria General 9

ACLARACIÓN DE VOTO DEL MAGISTRADO

ALBERTO ROJAS RÍOS

AL AUTO 527/18

Referencia: Expediente No. ICC – 3387

El Juzgado Promiscuo del Circuito de Urrao (Antioquia) y el Juzgado Promiscuo de Familia de Santa Fe de Antioquia.

Magistrado Ponente: CRISTINA PARDO SCHLESINGER Con sumo respeto por la decisión mayoritaria, paso a exponer las razones por las cuales aclaro el voto emitido a favor de la determinación adoptada en el auto de la referencia.

El Constituyente de 1991 asignó la función de administrar justicia a diversas jurisdicciones, y, a cada una de estas, le otorgó una especialidad y un ámbito de competencia determinado. Así, de un análisis del texto Superior se evidencia la estructuración de cuatro jurisdicciones generales, a saber: (i) la ordinaria15, (ii) la de lo contencioso administrativo16, (iii) la constitucional17 y (iv) la justicia disciplinaria18. Además de estas, se encuentran otras de carácter “especial” como: (i) la establecida para su ejercicio por los jueces de paz19, (ii)

la existente al interior de las comunidades indígenas20, y (iii) la justicia penal militar21. En desarrollo de lo dispuesto por el Constituyente, el Legislador Estatutario otorgó a cada una de las jurisdicciones mencionadas una estructura orgánica y jerárquica especial con funciones diferenciadas y competencias concretas, a partir de las cuales delimitó expresamente tanto su campo de acción, como la manera en que ejercen su función de administrar justicia. 15 Artículo 234 de la Constitución Política de Colombia de 1991. 16 Artículo 236 Ibídem. 17 Artículo 239 op. cit. 18 Artículo 254 op. cit. 19 Artículo 247 op. cit. 20 Artículo 246 op. cit. 21 Artículo 221 op. cit. 10 En lo relacionado con la jurisdicción constitucional, se evidencia que se optó por un sistema de control constitucional dual o mixto en el que se mantuvieron elementos difusos, al enaltecer la “función de todos los jueces, sin importar su especialidad por la jurisdicción a la cual [orgánicamente] pertenezcan, como guardianes de los derechos constitucionales fundamentales”22 y encomendarles la resolución de las acciones de tutela; asimismo, se concentró gran parte de sus funciones en un único órgano central y de cierre, esto es, la Corte Constitucional. En ese sentido, se tiene que si bien la Constitución creó un único órgano central de esta especial jurisdicción, también dispuso que todos los jueces a los que se les ha encomendado la resolución de acciones de amparo, “pertenecen en un sentido funcional a la jurisdicción constitucional y son

órganos de la misma”23; cuestión que no debe ser entendida como una simple colaboración con la jurisdicción constitucional, sino que supone el establecimiento de una organización judicial autónoma, con su propia estructura jerárquica y funcional, y en la que todas las autoridades judiciales, indistintamente de la especialidad jurisdiccional dentro de la que orgánicamente fueron creadas, fungen como inferiores funcionales de la Corte Constitucional24. En esos términos, es claro que cuando una autoridad judicial resuelve una solicitud de amparo, lo hace desde un paradigma incomparable con el que rige su accionar ordinario, esto es, a partir de un análisis de la situación fáctica desde el derecho constitucional25 y, asimismo, se encuentra sujeta a una estructura funcional diferente a la que orgánica y ordinariamente le compete; organización en virtud de la cual, atendiendo a la naturaleza del derecho constitucional, no existen especialidades que sea necesario diferenciar y 22 Ver Auto 087 de 2001. 23 Ibídem. 24 El artículo 43 de la Ley 270 de 1996, en su inciso segundo, dispone: “También ejercen jurisdicción constitucional, excepcionalmente, para cada caso concreto, los jueces y corporaciones que deban proferir las decisiones de tutela o resolver acciones o recursos previstos para la aplicación de los derechos constitucionales” 25 Esta Corte, en Auto 081 de 2001, reiterado en el 187 de ese mismo año, indicó: “el derecho constitucional es un derecho común a todos los jueces sin importar su especialidad ni la jurisdicción a la cual pertenezcan y la interpretación que de la Constitución hace la Corte

Constitucional, a quien se le "confía" su defensa, goza de una autoridad especial respecto de los demás jueces”. 11 únicamente se erige un sistema de jerarquías26 en el que la máxima autoridad siempre es la Corte Constitucional.27 Ahora bien, recientemente la Sala Plena acogió una nueva postura en relación con la definición de los conflictos de competencia en trámites de tutela, según la cual la expresión “superior jerárquico correspondiente” contenida en el artículo 32 del Decreto 2591 de 1991 implica que la impugnación de la sentencia debe ser repartida con respeto por la jerarquía funcional establecida al interior de cada jurisdicción28. En ese sentido, se concluyó que cuando el legislador estatutario usó el vocablo “correspondiente” hizo alusión a aquella autoridad judicial que “de acuerdo con la jurisdicción y especialidad de la autoridad judicial ante la cual se surtió la primera instancia, funcionalmente funge como superior jerárquico.” De ahí que la Sala Plena hubiera concluido que el enunciado “superior jerárquico correspondiente” debe ser interpretado a la luz de “la jerarquía orgánica y funcional del juez de primera instancia, que es la regulada en las leyes generales de los procesos; contrario sensu, si el Legislador hubiese considerado que todos los jueces de segunda instancia pertenecen a la jurisdicción constitucional, y en esa medida pueden conocer de cualquier asunto impugnado, no hubiera tenido la necesidad de precisar que se refería al juez ‘correspondiente’”. Como lo expresé en el salvamento de voto a los Autos 486 y 496 de 2017

(expedientes ICC-2988 e ICC-3003), discrepo de esta interpretación mayoritaria, por cuanto estimo que, como se venía sosteniendo hasta hace poco, el hecho de que todos los jueces que resuelven acciones de tutela, lo hagan como miembros de la jurisdicción constitucional, quiere decir que los jueces harían parte, al menos, de dos jurisdicciones, que desde el punto de vista teórico procesal corresponden concretamente a competencias especializadas, bajo el concepto univoco de la jurisdicción. De un lado a la que originalmente pertenecen y, de otro lado, a la Constitucional. 26 Entre las cuales pueden distinguirse, los jueces con categoría: (i) Municipal; (ii) del Circuito; (iii) de Tribunal (Tribunales Superiores de Distrito Judicial, Tribunales Administrativos y Salas Jurisdiccionales Disciplinarias de los Consejos Seccionales de la Judicatura); y (iv) Altas Cortes (Corte Suprema, Consejo de Estado y Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura). 27 Cuestión que resulta ampliamente más evidente si se tiene en cuenta que el mismo Constituyente de 1991 dispuso que en la composición de la Corte Constitucional, órgano al que se le encomendó “la guarda de la integridad y supremacía de la Constitución” (artículo 241 Constitución Política de Colombia), atenderá no a un criterio de especialidad (en el área del derecho constitucional) sino que deberán designarse magistrados pertenecientes a diversas disciplinas del derecho (artículo 239 Constitución Política de Colombia). 28 Este cambio de precedente se originó en los Autos 486 y 496 de 2017.

12 Sobre el particular, considero necesario destacar que la Sala Plena adoptó tan solo una de las interpretaciones que era posible derivar del vocablo “correspondiente” y desconoció que éste también puede ser dotado de otro contenido, tal y como lo había hecho esta Corte durante más de 20 años y en virtud del cual se había reconocido que, en materia de tutela, únicamente debe verificarse la jerarquía de la autoridad cuya decisión es objeto de impugnación, esto es, que se trate de una de nivel (i) municipal, (ii) circuito, (iii) distrito o (iv) alta corte29. De esta manera, se han traído al ámbito de la competencia de un juez de tutela, normas específicas de cada tipo de procedimiento ordinario y se ha desconocido de esa manera la especialidad de la jurisdicción constitucional. Así, se omite que esta Corporación en numerosas ocasiones ha expresado que la especialidad orgánica de cada jurisdicción no debe ser considerada relevante para efectos de determinar la competencia funcional en materia de tutela.30 Por lo tanto, tratándose de impugnaciones de fallos de tutela, una autoridad judicial mal puede rehusar el conocimiento de un asunto con base en factores funcionales que no fueron contemplados por el Constituyente ni por el Legislador Estatutario, estos son, los factores territorial31 y subjetivo32 29 Ver entre otros, el Auto 316 de 2017, en el que se expresó: “para determinar cuál es el juez que actúa como superior jerárquico de un juez municipal, es preciso acudir a la Ley Estatutaria de

Administración de Justicia, la cual le otorga a esta autoridad competencia a nivel municipal, de lo que se desprende que se encuentran situados jerárquicamente en una categoría inferior a los jueces de circuito, por lo que en materia de tutela estos últimos son sus superiores jerárquicos”. 30 Entre otras ocasiones, los Autos: (i) 019 de 2009, cuando se indicó “el superior funcional para efectos de conocer de una acción de tutela en su contra, es el juez superior jerárquico, independientemente de la especialidad a la pertenezca”; (ii) 529 de 2016 al expresar: “no es de recibo que un Juzgado de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad, se declare sin competencia para conocer la impugnación interpuesta contra el fallo de tutela emitido en primera instancia por una autoridad judicial, bajo el argumento de no ser su superior jerárquico”; (iii) 558 de 2016 “en la jurisdicción constitucional no son relevantes las especialidades pues todos los jueces fungen como guardadores de derechos fundamentales y constitucionales”; (iv) y 316 de 2017 “las previsiones normativas acerca de la competencia del juez ordinario para conocer asuntos [de su especialidad orgánica (penal, civil, laboral, contencioso administrativo, etc.)], no pueden extenderse a la jurisdicción constitucional, esto es, no pueden servir de parámetro para fijar la competencia del juez de tutela”; y (v) 341 de 2017 “la regla de competencia para conocer del recurso de alzada responde exclusivamente al criterio de jerarquía, en la medida en que la jurisdicción constitucional se compone de todos los jueces sin importar la jurisdicción a la cual pertenezcan o su especialidad”.

31 En reiteradas ocasiones y, en específico, en los Autos 255 y 463 de 2017 fue definido como el criterio: “En virtud del cual son competentes los juzgados y tribunales con (a) jurisdicción en el lugar donde ocurriere la vulneración o la amenaza que motivare la presentación de la solicitud, o (b) donde se produzcan sus efectos”. Cuestión que se ha expresado de manera análoga en los Autos 143 de 2008, 074 de 2015, 051 de 2017. 32 En reiteradas ocasiones y, en específico, en los Autos 255 y 463 de 2017 fue definido como el criterio que: “corresponde al caso de las acciones de tutela contra los medios de comunicación, 13 establecidos en el Decreto 2591 de 1991, habida cuenta de que la jurisdicción constitucional goza de una organización funcional autónoma, tal como esta Corte lo subrayó en el Auto 141 de 2017: “[E]l único criterio que determina la competencia del juez de segunda instancia es la jerarquía, sin hacer distinción con fundamento en el factor funcional pues, como la ha venido sosteniendo esta Corporación [sic], frente a la definición del régimen de competencias por el factor funcional, se observa que el único criterio en materia de acciones de tutela, es aquel relacionado con las acciones dirigidas contra la prensa y los demás medios de comunicación”. (Negrilla fuera del texto original) En la misma dirección, en el Auto 297 de 2016 se precisó que la estructura orgánica, funcional y jerárquica interna de las distintas jurisdicciones no constituye un argumento válido para que una autoridad judicial se

declare incompetente para resolver una acción de tutela33, de suerte que, al momento de establecer cuál autoridad judicial funge como superior funcional de otra dentro de la jurisdicción constitucional, basta con identificar la circunscripción territorial en que cada juez u órgano colegiado puede ejercer sus competencias, de conformidad con lo previsto en el parágrafo 1 del artículo 11 de la Ley 270 de 199634. Así las cosas, insisto en que, dada la especial configuración de la jurisdicción constitucional, ni la especialidad ni la jurisdicción a la que orgánicamente pertenezcan los jueces resultarían relevantes para determinar la competencia para tramitar solicitudes de amparo35, por lo cual, en un adecuado cuyo conocimiento corresponde a los jueces del circuito del lugar” donde se satisface el factor territorial. Cuestión que se ha expresado de manera análoga en los Autos 143 de 2008, 074 de 2015, 051 de 2017. 33 Al respecto, se indicó que: “las previsiones normativas acerca de la competencia del juez ordinario laboral para conocer asuntos de esa clase, no pueden extenderse a la jurisdicción constitucional, esto es, no pueden servir de parámetros para fijar la competencia del juez de tutela” (negrillas fuera del texto original). 34 “Ley 270 de 1996, artículo 11, modificado por el artículo 4 de la Ley 1285 de 2009: La Rama Judicial del Poder Público está constituida por: (…) Parágrafo 1o. La Corte Suprema de Justicia, la Corte Constitucional, el Consejo de Estado y el

Consejo Superior de la Judicatura, tienen competencia en todo el territorio nacional. Los Tribunales Superiores, los Tribunales Administrativos y los Consejos Seccionales de la Judicatura tienen competencia en el correspondiente distrito judicial o administrativo. Los jueces del circuito tienen competencia en el respectivo circuito y los jueces municipales en el respectivo municipio; los Jueces de pequeñas causas a nivel municipal y local.” (negrillas fuera del texto original) 35 Posición que puede ser rastreada a las primeras sentencias de este tribunal, cuando, en la T-413 de 1992 se indicó: “La jurisdicción constitucional es, pues, paralela y bien puede ser ejer

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