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CC - C126-2006

Corte Constitucional

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Detalles

Título
CC - C126-2006
Autor
Corte Constitucional
Categoría
Jurisprudencia
Área del derecho
Constitucional
Año
2006

Sentencia C-126/06

COSA JUZGADA CONSTITUCIONAL-Configuración

DERECHO DE ACCESO A LA ADMINISTRACION DE

JUSTICIA-Alcance

LIBERTAD DE CONFIGURACION LEGISLATIVA EN

MATERIA PROCESAL-Alcance/LIBERTAD DE

CONFIGURACION LEGISLATIVA EN MATERIA PROCESALLímites LIBERTAD DE CONFIGURACION LEGISLATIVA EN PROCEDIMIENTO JUDICIAL-Recursos y medios de defensa

RECURSO EXTRAORDINARIO DE SUPLICA EN PROCESO

CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO-Evolución normativa

RECURSO EXTRAORDINARIO DE SUPLICA EN PROCESO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO-Concepto LEY ESTATUTARIA-Materias que regula

LEY ESTATUTARIA-Trámite

RESERVA DE LEY ESTATUTARIA EN MATERIA DE JUSTICIA-Parámetros jurisprudenciales RESERVA DE LEY ESTATUTARIA EN MATERIA DE JUSTICIA-No desconocimiento en ley ordinaria que modificó otra ley de la misma naturaleza/RESERVA DE LEY ESTATUTARIA EN MATERIA DE JUSTICIA-No desconocimiento en ley ordinaria que derogó disposiciones del Código Contencioso Administrativo Si bien al actor le asiste razón en cuanto que los asuntos referentes a la administración de justicia han de ser tramitados por medio de leyes estatutarias, lo cierto es que no todo asunto relacionado con dicha materia ha de ser sometido al mismo. Se trata de un asunto que ha sido ampliamente discutido por este Tribunal Constitucional, pero respecto del cual la jurisprudencia ha sido uniforme y constante en señalar los parámetros que orientan el cumplimiento de la reserva de Ley Estatutaria en lo que a la

administración de justicia se refiere. Admitir una posición contraria conduciría al absurdo de someter cualquier modificación o reforma de códigos o leyes ordinarias referentes a la administración de justicia al rigor del trámite propio de las leyes estatutarias, con lo cual se vaciaría de contenido la facultad propia del legislador de expedir códigos en todos los ramos de la legislación y reformar sus disposiciones (CP. art. 150-2), afectando gravemente la función legislativa y, en consecuencia la eficacia y eficiencia de la administración de justicia. La Ley 446 de 1998 es una ley ordinaria expedida por el legislador en procura de lograr la descongestión en la justicia, para lo cual adoptó como legislación permanente algunas disposiciones del Decreto 2651 de 1991 reformó los Códigos de Procedimiento Civil y Contencioso Administrativo, derogó algunas leyes y decretos, y dictó normas sobre descongestión, eficiencia y acceso a la justicia. Siendo ello así, el Congreso podía perfectamente expedir una ley ordinaria para modificar otra de la misma naturaleza, o para derogar disposiciones del Código Contencioso Administrativo, proferido por medio de una ley de la misma categoría.

Referencia: expediente D-5965

Demanda de inconstitucionalidad contra los artículos 1, 2 y 3 (parcial), de la Ley 954 de 2005 “Por medio de la cual se modifican, adicionan y derogan algunos artículos de la Ley 446 de 1998 y del Código Contencioso Administrativo y se dictan otras disposiciones sobre competencia, descongestión, eficiencia y acceso a la administración de justicia”.

Demandante: Jaime Smith Ortiz

Magistrado Ponente :

Dr. ALFREDO BELTRÁN SIERRA

Bogotá, D.C., veintidós (22) de febrero de dos mil seis (2006). La Sala Plena de la Corte Constitucional, en cumplimiento de sus atribuciones constitucionales y de los requisitos y trámite establecidos por el Decreto 2067 de 1991, ha proferido la siguiente

SENTENCIA

I. ANTECEDENTES En ejercicio de la acción pública de inconstitucionalidad consagrada en el artículo 241-1 de la Constitución Política el ciudadano Jaime Smith Ortiz presentó demanda contra los artículos 1, 2, y 3 (parcial), de la Ley 954 de

2005. Por auto de 7 de septiembre del año en curso, el magistrado sustanciador admitió la demanda presentada, y ordenó fijar en lista la norma acusada. Así mismo, se dispuso dar traslado al señor Procurador General de la Nación para que rindiera su concepto y comunicó la iniciación del asunto al señor Presidente de la República y al señor Presidente del Congreso de la República, para los fines pertinentes.

II. NORMAS DEMANDADAS A continuación se transcribe el texto de las normas demandadas, publicadas en el Diario Oficial N° 45.893 de 28 de abril de 2005. Se resalta lo acusado. “Ley 954 de 2005

(abril 27) Artículo 1°. Readecuación temporal de competencias previstas en la Ley 446 de 1998. El parágrafo del artículo 164 de la Ley 446 de 1998, quedará así: Parágrafo. Las normas de competencia previstas en esta ley se aplicarán,

mientras entran a operar los Juzgados Administrativos, así: Los Tribunales Administrativos conocerán en única instancia de los procesos cuyas cuantías sean hasta de 100, 300, 500 y 1.500 salarios mínimos legales mensuales vigentes previstas en el artículo 42, según el caso, y en primera instancia cuando la cuantía exceda de los montos. Asimismo, en única instancia del recurso previsto en los artículos 21 y 24 de la Ley 57 de 1985, en los casos de los municipios y distritos y de los procesos descritos en el numeral 9 del artículo 134b adicionado por esta ley, salvo los relativos a la acción de nulidad electoral de los alcaldes de municipios que no sean capital de departamento, que serán revisados en primera instancia. Los Tribunales Administrativos continuarán, en única y primera instancia, con el ejercicio de las competencias de que tratan los artículos 39 y 40. Las competencias sobre jurisdicción coactiva asignadas en segunda instancia a los Tribunales Administrativos según el artículo 41, corresponderán en segunda instancia al Consejo de Estado. Y las competencias sobre jurisdicción coactiva asignadas en segunda instancia a los Jueces Administrativos según el artículo 42, corresponderán en segunda instancia a los Tribunales Administrativos. El Consejo de Estado asumirá en única y segunda instancia, las competencias asignadas en los artículos 36, 37 y 38. Las competencias por razón del territorio y por razón de la cuantía, previstas en el artículo 43 de la Ley 446 de 1998, regirán a partir de la vigencia de la presente ley. Artículo 2. Recurso extraordinario de súplica. Derogase el artículo 194,

modificado por el artículo 57 de la Ley 446 de 1998, del Código Contencioso Administrativo. Artículo 3. Salas Especiales Transitorias de Decisión. Créanse en el Consejo de Estado Salas Especiales Transitorias de Decisión, encargadas de decidir los recursos extraordinarios de súplica que, a la fecha de entrada en vigencia de la presente ley, tengan proferido el respectivo auto admisorio. Estas Salas estarán conformadas por cuatro Magistrados de la Sala Contencioso Administrativa del Consejo de Estado, pertenecientes a cada una de las Secciones que integran dicha Sala, con excepción de la Sección que profirió la providencia impugnada. Su integración y funcionamiento se hará de conformidad con lo que al respecto establezca el Reglamento que para tal efecto expida el Consejo, y el fallo se adoptará dentro de los términos previstos en el mismo. En caso de presentarse empate en las Salas Especiales, se sorteará un Magistrado adicional entre los restantes Magistrados de la Sala Contencioso Administrativa con el fin de que lo dirima, excluyendo a aquellos integrantes de la Sección que produjo la providencia recurrida. La vigencia de cada una de las Salas Especiales de Decisión culminarán una vez fallados todos los asuntos a ellas entregados en el respectivo reparto”.

III. LA DEMANDA Para el ciudadano Jaime Smith Ortiz, las disposiciones acusadas violan los artículos 13, 29 y 229 de la Constitución Política.

1. Principio a la igualdad resulta abiertamente desconocido por el artículo primero acusado, pues crea una diferencia entre un mismo grupo de personas

que se encuentran en idéntica situación, que acuden a la administración de justicia a fin de reclamar sus derechos. La discriminación aludida, consiste en crear cuantías exageradas que no se encuentran acordes con la garantía constitucional que garantiza el derecho a la igualdad, por cuanto restringe de manera injustificada el reclamo de derechos ante salas especializadas, con lo cual se contraviene la garantía del juez natural encargado de resolver las controversias que se presenten ante la administración de justicia. Se niega adicionalmente, la garantía de acudir en segunda instancia en procura de obtener una mejor decisión y un debate más amplio de las controversias que se presenten entre el demandante y el Estado. El artículo segundo demandado al suprimir del ordenamiento jurídico el recurso extraordinario de súplica, limita el derecho garantizado por la Constitución Política “de proveer las decisiones en derecho más acordes con la situación fáctica que se vislumbra ante las distintas jurisdicciones”. Luego de citar apartes de jurisprudencia de esta Corporación en relación con el recurso extraordinario de súplica, aduce el actor que so pretexto de descongestionar el Consejo de Estado, se hacen nugatorios los derechos constitucionales fundamentales de los administrados. Para ello, en su concepto, se puede acudir a otras alternativas mediante las cuales se logre el fortalecimiento de la administración de justicia, tales como poner en marcha los jueces administrativos, e incluso buscar mecanismos alternos de solución de conflictos, para lo cual se pueden coordinar las tres ramas del poder público. Considera el demandante que al suprimir esa instancia extraordinaria y hacer

inaccesible la alzada en los casos que prescribe el artículo primero acusado, no se va a lograr el objeto pretendido con la ley en cuestión, esto es, la descongestión de las secciones del Consejo de Estado. Por el contrario, lo que se vislumbra es un acaecimiento de injusticias que contrarían lo previsto en la Carta Política, la Declaración de los Derechos del Hombre y la Convención Americana de los Derechos Humanos. El artículo 3 de la Ley 954 de 2005, desconoce abiertamente la igualdad, pues de manera tajante deja inoperantes los recursos extraordinarios de súplica que se hubieren presentado en vigencia del artículo 194 de la Ley 446 de 1998, que estén pendientes de ser admitidos, respecto de los recursos interpuestos que al momento de expedirse la ley en cuestión ya habían sido admitidos.

2. El derecho constitucional fundamental al debido proceso, enmarca dos garantías: preexistencia del procedimiento para juzgar y respeto a las formas sustanciales y procesales propias de cada juicio.

El artículo 1 de la Ley 954 de 2005, al establecer unas cuantías para acceder al recurso de apelación, crea un desequilibrio que afecta sin duda alguna, el derecho al debido proceso, pues torna procesos que contaban con la doble instancia, en procesos de única instancia, sin recurso de alzada que garantice la revisión del asunto que se debate por funcionarios diferentes. Con ello, se desconoce también lo previsto por el artículo 31 de la Constitución Política, que dispone que todos los procesos judiciales son de doble instancia. Si bien el legislador puede establecer excepciones a dicha regla, la misma debe

enmarcarse dentro de parámetros de razonabilidad, a fin de no convertir esa regla en la excepción. Al consagrar un proceso de única instancia, el legislador debe establecer suficientes oportunidades de controversia, de suerte que se asegure plenamente el derecho de defensa, circunstancia que no se da al imponer la única instancia en las cuantías que determina la ley atacada. El artículo segundo al eliminar el recurso extraordinario de súplica en la jurisdicción contenciosa administrativa limita ostensiblemente el derecho de defensa y, por ende vulnera el debido proceso porque el peticionario no tendrá las garantías propias para adelantar una defensa adecuada, como quiera que el fin último del mencionado recurso era corregir los yerros que hubieren podido incurrir los jueces de menor jerarquía o secciones que modificaran la jurisprudencia del Consejo de Estado respecto de un punto en concreto. Con ello, se atenta contra la seguridad jurídica, parte integrante del debido proceso. El artículo tercero atacado en forma parcial, también viola el derecho de defensa por cuanto se había creado a favor de las personas que habían interpuesto el recurso de conformidad de la normatividad vigente, una expectativa en pro de su admisibilidad “pues estas tenían la creencia cierta de que sus casos serían debatidos por la Sala Plena de lo Contencioso, y no por salas de descongestión que no le darán el debate necesario a sus causas y que se encontraría en franca desigualdad con los miles de peticionarios que sí tuvieron acceso a esa instancia”. Expresa el demandante que la Ley 954 de 2005 vulnera el artículo 29 de la

Carta Política en lo que respecta al trámite y los requisitos formales que la Constitución impone a las leyes que introducen reformas a la justicia y a los códigos de procedimiento. En efecto, aduce que siendo la Ley 446 de 1998 una ley estatutaria se ha debido observar el procedimiento establecido en los artículos 152 y 153 de la Ley Fundamental, lo que no se hizo, violando con ello el debido proceso. Significa lo anterior que la ley acusada ha debido recibir el trámite propio de las leyes estatutarias, y cumplir con los presupuestos procesales que para el trámite de dichas leyes se exige por el artículo 153 superior, como son la aprobación por mayoría absoluta y trámite en una sola legislatura. Al haber sido omitidos debe ser declarada inexequible por esta Corte.

3. El derecho de acceso a la administración de justicia que consagra el artículo 229 de la Constitución, se desconoce cuando las autoridades competentes para conocer del recurso extraordinario de súplica, no ejercen las funciones a ellas atribuidas en defensa y protección de los derechos fundamentales, restando de esa forma efectividad al goce de los mismos por parte de sus titulares.

El artículo 1 de la Ley 954 de 2005, viola el acceso efectivo a la administración de justicia en tanto crea procesos de única instancia en la jurisdicción contenciosa administrativa, que no tendrán revisión del superior por vía de apelación, medida ésta que resulta desproporcionada y que pone en desventaja al administrado. La única instancia es la excepción a la regla de la doble instancia, la cual se presenta en todas las jurisdicciones. El artículo 2 de la ley acusada al eliminar el recurso extraordinario de

súplica, establece una discriminación injustificada respecto de las personas que deben reclamar sus derechos con los que ya lo hicieron, y tuvieron un acceso efectivo a la administración de justicia. El artículo 3 cuestionado vulnera el acceso a la administración de justicia en igualdad de condiciones, pues los recursos extraordinarios de súplica admitidos serán resueltos por salas de descongestión, en tanto que los que no han sido admitidos lo serán por la Sala Plena del Consejo de Estado.

IV. INTERVENCIONES

1. Intervención del Ministerio del Interior y de Justicia Fernando Gómez Mejía, en su calidad de Director del Ordenamiento Jurídico del Ministerio del Interior y de Justicia, interviene en defensa de la constitucionalidad de las disposiciones demandadas, para lo cual expone las razones que a continuación se sintetizan: Si bien el Constituyente de 1991 elevó a canon constitucional el principio de la doble instancia (C.P. art. 31), éste no tiene carácter absoluto y, por lo tanto, el legislador cuenta con una amplia facultad para establecer excepciones a ese principio, respetando, desde luego, los derechos, valores y postulados axiológicos que consagra la Constitución Política. En ese sentido, añade el apoderado de la entidad interviniente, le corresponde a la ley el señalamiento de todas las reglas referentes a las instancias en los procesos, los recursos, las clases de providencias contra las cuales procedente, y, en general, todos los elementos indispensables dentro de la concepción del debido proceso, aspecto sobre el cual en múltiples oportunidades se ha pronunciado la Corte Constitucional.

Cita apartes de la sentencia C-345 de 1993, en la cual esta Corporación

manifestó que el factor cuantía como elemento determinante de la competencia, cuando se fundamenta en un criterio general, abstracto e impersonal, como el del monto global de la pretensión, como sucede en el asunto sub examine, no tiene un carácter absoluto, de ahí que el legislador respetando los principios y valores que consagra la Carta tiene facultad para establecerlo. No existe entonces, añade la entidad interviniente, un trato desigual desde el punto de vista constitucional, pues los procesos de única instancia tal como están regulados en las normas cuestionadas, tienen una justificación que no sólo se funda en la diversidad de los intereses en juego, sino que su finalidad, razonabilidad y proporcionalidad de la consecuencia jurídica, conllevan a esa diferenciación, con respecto a los fundamentos o supuestos de hecho que sirven de base al trato desigual. Concluye, manifestando que los artículos acusados se encuentran amparados en los principios a la igualdad, el acceso a la administración de justicia y el debido proceso, los cuales no resultan vulnerados con las normas en cuestión, pues no hay ninguna restricción ni traba que dificulte algún derecho fundamental.

2. Intervención del Consejo de Estado El doctor German Rodríguez Villamizar en su condición de Presidente del Consejo de Estado, interviene en el presente asunto para exponer los

siguientes razonamientos:

1. Aduce que las materias de que trata la Ley 954 de 2005 no son de reserva de ley estatutaria como equivocadamente lo plantea el demandante. Se trata por el contrario de normas que modifican leyes ordinarias como lo son la 446 de 1998 y el Código Contencioso Administrativo. Al respecto señala que

como lo ha sentado esta Corporación de tiempo atrás, la interpretación sobre las materias objeto de ley estatutaria en cuanto se refieren a la administración de justicia, son de carácter restrictivo y no se hace extensivo a materias procesales propias del ámbito de la legislación ordinaria, tal como se desprende del numeral 2 del artículo 150 de la Constitución Política.

2. En relación con la supuesta violación del principio de la doble instancia, expresa la entidad interviniente que en reiteradas oportunidades esta Corporación ha sostenido que dicho principio no reviste carácter absoluto, pues el Constituyente facultó al legislador para establecer excepciones al mismo. Manifiesta que la racionalidad, razonabilidad y proporcionalidad de las medidas adoptadas por el legislador en la ley cuestionada “viene dada por un más que justificado aumento de cuantías, acorde con la condición de órgano de cierre encomendándosele las funciones de Tribunal Supremo de lo Contencioso-Administrativo, conforme a las reglas que señala la ley”.

La decisión de aumento de las cuantías, constituye una diferenciación de trato más no una discriminación, y se encuentra en perfecta concordancia con los postulados constitucionales que según el actor resultan violados, en tanto se observa rigurosamente el principio de dar un trato igual a los iguales y desigual a los desiguales. En efecto, añade, el tertium comparationis está dado en la fijación de una cuantía igual para todos los destinatarios de la norma, de suerte que “en aplicación de este factor objetivo de competencia, como es universalmente denominado por los más autorizados tratadistas de

derecho procesal (Guasp, Mattirolo, Carnelutti, Chiovenda, Devis Echandía), nuestro sistema procesal al radicar competencia se orienta en no pocas ocasiones por el criterio de cuantía del proceso, como en el caso sub lite, en orden a que sólo los asuntos que superen determinadas cuantías llegan a conocimiento de los órganos de cierre jurisdiccionales”. El aumento de las cuantías que consagra la ley en cuestión, tiene por finalidad varios propósitos constitucionales, entre ellos: i) una pronta y oportuna justicia; ii) perfilar líneas jurisprudenciales que marcarán la pauta de acción de los Tribunales Contenciosos del país, con un nivel de celeridad que les permitirá tener ese referente doctrinario en tiempos más breves, sin tener que esperar largos años para que las decisiones sean revisadas. Agrega el Presidente del Consejo de Estado, que contrario a lo manifestado por el demandante el incremento de las cuantías no comporta violación del artículo 31 de la Constitución Política, pues ello no entraña la eliminación de la segunda instancia en el Consejo de Estado, sino que simplemente se trata de la regulación del factor competencial en función de las cuantías (criterio objetivo), lo que no implica que se estén estableciendo tratos que excluyan a unos de lo que se concede a otros en idénticas condiciones. Es decir, agrega, “no se está asignando la totalidad de una competencia a un juez de única instancia sino estableciendo unos topes de cuantía”, las cuales serán aplicadas en rigor de manera idéntica en todos los casos.

3. La eliminación del recurso extraordinario de súplica, a juicio del Consejo

de Estado, es una medida proporcionada y racional que no entraña violación de la Constitución Política. En efecto, se trata de una medida adoptada por el legislador dentro de su facultad de configuración, atendiendo criterios de razonabilidad y, sobre todo, una vez de evaluar la experiencia en su aplicación de lo cual dedujo que el recurso en cuestión se había convertido en la práctica en una instancia adicional que terminó por afectar la buena marcha de la Sala Plena de lo Contencioso Administrativo.

4. Por último, en relación con la acusación presentada contra el artículo 3, parcial, de la Ley 954 de 2005, expresa la entidad interviniente que la interpretación judicial que del mencionado artículo se ha realizado, no es sólo la más adecuada legalmente, sino la que mejor se acompasa con la

Constitución Política. En relación con la mencionada interpretación, aduce que el 1 de junio de 2005, la Sala Plena de esa Corporación determinó que en aras de garantizar el efectivo acceso a la administración de justicia, así como el principio de igualdad, los recursos extraordinarios de súplica interpuestos en tiempo antes de la fecha de entrada en vigencia de la Ley 954 de 2005, serían concedidos, admitidos, tramitados y decididos de conformidad con la ley vigente cuando se interpuso el recurso, conservando la Sala Plena de lo Contencioso la competencia para decidir esos recursos.

V. CONCEPTO DEL PROCURADOR GENERAL DE LA NACION.

El Procurador General de la Nación en concepto No. 3972 de 31 de octubre de 2005, solicita a la Corte Constitucional estarse a lo resuelto en las

sentencias que se profieran dentro del trámite de los expedientes D-5822, D5874 y D-5894. Subsidiariamente, solicita declarar inexequible el artículo 1 por los cargos analizados, exequible el artículo 2, inexequible la expresión “que tengan proferido el respectivo auto admisorio” contenida en el artículo 3; y, exequible la Ley 954 de 2005, por no existir vicios en su formación. El Ministerio Público inicia su intervención expresando que los cargos expuestos por el actor en la demanda que se examina, ya fueron examinados por esa Corporación dentro del trámite de los expedientes aludidos en el párrafo precedente, razón por la cual se reitera la posición asumida en esas oportunidades por el Ministerio Público. Entrando al fondo del asunto, inicia su intervención manifestando que el Constituyente consagró el principio de la doble instancia como regla general, pero defirió en la ley el establecimiento de las excepciones a la misma, dentro de los precisos límites establecidos en la Carta Política. Al respecto expresa que esta Corporación al interpretar el contenido del artículo 31 de la Constitución, sostuvo que nada se opone para la existencia de procesos de única instancia en la Jurisdicción de lo Contencioso Administrativo, siempre y cuando el legislador al adoptar la decisión legislativa correspondiente, se ajuste a los límites establecidos por la Carta Política. Luego de referirse a los razonamientos de la Corte en esa oportunidad, cita apartes de la sentencia C040 de 2002, para deducir que la exclusión por parte de la ley de la regla de la doble instancia para algunos asuntos contencioso administrativos, no debe

ser caprichosa o irrazonable, pues en todo caso deben ser observadas las garantías a los derechos de igualdad y debido proceso. Con fundamento en ello, sostiene que la norma de descongestión de las distintas secciones del Consejo de Estado resulta desproporcionada, toda vez que, contrario a lo sostenido por esta Corte, la excepción a la doble instancia se convierte en la regla general. Aduce que en esta oportunidad se vislumbran claras violaciones al derecho a la igualdad de las personas, de los contribuyentes, de los servidores públicos y de los contratistas de la Administración. Sostiene el Ministerio Público, que a título de ejemplo que los servidores públicos sólo tendrían derecho a un proceso de doble instancia originado en la nulidad de un acto administrativo de carácter laboral, o en las acciones u omisiones de la Administración, aquellos que ostenten los salarios más altos. O los grandes contribuyentes o los contratistas adjudicatarios de macroproyectos, lo cual resulta ser una discriminación carente por completo de justificación objetiva. Considera que a pesar de la buena intención de la medida perseguida por el legislador en la ley en cuestión, ella debe ser proporcional al fin perseguido de suerte que no se desconozcan los principios constitucionales que se consagran en un Estado Social de Derecho, lo que sucede con el artículo 1 de la Ley 954 de 2005, pues no se puede perder de vista que las acciones contenciosas consagradas en los artículos 84 a 87 del Código Contencioso Administrativo, en cuyo ejercicio tiene relevante incidencia el factor de las cuantías, tienen entre otras finalidades la defensa de la legalidad de las

actuaciones de la Administración, así como el reconocimiento de las indemnizaciones y perjuicios ocasionados por la actividad del Estado. Siendo ello así, la medida de descongestión consagrada en la norma acusada, debe ser analizada a la luz del derecho de la primacía del interés general, así como con la autonomía e independencia de los órganos de control que conlleva la asignación de funciones al Ministerio Público en la defensa del ordenamiento jurídico. De la misma manera, la medida de descongestión debe guardar relación con el respeto por las garantías procesales desde la óptica de la razonabilidad, en cuanto dicho postulado conlleva la observancia de las reglas relativas a los medios de control de los cuales hace parte el derecho de impugnación. Precisamente, el artículo 1 acusado al establecer la única instancia en los asuntos contenciosos consagrados en la norma en cuestión, sin prever siquiera el recurso de reposición contra las providencias de única instancia, conllevaría la consolidación de errores judiciales constitutivos de vías de hecho, con la única posibilidad de acudir a la acción de tutela, mecanismo éste que tanto el Consejo de Estado como la Corte Suprema de Justicia, han declarado improcedente contra sentencias ejecutoriadas. Así las cosas, la medida que se acusa “aunque necesaria”, no resulta proporcional, adecuada, ni razonable, pues con ella se sacrifica el interés general que asiste tanto a los particulares como a las autoridades públicas. A juicio del Procurador General, existen otros mecanismos para descongestionar al Consejo de Estado, como por ejemplo poner en funcionamiento los jueces administrativos. A manera de conclusión, aduce

que no es posible desde el punto de vista constitucional adoptar medidas de descongestión de despachos judiciales que conlleven el recorte de las garantías procesales existentes. En relación con el artículo 2 de la Ley 954 de 2005, también acusado, mediante el cual se suprimió el recurso extraordinario de súplica en la Jurisdicción Contenciosa Administrativa, aduce la Vista Fiscal que dicho recurso no hace parte del núcleo esencial del debido proceso, ni encuentra regulación expresa en la Constitución Política. En ese orden de ideas, puede el legislador dentro de su amplia facultad de configuración establecer la temporalidad y procedibilidad del mismo, atendiendo los criterios de razonabilidad y proporcionalidad. Después de referirse brevemente a los orígenes del recurso en cuestión y de citar apartes de la exposición de motivos del proyecto de ley que culminó con la expedición de la ley cuestionada, encuentra el Ministerio Público que la supresión del recurso extraordinario de súplica, es una medida razonable y proporcional al fin perseguido con la Ley 954 de 2005, cual es la de descongestionar la Sala Plena del Consejo de Estado. Con todo, según el Procurador General que cuando se trata de recursos interpuestos con anterioridad a la vigencia de la ley pero que no habían sido admitidos, resulta válida desde el punto de vista constitucional la tesis de la garantía de la expectativa cierta, pues al amparo de la normatividad vigente habían ejercido el derecho a la interposición del recurso extraordinario, constituyéndose en un deber de la autoridad judicial su resolución en el

marco de la Constitución y de la ley vigente al momento en que fue interpuesto. Después de referirse al principio de la confianza legítima, considera que el artículo 3 de la Ley 954 de 2005, vulnera dicho principio, así como el derecho al debido proceso, en tanto dispone que sólo serán decididos los recursos extraordinarios de súplica que al momento de expedirse la ley hubieran sido admitidos. Finalmente, respecto del cargo presentado en contra de la totalidad de la Ley 954 de 2005, en lo que respecta al trámite y los requisitos formales exigidos por la Constitución para la expedición de las leyes estatutarias, manifiesta el Ministerio Público que no todos los asuntos inherentes a la administración de justicia han de ser regulados por este tipo de leyes, pues la reserva de ley en esas precisas materias se circunscribe a las regulaciones que tienen relación con la estruc

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