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CC - C179-2006

Corte Constitucional

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Detalles

Título
CC - C179-2006
Autor
Corte Constitucional
Categoría
Jurisprudencia
Área del derecho
Constitucional
Año
2006

Sentencia C-179/06

REGIMEN ESPECIAL CARRERA DE FUERZAS MILITARES Y POLICIA NACIONAL-Admite cierta flexibilidad Teniendo en cuenta que la Policía Nacional y las Fuerzas Militares tienen a su cargo la protección del orden constitucional y de los derechos y libertades de los ciudadanos y la convivencia pacífica, la ley ha optado por un régimen de carrera de sus funcionarios que permita cierta flexibilidad, de suerte que se pueda garantizar el cabal cumplimiento de las tareas constitucionales encomendadas a la Fuerza Pública. Por supuesto que dicha flexibilización, no conlleva una patente de corso para el desconocimiento de los principios constitucionales que la orientan. En un Estado Social de Derecho no existen poderes ilimitados, en tanto que ellos están siempre ordenados a un fin específico como lo disponen las normas que les atribuyen competencia, y no a cualquier fin; es precisamente lo que hace que los actos proferidos por las autoridades públicas en ejercicio de sus competencias legales sean controlables. LINEA JURISPRUDENCIAL-Retiro discrecional de miembros de la Fuerza Pública RETIRO DISCRECIONAL POR RAZONES DEL SERVICIO DE OFICIALES Y SUBOFICIALES DE LA POLICIA NACIONAL Y FUERZAS MILITARES-Razones deben obedecer a criterios objetivos y razonables conforme a la Constitución Las normas que se examinan establecen que por razones del servicio determinadas previamente por un Comité de Evaluación o por una Junta Asesora o Junta de Evaluación o Clasificación, según se trate de miembros de las Fuerzas Militares o de la Policía Nacional, se puede disponer el

retiro de funcionarios vinculados a dichas instituciones. Ello indica, que las razones deben obedecer a criterios objetivos y razonables, sujetas básicamente a las consagradas en los artículos 217 y 218 de la Constitución, tal como lo ha entendido esta Corte. Ciertamente, en la sentencia C-525 de 1995 varias veces citada, expresó este Tribunal Constitucional que las razones del servicio que se aluden en los casos de retiro del servicio de miembros de la Fuerza Pública, no son otras que las definidas por los artículos constitucionales citados, es decir, para el caso de las Fuerzas Militares: la defensa de la soberanía, la independencia, la integridad del territorio nacional y del orden constitucional (217); y, para la Policía Nacional, el mantenimiento de las condiciones necesarias para el ejercicio de los derechos y libertades públicas, y para asegurar la convivencia pacífica de los habitantes de Colombia. RETIRO DISCRECIONAL POR RAZONES DEL SERVICIO DE OFICIALES Y SUBOFICIALES DE LA POLICIA NACIONAL Y FUERZAS MILITARES-Recomendación debe estar precedida por examen de fondo, completo y preciso de razones que se invocan para el retiro El retiro discrecional por razones del servicio de oficiales y suboficiales de la Policía Nacional y las Fuerzas Militares, debe estar sustentado en razones objetivas, razonables y proporcionales al fin perseguido, que no es otro que garantizar la eficiencia y eficacia de dichas instituciones en aras de la prevalencia del interés general. En ese orden de ideas, la recomendación que formulen tanto el Comité de Evaluación para las

Fuerzas Militares, como la Junta Asesora del Ministerio de Defensa Nacional para la Policía Nacional, cuando se trate de Oficiales, o de la Junta de Evaluación o Clasificación respectiva para los Suboficiales, debe estar precedida y sustentada en un examen de fondo, completo y preciso de los cargos que se invocan para el retiro de miembros de esas instituciones, en las pruebas que se alleguen, y en fin todos los elementos objetivos y razonables que permitan sugerir el retiro o no del servicio de un funcionario.

RETIRO DISCRECIONAL POR RAZONES DEL SERVICIO DE OFICIALES Y SUBOFICIALES DE LA POLICIA NACIONAL Y FUERZAS MILITARES-Alcance de la facultad

discrecional/RETIRO DISCRECIONAL POR RAZONES DEL

SERVICIO DE OFICIALES Y SUBOFICIALES DE LA POLICIA NACIONAL Y FUERZAS MILITARES-Control por jurisdicción contencioso administrativa La facultad discrecional que se confiere en las disposiciones acusadas, encuentra una justificación constitucional en razón a la dificultad y complejidad que conlleva la valoración de comportamientos y conductas de funcionarios de la Fuerza Pública, que en un momento determinado y por causales objetivas puedan afectar la buena marcha de la institución con claro perjuicio del servicio público y, por ende, del interés general. Ahora, la atribución discrecional que por razones del servicio puede ser utilizada para retirar del servicio a miembros de la Fuerza Pública, no obedece a una actividad secreta u oculta de las autoridades competentes, por el contrario, para el caso sub examine ella queda consignada en un

acto administrativo controlable por la jurisdicción contenciosa administrativa a través de las acciones pertinentes en caso de desviación o abuso de poder. RETIRO DISCRECIONAL POR RAZONES DEL SERVICIO DE OFICIALES Y SUBOFICIALES DE LA POLICIA NACIONAL Y FUERZAS MILITARES-No vulneración de la igualdad, debido proceso, trabajo y estabilidad laboral No encuentra la Corte vulneración de los derechos constitucionales aludidos por el demandante, por cuanto, la Constitución Política faculta al legislador para establecer otras causales de retiro del servicio de servidores públicos, distintas a las establecidas por el artículo 125 de la Carta, sin que ello implique vulneración del principio constitucional a la estabilidad laboral. Las normas acusadas no desconocen el debido proceso, pues como lo ha sostenido la Corte el retiro del servicio previsto no es producto de una sanción sin que hubieran mediado las formas propias de un proceso penal o disciplinario, sino que se origina en un acto discrecional plenamente justificado. Tampoco resulta vulnerado el derecho de igualdad porque el retiro del servicio procede previo estudio de cada caso, mediante una apreciación de circunstancias singulares, que arrojan como conclusión la remoción de un servidor público que no cumple con los requisitos constitucionales exigidos para el desempeño de su función. Finalmente, el derecho al trabajo no se afecta pues los miembros de la Fuerza Pública no tienen “[u]n derecho adquirido sobre el cargo, ya que la naturaleza funcional del oficio conlleva la disponibilidad para la remoción de su personal”

Referencia: expediente D-5979

Demanda de inconstitucionalidad contra el artículo 4 parcial, de la Ley 857 de 2003 “Por medio de la cual se dictan nuevas normas para regular el retiro del personal de Oficiales y Suboficiales de la Policía Nacional y se modifica en lo pertinente a este asunto, el Decreto-ley 1791 de 2000”, y el artículo 104 del Decreto-ley 1790 de 2000 “Por el cual se modifica el Decreto que regula las normas de carrera del personal de oficiales y suboficiales de las Fuerzas Militares”.

Demandante: Pedro Antonio Herrera

Miranda

Magistrado Ponente:

Dr. ALFREDO BELTRÁN SIERRA

Bogotá, D.C., ocho (8) de marzo de dos mil seis (2006). La Sala Plena de la Corte Constitucional, en cumplimiento de sus atribuciones constitucionales y de los requisitos y trámite establecidos por el Decreto 2067 de 1991, ha proferido la siguiente

SENTENCIA

I. ANTECEDENTES En ejercicio de la acción pública de inconstitucionalidad consagrada en el artículo 241-1 de la Constitución Política el ciudadano Pedro Antonio Herrera Miranda, presentó demanda contra los artículos 4, parcial, de la Ley 857 de 2003 y 104 del Decreto-ley 1790 de 2000.

Por auto de 15 de septiembre del año en curso, el magistrado sustanciador admitió la demanda presentada, y ordenó fijar en lista la norma acusada. Así mismo, se dispuso dar traslado al señor Procurador General de la Nación para que rindiera su concepto y comunicó la iniciación del asunto al señor

Presidente de la República, al señor Presidente del Congreso de la República, al señor Ministro del Interior y de Justicia, al señor Ministro de Defensa Nacional y a Director General de la Policía Nacional, para los fines pertinentes.

II. NORMAS DEMANDADAS A continuación se transcribe el texto de las normas demandadas, publicadas en los Diarios Oficiales Nos. 44.161 de 14 de septiembre de 2000 y 45.412 de 26 de diciembre de 2003. Se subraya lo acusado. “Ley 857 de 2003

(diciembre 26) Artículo 4°. Retiro por voluntad del Gobierno o del Director General de la Policía Nacional. Por razones del servicio y en forma discrecional, el Gobierno Nacional para el caso de los Oficiales y el Director General de la Policía Nacional para el caso de los Suboficiales, podrán disponer el retiro de los mismos con cualquier tiempo de servicio, previa recomendación de la Junta Asesora del Ministerio de Defensa Nacional para la Policía Nacional, cuando se trate de Oficiales, o de la Junta de Evaluación y Clasificación respectiva para Suboficiales”. El ejercicio de las facultades a que se refiere el presente artículo podrá ser delegado en el Ministro de Defensa Nacional, para el caso de los Oficiales hasta el grado de Teniente Coronel y en los Directores de la Dirección General, Comandantes de Policía Metropolitana, de Departamentos de Policía y Directores de las Escuelas de Formación para el caso de los Suboficiales bajo su mando, observando el procedimiento que sobre el particular se señale en cuanto a composición y recomendaciones en el evento de tal delegación respecto de la Junta Asesora y de Evaluación y

Clasificación de que trata el inciso anterior. Parágrafo 1°. La facultad delegada en los Directores de la Dirección General, Comandantes de Policía Metropolitana, de Departamentos de Policía y Directores de las Escuelas de Formación a que se refiere el inciso anterior se aplicará para los casos de retiro del personal Nivel Ejecutivo y agentes bajo su mando, a que se refiere el artículo 62 del Decreto-ley 1791 de 2000. Parágrafo 2°. Los funcionarios competentes serán responsables por la decisión que adopten de conformidad con la Constitución y la ley. Decreto-ley 1790 de 2000 (septiembre 14) Artículo 104.- Retiro Discrecional. Por razones del servicio y en forma discrecional, se podrá disponer el retiro de los Oficiales y Suboficiales con cualquier tiempo de servicio previa recomendación del Comité de Evaluación para el efecto, el cual estará conformado por el segundo Comandante de Fuerza y el Comandante de la Unidad Operativa a la cual pertenezca. Cuando se trate de Oficiales se requiere previo concepto de la Junta Asesora del Ministerio de Defensa para las Fuerzas Militares. El acto administrativo de retiro se regirá por lo dispuesto en el artículo 99 de este Decreto”.

III. LA DEMANDA Considera el ciudadano demandante que las disposiciones acusadas desconocen los artículos 1, 13, 25, 29, 53, 217 y 218 de la Constitución

Política. El Estado Social de Derecho implica la garantía de los derechos de todas las personas, incluidos los servidores públicos que acceden al desempeño de los

cargos mediante carrera profesional, como son los miembros de la Fuerza Pública, quienes además se encuentran sometidos a riesgos distintos que los demás servidores del Estado. Las normas acusadas desconocen dicho concepto al consagrar como causal de retiro del servicio de los Oficiales y Suboficiales de la Policía Nacional, razones del servicio y en forma discrecional. El artículo 1 de la Carta establece la garantía de la estabilidad laboral sin distingo de regímenes especiales; por ello, las disposiciones acusadas al introducir un elemento subjetivo que permite de manera discrecional retirar a los servidores públicos que hacen parte de la Policía Nacional, viola el Estado Social de Derecho. El artículo 13 de la Constitución que consagra la igualad de trato para todas las personas, resulta violado por las disposiciones acusadas por cuanto los miembros de la Fuerza Pública están en desventaja frente al resto de servidores públicos del Estado porque: i) se les exige mayor responsabilidad en el cargo; ii) su trabajo es uno de los más riesgosos en la actividad del Estado, hasta el punto que ninguna aseguradora les otorga seguro de vida; iii) a pesar de que gozan de un régimen especial son tenidos como ciudadanos de tercera al facultar el retiro sin fórmula de juicio por la mera discrecionalidad del superior, sin motivación alguna. Permitir el retiro de un miembro de la Fuerza Pública del servicio activo de manera discrecional y sin motivación alguna, le priva del derecho al trabajo que garantiza el artículo 25 de la Constitución, el cual han obtenido previo el cumplimiento de requisitos académicos, pues todos los funcionarios con grado o sin el deben estudiar en las escuelas correspondientes para prestar el

servicio a la comunidad dentro de la respectiva Fuerza. Con las normas acusadas se está facultando a los superiores para que “expulsen del mercado laboral” a ciudadanos honestos. Los artículos cuestionados violan abiertamente el debido proceso al facultar a los superiores para que de manera discrecional y sin motivación alguna recomienden el retiro de Oficiales y Suboficiales, con lo cual se avala la arbitrariedad y se introduce un elemento subjetivo que permite aplicar caprichosamente dicha facultad. Aduce el actor que en un Estado Social de Derecho no deben existir facultades puramente discrecionales, pues tal como están redactadas las normas acusadas no se exige a quienes recomiendan el retiro del miembro de la Fuerza Pública la motivación del acto, con lo cual además se atenta contra el principio de estabilidad laboral que garantiza el artículo 53 de la Carta. Los artículos 217 y 218 de la Constitución se vulneran, pues los miembros de la Fuerza Pública son servidores de carrera según lo disponen las normas constitucionales citadas, y por lo tanto gozan de la protección que los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario brindan a todas las personas.

IV. INTERVENCIONES

1. Intervención de la Policía Nacional Alfonso Quintero García en su condición de Secretario General de la Policía Nacional, interviene en el presente proceso en defensa de la constitucionalidad de las normas acusadas. Aduce que la facultad discrecional para el retiro de miembros en la Policía Nacional se inició con la expedición del Decreto 2010 de 1992, el cual fue encontrado ajustado a la

Carta Política por esta Corporación en sentencia C-175 de 1993. Luego de citar apartes de dicha sentencia, señala que esa ha sido la tendencia de la legislación como puede observarse en los Decretos 574, 573, 132 de 1995, 1791 de 2000, y en la ley que se cuestiona. Manifiesta que en cuanto al retiro por voluntad del Gobierno Nacional y de la Dirección General de la Policía Nacional, la Corte Constitucional en sentencia C-525 de 1995 declaró exequible el artículo 12, del Decreto-ley 573 de 1995 que consagraba el retiro por voluntad del Gobierno y de la institución mencionada. Después de transcribir segmentos de la sentencia en cuestión, considera que la aplicación de la facultad discrecional cumple una función de trascendental importancia para el Estado y la sociedad, ya que los policías deben tener unas condiciones de moralidad, ética y eficiencia en el servicio a toda prueba, para lo cual la institución debe contar con un mecanismo expedito que permita removerlos cuando no se cumplen esas condiciones. Finaliza la entidad interviniente, expresando que “[l]a discrecionalidad no significa arbitrariedad, lo que busca es la eficacia de los miembros de la institución en la prestación del servicio en forma correcta, acorde a los postulados constitucionales y legales y que por reglamento le son propios, por tal motivo, la discrecionalidad se basa en la razonabilidad es decir cuando se justifique esta acción para mejoramiento del servicio, así mismo, en la Policía Nacional en la cual los valores de disciplina, moralidad y eficiencia adquieren características relievantes, por la misión a ella

encomendada el instrumento de discrecionalidad cobra importancia”.

2. Intervención del Ministerio de Defensa Nacional Sandra Marcela Parada Aceros, en calidad de apoderada especial del Ministerio de Defensa Nacional, solicita la declaratoria de exequibilidad de las disposiciones acusadas por encontrarlas ajustadas a la Constitución

Política. Manifiesta que es importante resaltar que las normas cuestionadas se encuentran inscritas dentro del régimen especial que cobija a los miembros de la Fuerza Pública, según lo preceptúa el artículo 217 de la Carta Política. Luego de referirse a la normatividad que regula la facultad discrecional para el retiro de miembros de la Fuerza Pública, pasa a explicar lo que doctrinalmente se entiende por “facultad discrecional” para proceder a continuación, a referirse al análisis jurisprudencial que de la misma se ha realizado por el Consejo de Estado, para lo cual cita in extenso, varias decisiones proferidas por esa Corporación. Pasa a referirse al contenido del artículo 104 demandado, para indicar que la facultad discrecional de retiro de miembros de la Fuerza Pública por razones del servicio, se ajusta en todo al principio de legalidad exigido para que los actos administrativos que se profieran “con su fundamento queden en firme y conserven su ejecutividad, es decir cuando se profieran previa recomendación del Comité de evaluación, lo que deberá constatarse en acta debidamente rubricada por todos los intervinientes, disponiendo la conformación de dicho Comité, el cual estará integrado por el Segundo Comandante de Fuerza, el Inspector General, el jefe de Personal de la

respectiva Fuerza, y el Comandante de la unidad operativa a la cual pertenezca”. Ello significa, aduce la apoderada de la entidad interviniente, que la Administración al proferir los actos debe ceñirse en su integridad a las disposiciones legales y constitucionales que los reglamentan, además de tener fundamentos relacionados con el buen servicio público, sin que eso signifique que deben exponerse en los actos administrativos, que como se sabe son expresión de la facultad discrecional, es decir, que no requieren ser motivados. En relación con la presunta vulneración del principio de igualdad, aduce la apoderada del Ministerio de Defensa Nacional que el actor no demostró que el tratamiento que califica como discriminatorio carece de fundamento constitucional y, por lo tanto, no tiene una base legítima, racional ni proporcionada. Agrega que el cargo también resulta insuficiente si se atiene a que por disposición expresa de la Carta Política y reconocimiento de la jurisprudencia, el régimen de carrera de la Fuerza Pública es especial y por lo tanto distinto al régimen de los demás miembros de la Administración Pública, tal como lo consagra el artículo 217 de la Constitución. Siendo ello así, y teniendo en cuenta que los regímenes son distintos, al demandante le corresponde la carga de explicar con mayor profundidad porqué el tratamiento diferente resulta injustificado, la cual no fue cumplida por el demandante. Por último, no encuentra la entidad interviniente vulneración del derecho al debido proceso, si se tiene en cuenta que según lo expresado por la jurisprudencia el mencionado derecho consiste en la sujeción de la autoridad administrativa a las reglas de procedimiento descritas en la ley. En ese

sentido, no se puede hablar de violación al debido proceso en el trámite que se surte en las Fuerzas Militares respecto de sus miembros, ya sea para los ascensos como para el retiro.

3. Intervención del ciudadano Medgar Tortello Montesino El interviniente coadyuva la demanda presentada por el actor, y solicita la inexequibilidad de los artículos demandados, así como la del numeral 8° del literal a) del artículo 100 del Decreto-ley 1790 de 2000, el cual guarda unidad normativa con el artículo 104 acusado. Considera que la causal de retiro del servicio activo de los Oficiales y Suboficiales de las Fuerzas Militares prevista en la norma citada, así como en el artículo 104 del mismo decreto, es inconstitucional por consecuencia.

Aduce que esta Corporación declaró la inexequibilidad del literal c) y del parágrafo del artículo 41 de la Ley 909 de 2004, cuyo texto es esencialmente similar al del numeral 8 literal a) del artículo 100 y al artículo 104 del Decreto-ley 1790 de 2000. En efecto, después de hacer referencia a los argumentos expuestos en la sentencia C-501 de 2005, considera que si la Corte Constitucional encontró contraria a la Carta Política la disposición legal que permitía el retiro del servicio de quienes estuvieran desempeñando empleos de carrera administrativa “por razones de buen servicio” y “mediante resolución motivada”, con mayor razón debe ser declarada contraria a la Carta Política la causal de retiro de Oficiales y Suboficiales de las Fuerzas Militares “por razones del buen servicio y en forma discrecional”. Expresa que los argumentos expuestos en la citada sentencia son igualmente

aplicables o predicables del retiro por voluntad del Gobierno o del Director General de la Policía Nacional de los miembros de esa institución “pues tanto su filosofía como su redacción y finalidad es la misma que está contemplada para los Oficiales y Suboficiales de las Fuerzas Militares (numeral 8 literal a) de los artículos 100 y 104 del Decreto ley 1790 de 2000); por consiguiente, el citado artículo 4° también debe ser declarado inexequible”. Una vez se refiere a su caso particular el cual relata detalladamente, solicita la declaratoria de inexequibilidad del numeral 8 literal a) del artículo 100 y el artículo 104 del Decreto-ley 1790 de 2000, por estar incursos en la figura de inexequibilidad por consecuencia, así como del artículo 4 de la Ley 857 de 2003.

V. CONCEPTO DEL PROCURADOR GENERAL DE LA NACION.

El Procurador General de la Nación en concepto No. 3983 de 8 de noviembre de 2005, solicita a la Corte la declaratoria de exequibilidad de las normas acusadas, bajo el entendido que las razones del servicio para el retiro discrecional de oficiales y suboficiales de la Policía Nacional y de las Fuerzas Militares deben ser objetivas, probadas, razonables y proporcionadas a la decisión de desvinculación, todo lo cual se debe consignar en la parte motiva de la recomendación de la junta competente y del acto administrativo de retiro, permitiéndole al separado del servicio la interposición de los recursos procedentes. La Vista Fiscal inicia su intervención refiriéndose a los derechos laborales que la Constitución Política consagra respecto de los servidores públicos,

específicamente al derecho a la estabilidad laboral en virtud del cual dichos servidores no podrán ser retirados de sus cargos sino por las causales específicamente establecidas en la Constitución y la ley. Al respecto, aclara que si bien el legislador cuenta con un amplio margen de configuración para establecer las causales de retiro de los trabajadores del Estado, las mismas deben enmarcarse en razones objetivas con respecto estricto del debido proceso. Con relación a los servidores públicos que hacen parte de la Fuerza Pública, luego de referirse brevemente a su naturaleza, funciones y finalidad desde el punto de vista constitucional y legal, expresa que en ese marco existe la posibilidad de establecer causales diversas para el retiro del servicio activo de los miembros de la Fuerza Pública, siempre y cuando obedezcan a razones objetivas y estén directamente relacionadas con la preservación de la integridad de la institución castrense y del orden constitucional establecido, y en tanto, le permitan al servidor público retirado el ejercicio del derecho de defensa, por cuanto “[l]os retiros sólo proceden en los casos y del modo que determinen la ley, es decir mediante circunstancias objetivas aplicadas por intermedio de un debido proceso, previamente establecido legalmente”. Precisamente, agrega el Procurador General, la Ley 857 de 2003 regula el retiro del servicio de oficiales y suboficiales de la Policía Nacional, y en su artículo 4, se refiere a la discrecionalidad del mismo por voluntad del Gobierno Nacional o del Director General de la Policía Nacional, circunstancia que encuentra constitucionalmente viable, sin que de ello se pueda predicar vulneración del derecho a la estabilidad laboral de los

miembros de la Fuerza Pública dada la naturaleza y finalidades de esa institución, como quiera que la conducta de sus miembros pueden afectar la esencia misma de la Policía Nacional y el orden constitucional vigente, lo cual requiere procedimientos preventivos de carácter expedito. Añade, que ello se entiende si se tiene en cuenta que “[l]a formación de sus miembros en asuntos de inteligencia, contrainteligencia, policía judicial, y la detentación de un poder público excepcional y el acceso a recursos tales como armas, municiones, información reservada, bases de datos, apoyos logísticos, entre otros, hacen muy difícil su control conductual con los medios de investigación ordinarios que se aplican a la mayoría de servidores públicos. Por eso su idoneidad moral es de exigencia superior a la normal, y el control de comportamiento más inmediato”. Manifiesta el Ministerio Público que en relación con el retiro del servicio de manera discrecional de miembros de la Fuerza Pública, esta Corporación se ha pronunciado en varias oportunidades, concretamente en lo que toca con las funciones de los Comités de Evaluación, encontrando que la discrecionalidad no puede ser confundida con arbitrariedad pues dichos comités deben cumplir su función de evaluación con respeto del debido proceso y el principio de legalidad. Después de transcribir apartes de las sentencias C-564 de 1998 y C-525 de 1995, expresa que la facultad discrecional que permite el retiro de miembros de la Fuerza Pública en los términos de la disposición legal acusada, debe comportar un carácter objetivo con observancia del debido proceso administrativo. Aduce que en el acto administrativo de retiro del servicio se deben exponer las razones, las

cuales además de ser objetivas deben tener un sustento probatorio razonable que soporte la decisión discrecional. Así mismo, la recomendación que formule la Junta respectiva debe estar precedida de un análisis del caso concreto, en el cual se tomen en consideración las razones que se invocan, las pruebas que se alleguen, la existencia o no de razones eximentes de responsabilidad, la trascendencia del comportamiento cuestionado para el mismo servicio y la no procedencia de medidas previas de corrección de tal conducta. El retiro discrecional del servicio de miembros de la Fuerza Pública, por tratarse de decisiones radicales en materia laboral, debe efectuarse con observancia del debido proceso y el derecho de defensa a fin de garantizar el derecho a la estabilidad que les asiste a los integrantes de la Policía Nacional como servidores públicos de carrera, “[p]or lo que deben basarse en causas objetivas, debidamente motivadas y probadas, permitiendo la interposición de los recursos a que haya lugar”. En caso de tomarse una decisión que no respete las garantías constitucionales al debido proceso y al derecho de defensa, el afectado con la misma puede acudir a la jurisdicción en procura del reconocimiento de sus derechos e incluso a la acción de tutela como mecanismo transitorio a fin de evitar un perjuicio irremediable.

VI. CONSIDERACIONES DE LA CORTE CONSTITUCIONAL

1. Competencia En virtud de lo dispuesto por el artículo 241, numeral 4, de la Constitución Política, la Corte Constitucional es competente para conocer de las acciones de inconstitucionalidad contra normas de rango legal, como la que se estudia en la presente demanda.

2. El asunto que se debate La discrecionalidad que consagran las disposiciones acusadas para el retiro del servicio de Oficiales o Suboficiales de la Policía Nacional y de las Fuerzas Militares, en los términos allí contemplados, a juicio del demandante, desconoce abiertamente el derecho fundamental al debido proceso, afecta en grado superlativo el principio de estabilidad laboral que consagra la Constitución Política para los servidores públicos de carreras especiales, así como el derecho al trabajo y el principio fundamental a la igualdad.

Corresponde determinar si las disposiciones acusadas consagran una facultad ilimitada y absoluta que desborda los límites constitucionales, tornando la discrecionalidad en arbitrariedad; o si por el contrario, se trata del ejercicio de una de potestad administrativa que permite el cumplimiento de los fines del Estado.

3. El retiro discrecional del servicio de Oficiales y Suboficiales de la Policía Nacional y de las Fuerzas Militares por razones del servicio, no desconoce los principios y derechos constitucionales. 3.1. Los principios y derechos que consagra la Constitución Política irradian a todas las personas, tanto es así que desde el Preámbulo de la Carta se asegura a los integrantes del pueblo de Colombia, la vida, la convivencia, el trabajo, la justicia, la igualdad, el conocimiento, la libertad y la paz.

El artículo 1 de la Constitución dispone que Colombia es un Estado social de Derecho que se funda en el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran, y en la prevalencia del interés general. En el artículo 2 se consagran los fines del Estado, como son, entre

muchos otros el de garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes que consagra la Carta Política. Entre los derechos reconocidos por la Constitución, se encuentra el derecho al trabajo en condiciones dignas y justas, con una connotación de derechodeber pues es además una obligación social de la cual gozan todas las personas, cuya protección especial debe ser garantizada por el Estado (C.P. art. 25). Para garantizar plenamente el mencionado derecho el artículo 53 de la Carta consagra unos principios mínimos fundamentales entre los que se encuentra la estabilidad en el empleo. Para hacerlo efectivo el Constituyente de 1991 dispuso en el artículo 125 superior que todos los empleos en los órganos y entidades del Estado son de carrera con las excepciones que allí se consag

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