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CE-11001-03-06-000-2015-00123-00(C)-2015

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Título
CE-11001-03-06-000-2015-00123-00(C)-2015
Autor
Consejo de Estado
Categoría
Jurisprudencia
Área del derecho
Administrativo
Año
2015

CONFLICTO DE COMPETENCIAS ADMINISTRATIVAS – Entre la Comisaría de Familia Comuna 16 de Medellín y la Defensoría de Familia del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Regional Antioquia, Centro Zonal Suroriental / PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO DE RESTABLECIMIENTO DE DERECHOS DE LOS NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES – Autoridades vinculadas El Código de la Infancia y la Adolescencia en lista y definió los derechos de los menores y regula su garantía y prevención, para lo cual estableció una serie de “medidas de restablecimiento de los derechos” y reguló el procedimiento administrativo para su concreción y efectividad. Su finalidad es la protección de los niños, niñas o adolescentes que se encuentren en condiciones de riesgo o vulnerabilidad, así como la restauración de su dignidad e integridad como sujetos y de la capacidad para hacer un ejercicio efectivo de los derechos que les fueron vulnerados (artículo 50 de la Ley 1098 de 2006). Con el fin de garantizar el acceso a los mecanismos de defensa y restablecimiento de los derechos de los niños, niñas o adolescentes, sujetos de especial protección por mandato de los artículos 44 y 45 de la Constitución Política la competencia para conocer y decidir sobre los procesos de restablecimiento de los derechos y la imposición de las medidas previstas para tal fin, se radicó en diferentes autoridades, unas con carácter principal, otras con carácter subsidiario, e incluso, otras que ejercen dicha competencia de forma supletoria y excepcional, a saber: (a) Defensorías de Familia. Titularidad principal para asegurar el restablecimiento de los derechos de

la infancia y la adolescencia; (…) (b) Comisarías de Familia: competencia subsidiaria en ausencia de defensorías de familia y competencia principal en asuntos relacionados con la violencia intrafamiliar; c) Inspecciones de Policía.

Competencia subsidiaria: Como se indicó anteriormente, en los lugares en donde no exista ni defensor ni comisario de familia, la función de restablecimiento de derechos de los niños, niñas y adolescentes corresponde al inspector de policía

(artículo 98 de la Ley 1098 de 2006); (d) Juez de Familia. Competencia supletoria y excepcional: La Ley 1098 de 2006 consagró plazos perentorios para adelantar el procedimiento de restablecimiento de derechos por parte de las autoridades administrativas anteriormente indicadas, so pena de que sea el juez de familia el que asuma el conocimiento de dicho asunto (parágrafo 2 del artículo 100). En tales casos, si la tardanza no se encuentra debidamente justificada, la inacción o retardo de las autoridades administrativas puede constituir una falta disciplinaria. La misma ley también previó que en los lugares donde no exista juez de familia, la competencia por vencimiento de términos será asumida por el juez civil municipal o el juez promiscuo municipal (artículo 120); y finalmente (e) Coordinador del centro zonal del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar. Seguimiento del cumplimiento de las medidas de restablecimiento de derechos: Asimismo el Código de la Infancia y la Adolescencia consagró que las autoridades competentes (defensores de familia, comisarios de familia, inspectores de policía o jueces) que ordenen medidas de protección o restablecimiento de derechos deberán

reportarlas al coordinador o coordinadora del centro zonal del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar del respectivo municipio, funcionario que deberá, por una parte, hacer seguimiento al cumplimiento de las mismas y, por la otra, articular y organizar las medidas que ordenen las autoridades señaladas en relación con la asignación de cupos y la organización de programas de atención especializada en los que se hagan efectivas las medidas.

FUENTE FORMAL: LEY 1098 DE 2006 – ARTICULO 79 / LEY 1098 DE 2006 –

ARTICULO 82

PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO DE RESTABLECIMIENTO DE DERECHOS DE LOS NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES – Cláusula general de competencia radica en el Defensor de Familia Defensorías de Familia. Titularidad principal para asegurar el restablecimiento de los derechos de la infancia y la adolescencia. (…) Esta Sala ha considerado que de la disposición transcrita (Ley 1098 de 2006 art. 82) se deduce una cláusula general de competencia cuya titularidad ejerce el defensor de familia con el grupo interdisciplinario, que conforman las defensorías de familia, como autoridades expertas para procurar la garantía de los derechos de los niños, niñas y adolescentes, prevenir su vulneración, y lograr su restablecimiento. Para la Sala no admite duda de que las defensorías y los defensores de familia han sido instituidos especial y específicamente para hacer efectiva la protección especial constitucional de sus derechos cuando se encuentran en situaciones de violación o seria amenaza contra los mismos. En consecuencia, por regla general las defensorías y los defensores de familia son las autoridades administrativas

competentes para garantizar los derechos de la infancia y la adolescencia y asegurar su restablecimiento. Esta competencia principal no implica vaciar competencias concretas de otras autoridades obligadas en casos específicos a actuar en desarrollo de la protección constitucional reforzada, bien sea con carácter exclusivo, ora de manera concurrente con el ICBF. Estas autoridades por supuesto, operan bajo las modalidades y en las circunstancias que la ley fija al establecerlas, como sucede en los casos de vulneración o amenaza de los derechos en un escenario de violencia intrafamiliar, como se analizará más adelante. Pero aun en estos casos de competencia de otras autoridades, las defensorías y los defensores de familia están obligados a prestar acompañamiento y asistencia complementaria a partir de su competencia principal y general y de los principios de colaboración y concurrencia, interés superior, protección integral y prevalencia de los derechos de los niños (artículos 44, 113 y 209 de la Constitución Política, y 7, 8, 9 y 10 de la Ley 1098 de 2006). NORMAS DE COMPETENCIA EN MATERIA DEL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO DE RESTABLECIMIENTO DE DERECHOS DE LOS NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES – Criterios de interpretación En diversas oportunidades la Sala advirtió que las normas de competencia en materia de protección de los derechos de la infancia y la adolescencia deben ser interpretadas tomando en consideración el interés superior de los menores y los demás principios que buscan la eficacia de los procedimientos y de las medidas para la protección de sus derechos. En particular, la Sala señaló que la asignación

de competencias debe tener en cuenta los siguientes principios y directrices contenidos en las disposiciones iniciales del Código de la Infancia y la Adolescencia para la protección integral de los menores: a) El principio del interés superior y el mandato de prevalencia de los derechos de los niños, niñas y adolescentes; b) Principio de inmediación; c) Criterio de “duda razonable”. Cuando exista duda razonable, la competencia debe ejercerla la Defensoría de Familia por ser la autoridad principal en el restablecimiento de derechos de menores de edad; y d) Principio de máxima eficacia de los procedimientos MALTRATO INFANTIL Y VIOLENCIA INTRAFAMILIAR – Concepto y diferencias El maltrato infantil es toda conducta en la cual incurran los obligados, que amenace o vulnere ese derecho, que, como está definido, hace referencia al desarrollo físico, psicológico, emocional, e intelectual de sus titulares. La jurisprudencia de la Corte Constitucional se ha ocupado del tema. Por vía de ejemplo, se cita la sentencia C – 442 de 2009 en la cual describió el maltrato infantil “(…) como toda conducta que tenga por resultado la afectación en cualquier sentido de la integridad física, psicológica o moral de los(as) menores de dieciocho (18) años por parte de cualquier persona…”. La Sentencia C397 de 2010 reiteró la anterior y se refirió a los tres tipos de maltrato que las investigaciones han identificado: “... de otra parte hay que tener en cuenta que dentro de los estudios relacionados con el maltrato infantil se han establecido tres

tipos. En primer lugar el maltrato físico que estaría relacionado con las lesiones personales o el daño en el cuerpo del niño; en segundo término, el maltrato psicológico o emocional, relacionado con conductas como las amenazas constantes, las burlas y ofensas que afecten al niño mental y moralmente, y, por último, el maltrato omisivo que se daría cuando al niño se le deja en situación de abandono o descuido que puede afectar su vida o su salud”. (…) En síntesis, el maltrato infantil se configura cuando por acción u omisión se causa daño al menor. Y en el ordenamiento colombiano, ese daño puede ser causado por cualquier persona que interactúe con el menor, según lo expresó el artículo 18 del Código de la Infancia y la Adolescencia atrás transcrito. Sin embargo, cuando la persona causante del daño está considerada por la ley como integrante de la familia su conducta se define y sanciona bajo el concepto de la violencia intrafamiliar. (…)En particular, el artículo 4 de la Ley 294 de 1996, modificado por las Leyes 575 de 2000 (artículo 1) y 1257 de 2008 (artículo 16), delimitó el concepto de violencia intrafamiliar en estos términos: “Toda persona que dentro de su contexto familiar sea víctima de daño físico, psíquico, o daño a su integridad sexual, amenaza, agravio, ofensa o cualquier otra forma de agresión por parte de otro miembro del grupo familiar, podrá pedir, sin perjuicio de las denuncias penales a que hubiere lugar, al comisario de familia del lugar donde ocurrieren los hechos y a falta de

este al Juez Civil Municipal o Promiscuo Municipal, una medida de protección inmediata que ponga fin a la violencia, maltrato o agresión o evite que esta se realice cuando fuere inminente.(…)” De la disposición transcrita se colige que este tipo particular de violencia se restringe al contexto familiar, esto es, a las circunstancias o situaciones en las cuales un miembro del grupo familiar amenaza o vulnera los derechos de otro miembro del mismo grupo por amenazas, agravios, ofensas o cualquier otra forma de agresión. Y que se trata de “toda persona” –y no solo ni especialmente individuos pertenecientes a niñez o adolescenciaque puede llegar a ser víctima. La jurisprudencia señaló que la violencia intrafamiliar es “todo acontecimiento que causa daño o maltrato físico, síquico o sexual, significa trato cruel, intimidatorio o degradante, amenaza, agravio, ofensa o, en general, implica cualquier tipo de agresión producida entre miembros de una familia, sean estos cónyuges o compañeros permanentes, padre o madre, ascendientes o descendientes, incluyendo hijos adoptivos, aunque no convivan bajo el mismo techo, comprendiendo, además, a todas las personas que en forma permanente integran una unidad doméstica”. VIOLENCIA INTRAFAMILIAR – Elementos configurativos de la violencia intrafamiliar como criterio diferenciador de las competencias entre Comisarias y Defensorías de Familia El concepto de violencia intrafamiliar, como criterio diferenciador de las competencias entre las comisarías y las defensorías de familia, está conformado por tres elementos: (i) la violencia, entendida como el hecho de infligir un daño

(físico, psíquico, moral o a la integridad sexual), o de sufrir amenazas, agravios, ofensas o cualquier otra forma de maltrato o agresión; (ii) el vínculo familiar, esto es que tales conductas se den entre quienes conforman una familia y al interior de la misma, y (iii) la relación de causalidad entre la situación de violencia intrafamiliar y el daño o amenaza a los derechos. La ausencia de cualquiera de estos elementos supone que la competencia para el proceso de restablecimiento de derechos no se traslada a los comisarios de familia, sino que se mantiene en las defensorías de familia como organismos encargados, por regla general, de la protección de los derechos de la infancia y la adolescencia. i) Primer elemento: la existencia de violencia (…) Con base en la definición legal, la Sala ha dicho en varias ocasiones que el concepto constitucional y legal de violencia intrafamiliar de ninguna manera se limita a la agresión o el ataque físico, pues los golpes, los empujones y las demás agresiones físicas no son la única forma de violencia intrafamiliar, pues todas aquellas conductas activas y pasivas que describen el maltrato infantil, pueden tornarse en violencia intrafamiliar cuando son imputables a alguno de los miembros del grupo familiar. (…) En el ámbito de protección legal a las mujeres contra cualquier forma de violencia, la Ley 1257 de 2008 estableció que existen diversas formas de maltrato: físico, sexual, psicológico o patrimonial, de las cuales solo dos están incluidas en la descripción típica del delito de

violencia intrafamiliar: la física y la psicológica. (…) (ii) Segundo elemento: la noción de “familia”, “miembros de la familia” y “personas integradas permanentemente a la unidad doméstica”. (…) El artículo 2° de la Ley 294 de 1996 desarrolló el concepto de familia, que aparece consagrado en el artículo 42 de la Constitución Política, para efectos de la prevención, corrección y represión de la violencia doméstica, y enumeró sus integrantes, en los siguientes términos: “La familia se constituye por vínculos naturales o jurídicos, por la decisión libre de un hombre y una mujer de contraer matrimonio o por la voluntad responsable de conformarla. Para los efectos de la presente Ley, integran la familia: a) Los cónyuges o compañeros permanentes; b) El padre y la madre de familia, aunque no convivan en un mismo hogar; c) Los ascendientes o descendientes de los anteriores y los hijos adoptivos; d) Todas las demás personas que de manera permanente se hallaren integrados a la unidad doméstica”. Esta Sala destacó que la ley de violencia intrafamiliar tiene como objeto proteger y conservar la familia, para lo cual señaló que la autoridad competente para lograr este objetivo, es decir, las comisarías de familia, solo tendrían competencia para aplicar las medidas de prevención o de mitigación a la violencia intrafamiliar cuando existan actos de violencia que vayan en detrimento de la unidad y armonía del núcleo familiar descrito en el artículo 2 de la Ley 294 de 1994. En relación con la enumeración de los miembros de la familia que trae el artículo 2 de la Ley 294 de 1994 y

particularmente sobre el literal d) que incluye a “todas las demás personas que de manera permanente se hallaren integrados a la unidad doméstica”, esta Sala concluyó que la permanencia de que habla la norma hizo referencia a “la convivencia de la víctima y del victimario bajo un mismo techo y las relaciones de afecto existentes en razón de la coexistencia”; y (iii) Relación de causalidad entre el daño y el hecho de violencia. La Sala consideró que, para que la competencia se traslade a los comisarios de familia, no basta con probar y mucho menos con afirmar que un niño, niña o adolescente sufrió alguna clase de maltrato, vulneración o amenaza en sus derechos, y que previa o simultáneamente se haya presentado en su familia un acto o una situación continuada de violencia intrafamiliar, pues resulta necesario argumentar y demostrar que dicho acto o situación ocasionó el maltrato, la vulneración o la amenaza de la cual es víctima el menor de edad. (…) En síntesis: El contexto familiar está circunscrito a la noción de unidad doméstica que no se refiere exclusivamente a la residencia, vivienda o lugar de habitación, sino a la familia misma. Por lo tanto, la situación de violencia debe presentarse entre miembros de una familia, llámese cónyuge o compañero permanente, convivan o no bajo el mismo techo, padre o madre, ascendientes o descendientes de estos, incluyendo hijos adoptivos, y en general, todas las personas que de manera permanente se hallaren integrados a la unidad doméstica. La violencia intrafamiliar puede ocurrir fuera de los límites de la vivienda, siempre y cuando la afectación a los derechos sea perpetrada por

miembros de la unidad doméstica o familiar. No hay violencia intrafamiliar cuando algún miembro o todos los miembros de la familia son amenazados o vulnerados en sus derechos, por una persona ajena a la familia o sin vínculos de permanencia al núcleo familiar, aunque tal hecho ocurra dentro de los muros de su propia casa. Cuando el asunto ha sido puesto en conocimiento de un defensor de familia o está siendo conocido por este, y el defensor pretende desprenderse de su competencia general, para trasladarlo a una comisaría de familia, por considerar que el maltrato infantil, la vulneración o la amenaza de derechos se presenta en un contexto de violencia intrafamiliar, tiene la carga de demostrar, argumentativa y probatoriamente, que dicho maltrato, vulneración o amenaza se da como consecuencia o efecto de una situación de violencia (en cualquiera de sus modalidades) que ocurre en la familia o unidad doméstica a la cual pertenece el menor de edad. Con base en lo anterior pueden clasificarse los siguientes escenarios: (a) El maltrato infantil que demanda la acción del Estado ocurre por fuera de la familia y sin vinculación prima facie con situaciones de violencia intrafamiliar. En este escenario es incontestable la competencia de la Defensoría. (b) El maltrato infantil ocurre dentro de la familia pero no es el producto directo e inmediato de la violencia intrafamiliar, por manera que la mera intervención en esta no posee la virtualidad que le permita constituirse en el medio idóneo para lograr una efectiva protección de los derechos conculcados al niño, niña o adolescente. Este escenario también convoca la competencia de la Defensoría. Y

al igual que en el escenario a. (ut supra), es independiente del hecho de que puedan encontrarse manifestaciones de violencia intrafamiliar, en cuya presencia se activan las competencias del Comisario para lo de su cargo, pero no se somete a ellas el restablecimiento pleno de los derechos del niño, niña o adolescente. (c) El maltrato infantil ocurre dentro de la familia, no reviste complejidades de especial gravedad, y es el producto directo e inmediato de la violencia intrafamiliar. En este tipo de casos debe entenderse que la intervención del Comisario, en ese dominio principal de su competencia que es la violencia intrafamiliar, puede ser un medio idóneo para lograr la efectiva protección de los derechos conculcados al niño, niña o adolescente. En consecuencia deberá abordar tal intervención, en desarrollo de la cual habrá de dar prioridad a quienes gozan de especial protección constitucional. (d) El maltrato infantil ocurre dentro de la familia y es producto, entre otras causas, de la violencia intrafamiliar, pero la etiología que lo produce es de mayor entidad y complejidad y trae por ende aparejado un nivel de maltrato de cierta mayor gravedad. En este escenario, de nuevo, la mera intervención en la situación de violencia intrafamiliar no posee la virtualidad que le permita constituirse en el medio idóneo para lograr una efectiva protección de los derechos conculcados al niño, niña o adolescente, razón por la cual tal propósito demanda la entrada en acción de la Defensoría y predica su competencia. Dados los hechos constitutivos de violencia intrafamiliar, se activan de manera concurrente las competencias del Comisario para lo de su cargo, pero, evidentemente, no se

somete a ellas el restablecimiento pleno de los derechos del niño, niña o adolescente. (e) Los escenarios en los que se activan o podrían activarse competencias concurrentes de Defensorías y Comisarías, tienen tal característica concurrente en lo que hace a la defensa de los derechos del niño, niña o adolescente. Es entendido que si en uno de tales escenarios existen múltiples víctimas y entre ellos alguna persona adulta, la competencia de autoridades diferentes del ICBF no concurre con las de esta institución sino en lo que respecta a niñez y adolescencia. La Comisaría habría de darles prioridad a estos últimos y coordinar acciones con la Defensoría.

FUENTE FORMAL: LEY 1098 DE 2006 – ARTICULO 18 / LEY 294 DE 1996 / LEY 575 DE 2000 / LEY 1257 DE 2008

CONDUCTA NEGLIGENTE – Configura un incumplimiento de los deberes y obligaciones de los padres, pero no necesariamente configura violencia intrafamiliar De acuerdo con los documentos recibidos, la Sala encuentra que la conducta que dio lugar a la actuación administrativa fue el comportamiento de la madre adolescente L.F.T.T., lo que permitió evidenciar una situación de descuido y trato negligente hacia la menor A.D.T., puesto que su progenitora se ausenta de la casa sin previo aviso, dejando a la menor A.D.T. bajo el cuidado de quienes habitan en la misma vivienda, colocando a la menor en situación de riesgo o de peligro. La madre adolescente ha reconocido su ausencia en el hogar, el abandono de la menor y el consumo de sustancias psicoactivas. Asimismo, dentro de las

diligencias de verificación se pudo establecer que la madre adolescente L.F.T.T. madre de la menor A.D.T., también se encuentra en estado de vulnerabilidad ya que fue abandonada por sus padres desde pequeña y fue dejada bajo el cuidado de su abuela Martha Ligia Ríos. La Comisaría de familia de apoyo, mediante auto de fecha 21 de mayo de 2015, “por medio de la cual se emiten medidas provisionales urgentes de restablecimiento de derechos a favor de una niña y una adolescente”, protegió a la madre adolescente, con la finalidad de que sus padres ejerzan su rol y responsabilidad paternal. Por lo tanto, resulta evidente la necesidad de apoyo especializado para la menor adolescente, con la finalidad que pueda darle una crianza adecuada a la menor A.D.T. (…) Por lo anterior, se puede concluir que el origen de los hechos evidencia claramente: i) una conducta irresponsable por parte de la madre adolescente, sin configurarse la intención o propósito de causarle daño a la menor A.D.T., lo cual no configura maltrato en un contexto de violencia intrafamiliar; ii) una conducta negligente por parte de los padres de la madre adolescente L.F.T.T. que tampoco configura violencia intrafamiliar, sino que es un incumplimiento general a los deberes y obligaciones paternales. En efecto, se trata de un asunto en el que la vulneración de los derechos de la menor A.D.T., tiene como fuente la vulneración de los derechos de su progenitora, y no una conducta de ésta que se tipifique en violencia intrafamiliar. En consecuencia, por no existir un contexto de violencia intrafamiliar, la autoridad competente para continuar el proceso administrativo de

restablecimiento de derechos de las menores L.F.T.T y A.D.T. es la Defensoría de Familia, Regional Antioquia, Centro Zonal Integral Suroriental.

CONSEJO DE ESTADO

SALA DE CONSULTA Y SERVICIO CIVIL

Consejero ponente: ALVARO NAMÉN VARGAS (E)

Bogotá D.C., siete (7) de diciembre de dos mil quince (2015) Radicación número: 11001-03-06-000-2015-00123-00(C) Actor: COMISARIA DE FAMILIA – COMUNA 16 DE MEDELLIN La Sala de Consulta y Servicio Civil del Consejo de Estado, en cumplimiento de la función prevista en el artículo 39, en concordancia con el artículo 112 numeral 10 del Código de Procedimiento Administrativo y de lo Contencioso Administrativo (CPACA), Ley 1437 de 2011, resuelve el conflicto negativo de competencias de la referencia, suscitado entre la Comisaría de Familia Comuna 16 de Medellín y la Defensoría de Familia del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Regional Antioquia, centro Zonal Suroriental, con el fin de determinar el competente para adelantar el proceso de restablecimiento de derechos de las menores L.F.T.T. y A.D.T.

I. ANTECEDENTES

1. El 20 de mayo de 2015, la Policía Nacional atendió un requerimiento realizado por los residentes del Barrio Belén del Municipio de Medellín, por posible negligencia y abandono de una bebé de 9 meses de edad. En el lugar de los hechos se encontraba la señora Mónica Johanna Ramírez Charlot, quien señaló

que solicitaba la intervención de la autoridad con la finalidad de velar por el bienestar de la menor A.D.T., ya que la adolescente L.F.T.T. (madre de la menor) es consumidora de sustancias alucinógenas, no atiende a la bebé y prefiere dejarla en un hogar de paso. En la misma diligencia, se contactó con el padre adolescente de la menor A.D.T., quien manifiestó que “prefiere que asuma los cuidados la familia extensiva” (folio 2).

2. El mismo día se tomó versión libre de la madre adolescente L.F.T.T., en la Inspección de Permanencia Uno, donde reconoció que se ausentaba por varios días. Afirmó que vive en la casa de su abuela y de su tía. Su mamá se fue de la casa hace varios días. Mencionó que su tía Gloria Elena Charlot Rios los humilla.

Asímismo, señaló que ella no trabaja ni estudia y hace aproximadamente un mes empezó a consumir marihuana.

3. Como quiera que el padre adolescente de la menor A.D.T. manifestó que se le entregara la custodia y cuidados personales de su hija a la familia extensa, la Policía remitió las diligencias a la Comisaría de Familia de Apoyo de Medellín (folio

3).

4. El día 21 de mayo de 2015, la Subsecretaría de Gobierno Local y Convivencia, Comisaría de Apoyo1, recepcionó la solicitud de restablecimiento de derechos de la menor A.D.T., identificando como derechos vulnerados, la integridad personal, la protección contra abandono físico, emocional o psicoafectivo, la protección contra el contagio de enfermedades infecciosas y

consumo de sustancias pscicoactivas, la vida, calidad de vida y ambiente sano. Asimismo, identificó como presuntos transgresores de dichos derechos a la adolescente L.F.T.T. madre de la menor A.D.T. y a la señora Gloria Elena Charlot Rios tía de la adolescente (folio 6). 1 Sobre las Comisarías de Familia de Apoyo: “En el Municipio de Medellín las comisarías de familia fueron creadas a través del decreto 001 de 1991 mediante el cual se dio origen a cinco comisarías de familia estratégicamente ubicadas para cubrir la totalidad de los barrios de la ciudad. En la actualidad Medellín cuenta con 21 comisarías ubicadas territorialmente en cada una de sus comunas y corregimientos en horario diurno, además desde el mes de julio de 2009 opera una comisaría de apoyo nocturno como respuesta gradual a la necesidad de satisfacer la creciente demanda de servicios por parte de la comunidad”.

Tomado: https://www.medellin.gov.co/irj/go/km/docs/pccdesign/SubportaldelCiudadano_2/ PlandeDesarrollo_0_0_0_0/InformacinGeneral/Shared%20Content/Comisar%C3%ADas%20de %20Familia%20y%20Nuestro%20Modelo%20de%20Atención.pdf

5. El mismo 21 de mayo de 2015, la Secretaría de Gobierno y Derechos Humanos, Subsecretaría de Gobierno Local y Convivencia, mediante auto, ordenó: i) la “verificación de estado de derechos a profesional del área de sicología” adscrito a la Comisaría de Familia de Apoyo, con la finalidad de hacer la verificación del estado de derechos, conforme al artículo 52 de la Lay 1098 de

2006, de la menor A.D.T. de 9 meses de edad y ii) “tomar medidas de urgencia en restablecimiento de derechos a su favor” (folio 7).

6. Una vez realizada la visita en el lugar donde se encontraba la menor A.D.T., el psicólogo hizo las siguientes observaciones: “La adolescente L.F.T.T., madre de la bebé A.D.T., de nueve meses de edad, tiene a su hija en abandono por encontrarse consumiendo sustancias pscicoactivas de forma habitual.

Actualmente la bebé se encuentra bajo los cuidados de sus tatarabuelas y bisabuela, en ocasiones la mamá de la bebé bajo efectos de los psicoactivos pretende sacar su hija para la calle y sus cuidadoras al no permitir que su mamá se la lleve, se genera un conflicto. La adolescente al parecer L.F.T.T., al parecer desde niña fue descuidada por sus progenitores quienes se la entregaron al cuidado de la abuela Martha Ligia Ríos. La adolescente desde la edad de 11 años al parecer se fue para la calle y recibía maltrato por parte de su abuela, debido a que desafiaba la norma y no tenían control sobre ella. La adolescente L.F.T.T., requiere de tratamiento para su consumo de psicoactivos y no se encuentra en condiciones para responder por los cuidados de su hija A.D.T. En el tiempo que estado con su hija no le ha suministrado debidamente los alimentos y tampoco la tiene inscrita en el sistema de seguridad social, para garantizarle el derecho a la salud. Se sugiere que mientras la adolescente L.F.T.T. se encuentre bajo los efectos de las sustancias psicoactivas y no se someta a un tratamiento, no puede estar bajo (sic)

los cuidados de su hija A.D.T. Conviene insistir que la adolescente L.F.T.T. acceda a un tratamiento para su habitual consumo de psicoactivos y sea institucionalizada, para que no continúen la calle y a futuro luego de su recuperación pueda asumir los cuidados de su hija A.D.T.” (folios 9 y 9vto).

7. La Secretaría de Gobierno y Derechos Humanos, Subsecretaría de Gobierno Local y Convivencia, Comisaría de Familia de Apoyo, mediante auto “por medio de la cual se emiten medidas provisionales urgentes de restablecimiento de derechos a favor de una niña y un adolescente”, consideró que una vez analizado y valorado el informe de la Policía de Infancia y Adolescencia, se hace necesario que se proceda al restablecimiento de los derechos de la menor A.D.T.

En el señalado informe, se describió que la adolescente L.F.T.T. (madre de la menor A.D.T.), se ausenta de la casa sin previo aviso, dejando la bebé al cuidado de las personas que habitan la misma vivienda, no cumple normas en el hogar y es consumidora de sustancias psicoactivas. De esta forma, el pscicólogo encargado recomendó emitir una medida de urgencia para restablecer los derechos de la menor A.D.T., y consideró como vulnerados, el derecho a la vida, a la calidad de vida en un ambiente sano y el derecho de protección. Asimismo, quedó plasmado en el informe, situaciones de llamado de atención hacia la madre adolescente por parte de la señora Gloria Elena Charlot Rios (tía de la madre adolescente), al no compartir los comportamientos inadecu

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