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CE-25000-23-24-000-2002-00598-01-2010

Consejo de Estado

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Título
CE-25000-23-24-000-2002-00598-01-2010
Autor
Consejo de Estado
Categoría
Jurisprudencia
Área del derecho
Administrativo
Año
2010

PRINCIPIO NON BIS IN IDEM - Contenido y alcance / PRINCIPIO NON BIS IN IDEM - Presupuestos para su violación / PRINCIPIO NON BIS IN IDEMInexistencia de violación en actuación de la Superintendencia de Industria y Comercio / MULTAS - Imposición por hechos diferentes no viola principio nom bis in idem / PRINCIPIO NON BIS IN IDEM - Invulneración al imponerse multas por infringir una norma en formas distintas La demandante alega que la Superintendencia de Industria y Comercio pasó por alto el hecho de que Carulla Vivero S.A. sólo tiene un procedimiento de etiquetamiento de la totalidad de productos ofrecidos en los distintos puntos de venta de Carulla Vivero, de donde se sigue que la conducta imputable y sancionable es una sola, pese a que una falla en el procedimiento se haya visto reflejada en información errónea sobre cuatro productos en promoción, a saber: “ZUM NARANJA, AHORRE 10%”, “ZUM KILO, GRATIS 330 gr”, DOS JABONES COCO BARRA, GRATIS PURO” y “CREMA LAVAPLATOS LA GUERRERA LIMÓN x 500 G, pague 2 lleve 3”. Acerca de la violación o desconocimiento del principio de non bis in ídem, esta Sala ha dicho lo siguiente: “Efectivamente, nuestra Constitución Política consagra el derecho a “no ser juzgado dos veces por el mismo hecho”. Pero es necesario precisar el alcance de este principio, pues para que se consolide un hecho igual que excluya un nuevo juzgamiento sobre el mismo, se requiere: a) Identidad del sujeto; b) Identidad de la conducta; c)

Identidad de circunstancias de tiempo, modo y lugar.”. Asimismo, en providencia de 11 de octubre de 2007 (M.P. Marco Antonio Velilla Moreno), en relación al principio de non bis in ídem, la Sala precisó que éste se configura cuando por unos mismos hechos se juzga a una persona natural o jurídica dos o más veces, en una misma modalidad. Ahora bien, de conformidad con los documentos obrantes en el expediente, el 20 de junio de 2001 funcionarios de la Superintendencia de Industria y Comercio adelantaron una inspección al punto de venta de Carulla Vivero S.A. ubicado en el sector de Montevideo, con el propósito de comprobar el cumplimiento de las disposiciones legales, relativas a la indicación pública de precios, específicamente resoluciones 2416 y 11448 de 2000 y artículos 14 y 16 del decreto 3466 de 1982. Practicada la inspección, las autoridades constataron irregularidades en la información ofrecida al consumidor al momento de la venta, respecto de cuatro productos que se encontraban en promoción (…) Visto lo anterior, para la Sala es claro que en el asunto objeto de estudio no existió violación del principio de non bis in ídem, puesto que los hechos que dieron lugar a la imposición de las tres (3) multas son diferentes, en tanto la Superintendencia de Industria y Comercio constató que en cuatro productos se había brindado información errónea al consumidor, ofreciéndose como gratuitos bienes que realmente tenían un valor adicional. Así pues, aun cuando el procedimiento de etiquetamiento utilizado por Carulla Vivero S.A. sea uno solo, lo cierto es que el

mismo originó la publicación errada en el precio de cuatro productos en modalidades de promoción distintas y, por ende, no puede concluirse que una misma conducta haya sido sancionada en tres ocasiones, puesto que está probado que la demandante infringió los artículos 14 y 16 del Decreto 3466 de 1982 de, al menos, cuatro formas diferentes.

FUENTE FORMAL: DECRETO 3466 DE 1982 – ARTICULO 14 / DECRETO 3466

DE 1982 – ARTICULO 16

NOTA DE RELATORIA: Sobre el alcance del principio non bis in idem, sentencias, Consejo de Estado, Sección Primera, Expediente núm. 1998 0603, del 17 de mayo de 2001, C.P. Olga Inés Navarrete Barrero; y Expediente núm. 1994 04373 01, del 11 de octubre de 2007, C.P. Marco Antonio Velilla Moreno.

PRECIOS POR UNIDAD DE MEDIDA - Indicación por parte de los grandes almacenes / PRECIOS POR UNIDAD DE MEDIDA - Indicación conforme a cronograma establecido en la Resolución 2416 de 2000 de la SIC / INFORMACION SOBRE BIENES Y SERVICIOS - Debe ser veraz y suficiente / PROPAGANDA COMERCIAL CON INCENTIVOS - Responsabilidad de los productores cuando no corresponda a la realidad o induzca a error al consumidor / INDICACION DE PRECIOS POR UNIDAD DE MEDIDAInexistencia de relación con el deber de proporcionar información veraz al consumidor al momento de la venta Alega el demandante que las “desviaciones” en los precios de productos en promoción encontradas por la Superintendencia de Industria y Comercio,

corresponden al margen de error permitido en el cronograma de aplicación de los artículos 14 y 16 del Decreto 3466 de 1982, establecido en la Resolución 2416 de 2000 expedida por la Superintendencia. (…) A primera vista advierte la Sala que el cronograma mencionado por el demandante y referido en el artículo 3° de la Resolución 2416 de 2000, fue establecido para la indicación al público, en los grandes almacenes, de los “precios por unidad de medida” de los productos que allí se mencionan y dentro de los cuales no se cuentan bebidas en polvo ni jabones. Asimismo, en el asunto de la referencia las multas impuestas obedecen al incumplimiento de las obligaciones previstas en los artículos 14 y 16 del Decreto 3466 de 1982, relacionadas con la información que se brinda a los consumidores sobre los componentes y calidades de los bienes y servicios ofrecidos al público y con la propaganda comercial que se lleva a cabo por el sistema de incentivos, obligaciones ajenas e independientes de aquella relacionada con la indicación del precio por unidad de medida definido en los artículos 1º y 2º de la Resolución 2416 de 2000. Por consiguiente, el cronograma establecido en el artículo 3º de la resolución en comento, no es aplicable a la implementación de disposiciones distintas a aquella relativa a la obligación que tienen los grandes almacenes de indicar el precio por unidad de medida de los bienes ofrecidos al público, y no tiene relación con la aplicación de los artículos 14 y 16 del Decreto 3566 de 1982, esto es, con el cumplimiento del deber de proporcionar información veraz al consumidor

al momento de la venta. Así las cosas, el cargo propuesto no prospera.

FUENTE FORMAL: DECRETO 3466 DE 1982 – ARTICULO 14 / DECRETO 3466

DE 1982 – ARTICULO 16 / RESOLUCION 2416 DE 2000 DE LA

SUPERINTENDENCIA DE INDUSTRIA Y COMERCIO – ARTICULO 1 / RESOLUCION 2416 DE 2000 DE LA SUPERINTENDENCIA DE INDUSTRIA Y COMERCIO – ARTICULO 2 / RESOLUCION 2416 DE 2000 DE LA

SUPERINTENDENCIA DE INDUSTRIA Y COMERCIO – ARTICULO 3

INFORMACION COMERCIAL AL CONSUMIDOR - Sobre componentes y propiedades de bienes y servicios / INFORMACION SOBRE BIENES Y SERVICIOS - Características de la información: veracidad y suficiencia / PROPAGANDA COMERCIAL CON INCENTIVOS - Irreal o que conduzca a error al consumidor. Responsabilidad del anunciante / PROPAGANDA COMERCIAL CON INCENTIVOS - Irreal o que conduzca a error al consumidor. Responsabilidad del productor / PROPAGANDA COMERCIAL CON INCENTIVOS - Sanciones cuando es irreal o conduce a error al consumidor / PRODUCTORES DE BIENES Y SERVICIOS - Responsabilidad por propaganda comercial irreal o que conduce a error al consumidor / EXPENDEDORES DE BIENES Y SERVICIOS - Responsabilidad por propaganda comercial irreal o que conduce a error al consumidor / PROPAGANDA COMERCIALConcepto / PROPAGANDA COMERCIAL IRREAL O QUE INDUCE A ERRORSanciones. Criterios para establecerlas / GANANCIA ADICIONAL DEL EMPRESARIO - No es criterio para establecer sanción por propaganda

comercial irreal o que induce a error al consumidor La parte actora sostiene que en el mes de junio de 2001 las ventas de productos en promoción tan solo representaron el 9.52% del total de operaciones y ventas realizadas por Carulla Vivero S.A. en ese mes, de modo que las fallas en la indicación de precios de productos en promoción detectadas por la Superintendencia de Industria y Comercio, resultan mínimas y no tiene la posibilidad de afectar en términos generales la política de fijación de precios de esa empresa. Al respecto, la Sala considera pertinente traer a colación los argumentos expuestos por la Superintendencia de Industria y Comercio dentro de la parte considerativa de las Resoluciones 34917 de 2001 (26 de octubre), 35041 de 2001 (29 de octubre) y 35012 de 2001 (30 de octubre): “De acuerdo con lo señalado en los artículos 14 y 16 del decreto 3466 de 1982, toda información que se de al consumidor acerca de los componentes y propiedades de los bienes y servicios que se ofrezcan al público deberá ser veraz y suficiente. Por tanto, al tenor de los artículos 31 y 32 ibídem, los anunciantes serán responsables en los términos de la información comercial suministrada a los consumidores sobre aspectos que comprenden los conceptos de componentes y propiedades de los bienes y servicios que se ofrecen al público y aquella que se hagan por el sistema de incentivos al consumidor, debiendo asegurar que esta corresponde a la realidad y no induce o puede inducir a error al consumidor respecto de precio, calidad o idoneidad del bien o servicio respectivo.” El artículo 31 del Decreto 3466 de 1982,

contempla la responsabilidad que cabe a los productores, entre otras, por la propaganda comercial de bienes y servicios que no corresponda a la realidad o induzca a error al consumidor, mientras que el artículo 32 establece que de comprobarse tal conducta, se impondrá la sanción a la que hace referencia el literal a) del artículo 24 del decreto, esto es, multa no inferior a un (1) salario mínimo ni superior a cien (100) salarios mínimos legales mensuales vigentes para la fecha de ocurrencia de los hechos. Ahora bien, sobre la responsabilidad que cabe a los expendedores en los términos de los artículos 14, 16, 31 y 32 del Decreto 3466 de 1982, vale la pena traer a colación lo expuesto en sentencia de 19 de noviembre de 2009 (M.P. María Claudia Rojas Lasso), en cuanto a que no sólo los productores son responsables por la información que se brinda sobre los bienes y servicios ofrecidos al público, toda vez que los expendedores deben responder por la propaganda comercial que adelanten sobre los bienes ofrecidos en sus establecimientos. En aquella ocasión, la Sala sostuvo: “Para la Sala, de las normas trascritas se desprende claramente que no solamente el productor puede ser sancionado por incurrir en las conductas allí descritas, sino también el distribuidor o expendedor, máxime cuando por propaganda comercial se entiende “Todo anuncio que se haga al público para promover o inducir a la adquisición, utilización o disfrute de un bien o servicio, con o sin indicación de sus calidades, características o usos, a través de cualquier medio de divulgación, tales como

radio, televisión, prensa, afiches, pancartas, volantes, vallas y, en general, todo sistema de publicidad”, anuncio que no solamente puede provenir del productor sino, como ocurrió en el asunto que se examina, del expendedor. La actora es responsable por la información allí consignada, en la medida en que fue en su establecimiento de comercio donde se exhibió el producto y por ende, donde se indujo al público en error.” A partir de lo anterior, la Sala encuentra que hay lugar a la sanción si se comprueba, de oficio o a petición de parte, que se ha suministrado información que no corresponde a la realidad o induce a error al consumidor acerca de los componentes, características y propiedades de los bienes y servicios ofrecidos. Por tanto, no es menester que, con miras a imponer la sanción a la que hace referencia el artículo 32 del Decreto 3466 de 1982, la Superintendencia pruebe que la información errónea proporcionó ganancias adicionales representativas a la empresa que incurrió en dicha conducta, puesto que tal exigencia no responde al tenor literal de la norma ni a su finalidad, cual es proteger los derechos del consumidor. El cargo no prospera.

FUENTE FORMAL: DECRETO 3466 DE 1982 – ARTICULO 14 / DECRETO 3466

DE 1982 – ARTICULO 16 / DECRETO 3466 DE 1982 – ARTICULO 31 / DECRETO 3466 DE 1982 – ARTICULO 32

NOTA DE RELATORIA: Sobre la responsabilidad de los expendedores por la propaganda comercial de bienes y servicios, sentencia, Consejo de Estado, Sección Primera, Expediente núm. 2002 0523, del 19 de noviembre de 2009, C.P.

María Claudia Rojas Lasso. BIENES Y SERVICIOS - Responsabilidad del productor por propaganda comercial / RESPONSABILIDAD DEL PRODUCTOR DE BIENES Y SERVICIOS - Por propaganda comercial / RESPONSABILIDAD DEL PRODUCTOR DE BIENES Y SERVICIOS - Causales de exoneración: suplantación o adulteración de propaganda comercial / FUERZA MAYOR Y CASO FORTUITO - No eximen de responsabilidad a productor de bienes y servicios por propaganda comercial Sostiene el demandante que de acuerdo con el inciso segundo del artículo 32 del Decreto 3466 de 1982, el productor sólo podrá ser exonerado de responsabilidad cuando demuestre que la marca, la leyenda o la propaganda comercial fue adulterada o suplantada sin que hubiese podido evitar a adulteración o suplantación, de modo que debe ser exonerado del pago de las multas impuestas mediante los actos acusados, puesto que los errores presentados en los precios de los productos en promoción se debieron a fallas técnicas del software de etiquetamiento ajenas a su voluntad, configurándose fuerza mayor. Observa la Sala que, contrario a lo expuesto por el demandante, el artículo 32 del Decreto 3466 de 1982 no menciona como causal de exoneración de responsabilidad la ocurrencia de eventos de fuerza mayor o caso fortuito, sino la adulteración o suplantación de la propaganda comercial que llegare a ocurrir sin que el productor o expendedor pudiese evitarlo. Así pues, con miras a que la exoneración resultara procedente, correspondía a Carulla Vivero S.A probar que los precios de las promociones “ZUM NARANJA, AHORRE 10%”, “ZUM KILO, GRATIS 330 gr”,

“DOS JABONES COCO BARRA, GRATIS PURO” “CREMA LAVAPLATOS LA GUERRERA LIMÓN x 500 g, pague 2 lleve 3” habían sido adulterados o suplantados, lo cual no ocurrió pues como reconoció la demandante, los precios fueron fijados mediante el procedimiento de etiquetamiento dispuesto por ella para el efecto. De cualquier manera y aunque en gracia de discusión se admitiera que la norma refiere la fuerza mayor o el caso fortuito como eximentes de responsabilidad, no habría lugar a declarar la exoneración deprecada, puesto que las fallas presentadas por el software de etiquetamiento al momento de su instalación no son ni absolutamente irresistibles (fuerza mayor) ni imprevisibles (caso fortuito). En efecto, tratándose de instalación de programas o software la ocurrencia de fallas constituye un hecho previsible para quien está a su cargo y, por lo mismo, correspondía a la demandante adoptar las medidas suficientes para evitar que inconvenientes de ese tipo afectaran la información que se ofrecía a los consumidores sobre los bienes y servicios allí comercializados. Así las cosas, el cargo no prospera.

FUENTE FORMAL: DECRETO 3466 DE 1982 – ARTICULO 32

SANCION POR INFORMACION COMERCIAL ENGAÑOSA - Proporcionalidad de la sanción / GRANDES ALMACENES - Sanción por información comercial engañosa: criterios para establecerla En el acápite de pretensiones, la demandante solicitó que, en forma subsidiaria, se declarara la nulidad de las resoluciones acusadas en lo concerniente al valor de las multas impuestas como sanción, con miras a que éstas se redujeran

sustancialmente. Por ser pertinente en el asunto de la referencia, la Sala reitera lo expuesto en providencia de 19 de noviembre de 2009 (M.P. María Claudia Rojas Lasso), respecto de supuestos fácticos y argumentos similares a los aquí discutidos. En dicha oportunidad, la demandante alegaba que no se había llevado a cabo un adecuado análisis de la proporcionalidad, graduación y dosimetría de la sanción de multa impuesta por información errónea suministrada al consumidor al momento de la venta. Con el propósito de desestimar tal cargo, la Sala consideró: “Es un hecho notorio que los almacenes CARREFOUR tienen una gran afluencia de público, la cual se debe, precisamente, a las promociones que ofrecen a través de los diferentes medios de publicidad (prensa, radio, televisión, etc.) y a la imagen que han creado en el público consumidor, quien acude al establecimiento atraído por las ofertas y convencido de que las mismas son serias y confiables, razón por la cual, conductas como la observada por la actora tienen que ser ejemplarmente sancionadas, pues con ellas se ve afectada la credibilidad que el cliente tiene en el hipermercado, quien en su condición de expendedor, en este caso, fue un intermediario entre el productor y el consumidor, recayendo en él, por tanto, la responsabilidad de que la información que suministra sea veraz y suficiente, cuestión que no ocurrió en el asunto en debate.” Tales argumentos resultan aplicables tratándose de Carulla Vivero S.A., propietaria de numerosos supermercados e hipermercados ubicados en todo el territorio nacional, a los que confluye un número importante de consumidores quienes confían en la información

que brinda dicha cadena sobre los bienes y servicios allí ofrecidos, entre otras, por el posicionamiento que sus supermercados han logrado dentro de ese sector, de donde se sigue que los errores allí detectados deben ser sancionados rigurosamente, no sólo en razón de las ganancias adicionales percibidas por el establecimiento, sean o no significativas, sino, esencialmente, por el número de consumidores que vio afectada su credibilidad en dicha empresa.

NOTA DE RELATORIA: Sobre la proporcionalidad de la sanción impuesta en un caso de supuestos fácticos similares al objeto de este proceso, sentencia, Consejo de Estado, Sección Primera, Expediente núm. 2002 0523, del 19 de noviembre de

2009, C.P. María Claudia Rojas Lasso.

CONSEJO DE ESTADO

SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO

SECCION PRIMERA

Consejera ponente: MARIA CLAUDIA ROJAS LASSO

Bogotá, D.C., veinticinco (25) de agosto de dos mil diez (2010) Radicación número: 25000-23-24-000-2002-00598-01

Actor: CARULLA VIVERO S.A.

Demandado: SUPERINTENDENCIA DE INDUSTRIA Y COMERCIO Referencia: ACCION DE NULIDAD Y RESTABLECIMIENTO DEL DERECHO Se decide el recurso de apelación interpuesto por la demandante contra la Sentencia de 21 de abril de 2005, proferida por el Tribunal Administrativo de Cundinamarca (Sección Primera Subsección “A”), dentro de la acción de nulidad y restablecimiento del derecho propuesta contra las Resoluciones Nº 34917 de 2001

(26 de octubre), 35041 de 2001 (29 de octubre) y 35012 de 2001 (30 de octubre) y 6228, 6079 y 6230 de 2002 (27 de febrero), mediante las cuales la Superintendencia de Industria y Comercio le impuso una sanción. Mediante auto de 9 de octubre de 2003 el Tribunal Administrativo de Cundinamarca (Sección Primera Subsección “A”) acumuló los expedientes 20020598, 2002-0595 y 2002-0593 por solicitud de la parte actora, tras constatar que se reunían los requisitos exigidos para ese fin.

I. ANTECEDENTES

1. LA DEMANDA

1.1. Pretensiones Expediente 2002-00598 CARULLA VIVERO S.A. solicitó que se declare la nulidad de la Resolución Nº 34917 de 26 de octubre de 2001, mediante la cual la Superintendencia de Industria y Comercio le impuso sanción por desconocimiento de las normas relativas a la indicación de precios en los productos “ZUM NARANJA KILO”, “ZUM NARANJA, AHORRE 10%” y “ZUM KILO, GRATIS 330 gr”. Igualmente, solicitó la declaratoria de nulidad de la Resolución Nº 6228 de 27 de febrero de 2002, por medio de la cual se resolvió el recurso de apelación interpuesto contra la Resolución Nº 34917 de 2001, confirmando lo allí decidido. A título de restablecimiento del derecho, solicitó que se le exima del pago de la multa impuesta como sanción. Subsidiariamente, la demandante solicitó que se declare la nulidad de las

resoluciones acusadas, en lo concerniente al valor de la multa impuesta como sanción, con miras a que la misma sea reducida sustancialmente. Expediente 2002-00593 CARULLA VIVERO S.A. solicitó que se declare la nulidad de la Resolución Nº 35041 de 29 de octubre de 2001, mediante la cual la Superintendencia de Industria y Comercio le impuso sanción por desconocimiento de las normas relativas a la indicación de precios en los productos “JABÓN BARRA COCO x 2

UNIDADES” y “DOS JABONES COCO BARRA, GRATIS PURO”.

Igualmente, solicitó la declaratoria de nulidad de la Resolución Nº 6079 de 27 de febrero de 2002, por medio de la cual se resolvió el recurso de apelación interpuesto contra la Resolución Nº 35041 de 2001, confirmando lo allí decidido. A título de restablecimiento del derecho, solicitó que se le exima del pago de la multa impuesta como sanción. Subsidiariamente, la demandante solicitó que se declare la nulidad de las resoluciones acusadas, en lo concerniente al valor de la multa impuesta como sanción, con miras a que la misma sea reducida sustancialmente. Expediente 2002-00595 CARULLA VIVERO S.A. solicitó que se declare la nulidad de la Resolución Nº 35012 de 30 de octubre de 2001, mediante la cual la Superintendencia de Industria y Comercio le impuso sanción por desconocimiento de las normas relativas a la indicación de precios en los productos “CREMA LAVAPLATOS LA

GUERRERA LIMÓN x 500 g” y “CREMA LAVAPLATOS LA GUERRERA LIMÓN x 500 g, pague 2 lleve 3”.

Igualmente, solicitó la declaratoria de nulidad de la Resolución Nº 6230 de 27 de febrero de 2002, por medio de la cual se resolvió el recurso de apelación interpuesto contra la Resolución Nº 35012 de 2001, confirmando lo allí decidido. A título de restablecimiento del derecho, solicitó que se le exima del pago de la multa impuesta como sanción. Subsidiariamente, la demandante solicitó que se declare la nulidad de las resoluciones acusadas, en lo concerniente al valor de la multa impuesta como sanción, con miras a que la misma sea reducida sustancialmente. 1.2. Hechos Expediente 2002-00598 - El 20 de junio de 2001, la Superintendencia de Industria y Comerció llevó a cabo una inspección al punto de venta de Carulla Vivero ubicado en Montevideo, con el propósito de verificar el cumplimiento de las disposiciones legales relativas a la protección del consumidor. - En dicha visita, la Superintendencia solicitó la entrega de etiquetas de precios correspondientes a productos en promoción, encontrando que la información relacionada con los productos unidad “ZUM NARANJA KILO” por valor de $5.150, promoción “ZUM NARANJA, AHORRE 10%” por valor de $5.300 y promoción “ZUM KILO, GRATIS 330 gr” por valor de $5.890, no resultaba veraz, como quiera

que “(…) hay un ofrecimiento de un producto gratis, el cual en la realidad tiene un costo de $150 y, el otro de 740 hecho que resulta evidente de la comparación de las etiquetas que anuncian el precio de la unidad y el precio de la promoción (…)”. - Mediante Oficio Nº 01052292 de 3 de julio de 2001, la Superintendencia de Industria y Comercio solicitó a Carulla Vivero explicar la conducta lesiva de los intereses de los consumidores. Tal requerimiento fue atendido por la demandante el 5 de julio siguiente, indicando que la información errónea obedecía a problemas presentados al momento de instalar el software de etiquetamiento. - El 26 de octubre de 2001, la Superintendencia de Industria y Comercio expidió la Resolución Nº 34917, mediante la cual impuso a Carulla Vivero S.A. sanción de multa equivalente a veintiocho millones seiscientos mil pesos ($28.600.000.00), esto es, cien (100) salarios mínimos legales mensuales vigentes de la época, por el desconocimiento de normas relativas a la indicación pública de precios. - El 26 de diciembre siguiente, Carulla Vivero S.A. interpuso recurso de reposición contra la Resolución Nº 34917 de 2001, el cual fue desatado mediante Resolución Nº 6228 de 2002 (27 de febrero), confirmando lo decidido. Expediente 2002-00593 - El 20 de junio de 2001, la Superintendencia de Industria y Comerció llevó a cabo una inspección al punto de venta de Carulla Vivero ubicado en Montevideo, con el

propósito de verificar el cumplimiento de las disposiciones legales relativas a la protección del consumidor. - En dicha visita, la Superintendencia solicitó la entrega de etiquetas de precios correspondientes a productos en promoción, encontrando que la información relacionada con los productos unidad “JABÓN BARRA COCO x 2 UNIDADES” por valor de $1.130 y promoción “DOS JABONES COCO BARRA, GRATIS PURO” por valor de $2.290, no resultaba veraz, como quiera que “(…) hay un ofrecimiento de un producto gratis, el cual en la realidad tiene un costo de $1.160, hecho que resulta evidente de la comparación de las etiquetas que anuncian el precio de la unidad y el precio de la promoción; el consumidor puede adquirir el producto Jabón Barra Coco x 2 unidades en góndola a un precio de $1.130 y la promoción ofrecida contiene el mismo producto con un beneficio anunciado de producto gratis Puro, $2.290 lo que implica que el producto adicional no debe tener valor alguno, situación que no ocurre en realidad (…)”. - Mediante Oficio Nº 01052292 de 3 de julio de 2001, la Superintendencia de Industria y Comercio solicitó a Carulla Vivero explicar la conducta lesiva de los intereses de los consumidores. Tal requerimiento fue atendido por la demandante el 5 de julio siguiente, indicando que la información errónea obedecía a problemas presentados al momento de instalar el software de etiquetamiento. - El 29 de octubre de 2001, la Superintendencia de Industria y Comercio expidió la Resolución Nº 35041, mediante la cual impuso a Carulla Vivero S.A. sanción de

multa equivalente a veintiocho millones seiscientos mil pesos ($28.600.000.00), por el desconocimiento de normas relativas a la indicación pública de precios. - El 26 de diciembre siguiente, Carulla Vivero S.A. interpuso recurso de reposición contra la Resolución Nº 35041 de 2001, el cual fue desatado mediante Resolución Nº 6079 de 2002 (27 de febrero), confirmando lo decidido. Expediente 2002-00595 - El 20 de junio de 2001, la Superintendencia de Industria y Comerció llevó a cabo una inspección al punto de venta de Carulla Vivero ubicado en Montevideo, con el propósito de verificar el cumplimiento de las disposiciones legales relativas a la protección del consumidor. - En dicha visita, la Superintendencia solicitó la entrega de etiquetas de precios correspondientes a productos en promoción, encontrando que la información relacionada con los productos unidad “CREMA LAVAPLATOS LA GUERRERA LIMÓN x 500 G” por valor de $2.150 y promoción “CREMA LAVAPLATOS LA GUERRERA LIMÓN x 500 g, pague 2 lleve 3” por valor de $4.660, no resultaba veraz, como quiera que “(…) hay un ofrecimiento de un producto gratis, el cual en la realidad tiene un costo de $360, hecho que resulta evidente de la comparación de las etiquetas que anuncian el precio de la unidad y el precio de la promoción (…)”. - Mediante Oficio Nº 01052292 de 3 de julio de 2001, la Superintendencia de Industria y Comercio solicitó a Carulla Vivero explicar la conducta lesiva de los

intereses de los consumidores. Tal requerimiento fue atendido por la demandante el 5 de julio siguiente, indicando que la información errónea obedecía a problemas presentados al momento de instalar el software de etiquetamiento. - El 30 de octubre de 2001, la Superintendencia de Industria y Comercio expidió la Resolución Nº 35012, mediante la cual impuso a Carulla Vivero S.A. sanción de multa equivalente a veintiocho millones seiscientos mil pesos ($28.600.000.00), por el desconocimiento de normas relativas a la indicación pública de precios. - El 26 de diciembre siguiente, Carulla Vivero S.A. interpuso recurso de reposición contra la Resolución Nº 35012 de 2001, el cual fue desatado mediante Resolución Nº 6230 de 2002 (27 de febrero), confirmando lo decidido. 1.3 Concepto de la Violación El demandante considera que la decisión adoptada por la Superintendencia de Industria y Comercio, mediante las Resoluciones 34917 de 2001 (26 de octubre), 35041 de 2001 (29 de octubre) y 35012 de 2001 (30 de octubre), confirmadas por medio de Resoluciones 6228, 6079 y 6230 de 2002 (27 de febrero), contraría lo dispuesto en los artículos 29 de la Constitución Política, 14 y 16 del Decreto 3466 de 1982 y la Resolución 2416 de 2000 expedida por la Superintendencia de Industria y Comercio. Al respecto, presenta los cargos que se sintetizan a continuación. 1.3.1. Violación del principio de “Non bis in ídem”

De conformidad con lo dispuesto en el artículo 29 de la Constitución Política, todas las personas tienen derecho a no ser juzgadas dos veces por un mismo hecho, principio que desconoció la Superintendencia de Industria y Comercio, puesto que no tuvo en cuenta que Carulla Vivero trabaja en un solo procedimiento el etiquetamiento de todos sus productos, inclusive el de aquellos que están en promoción, de donde se sigue que debió imponer solo una sanción pecuniaria, puesto que la conducta presuntamente sancionable fue una sola. En efecto, es cuestionable que la Superintendecia haya practicado una sola inspección y con fundamento en ésta haya impuesto tres multas diferentes por información errónea en el precio de cuatro productos que se encontraban en promoción, ya que tal posición supondría que un error en el procedimiento de etiquetamiento (software), daría lugar a tantas sanciones como productos se ofrecen al público en el punto de venta, lo que ocasionaría la quiebra de la empresa. 1.3.2. Inaplicación del procedimiento previsto para el cumplimiento de los artículos 14 y 16 del Decreto 3466 de 1982. Manifiesta que infringir las normas de protección al consumidor ocasiona dos consecuencias: (i) la obligación de resarcir al damnificado – consumidor y (ii) la posibilidad de ser reconvenido o sancionado por la Superintendencia de Industria y Comercio. En el asunto de la referencia, la Superintendencia no probó que algún consumidor hubiese incurrido en error “con ocasión de las pequeñas desviaciones que la autoridad descubrió”, las cuales responden al margen de error que permitía el cro

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