🇨🇴⚖️ La Rama Judicial valida a Ariel en prueba de concepto de IA. Conoce los resultados aquí

CIDH - Informe de fondo 43 de 2008

CIDH - Comisión Interamericana de Derechos Humanos

Icono de documento PDF

Descargar PDF

Disponible

Detalles

Título
CIDH - Informe de fondo 43 de 2008
Autor
CIDH - Comisión Interamericana de Derechos Humanos
Categoría
Infralegal
Área del derecho
Libertad de Prensa
Año
2008

INFORME No. 43/08

CASO 12.009

FONDO

LEYDI DAYÁN SÁNCHEZ COLOMBIA 23 de julio de 2008

I. RESUMEN

1. El 12 de mayo de 1998 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (en adelante “la Comisión” o “la CIDH”) recibió una petición presentada por la Corporación Colectivo de Abogados “José Alvear Restrepo” (en adelante “los peticionarios”), en la cual se alega la responsabilidad de agentes de la República de Colombia (en adelante, “el Estado” o “el Estado colombiano”) en la muerte de la niña Leydi Dayán Sánchez, de 14 años de edad, ocurrida el 21 de marzo de 1998 en el

Barrio El Triunfo, Ciudad de Kennedy, Bogotá, República de Colombia.

2. Los peticionarios alegaron que el Estado era responsable por la violación del derecho a la vida (artículo 4), las garantías judiciales (artículo 8), la protección judicial (artículo 25), los derechos del niño (artículo 19) y el derecho a la verdad

(artículos 8, 25 y 13) de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (en adelante “la Convención Americana” o “la Convención”) en perjuicio de la víctima y sus familiares, así como de la obligación genérica de respetar y garantizar los derechos protegidos en dicho Tratado, prevista en su artículo 1(1). El Estado colombiano, por su parte, sostuvo que las garantías judiciales y la protección judicial consagradas en la Convención Americana habían sido observadas en el proceso ante la justicia militar y

que se habrían desarrollado todas las actuaciones y los procedimientos legales y constitucionales para esclarecer de manera imparcial los hechos.

3. Tras analizar los elementos de hecho y de derecho aportados por las partes durante el trámite, la Comisión concluye que la República de Colombia es responsable por la violación al derecho a la vida de la niña Leydi Dayán Sánchez, así como de los derechos del niño, las garantías judiciales y la protección judicial, consagrados en los artículos 4, 19, 8 y 25 de la Convención Americana. La Comisión concluye también que el Estado ha incumplido con su obligación de garantizar los mencionados derechos protegidos en la Convención Americana de conformidad a lo establecido en el artículo 1(1) del Tratado.

II. TRÁMITE ANTE LA COMISIÓN

4. El 26 de mayo de 1998 la CIDH procedió a dar trámite a la petición, bajo el N° 12.009 conforme a las normas del Reglamento vigente hasta el 30 de abril de 2001 y transmitió las partes pertinentes de la denuncia al Estado con un plazo de 90 días para presentar observaciones. Tras sustanciar el trámite de admisibilidad, la Comisión declaró el reclamo admisible mediante su Informe 43/02. El 9 de octubre de 2002 la Comisión transmitió el Informe de Admisibilidad a las partes y otorgó un plazo de dos meses a los peticionarios para presentar sus alegatos sobre el fondo. En la misma comunicación, la Comisión se puso a disposición de las partes a fin de lograr una solución amistosa del asunto a efectos de lo cual les solicitó que expresaran su

interés a la brevedad.[1]

5. El 7 de agosto de 2003 la Comisión dio traslado al Estado de los alegatos escritos sobre el fondo presentados por los peticionarios y le otorgó un plazo de dos meses para presentar su respuesta. El plazo expiró sin que el Estado presentara su respuesta por escrito. El 15 de octubre de 2003 se celebró una audiencia en la sede

de la CIDH en Washington DC, con la presencia de ambas partes. En el curso de la audiencia las partes presentaron alegatos orales sobre los méritos del caso.

III. POSICIONES DE LAS PARTES

A. Posición del peticionario

6. Los peticionarios alegan que el 21 de marzo de 1998, alrededor de las 10:30 p.m., la niña Leydi Dayán Sánchez Tamayo, de 14 años de edad y su hermano, Jorge Luis Sánchez Tamayo, de 11 años de edad, se encontraban sentados en una vereda de su barrio, en compañía de dos amigos, Miguel Ángel León y Nelson Javier González Macana, de 16 y 18 años de edad, respectivamente. El grupo de amigos se encontraba conversando tranquilamente cuando se percataron de la repentina llegada de un vehículo y una motocicleta que transportaba dos hombres armados.[2] El inminente paso de estos vehículos y la presencia de los hombres armados causó pánico entre los niños quienes al gritó de “¡cuidado con las milicias!” comenzaron a correr por

la calle.

7. Los peticionarios indican que ese mismo día se habría denunciado telefónicamente a la seccional policial con jurisdicción en Ciudad de Kennedy la

presencia de 15 jóvenes armados en la intersección de la Carrera 113 con calle 42 Sur.

[3] En respuesta, el comandante de policía de la seccional ordenó el desplazamiento de patrullas policiales a la zona. De conformidad con el relato de los peticionarios, cuando los patrulleros se movilizaban a la altura de la calle 42 vieron correr a un número indeterminado de personas, y procedieron a perseguirlas.[4] Dentro del grupo se encontraba la niña Leydi Dayán Sánchez Tamayo, su hermano y sus dos amigos quienes, atemorizados, comenzaron a correr. Alegan que la niña Leydi Dayán quedó rezagada a la altura de la calle 42 N° 107 y recibió un disparo en la cabeza.

8. El joven Miguel Ángel León y los tres niños escucharon el disparo letal y

buscaron a Leydi Dayán, primero en su casa y luego en la calle donde la encontraron tendida en el suelo, herida.[5] Antes de que lograran trasladarla al hospital por sus propios medios, un vehículo de la Policía la recogió y la llevó al Hospital de Santa Clara. Más tarde, fue transferida al Hospital de Kennedy, donde falleció en la madrugada del 22 de marzo de 1998.

9. Los peticionarios alegan que en el hospital, los padres de la niña recibieron presiones por parte de agentes de la policía para que evitaran cualquier contacto con los medios de comunicación. El General Serna Arias de la Policía Metropolitana de Bogotá habría sufragado los gastos de entierro como “gesto de solidaridad”, aclarando que no debía interpretarse como un reconocimiento de que la Policía fuera responsable por la muerte de la niña.[6] Los peticionarios alegan que una

vez iniciado el proceso judicial, los familiares de la niña y uno de los testigos recibieron amenazas anónimas.[7]

10. En cuanto al desarrollo de las investigaciones en la jurisdicción interna, la información aportada por los peticionarios indica que el 22 de marzo de 1998 el Juzgado 86 de Instrucción Penal Militar de la Policía abrió una investigación por la muerte de la niña Leydi Dayán Sánchez Tamayo.[8] Los peticionarios señalan que el 4 de junio de 1998 el Juzgado 86 de Instrucción Penal Militar resolvió remitir la causa a la justicia ordinaria. Sin embargo unos días después, el 23 de junio de 1998, se concedió un recurso de apelación ante el Tribunal Superior Militar relativo a la imposición de una medida de aseguramiento. Finalmente, el 7 de julio de 1998 el Juez 86 de Instrucción Penal Militar hizo efectivo el reenvío del expediente a la justicia ordinaria. No obstante, la Fiscalía 55 de la Unidad de Delitos contra la Vida decidió no evaluar el caso por encontrarse pendiente un recurso ante la justicia penal militar, y remitir la causa nuevamente al fuero militar.

11. El 23 de julio de 1998, el Tribunal Superior Militar remitió el expediente al Juzgado 86 de Instrucción Penal Militar el cual envió el proceso al Comandante del Departamento de Policía de Bacatá, para que actuara como juez de primera instancia.

[9] El 27 de julio de 1998 el apoderado de la parte civil dentro del proceso solicitó al Fiscal 55 que reconsiderara su decisión de reenviar el caso al fuero militar, sin éxito.

El 18 de agosto de 1998 el Ministerio Público solicitó al Comandante del Departamento de Policía de Bacatá que reconociera la competencia de la Fiscalía 55 de la Unidad de Delitos contra la Vida para evaluar el caso, nuevamente sin éxito. El 6 de julio de 2000, tras ser juzgado ante la justicia militar, el oficial de Policía Juan Bernardo Tulcán Vallejos fue absuelto del cargo de homicidio culposo. El 15 de mayo de 2001 el Tribunal Superior Militar confirmó la sentencia absolutoria.

12. En vista de los hechos antecedentes, los peticionarios sostienen que el Estado es responsable por la violación del derecho a la vida en perjuicio de la niña Leydi Dayán Sánchez Tamayo. Alegan concretamente que la Policía Nacional disparó contra Leydi Dayán Sánchez Tamayo y otros tres niños de su edad, sin que aquéllos representaran peligro alguno para la tranquilidad pública “…actuando de manera desproporcionada y ante un objetivo ilegítimo dado no era razonablemente necesario para la prevención del delito y no se excluyó el uso de armas de fuego, especialmente contra niños, que no ofrecían resistencia armada, ni ponían en peligro la vida de otras personas”.[10] Consecuentemente, los peticionarios sostienen que el Estado colombiano es responsable por la muerte de la niña Leydi Dayán en vista del involucramiento de miembros de la Fuerza Pública en los hechos, así como por su falta de esclarecimiento judicial exhaustivo, incurriendo en la violación del artículo 4 de la Convención Americana (derecho a la vida) en perjuicio de Leydi Dayán Sánchez en conjunción con

el deber de garantía previsto en el artículo 1(1) de dicho Tratado. Los peticionarios agregan que la condición de niña de Leydi Dayán genera la responsabilidad internacional del Estado por la violación del artículo 19 de la Convención Americana en vista de que el Estado habría omitido adoptar medidas adecuadas para protegerla de la acción desproporcionada de agentes estatales.

13. Asimismo, los peticionarios alegan que el Estado es responsable por la violación las garantías judiciales y el derecho a la protección judicial, consagrados en los artículos 8 y 25 de la Convención Americana, en conjunción con el deber de garantía previsto en el artículo 1(1) en perjuicio de la víctima y sus familiares. Los peticionarios señalan que el Estado ha incumplido con su obligación de administrar justicia conforme a los estándares de la Convención Americana al permitir el empleo de la justicia penal militar en el juzgamiento de los agentes de la Policía vinculados a la investigación de la muerte de la niña Leydi Dayán Sánchez Tamayo. Consideran que el empleo del fuero militar en este caso constituye una violación del derecho a las garantías judiciales debido a que éste no ofrece garantías de independencia e imparcialidad al encontrarse bajo la esfera del Ministerio de Defensa y el Poder Ejecutivo y no del Poder Judicial. Enfatizan que la justicia militar no constituye un recurso adecuado para acceder al esclarecimiento judicial de responsabilidad por la muerte de Leydi Dayán Sánchez y al debido juzgamiento y sanción de los responsables.

14. Igualmente, los peticionarios alegan que las investigaciones que se

realizaron para esclarecer las circunstancias de la muerte de Leydi Dayán Sánchez fueron arbitrarias, al omitirse la evaluación y consideración de gran parte del material probatorio producido en el proceso y porque los tribunales se rehusaron a ordenar la producción de pruebas decisivas para el debido esclarecimiento del caso, lo que implicó una denegación de justicia adjetiva y sustancial.[11] Consecuentemente, los peticionarios alegan que el Estado ha incumplido su deber de esclarecer la responsabilidad de sus agentes y sancionarlos de conformidad a lo establecido en los artículos 8 y 25 de la Convención Americana en conjunción con la obligación general de respeto y garantía establecida en el artículo 1 (1) de dicho Tratado.

15. Señalan que el 11 de septiembre de 2003 la jurisdicción contencioso administrativa estableció que Leydi Dayán falleció como consecuencia directa del accionar de un agente estatal. Alegan sin embargo, que dichas decisiones contencioso administrativas no establecen la responsabilidad penal individual de los implicados en los hechos y que la reparación integral del daño causado sólo es posible cuando la indemnización pecuniaria se ve acompañada de la investigación judicial exhaustiva de los hechos, el juzgamiento y sanción de los responsables, y la recuperación histórica de la memoria de la víctima.

16. Con base en estas alegaciones, los peticionarios solicitan a la Comisión que declare al Estado responsable por la violación de los derechos a la vida, las garantías judiciales, los derechos del niño y el derecho a la protección judicial, consagrados en los artículos 4, 8, 19 y 25 de la Convención Americana, en conjunción

con la obligación genérica de respetar y asegurar el goce de los derechos protegidos por dicho Tratado.

B. Posición del Estado

17. En primer término, corresponde dejar constancia de que el Estado se abstuvo de presentar alegatos escritos sobre el fondo, conforme a lo contemplado en el artículo 38 del Reglamento de la CIDH, a pesar de la solicitud formulada por nota de la Comisión de fecha 7 de agosto de 2003, mediante la cual se le dio traslado de los alegatos escritos sobre el fondo presentados por los peticionarios. Consecuentemente, las alegaciones de hecho y de derecho reseñados infra surgen de los escritos presentados por el Estado con anterioridad a la adopción del Informe de Admisibilidad 43/02, así como de los alegatos orales presentados durante el transcurso de la audiencia sobre el fondo celebrada en el marco del 118° período ordinario de sesiones de la CIDH.

18. El Estado alega que los organismos oficiales encargados de esclarecer las circunstancias del fallecimiento de la niña Leydi Dayán habrían adelantado las actuaciones procesales necesarias, conforme a los procedimientos legales y constitucionales vigentes. Asimismo el Estado indica que la Policía Nacional niega haber ejercido cualquier tipo de presión sobre los familiares de la niña para que evitaran el contacto con los medios de comunicación, según alegan los peticionarios.[12]

19. En cuanto al empleo de la justicia militar en el esclarecimiento del caso, el Estado enfatiza que el caso se había tramitado ante ésta jurisdicción por decisión del Consejo Superior de la Judicatura, órgano competente para dirimir los conflictos de

competencia. Insiste en que la justicia penal militar constituye un medio eficaz e idóneo para la administración de justicia en el presente caso, y que la afirmación de que su empleo implica que los casos dirimidos ante ella queden en la impunidad, resulta infundada. Señala que el Juzgado 86 de Instrucción Penal Militar, adscrito al Departamento de Policía de Bacatá, inició la investigación de los hechos el 23 de marzo de 1998[13] y que a pesar de los esfuerzos del agente del Ministerio Público por enviar la investigación a la justicia ordinaria, el expediente fue devuelto a la justicia penal militar debido a que la providencia no se encontraba debidamente ejecutoriada.[14]

20. Señala que mediante sentencia del 6 de julio de 2000 el Comandante de Policía de Bacatá, en su carácter de juez del fuero penal militar, absolvió al oficial Juan Bernardo Tulcán Vallejos del cargo de homicidio culposo y que la decisión fue confirmada el 15 de mayo de 2001 por el Tribunal Superior Militar. Indica que ambas decisiones se fundamentaron en la aplicación del principio in dubio pro reo en vista de la duda que persistió a lo largo de la investigación sobre la autoría del disparo que causó la muerte de la niña Leydi Dayán Sánchez.[15] Agrega que la Corte Suprema de Justicia conoció el caso por vía de la acción de casación y que el referido recurso no habría prosperado debido a la presunta falta de cumplimiento de ciertos requisitos formales por parte de los peticionarios.

21. El Estado señala que copia de la denuncia fue remitida a la Procuraduría

1° Distrital de Bogotá a fin de que se realizara una investigación disciplinaria en torno al asunto.[16] De la información provista por el Estado se desprende que el 22 de marzo de 1998 la Procuraduría Segunda Distrital de Bogotá ordenó la apertura de indagación preliminar en contra del agente de policía Juan Bernardo Tulcán Vallejo y que el 24 de marzo de 1998 se formuló pliego de cargos en su contra, el cual fue recurrido. En segunda instancia, la Procuraduría Delegada para la Policía Nacional decretó la nulidad de la acusación bajo la consideración de que la calificación de la conducta se había efectuado de manera incompleta al no haberse determinado si la falta habría sido cometida a título de dolo o culpa. El 22 de noviembre de 1998 se habría formulado un nuevo pliego de cargos en contra del agente Tulcán Vallejos, [17] sin que el Estado haya aportado hasta la fecha información sobre el resultado de este proceso disciplinario.

22. Finalmente, en el marco de la audiencia celebrada en el 118° período de sesiones, el Estado informó que el Ministerio de Defensa había ordenado la realización de un estudio especial sobre el material probatorio recabado en el proceso, con la finalidad de emitir un pronunciamiento expreso sobre eficacia de las actuaciones adelantadas por la justicia militar. El Estado señaló en esa oportunidad que ese pronunciamiento podría confirmar si el proceso ante la justicia penal militar se habían realizado conforme a derecho. La CIDH no ha recibido información alguna sobre el resultado de este estudio especial.

IV. ANÁLISIS SOBRE EL FONDO

23. En el presente caso, los peticionarios alegan que el Estado es

responsable por la muerte de la niña Leydi Dayán Sánchez por acción directa de uno de sus agentes, así como por la falta de debido esclarecimiento de los hechos ante la justicia ordinaria. Por su parte, el Estado alega que la justicia penal militar adelantó las investigaciones pertinentes sin lograr establecer la responsabilidad individual de agente alguno por los hechos materia del caso. Sin embargo, se desprende de sus alegatos que otras instancias judiciales, tales como la jurisdicción contenciosa administrativa, establecieron la responsabilidad del Estado, por acción de agentes de la policía.

24. A continuación, la Comisión establecerá los hechos a la luz de los elementos de prueba aportados por las partes.

A. Determinaciones de hecho

1. Circunstancias del fallecimiento de la niña Leydi Dayán Sánchez

Tamayo

25. Según surge de los elementos de prueba que constan en el expediente, el 21 de marzo de 1998 la central de la Policía Nacional (CAI-PATIO BONITO –Centro de Atención Inmediata-) con jurisdicción en Ciudad de Kennedy, recibió una denuncia en la cual se reportaba la presunta presencia de 15 jóvenes armados en las

inmediaciones de la Carrera 113 con Calle 42 Sur. En respuesta a la denuncia recibida, el comandante de policía de la referida seccional ordenó a las patrullas PATIO-2, conformada por los patrulleros Tulcán Vallejos y Cuspian Sánchez, quienes se movilizaban en motocicleta, y MÓVIL-3, compuesta por el patrullero Sánchez Romero y el agente Sierra Florián, quienes se movilizaban en un automóvil;

dirigirse a la zona indicada a fin de efectuar una ronda de vigilancia.[18]

26. Esa misma noche, aproximadamente a las 10:30 p.m., la niña Leydi Dayán Sánchez Tamayo de 14 años de edad y su hermano, Jorge Luis Sánchez Tamayo, de 11 años de edad, se encontraban conversando con sus amigos Nelson Javier González Macana y Miguel Ángel León, de 16 y 18 años de edad,

respectivamente, a corta distancia de su domicilio, ubicado en la Carrera 107 Nº 42 F40 del Barrio el Triunfo, Sector de Patio Bonito en Ciudad de Kennedy.[19] A la hora indicada, los niños se percataron de la repentina presencia de vehículos, incluyendo una motocicleta que transportaba a dos hombres armados. En vista de la situación asumieron que se trataba de milicias, conocidas por perpetrar actos de violencia, y decidieron alejarse del lugar como medida de protección. En un testimonio rendido el 15 de abril de 1998 el joven Miguel Ángel León declaró: Nosotros estábamos en una esquina, más o menos a tres cuadras abajo donde vive Lady [sic], por la avenida por donde vienen los buses, vimos venir una moto y un carro, nosotros no supimos de que eran, pensamos que eran de las milicias, ahí fue cuando nosotros salimos corriendo por esa cuadra de la esquina donde estábamos, a mano derecha, y volteamos a mano izquierda, bajando dos cuadras, nosotros íbamos en volteando cuando escuchamos el disparo, era a mano izquierda, del susto nos metimos en un lote en forma de tejas ya había un carro [sic], ahí nos escondimos y esperamos como cinco

minutos, [...] ahí íbamos yo y mi compañero Nelson Javier [...]. [20] El testimonio de Jorge Luis Sánchez Tamayo, hermano de Leydi Dayán, confirma que se encontraban sentados en la esquina de la calle 42 A con carrera 107 B observando los vehículos a la altura de la calle 42 sur con carrera 106 cuando salimos a correr vinieron más rápido, estábamos sentados de la siguiente manera, Miguel, Javier, Leydi y yo salimos a correr todos a mano izquierda sobre el lado de la esquina, estaba yo luego mi hermana y después Nelson, Miguel salió primero luego Javier, luego yo y por último mi hermana, volteamos a mano izquierda corriendo (esas [sic] es la carrera 107 en sentido occidente oriente), seguí corriendo sobre la misma mano derecha.[21]

27. El testimonio de Miguel Ángel León confirma que Leydi Dayán quedó rezagada del resto del grupo tras lo cual recibió un impacto de bala en la cabeza: [...] Leydi, llegó hasta la esquina y no alcanzó a voltear porque tenía chancletas, y nosotros le llevamos ventaja, el hermano de ella, Luis, volteó a la derecha, creo que para la casa, de ahí nosotros salimos de ahí del lote, por esa

cuadra dando la vuelta para la calle hacia la casa del hermano de Lady [sic], haber si ya había llegado a la casa, cuando llegamos le preguntamos a Luis, si ya Lady [sic] había llegado, y el nos contestó que no sabía, que donde estaba?, entonces fue cuando yio [sic] le dije a mi compañero o sea Nelson Javier, que camine vamos y la buscamos, y nos fuimos a buscarla y nos metimos por una cuadra después de donde nos habíamos metido cuando escuchamos el tiro,

retrocedimos y la entramos ahí tirada, en la esquina, hay una caja de teléfonos, yo me fui a levantarla [...] Luis no estaba con nosotros, nosotros fuimos a llamar a un señor de nombre Baudillo, para ver si nos ayudaba a llevarla al hospital, el tiene un carro que guarda donde nosotros nos escondimos en el lote, el dio la vuelta al carro, es un carro rojo pequeñito, cuando nosotros íbamos a recogerla, fue cuando llegó la patrulla me acuerdo el número, mi compañero Nelson, y yo, los policías nos ayudaron a echarla al carro de la policía, yo con mi compañero, nos fuimos en la patrulla para el CAMI de Patio Bonito [...][22] Por su parte, Nelson Javier González Macana declaró en su testimonio que: Nosotros estábamos en una esquina del Barrio el Triunfo estábamos hablando con la sardina la que acabó de fallecer, Leydi no sé [sic] el apellido, la había conocido ahí en el barrio [...] pensábamos que eran la milicias y salimos a correr y la sardina [sic] no se por que motivo salió a corres [sic] detrás de nosotros, al dar la vuelta en la esquina de la cuadra escuchamos un disparo, nos escondimos ahí en una cochera [sic] y había un carro parqueado ahí y nos escondimos a los corrijo nos escondimos MIGUEL Y YO a los diez minutos salimos a ver que había pasado fuimos a la casa de LEYDY y estaba sólo el hermano que estaba con ella creo que se llama LUIS y el sardino dijo que no había llegado a la casa que no sabi [sic] donde estaba y yo y MIGUEL salimos a buscarla la buscamos por dos

cuadras y yo le dije a MIGUEL que cogiéramos por la cuadra donde había corrido y la encontramos en el pido [sic] sangrando, ella estaba boca arriba y sangraba en los ojos le vi sangre en el ojo izquierdo, MIGUE dijo camina vamos donde don BAUDILIO que tiene un carro – para que nos ayudara a llevarla para el Hospital y al momento que la íbamos a subir al carro llegó la patrulla, la llevamos al CAMI de Patio Bonito [...].[23]

28. Respecto de la autoría del disparo que alcanzó a Leydi Dayán Sánchez, Miguel Ángel León testificó: [...] yo con mi compañero, nos fuimos en la patrulla para el CAMI de Patio Bonito, ahí fue cuando me empezaron a preguntar todos los policías, y yo les contesté lo que vi, yo les dije que fueron los mismos de ustedes, que fue la policía los que le dispararon, los policías nos persiguieron, y dispararon por eso dije que habían sido ellos, yo oí un solo tiro, PREGUNTANDO/._ Indíquele al Despacho si Usted se pudo percatar quien disparó ya que como usted lo indica anteriormente fue la policía. CONTESTO/._ Sí fue una moto la que se metió en la cuadra, creo que iban uno o dos agentes de la policía, y creo que uno de ellos fue el que disparó [...].[24] Asimismo, Nelson Javier González Macana declaró que agentes de la Policía Nacional los instaron a señalar en sus testimonios que la Policía sólo se hizo presente

en el lugar de los hechos de manera repentina:

[…] Indíquele al Despacho si usted desea agregar [sic], corregir o enmendar algo más a la presente diligencia CONTESTO/ Sí, al recoger en la patrulla [sic] a la tía y a las dos amigas nos llevaron hasta la Avenida ciudad de Cali y nos dijeron que ahí podíamos coger un taxi para el Hospital de Kennedy y un Policía me llamó de los mismos que iban en la patrulla y me dijo que si me preguntaban algo que les dijera que ellos habían llegado de repente donde estaban, […][25]

29. La declaración rendida por el padre de Leydi Dayán Sánchez, Jorge Enrique Sánchez Chávez, ante la Procuraduría General de la Nación es coincidente con las declaraciones anteriormente reseñadas: [...] mi señora y yo encontramos a dos niños que estaban en el momento de lo sucedido, UNO SE LLAMA MIGUEL y el otro NELSON JAVIER pero los apellidos si no los conocemos, para ellos viven en el mismo barrio y dijeron que estaban dispuestos a declarar cuando los necesitaran, se pueden ubicar por parte mía, hablamos con ellos y nos comentaron que ellos estaban con la niña en la esquina de la casa donde habitamos nosotros, sentados dialogando y esperando y tal vez que nosotros llegáramos, como a las diez o diez y veinte aproximadamente, vieron unas luces como de unos motorizados, el cual uno de ellos les dijo a mis dos hijos por que también estaba mi hijo LUIS, corramos, que eso puede ser la milicia, y mis hijos de susto y de miedo salieron de tras de ellos a correr, pero mi hija estaba en chancletas y quedó rezagada, en el cual ella a

las dos cuadras volteó una esquina al ver que los otros dos muchachos voltearon y se internó por esa calle, cuando mi otro hijo LUIS llegó asustado a la casa golpeando duro, llorando y desesperado, oyó un disparo, y dijo Dios Mío quiera que mi hermanita esté bien, y se entró y subió a la terraza llorando, [...][26]

30. Por su parte, el Mayor de la Policía Nacional, Marco Fidel Pava Jiménez, testificó: la primera patrulla o sea la Patio Dos en el recorrido a atender el caso que le habían informado se encontró con un grupo de jóvenes o una pandilla conformada por menores quienes según versiones de estos agentes salieron corriendo en varias direcciones y que al ver esta situación la patrulla o sea los dos primeros se regresaron y le informaron a las otras dos patrulla s que iban en su apoyo que la pandilla se había [sic] dispersado y procedieron a seguirlos la cuarta patrulla o sea la del sargento SUAREZ CARDENAS llegó hasta ese mismo lugar y dice que encontró [sic] a una menor herida que la recogió la llevó a un CAMI primero y luego la Hospital de Kennedy, también dice que en el lugar habían unos menores que uno de ellos era hermano de la lesionada y que estos le manifestaron que habían sido los Policías [sic] de la moto que habían disparado y habían lesionado la menor.[27]

31. Una unidad de contraguerrilla que se movilizaba en un vehículo LUV, informó sobre una menor herida identificada como Lady Dayán Sánchez Tamayo, quien presentaba una lesión en la cabeza producida por arma de fuego, en forma inmediata fue trasladada al CAMI (Centro de Atención Médica Inmediata) de Patio Bonito, donde

se le prestaron los primeros auxilios. Desde allí fue llevada al Hospital de Santa Clara. Más tarde, fue transferida al Hospital de Kennedy donde falleció en la madrugada del 22 de marzo de 1998.[28]

32. El Sargento Segundo de la Policía Nacional, Nelson Efrén Suárez Cárdenas, quien la noche del 21 de marzo de 1998 trasladó en su vehículo oficial a Leydi Dayán Sánchez al CAMI de Patio Bonito, en su testimonio señaló: PREGUNTANDO/.- En el momento en que usted llega al lugar de los acontecimientos, con quien se encontraba la joven, que manifestaciones hacían las personas del lugar, y a quienes sindicaban como autor material del hecho.

CONTESTO/.- Cuando llegué al lugar de los hechos, observé que la pelada se encontraba en muy mal estado, lo primero que hice fue subirla rápidamente a la Nissan, con el fin de trasladarla al centro asistencial, en forma rápida pregunté a la gente, que era lo que había pasado, y alguien de los de ahí me contestó que los de la moto le habían disparado […] PREGUNTANDO/.- Cuando usted hacia su desplazamiento hacia el lugar donde se encontraba la menor, pudo observar alguna motocicleta policial, en qué lugar, en caso afirmativo, hubo la intercepción o encuentro y hacia que lugar se dirigían. CONTESTO/.- Cuando iba entrando al barrio, como a unas dos cuadras antes, de donde ocurrieron los hechos si me crucé con una patrulla de policiales, que se encontraban en el sector, iba una moto seguida de una LUV, y de una

penta, los cuales se dirigían como a dirección a la avenida Ciudad de Cali […].[29]

33. En su testimonio, el Mayor Pachón Páez indicó que la noche de los hechos interrogó a los cuatros patrulleros que se habían dirigido al Sector de Patio Bonito del Barrio El Triunfo con la finalidad de efectuar una ronda de vigilancia a fin de verificar si alguno de ellos había empleado su arma de dotación oficial. Con relación al interrogatorio, el Mayor Pachón declaró: Inicialmente cuando yo hablé con los cuatro uniformados al preguntarles sobre si habían hecho uso de las armas de fuego los cuatro manifestaron que no, posteriormente cuando el señor Mayor Pava, también les hizo l

Estás viendo una vista previa

Lee el documento completo con Ariel

Este es un fragmento de uno de los más de 1.2 millones de documentos de la biblioteca de Ariel. Crea tu cuenta para leerlo completo, descargarlo y consultarlo con Ariel, que siempre te lleva a la fuente exacta: Ariel NO alucina.

Consultar sobre este documento ...