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CORTE IDH - Doctrina latinoamericana del derecho internacional

Corte IDH - Corte Interamericana de Derechos Humanos

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Detalles

Título
CORTE IDH - Doctrina latinoamericana del derecho internacional
Autor
Corte IDH - Corte Interamericana de Derechos Humanos
Categoría
Doctrina
Área del derecho
Internacional Público
Año

PORTADA

Antônio Augusto CANÇADO TRINDADE

Alfredo MARTÍNEZ MORENO

DOCTRINA LATINOAMERICANA

DEL DERECHO INTERNACIONAL

Tomo I San José, Costa Rica 2003 Corte I.D.H. - 2003 Derechos Reservados Prohibida la reproducción total o parcial, por cualquier medio, sin la autorización escrita de la Corte I.D.H. Corte Interamericana de Derechos Humanos 341 T833d Trindade,Antônio Augusto Cançado,1947Doctrina Latinoamericana del Derecho Internacional / Antônio Augusto Cançado Trindade;Alfredo Martínez Moreno

  • San José,C.R.:Corte Interamericana de Derechos Humanos, 2003. 64 p.;Tomo I;21 x 14 cm.

ISBN:9977-36-116-9

1.DERECHO INTERNACIONAL DE LOS DERECHOS HUMANOS 2.DERECHO INTERNACIONAL PÚBLICO 3.AMÉRICA LATINA 4.GUERRERO,JOSÉ GUSTAVO, 1876-1958 - BIOGRAFíA I.Martínez Moreno,Alfredo II.Título. TABLA DE CONTENIDO Prólogo del Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .5 Antônio Augusto Cançado Trindade Retrato del Dr. José Gustavo Guerrero . . . . . . . . . . . . . . . . .7 “José Gustavo Guerrero, caballero andante de derecho” . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .9

Alfredo Martínez Moreno “Los aportes latinoamericanos al derecho y a la justicia internacionales” . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .33 Antônio Augusto Cançado Trindade

5

PRÓLOGO DEL PRESIDENTE

DE LA CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS Durante el LVII Período Ordinario de Sesiones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, se realizó en la sede del Tribunal, en San José de Costa Rica, en la noche del 28 de noviembre de 2002, una memorable sesión en su sala de audiencias,durante la cual se procedió a la entrega a la Corte del retrato del jusinternacionalista salvadoreño Dr. José Gustavo Guerrero. La ceremonia contó con la presencia de ilustres representantes del mundo del Derecho Internacional,además de entidades de derechos humanos. En la ocasión, los dos discursos pronunciados buscaron rescatar fragmentos de nuestra memoria jurídica, y resaltar la perenne actualidad de la doctrina más lúcida del Derecho Internacional florecida en América Latina. Dada la importancia de la materia tratada, la Corte en pleno, durante el mismo Periodo de Sesiones, deliberó por la pronta publicación de las actas de aquella ceremonia,inolvidable para todos los asistentes. De ahí la presente publicación, Doctrina Latinoamericana del Derecho Internacional, mediante la cual se busca transmitir a las nuevas generaciones de estudiosos el mensaje del bello pensamiento de los verdaderos jusinternacionalistas de nuestra región, de las generaciones que nos precedieron. La publicación de este tomo, dando cumplimiento a la decisión de la Corte,conteniendo los textos de los dos referidos discursos (además de la reproducción del retrato del Dr. J. 6 DOCTRINA LATINOAMERICANA DEL DERECHO INTERNACIONAL Gustavo Guerrero), se da en un momento oportuno. En efecto,

en este turbulento inicio del siglo XXI, tórnase necesario, más que nunca,reafirmar la determinación de seguir luchando por la prevalencia de los derechos humanos, así como reiterar las expresiones de la fe en el necesario primado del Derecho sobre el uso indiscriminado de la fuerza. 15 de enero de 2003. Antônio Augusto CANÇADO TRINDADE Presidente Doctor José Gustavo Guerrero. Presidente, Tribunal Permanente de Justicia Internacional (1930-1946) Presidente, Corte Internacional de Justicia (1946-1949)

“JOSÉ GUSTAVO GUERRERO,

CABALLERO ANDANTE

DEL DERECHO”

ALFREDO MARTÍNEZ MORENO Presidente del Instituto Hispano-Luso Americano de Derecho Internacional (IHLADI); Presidente de la Academia Salvadoreña de la Lengua.

11

“JOSÉ GUSTAVO GUERRERO,

CABALLERO ANDANTE

DEL DERECHO”

Alfredo Martínez Moreno

SEÑOR PRESIDENTE DE LA CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS, HONORABLES,

ALTAS AUTORIDADES CIVILES Y DIPLOMÁTICAS, SEÑORES Y SEÑORES: Nada más apropiado, real y simbólicamente, para un templo de la justicia, que poner, en su sacro recinto, la efigie augusta de un magistrado que dedicó cada minuto de su dadivosa existencia, a rendir culto, con fervor genuino, a la diosa Temis. La Corte Interamericana de Derechos Humanos, dedicada de lleno a la inigualable tarea de la dignificación del ser humano y a la protección de sus libertades fundamentales, se enaltece aún más al colocar en sitio de honor el retrato del doctor José Gustavo Guerrero, quien en su larga vida de servicio público,por mil títulos fecunda,llegó a ocupar -caso único en el mundoademás con brillo singular, la Presidencia de las Cortes Internacionales de La Haya. Y el honor que se otorga al venerable jurista, repercute, cual bumerán justiciero, a la ilustre institución que lo honra como ejemplo y como guía. Y nada mejor para que este acto tenga verdadera congruencia espiritual, que situar el cuadro, que lo representa adecuadamente con su toga inmaculada,al lado de otro jurisconsul12 DOCTRINA LATINOAMERICANA DEL DERECHO INTERNACIONAL to de abolengo intelectual, el maestro Alejandro Álvarez, su

noble amigo chileno y compañero de afanes, cuyas concepciones jurídicas americanas dieron lustre, con el aporte de principios de validez inmanente, al manto glorioso de la ciencia de Vitoria y de Grocio. La existencia polifacética del Dr. Guerrero realmente impresiona por su ancha dimensión espiritual,fecunda,fructuosa, ubérrima, cuya esencia vital se centra en su devoción indeclinable por la justicia. Nacido en la ciudad de San Salvador, en el seno de un hogar honorable, el 26 de junio de 1876, este salvadoreño preclaro “de ojos verdes y bigotes blancos”, a quien según mi parecer –dice el escritor José Gómez Camposno debe buscársele símil en el oro, sino en el acero: brillante y útil; más fuerte cuanto más flexible”, desde su juventud prometedora dio pruebas de su estricto apego a los principios. Así allá en las postrimerías del Siglo XIX se le ve, como universitario rebelde, desde un modesto periódico estudiantil, con la emblemática denominación de “El Látigo”, fustigar en esa época, de severa crisis económica, al Gobierno, el que de acuerdo a la práctica arbitraria imperante, con base en el casi siempre incluido precepto constitucional del servicio militar obligatorio, le dio de alta con un compañero igualmente impetuoso, recluyéndolos en un cuartel de la capital, de donde salieron a terminar sus estudios de derecho, el joven Vicente Trigueros, a Chile, y él, a la vecina Guatemala.

Existe una fotografía en que ambos visten el tosco uniforme del soldado de artillería. La crisis estudiantil fue superada con la creación de la efímera pero respetable Universidad Libre, y su primer Rector, ALFREDO MARTÍNEZ MORENO 13 el Dr. Francisco Martínez Suárez, logró que las autoridades gubernamentales reconocieran la validez de sus estudios, para luego fusionarse de nuevo con la ahora sesquicentenaria Universidad de El Salvador. Regresado al país, luego de recibir el diploma de doctor en jurisprudencia,inició su descollante carrera diplomática,en la que puso de manifiesto cualidades innatas,hasta entonces inéditas, pero que forman parte, cual facetas luminosas, del diamante de su personalidad: la cortesía, la ponderación, la tolerancia, eso sí, todas dentro del contenido medular de respeto a los valores fundamentales que rigieron constantemente su conducta. En uno de sus libros,al referirse a los estadistas que conducían las relaciones internacionales de la época anterior a la Primera Guerra Mundial, él se retrata fidedignamente a sí mismo, al reflejar sus hondas convicciones. “En todas partes –dice éldirigían esas relaciones hombres formados –por educación y por tradiciónen el arte de tratar los asuntos del Estado con cortesía, mesura y moderación, y con un sentido profundo del respeto mutuo y de la dignidad del prójimo”. Y da remate a su pensamiento con un párrafo que evoca las ideas de un auténtico moralista: “El uso constante de estas cualidades llegó a crear la

convicción de que la cortesía internacional constituía una de las condiciones esenciales de la vida en común de los Estados.Pero no era todo. Los hombres que tenían en sus manos los destinos de los pueblos comprendían asimismo que la cortesía no pasa de ser una forma de hipocresía si no va acompañada, tanto en la vida privada como en la pública, de otras prácticas que todas las religiones y todas las doctrinas morales han enseñado a través de todos los tiempos. Ya antes de Jesucristo, Confucio resumía la doctrina de la cual era autor e intérprete, en tres palabras: sinceridad, lealtad, equidad”. 14 DOCTRINA LATINOAMERICANA DEL DERECHO INTERNACIONAL Con esos principios normativos de comportamiento personal,comenzó su fecunda labor diplomática,primero como Cónsul en Burdeos, luego como Encargado de Negocios en Italia, y finalmente como Ministro Plenipotenciario en París, Madrid y Roma. Al mismo tiempo que él realizaba su gestión de acercamiento internacional, ahondaba en el estudio de otras lenguas, hasta convertirse en un polígloto depurado, con verdadero dominio de ellas, especialmente del francés, que manejó con una fluidez comparable a la de su lengua materna, lo que le permitía pensar directamente en el benemérito idioma de Chateaubriand y de Ilugo. Yo recuerdo que invitado por él a su chalet “la Chispa” en Niza, en donde él se solazaba contemplando el azul zafirino del Mediterráneo, al plantarle yo la posibilidad de iniciar gestiones para su reelección en la Corte

Internacional de Justicia, luego de darme razones en contra en un lenguaje claramente cervantino, súbitamente agregó: “Non, je veux présenter ma démission”. En el desempeño de esos cargos, le tocó en una oportunidad histórica, procurar con éxito en defensa de los intereses nacionales en una cuestión importante, la Reclamación Canessa, que demandaba una cuantiosa suma a su patria. Nada mejor que escuchar sus propias palabras al respecto, que lleven el sello no de la inmodestia sino de la sinceridad: “Esa clase de atentados contra la moral internacional no cesó sino hasta que El Salvador mostró al mundo que tenía hijos capaces de defenderlo en el plano de la libre discusión jurídica. Eso ocurrió en ocasión de una de esas reclamaciones que consumían nuestros exiguos recursos económicos. Después de cuatro años de ruda labor, las tesis que sostuvimos en Roma terminaron por imponerse y desde entonces salvamos nuestro honor y nuestro dinero”. En Francia llegó a intimar con uno de sus más egregios estadistas,Aristide Briand,quien dirigió con su visión admirable ALFREDO MARTÍNEZ MORENO 15 la política exterior de su patria, influyendo decididamente sobre la de Europa,a la vez que en el fortalecimiento de la paz,al gestar el memorable Tratado Briand-Kellogg,que reprobó la guerra como solución de los conflictos internacionales. Esa amistad entrañable con el político francés, junto a sus méritos personales, sin duda contribuyó a que el Dr. Guerrero llegara a ocupar, con señoría y distinción, la Presidencia de la Asamblea de la

Sociedad de las Naciones, en donde su actuación tan imparcial como firme al dirigir los debates, le captó el respeto general de las delegaciones. Existen varios testimonios de representantes que dan fe de ello. Como representante de El Salvador en el citado organismo internacional se destacó, entre otras actividades, como miembro de la Comisión para la Codificación del Derecho Internacional, integrada por expertos de ciencia y de conciencia, especialmente al presidir el grupo redactor del primer proyecto sobre la responsabilidad internacional del Estado, que es conocido en los medios académicos como el “Rapport Guerrero”, en el que se interesó en que se condenara el cobro compulsivo de las deudas públicas y privadas, que ante el triste espectáculo histórico del bombardeo del Puerto de Maracaibo por varias armadas europeas, determinó la altiva posición del recordado Canciller argentino Luis María Drago al enunciar su noble Doctrina, que fue luego reconocida, con una enmienda, en la Segunda Conferencia Internacional de La Haya, en 1907. El Dr.Guerrero,encarnando simbólicamente la conciencia latinoamericana, luchó por el respeto al principio de que los extranjeros no pueden hacer reclamaciones por daños o perjuicios ocasionados por las facciones, salvo el caso de la denegación de justicia, y por ende, pugnó contra la intervención diplomática abusiva de parte de las grandes Potencias. Esa erguida y digna actitud fue norma constante en su quehacer y comportamiento internacionales,y alcanzó una distinción especial en la Conferencia de París sobre el Tratamiento de los

16 DOCTRINA LATINOAMERICANA DEL DERECHO INTERNACIONAL Extranjeros, en la que abogó por la igualdad de derechos civiles entre nacionales y extranjeros. Como Presidente de la Décima Asamblea de la Sociedad de las Naciones –refiere él mismole “cupo el honor de colocar la primera piedra del majestuoso Palacio que los Pueblos elevaron a la orilla del Lago Lemán para servir de sede” a dicho organismo internacional. Sus innegables méritos hicieron que al iniciarse una nueva administración pública en El Salvador,en 1927,se le invitara a integrar el Gabinete con el cargo de Ministro de Relaciones Exteriores y Justicia. Su período de servicio fue breve,pues no alcanzó ni dos años,pero es impresionante comprobar la dimensión cívica y doctrinal que impuso a su constructiva gestión. Baste citar, al respecto, uno de sus logros más visibles, y para ello, cedo la palabra a quien, en mi opinión, ha hecho el mejor estudio sobre la vida y obra fecundas del ilustre jurisconsulto, el Dr. Ricardo Gallardo. Dice el autor en “In Memoriam: José Gustavo Guerrero”: “En el desempeño de la Cartera de Relaciones Exteriores luchó con denuedo por extirpar las dos mayores lacras de que adolecía la representación diplomática salvadoreña en el extranjero: su inmovilismo y su improvisación. La primera es hasta cierto punto explicable en naciones cuyas fuentes de ingresos fiscales son relativamente escasas y reducidas, mientras que la segunda tenía su origen en la carencia de una carrera profesional adecuada. Fue durante su

ministerio cuando se estableció la carrera diplomática en El Salvador, si bien la rutina, la inercia y las malas costumbres políticas debían ser más fuertes que el texto y el espíritu de la ley promulgada en tiempo del doctor Guerrero”. La inminente depresión mundial afectó tan loable iniciativa, pero algunos de los más prestantes diplomáticos de El Salvador, los doctores Héctor Escobar Serrano, Ramón López Jiménez, Ramón González Montalvo y Carlos Adalberto Alfaro, entre otros, se ALFREDO MARTÍNEZ MORENO 17 forjaron en el acerado yunque docente creado por el visionario Canciller. Simultáneamente, en el Ramo de Justicia, propuso al Presidente de la República sustituir el centralismo administrativo, docente y económico de la Universidad de El Salvador, que tanto restringían su desarrollo, inspirado en las modernas y renovadoras doctrinas pedagógicas, para otorgar a la única entidad de enseñanza superior del país, la codiciada y necesaria autonomía. Su alma máter, mi alma máter, nuestra madre nutricia, ha reconocido en diversas formas y ocasiones, el ingente adeudo que tiene con el insigne funcionario con tan especial capacidad de visión y realización. Pero lo que está gravado con caracteres indelebles en la historia patria e integra el patrimonio espiritual de nuestra América, es su nobilísima actuación en los estrados de la Sexta Conferencia Panamericana,celebrada en 1928 en La Habana,en donde su recia estirpe de hombre de principios, abogó, con altivez poco común, por la dignidad de la América india y

oprimida. En ese memorable cónclave, él dejó el sitial honroso de la Presidencia de la Comisión más importante,la de Derecho Internacional Público, para desde la llanura, con el lanzón del decoro, proponer el reconocimiento, como uno de los pilares fundamentales del Sistema Interamericano, del principio sacrosanto e inmutable de la no intervención en los asuntos internos y externos de otros Estados. El Dr. Guerrero, al recibir un homenaje en la Universidad de El Salvador, leyó una enjundiosa conferencia sobre su labor en la citada reunión hemisférica, de la que, con riesgo de alargar este discurso, he creído conveniente transcribir algunos párrafos diamantinos de tan inclito mensaje, para que así se pueda comprobar, de primera mano, el tesoro espiritual y doctrinario que contiene. Dicen así textualmente: 18 DOCTRINA LATINOAMERICANA DEL DERECHO INTERNACIONAL “En la primera reunión de la Comisión de Iniciativas, compuesta de los Presidentes de Delegaciones, se presentó una cuestión reglamentaria de trascendental importancia: la de decidir si las sesiones de las Conferencias y Comisiones debían ser públicas o secretas. La Delegación de El Salvador fue la primera, que, por mi medio, opinó y propuso que unas y otras deberían ser abiertas a la opinión pública, en virtud del derecho que ella tiene de fiscalizar la conducta de sus mandatarios. No de otra manera podía proceder quien en tantas ocasiones se había pronunciado contra la vieja diplomacia secreta, de aquella que a puertas cerradas decidía de la suerte de los

pueblos, aún para llevarlos a la ruina y a la muerte.” Al tratarse posteriormente el asunto de la Reorganización de la Unión Panamericana,El Salvador propuso que ésta debería basarse en una Convención, y pidió que en su Preámbulo se consignaran las declaraciones siguientes: “Primero: Las Repúblicas del Continente Americano reconocen que la Unión Panamericana descansa en dos postulados inconmovibles; el reconocimiento de la autonomía e independencia recíproca de todos los Estados de América y su perfecta igualdad jurídica.

Segundo: El Panamericanismo consiste en la Unión Moral de las Repúblicas de América, descansando esa unión sobre la base del más recíproco respeto y del derecho adquirido a su completa independencia.” Pero el momento crucial de la Conferencia fue cuando se discutió el tema medular “de los derechos y deberes de los Estados” y las “bases fundamentales del Derecho Internacional”, para los que el Comité Interamericano de Jurisconsultos había preparado proyectos, de validez clara, para ALFREDO MARTÍNEZ MORENO 19 ser discutidos en la Conferencia. No es el momento de mencionar los largos incidentes de tan memorable debate, en el que el Jefe de la Delegación peruana, Dr. Víctor Manuel Maúrtua, propuso en cambio una redacción distinta, que debilitaba sustancialmente el proyecto original, ante la complacencia de la Delegación estadounidense, presidida por el notable estadista Charles Evans Hughes, ex-candidato presidencial y anterior “Chief Justice” de la Corte Suprema de Justicia, y ante el estupor de la mayoría de las representaciones latinoamericanas. “Circunstancias inesperadas,incidentes propios de cuerpos deliberantes afirma el Dr. Guerrerohacen que durante la penúltima sesión plenaria de la Conferencia, se pronuncien de nuevo todas las delegaciones, en términos claros las unas, e imprecisos las otras, contra las intervenciones”. “Entonces,aprovechando una feliz oportunidad que me fue proporcionada, lancé nuevamente la moción concreta y breve, cuyos términos eran los siguientes: “La Sexta Conferencia de las Repúblicas Americanas, tomando en consideración que en este momento ha sido expresada la firma decisión de cada una de las delegaciones, de que sea consignado de manera categórica y rotunda el principio de la no intervención y la absoluta igualdad jurídica de los Estados, resuelve: “Ningún Estado tiene derecho a intervenir en los asuntos internos de otro”.

Añade luego el conferenciante: “Falló este último esfuerzo.Voces fuertes negaron el apoyo a esa moción.Y como para adoptar un principio de Código de Derecho Internacional se requiere la voluntad unánime de los Estados, un alto sentimiento de fe en los principios cardinales de la ciencia de 20 DOCTRINA LATINOAMERICANA DEL DERECHO INTERNACIONAL Grocio, hizome retirar la moción, ya que su votación cerraba la esperanza del mañana y nos exhibía divididos, desunidos, sin la cohesión moral necesaria para resolver sobre los intereses más sagrados de nuestros pueblos”.

En efecto, en la siguiente Conferencia en Montevideo, en 1933,gracias en gran parte a otro insigne jurista salvadoreño,

el doctor Héctor David Castro, de grata memoria, quien había acompañado al doctor Guerrero en La Habana, la no intervención quedó finalmente y para siempre, reconocida como uno de los bastiones principales en que se asientan las relaciones interamericanas. Recordando el primer grito de independencia centroamericana,al convocar a la libertad el Prócer Delgado,sonando los bronces del campanario histórico, concluyó su magistral disertación el Dr. Guerrero, con estas conmovedoras palabras: “Que el Benemérito Padre de la Patria, José Matías Delgado, descienda a la tierra, y que su espíritu excelso agite de nuevo las campanas legendarias del templo de La Merced, porque todavía hay muchas conciencias que duermen el sueño colonial”. Debe tenerse presente que durante la mencionada Conferencia,el suelo latinoamericano estaba siendo hollado por las botas de los marinos extranjeros, que la Doctrina del Edestino Manifiesto se pretendía imponer en las relaciones interamericanas y que la política del “garrote fuerte” se aplicaba en toda su dureza en Haití, Nicaragua y la República Dominicana, y que todavía no había aparecido en el escenario mundial, con todo el respaldo moral de su doctrina del buen vecino, el preclaro Presidente Franklin Delano Roosevelt, que inició su gestión esclarecida derogando la aciaga Enmienda Platt.

ALFREDO MARTÍNEZ MORENO 21

No hay duda de que el denodado, casi heroico, esfuerzo de estadistas patriotas y responsables, sentó los cimientos para

sepultar el estigma de las intervenciones afrentosas. La trayectoria límpida del Canciller Guerrero, apegada rigurosamente a los principios,tuvo luego una resonancia mayor en los recintos augustos de los tribunales mundiales de justicia, en donde su temperamento equilibrado,su conducta rectilínea y su devoción por el derecho, ennoblecieron su toga impoluta y venerable. Según los conocedores de los entretelones de las dos Cortes Internacionales, el juez Guerrero era el hombre clave en las decisiones claves.Él no fue nunca el redactor principal de las sentencias ni puso votos eruditos disidentes,pero las posiciones férreas de su conciencia fueron determinantes en la resolución de los litigios. Así, el jurista noruego Edvard Ilambro, quien había sido el “Registrar” o “Greffier” de la Corte, con admiración para el juez salvadoreño, en un apartado de las sesiones de la Comisión de Derecho Internacional de las Naciones Unidas, me confió que a la ahora de las votaciones, al momento estelar del fallo, la argumentación lógica y persuasiva de él, respaldada por sus maneras suaves y su indiscutible prestigio, era realmente decisiva y concluyente. El Dr. Guerrero, al decir de conocedores íntimos del Tribunal, siempre defendió principios, haciendo a un lado los intereses políticos o nacionales. Convencido de ello, propuso en una ocasión a la XLV Sesión del Instituto de Derecho Internacional, reunido en Siena en 1952, que la respetable asociación académica recomendara “la apoliticidad en la elección de

los jueces del Tribunal Internacional de Justicia.” El Instituto aceptó la propuesta del Dr. Guerrero, y a este respecto considero interesante transcribir los comentarios del biógrafo Gallardo, así: “La resolución confirmó que ‘por razón de su 22 DOCTRINA LATINOAMERICANA DEL DERECHO INTERNACIONAL carácter apolítico, la elección de los miembros del Tribunal, que recae en persona y no en Estados, debería separarse claramente de las elecciones relativas a los demás Órganos de las Naciones Unidas’. La segunda medida, agrega el comentarista, de carácter eminentemente práctico,tendía a asegurar la autonomía del voto en los dos órganos encargados de proceder a la elección simultánea de los jueces. Guerrero obtenía así la consagración espiritual de una de las aspiraciones más caras de su vida.” A este respecto, considero oportuno relatar también un hecho en el que fui personalmente reprendido por el propio Dr. Guerrero. Con motivo del cincuentenario de la creación de la Corte de Justicia Centroamericana, este servidor había pronunciado una conferencia en la Organización de Estados Centroamericanos, en la que hizo la defensa del memorable tribunal regional a ciertas críticas que estimó injustas. En esa oportunidad expresé lo siguiente: “Los jueces debían actuar como intérpretes de la conciencia nacional y no como exponentes de los intereses de los países de los cuales eran originarios. Se ha criticado esta regla y se ha dicho que,al permitírseles conocer en las causas incoados contra su propio gobierno, se abrió la puerta a los votos disidentes, a las opiniones de minoría, pues no se dio un solo

caso de que un magistrado votara en contra de la posición asumida por su país. Consideramos que de ser válida esta crítica, debería abarcar también a los otros tribunales internacionales que han existido, ya que éstos, en una u otra forma, mantienen la misma disposición. La actual Corte Internacional, por ejemplo, faculta a sus miembros para conocer en toda causa, inclusive en los litigios en que sus países fueren partes, pero permiten a la contraparte designar a una persona en carácALFREDO MARTÍNEZ MORENO 23 ter de juez ad-hoc,y en el evento de que los Estados litigantes no tuvieren a ningún nacional como integrante de la misma, están autorizados para designar magistrados ad-hoc para conocer de la controversia. Por consiguiente, el cargo que se ha formulado a los miembros del tribunal regional, discutible en sus fundamentos, podría también extenderse a los eminentes integrantes de las dos cortes mundiales, que sólo en muy raras y contadas ocasiones en la historia de las mismas, han votado en contra de las pretensiones de sus respectivos gobiernos. Como ejemplos de estas rarísimas actitudes,que pueden mencionarse como verdaderas curiosidades históricas, se encuentran la asumida por el magistrado italiano Anzilotti, quien formuló una opinión de minoría, absolviendo al Gobierno alemán de haber violado el Tratado de Versalles, al negarse a autorizar el paso por el Canal de Kiel a un barco francés que llevaba municiones y armamento para Polonia, en guerra con Rusia, a pesar de que la demanda había sido interpuesta por el Gobierno italiano, juntamente

con los de Francia, Inglaterra y Japón; y recientemente, el voto del juez británico Mc Nair, en el célebre caso de Estrecho de Corfú, el cual se sumó a la decisión unánime que condenó al Reino Unido por violar la soberanía de Albania. Pero éstas son excepciones que comprueban la regla. La realidad, como dice Lissitzyn, con el respeto que nos merecen los jueces de las cortes internacionales, es que su imparcialidad absoluta es algo dudoso, porque en primer término, la lealtad a la patria y a las tradiciones nacionales es uno de los más fuertes sentimientos humanos, y porque los intereses políticos de los Estados inevitablemente influyen en la selección de los miembros de dichos tribunales. Por ello alguien ha dicho, sin duda injustamente, que la insistente oposición, en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, del delegado del Reino Unido a la reelección del magistrado salvadoreño Dr.J.Gustavo Guerrero, quien había obtenido una mayoría sustancial de votos en la Asamblea General, se debió a que nuestro ilustre compatriota había fallado en contra de la posición inglesa en el famoso caso 24 DOCTRINA LATINOAMERICANA DEL DERECHO INTERNACIONAL de la Anglo-Iranian Oil Company, agregando que sólo así se explica que correspondiendo el puesto a un latinoamericano, conforme a la práctica de distribución equitativa de los cargos entre las distintas zonas geográficas, el mencionado representante se empeñara en la elección de un juez de nacionalidad belga. Sintetizando, podemos afirmar que la cláusula de la

Convención de 1907 no puede ser objeto de mayores críticas que las disposiciones pertinentes de los otros tribunales internacionales, máxime que si se toma en cuenta que para la elección de jueces de la actual Corte Mundial entran en juego toda clase de intereses políticos y se realizan toda clase de maniobras diplomáticas, pese a que técnicamente corresponde los Grupos Nacionales de la Corte de Arbitraje de La Haya, supuestamente exentos de influencias políticas, la proposición de candidatos para integrar la Corte.” He transcrito esos largos párrafos anteriores,para que se comprenda cómo el venerable juez,a pesar de que en cierto sentido, de manera indirecta, yo compartía sus convicciones en pro de la apoliticidad de los jueces, él consideraba que mis comentarios, sobre todo en lo referente a la oposición inglesa a su reelección, eran marcadamente indiscretos y apartados de su ambicionada cortesía internacional. Tuve que referirle, in extenso,las enormes dificultades que tuvimos para lograr el triunfo de su candidatura y las gestiones para superar la oposición del representante del Reino Unido en el Consejo de Seguridad. Afortunadamente,en la elección de los jueces,no existe el fatídico veto de las Grandes Potencias. Con motivo de su primera elección a la Presidencia del Tribunal de La Haya, en un conceptuoso discurso pronunciado en la Universidad de El Salvador, él expuso, sin falsa modestia, la elevada distinción que para su patria significaba ese acontecimiento: “El Salvador puede vanagloriarse de que uno de sus hijos haya sido el único de todo el hemisferio americano en ALFREDO MARTÍNEZ MORENO 25 quien haya recaído el honor de presidir la más alta institución internacional del mundo, no obstante los méritos universalmente reconocidos de los otros americanos que fueron igualmente Magistrados de esa Corte: los señores Moore, Hughes, Kellogg y Hudson, el ex-Presidente del Brasil, Pessoa; Sánchez de Bustamante, cubano; y Urrutia, colombiano. Uno de los momentos estelares en su vida

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