CSDJ - F11001010200020150407801ADJUNTA20160329082614-2016
Consejo Superior de la Judicatura
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Detalles
- Título
- CSDJ - F11001010200020150407801ADJUNTA20160329082614-2016
- Autor
- Consejo Superior de la Judicatura
- Categoría
- Jurisprudencia
- Área del derecho
- Disciplinario
- Año
- 2016
REPÚBLICA DE COLOMBIA
RAMA JUDICIAL
CONSEJO SUPERIOR DE LA JUDICATURA
SALA JURISDICCIONAL DISCIPLINARIA
Bogotá D.C., dieciséis (16) de marzo de dos mil dieciséis (2016) Magistrado Ponente: Dra. MARTHA PATRICIA ZEA RAMOS Radicado: 110010102000201504078 01 Aprobado según Acta Nº. 26 de la misma fecha OBJETO DELPRONUNCIAMIENTO Procede la Sala a resolver respecto de la impugnación presentada contra la sentencia emitida por la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Seccional de la Judicatura del Tolima , de fecha 11 de febrero 1 de 2016, por la cual decidió NEGAR EL AMPARO DE TUTELA solicitado por el ciudadano Mauricio Correa Carvajal, en contra de la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Seccional de la Judicatura del Tolima. HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL 1 Sala conformada por las Conjueces Ana del Pilar Briñez Villaba (Ponente) y Jenny Escobar Álzate El ciudadano Mauricio Correa Carvajal, presentó acción de tutela en contra de la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Seccional de la Judicatura del Tolima, toda vez que considera que dentro del proceso disciplinario No. 0274-14, en el cual él es investigado en su calidad de abogado, se han presentado las siguientes irregularidades: 1.- Afirmó que hubo una indebida notificación personal, que le impidió el ejercicio de su defensa técnica, además de una nula valoración
probatoria, pues no se tuvieron en cuenta pruebas como el informe de un perito relacionada con un escrito que “sufrió UN BORRADO FISICO”. 2.- Agregó que la audiencia de pruebas y calificación es una “pléyade de incoherencias y pre juzgamientos”, de parte del Magistrado que tiene a su cargo el proceso, quien le formuló cargos “sin analizar el expediente, la prueba de falsedad de un recibo ni el trabajo desplegado por una año y medio de proceso civil, penal y múltiples asesorías dadas al quejoso.” 3.- Señaló que existe un afán de sancionarlo por parte del Magistrado que está conociendo su caso, quien no ha evacuado la nulidad deprecada, bajo el argumento de que se pronunciará en otra oportunidad procesal. Pretensiones Con fundamento en los hechos anteriormente expuestos, el accionante solicitó que se le ampare sus derechos fundamentales al debido proceso, a la confianza legítima y la recta y eficaz administración de justicia, ordenando que “en el término de la 48 horas siguientes a la notificación del fallo de su Despacho, deje sin efecto las providencias y actuaciones tomadas en el proceso radicado 0275-14 GLRS, con posterioridad al 25 de febrero de 2015.” Trámite de la tutela 1.- La acción de tutela le correspondió por reparto el 1º. de diciembre de 2015, al Despacho de la Magistrada Astrid Valencia Muñoz Espec, del Tribunal Superior de Bogotá - Sala Civil Familia Unitaria, quien por auto del día 2 de septiembre del mismo año, remitió el asunto por competencia a esta Colegiatura.
2.- El 7 de diciembre de 2015, la acción de tutela le correspondió por reparto a quien hoy funge como ponente, remitiendo las diligencias al Consejo Seccional de la Judicatura del Tolima - Sala Jurisdiccional Disciplinaria, en aras de garantizar el principio de la doble instancia. 3.- Una vez llegadas las diligencias a la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Seccional de la Judicatura del Tolima el 18 de enero de 2016, el asunto fue repartido al Magistrado José Guarnizo Nieto, quien advirtió causal de impedimento e igualmente lo hizo su colega de Sala el Magistrado Carlos Fernando Cortés Reyes, dado que les asistía interés en la actuación procesal, razón por la cual presentaron de manera conjunta su manifestación de impedimento. 4.- En Sala conformada por las Conjueces Ana del Pilar Briñez Villalba y Jenny Escobar Álzate, se decidió mediante proveído del 2 de febrero de 2016, aceptar los impedimentos presentados por las Magistrados Guarnizo Nieto y Cortés Reyes; así como admitir el amparo constitucional, notificando a la autoridad accionada y vinculando a señor Henry Varón Oliveros (quejoso dentro del disciplinario No. 275/2014). Intervenciones -El señor Henry Varón Oliveros, quejoso dentro del proceso disciplinario No. 2014-0275, en el cual es disciplinable el accionante en su calidad de abogado, allegó fotocopias con la firma del doctor Correa Carvajal, a fin de demostrar que recibió dineros en su nombre “y de los que no hizo entrega al Poderdante.” (sic); señalando además, que la
ley ha actuado de manera correcta y no ha permitido el engaño que el abogado disciplinado pretende aducir a su favor. Por último, manifestó que “Agrego copia del envió del abogado ALEJANDRO MAURICIO CORREA el cual está acostumbrado a denigrar de jueces, magistrados y personas que trabajan con ellos.” (sic) Las demás autoridades accionadas y vinculadas a la presente acción tutelar no se manifestaron al respecto. Decisión impugnada En sentencia del 11 de febrero de 2016, la Sala a quo resolvió NEGAR EL AMPARO DE TUTELA, presentada por el ciudadano Mauricio Alejandro Correa Carvajal, en contra de la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Seccional de la Judicatura del Tolima, argumentando que en el presente caso el tutelante frente al proceso disciplinario No. 2014-0274 que se sigue en su contra, no ha agotado los mecanismos judiciales de carácter ordinario y extraordinarios para su defensa judicial. Señaló que la acción de tutela no resulta procedente como mecanismo , “pues pese a encontrarnos ante una solicitud de amparo que recae sobre una decisión proferida dentro de un proceso disciplinario AUN en curso en el sub judice no se reúnen los requisitos jurisprudenciales exigidos para el efecto”. (sic) Afirmó el juez de primera instancia, que en el sub judice se encuentra acreditado, que la audiencia de pruebas y calificación inició el 26 de mayo del 2014, decantándose que el proceso disciplinario aún no se terminado, “es más, se tiene aún pendiente la realización de la
AUDIENCIA DE JUZGAMIENTO, etapas procesales que permiten una defensa real, técnica, seria y calificada jurídicamente para el tutelante, existiendo a su vez el tramite consagrado en el artículo 107 del C.D.A, que hace alusión a la segunda instancia.” Impugnación El 17 de febrero de 2016, la parte accionante presentó impugnación contra la decisión de tutela de primera instancia. En el citado escrito solicitó revocar la decisión del a quo, en razón de la ocurrencia de un perjuicio irremediable, pues a su parecer se presentaron irregularidades en el fallo atacado, porque el problema jurídico planteado es la negativa del juez disciplinario a darle trámite al incidente de nulidad presentado por él, situación que le causa un perjuicio irremediable, “ya que se desconocen los derechos procesales de contradicción y de defensa y al ir a la audiencia de fallo se verá abocado a una sentencia en contra”. Por último, indicó que las Conjueces que fallaron su tutela en primera instancia, desconocieron la presunción de veracidad contenida en el artículo 20 del Decreto 2591 de 1991, toda vez que la autoridad accionada no se pronunció en el término de traslado de la acción constitucional. CONSIDERACIONES 1.- Competencia De conformidad con lo previsto en los artículos 86 y 116 inciso 1º de la Constitución Política, 32 del Decreto 2591 de 1991 y el Decreto 1382 de 2000, la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Superior de la
Judicatura es competente para resolver la impugnación deprecada dentro de la presente acción de tutela, a ello se procederá previas las siguientes consideraciones de hecho y de derecho. El artículo 32 del Decreto 2591 de 1991 consagra en el inciso segundo: “El Juez que conozca de la impugnación, estudiará el contenido de la misma cotejándola con el acervo probatorio y con el fallo (...) si a su juicio el fallo carece de fundamento procederá a revocarlo de inmediato. Si se encuentra el fallo ajustado a derecho lo confirmará (...)” Y si bien, en razón a la entrada en vigencia del Acto Legislativo No. 02 de 2015, se adoptó una reforma a la Rama Judicial, denominada “equilibrio de poderes”, en lo atinente al Consejo Superior de la Judicatura, literalmente en el parágrafo transitorio primero del artículo 19 de la referida reforma constitucional, enunció: “(...) Los actuales Magistrados de la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura, ejercerán sus funciones hasta el día que se posesionen los miembros de la Comisión Nacional de Disciplina Judicial”. En el mismo sentido, la Sala Plena de la Corte Constitucional en Autos 278 del 9 de julio y 372 del 26 de agosto de 2015, al pronunciarse respecto a la competencia para conocer conflictos de jurisdicciones, decantó el alcance e interpretación de la entrada en vigencia del referido Acto Legislativo No. 02 de 2015, concluyendo que en relación a las funciones que se encontraban a cargo de esta Sala, las modificaciones introducidas quedaron distribuidas de la siguiente manera: (i) la
relacionada con el ejercicio de la jurisdicción disciplinaria, pasó a la Comisión Nacional de Disciplina Judicial y a las Comisiones Seccionales de Disciplina Judicial, órganos creados en dicha reforma (artículo 19), y (ii) la relacionada con dirimir los conflictos de competencia que surjan entre las distintas jurisdicciones, fue asignada a la Corte Constitucional (artículo 14). En cuanto hace al conocimiento de las acciones de tutela, como ya se mencionó, el parágrafo del artículo 19 dispuso expresamente que “la Comisión Nacional de Disciplina Judicial y las Comisiones Seccionales de Disciplina Judiciales no serán competentes para conocer de acciones de tutela”. Reiteró la Corte Constitucional que en relación a las funciones jurisdiccionales del Consejo Superior de la Judicatura, lo decidido en el Acto Legislativo 02 de 2015, así: “…los actuales Magistrados de la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura, ejercerán sus funciones hasta el día que se posesionen los miembros de la Comisión Nacional de Disciplina Judicial”, en consecuencia, conforme las medidas transitorias previstas en el referido acto legislativo, estimó la guardiana de la Constitución que hasta tanto los miembros de la Comisión Nacional de Disciplina Judicial no se posesionen, los Magistrados de la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura deben continuar en el ejercicio de sus funciones, lo cual significa que actualmente está Colegiatura conserva sus competencias, es decir, se encuentra plenamente habilitada para ejercer, no sólo la función jurisdiccional disciplinaria, sino también, para dirimir los conflictos de competencia que surjan entre las distintas jurisdicciones y para conocer
de acciones de tutela. 2.- La pretensión de tutela El actor, Mauricio Alejandro Correa Carvajal, pretende la protección de sus derechos fundamentales al debido proceso, confianza legítima y a la recta y eficaz administración de justicia, presuntamente vulnerados por la autoridad judicial accionada. 3.- De la procedibilidad Verificada la competencia para decidir el asunto objeto de amparo, dada la competencia funcional conforme las reglas de reparto, pasa la Sala a resolver si se reúnen o no los requisitos al fin que nos ocupa, en tal sentido en el capítulo IV de nuestra Constitución, denominado “De la protección y aplicación de los derechos”, se encuentra la figura de la acción de tutela, contemplada en el artículo 86 así: “Toda persona tendrá acción de tutela para reclamar ante los jueces, en todo momento y lugar, mediante un procedimiento preferente y sumario, por sí misma o por quien actúe en su nombre, la protección de sus derechos constitucionales fundamentales, cuando quiera que estos resulten amenazados por la acción o la omisión de cualquier autoridad pública. […] Esta acción solo procederá cuando el afectado no disponga de otro medio de defensa judicial, salvo que aquella se utilice como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable”. En materia de tutela y particularmente tratándose de la acción de amparo contra decisiones judiciales, en fallo de constitucionalidad la Guardiana de la Constitución denominó a los primeros como “presupuestos generales” y a los últimos como “presupuestos especiales”, incluyendo entre los primeros, la relevancia constitucional del tema, la legitimación en la causa por activa y por pasiva, la inexistencia de mecanismos ordinarios de defensa judicial y la
oportunidad en la formulación de la solicitud de amparo; y en los segundos, los otrora defectos constitutivos de vías de hecho (sustancial, procesal, orgánico y fáctico), el error inducido, la ausencia de motivación, el desconocimiento del precedente y la violación constitucional.2 Los primeros fueron recientemente recordados por la jurisprudencia de la Corporación Límite en materia iusfundamental: “3.1 El primer presupuesto procesal de la acción de tutela exige que haya sido interpuesta para la defensa de un derecho fundamental y no de otra categoría, lo cual se cumple en este caso, pues lo que invoca la actora efectivamente corresponde a derechos reconocidos como tales por la Constitución y por reiterada jurisprudencia de esta Corte, a saber: la vida (art. 11), la dignidad humana (art.1°), la igualdad (art. 13) y la seguridad social (art. 48). “3.2. El segundo presupuesto procesal se refiere a la existencia de legitimación en la causa por activa, es decir, que el (los) derecho(s) fundamental(es) a cuya protección va dirigida la acción sea(n), en principio, propio(s) de quien demanda. “3.3. El tercer presupuesto procesal de la acción de tutela es la legitimación en la causa por pasiva, exigencia que implica que 2 C-590 de 2005. contra quien se interpone sea la autoridad o el particular que vulneró o amenaza el derecho fundamental. “3.4. El cuarto presupuesto procesal radica en la inexistencia de otro medio de defensa judicial, para lo cual debe considerarse que de acuerdo con el inciso tercero del artículo 86 superior, la acción
de tutela “sólo procederá cuando el afectado no disponga de otro medio de defensa judicial” , salvo que “se utilice como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable” . La existencia de dicho medio será apreciada en concreto, en cuanto a su eficacia, atendiendo las circunstancias en que se halle quien demanda (art. 6-1° D. 2591 de 1991). “(…) Existen dos supuestos excepcionales en los cuales el carácter subsidiario de la acción de tutela no impide su utilización, a pesar de existir otro mecanismo de defensa judicial al alcance de los interesados: el primero, previsto en el artículo 86 de la Constitución Política, cuando se ha interpuesto como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable; y el segundo, cuando el otro medio de defensa existe pero es, en la práctica, ineficaz para amparar el derecho fundamental cuya protección se invoca. “3.5. Por último, es necesario verificar que la demandante haya acudido de manera oportuna a solicitar salvaguarda para sus derechos fundamentales, pues aun cuando no subsiste un término legal expreso de caducidad para el ejercicio de la acción, sí es necesario que sea incoada en un plazo razonable, que el juez de tutela debe ponderar, ya que el amparo ha sido consagrado para la “protección inmediata” de derechos constitucionales.”3 Desde luego, como ocurre en la teoría general del proceso, en materia de tutela la ausencia de cualquiera de los presupuestos procesales no sólo aconseja, sino impone no abordar el estudio del fondo del asunto, pues
sería tanto como que un juez incompetente para un determinado proceso, 3 T-818 de 2009, M. P. Dr. Jaime Córdoba Triviño aún así realice valoraciones sobre el tema debatido, o haga lo propio a pesar de considerar no trabada la litis en debida forma, bien por falta de legitimación de la actora o demandante, bien por falta de legitimación de la persona demandada. En este evento, advierte la Sala que si bien se reúne uno de los presupuestos procesales en punto de: legitimación por activa y por pasiva, no ocurre lo mismo respecto a la existencia de otros mecanismos de defensa judicial, por cuanto, en el presente caso el asunto disciplinario se encuentra vigente, pues como bien lo expresó el a quo la audiencia de pruebas y calificación inició el 26 de mayo de 2014 y todavía está pendiente que se surta la etapa de juzgamiento a fin de ejercer su defensa dentro del proceso disciplinario de marras, razón por la cual se infiere que se está adelantando en la actualidad en la mencionada Sala, el trámite correspondiente a fin de establecer o no la responsabilidad disciplinaria del investigado, veamos: 4.- Caso concreto En el presente asunto, la acción está encaminada a que se protejan los derechos fundamentales al debido proceso, confianza legítima y a la recta y eficaz administración de justicia, presuntamente vulnerados por la autoridad accionada, al considerar el actor que el juez disciplinario no le ha dado el trámite a un incidente de nulidad propuesto por él dentro del proceso disciplinario seguido en su contra en calidad de abogado. Efectuado el test de procedibilidad se colige cómo en el presente evento
no se acata el agotamiento de los mecanismos ordinarios de defensa judicial, pues para la Sala es evidente que las presuntas irregularidades de las cuales se duele la accionante se han presentado al interior del proceso disciplinario en su contra, el cual se encuentra vigente, razón por la que este es el escenario donde se deben ventilar las diferentes situaciones que en desarrollo del referido asunto se promuevan. Lo anterior, por cuanto no es viable a través de la tutela, desplazar la competencia del juez natural, pues la regla jurisprudencial que sustenta la naturaleza de esta acción, conforme al contenido del artículo 86 de la Constitución Política, es la subsidiaridad, lo cual significa que sólo resulta procedente cuando el petente de amparo no tiene otro medio de defensa judicial, pretendiendo mantener incólumes las competencias de acuerdo a la naturaleza de cada asunto, lo contrario deslegitima el amparo constitucional y rompe la estructura funcional del ordenamiento jurídico, presupuesto de un Estado Social y Democrático de Derecho. Sobre la improcedencia de la tutela por existencia de otro mecanismo judicial, la Corte Constitucional en sentencia T-023 de 2011, Magistrado ponente doctor LUIS ERNESTO VARGAS SILVA, enunció: Reiteración de jurisprudencia. La procedencia de acción de tutela ante existencia de otro medio de defensa judicial.
3. De acuerdo con el artículo 86 de la Constitución Política la acción de tutela procederá siempre que “el afectado no disponga de otro medio de defensa judicial, salvo que aquélla se utilice como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable”.
4. Al respecto, esta Corporación ha señalado lo siguiente: “Se
encuentra ya muy decantada la jurisprudencia de la Corte acerca de la naturaleza residual de la acción de tutela y sus condiciones de procedencia cuando existe un mecanismo ordinario de defensa. Así ha destacado en múltiples oportunidades4 que los medios y recursos judiciales ordinarios son el escenario preferente para invocar la protección de los derechos constitucionales fundamentales que se consideren vulnerados en una situación específica, y a ellos deben acudir, en principio, los afectados, a fin de hacer prevalecer la supremacía de estos derechos y el carácter inalienable que les confiere la Carta5. En consecuencia, la acción de tutela adquiere la condición de medio subsidiario, cuyo propósito no es el de desplazar a los otros mecanismos, sino el de fungir como último recurso orientado a suplir los vacíos de defensa que en determinadas circunstancias presenta el orden jurídico, en materia de protección de derechos fundamentales. Así, la protección de derechos fundamentales es un asunto que el orden jurídico reserva a la acción de tutela en la medida que el mismo no ofrezca al afectado otros medios de defensa judicial, de igual o similar eficacia. Sin embargo, de la sola existencia de un medio alternativo de defensa judicial, no deviene automáticamente la improcedencia de la acción de tutela. En aquellos eventos en que se establezca que el ordenamiento jurídico tiene previsto un medio ordinario de defensa judicial, corresponde al juez constitucional resolver dos cuestiones: la primera, consiste en determinar si el medio judicial alterno presenta la idoneidad y eficacia necesarias para la defensa de los derechos fundamentales. Si la respuesta a esa primera cuestión
es positiva, debe abordarse la cuestión subsiguiente consistente en determinar si concurren los elementos del perjuicio irremediable, que conforme a la jurisprudencia legitiman el amparo transitorio.”6 4 Sobre la procedencia de la acción de tutela como mecanismo transitorio, para evitar un perjuicio irremediable, resultan relevantes las sentencias C1225 de 2004, MP Manuel José Cepeda Espinosa; SU1070 de 2003, MP Jaime Córdoba Triviño; SU – 544 de 2001 MP Eduardo Montealegre Lynett; T – 1670 de 2000 MP Carlos Gaviria Díaz, y desde luego la T – 225 de 1993 en la cual se sentaron las primeras directrices sobre la materia, que en esencia han sido desarrolladas por la jurisprudencia posterior. 5 Cfr. T803 de 2002 MP Álvaro Tafur Galvis. 6 Sentencia T-972/05. En virtud de lo anterior, ante la existencia de otro medio de defensa judicial, la acción de tutela es improcedente, salvo que se configure un perjuicio irremediable lo que la haría procedente como mecanismo transitorio7 o que el otro medio de defensa judicial no resulte idóneo ni eficaz para la protección de derechos fundamentales, evento en el cual la tutela procedería como mecanismo principal8.
5. En suma, en atención al carácter subsidiario y residual de la acción de tutela, corresponde al juez constitucional determinar la procedencia de aquella bien sea como mecanismo principal o transitorio, valorando la idoneidad y eficacia del otro medio de defensa judicial y la existencia de un perjuicio irremediable.”
En consecuencia, la acción de tutela no puede entrar a desplazar los mecanismos ordinarios de defensa diseñados por el legislador, siendo ello razón suficiente para indicar que este Juez de tutela se halla en imposibilidad de acceder a las pretensiones de la parte accionante, en la medida que no puede desplazar al Juez natural, pues los medios judiciales ordinarios, tienen preferencia sobre la acción de tutela. Luego para el caso particular analizado, es improcedente el amparo constitucional que se solicita, por cuanto, como se plasmó en precedencia 7 Al respecto, la sentencia SU-037 de 2009, M.P. Rodrigo Escobar Gil, reiteró: “La posibilidad de dar trámite a una petición de tutela como mecanismo transitorio exige, por una parte, (i) demostrar que es inminente un perjuicio irremediable para el derecho fundamental y, por la otra, (ii) que existe otro mecanismo de defensa judicial al que se puede acudir para decidir con carácter definitivo la controversia planteada en sede de tutela.” 8 En el mismo sentido puede consultarse la sentencia T-072 de 2008, en la que se precisó: “Para determinar si la acción de tutela es procedente, la Corte Constitucional ha señalado dos aspectos distintos. En primer lugar, si la tutela se presenta como mecanismo principal, es preciso examinar que no exista otro medio judicial. Si no existe otro medio, o aún si existe pero éste no resulta idóneo en el caso concreto, la tutela procede como mecanismo principal de amparo de los derechos fundamentales. Adicionalmente, en relación con la existencia del otro medio de defensa judicial, la jurisprudencia de la Corte ha señalado que no existe la
obligación de iniciar el proceso ordinario antes de acudir a la acción de tutela. Basta que dicha posibilidad esté abierta al interponer la demanda de tutela, pues si el accionante ha dejado vencer la oportunidad para iniciar el trámite del proceso ordinario, la tutela no procede como mecanismo transitorio” tratándose de situaciones acaecidas al interior del trámite de un proceso (investigación disciplinaria) el disenso que se presente por las actuaciones u omisiones debe ser controvertido al interior del mismo, relevando al Juez Constitucional de inmiscuirse en las decisiones que competen a otras autoridades y descansan sobre la presunción de legalidad, pues este es el mecanismo adecuado para plantear las objeciones planteadas y obtener la nueva revisión de la decisión. Ahora bien, es pertinente aclarar al accionante que en razón de la declaratoria de improcedencia de la presente acción, no es dable por parte de este Juez Constitucional, referirse de fondo a las afirmaciones hechas en su escrito de impugnación, referentes a la veracidad de los hechos narrados en el escrito de tutela y el no pronunciamiento del juez disciplinario en lo atinente a su solicitud de nulidad. Como reiteradamente lo ha enunciado la Corte Constitucional, la tutela no puede converger con vías judiciales diversas por cuanto no es un mecanismo factible de elegir según la discrecionalidad del interesado, para esquivar el que de modo específico ha regulado la ley; no se da la concurrencia entre éste y la acción de tutela porque siempre prevalececon la excepción dichala acción ordinaria. La acción de tutela no es, por
tanto, un medio alternativo, ni menos adicional o complementario para alcanzar el fin propuesto. Las anteriores razones, amparadas en sustento de las normas constitucionales y legales, lo mismo que en la jurisprudencia constitucional y siguiendo los lineamientos establecidos por esta Corporación, son suficientes para REVOCAR el fallo impugnado proferido por la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Seccional de la Judicatura del Tolima, a través del cual decidió NEGAR EL AMPARO DE TUTELA, para en su lugar DECLARAR LA IMPROCEDENCIA DE LA TUTELA presentada por el ciudadano Mauricio Alejandro Carvajal Correa. En mérito de lo anteriormente expuesto, la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley, RESUELVE PRIMERO: REVOCAR la sentencia impugnada del 11 de febrero de 2016, proferida por la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo Seccional de la Judicatura del Tolima, la cual decidió NEGAR EL AMPARO DE TUTELA, para en su lugar DECLARAR LA IMPROCEDENCIA DE LA ACCIÓN TUTELA presentada por el ciudadano Mauricio Alejandro Carvajal Correa, conforme a lo señalado en la parte considerativa de la presente providencia.
SEGUNDO: Por Secretaría Judicial de esta Sala REMITIR el presente a la H.
Corte Constitucional para su eventual revisión, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 32 del Decreto 2591 de 1991.
TERCERO: Súrtase las notificaciones de rigor contenidas en el artículo 36
del Decreto 2591 de 1991.
NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE
JOSÉ OVIDIO CLAROS POLANCO
Presidente
ADOLFO LEÓN CASTILLO ARBELÁEZ MARÍA ROCÍO CORTÉS VARGAS
Magistrado Magistrada
RAFAEL ALBERTO GARCÍA ADARVE JULIA EMMA GARZÓN DE GÓMEZ
Magistrado Magistrada
PEDRO ALONSO SANABRIA BUITRAGO MARTHA PATRICIA ZEA RAMOS
Magistrado Magistrada
YIRA LUCÌA OLARTE ÁVILA
Secretaria Judicial