CSJ - 1693(28-09-1987)
Corte Suprema de Justicia
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Detalles
- Título
- CSJ - 1693(28-09-1987)
- Autor
- Corte Suprema de Justicia
- Categoría
- Jurisprudencia
- Área del derecho
- Penal
- Año
- 1987
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CASACION
' 1 • • ' ' ' Sentencia Casacion.- 28-de septiembre de 1987.- No casa el fallo del Tribu- . ' nal· Superior Militar, por medio del cual condeno a Alberto Murillo Marulan- - da por el delito de Homicidio.
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Magistrado Ponente: Dnctor EDGAR SAAVEDRA ROJAS=
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Rad. 1693. CASACION.
, ¡i . Procesado: ALBERTO MURILLO MARO . - . f. . ' ( .. ' , ' . ' /-~,.·:." • ~··,. - / /, • ~ ,.
• LANDA.
Delito: HOMICIDIO.
- •
•
CORTE SUPREMA DE JUSTICIA
SALA DE CASACION PENAL
•
Magistrado Ponente:
- Dr. EDGAR SAAVEDRA ROJAS. 22 de septiembre de 1987
Aprobado: ACTA No.: 064 del
•
- • Bogotá, veintiocho de septiembre de mil novecientos ochenta s i e t e . y
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V I S T O S :
• •• ""'-.. / Resolverá l a Sala de Casación Penal-de l a Corte Suprema de J u s t i c i a lo que fuere
.- ' .. ---... pertinente con relación a l recu~so ~xtraordinario propuesto por e l defensor del
- • procesado A, a quien se condenó a l a pena principal de
-. • DIEZ AÑOS DE PRISION como resppnsable del delito de HOMICIDIO en Consejo de Gue. - . • rra Verbal que se adelantarp en l a Décima Brigada del Ejércitio Nacional, fallo I • de fecha catorce de a b r i i de mil novecientos ochenta s e i s , confir,,,ado por e l y Tribunal Superior Militar en sentencia de diecisiete de octubre del mismo año • ...
H E C H O S :
- ' El día t r e s (3) de diciembre, de mil novecientos ochenta c11atro (1984), en ho-- .. y J ras de l a tarde, e l señor O FORERO RUBIANO ofendió de palabra a l teniente del Ejército Nacional ALBERTO A, a quien consideró responsable de su expulsión como empleado del Distrito Militar No. 41 en donde e l ofensor prestaba sus servicios.
Momentos más tarde, uno otro se citaron en la carretera que del municipio dey
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- • Girardot conduce a l de Melgar, en l a bifurcación que parte hacia Agua de Dios a l l í , aproximadamente a las ocho (8) de l a noche, fue muerto como consecuen ycia de doce (12) impactos de a111,a de fuego e l particular O FORERO RUBIANO, a manos del Teniente del
ACTUACION PROCESAL: • Conocida l a existencia del cadáver en e l s i t i o indicado, e l Alcalde Municipalde Ricaurte (Cundinamarca), se trasladó a l l í y practicó e l levantamiento deloismo, remitiendo luego las· diligencias a l Juzgado Promiscuo M11nicipal de l aoisma población, quien inició l a investigación mediante auto de fecha seis de -
- .... ' • diciembre de mil novecientos ochenta c11atro. • y '· -, J -· • Practicadas alg11nas diligencias ins.tructivas, e l s1111,ario pasó a l Juzgado Cincuen v - • ta Uno de Instrucción Criminal.de Bogotá, especialmente comisionado para l ay ) investigación del d e l i t o , quien as11mió l a misma con providencia de dieciseis de enero de mil novecientos ochenta cinco. El desarrollo del s1111,ario arrojó l ay ) . necesidad de vincular como presunto responsable del homicidio a l particular HEC - ( ' . . . j • TOR EDUARDO HE EZ GUZMAN a l Teniente ALBERTO MORILLO MAR A; e l seg11ny 1 • ) • do como autor de los disparos que ocasionaron l a muerte de FORERO RUBIANO, y e l primero, por encontrarse en compañía de éste a l momento de los hechos y haber1• tenido alguna intervención, a l parecer, en e l mismo •
- Recibida l a indagatoria de HERNANDEZ GUZMAN, e l Juzgado Cincuenta Uno de Insy trucción Criminal de Bogotá en auto del t r e i n t a (30) de enero de mil novecientos o ochenta cinco (1985) ordenó su detención preventiva por e l delito de HOMICIDIO y ordenó, a su vez, compulsar copias a fin de que l a J u s t i c i a Penal Militar cony • A , ¡ ) tinuara conociendo del proceso en contra del Teniente ALBERTO por ser éste m i l i t a r , a l tenor de lo dispuesto en e l Decreto 1057 de cuatro (4) de mayo de mil novecientos ochenta y cuatro (1984)
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- • El día veinte (20) de marzo de mil novecientos ochenta y cinco (1985), avocó l a ' instrucción del s11111ario e l Comando de l a Décima Brigada del Ejército Nacional - 1 1 i con sede en Tolemaida,!municipio de Nilo, Cundinamarca, como juez de primera - • instancia.
El veintidós de a b r i l del mismo año, compareció a rendir indagatoria e l Teniente • A, y sobre los hechos manifestó que efectivamente cerca • de las cinco media de la·tarde del día tres de diciembre de mil novecientosy ochenta cuatro se encontraba ingiriendo l i c o r en las oficinas del Distrito Mi
y - \ 1 l i t a r No. 41, y hasta a l l í llegó e l c i v i l O FORERO a injuriarlo de palabra retándolo a pelear en l a calle; posteriormente{ se r e t i r ó e l particular y en-- y - . , . ' • tonces e l militar, con 11n amigo suyo contrató ~-,un taxi que lo condujera hasta e l - • s i t i o del desafío; una vez a l l í , paradq_ en/ l a mitad de l a carretera, vió que 11na , __ ' motocicleta que llegaba a l s i t i o . ro, ante lo cual e l sindicado reaccionó vaciando l a carga completa de su arma; e l ( ) agresor, por su parte, salió corriendo luego hizo dos disparos más, que obligay
- - ron a l procesado a cargar nuevamente su revólver a atacar u t r a vez··· a quien y
( ) . le estaba haciendo los t i r o s : Igualmente, reconoció en esta ocasión, que días - ' f •• . . ~ · más tarde agredió a una.señora, testigo de los hechos anteriores a l homicidio. ,, ) , . . • Con auto de veinticuatro (24) de mayo de mil novecientos ochenta cinco (1985), y " e l Juzgado Treinta Nueve de Instrucción Penal Militar resolvió l a situación ju y
- • rídica del indagado, dejándolo en libertad a l considerar que l a conducta invest! gada podría considerarse como un caso de legítima defensa.
Practicadas algunas otras diligencias investigativas, e l mismo Juzgado Treinta Nueve de Instrucción Penal Militar decretó l a detención preventiva del proces~ y ,, -tY do a l considerar que l a causal de justificación, inicialmente considerada a su favor, no tiene prueba que la respalde, t a l como se comprobó en l a diligencia de reconstrucción de los hechos y demás medios probatorios recaudados. Esta deci-- .. . . ' ' • '
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' ( • sión tiene fecha del trece de agosto de mil novecientos ochenta y cinco - (13) (1985), y fue recurrida en reposición que se resolvió desfavorablemente en pro- • veído calendado e l veintic11atro (24) de septiembre del mismo año. • Con auto del v e i n t i t r é s (23) .de enero de mil novecientos ochenta y seis (1986) ' 1 ' el Comando de l a Décima Brigada, juez de primera instancia para este asunto, or1 1 ' denó correr traslado a l Auditor Principal de Guerra a f i n de recaudar su concep1 • to de fondo, e l cual se produjo e l trece de.marzo del mismo año. A l l í , e l - (13) auditor, haciéndose vocero de las consideraciones plasmadas por e l juez instruc-
) • tor, considera que no existe causal de justificación en e l comportamiento del te - . ,_ A, e igualmente analiza e l fenomeno de l a grave e injusta • ' . - '> - provocación que podría configurarse, pero.descarta su existiencia diciendo, entre • •
- ' otras cosas, que no existe inmediatez entre l a pretendida ofensa y l a reacción, a
\..._./ . ' ·miis de que e l recaudo probatorio es.1table.ce que e l incriminado actuó a sangre f r í a ·, / y buscando las condiciones que l e fueran miis favorables a sus propósitos homici- { )
- • das, colocando a l a víctima en situación de indefensión. Ter,,,ina solicitando l a convocatoria de un Consejo de-.Guerra Verbal en contra del procesado, por e l d e l i -
( ) to de HOMICIDIO. ( • ' • 1 1 1 ' • • • • ) '
- • Mediante Resolución No. de marzo diecinueve (19) de mil novecientos ochenta y 02 seis (1986), e l Comando de l a Décima Brigada del Ejército Nacional convocó a Con
- • MICIDIO, y designó como Presidente.del mismo a l MY. DIEGO GANTIVA , a s í co1 moa los correspondientes vocales, f i s c a l , asesor jurídico y secretario.
El Presidente del Consejo de Guerra Verbal formuló e l cuestionario correspondie~ • . te, interrogando a los vocales por l a responsabilidad del procesado a l haber dado
- muerte a un particular en desarrollo de un reto a muerte, sin incluir en é l c i r - / ) · • c11nstancias modificadoras de l a punibilidad, y a t a l pregunta los vocales conte~
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- • taron con veredicto de responsabilidad por mayoría.
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- J rP. ¡::: 1 1 q , 1 r: .•, r:.> r.:: r__; Ll 1 _, 1 r .1 r 1 , •
5 .. , . ~,, / ,. , ~,, ., . . • ~.,.. ,. , Proferido e l veredicto, y dictada l a sentencia de primera.instancia, e l d~fensor del enjuiciado apeló de l a misma, y a l sustentar e l recurso expuso que los cuestionarios fueron deficientemente elaborados, como quiera que en ellos no se i n - - • cluyó interrogante alg11na sobre 110 exceso en l a legítima defensa, o sobre 110 es- • tado de i r a o intenso dolor en que pudo actuar e l acusado, con lo cual no se pue
- - de hacer una eval11ación punitiva adecuada • • Tramitada l a segunda instancia de acuerdo con los preceptos legales, e l Tribunal Superior Militar emitió f a l l o e l día diecisiete (17) de octubre de mil novecien- • tos ochenta y seis (1986),mediante e l cual confirmó l a sentencia de primer grado.
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A DE CASACION: \
LA D { - ' ' - •
• ! ' ' 1 Dos cargos formuló e l apoderado del,procesado contra l a sentencia. El primero de 1 <.. , , . ' j ellos, con base en lo dispuesto ~n-el'artículo 580 numeral 4° del Código de Pro- ) ( cedimiento Penal, a l considerar que en e l juicio se incurrió en l a nulidad pre-- 441 del Código de J u s t i c i a Penal Militar que • establece como t a l e l no haberse elaborado e l cuestionario en l a for11,a señalada -""' I ' ( \ por e l ordenamiento procesal m i l i t a r • .. "·- _) Para fundamentar su censura, e l defensor se ocupa de establecer l a naturalezadel procedimiento de juzgamiento observado en e l caso bajo estudio, y concluye que por t r a t a r s e de un Consejo de Cuerra Verbal.no existe auto de proceder, e l cual es remplazado por los cuestionarios que se formulan a los vocales; como consecuencia de e l l o , t a l e s preguntas deben i n c l u i r las circunstancias en que s e c ooetió e l i l í c i t o , las c11ales se reflejarán posteriormente en l a sentencia correspondiente. Señaló e l impugnan te cómo e l cuestionario elaborado en este as11nto no • incluyó como circ1.1nstancias propias del delito e l estado de i r a o• intenso dolor.U • en que se encontraba e l procesado ante l a grave e injusta provocación de que -
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- • fuera objeto por parte de l a víctima, quien ofendió a l enjuiciado en su bien " más preciado, su honor m i l i t a r , lo que motivó l a reacción de MURILLO MAR con las consecuencias conocidas dentro del proceso. Critica a l juzgador de se-
~~ • g11na instancia cuando exige en su f a l l o l a inmediata reacción del ofendido pa- • ra reconocer l a atenuante a que se r e f i e r e e l e s c r i t o , y señala cómo esta i nmediación entre ofensa y ataque no está prevista dentro de los requisitos contemplados para l a figura en e l artículo 60 del Código Penal. Solicita, en cons~cuencia, l a declaración de nulidad de todo loJactuado "a p a r t i r e inclusive de l a resolución de convocatoria a consejo de guerra verbal''. El segundo cargo, sustentado en e l n11,,,eral,primero, cuerpo primero, del a r t í c u - • ' ' lo 580 del Código de Procedimiento Penal; pretende quebrar l a sentencia por ' ser violatoria de l a ley sustancial por aplicación indebida y, según e l censor, í causal aplicable en este caso como quiera que erróneamente e l juzgador consi-
- deró que l a pena a imponer tenía e l mínimo señalado en e l artículo 323 del Có- digo Penal, cuando en verdad e l mínimo está previsto por e l artículo 60 del mismo ordenamiento.
• . .. 1 • ' • 1 Estimó e l recurrente, con base en algunas frases vertidas tanto por e l juez - . • de primera instancia, como por e l fallador de segundo grado, que ellos reconacieron l a existencia y comprobación de un estado de i r a o intenso dolor en e l procesado, y pese a e l l o , hicieron caso omiso de l a regulación consagra- ... •
- • da en e l artículo 60 del estatuto penal, graduando l a pena definitiva dentro • del marco del tipo básico de homicidio y sin l a atenuación consagrada en l a norr,,a mencionada.
• •• RESPUESTA DEL MINISTERIO PUBLICO ,,., p El Procurador Delegado para las Fuerzas Militares consideró en su concepto que •
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- • 1 • .. , , -· 7 ,. .. • J . . 1. ,o ~ 'I . , • • • la demanda debe desecharse, sosteniendo que aun cuando es verdad que los juzga- • dores en sus sentencias hicieron alusión a l a provocación que del occiso vino hacia e l sentenciado, n11nca calificaron l a mis,,,a como de carácter grave; por lo demás, sostuvo, las pruebas argüídas como demostrativas de este hecho, no
alcanzaron a producir e l suficiente grado de convicción en e l fallador sobre
- • este aspecto. A juicio del Procurador Delegado, no se incurrió en causal de nulidad alguna en l a formulación del cuestionario • • Como re~puesta a l segundo cargo, se limitó a copiar apartes de una decisión • anterior de esta Corporación, haciendo suyos los planteamientos q~e en e l l a1 ' se expresan, según los cuales es improcedente atacar los medios probatorios
' · ' • cuando l a causal alegada es l a consagrada ~n e l numeral primero, cuerpo p r i -
- • mero, del artículo 580 del Código de Procedimiento Penal.
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CONSIDERACIONES DE LA CORTE
\ • ' Con relación a l a autoridad encargada del juzgamiento del m i l i t a r ALBERTO MURILLO MARUl,ANDA, debe l a Corte afir,,,ar que lo era l a J u s t i c i a Penal Militar, . ' • porque e l hecho materia ~e procesamiento ocurrió durante una época de conmo- ' ' • ' ' 1 ción i n t e r i o r , como quiera que e l Gobierno Nacional, mediante Decreto 1038de
- • • 1984, expedido e l día primero de mayo de ese año, declaró turbado e l ordenpú- blico en todo e l t e r r i t o r i o nacional. Por lo demás, e l procesado tenía e l ... grado de Teniente en servicio activo del Ejército Nacional, y los hechos que dieron lugar a l a actuación induaablemente guardan estrecha relación con e l
servicio, como quiera que fue justamente por su calidad de m i l i t a r que e l par- • t i c u l a r FORERO RUBIANO injurió a l acusado, y éste respondió a l a ofensa con las consecuencias conocidas. • 1 ' ¡ .. . ' ' • b::::~-:::::=~==:::::=:::::=:::::=~~========~=="=="=='==='=~=================::;;;::;;:;::;;;::;;:;::;;;::;;:;::;;;::;;:;;;::;;::;;:;;;::;;::;;:;;;::;;::;;:;;;:;;;;;;:;;;:;;;;;;:;;;:;;;;;;:;;;;;;:;;::;· f!'=..l'l_líl! 1·r· 11~'\ 1•111 l ' ' l ~ ' I " • 8 • ·L' .. ,,.. _,,/,, • r r · ,t ' ' nulidad propuesta por e l recurrente en su demanda, a juicio de l a Corte, carece La de fundamento. En efecto, debe reconocerse que en e l procedimiento de los Consejos
- • de Guerra Verbales no siempre existe etapa de investigación previa, esto es, fase sumarial, y por e l l o , y otras_razones atinentes a l a naturaleza misma de l a Resolu
- . ción de convocatoria a Consejo, no puede entenderse que e l denominado auto de proceder o resolución de acusación en l a jurisdicción ordinaria corresponda a l a Resoluci~n de Convocatoria de Consejo de Guerra Verbal. La equiparación con relación -
- al pliego de cargos procede, entonces, con e l cuestionario que e l Presidente delConsejo formule a los respectivos vocales.
- • Siendo e l l o a s í , resulta indudable -como tatµbién lo estima e l recurrenteque las
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- ' exigencias de claridad, completud y univocidad que se hacen a l auto de enjuiciaciento en l a j u s t i c i a ordinaria, deben ~ambién realizarse para los cuestionarios que se entregan a los vocales en eL Consejo de Guerra Verbal. ; , • •
• ) ( • Sin embargo, debe advertirse que en e l procedimiento de los Consejos Verbales de Guerra se contemplan situaciones específicas relacionadas con las cuestiones que l. ) se proponen a los vocales. En efecto, e l artículo 576 del Código de J u s t i c i a Penal -.._...--) ' . Militar dispone que e l cuestionario se redatcará en l a for,,,a prevista en los a r t í - ... J culos 559 y 560 del mismo Código; éstos, a su vez, establecen: • ''Artículo 559.- El cuestionario se formulará así:·· El acusado N.N., - ... es responsable, SI o NO, de los hechos (aquí se deter,,,ina e l hechomateria de l a causa conforme a l auto de proceder, especificando los • elementos que lo constituyen, y las circunstancias en que se cometió 1 sin darle denominación j u r í d i c a ) . Artículo 560.- Los vocales deberán contestar e l cuestionario con un SI
o un NO; pero s i estimaren que e l hecho se ha cometido en circ11nstan cias diversas a las contempladas en e l respectivo cuestionario, debe rán expresarlo a s í brevemente en l a contestación. (Subraya la Sala). se¡:¡ l Parágrafo. Si en e l auto de proceder apareciere, o posteriormente • • , . acreditare que e l sindicado obró en estado de grave anomalía psíquica,
- .. o de enajenación mental, o de intoxicación crónica, se preg11ntara sep~ 1 • • • . 1 • • ~-, r:: ; ' n I_ 1 1 11 • ·' r ' I· r r 1 l r 1 , 1 1 1 •
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- • radamente sobre estas circunstancias. 11
441 Por su parte, e l artículo del Código de J u s t i c i a Penal Militar eleva a causal • de nulidad l a no elaboración de los cuestionarios de acuerdo con las nor,,,as ante- • riormente citadas. Pues bien, examinadas las anteriores disposiciones, debe anotar
- • la Corte que e l caso sub-iudice no se presentó contrariedad entre las disposiciones que regulan l a formulación del cuestionario y éste mismo, porque en é l se preguntó • a los vocales por l a responsabilidad que en e l heého constitutivo del delito de HO
-
- - MICIDIO pudiera tener e l juzgado Teniente ALBERTO MORILLO MAR A. Es verdad ' 1 que no se incluyó a l l í 11na pres11nta ·circ11nstancia modificadora de l a punibilidad,
- pero esta omisión en nada puede afectar e l resultado f i n a l del juzgamiento porque precisamente para estos eventos e l artículo 560 del Código de J u s t i c i a Penal Mili-
·- 1
- I tar contempla l a posibilidad de que los\.voc_:ales a l proferir su veredicto roanifies-
..,,, ~ i i ten l a presencia de las condiciones que-consideren modificadoras de l a graduación • 1 '-,/ • punitiva, como pudiera ser e l estado de i r a tardíamente alegado por e l defensor - • del encausado. • Y con esto no se quebranta l a · estructura del proceso, porque, siendo una circ11ns ¡ ,·) - tancia aten11ante de l a pena, bien puede e l juez acogerla en su f a l l o definitivo ~..... } sin que se cause agravio a l procesado o se a l t e r e e l sentido mismo de l a acusación; si, como lo tiene dicho l a Corte, l a diferente adecuación t í p i c a de 11n comportamiento en diverso artículo dentro de un mismo capítulo del Código Penal no tiene capacidad de generar un vicio que imponga l a anulación de l a actuación, menos puede reco- • nocerse esa potencialidad a l eventual error de no considerar una condición atenuen~ te de l a punibilidad que, de todas for11,as, puede plantearse a los vocales que intervienen en e l Consejo de Guerra Verbal a fin de que éstos l a reconozcan la inclu--
y yan en su respuesta, porque están facultados legalmente para hacerlo • • l ·/1 Así las cosas, encuentra l a Sala que ninguna causal de nulidad se presenta en l aelaboración del cuestionario en este asunto, y por ello se desestimará l a demanda • •
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- • en este aspecto.
El cargo no prospera. • Tampoco puede pensarse en e l éxito de l a segunda censura. En efecto, s i bien reco- • noce e l casacionista que es improcedente atacar l a sentencia con base en l a causal 1 1 primera e impugnar simultSneamente l a valoración de las pruebas, sotérradamente - • formula e l cargo alegando que e l juzgador incurrió en error de apreciación de los medios probatorios como quiera que solo de esta for,,,a puede pensarse estructurado e l cargo de indebida aplicación del artículo 60 del Código Penal que reclama. •
- • Si bien transcribe breves apartes de las sentencias de primero y segundo grado en los cuales se hace alusión a l presunto,estado de i r a en que se encontraba e l conde
- ' nado a l momento de los hechos, omite r e f e r i r en e l mismo sentido aquellos acápites
, .. / que justamente descartan l a configuración de l a atenuante. Por lo demás, aun c11an
- ( ) do dice aceptar como plenamente demostrados tanto los hechos como las circ11nstan- • cias, esto es, adecuadamente evaluados unos y otras por e l juzgador, a renglón se-
) ( guido poné:-en t e l a de juicio l a situación de i r a como diminuente de la pena, por-- f . '\ ' 1 • que propugna por su reconocimiento en contra de lo deducido por e l fallador. ' ) • • 1 Tanto e l juez de primera instancia, como e l de segunda, en l a misma sentencia se - .. ocupan de analizar las pruebas recaudadas y concluyen con e l l a s que e l procesado1 ; i se encontraba en un estado de i r a á l momento de causar l a muerte a l particular Fo1 ' rero Rubiano. Pero, uno y otro, dejan muy en claro que ese simple estado de i r a no reune las condiciones exigidas por e l artículo 60 del Código Penal para disminuir l a pena correspondiente a l hecho • .,, • Quiere lo anterior s i g n i f i c a r , entonces, que e l demandante no se halla de acuerW con l a valoración probatoria finalmente dada por e l sentenciador, esto es, que los • • - • •
- - r, r .. :-- l A C, 1 • ,- f" t 1 l ~. f t l J. ~. '
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- ' cedios de convicción fueron erróneamente valorados, ataque improcedente cuandose alega violación directa de l a ley sustancial, como lo hizo en su demanda.
1 • • 1 • 1 De otra for111a, aceptados los hechos y las circunstancias -como lo pregona e l censor-, y por tanto colocados ante una r e a l violación directa de la ley, en l a sentencia se ha debido reconocer que efectivamente e l acusado estaba amparado por l a • figura de l a i r a contemplada en e l código sustantivo, afir11,ación que, como se dijo, • está ausente en los fallos de primera y segunda instancias. Extrañamente, es e l mismó demandante quien, ocupándose del análisis de la grave e injusta provocación, pone de relieve las frases con las c11ales los juzgadoressé,niegan a reconocer l a existencia de l a condición atenuente de l a punibilidad; • relaciona cómo a l folio 535 del expediente se afir11,a que l a s ofensas hechas porel occiso a su victimario, por graves que pudieran considerarse, no autorizaban •
- • defensa futura u horas más tarde, esto es, señalan l a f a l t a de comprobación tina ¡ } de una relación de causalidad entre e l comportamiento grave e injusto y e l delito finalmente cometido por e l sentenciado. l
I •
- • A continuación, r e l a t a e l demandante cómo e l mismo Trib11nal Superior Militar con1 sidera que e l hecho f i n a l del homicidio no fue producto de l a i r a inicialmentesurgida en e l procesado a consecuencia de l a s ofensas que en su contra lanzara e l hoy occiso, con lo cual robustece su planteamiento de que no se puede deducir de -
- • la investigación 11na relación de causalidad entre l a atenuante reclamada y e l delito que se está juzgando.
Así las cosas, pues, debe concluirse que e l cargo se dirige a enfrentar una val~ ración probatoria a l a ya hecha por e l fallador, con desconocimiento de l a técni- ., que ca que regula e l recurso. Pero, s i lo anterior fuese poco, debe anotar l a Corte • 1 . . • • r " . •
' ¡ ~E¡:::• 8 ! CA O E C O l_ r~1
I.J ! _ (.1 fl 1 .., • - -· 12. f ,t , • _ ,/ .:·/ ,·. 1///r, ·, .·"/ , .. ' está demostrado que las circunstancias en que se produjo l a infracción no ame- ' ritan e l reconocimiento de un estado de i r a o de dolor intenso en e l procesado, y por e l l o l a figura llamada a regular l a sanción es l a que invocó e l sentenciador, l a correspondiente a l homicidio simple, y por e l l o , ninguna infracción se produjo a l a ley sustancial. • El cargo no prospera.
- • En mérito de lo expuesto, l a CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL, e administrando j u s t i c i a en nombre de l a República y por autoridad de l a ley,
RESUELVE
• • • ( • NO CASAR l a sentencia recurrida. ,· /
- • Cópiese, no ifíquese y ctÍ111plase. '\
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CARREÑO LUENGAS)
:9UILLERMO DAVILA MUÑOZ
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GUILLERMO DUQUE RUIZ GUSTAVO GOMEZ VEJ,ASQUEZ
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JAIME GIRALDO ANGEL DO
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LISANDRO MARTINEZ ZUÑIGA
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