🇨🇴⚖️ La Rama Judicial valida a Ariel en prueba de concepto de IA. Conoce los resultados aquí

CSJ - AP6357-2015(41198)

Corte Suprema de Justicia

Icono de documento PDF

Descargar PDF

Disponible

Detalles

Título
CSJ - AP6357-2015(41198)
Autor
Corte Suprema de Justicia
Categoría
Jurisprudencia
Área del derecho
Penal
Año
2015

(+,0"-Y/11/ 7,/iVi/

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN PENAL

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER

Magistrado Ponente AP6357-2015 Radicación N° 41.198 (28 de octubre de 2015) Aprobado en Acta No. 380 Bogotá D.C., doce (12) de noviembre de dos mil quince (2015). VISTOS La Sala decide sobre la solicitud impetrada por la defensa en audiencia de juicio oral, en el sentido de que se reciba el testimonio de la acusada GUIOMAR ELENA PORRAS DEL VECCHIO, solicitud que fue avalada por ésta. —1,00-Sre "40'," Única 41.198

GUIOMAR ELENA PORRAS DEL VECCHIO

ANTECEDENTES

1. En sesión de juicio oral celebrada el 21 de septiembre último, luego de agotadas las pruebas decretadas en la audiencia preparatoria, la defensa informó sobre la voluntad de la procesada PORRAS DEL VECCHIO de renunciar al derecho a guardar silencio y reclamó, consecuentemente, la práctica de su testimonio.

Adujo que si bien dicha prueba no fue solicitada ni decretada en audiencia preparatoria, esta Sala en decisión de 26 de octubre de 2007 entendió, en criterio que ha sido sostenido también por la doctrina nacional, que el derecho del enjuiciado a declarar en su propio juicio no está condicionado a que así haya sucedido. Agregó que la conducencia y pertinencia de la prueba reclamada son «obvias», pues la encartada, «como

protagonista de los hechos quiere aclarar algunos aspectos que se han dilucidado...a través de los testigos, y aclarar sus razones por las cuales no resolvió sobre las excepciones previas...qué motivos tuvo para considerar que no era de la justicia arbitraria el proceso ejecutivo, lo mismo (...) dar explicaciones de por qué no tuvo en cuenta las decisiones de la Corte Suprema de Justicia...» (récord 2:18:30).

2. El Delegado de la Fiscalía se opuso al pedido y pidió que no se acceda a la práctica de la prueba (récord 2:30:40).

, • Única 41.198 GUIOMAR ELENA PORRAS DEL VECCHIO Alegó que la pretensión que en ese sentido eleva la defensa resulta sorpresiva para el ente acusador, pero además, que la Ley «no admite ese tipo de pruebas intempestivas». Aseveró que conforme a los artículos 374 y 394 atribuyen a la declaración del procesado la condición de testimonio y, como tal, su decreto y práctica deben ser solicitados en audiencia preparatoria por la parte interesada. Dijo que «si el testigo es de la Fiscalía y la defensa lo quiere como testigo directo...tiene que explicarle al Juez en qué sentido lo va a interrogar...qué temas va a tratar». Concluyó que acceder al pedido causaría un perjuicio significativo a la Fiscalía, pues de haber sabido que se practicaría el testimonio de PORRAS DEL VECCHIO, no hubiese renunciado a la declaración de la también Magistrada Emma Hernández Bonfante, que fue oportunamente solicitada y decretada.

CONSIDERACIONES DE LA SALA

1. De acuerdo con el artículo 394 de la Ley 906 de 2004, «si el acusado y el coacusado ofrecieren declarar en su propio juicio comparecerán como testigos y bajo la gravedad del juramento serán interrogados, de acuerdo con las reglas previstas en este código». , \ 3 ‘1'90 1 sol" "

Única 41.198 GUIOMAR ELENA PORRAS DEL VECCHIO De esta disposición se derivan dos opciones hermenéuticas razonables, a saber, i) que el ofrecimiento del testimonio del procesado puede hacerse hasta antes de las alegaciones del juicio oral, o bien, ii) que sólo habrá lugar a practicarlo si es descubierto y solicitado por la defensa, con la autorización del incriminado, en la audiencia preparatoria. Sobre el particular se han suscitado pronunciamientos de la Sala que se reseñan seguidamente. En CSJ AP, 26 oct. 2007, rad. 27.608, aunque sin mayor desarrollo argumentativo, la Corte consideró: «Ahora, como queda claro que el acusado puede renunciar en cualquier momento a su derecho deguardar silencio desde luego, si se trata de presentarse en calidad de testigo, ello tiene como límite la fase probatoria de la audiencia de Juicio oral, en virtud del principio preclusivo de los actos -, procesales a la fiscalía le compete la carga procesal, si desea hacer uso del interrogatorio directo, esto es, presentarlo a su vez como su propio testigo, de sustentar la pertinencia y conducencia de lo deprecado -en otras palabras, indicar adecuadamente al juez cuál es el objeto

concreto de la prueba-, asunto que, a despecho de lo decidido por el Tribunal en primera instancia, sólo puede operar cuando la defensa o el acusado hagan una dicha manifestación de renuncia al derecho de guardar silencio». Más adelante, en CSJ AP, 4 ago. 2010, rad. 33.997 proferido en sede de casación, la Corporación discernió: Única 41.198 GUIOMAR ELENA PORRAS DEL VECCHIO «...para preservar el principio de igualdad de armas que informa el sistema acusatorio, la manifestación del procesado de acudir como testigo no puede hacerse al capricho de él o de su defensor, pues debe sujetarse a los parámetros legalmente establecidos para desarrollar la actividad probatoria mediante las fases de: descubrimiento, producción y aducción y valoración. (—) ...en clara aplicación del artículo 344 d la Ley 906 de 2004, es dable admitir extraordinariamente el testimonio del acusado como prueba muy significativa y por lo mismo trascendente, siempre que se respete el principio de igualdad de armas, (pero) en este caso resulta diáfano que el defensor ni antes, al momento de solicitar tardíamente que PANQUEVA BONILLA fuera escuchado en su juicio, ni ahora, al denunciar en casación la ausencia de esa prueba, expuso alguna razón tendiente a acreditar su alcance demostrativo o incidencia en la decisión de condena...». En esta última decisión, el asunto fue examinado desde la perspectiva de la prueba sobreviniente y, por lo tanto, se entendió que la viabilidad de practicar el testimonio del

acusado no decretado en audiencia prepál-atoria estaba supeditada a la satisfacción de los requilitos legales y jurisprudenciales atinentes a esa categoría probatoria. En la primera providencia, por el contrario, el problema jurídico fue abordado para colegir «que el acusado puede renunciar en cualquier momento a su derecho de guardar silencio». Lo cierto, es que el ordenamiento jurídico no ofrece una expresa y pacífica solución a la problemática, en tanto se ha p._ 5 .1111w '5d1 e, 4 , Única 41.198 GUIOMAR ELENA PORRAS ISEL VECCHIO sostenido que el testimonio del procesado sólo puede ser practicado en la vista pública si fue oportunamente solicitado y decretado como prueba de descargo en la audiencia preparatoria, o también que tratándose de una prueba revestida de ciertas características excepcionales que la separan de los demás medios suasorios, no está sometida a las reglas. probatorias ordinarias. Solamente resulta de pacífica y uniforme aceptación el supuesto que el incriminado puede renunciar a guardar silencio y pedir su testimonio en la audiencia preparatoria; no ocurre lo propio con la posibilidad que el acusado eleve esa solicitud como última prueba en el juicio oral, esta última situación amerita que la Sala por vía jurisprudencial precise la regla que ha de regular la situación ante la falta de concreción legislativa advertida.

2. En ese orden, desde ya la Sala anuncia que la solución 'más ajustada a las garantías de las partes e intervinientes, en especial con el ejercicio del derecho de

defensa material por parte del acusado y la realización de la justicia material, es que no sólo es posible practicar el testimonio del enjuiciado cuando es solicitado y decretado en audiencia preparatoria, sino también cuando, no habiéndose ofrecido en esa oportunidad, el procesado renuncia al derecho a guardar silencio y así lo reclama antes de agotada la práctica probatoria en el juicio oral. Única 41.198 GUIOMAR ELENA PORRAS DEL VECCHIO 2.1 El derecho a ser oído. Inicialmente, debe precisarse que la posibilidad que tiene el procesado de declarar en su propio juicio, más que una simple facultad probatoria, es un verdadero derecho garantía (el de ser oído), que está vinculado con el de defensa material, que le asiste en su condición de incriminado. De acuerdo con el artículo 29 de la Carta Política, «quien sea sindicado tiene derecho», entre otros, «a la defensa y a la asistencia de un abogado escogido por él, o de oficio, durante la investigación y el juzgamiento». En esa lógica, se ha discernido que toda persona sometida a un proceso de índole penal tiene derecho a la defensa en sus aristas técnica y material, esta última la ejecuta de manera exclusiva y personalmente el propio procesado "en diferentes formas y oportunidades»1; El derecho a la defensa material, en él contexto del sistema penal acusatorio, tiene varias connotaciones, por ejemplo, la facultad que le asiste al procesado de presentar alegatos introductorios y conclusivos, interponer recursos, elevar solicitudes y peticiones de diferente índole, interrogar

a los testigos directamente, pedir pruebas y guardar silencio o renunciar a hacerlo. 1 Sentencia C - 069 de 2009.

Única 41.198 GUIOMAR ELENA PORRAS DEL VECCHÍO En ese sentido, la Sala ha sostenido que «la defensa material entraña para el procesado la posibilidad de ser escuchado o de guardar silencioP. En el ámbito del derecho internacional, los artículos 8° y 14 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, respectivamente, disponen en términos similares que toda persona tiene derecho «a ser oída», entre otras, «en la sustanciación de cualquier acusación penal formulada contra ella». En desarrollo de ello, la voz del incriminado es necesario oírla en todas las etapas de la actuación, si esa es su voluntad', sin que esta garantía resulte afectada porque se abstenga de declarar, pues el silencio es un derecho del acusado. En otros ordenamientos jurídicos de la región se ha entendido que «el imputado, a partir del momento en que adquiere esa cualidad, adquiere también el derecho a defenderse y una de las manifestaciones de ese derecho es la de «presentarse directamente ante el Juez con el fin de prestar declaración "»2. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha desarrollado una conceptualización más amplia del aludido derecho, a partir de la cual lo ha asimilado a la noción 2 CSJ SP, 24 jun. 2015, rad. 39.703. 3 VÁSQUEZ GONZÁLEZ, Magaly. "Derecho Procesal Penal Venezolano". Ed. Universidad

Católica Andrés Bello. Caracas, 2008, página 96. _ vvátf° Única 41.198 GUIOMAR ELENA PORRAS DEL VECCHIO general de la defensa material; no obstante, reconoce como elemento integrante de aquél la posibilidad que le asiste al procesado de declarar en su propia causa: «Oír a una persona investigada implica permitir que se defienda con propiedad, asistida por, abogado, con conocimiento de todos los elementos que,puedan obrar en su contra en el expediente; oírle 'es permitir su presencia en los interrogatorios de testigos que puedan declarar en su contra, permitirle tacharlos, contrainterrogarlos con el fin de desvirtuar sus declaraciones incriminatorias por contradictorias o por falsas; oír a un procesado es darle la oportunidad de desconocer, de restar valor a los dOcumentos que se pretenden utilizar en su contra'''. De lo anterior puede concluirse preliminarmente que toda persona sometida a procesamiento penal tiene el derecho, legal y constitucionalmente reconocido, de ejercer materialmente su propia defensa, una de cuyas manifestaciones es la de rendir declaración en el juicio que se promueve en su contra. 2.2 El límite legal para que el acusado ejerza el derecho a ser oído no excluye la posibilidad de que manifieste la voluntad de declarar en el juicio oral. En el actual estado de la discusión jurídica, no se controvierte que los derechos no son absolutos ni tienen alcances ilimitados, esto es, que puedan ejercerse al punto

4 Informe No. 50 de 2000, caso Reinaldo Figueredo Planchart. Única 41.198 GUIOMAR ELENA PORRAS DEL VECCHIO de ocasionar perjuicio ilegítimo de los derechos ajenos y se resquebraje el ordenamiento jurídico. Así, se admite pacíficamente que los derechos, cualquiera que sea la fuente normativa elegida para su reconocimiento, son susceptibles de ser legalmente limitados, siempre que las restricciones no se ofrezcan innecesarias, arbitrarias o irrazonables. En esa lógica, el legislador está facultado para restringir los derechos y establecer las condiciones para su ejercicio, tal como lo ha sostenido reiteradamente la Corte Constitucional: «... en materia de derechos fundamentales, esta Corporación ha afirmado sostenidamente que no tienen el carácter de absolutos q que pueden ser limitados en su ejercicio por disposiciones de carácter legal. Así, en Sentencia C-355 de 1994, esta Corporación afirmó que "(...) si bien para la jurisprudencia y la doctrina constitucional no existen derechos absolutos, lo cual implica que el legislador puede reglamentar el ejercicio de los derechos por razones de interés general o para proteger otros derechos o libertades de igual o superior entidad constitucional, esas regulaciones no pueden llegar hasta el punto de hacer desaparecer el derecho". En un pronunciamiento posterior, Sentencia C-578 de 1995, la Corte sostuvo que "filos derechos fundamentales, no obstante su consagración constitucional y su importancia, no son absolutos y, por tanto, necesariamente deben armonizarse entre sí y con

los demás bienes y valores protegidos por la Carta, pues, de lo contrario, ausente esa indispensable relativización, •ff'";,?":"1° :,,, • ‘.,<N1be4 Única 41.198 GUIOMAR ELENA PORRAS DEL VECCHIO la convivencia social y la vida institucional no serían posibles "5. Con igual orientación, ya en criterio referido expresamente al derecho de defensa en el proceso penal, el Tribunal Constitucional ha sostenido que «una posición según la cual no fuera legítimo limitar el dereOho de defensa, llevaría a extremos en los cuales se haría imposible adelantar el proceso para llegar al ,fin último comentado de esclarecer la verdad real, y haría nugatorio el derecho también superior a un debido proceso "sin dilaciones injusti,ficada"»6. En ese orden de cosas, surge irrebatible entender que el derecho que le asiste al acusado a ser oído en su propia causa puede ser objeto de limitaciones legales, concretamente, a no ser ejercido con desconocimiento de las reglas y restricciones previstas por la Ley para su materialización. Cabe preguntarse, entonces, si la legislación adjetiva penal consagra limitaciones expresas al ejercicio del referido derecho, o si por el contrario, el legislador se abstuvo de restringirlo. A partir del artículo 394 de la Ley 906 de 2004, se establece que «si el acusado y el coacusado ofrecieren declarar en su propio juicio comparecerán como testigos y bajo la 5 Sentencia C - 258 de 2013. 6 Sentencia C -648 de 2001. 11

Única 41.198 GUIOMAR ELENA PORRAS DEL VECCHIO gravedad del juramento serán interrogados, de acuerdo con las reglas previstas en este código». La normatividad procesal en cita inequívocamente dispone que la declaración del imputado, al menos en lo que a su práctica respecta, es reputada como un testimonio y, en tal condición, en principio debería llevarse a cabo «de acuerdo con las reglas previstas en este código». Pero esta regla se reputa válida para las limitaciones que implican el interrogatorio y contrainterrogatorio, no así para los supuestos de la oportunidad en que debe solicitarse, a lo cual no alude el texto de la norma en comento. Podría decirse, que el artículo 382 ibídem establece como «medios de conocimiento la prueba testimonial, la prueba pericial, la prueba documental, la prueba de inspección, los elementos materiales probatorios, evidencia fisica», entre otros, de tal suerte que, cuando menos desde la perspectiva estrictamente normativa, no cabe duda que el dicho del procesado es una prueba y de esta manera debería entenderse que la declaración del inculpado estaría sometida a las condiciones generales de todos los medios probatorios. Desde esa óptica, sería posible concluir preliminarmente que si la declaración del incriminado tiene la condición de testimonio, el ejercicio del derecho a ser oído que le asiste a aquél está condicionado legalmente a que sea ejercido con estricto apego a las reglas y procedimientos previstos en la Ley para la producción y práctica de todas las pruebas, cualquiera que sea su naturaleza.

k ti 0-44'1 12 Única 41.198 GUIOMAR ELENA PORRAS DEL VECCHIO No obstante, un entendimiento como el acabado de expresar para conminar a la defensa y al procesado al descubrimiento y solicitud de la prueba en la fase preparatoria exclusivamente, es una conclusión que está inmersa en supuestos incompletos y en sana lógica se convierte en una regla que no cumple las condiciones de validez requeridas para que la decisión que se adopte corresponda a lo que la justicia y el ordenamiento jurídico reclaman. Y, lo es así, porque al generalizar y unificar el trato con base en el concepto de prueba se identifican las declaraciones del testigo común y del procesado y no se contemplan las particularidades que las diferencian, como tampoco se considera el diverso ámbito de sus alcances ni el carácter de ser éste último un medio para ejercitar el derecho de defensa material por el inculpado. La Corte Constitucional advierte que «si en el curso de un proceso el acusado o el coacusado deciden declarar sobre hechos criminosos atribuidos a un tercero, tal declaración será recibida corno un testimonio", pero a renglón seguido advierte que debe estar «sujeta a las _formalidades y excepciones propias del mismo, conforme a la Constitución y a la No admite cuestionamiento alguno que i) no es acertado equiparar la declaración del acusado con un testigo ordinario, porque entre uno y otro existen diferencias ontológicas y jurídicas notables, y ii) la declaración que rinde Sentencia C - 782 de 2005.

13 Única 41.198 GUIOMAR ELENA PORRAS DEL VECCHIO el propio enjuiciado no sólo tiene la condición de testimonio (prueba), sino que también es medio de defensa judicial. 2.2.1 El testimonio del acusado como medio de prueba. Como particularidades, el dicho del imputado en la Ley 906 de 2004 se caracteriza porque i) el juramento rendido previo a atestar, de acuerdo con lo decidido por la Corte Constitucional en sentencia C - 782 de 2005, «no tendrá efectos penales adversos respecto de la declaración sobre su propia conducta»; ü) el acusado puede ser interrogado, contrainterrogado y puede abstenerse de contestar las preguntas formuladas por su propio defensor, incluso, las que en desarrollo del contra interrogatorio efectúe la Fiscalía; iii) se le permite, conforme el artículo 396 de la Ley 906 de 2004 y a diferencia de los testigos comunes, presenciar el debate probatorio antes de rendir declaración; iv) no está permitida su conducción forzosa a efectos de que rinda testimonio, pues deponer o abstenerse de hacerlo es una decisión suya a la que no puede ser obligado; y) el incriminado es el sujeto pasivo de la investigación, tiene amparo de autoincriminación y derecho a la asistencia técnica. Las diferencias advertidas entre la indagatoria (Ley 600 de 2000) y el testimonio del acusado (Ley 906 de 2004) son Única 41.198 GUIOMAR ELENA PORRAS DEL VECCHIO más procesales o formales que sustanciales o de garantías,

pues en el proceso penal, en todo caso, cualquiera que sea la forma en que se nomine la versión del indiciado, éste debe ser vinculado y estar asistido por un profesional del derecho para que su versión sea libre, consciente, voluntaria, informada y asesorada, pudiendo confesar o no y guardar silencio; bajo estos supuestos, lo que se pretende es materializar dos propósitos: que la información aportada sirva como prueba y, a su vez, constituya el medio de defensa material, derecho éste que es de carácter personalísimo y sólo puede ejercer el procesado. El testimonio que proviene de la persona sometida a juicio tiene entonces características especiales en razón de las cuales admite tratamiento jurídico diferenciado; por esas connotaciones y los alcances de los que está revestido se hace necesario darle un rito acorde para su decreto, sin que ello afecte derechos y garantías de las demás partes e intervinientes, pues más que innecesario es indispensable que el juez se informe a través del acusado de cómo ocurrieron los hechos y cuáles fueron las razones de su obrar, por lo que su utilidad para el proceso es evidente, a más que el derecho de defensa material es de carácter personalísimo y exclusivamente le corresponde al procesado. Las diferencias ontológicas que existen entre los testimonios del acusado y el testigo común se manifiestan en sede de la práctica de la prueba, generando también por sus efectos y alcances la justificación de un trámite jurídico distinto, que irradia a la fase de decreto. Esta diversidad de 15 Única 41.198

GUIOMAR ELENA PORRAS DEL VECCHIO supuestos entre las mencionadas pruebas, sustentan el trato desigual que se tolera por la Corte en esta providencia en cuanto a la oportunidad de solicitar la prueba, así como a las reglas que deben observarse para la práctica y valoración de consecuencias de la declaración del inculpado. Las diferencias advertidas desde la óptica de las garantías ponen de presente que la única parte que se afecta por no atender su petición de ser oído cuando ésta es formulada en el juicio oral es el mismo procesado, sin que de ello se sigan consecuencias negativas para los derechos de las demás partes e intervinientes, que no pueden afirmarse sorprendidas con la declaración de la persona vinculada al proceso, cuya identidad es conocida desde la audiencia de •fo rmulación de imputación y desde este momento procesal se advierte la posibilidad que declare en el juicio oral sobre hechos concretados en esa audiencia preliminar. Además, el imputado que acude al juicio como testigo puede ser contra interrogado y sus afirmaciones pueden ser controvertidas mediante otros medios de prueba directos, o a través de la impugnación de credibilidad o de la refutación, lo que permite agotar, entre otras exigencias, la contradicción de la prueba. Lo expresado resulta suficiente para sostener que las disposiciones de la Ley 906 de 2004 que regulan el asunto no admiten una hermenéutica a partir de la cual se excluya como ajustada a derecho la solicitud del inculpado en el Única 41.198 GUIOMAR ELENA PORRAS DEL VECCHIO juicio oral de ser oído en declaración, renunciando al derecho

a guardar silencio. Dicho de otra forma, esa declaración, conforme se sigue de lo previsto en el artículo 394 ibídem y del ordenamiento jurídico constitucional en sentido amplio, incluyendo la legislación internacional, conllevan a una interpretación sistemática y teleológica sobre el derecho del procesado a ser oído en su propia causa, emergiendo que no necesariamente hace parte del debido proceso probatorio que el testimonio del incriminado deba haberse descubierto y solicitado en la audiencia preparatoria, sustentando su pertinencia, conducencia y utilidad para obtener del funcionario de conocimiento un pronunciamiento favorable a tal solicitud probatoria. 2.2.2 El testimonio del acusado como medio de defensa. Que el testimonio del acusado es un medio de defensa es algo que no puede negarse en el proceso penal regulado por la Ley 906 de 2004. En el contexto de la Ley 600 de 2000, como se sigue del artículo 337, la indagatoria está erigida en medio de defensa, pero también se le tiene como medio de prueba. En ese sentido, la Corte Constitucional expresó: 17 Única 41.198 GUIOMAR ELENA PORRAS DEL VECCHIÓ «El derecho procesal moderno le reconoce a la indagatoria una doble connotación jurídica: como medio de defensa y como fuente de prueba de la investigación penal. Lo primero, porque a través de ella la ley le otorga al procesado el derecho a responder los cargos que se le hubiesen imputado previamente; lo segundo, porque de lo expresado en la diligencia puede el juez especializado encontrar o deducir indicios de responsabilidad en el

delito que se investiga, y hallar razones que conduzcan a la inocencia o responsabilidad del acusado... Como medio de defensa, se encuentra inscrita, entre otras, en las siguientes normas : (1) derecho de solicitar su propia indagatoria (art. 353); (2) prohibición de .juramentar al imputado (art. 357); (3) derecho a solicitar, sin necesidad de motivación alguna, cuantas ampliaciones de indagatoria considere necesarias (art. 361); (4) derecho de hacer constar en la diligencia cuanto tenga por conveniente para su defensa o para la explicación de los hechos (art. 362); (5) derecho a estar asistido por apoderado (art. 355) ; (6) obligación al fu ndonario judicial para que verifique con urgencia las citas que haga el sindicado y las demás diligencias que propusiere para demostrar sus afirmaciones (art. 362); (7) derecho a interponer recurso de apelación contra el auto que niega la vinculación de autores o partícipes (art. 354) ; (8) derecho a no declarar contra sí mismo ni contra sus parientes (art. 358)». La declaración que conforme a la Ley 906 de 2004 rinde el acusado en el juicio oral a modo de testigo reúne las condiciones sustanciales y de garantía que caracterizan la indagatoria en el sistema de tendencia inquisitiva, por lo que es posible afirmar que también aquélla tiene la calidad de medio de defensa. Única 41.198 GUIOMAR ELENA PORRAS DEL VECCHIO En efecto, en una y otra el inculpado tiene derecho a

responder los cargos, hacer constar lo que considere necesario para su mejor interés, explicar los hechos investigados, estar asistido por un defensor técnico, a que se atiendan las peticiones que surjan para 'la práctica de pruebas sobrevinientes y a no auto incriminarse. Al amparo de la caracterización que se ha hecho del testimonio del acusado en la Ley 906 de 2004 se puede afirmar que ese no es el único medio de que dispone el incriminado en el proceso penal para ejercer el derecho de defensa material, sino uno de varios. Indiscutible resulta que la defensa puede ejercitarse a través de los recursos, alegaciones, la conducta procesal, la práctica de pruebas, los interrogatorios y contrainterrogatorios, las objeciones y las impugnaciones de credibilidad, entre otras, pero junto a estas actuaciones también la ley autoriza que ese derecho se puede ejercer con el testimonio del procesado, único medio de prueba que solamente puede ingresar al caudal probatorió por voluntad exclusiva del procesado (no del defensor). Agréguese que no puede desconocerse la importancia que tiene en el proceso penal la información que puede ofrecer el testimonio de la persona que seg-dil el acusador ejecutó la acción u omisión penal y de lo qüe su versión representa para el acusado de poder explicar su conducta en el juicio que se adelanta en su contra. .00°1- Única 41.198 GUIOMAR ELENA PORRAS DEL VECCHIO Es, ,además, el medio probatorio del que dispone el acusado para enfrentar la prueba de cargo, pues las

alegaciones no son elementos probatorios mientras que su testimonio sí lo es, y también es una oportunidad para presentar sus pretensiones al Juez que ha de resolver su caso, suministrando por esa vía su versión de qué, cómo y por qué ocurrieron los hechos por los cuales se le juzga. Las respuestas que dé el inculpado en la indagatoria o en el testimonio (según se trate de Ley 600 de 2000 o Ley 906 de 2004) pueden dar lugar a una confesión, que debe ser libre, espontánea y ofrecida ante autoridad competente, o ser fuente para construir indicios en su contra, pero no por ello, por ser medio de prueba, no deja de ser un medio de defensa, pues sirve para registrar todo aquello que considere necesario para que se defina su responsabilidad o inocencia. Al ser fuente de conocimiento, los datos aportados permiten el ingreso de prueba de cargo, pero simultáneamente las explicaciones pueden refutar o poner en entredicho la credibilidad de aspectos que tengan incidencia sustancial en la definición de la situación jurídica del encartado, bien para descartarla o para lograr una readecuación que traiga consigo consecuencias favorables. Esto último hace parte del ejercicio del derecho de defensa material del acusado a través de su testimonio rendido en el juicio oral. Si no se autorizara el testimonio del acusado en el juicio oral a pesar de no haber sido reclamado en la audiencia 20 el#1 Única 41.198 GUIOMAR ELENA PORRAS DEL VECCHIO preparatoria, resultaría restringido su derecho de defensa material con base en una interpretación formalista y no sustancial de la normatividad adjetiva, se acudiría a un

criterio que le resta utilidad a los medios que pueden aportar información trascendente para resolver el problema jurídico, sin que la incorporación de esa declaración, en las condiciones en que lo entiende la Sala en esta providencia, represente un perjuicio concreto para los derechos y garantías de las demás partes e intervinientes. Dígase que la libertad de apremio en la Ley 600 de 2000 y el juramento en la Ley 906 de 2004 no le niegan a la indagatoria o a la declaración de marras la condición de medio de defensa en ambos sistemas, pues en ninguno de los dos casos el investigado puede ser responsabilizado por no responder conforme a la verdad en aquello que lo incrimine, supuesto que no tendría comprensión por el ordenamiento constitucional si no fuese con base en el derecho que tiene el procesado a defenderse. Por último, concurre a ratificar la importancia del testimonio del acusado como medio de prueba de significativa relevancia en el juicio oral, el hecho que la Fiscalía puede rehusar interrogar al indiciado en la investigación, por lo que esa declaración en el debate oral es la única oportunidad que tiene el inculpado para dar, por su propia iniciativa y sin que a ello pueda oponerse la contraparte, su versión de los hechos objeto de juzgamiento. 21 Única 41.198 GUIOMAR ELENA PORRAS DEL VECCHIO 2.3 El derecho a la última palabra. Resulta relevante señalar que si bien, como quedó visto, toda persona sometida ajuicio penal tiene derecho a declarar en su propia causa, dicha garantía

Estás viendo una vista previa

Lee el documento completo con Ariel

Este es un fragmento de uno de los más de 1.2 millones de documentos de la biblioteca de Ariel. Crea tu cuenta para leerlo completo, descargarlo y consultarlo con Ariel, que siempre te lleva a la fuente exacta: Ariel NO alucina.

Consultar sobre este documento ...