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CSJ - AP7245-2017(46783)

Corte Suprema de Justicia

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Detalles

Título
CSJ - AP7245-2017(46783)
Autor
Corte Suprema de Justicia
Categoría
Jurisprudencia
Área del derecho
Penal
Año
2017

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN PENAL

Magistrada Ponente

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR

AP7245-2017 Radicación N° 46783 (Aprobado Acta Nº 359) Bogotá D.C., veinticinco (25) de octubre de dos mil diecisiete (2017). VISTOS Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad de la demanda de casación presentada, a través de apoderado, por el acusado CIRO ANTONIO GONZÁLEZ CHACÓN contra la sentencia dictada el 8 de julio de 2015 por el Tribunal Superior de Bogotá, mediante la cual confirmó el fallocondenatorio por el delito de acto sexual con menor de catorce años.

I. DESCRIPCIÓN FÁCTICA OBJETO DEL PROCESO CIRO ANTONIO GONZÁLEZ CHACÓN fue señalado de haber frotado con sus dedos la vagina de la niña L.C.D.R. de 7 años de edad1, por encima de la ropa, pocos días antes del 11 de marzo de 2010 –fecha esta en la que la menor contó lo sucedido a su progenitora-, cuando se encontraba acostada en la cama del acusado.

II. ANTECEDENTES PROCESALES PERTINENTES Por los anteriores hechos la Fiscalía, en audiencia celebrada el 19 de mayo de 2010 ante el Juzgado Cuarenta y

uno Penal Municipal con Función de Control de Garantías de Bogotá, imputó el cargo de acto sexual con menor de 14 años agravado (artículos 209 y 211 numeral 2 del Código Penal) contra CIRO ANTONIO GONZÁLEZ CHACÓN, a los cuales éste no se allanó. El ente acusador se abstuvo de solicitar la imposición de medida de aseguramiento.

1 Nacida, según la acusación, el 5 de diciembre de 2002.Adelantada la fase de investigación formal, la Fiscalía presentó escrito de cargos el 26 de mayo de 20102 y formuló la acusación contra el imputado el 30 de agosto del mismo año ante el Juzgado Veintiséis Penal del Circuito de Conocimiento de Bogotá, para cuyo efecto mantuvo la descripción fáctica, la cual calificó como acto sexual con menor de catorce años (artículo 209 del Código Penal). La audiencia preparatoria se llevó a cabo el 27 de julio de 2011. El juicio tuvo lugar en sesiones del 11 de septiembre de 2012, 23 de julio de 2013 y 6 de febrero de 2014, al final del cual la juez emitió sentido de fallo condenatorio, dispuso la detención del acusado, lo que se llevó a cabo en la sala de audiencias3. Por tanto se libró la correspondiente boleta de encarcelación4, a través de la juez coordinadora del Centro de Servicios Judiciales de Paloquemao. El procesado fue condenado el 5 de marzo de 2014 por la conducta objeto de la acusación, a la pena principal de

encarcelación4, a través de la juez coordinadora del Centro de Servicios Judiciales de Paloquemao. El procesado fue condenado el 5 de marzo de 2014 por la conducta objeto de la acusación, a la pena principal de 108 meses de prisión, sin beneficio de la suspensión

2 Folio 21 de la carpeta. 3 Acta a folio 188 de la carpeta. 4 Obrante a folio 191 de la carpetacondicional de la ejecución de la pena ni de la prisión domiciliaria, y a la sanción accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas por el mismo lapso de la pena privativa de la libertad. Apelado el fallo por la defensa, la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá lo confirmó el 8 de julio de 2015, y advirtió que, de acuerdo con el artículo 197 del Código de la Infancia y la Adolescencia, el incidente de reparación integral deberá adelantarse oficiosamente si el representante de víctimas no lo promueve dentro de los 30 días siguientes a la ejecutoria de la decisión. GONZÁLEZ CHACÓN –a través de defensorpromovió recurso de casación dentro del término legal y allegó la respectiva sustentación, para cuyo examen y resolución la carpeta fue remitida por el Tribunal a la Corte Suprema de Justicia.

III. SÍNTESIS DE LA DEMANDA El impugnante en el memorial de sustentación,

respectiva sustentación, para cuyo examen y resolución la carpeta fue remitida por el Tribunal a la Corte Suprema de Justicia.

III. SÍNTESIS DE LA DEMANDA El impugnante en el memorial de sustentación, después de resumir los hechos e identificar a los intervinientes y la providencia recurrida, cuestiona lasentencia fundado en la causal de casación contenida en el numeral 3º del artículo 181 de la Ley 906 de 2004, por violación indirecta de la ley sustancial originada en errores de hechos constitutivos de “falsos raciocinios, lo que conllevó a la aplicación indebida del artículo 381 de la Ley 906 de 2004 y artículo 209 (sic) y falta de aplicación del artículo 7º (sic) referente al in dubio pro reo” . 3.1. Señala la demanda que “desde la óptica de la común ocurrencia de los hechos, en atención a las reglas generales de la experiencia y de la lógica, se torna determinable y verificable, que casi siempre quien ha tenido a su disposición el cuerpo de una menor de edad por lapsos largos de tiempo no acomete una sola actuación indebida contra su sexualidad, sino varias. Y contrario a ello los actos sexuales de única oportunidad, se construyen certeramente desde la perspectiva del visitante ocasional o de oportunidad”. “En el presente caso (…) el señor GONZÁLEZ CHACÓN al ser acusado de actos libidinosos en el cuerpo de una niña de 7 años,

se construyen certeramente desde la perspectiva del visitante ocasional o de oportunidad”. “En el presente caso (…) el señor GONZÁLEZ CHACÓN al ser acusado de actos libidinosos en el cuerpo de una niña de 7 años, en única oportunidad, rompe esa regla de tiempo –oportunidad, pues resulta inexplicable que haya sido una única vez, cuando tenía la posibilidad por la cercanía trato y confianza, de haber abusado de tales circunstancias más de una vez en un largo lapso de tiempo”.Basado en apartes del testimonio rendido por la menor ofendida, destaca que la misma relató un único episodio en que el acusado habría llevado a cabo los tocamientos, circunstancia ratificada por la señora Diana Marcela Duque Ríos, madre de la niña, según la transcripción que trae de la denuncia formulada el 11 de marzo de 2010 y en la entrevista que rindiera el 26 de mayo de 2010, ante un funcionario de Policía Judicial.

De la misma forma la investigadora criminalista Angélica Villamil Villamil hizo una transcripción de lo que dijo la niña, describiendo un único episodio, hecho ratificado en el juicio oral tanto por la misma psicóloga como por el sexólogo Wilfran Palacio Castillo, quien leyó el contenido de su informe técnico médico legal del 16 de marzo de 2010. Agrega que según lo declarado por la menor L.C.D.R. en cámara Gesell, se veía casi todos los días con su supuesto

médico legal del 16 de marzo de 2010. Agrega que según lo declarado por la menor L.C.D.R. en cámara Gesell, se veía casi todos los días con su supuesto victimario y en entrevista rendida por la señora Diana Duque ante el funcionario de policía judicial Muner Aldrual Antonio Parra, el 26 de mayo de 2010, dijo que la niña pasaba ayudándo a hacer escobas y traperos en la casa del supuesto abusador, y que bajaba frecuentemente al primer piso donde él vivía. No obstante ello, los juzgadores pasan por alto la manera como se dan los hechos y en el contexto en el que vive la niña yla relación tan cercana y de confianza que tiene con el acusado, que da lugar para afirmar a partir de reglas de la experiencia, “que si el presunto acto sexual abusivo hubiese sucedido, se habría presentado en varias oportunidades en cabeza de un agresor sexual que quiere colmar su deseo y satisfacer sus necesidades”. 3.2. Propone como máxima de experiencia que “cuando un menor de edad es víctima de una agresión sexual, siempre o casi siempre no vuelve al lugar de la agresión o se rehúsa ir al mismo”. Afirma que los presuntos hechos ocurrieron días antes al 11 de marzo de 2010, y que “la propia menor sostiene que después de la presunta agresión continuó visitando la casa de la ‘mami’ Anita, lo que no resulta aceptable a la luz de la forma

al 11 de marzo de 2010, y que “la propia menor sostiene que después de la presunta agresión continuó visitando la casa de la ‘mami’ Anita, lo que no resulta aceptable a la luz de la forma como reacciona un menor que ha sido asaltado en su libertad sexual, que de manera inmediata empieza a padecer las secuelas del abuso y a dar señales del mismo, que se evidencien, para citar un ejemplo, en que no come, tiene problemas de sueño, se observa triste, deprimido, rechaza los padres, etc.” En orden a probar ese aspecto de su alegación trae a colación apartes del testimonio de la señora Duque Ríos, destacando que la misma sabía que la niña bajaba con muchafrecuencia al apartamento del primer piso, donde vivía el señor

CIRO GONZÁLEZ.

Igualmente señala que la madre declaró en el juicio haber advertido que “ la niña estaba muy nerviosa y en las noches se despertaba exaltada”, por lo que resulta cuestionable que no le hubiera preguntado qué le pasaba, lo que le habría permitido darse cuenta del supuesto episodio vivido con CIRO GONZÁLEZ, mucho antes sin tener que esperar a que la misma niña le contara. 3.3. Sostiene el demandante, “la experiencia nos indica que una madre de un menor de edad (…) de 7 años, cuando conoce rumores que en el lugar donde deja sus niños les gusta manosear a las mujeres no va dejar a sus retoños para que los

que una madre de un menor de edad (…) de 7 años, cuando conoce rumores que en el lugar donde deja sus niños les gusta manosear a las mujeres no va dejar a sus retoños para que los mismos sean objeto de abuso sexual”; y aun así Diana Marcela Duque permitió que la niña pasara tiempo con GONZÁLEZ

CHACÓN.

Tal hecho lo deriva de la entrevista rendida el 26 de mayo de 2015 ante funcionario de Policía Judicial, ratificado en la sesión del juicio oral del 11 de septiembre de 2012, donde la señora Duque Ríos, dijo: ‘… (Sic) que al señor Antonio siempre le ha gustado como manosear a las mujeres’. 3.4. De otra parte, manifiesta el censor que “desde la óptica de la común ocurrencia de los hechos, en atención a lasreglas generales de la experiencia y de la lógica, se torna determinable y verificable, que casi siempre, quien (sic) un abusador sexual comete acto libidinoso lo persuade (sic) para que no le cuente a nadie o lo amenaza para que lo mantenga en secreto”. Pero en este caso ni la niña ni la mamá ni la psicóloga refirieron que el supuesto agresor haya ofrecido prebendas, regalos, etc., o haya intimidado a la menor para que los presuntos hechos se mantuvieran en la clandestinidad. 3.5. Agrega el libelista “la experiencia indica que cuando un menor de edad es víctima de varios abusos sexuales, cuenta

presuntos hechos se mantuvieran en la clandestinidad. 3.5. Agrega el libelista “la experiencia indica que cuando un menor de edad es víctima de varios abusos sexuales, cuenta sobre sus agresiones y los autores de las mismas a la mamá, papá, hermanos, familiares cercanos o personas con las cuales tenga confianza, no siendo ajustado al sentido común que haga señalamientos contra una persona que la tocó por encima de la ropa y no contra quien la tocó en sus partes íntimas por debajo de la ropa”. Ello, porque de acuerdo con la prueba obrante, al parecer, la menor fue objeto de dos situaciones atentatorias de su sexualidad y en ambas narra la forma como sucedieron los hechos, con el señor ANTONIO y con un niño a quien llama Felipe, quien es hijo de Anita. Dice que el tocamiento del primero“…fue por encima de la ropa, mientras que el tocamiento de éste fue por dentro de su ropa interior”. Según el censor, esta situación “…no tiene coherencia alguna con un relato claro y fidedigno de lo que verdaderamente pudo vivir, y si en esa realidad la menor dice la verdad en relación con el acto que fue objeto de juzgamiento en este proceso”. 3.6. Señala la demanda que la sentencia incurrió en “desconocimiento de los criterios de apreciación de la prueba pericial, lo que conllevó a que se aceptaran las conclusiones de la psicóloga” del CTI.

“desconocimiento de los criterios de apreciación de la prueba pericial, lo que conllevó a que se aceptaran las conclusiones de la psicóloga” del CTI. Según el censor, la psicóloga Angélica Villamil incurrió en graves errores en su procedimiento, principalmente al utilizar un formato donde siempre repite las mismas conclusiones indistintamente si está o no presente el criterio evaluado. Así, por ejemplo, en los 3 informes que fueron reconocidos por la doctora Angélica Villamil con lo cual se impugnó credibilidad dentro del juicio oral, se llega en todos a la misma conclusión, esto es que el relato de la menor L.C.D.R. se observó con “…estructura lógica, hay homogeneidad contextual, utiliza detalles, sitúa los hechos en un espacio temporal y espacial real, describe interacciones, reproduce conversaciones, expresa complicaciones inesperadas durante el incidente, manifiestadetalles incomprensibles para ella, realiza correcciones espontáneas, reconoce falta de memoria”, conclusión que no es el resultado de un estudio serio, sino de una operación de “copiar y pegar”, pues no de otra manera se explica que el criterio consistente en reproducción de conversaciones lo haya incluido en su informe como criterio presente sin estarlo, pues dentro del relato de la menor L.C.D.R., reproduce conversaciones, tal como la misma psicóloga lo advirtió dentro del juicio oral. Concluye señalando que la Fiscalía omitió llevar al juez las pruebas que acreditaran la existencia del delito y la

la misma psicóloga lo advirtió dentro del juicio oral. Concluye señalando que la Fiscalía omitió llevar al juez las pruebas que acreditaran la existencia del delito y la responsabilidad penal del acusado, por lo que permanecen dudas razonables.

IV. CONSIDERACIONES DE LA CORTE El artículo 180 de la Ley 906 de 2004 señala que el recurso de casación fue instituido para la efectividad del derecho material, el respeto de las garantías fundamentales de los intervinientes, la reparación de los agravios inferidos a éstos y la unificación de la jurisprudencia.

Es por eso que la admisión de este mecanismo extraordinario de impugnación supone, además de la oportuna interposición del recurso, la debida presentaciónde la demanda , en la que el censor está obligado a consignar de manera precisa y concisa las causales invocadas y sus fundamentos (artículo 183 del Código de Procedimiento Penal del 2004). Al demandante le corresponde, entonces, acreditar la afectación de derechos fundamentales y justificar la necesidad del fallo de casación de cara al cumplimiento de alguno de los fines atrás mencionados, lo cual no se consigue de cualquier manera; pues, acorde con el artículo 184, inciso 2° ídem, no será admitida la demanda cuando (i)

el impugnante carezca de interés, (ii) prescinda de señalar la causal o (iii) no desarrolle adecuadamente los cargos de sustentación. Tampoco, (iv) si se advierte la irrelevancia del fallo para cumplir los propósitos del recurso. Por consiguiente, en ausencia de alguno de dichos elementos, la Corte habrá de abstenerse motivadamente de seleccionar la demanda, por cuanto la casación no es un mecanismo de libre configuración, ni está concebida para prolongar el debate fáctico o jurídico culminado en las instancias, tampoco para persistir en todos aquellos aspectos que fueron objeto de controversia, con miras aobtener un pronunciamiento distinto y favorable a los intereses del impugnante. Ello, sin perjuicio de la facultad oficiosa de la Corte para superar los defectos formales de la demanda y decidir de fondo, con el fin de satisfacer los fines de la casación, es decir la efectividad del derecho material, el respeto de las garantías de los intervinientes, la reparación de los agravios inferidos a éstos, o la unificación de la jurisprudencia. 4.1. En punto de la causal tercera de procedencia de la casación, prevista en el artículo 181 de la Ley 906 de 2004, el recurso extraordinario procede ante el manifiesto desconocimiento de las reglas de producción y apreciación de la prueba sobre la cual se ha fundado la sentencia de segunda instancia. Como lo ha sostenido reiteradamente la Sala, los

desconocimiento de las reglas de producción y apreciación de la prueba sobre la cual se ha fundado la sentencia de segunda instancia. Como lo ha sostenido reiteradamente la Sala, los errores que se pueden cometer en la actividad probatoria pueden ser de hecho o de derecho. 4.1.1. Los primeros implican el desconocimiento de una situación fáctica, producto de la incursión en falsos juicios de existencia o identidad o raciocinio.Esta última modalidad de error, que fue la invocada por el demandante, se configura cuando el Tribunal observa la prueba en su integridad, pero al valorarla –asignarle un peso específico o méritoo al hacer inferencias fácticas a partir de las proposiciones fijadas directamente de la observación del medio probatorio, desconoce los postulados de la sana crítica, es decir, una concreta ley científica, un principio lógico o una máxima de la experiencia. La Sala tiene dicho que quien cuestiona una sentencia por aquella vía, además del deber de señalar cuál es el medio de prueba concreto sobre el que recae el error, tiene la carga de sustentar de manera precisa y clara: (i) en qué consistió el equívoco del fallador al hacer la valoración crítica, para cuyo efecto “es imperioso señalar qué fue lo que infirió

o dedujo, cuál fue el mérito persuasivo otorgado y cuál la regla de la lógica, la ley de la ciencia o la máxima de experiencia o sentido común que se desconoció, y luego sí acreditar cuál es el postulado lógico, el aporte científico correcto o la regla de la experiencia que debió tenerse en cuenta para la adecuada apreciación de la prueba” 5, y (ii) “demostrar cuál es la trascendencia del error, esto es, cómo de haber sido apreciado correctamente el medio de prueba, frente al resto de elementos de convicción, el sentido de la decisión habría sido

5 Ver entre otras providencias CSJ AP, 26 Mar. 2009, Rad. 30787.sustancialmente opuesto, obviamente a favor de los intereses del recurrente”6. 4.2. Fijados los presupuestos de admisión de la demanda, procede la Corte a verificar su satisfacción: 4.2.1. El demandante se declara inconforme con el mérito asignado al testimonio de L.C.D.R., por cuanto ésta dijo que el acto sexual objeto de la imputación, ocurrió solamente una vez, cuando la experiencia enseña que “siempre quien ha tenido a su disposición el cuerpo de una menor de edad por lapsos largos de tiempo no acomete una sola actuación indebida contra su sexualidad, sino varios”, y está demostrado que la niña “veía casi todos los días” a CIRO ANTONIO GONZÁLEZ

CHACÓN.

La Corte tiene decantado que la construcción de una

indebida contra su sexualidad, sino varios”, y está demostrado que la niña “veía casi todos los días” a CIRO ANTONIO GONZÁLEZ

CHACÓN.

La Corte tiene decantado que la construcción de una máxima fundada en el ordinario acontecer de la vida en sociedad requiere de una estructura general y abstracta, definida así7: [L]a experiencia forma conocimiento y los enunciados basados en ésta conllevan a la generalización, lo cual debe ser expresado en términos racionales para fijar ciertas reglas con pretensión de universalidad , por cuanto

6 Ibídem. 7 CSJ SP 07 Dic. 2011, Rad. N° 37667.comunican determinado grado de validez y facticidad, en un contexto socio histórico específico. En ese sentido, para que ofrezca fiabilidad una premisa elaborada a partir de un dato o regla de la experiencia ha de ser expuesta, a modo de operador lógico, así: siempre o casi siempre se da A, entonces sucede B. A la luz de los anteriores criterios, no puede aceptarse como una máxima de la experiencia que siempre o casi siempre que una persona atenta sexualmente contra un niño y cuenta con múltiples oportunidades para repetir el acto, siempre procederá a ello, pues esta premisa supone que todos los pedófilos despliegan los mismos niveles de agresividad y desenfreno, lo cual no corresponde con el acontecer observado por la Corte en este tipo de delitos. En abstracto bien cabe la posibilidad que la infracción

agresividad y desenfreno, lo cual no corresponde con el acontecer observado por la Corte en este tipo de delitos. En abstracto bien cabe la posibilidad que la infracción penal sea repetida cada vez que se tenga la oportunidad, o simplemente se ejecute por una sola vez, al margen de que hubiese contado con varias oportunidades para acometer el acto. En este sentido, la proposición condicional postulada por el demandante como regla de experiencia , estádesprovista de la generalidad y universalidad requerida para ser considerada como tal. Además, a partir del parámetro de valoración propuesto aplicado a la premisa según la cual, L.C.D.R. veía casi todos los días a CIRO ANTONIO GONZÁLEZ CHACÓN , no se infiere increíble o inverosímil lo expuesto por L.C.D.R. en el sentido de que los tocamientos ocurrieron sólo una vez, como se dedujo por el fallador. De la declaración rendida por L.C.D.R. -con el acompañamiento de una psicólogaen cámara de Gesell el 11 de septiembre de 2012, es decir cuando tenía 9 años de edad, el Tribunal advirtió que la menor “luego de distinguir las nociones de verdad y mentira (…) relató que cursaba cuarto de primaria y vivía en Bogotá con sus tíos, su mamá y su abuela. En relación con los acontecimientos, afirmó que en una oportunidad cuando se encontraba en el segundo piso de la casa contigua a la suya, en la que residía ‘Anita’, Ana Eli Rodríguez Rodríguez, quien la cuidaba desde pequeña,

acontecimientos, afirmó que en una oportunidad cuando se encontraba en el segundo piso de la casa contigua a la suya, en la que residía ‘Anita’, Ana Eli Rodríguez Rodríguez, quien la cuidaba desde pequeña, ésta la bajó al primer piso y la dejó sola en la habitación de su antiguo compañero sentimental, CIRO ANTONIO GONZÁLEZ CHACÓN, al que se refiere como ‘Abuelito’ y del que indicó (…) lo ayudaba a hacer recogedores, escobas y traperos. Allí quedó dormida, pero luego despertó cuando sintió que aquél le estaba tocando las piernas, subió la mano, por encima de la ropa, hasta su zona genital y se la acarició, lo que la llevó a liberarse y abandonar el lugar”.Si bien la sentencia da cuenta de que la niña veía frecuentemente a CIRO ANTONIO GONZÁLEZ CHACÓN, ello tenía lugar para ayudarlo “a hacer recogedores, escobas y traperos”, situación en la que el acusado no fue señalado de acometer la conducta sexual, de la que se pudiera pensar, a partir del criterio propuesto, que éste contó con múltiples oportunidades para llevar a cabo acto similar. El tocamiento libidinoso objeto del proceso ocurrió, de acuerdo con lo indicado en la sentencia8, al momento que la menor se encontraba dormida, de lo cual ésta se percató porque despertó al instante. Sin embargo, la demanda no ofrece ninguna proposición (premisa menor) que apunte a señalar que el

porque despertó al instante. Sin embargo, la demanda no ofrece ninguna proposición (premisa menor) que apunte a señalar que el acusado en otras oportunidades estuvo a solas con la niña en momentos en que ésta estuviese dormida, de la que pueda afirmarse que pese a ello, en esas ocasiones CIRO ANTONIO GONZÁLEZ CHACÓN no acometió acto sexual alguno; afirmación sin la cual, ninguna conclusión sobre la credibilidad del testimonio puede extraerse a partir del criterio de valoración manifestado en la demanda.

8 De lo declarado por la menor.De otra parte, la proposición fáctica echada de menos, per se, tampoco serviría para restar mérito a la declaración de L.C.D.R., pues si en cuenta se tiene que el acusado llevó a cabo el tocamiento cuando la menor se encontraba dormida, no en otro momento, es decir, sin pretender revelarle a la niña sus sentimientos libidinosos; igual quedaría en incertidumbre si el acto había tenido o no previa ocurrencia en oportunidad en la que la menor estando dormida no se haya enterado por no haber despertado. En síntesis, el criterio de valoración postulado para ser aplicado a hechos declarados en la sentencia por observación directa de las pruebas, en este caso, nada podría informar sobre la credibilidad o no del testimonio rendido por la menor víctima. 4.2.2. El libelista se manifiesta inconforme con el mérito asignado al testimonio de L.C.D.R., por cuanto “la

sobre la credibilidad o no del testimonio rendido por la menor víctima. 4.2.2. El libelista se manifiesta inconforme con el mérito asignado al testimonio de L.C.D.R., por cuanto “la propia menor sostiene que después de la presunta agresión continuó visitando la casa de la mami Anita”, y la experiencia indica que “cuando un menor de edad es víctima de una agresión sexual, siempre o casi siempre no vuelve al lugar de la agresión o se rehúsa ir al mismo”.A partir del criterio de valoración propuesto, lo que le correspondía manifestar al censor como premisa menor –obtenida de la sentencia-, para su correcta formulación, era que L.C.D.R. después del hecho había regresado al primer piso de la casa vecina donde habitaba el señor CIRO ANTONIO GONZÁLEZ CHACÓN, no que la menor continuó visitando la casa de la “mami Anita” –quien reside en la segunda planta-, pues, de acuerdo con la sentencia, ésta no fue su victimaria, sino aquél y el “lugar de la agresión”, no fue donde vive “Anita” sino GONZÁLEZ CHACÓN. Adicionalmente, se hace necesario recordar que para la demostración de algún error de raciocinio, el demandante no debe cuestionar ni alterar las proposiciones fácticas obtenidas en la sentencia de la observación directa de la prueba (premisa menor), pues lo que se propone cuestionar es su valoración –la asignación de un peso específico o méritoo

obtenidas en la sentencia de la observación directa de la prueba (premisa menor), pues lo que se propone cuestionar es su valoración –la asignación de un peso específico o méritoo inferencia fáctica (la conclusión), por haber sido formulada a partir de un criterio (premisa mayor) que desconoce o quebranta alguno de los postulados de la sana crítica. Si el impugnante censura la premisa menor, entonces el defecto del que se quejaría no sería de raciocinio sino de existencia, o de identidad o legalidad. Ahora, si al enunciardicha premisa expone una proposición que no es de la sentencia, entonces la queja se orientaría contra un razonamiento valorativo que solo está en su imaginación, es decir, diferente al acogido en la providencia impugnada, con lo cual el cargo resultaría desatinado. Revisada la sentencia, se observa que la misma no declara que la menor después de lo ocurrido hubiese visitado a GONZÁLEZ CHACÓN. Lo advertido por el Tribunal de la declaración de L.C.D.R., es que ella frecuentaba la casa de aquél “porque lo quería mucho” y “que antes del incidente, cuya fecha no recuerda con exactitud, se quedó a dormir varias veces en la residencia de –Anita-, pero dejó de hacerlo con posterioridad”. Además explicó que “el encartado ya no le inspiraba nada” y que lo sucedido con él “le causo mucho dolor”. También el censor tiene claro que la menor no declaró

explicó que “el encartado ya no le inspiraba nada” y que lo sucedido con él “le causo mucho dolor”. También el censor tiene claro que la menor no declaró lo que supone con su formulación -que después de la presunta agresión continuó visitando la casa de CIRO ANTONIO GONZÁLEZ CHACÓN-, pues en la demanda indicó lo siguiente: “A pesar de que la menor (…) y su madre niegan que después de los supuestos hechos aquélla haya vuelto a la casa del señor CIRO GONZÁLEZ, se colige palmariamente que ello no fue así”.Y pretende fundamentar su aducida inferencia con el siguiente argumento: “Mírese que si los hechos supuestamente ocurrieron unos días antes a que la niña le contara a la mamá entre esa fecha y el día en que ella le contó, la niña siguió yendo común y corriente a la casa de su supuesto victimario , tan así, que la infante sólo dejó de ir a ese lugar unos días después de que la abuela de la niña y sus 2 hermanos fueran a la casa del señor CIRO a hacerle el reclamo por lo probablemente ocurrido, valga la pena aclarar, reclamo al que sospechosamente no asistió la señora Duque Ríos”. Sin embargo, ese razonamiento es constitutivo de la falacia “petición de principio”, pues la afirmación consistente en que la menor continuó frecuentando la casa de su victimario, la soporta en manifestaciones equivalentes según las cuales, “la niña siguió yendo común y corriente a la casa de su supuesto

que la menor continuó frecuentando la casa de su victimario, la soporta en manifestaciones equivalentes según las cuales, “la niña siguió yendo común y corriente a la casa de su supuesto victimario, tan así, que la infante sólo dejó de ir a ese lugar unos días después de que la abuela de la niña y sus 2 hermanos fueran a la casa del señor CIRO a hacerle el reclamo”. Con la anterior manifestación el demandante pretende introducir una proposición fáctica de su cosecha, contraria a lo que bien sabe, señalaron los testimonios de la víctima y su mamá en el sentido de que aquélla no regresó a la vivienda de CIRO ANTONIO GONZÁLEZ CHACÓN.4.2.3. Dice la demanda que “casi siempre, -cuandoun abusador sexual comete acto libidinoso (…) persuade –a su víctimapara que no le cuente a nadie o la amenaza para que lo mantenga en secreto”, y en el presente caso ni la niña ni la mamá ni la psicóloga refirieron que el supuesto agresor haya ofrecido “prebendas, regalos, etc.” , o haya intimidado a la menor para que los hechos se mantuvieran en la clandestinidad. Una vez más, el libelista en lugar de criticar el razonamiento valorativo expuesto por el Tribunal, y demostrar que el mismo es violatorio de alguna “máxima de la experiencia”, se dirige a exponer su personal valoración a partir del criterio atrás mencionado, sin siquiera exponer

demostrar que el mismo es violatorio de alguna “máxima de la experiencia”, se dirige a exponer su personal valoración a partir del criterio atrás mencionado, sin siquiera exponer integralmente la premisa menor, la cual debe estar constituida por la situación fáctica integral declarada en la sentencia que posibilite la aplicación del parámetro de valoración, para arribar a alguna conclusión relacionada con el mérito de la prueba. Ciertamente el fa

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