CSJ - Sentencia 22917(30-05-2007)
Corte Suprema de Justicia
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Detalles
- Título
- CSJ - Sentencia 22917(30-05-2007)
- Autor
- Corte Suprema de Justicia
- Categoría
- Jurisprudencia
- Área del derecho
- Penal
- Año
- 2007
K . Brallia, ad e G C olemin CASACION b2917
SAMUEL GAIVIS ARIAS
CORTE SUPREMA DE JUSTICIA
SALA DE CASACIÓN PENAL
Magistrado Ponente:
JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA
Aprobado Acta No.83 Bogotá D.C., treinta (30) de mayo de dos mil siete (2007). VISTOS Decide la Sala el recurso extraordinario de casación presentado por el defensor de SAMUEL GALVIS ARIAS, Ucontra el fallo dictado en el Tribunal Superior del Distrito Judicia! de Valledupar (Cesar), que modificó, en cuanto a la duración de la pena impuesta, el emitido por el Juzgado Primero Penal del Circuito de la misma ciudad, mediante el cual condenó al citado procesado como autor penalmente responsable de los delitos rebelión y obtención de documento público falso. HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL El 14 de enero de 2002, en el perímetro urbano de Valledupar (Cesar), a las 11:30 a.m., funcionarios de Policía Judicial de la Policia Nacional, interceptaron el automóvil Renault 12, de placas PAB-767, conducido por William de Jesús Araujo Morón, en el que se movilizaba “Edwar Quintero Daza” -éste se identificó con una
2 CASACIÓON/42917
SAMUEL GARVISIARIAS . %¿/¿ r%é¿&)%(¿ al %d/ábáz cédula de ciudadanía, pero luego se estableció que su verdadero nombre era SAMUEL GALVIS ARIAS-, Alberto Jiménez Cantillo y Edith Johana Suescun Contreras (de 17 años), quienes fueron retenidos pues,
según informes de inteligencia, todos estaban señáiados de pertenecer al “Frente 59" de las autodenominadas “Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia — Ejército del Pueblo” (FARC-EP). Edith Johana Suescun Contreras reconoció que ella y su compañero sentimental, Alberto Jiménez Cantillo, militaban en el citado grupo rebeide, y condujo a los agentes a la residencia de éste, situada en la carrera 25 N 28-39 del barrio Siete de Agosto. de esa ciudad, en la cual se practicó un allanamiento, debidamente ordenado, que permitió el decomiso, entre otros elementos, de propaganda subversiva y tres fotografías en las que aparecían tres personas vistiendo uniformes —semejantes a los de la Policia Nacional y el Ejército de Colombia—-, una de ellas identificada por Suescun Contreras como “Edwar Quintero Daza” (SAMUEL GALVIS ARIAS) conocido con los alias de “El Tigre” o “Ricaurte” dentro de la organización insurgente. También fueron aprehendidos en el inmueble Rafael Galvis Vergel, y la menor E... G... A... (16 años), hija de este,.quien resultó ser padrastro y tío de SAMUEL GALVIS ARIAS. Tras recibir indagatoria a los capturados —excepto a las menores de edad, que fueron dejadas a órdenes de la autoridad competente—, Se llevó a acabo estudio dactilar que permitió establecer que “Edwar Quintero. Daza" en verdad respondía al nombre de SAMUEL GALVIS ARIAS, y posteriormente, el 18 de enero de 200?, la
situación jurídica de los implicados fue resuelta de manera Ballan Ae Colomdia 3 CAS 2917
SAMUEL GÁLVIS ARIAS c o
Ly %»zá -%á¿awm PA (/€4árm: provisional por la Fiscalía Octava de Valledupar, con detención preventiva, sin excarcelación, como medida de aseguramiento por el delito de rebelión. En la misma fecha, el abogado de confianza de Rafael Galvis Vergel y “Edwar Quintero Daza” o SAMUEL GALVIS ARIAS, sin notificarse de aquélla decisión, renunció al mandato, empero, éste último fue notificado personalmente de la medida cautelar el 24 de enero, en las instalaciones de la DIJIN en Bogotá, a donde había sido trasladado desde el 16 de dicho mes, con el fin de escucharlo en indagatoria dentro de la investigación adelantada por la Unidad Nacional de Derechos Humanos de la Fiscalía, a raíz del plagio de la exministra de Cultura, Consuelo Araujo Noguera, ocurrido el 24 de septiembre de 2001, y su posterior asesinato. Dicha diligencia se practicó el 28 de enero, y en su desarrollo el funcionario puso de presente a aquél el cotejo dactilar realizado en el proceso seguido en la Fiscalía Octava de Valledupar, lo cual -obligó a éste a reconocer que su nombre verdadero era SAMUEL GALVIS ARIAS y que la cédula con la que se identificaba la había obtenido de manera fraudulenta, injurada de la que se remitió copia al fiscal de Valledupar “...a efectos de que se adelante la
instrucción por el delito de Falsedad en documento que se le imputa”. Reconocida la personería a nuevos abogados de confianza de los procesados Rafael Galvis Vergel, Willlam de Jesús Araujo Morón y Alberto Jiménez Cantillo, el 2 de abril de 2002 el Fiscal Octavo Seccional de Valledupar dispuso la clausura del ciclo instructivo, y con posterioridad, el 10 de mayo, según petición hecha en tiempo 77l 4 - CASACIO 917 a SAMUEL G RIAS Ñ %¿¿5: —.%áwwea ae (Ád/¿o¿a por el último de los citados, llevó a cabo con éste diligencia de formulación de cargos con fines de sentencia anticipada. El 18 de junio de 2002 el Fiscal nombró de oficio, y dio posesión, a un abogado para representar dentro de esta actuación los intereses de SAMUEL GALVIS ARIAS o “Edwar Quintero Daza", profesional removido el 27 de dicho mes por el designado expresamente por el procesado para actuar en este asunto. Surtido el traslado para presentar escrito de conclusión del 24 de junio al 4 de julio de 2002, dentro del cual ninguno de Iós sujetos procesales esgrimió alegación, el mérito probatorio del sumario fue calificado el 10 de julio siguiente con resolución de acusación contra SAMUEL GALVIS ARIAS o “Edwar Quintero Daza”, Rafael Galvis Vergel y William de Jesús Araujo Morón, como autores dei delito de rebelión, imputando también, al primero, la conducta punible de obtención de documento público falso, por la cédula de
ciudadanía exhibida cuando fue retenido, y al segundo, la de falsedad en documento privado, debido a que presentó facturas de compraventa espurias para acreditar la propiedad de unos electrodomésticos incautados en el inmueble donde fue capturado (Ley 599 de 2000, artículos 288, 289 y 467). La anterior decisión no fue impugnada y, notificada en legal forma, alcanzó ejecutoria el 6 de agosto de esa anualidad. La etapa de la causa la adelantó el Juzgado Primero Penal del Circuito de Valiedupar y, habiendo guardado silencio las partes durante el traslado para solicitar pruebas y demandar nulidades, excepto el defensor de Araujo Morán, tras celebrar el debate oral Baratllead e Colemdin 5 SAMU&2 1oN 2;?£; 0" %¿é -.9£íétozm ae í%dáam y público de juzgamiento, el 17 de enero de 2003 el juez dictó sentencia condenatoria contra SAMUEL GALVIS ARIAS o “Edwar Quintero Daza”, Rafael Galvis Vergel y William de Jesús Araujo Morón, en calidad de autores responsables de los delitos a cada uno atribuidos, y en tal virtud les impuso las penas principales de diez, ocho y seis años de prisión, respectivamente, así como la de multa en cuantía equivalente a ciento veinticinco salarios mínimos mensuales legales vigentes, más la accesoria de “interdicción de derechos y funciones públicas” por el mismo lapso de la de prisión. Apelado el fallo por los defensores, el Tribunal Superior de
Valledupar, mediante el suyo de 5 de mayo de 2004, lo modificó en el sentido de reducir a noventa y seis meses: la sanción impuesta a GALVIS ARIAS; a setenta y seis meses la de Araujo Morón, y absolver a Galvis Vergel del cargo por rebelión, rebajando por lo tanto la pena a dieciséis meses de prisión, sentencia contra la que interpuso recurso de casación el primero, cuya demanda presentada a través de su abogado, se declaró ajustada a los requisitos de forma, y acerca de la misma la Procuradora Segunda Delegada para la Casación Penal rindió concepto. LA DEMANDA El censor, con base en el artículo 207, numeral 3”, del Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000), afirma que la sentencia se dictó en un juicio viciado de nulidad por violación al derecho de ' PReralllea de Elanda 6 CASACIONp2017 SAMUEL GALVIS ARIAS N orta -.%?4wm le [eestizca defensa, circunstancia prevista en el artículo 306, numera! 3, idem, como motivo determinante de invalidación de lo actuado. Precisa que a partir de la indagatoria y hasta el cierre de la investigación su representado no estuvo asistido por defensor, y que tal desamparo técnico causó resultados negativos, pues, existiendo pruebas para llegar a la absolución, nunca fueron pedidas, como, por ejemplo, las solicitadas por el acusado en la indagatoria; la comparación de la voz de éste con la registrada en las grabaciones del supuesto alias “El Tigre” O “Ricaurte”, realizada en otro proceso y que arrojó como resultado no poder identificar la
voz de las grabaciones; y el documento que Edith Johana Suescun aportó al proceso adelantado ante la Unidad Naciona! de Derechos Humanos, con el cual desvirtuó la declaración en la que lo tidó de miembro de las “FARC”. Agrega que tales elementos de convicción fueron solicitados en la etapa de juzgamiento, pero no ¡os ordenó el a-quo pórque para éste había suficiente prueba incriminatoria, razón por la que_ en el juicio no pudo alterarse el panorama procesal. Destaca que las pruebas no practicadas tenían relevancia, eran conducentes, pertinentes y legales, y debido a su ausencia, sin un real esfuerzo por una investigación integral, el juzgador se formó una verdad jurídica distinta a la “verdad reaf”, condenando con las pruebas que guiso, obedeciendo a su criterio personal, sustentado en el proscrito derecho penal objetivo, lo cual determinó una decisión que no era beneficiosa para el acusado, con infracción del derecho de defensa y el debido proceso. Hd Cl7 oO A Cl 5í/…… de Úí.a¿'… Refiere que la judicialización de los procesados se dio con base en el testimonio de la menor Suescun Contreras, quien estando envuelta en "todo este ilícito” por ser compañera de Alberto Jiménez Cantillo, buscaba a toda costa su libertad, sin tener en cuenta, además, que en el juicio adelantado por la muerte de Consuelo Araujo Noguera, aquélla envió un escrito al “AQUE” afirmando que el testimonio realizado en éste proceso no era cierto, pues lo rindió bajo presión de las autoridades, dejando así la duda sobre
la veracidad de su dicho, aspectos que afectan la sentencia atacada, dado que el fundamento de las imputaciones fue por la credibilidad otorgada al testimonio de la joven, quien debió ser requerida para ampliarlo, pero esto nunca se ordenó. En otro apartado que titula “CAPITULO ADICIONAL” “"NULIDAD POR VIOLACIÓN AL PRINCIPIO DE INVESTIGACIÓN INTEGRAL", el libelista refiere que los funcionarios no cumplieron con la “construcción, formulación, fundamentación y verificación de las pruebas favorables”, ya que existiendo comunidad probatoria entre ésta actuación y aquélla a la que fue vinculado su prohijado por la muerte de Consuelo Araujo Noguera, se debió acumular el proceso, mas no fue así, a pesar de que los punibles no eran aislados entre sí. Asegura que en aquel proceso obran: los resultadós de “...Ias grabaciones donde no es posible afirmar que la voz de Samuel Galvis, es la misma...” de alias "El Tigre" O “Ricaurte"; el documento mediante el cual Suescun Contreras se retractó de la declaración hecha en ésta actuación; y las decliaraciones extrajuicio rendidas por los testigos solicitados por el procesado en indagatoria y pedidas por el demandante en la presente actuación para la defensa de aquél. B ratilaa de EColembia 8 CASACION22917 P SAMUEL GALVIS ARIAS B p %&Áz r_%é-¿¿7m al Á4/¿am De otra parte, sostiene que en cuanto a la fotografía incautada en el allanamiento, en la que presuntamente aparece el acusado, no
se permitió probar que ese “guerillero” podía ser el hermano de aquél, y precisa, respecto del testimonio de la menor Edith Johann que “...se encuentra muy bien probado en esta CASACIÓN la posible duda - en lo que respecta a su credibilidad, influida por la presunta presión de las autoridades y la codiciada libertad, la cual fue conseguida como premio al haber señalado a los condenados de éste juicio...”. Agrega que todas las pruebas dejadas de practicar se liganal principio de investigación integral que no fue respetado tanto por el instructor como por el juzgador, y sin cuya vulneración la defensa habría logrado efectos absolutorios o creado la duda y por ende la aplicación del in dubio pro reo. Indica que la omisión de las referidas pruebas, apareja como consecuencia la violación de garantías constitucionales, tc_>da vez " q'ue éstas tenían la aptitud y suficiencia para modificar sustancialmente el contenido del fallo, razón por la que solicita deciarar la nulidad a partir de la resolución de apertura de la instrucción. CONCEPTO DE LA PROCURADURÍA La Procuradora 'Segunda Delegada para la Casación Penal, en cuanto a la ausencia de defensor, señala que si bien es cierto el profesional que representó al procesado GALVIS ARÍAS desde la indagatoria, renunció al mandato el 18 de enero de 2002, y que Berudllaa Ae Colomta 9 CASAdION 2917
- SAMUEL GÁLVIS ARIAS
, É %zr2 .9¿?&wrmr¿ ae íj¿d/¿om respecto de tal dimisión el fiscal no enteró al procesado ni tomó
decisión alguna, igualmente es verdad que esa irregularidad no tuvo trascendencia porque el aludido defensor asistió al acusado en los inicios de la instrucción, periodo en el cual se recogió la prueba fundamental determinante de la acusación y la sentencia. Agrega que en los días sucesivos a la abdicación del cargo de defensor, no se llevó a cabo actuación que comprometiera al enjuiciado, o ajena a lo acreditado, y que éste designó otro apoderado de confianza que llegó al inicio del traslado para alegar de conclusión, se notificó del pliego de cargos y actuó en el juicio. Señala la Delegada que la inconformidad del demandante está circunscrita a que el abogado que representó a su prohijado en la primera parte de la etapa instructiva, pese a exístir elementos de juicio que habrían conducido a la absolución, no los solicitó, réplica a la que el Ministerio Público puntualiza que no es cierto que en la injurada el acusado solicitara practicar declaraciones, sino que simplemente suministró el nombre de personas que conoccían la actividad a la que se dedicaba, las cuales es verdad que no fueron ordenadas por el instructor ni solicitadas por la defensa en ninguna de las etapas del proceso, pero tampoco servían para excluir la calidad de rebelde imputada al acusado. Destaca la impertinencia de los aludidos elementos de convicción por el hecho de que la condición de rebelde, atendido el objetivo de tales grupos, no implica necesariamente portar. armas o marginarse de la sociedad, pues, al contrario, los milicianos dentro de las poblaciones se integran a la comunidad y realizan
tareas como el común de la gente, y agrega que el acusado en su %/¿¿/á……é oCo lemlas 10 CASACIONÍ22917 — SAMUEL GALVIS ARIAS injurada expresó un nombre y generales de ley que desde el comienzo de la investigación se demostró eran falsos, luego cualquier pesquisa encaminada a verificar esas primeras afirmaciones eran innecesarias. Respecto de lo afirmado por el demandante en cuanto a que en la actuación por el plagio y homicidio de la exministra Consuélo Araujo Noguera, la confrontación de la voz registrada en las grabaciones anexas al proceso, arrojó como resultado no poder establecer identidad con la del acusado, la Delegada señala que en esta actuación no hay constancia acerca de ello, ní respecto del documento proveniente de la testigo Suescun Contreras en el que se retracta de su inicial declaración. Recalca que otros elementos probatorios acreditaban que en éste proceso el acusado es el mismo alias “El Tigre” o “Ricaurte”, cuyas conversaciones con otro miembro de la organización insurgente aparecen grabadas en los referidos casetes, y que se ignora si el escrito presuntamente allegado por la testigo Edith Johana fue aducido conforme a la ley, admitido por el funcionario, y si tendría la contundencia de restarle mérito a su primera versión. Con base en lo anterior el Ministerio Público indica que no puede reclamarse de quien fungió como defensor en la etapa instructiva la actividad probatoria que pone de presente el aquí demandante. Respecto del desconocimiento del principio de inúestigación integra! la Delegada señala que, en cuanto a estos últimos
elementos de juicio, no existe certeza de que en verdad reposaran en el expediente seguido contra el acusado en la Unidad Nacional
11 CA ION22917
SAMUEL GALVISIARIAS %b¿s -%áwwzzz ae %4f¿am: de Derechos Humanos, y por lo tanto el funcionario judicial no estaba obligado a intentar la realización de lo que no sabía que — existía física ni jurídicamente, y que aún admitiendo su existencia, habría que mirar si eran conducentes frente al objeto procesal y si su incidencia era favorable en la situación del investigado. En cuanto a que no se ilevó a cabo una prueba técnica con las fotografías incautadas en el inmueble allanado, tendiente a establecer si la persona vestida de camuflado y señalada como ARIAS GALVIS, correspondía al hermano de éste, la Delegada advierte que el libelista no es categórico sino que especula simplemente que la probanza podría demostrar que el de la foto era el consanguíneo de aquél, persona respecto de la cual tampoco existe certeza de su verdadera existencia. Asegura que no había razón para que el_¡nstrudor ampliara las deciaraciones de Edith Johana Suescun Coñtreras y Eivania Galvis Arias, porque recién acababa de ofrlas en un exhaustivo interrogatorio bajo juramento, en el que la última negó su familiaridad con el procesado, como lo hizo Rafael Galvis Vergel, quien ante la evidencia probatoria acerca de la identidad del acusado tuvo que retractarse reconociendo que era tío y padrastro del mismo, razones por las que afirma la Delegada que
no hubo desconocimiento del principio de investigación integral. Por último, señala la representante de la sociedad que en cuanto a la no acumulación de las dos actuaciones seguidas contra el acusado, las consecuencias punitivas adversas que podrían generar el adelantamiento de las dos causas, se remediarían con la acumulación jurídica de penas. £ … G ' Pralllaa de Colomlla 12 CASAdIONÍ22917 Ac SAMUEL GALVIS ARIAS CONSIDERACIONES DE LA CORTE 1.- Como regla general, es criterio reiterado de la Sala, que si bien la transgresiones al debido proceso y al derecho de defensa en sede de casación deben denunciarse por vía de la causal tercera (artículo 207-3 Ley 600 de 2000), su formulación obliga a plantearlas de modo independiente, toda vez que dichas prerrogativas ostentan características ontológicas y jurídicas distintas, pues una es vicio de estructura y la otra de garantía, y en la legislación procesal están previstas de manera autónoma como causales de nulidad y, por ende, distintas son también su demostración y consecuencias!. Si se alega desconocimiento del debido proceso hay el deber de acreditar, en alguna de las actuaciones concatenadas y subsiguientes que armónicamente lo componen (apertura de investigación; indagatoria; definición de situación jurídica, cuando procede; clausura del ciclo instructivo; calificación del mérito del sumario; audiencias preparatoria o pública, etc.), la configuración de una irregularidad de trascendencia tal que irreemediablemente la socave, y que de no proceder a su saneamiento sea imposible mantener la continuidad e incolumidad del proceso. Cuando se trata de la violación del
derecho a la defensa, material o técnica, es indispensabie determinar las fallas que lesionaron esa garantía, y que por su gravedad y trascendencia resulta inevitable retrotraer el proceso a una determinada fase en la que pueda conjurarse el agravio, al no existir otra manera de repararlo. Sentencia de 21 de febrero de 2007. Proceáo N 18255. Sepslliea de Colentis » SAMUEL GRLV ARIAS - %b¿'& -%w¡m ab ¿Áa/¿am Así mismo insistentemente ha puntualizado la Sala que, por razón del principio de prioridad, las nulidades ostentan un carácter preferente en relación con las demás causales de casación, que conlleva a su invocación como principal, condición que también debe observarse al pretender postular diversas situaciones bajo esta causal y que obliga a señalar primero el vicio que mayor irradiación haya tenido en el proceso y después, como es apenas lógico, progresivamente los de menor cobertura o alcance. 2.- Pertinente se hace la anterior remembranza porque el censor invoca en forma expresa como motivo de la nulidad, el previsto en el numeral 3 del artículo 306 de la Ley 600 de 2000, es decir, la violación al derecho de defensa, con base en que su representado “A partir de su vinculación mediante indagatoria hasta el cierre de la investigación. No estuvo asistido efectivamente de defensor en la fase de investigación...”, falencia que luego vinculada con una supuesta desidia o inactividad de parte del abogado en la solicitud de determinadas pruebas que el demandante considera favorables a los interesas del acusado, aspecto que vuelve a recalcar en la
parte final del la demanda bajo el epígrafe de “CAPITULO
ADICIONAL” “NULIDAD POR VIOLACIÓN AL PRINCIPIO DE
INVESTIGACIÓN INTEGRAL”.
El actor no especificó de manera clara y precisa si la ausencia de defensa que recalca, con incidencia en la respectiva garantía, se materializó por la ausencia física de abogado que representara a su cliente desde la indagatoria y hasta el cierre de la investigación, lo cual constituiría un vicio de estructura, o si se concretó por la inercia o incumplimiento de los deberes propios ? Sentencia de 23 de marzo de 2006. Proceso N 16643. 14 CASACIÓN p2917 SAMUEL GALVIS ARIAS del cargo por parte del profesional que lo ostentaba, inactividad que eventualmente podría originar lesión al derecho de defensa, como, al parecer, es el sentido de la pretensión del actor. También sostiene el demandante el desconocimiento del principio de investigación integral, el cual, sabido es, puede ser vulnerado ya por la desidia o aún el capricho judicial, en la medida que los funcionarios no decretan o dejan de practicar pruebas cuya pertinencia y conducencia fiuye incuestionable e imperiosamente de la situación fáctica debatida, pretermisión probatoria, que como motivo de nulidad, se enmarca de manera genérica en el amplio espectro del debido proceso, sin que pueda desconocerse que eventualmente también involucra la garantía del derecho a la defensa, por lo que es carga del censor explicar con claridad y precisión si la irregularidad se extendió a ambas prerrogativas o a una sola.
El demandante se conformó con hacer una presentación de varias irregularidades, la mayoría por omisión probatoria atribuida indistintamente a la defensá, o a los funcionarios de instrucción y juzgamiento, y al determinar el momento procesal al que debería retrotraerse la actuación para corregir las falencias que esboza, concreta su pretensión a la súplica de la nulidad “a partir de la Resolución de Apertura de la Instrucción calendada enero quince (15) de 2002...” petición que resulta inconsecuente con los motivos determinantes de invalidación, ya que si de la omi_sión de pruebas se trataba, el vicio podía enmendarse retrotrayendo lo actuado a alguno de los momentos procesales, en la instrucción o en la causa, en que es susceptible su práctica. Hpastlan de Colembis 15 CAS£ ON 2917
o SAMUEL GALVISÍARIAS
U “El %z-¿& ».%áwwza PA Á/m¿(& Al margen de esos desaciertos, y al entrar la Sala a examinar de fondo cada una de las falencias planteadas por el libelista, se conciuye que la censura, como también lo discurrió el Ministerio Público, no está llamada a prosperar. 3.- En cuanto tiene que ver con que el procesado careció de defensor desde la indagatoria y hasta el cierre de la investigación, tal afirmación se encuentra distanciada de la realidad. Hay que destacar que GALVIS ARIAS, en su injurada, rendida el 16 de enero de 2002, otorgó poder a un abogado de confianza para su representación en esa y en las demás diligencias,
profesional que estuvo presente en el desarrollo de la indagatoría para garantizar la incolumidad de las garantías de aquél, en relación con las cuales no advierte el censor que en tal actuación se haya materializado atentado alguno. La Constitución Política prevé como derecho fundamental de la persona vinculada a un proceso penal, que debe estar asistida durante todas sus fases por un abogado (artículo 29), mandato superior del que deriva que esa garantía debe ser continua e ininterrumpida, precisión recogida en el Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000, artículo 8) como norma rectora de carácter obligatorio, imperante sobre cualquiera del ordenamiento procesal, y que debe ser utilizada como parámetro de interpretación? (artículo 24 idem). Sin embargo, también tiene dicho la Corte que si en un momento determinado el procesado dejó de tener asistencia técnica, ello no %D /w//íaz¿é Calembis 16 CASACIbN 459 17 M SAMUEL GALYIS WRIAS D significa que la actuación así cumplida devenga ineficaz por ese solo motivo, ya que en virtud del principio de trascendencia que orienta la declaración de nulidades, sólo si la irregularidad afecta de manera irreparable las garantías del sujeto procesal, o desconoce las bases fundamentales de la instrucción o el juzgamiento, resulta inevitable su decreto. Tal posición encuentra arraigo en que si la irregularidad es oportunamente corregida, de manera que el abogado designado pueda ejercer adecuadamente los actos defensivos que pudo haber realizado durante el tiempo que el procesado careció de
defensa técnicá, debe entenderse que el derecho no há sido conculcado o que se ha restablecido, pues ningún sentido tendría invalidar el proceso para que la defensa vuelva a tener una oportunidad que ya tuvo. Es cierto que el defensor de GALVIS ARIAS presentó renuncia al cargo el 18 de enero de 2002, misma fecha en la que fue resuelta la situación jurídica de su prohijado, y que tal dimisión no fue comunicada a éste, ni hizo pronunciamiento alguno el instructor acerca de la misma, pues asumió que el procesado continuaba representado en la presente actuación por la abogada que lo había asistido en la indagatoria rendida en Bogotá ante la Unidad Nacional de Derechos Humanos de la Fiscalía. Sólo hasta cuanto intentó notificar a la aludida profesional el cierre de la investigación, y manifestó ésta no ser defensora de GALVIS ARIAS, procedió el Fiscal de Valledupar, el 18 de junio de 2002, a Sentencia de 30 de marzo de 2006. Proceso N 23423, Batlea de Colómli 17 CASANION)22017 “ SAMUEL GAlVIS/RIAS T nombrar y dar posesión a un defensor de oficio para aquél, el cual fue removido el 24 de junio siguiente por el defensor de confianza a quien el procesado confirió poder, profesional que lo representó hasta antes del falilo de segundo grado, momento en el que sustituyó el mandato al abogado que hacia las veces.de defensor suplente, el cual funge ahora de demandante. De acuerdo con lo anterior, a simple vista, podría pensarse que entre el 18 de enero y el 18 de junio de 2002, se materializó lesión
al derecho de defensa técnica de GALVIS ARIAS, empero, ello no es así, por las siguientes razones: En primer lugar, porque la simple expresión de voluntad del mandatario de renunciar al encargo, por sí misma no puede entenderse como productora de efecto alguno, toda vez que las responsabilidades y representación no culminan sino hasta que la autoridad judicia! haya expresado su aceptación. Según el artículo 69 del Código de Procedimiento Civil, aplicable en materia penal por virtud del principio de integración (Ley 600 de 2000, artículo 23), la renuncia no pone' término al mandato sino cinco días después de notificado el auto que la admite y de que se ha comunicado al procesado para que designe nuevo defensor. Tal disposición, que se ajusta a la naturaleza del proceso penal y a la garantía de la defensa, así como al cumplimiento de la función social de la profesión, dado que con ella se asegura el postulado de que la defensa debe ser real, permanente y continua, implica que el abogado que abdica de su cargo tiene la Sentencia de 20 de octubre de 2005. Proceso N 19511. Coalembós 18 CASACION?2917 SAMUEL GALVI RIAS " ei -.%a¿m PA /)/í¿id¿'¿om obligación legal de seguir al frente del mismo hasta cuando se acepte la renuncia y se corra el término de ley para que proceda su reemplazo”. Para el presente evento y con sujeción al mencionado precepto, el abogado que asistió al procesado como defensor desde la indagatoria, no quedó relevado de tal encargo con la presentación la renuncia, toda vez que como la misma no fue aceptada, su
mandato se extendió hasta el 18 de junio de 2002, fecha en la que el fiscal designó en su reemplazo un abogado de oficio. En segundo lugar, si alguna duda quedara en cuanto a la preservación del derecho de defensa técnica del procesado, en el lapso comprendido entre la renuncia de su primer defensor y la posesión del que de oficio designó la Fiscalía, bien porque, en gracia de discusión, se acepte que cinco días después de presentada la declinación se entendía la cesación del mandato, o ya por que atendida la circunstancia de que el instructor no comunicó al interesado la dimisión del encargo ni se pronunció acerca de tal renuncia, lo cual pudo determinar la pasividad o inercia del primer defensor por la equivocada convicción de sentirse liberado de sus responsabilidades, la revisión de lo actuado despeja cualquier prevención al respecto. Es lo cierto, y así lo revela de manera fidedigna el proceso, que durante el señalado interregno no se practicaron pruebas que combrometieran los intereses del procesado, ni se adoptaron decisiones que restringieran sus garantías procesales, pues los únicos elementos de convicción constituidos durante ese período > Sentencia de 5 de mayo de 2003. Proceso N 16854.
19 CASACIONÉ2917
SAMUEL Gñ_ VISARIAS 1 á-7 %¿/¿ -.%247m ae feslicia fueron los que llevaron a establecer el carácter -espurio de las facturas presentadas por uno de los procesados —ÑRafael Galvis Vergel— para acreditar la propiedad de los electrodomésticos incautados en su residencia, la ampliación de indagatoria de éste
para enterarlo de la nueva imputación que surgía en su contra y un testimonio acerca de la conductá'iidel también implicado William de Jesús Araujo Morón. Por lo
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