CSJ - SL3461-2018
Corte Suprema de Justicia
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Detalles
- Título
- CSJ - SL3461-2018
- Autor
- Corte Suprema de Justicia
- Categoría
- Jurisprudencia
- Área del derecho
- Laboral
- Año
- 2018
RepúbdleCi oclao mbia CortSUep rema deJ usticia salad Ceasac ióLna lleral RIGOBERTO ECHEVERRI BUENO Magistproandeon te SL3461-2018 Radicancº. i5 8ó0n89 Act2a3 Bogotá, D. C., veintisiete (27) de Junio de dos mil dieciocho (2018). Decide la Sala el recurso de casación interpuesto por el apoderado de la señora GLORIA ISABEL SAMPER GONZÁLEZ contra la sentencia proferida por la Sala Laboral de Descongestión del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Barranquilla el 14 de marzo de 2012, dentro del proceso ordinario laboral que promovió contra el INSTITUTO DE
SEGUROS SOCIALES, hoy ADMINISTRADORA
COLOMBIANA DE PENSIONES.
En atención al memorial visible a folios 24 y 25 del cuaderno de la Corte, téngase como sucesor procesal del INSTITUTO DE SEGUROS SOCIALES a la ADMINISTRADORA COLOMBIANA DE PENSIONES COLPENSIONES -, de acuerdo con lo previsto en el artículo 35 del Decreto 2013 de 2012, en armonía con el artículo 60
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Radicación n. º 58089 delC ódidgeoP rocedimCiievniatlpo,l icaab lloeps r ocesos laboralye dsel as egurisdoacdip aolre xprerseam isdieóln artícu1l4o5d eCló diPgroo cedseaTllr abajydo el aS egruidad Social.
l. ANTECEDENTES
Las eñorGal orIisaa bSealm peGro nzálperze sentó demandoar dinlaarbioaer nac lo ntdreaIl n stidteuS teog uros Sociacloenes lfi, n d eo bteneelrr e conocimdiele apn etnos ión des obrevivdieernitvedased flaa llecidmeis eucn otmop añero permanenAtrec,e Rlaifoa Seill gFaedron ánadp eazr,td ier1l 1 deo ctubdre2e 0 08j,u ntcoo nl amse sadaadsi cionyal loess intermeosreast oersitoasb leecnie dlao rst íc1u4l1do e l aL ey 100d e1 993. Paraf undamenstuassr ú plicmaasn,i feqsutehó a bía convivciodnoe ls eñoArr celRiaof aSeill gaFdeor nández duranmtáes d e3 3a ñosh,a steald íae ne lq ueo currsiuó muerteel1, 1 d eo ctubdre2e 0 08q;u es uc ompañleerh oa bía cotizaal daeo n tiddaedm andamdáasd e1 08s5e manaqsu;e reclalmaóp ensidóens obrevivieenns tuec sa,l iddaed compañeprear manenpteer,ol ef uen egadap,o re l incumplimdieel nortseo q uiseisttoasb leecnil daLo esy7 97 de2 003y;q uee,n s ul ugalref, u oet orglaaid an demnización sustitudtei lvaap ensidóen s obrevivipeonrht aebse,r
acredistuac doon viveenfceicatc iovnea la filiafdaol lecido. La entidcaodn vocaadlap rocesseoo pusao la prosperdiedl aadps r etensdieol nade esm andAad.m itliaó
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Radicacni.ºó 5 n8 089 veracidad de los hechos narrados por la demandante, salvo en lo concerniente al presupuesto de la convivencia efectiva. En su defensa, arguyó que no se había acreditado el cumplimiento de los requisitos establecidos en el artículo 12 de la Ley 797 de 2003, para disponer el pago de la prestación pedida. Propuso las excepciones de inexistencia de la obligación y prescripción.
11. SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA Tramitada la pnmera instancia, el Juzgado Noveno Laboral del Circuito de Barranquilla profirió fallo el 25 de marzo de 2011, por medio del cual absolvió a la entidad demandada de todas y cada una de las pretensiones de la demanda y declaró probada la excepción de inexistencia de la obligación.
111. SENTENCIA DE SEGUNDA INSTANCIA Al resolver el recurso de apelación presentado por el apoderado de la parte demandante, la Sala Laboral de Descongestión del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Barranquilla, a través de la sentencia del 14 de marzo de 2012, confirmó la decisión emitida por el juzgador de primer grado.
Para justificar su decisión, el Tribunal advirtió que, en función de la fecha en la que había ocurrido la muerte del afiliado, la norma llamada a regular la petición de pensión de
sobrevivientes era la Ley 100 de 1993, con las modificaciones
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Radicación n. º 58089 introducidas por la Ley 797 de 2003. A partir de allí, destacó que en este caso no se cumplían los presupuestos necesarios para la causación de la prestación, en virtud de que no estaban acreditadas las 50 semanas cotizadas dentro de los tres años anteriores a la fecha del fallecimiento. Por otra parte, indicó que no era posible la aplicación del Acuerdo 049 de 1990, aprobado por el Decreto 758 del mismo año, en virtud del principio de la condición más protege es el beneficiosa, debido a que dicha garantía «• .. cambio de legislación y no frente a la modificación de una Ley ... » Explicó, en ese sentido, que la jurisprudencia de esta corporación prohijaba la aplicación excepcional de dicha normatividad, únicamente en los casos en los cuales el fallecimiento ocurría en vigencia de la Ley 100 de 1993, debido a que la finalidad de esta norma era flexibilizar los requisitos necesarios para obtener la pensión y no resultaba razonable aplicarlos en perjuicio de las personas que cumplían los requerimientos de la normatividad anterior. En apoyo de sus reflexiones, citó apartes de las decisiones emitidas por esta sala CSJ SL, 28 may. 2008, rad. 30064, y CSJ SL, 20 feb. 2008, rad. 32649. En lo que tiene que ver con el parágrafo 1 del articulo 12 de la Ley 797 de 2003, señaló que en el curso del proceso no se había logrado acreditar que el afiliado fallecido fuera
beneficiario del régimen de transición, en la medida en que no se había aportado la prueba de la fecha de su nacimiento, « ...pa ra establecer si al momento de la entrada en vigencia de la Ley 100 de 1993, esto es el 1 de abril de 1994, tenía más
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Radicación n. º 58089 Agregó que tampoco se había » de 40 añosd e eda.d. . demostrado que el causante hubiera efectuado cotizaciones durante más de 15 años, antes de la fecha de entrada en vigencia de la Ley 100 de 1993, pues había reunido un total de 1085 semanas, de las cuales ninguna correspondía a los últimos 3 años anteriores a su muerte, este « ... porl oq ue y montlooc otizdóe alñ o2 005h acitar a(ss ict}e,n ieennd o cuenqtuaed e2l0 05a 19 94t ranscurri1e1ra oñno sh,u biera este podirdeoa lizcaort izacieonn est iemepqou ivalae5 n6t6e s semanas, restan5d1o9 q,u ec orresponad uenn n úmero » infedrieoa rñ o.s. .
IV. RECURSO DE CASACIÓN Fue interpuesto por el apoderado de la parte demandante, concedido por el Tribunal y admitido por la Corte, que procede a resolverlo.
V. ALCANCE DE LA IMPUGNACIÓN Pretende el recurrente que la Corte case totalmente la sentencia recurrida y que, en sede de instancia, revoque la
decisión emitida por el juzgador de primer grado y, en su lugar, le dé prosperidad a las pretensiones de la demanda. Con tal propósito formula seis cargos, por la causal primera de casación laboral, que no fueron replicados y que pasan a ser analizados. La Sala examinará en primer lugar los cargos primero y quinto, por razones de orden metodológico y dada su vocación de prosperidad. 5
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VI. PRIMER CARGO Se enuncia de la siguiente forma: ACUSO LA SENTENCIA recurrida por violación de la ley sustancial por la vía directa en la modalidad de FALTA DE APLICACIÓN del artículo 2, 29, 48 y 228 de la Carta Política, parágrafo 1 º del artículo 12 y 13 de la Ley 797 de 2003, que modificó el artículo 46 de la ley 100 de 1993, artículo 36 de la Ley 100 de 1993 y artículos 174, 179 y 180 del C. de P. C. 54, 81 y 83 del C. de P.L.
En desarrollo de la acusación, el censor advierte que, de conformidad con las resoluciones emitidas por el Instituto de Seguros Sociales, el afiliado fallecido tenía 1085 semanas cotizadas, mientras que, con arreglo a la historia laboral aportada al proceso, había completado un total de 1.1O 1.29, de manera que "· ..c otizó al ISS el número de semanas mínimo requerido en el régimen de prima media en tiempo anterior a su muerte, sin habérsele otorgado la pensión de ve1ez o
recibido indemnización sustitutiva de la pensión.» Expone, en tal sentido, que el causante requería 1000 semanas cotizadas en cualquier tiempo o 500 dentro de los 20 años anteriores al cumplimiento de la edad mínima, para obtener una pensión de vejez, en la medida en que era beneficiario del régimen de transición, por contar con 45 años de edad para el 1 de abril de 1994. Con base en tales realidades, subraya que el Tribunal erró al inaplicar el parágrafo 1 del artículo 12 de la Ley 797 de 2003, que le daba derecho a la demandante a recibir la 6
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Radicación n.º 58089 pensión de sobrevivientes, en la medida en que su compañero tenía la densidad de semanas necesaria para obtener una pensión de vejez y no recibió la indemnización sustitutiva. Agrega que el Tribunal también desconoció los artículos 54 del Código Procesal del Trabajo y de la Seguridad Social y 1 79 y 180 del Código de Procedimiento Civil, al no establecer probatoriamente si el afiliado fallecido era beneficiario del régimen de transición y, por esa vía, determinar el derecho lo que de la demandante a la pensión de sobrevivientes, "· .. conllevó (sic) a la violación de la supremacía de la ley sustancial (art. 228 y 48 de la C.N.) y el derecho a la seguridad social, al dejar desamparada a la reclamante, por la que el compañero permanente había cotizado durante más de 20 años, para una vez desaparecido, poder subsistir junto con su familia.»
Recalca que el Tribunal decretó como prueba de oficio la historia laboral del causante, mediante auto del 28 de noviembre de 2011, de manera que antes de obtenerla no se podía proferir sentencia, pues no estaba integrado el debate «. .. sin embargo, se profiere probatorio en su totalidad, sentencia sin esta prueba esencial para dirimir la argumentación, con lo cual se desconoció por falta de aplicación el artículo 174 del C.de P.C., 81 y 83 del C. de P.L., al no fundarse toda decisión en las pruebas legal y regularmente arrimadas al proceso.» 7
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Radicación n. º 58089 Finalmente, alega que sin la mencionada prueba no se pudo establecer el punto central de la controversia, relativa a la pertenencia del causante al régimen de transición de la Ley 100 de 1993 y, por esa vía, el derecho de la demandante a recibir la pensión de sobrevivientes.
VII. QUINTO CARGO Se estructura de la siguiente manera: ACUSO LA SENTENCIA recurrida por violación de la ley sustancial por la vía indirecta en la modalidad de APLICACIÓN INDEBIDA artículo 12 de la ley 797 de 2003 que modificó el artículo 46 de la ley 100 de 1993, el artículo 16 del C. S. T. y los artículos 13, 15, 36 de la Ley 100 de 1993 en relación con los artículos 6 y 25 del Decreto 049 de 1990 (sic) y los artículos 4 y 53 de la C.N.
Acusa al Tribunal de haber incurrido en los siguientes errores de hecho:
A. No dar por demostrado estándolo que el compañero permanente
de mi poderdante, cotizó en vida el número mínimo de semanas para que a su muerte se reconociera a sus beneficiarios la pensión de sobrevivientes. Esto es, 1.1O1.29.
B. Haber dado por demostrado, sin estarlo que la demandante no tiene derecho a la pensión de sobrevivientes como consecuencia de la muerte de su compañero permanente, por no haber cotizado 50 semanas en los últimos tres años anteriores a su muerte.
C. No haber dado por demostrado estándolo, que el señor ARCELIO RAFAEL SILGADO HERNÁNDEZ (sic), identificado con
C. C. 7. 446. 708, cotizó al ISS para pensión antes del 1 de abril de 1994 más de 300 semanas y por tanto sus beneficiarios tienen derecho a la pensión de sobrevivientes por aplicación del acuerdo 049 de 1990, aprobado por el Decreto 758 de 1990.
D. No haber aplicado la condición más beneficiosa al haber cotizado el señor ARCELIO RAFAEL SILGADO HERNÁNDEZ (sic), un total de 1. 805 (sic) de las cuales más de 300 se realizaron en vigencia del Acuerdo 049 de 1990, dejado de aplicar al caso este
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Radicación n. º 58089 últirmégoi meennd esrroalldoep lri npciidoe l ac ondimcáisó n benfiecio. sa
E. Tenr peor nod emorasdt, oestáan qduoele ls eñor ARCELIO RAFAELS IGLADOH ERNÁNDEZ (si) ecrab enfieciriaod erlég imen
detr ansiccinfoóormne,e sbtaap robadpoo r lafe hcad en acimiento expresapdoor e lIS Se nl ahi sritaol baora.l Enlista como pruebas dejadas de apreciar la historia laboral obrante a folio 79; la Resolución no. 19471 de 2009, emitida por el Instituto de Seguros Sociales; y la contestación de la demanda. En desarrollo del cargo, el censor recuerda que el Tribunal negó el otorgamiento de la pensión de sobrevivientes, al no encontrar prueba del cumplimiento de los requisitos establecidos para tales efectos en el artículo 12 de la Ley 797 de 2003. Luego, alega que esa decisión es equivocada, por cuanto la situación debía regirse por lo prescrito en los artículos 6 y 25 del Acuerdo 049 de 1990, aprobado por el Decreto 758 de 1990, teniendo en cuenta el principio de la condición más beneficiosa y el hecho de que el afiliado fallecido había reunido más de 1085 semanas cotizadas, de las cuales más de 300 habían sido reportadas en vigencia de la referida normatividad, anterior a la expedición de la Ley 100 de 1993. Por otra parte, sostiene que: Ald ejar dea precri laahi sritao lbaoral(F .5 9) decla usa, enlt e TRIBUNALi nrcriuóe nl av ioladcrieicótnda e pla rágrafo 1 del artícul1o2d el al e7y9 p7o r faltdeav arlaoci, póornqudee ha berlo reazlaidoor tas eria(s i) lcarse suldteaplrso cepsoroq uehu biese
advrtei, dtoaylc o mo sei ndiecnea l , lqaueelc ausannaitócee l25 dem ayod e1 94p6or tanetrao benfieciriaod erlég imedne
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Radicanc.ºi5 ó8n0 89 transición y en este evento le sería aplicable la nonnatividad citada y como consecuencia de ello, la demandante tiene pleno derecho a la pensión de sobrevivientes.
VIII. CONSIDERACIONES Los cargos pnmero y quinto se analizan de manera conjunta, a pesar de que se dirigen por diferente vía, en la medida en que denuncian la infracción de similares normas y comparten algunos argumentos.
Como se mencionó en los antecedentes del proceso, el Tribunal secundó la decisión de negar el otorgamiento de la pensión de sobrevivientes pedida, fundamentalmente por tres grandes razones: i) la norma llamada a regular la situación, en función de la fecha de fallecimiento del causante, es el artículo 12 de la Ley 797 de 2003, cuyos requisitos no se cumplían; iii) no es posible legitimar la aplicación del Acuerdo 049 de 1990, aprobado por el Decreto 7 58 del mismo año, por la vía del principio de la condición más beneficiosa; iii) y tampoco resulta viable la aplicación del parágrafo 1 del artículo 12 de la Ley 797 de 2003, porque no se demostró la pertenencia del afiliado fallecido al régimen de transición de la Ley 100 de 1993. En lo que tiene que ver con el tercer punto, relativo a la aplicación del parágrafo 1 del artículo 12 de la Ley 797 de
2003, que es el que combaten principalmente los cargos, es verdad que al Tribunal le bastó con decir que en el proceso no obraba prueba de la fecha de nacimiento del causante, para saber si tenía más de 40 años de edad para la fecha de 10
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Radicación n. º 58089 entrada en vigencia de la Ley 100 de 1993 - 1 de abril de 1994 -, y que tampoco era posible determinar si tenía más de 15 años de servicio cotizado para la misma data, entre otras cosas, por una simple conjetura, como que, a pesar de que contaba con 1085 semanas cotizadas, «. e.s.te monto lo cotizó del año 2005 hacia tras (sic), yt eniendo en cuenta que del 2005 a 1994 transcurrieron 11 años, hubiera podido realizar cotizaciones en este tiempo equivalentes a 566 9, semanas, restando 51 que corresponden a un número inferior de años ... » También es cierto que, previamente, en el auto del 28 de noviembre de 2011 (fol. 58), el Tribunal hizo uso de sus facultades legales oficiosas y ordenó que se oficiara a la entidad demandada - Instituto de Seguros Sociales - con el fin de que remitiera al proceso la historia laboral del señor Arcelio Rafael Silgado Fernández (q.e.p.d.), so pena de que se aplicaran las sanciones establecidas en el artículo 39 del Código de Procedimiento Civil. Pese a ello, el proceso fue remitido a una sala de descongestión de la corporación, que emitió sentencia de segunda instancia sin esperar la prueba oficiosa, que, de otro lado, fue radicada unos días después
de la audiencia de juzgamiento. A su vez, la referida prueba está integrada por un oficio suscrito por el jefe del Departamento Nacional de Cuentas Corrientes del Instituto de Seguros Sociales, en el que remite al proceso la historia laboral del señor Arcelio Rafael Silgado Fernández (fol. 77 a 79), que, entre otras cosas, certifica fielmente que el afiliado había nacido el 25 de mayo de 1949,
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Radicación n. º 58089 de manera que para el 1 de abril de 1994 sí tenía más de 40 años, así como que, para la misma data, contaba con más de 15 años cotizados, y, por dicha vía, sí era beneficiario del régimen de transición, además de que en toda la vida laboral había reunido 1.101.29 semanas cotizadas, como lo alega insistentemente la censura. Las anteriores evidencias le dan una connotación especial a la situación examinada por la Sala, que merece una respuesta particular y adecuada, guiada por el deber de garantizar la prevalencia del derecho sustancial y los derechos fundamentales de la demandante. En efecto, es verdad que, desde el punto de vista jurídico, el juez del trabajo está en la obligación de apoyar su decisión en las pruebas regular y oportunamente aportadas al proceso (artículos 60 del Código Procesal del Trabajo y de la Seguridad Social y 174 del Código de Procedimiento Civil), de manera que no le resulta posible atender elementos de juicio allegados al proceso sin las formalidades legales o de manera extemporánea (CSJ SL, 17 feb. 2009, rad. 35283,
CSJ SL5620-2016). Igualmente, desde el punto de vista fáctico, es del todo impreciso acusar al Tribunal de haber dejado de valorar una prueba que, en términos estrictos, nunca tuvo a su disposición, porque para ese entonces no había sido allegada al proceso. Sin embargo, para la Sala resulta absolutamente relevante anotar que fue el mismo Tribunal el que advirtió la escasez de material probatorio para arribar a la verdad real
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Radicación n. º 58089 de los hechos controvertidos y que, por las realidades especiales del proceso, a través de la facultad de decretar pruebas de manera oficiosa (artículo 83 del Código Procesal del Trabajo y de la Seguridad Social), le pidió al Instituto de Seguros Sociales que allegara al proceso la historia laboral del actor, con todos sus componentes. Esa prueba, por otra parte, no era completamente extraña a la voluntad de las partes, porque desde la demanda la demandante había solicitado que se requiriera a la demandada para que anexara copia autenticada de la historia laboral del causante (fol. 5). Aunado a ello, incluso sin la historia laboral, en el expediente obraba suficiente evidencia de que el afiliado fallecido había cotizado una alta densidad de semanas1085 -, que podía dar lugar de forma cierta al otorgamiento de la pensión de sobrevivientes a favor de la demandante, de manera que el Tribunal no podía adoptar una actitud especulativa en materia probatoria, como en efecto lo hizo, pues estaba en el deber de auscultar razonablemente la realidad de los hechos, para no sacrificar el derecho
sustancial disputado. En ese sentido, a través del decreto oficioso de la prueba, el Tribunal cumplió parcialmente con su deber de adoptar todas las medidas necesarias para garantizar la materialización efectiva de los derechos fundamentales de las partes y, por esa vía, para garantizar la prevalencia del derecho sustancial, como lo ordena el artículo 228 de la Constitución Política, en el que recaba la censura.
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Radicación n. 0 58089 Frente a la mencionada facultad, que últimamente se concibe como un deber (CSJ SL9766-2016), esta sala de la Corte ha señalado insistentemente que con la audiencia de juzgamiento concluye cualquier posibilidad probatoria que pudieran desplegar las partes o desarrollar el Tribunal en su actividad oficiosa, « ... salvo cuando al enfrentar la decisión de fondo, éste encuentre falencias e insuficiencias probatorias que le impidan llegar a la verdad real, pues entonces podrá regresar a la etapa procesal que le permita completar el conjunto probatorio con el cual pueda dictar la sentencia correspondiente.» (CSJ SL, 9 nov. 1999, rad. 12536). También ha adoctrinado esta corporación, con especial ahínco, que tratándose de derechos de especial relevancia social, como los que se debaten en los juicios de trabajo y seguridad social, el juez no puede adoptar una posición en extremo pasiva y dispositiva en materia probatoria, de manera que debe realizar todas las diligencias que estén a su alcance para preservar los derechos fundamentales de trabajadores y afiliados a la seguridad social y evitar decisiones inhibitorias, vacuas o excesivamente formalistas.
Ha sostenido, en esa dirección, que por la especial naturaleza del derecho laboral, con mejor razón cuando en su ámbito « ... se despliega la seguridad social, obliga al juez a actuar para superar las deficiencias probatorias o de gestión judicial, como cuandsoe s opsechqau ed ee lalsp ende, ene lsu b liteu,n ai rrpearabdleec iiósnd ep rivard ep rotecciaó n le (CSJ SL, 15 abr. quiernea lmentes e debíoato rga.»r 2008, rad. 30434). (Resalta la Sala).
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Radicación n. º 58089 En igual sentido, ha llamado la atención a los jueces de trabajo: [. .] .p araqu ee na quellos enq uee sént inlvuocrados procesos derecpheonss ileosn,aa ceúnetns usp otestades en oficiosas materpirao batao efreicat doesq ued em aneroap ortuna se superlaesn d fiecienciparse careisep draotdobraiaquse o adviecrotnar ne spedcetp out nosq uen ofu eromna terdiea discónu dsuiranel ttráem itpeorc esl, apuecsi ertadmeecnitdei r comsoi fu eramne rameárnbtroiest y n od irecdtelo prorceess noo, sec rroespocnodlneafu ncóniq ueh oeyn d ítiae ndeean d ministrar just,i scoibatordeeo n m ateqruieca o maoqu ís ed isceul itmep,toa c
socl ieass ginificat. i(vCJoS SL3,0 e n2.01 3r,a .d4 1204.) Asimismo que: Trtaándsoed ep ruebofiacioss a, tsanetl Jou ez dep rimceormao sgeundian tasncidae,b epnrcu orahra cuesrdo e el lasc uando se buscaam pardaerr ecfuhnodsa mtaelensc omolo seruínaa penósniq uee so jbetod elit igioy,e nt laesc ircunstsaehn ac ias, relccaadquoe lo sfu ncionjuadriicloeissda ebeenmlp eatro dlooss mediqouses ee ncuenats ruael cna npcaer sauc oncórne,pc aira quen os ev ulnerneipn o gnane np eligrolo sm ismos loe xige como laC onstóintP oulítciic,qa uep rogete el caácrtfuenrd amel ndteloa s derecahl aos sgeu ridsaoiadcl ye ne spel dceií anldepo ensi[. ona El proceddele Trr iblu ntiaenseu j ustificaócni,p orquea l evindceisaerq uee la segurafdaloel cidcoo natbac onu n númersoufi ciendtees emanacso tizaadlaI sS Sp arad ejar causaedlod erecah loap ensidóens obreviviafe anvotred se susb enfieciarioessp,o seah ijasm enoerse,r ai ndpiesnsalbe ele sclarecimdiee ensttoep rimodrila aspecteo n las instainacsc,o ne lp rpoósidteod efiniern jusctiiea ld erecho
controvertyi pdoor,ta nto,la Colgeiatrau estabae n la obliagciódne verifi carl a densidardela de semanas aportadaasl S istemGae nerla de Pensionye sp rocurar obtenlear pruebac ompletap,a rpao dlee rdarel valor probatocrrroiesop ondteia el and ocumle qnutena os oloo braebna losfo lioqsu er fieereel r ecreunrtsei neonot ro, msáximsei enudno derefucnhdoa mtael nel quee stabae nd iscónu.(s CiSSJL 5620201)6(.R sealltaSa a l.a ) Ahora bien, pese a lo anterior, como ya se mencionó, la Sala de Descongestión a la que fue remitida el proceso ignoró el decreto oficioso de la prueba y procedió a emitir sentencia SCLAJPT-10V .DO 15 Radicación n. º 58089 de fondo, sin contar con los elementos de juicio necesarios para ello y con apoyo en meras suposiciones, como se reconoció en el curso de la misma audiencia dejuzgamiento. Ese proceder, para esta sala, desconoció las finalidades propias de la facultad de decreto oficioso de pruebas, que, como ya se mencionó, velan por el esclarecimiento de la verdad de los hechos, la garantía de los derechos fundamentales de los afiliados y beneficiarios y la prevalencia del derecho sustancial, en la forma dispuesta por el artículo 228 de la Constitución Política y los artículos 54 y 83 del Código Procesal del Trabajo y de la Seguridad Social. En ese sentido, la decisión del Tribunal sacrificó la materialización
del derecho a la pensión de sobrevivientes de la demandante, pese a que en el expediente obraba suficiente evidencia de que su compañero permanente había reunido una alta densidad de semanas cotizadas - 1085 - que le podía dar derecho a la prestación pedida. Tan es as1 que, de acuerdo con la historia laboral finalmente allegada, se quedaron sin piso todas las suposiciones y cálculos del Tribunal, pues allí se evidencia no solamente que el afiliado tenía más de 40 años de edad para la fecha de entrada en vigencia de la Ley 100 de 1993, sino que también tenía más de 15 años cotizados para la misma época, pues para el 4 de febrero de 1992 ya tenía 813 semanas cotizadas, de manera que era beneficiario del régimen de transición del artículo 36 de la Ley 100 de 1993, sin duda alguna. 16
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Radicación n. º 58089 La Corte debe llamar la atención en este punto en que los deberes oficiosos a los que se ha hecho referencia no pueden agotarse en el simple decredteou na prueb, ade manera tal que, a continuación, de manera contradictoria e inconsulta, se profiera sentencia, sin esperar razonablemente la práctica o aportación de la prueba. Por ello, la facultad y deber de decretar una prueba de oficio supone necesariamente el deber de practicarla y aguardar razonablemente sus resultados, pues no tendría sentido tener el empeño de esclarecer algún hecho y, paso seguido, mostrar total desprecio por su resultado y por la verdad de los hechos. Así se deriva también del artículo 82 del Código Procesal del Trabajo y de la Seguridad Social, de acuerdo con
el cual, lógicamente, la audiencia de juzgamiento solo puede llevarse a cabo después de practicadas las pruebas a que hubiera lugar. Es allí cuando el juez no debe premiar la velocidad irracional del proceso y sí su papel de dirección, encaminado a « ...g aranteizlar erps etdoe lo s deerchofusn dameanlteys e l equiliebntrirole a psa tre.9». (A.rt ículo 48 del Código Procesal del Trabajo y de la Seguridad Social). En ese sentido, la Corte debe resaltar que la premisa fundamental de la justicia no puede ser la simple prontitud de las decisiones, sino precisamente el imperio de la Constitución Política y la ley, junto con el respeto de los derechos fundamentales de los ciudadanos. En virtud de lo anterior, el Tribunal incurrió en los errores jurídicos denunciados en el primer cargo, al proferir
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Radicación n. º 58089 una sentencia de fondo, sin esperar los resultados de la prueba oficiosa decretada previamente. Ese yerro, cabe aclarar, no puede ser concebido como un simple vicio in ajeno a la casación del trabajo, pues, como se proceden, do vio, por su impacto y relevancia, desencadenó el quebrantamiento de normas sustanciales de alta envergadura, como el parágrafo 1 del artículo 12 de la Ley 797 de 2003 y el artículo 228 de la Constitución Política. También incurrió el Tribunal en el error de hecho A, señalado en el quinto cargo, pues dio por demostrado que no estaba acreditado el número de semanas necesario para la
causación de la pensión de sobrevivientes, a partir de simples conjeturas y suposiciones, a espaldas de la realidad del proceso. Ahora bien, como ya se dijo, la prueba de la historia laboral del afiliado fallecido había sido decretada oficiosamente por el Tribunal y, en dicha medida, podía ser regularmente aportada al proceso. Igualmente, por haber sido expedida y aportada por la propia institución demandada, no se suscitaba duda alguna en torno a su autenticidad, ni era posible sostener alguna vulneración del derecho de contradicción y defensa, pues la información era suficientemente conocida por la institución y, al estar siempre en su poder, pudo haberla controvertido en cualquier momento. (Ver CSJ SL5620-2016). Por lo mismo, teniendo en cuenta además la reprochable indiferencia del Tribunal por el resultado de la SCLAJPT-10V .00 18 Radicación n. º 58089 prueba oficiosa, para la Corte la historia laboral remitida al proceso debía tenerse como un elemento de juicio regularmente aportado al juicio, además de sumamente relevante, pues, como ya se advirtió, demostraba fehacientemente que el afiliado fallecido era beneficiario del régimen de transición y, a la luz de lo previsto en el parágrafo 1 del artículo 12 de la Ley 797 de 2003, podía dar lugar al reconocimiento de la pensión de sobrevivientes a favor de la demandante. Resta decir que la historia laboral tenía la aptitud suficiente para demostrar la edad del afiliado fallecido, pues en este punto existe plena libertad probatoria y no existe
alguna prueba ads ubstanatciutasm. Como consecuencia, los cargos son fundados y se casará la sentencia recurrida, sin que sea necesario el estudio de los restantes cargos.
IX. SENTENCIDAE I NTSANCIA El señor Arcelio Rafael Silgado Fernández falleció el 1 1 de octubre de 2008 (fol. 15) y, como consecuencia, el derecho a la pensión de sobrevivientes reclamada por la demandante debía ser dilucidado a la luz de lo previsto en el artículo 46 de la Ley 100 de 1993, modificado por el artículo 12 de la Ley 797 de 2003, como lo determinó el juzgador de primer grado.
Es un hecho indiscutido, por otra parte, que el afiliado fallecido no tenía 50 semanas cotizadas dentro de los 3 años inmediatamente anteriores a su fallecimiento, de manera que 19
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Radicación n. º 58089 no se cumplían los presupuestos necesarios para la causación de la prestación, de conformidad con lo previsto en el numeral 2 del artículo 46 de la Ley 100 de 1993, modificado por el artículo 12 de la Ley 797 de 2003. Sin embargo, definido lo anterior, resulta necesario examinar la posibilidad de otorgar la pensión de sobrevivientes, con las condiciones especiales establecidas en el parágrafo 1 del articulo 12 de la Ley 797 de 2003, en virtud del cual: Cuandou na filiadhaoy aco tizadeoln úmerod e mínmio semanas
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