CSJ - SP17338(30-04-2002)
Corte Suprema de Justicia
Descargar PDF
Disponible
Detalles
- Título
- CSJ - SP17338(30-04-2002)
- Autor
- Corte Suprema de Justicia
- Categoría
- Jurisprudencia
- Área del derecho
- Penal
- Año
- 2002
(cid:9) Rçpú6(ica Le Co(om6ia Única instanç444'o. 17.338. rte Suprema Le Justicia
CORTE SUPREMA DE JUSTICIA
SALA DE CASACIÓN PENAL
Magistrado Ponente:
Dr. CARLOS AUGUSTO GÁLVEZ ARGOTE
Aprobado: Acta No. 48
Bogotá, D.C., treinta (30) de abril de dos mil dos (2.002).
VISTOS: Resuelve la Sala la situación jurídica del Representante a la Cámara indagado, LÁZARO CALDERÓN GARRIDO, quien lo fuera por los siguientes: HECHOS: En época en que se llevaron a cabo los debates proselitistas con miras a las contiendas que en 1.997 elegirían gobernadores, alcaldes, diputados y concejales y a las que en 1.998 escogerían a los candidatos al Congreso de la República, siendo gerente de la Caja Agraria, Departamento del Cesar, el señor Hugo Darío Ávila Aarón, el entonces Representante a la Cámara, igualmente electo para el período constitucional 1.998-2.002, Lázaro Calderón Garrido, quien había presentado al citado gerente para que ocupare dicho cargo, hizo que éste autorizase, bajo anuncios de hacerle perder su empleo y con la participación también de algunos gerentes o directores de oficina, sobregiros a terceros que, recibidos directamente por
(cid:9) República de Colombia Única instançiaÑo. 17.338. Corte Suprema de Justicia el congresista o por interpuesta persona, utilizó en la financiación de
campañas políticas, sin que la entidad crediticia lograse finalmente su recuperación.
ACTUACIÓN PROCESAL:
1. Los anteriores acontecimientos fueron dados a conocer a través de denuncia que formulara ante la Dirección Seccional de Fiscalías el señor Leonardo José Gelvis León, precisando que la referida mecánica de defraudación de los intereses de la entidad oficial fue desplegada con el señor Walfran Rinaldy Romano quien movido por el. ofrecimiento de un cargo que le había hecho Calderón Garrido y acatando instrucciones tanto de éste como del gerente departamental de la Caja Agraria, se hizo presente el 20 de agosto de 1.997 en la oficina de Pailitas, donde el director de la misma, Paúl Larios Navarro, también por disposición de Ávila, autorizó la apertura de la cuenta corriente No. 245-5001994-7 sin que se adjuntase la documentación que una tal operación requería, y a la vez, el mismo día, un primer sobregiro en cuantía de diez millones pesos y un segundo, el 11 de septiembre de esa anualidad por igual valor, los que fueron consignados en cantidad de nueve millones a una cuenta de Libia Wilches Manjarrés, esposa o compañera de Ávila y en suma de diez millones a una cuenta de
Clara Elena Daza, suegra de Lázaro Calderón. En similares circunstancias, añade el denunciante, se procedió con el señor José Luis Lemus a quien se autorizó un irregular sobregiro en la oficina de Pailitas, cuyo producto igualmente entregó al Representante Calderón Garrido. 2 Ripúb[ica ¿e Colombia
Única instan' aÁ) o. 17.338. Corte Suprema ¿(e Justicia
2. Con fundamento en la anterior noticia la Fiscalía 11 Delegada ante los Juzgados Penales del Circuito de Valledupar abrió investigación en contra de Hugo Ávila, Walfran Rinaldy, José Luis Lemus, Paúl Larios, Libia Wilches y Clara Elena Daza a quienes vinculó, excepción hecha del director de la oficina de Pailitas, mediante diligencia de indagatoria, en donde expresaron: JOSÉ LUIS LEMUS ESTRADA, comerciante en el citado municipio y contratista de Gaseosas del Cesar con un ingreso mensual promedio de $400.000,00, asegura que en 1.997 fue llamado por Paúl Larios, gerente de la oficina de la Caja Agraria de esa ciudad, quien le presentó al gerente departamental, Hugo Darío Ávila Aarón, para que le hiciera a éste el favor de transferirle parte del producto de un sobregiro que se le haría a su cuenta por veinte millones de pesos y que sería cubierto en tres días, a lo que en efecto, por la confianza que tenía hacia el director de la oficina, accedió, sin que fuera necesario la presentación de documento alguno, aunque ya su cuenta tenía alguna antigüedad y contra la misma le autorizaban sobregiros de 5 a 6 millones de pesos. En esas condiciones, asegura, utilizó 13 millones de pesos, de los 20 autorizados, de los cuales consignó 12, conforme lo acreditó con copia que del comprobante adjuntó, a una cuenta de Gustavo Martínez, empleado de Ávila Aarón que serían
destinados, según se te dijo, a Calderón Garrido y entregó al mismo Ávila, por medio de Walfran Rinaldy, un millón de pesos más. Sin embargo, añade Lemus, como pasaba el tiempo y ninguno de los funcionarios, no obstante que le habían respaldado la obligación con letras de cambio, le respondía pero, por otro lado, la entidad sí le enviaba notas de cobro, se comunicó y entrevistó con Lázaro Calderón quien le prometió hablar con los referidos 3 1pú6lica de Co(orn6ia Única instanci/it&'17338. Corte Suprema Le 2usticia gerentes y solucionarle el problema, lo cual tampoco se concretó, debiendo por ello hablar con el nuevo gerente departamental, Eduardo Javier Iglesias Toloza, quien le expresó la imposibilidad de acosar o afanar a Calderón porque, siendo éste su jefe, podía hacerlo despedir del cargo. WALFRAN RINALDY ROMANO, residente en Pelaya, entonces desempleado y sin posesión de bien alguno, declaró que, dada su situación, había sostenido conversaciones con Lázaro Calderón Garrido en procura de que éste, como hombre político que manejaba la entidad porque era quien designaba a los gerentes regionales, lo lograse ubicar en algún empleo de la Caja Agraria siéndole prometido, e incluso anunciado como un heo, su nombramiento en la dirección de la oficina de Pailitas, Pelaya o Gamarra, lo que además así le fue confirmado, en agosto de 1.997, por el propio congresista a cambio de lo cual le solicitó el favor de que se dirigiese a la sede de la entidad en
Pailitas donde Paúl Larios lo enteraría de qué se trataba. Se trasladó, dice el exponente, a dicha ciudad y allí Larios le indicó que Calderón Garrido necesitaba que le sacase un sobregiro de diez millones de pesos, oponiéndose en principio porque no tenía cuenta corriente, respaldo económico alguno, ni le parecía justo que fuese a ser nombrado en una oficina respecto de la cual le aparecía un descubierto y como se le contestara que por ello no había problema, solicitó se le comunicase con el gerente departamental Ávila Aarón quien además de que le confirmó la finalidad del sobregiro, le aseguró que en la entidad mandaba el congresista y que no se presentaría inhabilidad de ninguna clase porque el dinero así obtenido sería devuelto en menos de un mes. No obstante lo anterior se contactó con el propio Lázaro Calderón Garrido quien, en aras de la 4 (cid:9) Rfpú6fica ¿fe Cofom6ia Única instanc'. 17.338. Corte Suprema de Justicia reciprocidad, le reiteró el favor, hasta que al fin accedió al mismo, abriéndosele de inmediato una cuenta corriente contra la cual se le sobregiraron también en la misma fecha, diez millones de pesos, siendo consignados nueve a una cuenta de Libia Wilches, como así lo acreditó al allegar copia del respectivo comprobante de depósito y uno entregado a Paúl Larios quien posteriormente lo reintegró a la cuenta sobregirada. Días después, asegura Rinaidy, Ávila y Larios lo requirieron nuevamente
porque Lázaro Calderón necesitaba otros diez millones de pesos, a lo cual accedió siempre y cuando el Representante le firmara una letra de cambio; así se sobregiró en $10200.000,00 más, consignando de éstos, diez a la cuenta de Clara Daza, lo que comprobó con el consabido documento, mientras que los doscientos mil restantes los tomó Paúl Larios. Luego de eso y acompañado por José Guillermo Piedrahita, lo que éste igualmente confirma en declaración, se entrevistó con Calderón Garrido quien en determinado momento le expresó no se preocupara por el sobregiro ya que eso lo arreglaban con Ávila Aarón y que además lo iba a ayudar con un nombramiento en la Caja apenas se cancelara ese descubierto, no obstante lo cual el declarante logró que le extendiese una letra de cambio, incluidos los intereses, por suma de veintitrés millones de pesos, allegando copia de la misma. Señala finalmente que, ante el incumplimiento en que se pagara el crédito así autorizado, optó, con base en el precitado título valor, iniciar proceso de ejecución en contra del Representante y tener conocimiento de que con otras personas, como José Lemus, Elías Cruz y Carlos Ruedas se efectuaron sobregiros en similares condiciones. 5 República fe Co(om6ia I Í Corte Suprema Le Justicia CLARA ELENA DAZA, reconociendo ser suegra del sindicado, sostiene que en efecto Lázaro le pidió el favor de que le recibiera, siéndole desconocida su procedencia y depositante, una suma de dinero en su cuenta corriente del Banco Ganadero de Valledupar. Así, consignados en efecto diez millones
de pesos, se le entregaron Juego, por orden del mismo Lázaro Calderón a su primo Ubaldo Calderón. LIBIA ROSA WILCHEZ MANJARRÉS, esposa de Hugo Darío Ávila Aarón, expresa que a su cuenta fueron consignados nueve millones de pesos, respecto de los cuales su esposo le solicitó se los entregara, como en efecto lo hizo, a Thomás Ovalle López, quien para ese momento era candidato a la alcaldía de Codazzi. Por su parte, HUGO DARÍO ÁVILA AARÓN, gerente departamental de la Caja Agraria en el Cesar desde el 2 de mayo de 1.997 a septiembre 29 del mismo año, aseguró, tanto en indagatoria como en el trámite de beneficios por colaboración, que, siendo cuota política del congresista Lázaro Calderón Garrido en el referido cargo, éste lo presionó con una posible destitución, para que autorizase una serie de sobregiros irregulares que se efectuaban en algunas oficinas de la entidad, destinados a financiar campañas políticas, como la de ThomásOvalle, candidato a la alcaldía de Codazzi; Gustavo Calderón, aspirante en San Diego; Fredy Navarro en Astrea; y Carlos Ruedas Zapardiel en Río de Oro. Así, agrega, además de la aprobación retroactiva del descubierto, cada uno por veinte millones de pesos, hecho a los señores Lemus y Rinaldy, 6 República Le Colombia Única instan o. 17.338. y Corte Suprema Le Justicia autorizó, por órdenes de Calderón Garrido y con la finalidad antes señalada, irregulares sobregiros a:
Hugo Macana $30'000.000,00. José Elías Cruz $26'000.000,00. Ramiro Bonelo $20'000.000,00. Carlos Ruedas $30'000.000,00. Alfredo Álvarez $20'000.000,00. Alexander Amaya $ S'OOO.00O,00. Alberto Guerra $ 7'O00.000,00. Hernando López $18'000.000,00. Ana Castilla $ 5'000.000,00. Wilson Fuentes $ 3100.000,00. Elías Moreno $ 1'000M00,00. Invermotos $25'000.000,00. Alba Martínez $50'000.000,00. Edilberto Pérez $30'000.000,00. José Guerra $ 7'O00000,00. José Ovalle $ 6'000.000,00. Irma Mercado $10'000.000,00. Precisa igualmente. que, habiendo ya dejado de ser gerente y siendo su reemplazo Eduardo Javier Iglesias Toloza, éste, también por presión de Calderón Garrido, amplió el cupo de sobregiro a Irma Mercado a treinta millones de pesos, a la vez que autorizó la apertura de una cuenta corriente paralela a nombre de Alfredo Orozco con la finalidad de que con el 7 (cid:9) epú6fica de Colombia Única nstançi.4'o. 17.338. e 4 Corte Suprema de justicia descubierto autorizado en esta se purgara el plazo del concedido en la de aquella. Sostiene, que algunos de los sobregiros autorizados lo fueron por
intervención del sindicado, sin señalar que su producto haya ido a parar a su dominio, dando a entender, por el contrario, que se usó en beneficio de los respectivos cuentacorrentistas, como es el caso de Lucas Gnecco a quien se le aprobaron ochenta millones de pesos, los cuales canceló oportunamente, o el de Alba Martínez a quien habiéndosele autorizado igual cantidad, utilizó cincuenta, dejando como garantía un depósito de cincuenta y cinco millones y expresando la posesión de un bien por valor de trescientos millones de pesos o, finalmente los de José Luis Ovalle o Vigilancia los Patrios e Irma Rosa Mercado. Asevera, en relación con los demás, que su producto, de una u otra forma, se entregó de modo directo a Calderón Garrido o a las personas por él indicadas. Así, del otorgado a José Lemus, doce millones se consignaron a Gustavo Martínez, éste los transfirió a Ávila quien a su vez los entregó a José Luis Guerra Oñate, colaborador de Lázaro, para finalmente ser recibidos, con destino a su campaña, por Thomás Ovalle. El otro millón, asegura el declarante, producto del sobregiro fue entregado por Ávila a Calderón. De los veinte millones aprobado a Rinaldy, nueve se depositaron a Libia Wilches, quien los transfirió a Thomás Ovalle, mientras que diez más se consignaron a Calderón a través de la cuenta de su suegra Clara Daza, al 8 (cid:9) Rjpú6íica de Colombia Única nstaa,o. 17.338. Corte Suprema de Justicia igual que veinte millones, provenientes del descubierto autorizado a Hugo
Macana. En relación con el sobregiro otorgado a José Elías Cruz, veinte se le entregaron a Calderón a través de Astrid Navarro y ocho más de modo personal por el declarante, lo mismo que seis millones, doce más y los veinte producto de los que se autorizaron, respectivamente a Alberto Guerra, a Invermotos y a Ramiro Bonelo, o los treinta millones derivados de la cuenta de Carlos Rueda, lo que se hizo a través de tres cheques girados por Magalys Arango, entonces directora de la oficina de Río de Oro. Sin embargo, observados los extractos correspondientes a la cuenta de Ruedas Zapardiel, que hacen parte de la investigación fiscal adelantada en su contra, no se aprecia la emisión de los referidos títulos, advirtiéndose sí la de una gran cantidad de cheques en sumas menores, excepción hecha del pago efectuado en agosto 27 de 1.997 deun título por valor de nueve millones de pesos, cuando ascendía el descubierto a más de doce millones y en septiembre 11, de otro por valor de once millones, lo cual elevó el sobregiro a más de veinte millones de pesos. De otro lado, continúa Ávila Aarón, los veinte millones que se otorgaron a la cuenta de Alfredo Álvarez se consignaron a Hernando López, primo de Thomás Ovalle, siéndole a éste también entregados los cinco millones que se le aprobaron a Alexander Amaya. Del mismo modo, prosigue, se remitieron a Thomás Ovalle, por disposición de Lázaro Calderón, el dinero producto de los descubiertos hechos en las 9 epú6(ica Le Co(om6ia Única insta(cid:9) . 17.338.
Corte Suprema Le Justicia cuentas de Hernando López, Ana Castilla, Wilson Fuentes, Elías Moreno y 12 millones de pesos del efectuado en la cuenta de Edilberto Pérez. Asegura el ex gerente Ávila Aarón que al sindicado también se le aprobó, por el comité de crédito en Bogotá, un préstamo en línea Finagro por valor de ochenta millones de pesos, cuya irregularidad se halla en el concepto sobre administración que rindió un perito, pues siendo inicialmente desfavorable se cambió, por presión de Calderón, a positivo y porque además, según comentarios que recogió de allegados a Lázaro, éste no utilizó el crédito en la específica destinación para el cual se otorgó, sino para su campaña política. Finalmente, por virtud del trámite de beneficios por colaboración, se efectuó la grabación de una entrevista sostenida entre Ávila Aarón y Thomás Ovalle en la que aquél le hace ver los beneficios de expresar la verdad ante la Fiscalía respecto a la intervención de Lázaro Calderón en la obtención de los dineros producto de sobregiros y en la destinación de algunos de ellos para la campaña de Ovalle, en la que éste simplemente asiente, sin expresar mayores comentarios de su compromiso o del congresista.
3. Practicada una inspección judicial a la hoy desaparecida Caja Agraria en Valledupar se determinó la existencia de una visita de auditoria de la entidad a la oficina de Pailítas, que analizó el período comprendido entre enero 30 de 1.997 a julio de 1.998 y halló, entre otras irregularidades, seis descubiertos, que constituyen el 83% de dicha modalidad, aprobados sin
reunir las condiciones para eso, como capacidad de pago y de endeudamiento, de modo que, con conceptos erróneos, se abrieron cuentas 10 (cid:9) Repú6(?ca de Colombia Única instancia r'14'/17.338. 1 Corte Suprema ¿e justicia con el único propósito de otorgar el sobregiro, como son los casos de José Lemus, Ramiro Bonelo, Walfran Rinaldy y Hugo Macana.
4. Allegada copia del respectivo contrato de trabajo suscrito el 2 de mayo de 1.997, al igual que de la aceptación de renuncia a partir de septiembre 30 del mismo año, se acreditó la vinculación de Hugo Darío Ávila Aarón en el cargo de gerente regional de la Caja Agraria durante dicho período.
Del mismo modo se estableció la relación laboral de Paúl de 3. Larios Navarro con la entidad, al allegarse copia del polígrafo con que se te incorpora a la planta de cargos y del oficio con que' se le encarga como director de la oficina de Pailitas a partir del 4 de agosto de 1.997.
5. En tal virtud la Fiscalía, además de la compulsa de copias para que esta Corporación investigare al congresista así involucrado, dispuso escuchar la versión de los referidos cuentacorrentistas, de los directores de oficina mencionados por Ávila, así como del gerente regional que lo reemplazó y de los terceros que de una u otra forma intervinieron en la realización de dichas operaciones.
En esas condiciones y ya abierta en contra del aforado una indagación preliminar, se trasladaron a la misma las versiones que de dichas personas
se recaudaron por el ente instructor, como sigue: CARLOS ARTURO RUEDAS ZAPARDIEL, candidato electo a la alcaldía de Río de Oro, afirmando distinguir a Paúl Larios, mas no a Darío Ávila, asegura desconocer cualquier circunstancia que haga relación a un sobregiro 11 (cid:9) 'pú6(ica Le Co(om6ía Única instancia)("17.338, le Y Corte Suprema Le Justicia superior a veinte millones de pesos que le hubieren autorizado en la Caja Agraria, el que además nunca solicitó porque no tenía capacidad de pago, no obstante lo cual se le sigue un proceso de ejecución con base en un pagaré antiguamente firmado cuando solicitó un descubierto por $800.000,00 en 1.988. MAGALY ARANGO ROJAS, directora encargada de la oficina de la Caja en Río de Oro, sostiene, por el contrario, que el propio Ruedas Zapardiel, en época en que era candidato a la alcaldía, solicitó un sobregiro por treinta millones de pesos que fue aprobado, dada la cuantía, por el gerente regional Ávila Aarón, a ser cancelado en 45 días, sin que el deudor hubiere cumplido. Niega en cambio que el producto de ese descubierto se le hubiera entregado, para a su vez, depositarlo con destino a Lázaro Calderón. También rindió declaración dentro de un proceso fiscal adelantado por la Contraloría al entonces alcalde Carlos Arturo Ruedas y además de reiterar lo ya expresado, sostiene que la solicitud de sobregiro tuvo un estudio previo
a través del cual se determinó la reunión de los requisitos necesarios para su aprobación. Precisa finalmente que toda la documentación relacionada con esa operación, se extravió de la oficina. Sin embargo, obtenida información de que la Caja Agraria inició un ejecutivo contra Ruedas Zapardiel ante el Juzgado Primero Civil del Circuito de Ocaña, se adjuntó copia del respectivo proceso, estableciéndose que el título de ejecución, por valor de $97939.253,00 originado por sobregiros contra su cuenta, se constituye por un pagaré en blanco, fechado el 12 de 12 Rçpú6(íca cíe CoCom6ia Única instancia h4 Á7.338. Corte Suprema cíe Justicia marzo de 1.999 y llenado de acuerdo con la respectiva autorización suscrita el 7 de septiembre de 1.988. JOSÉ ELÍAS CRUZ ROMERO, diputado a la Asamblea Departamental del Cesar, ganadero y representante de apuestas, asevera haber tenido negocios con la Caja Agraria por más de quince años, siendo en virtud de ello que en 1.997 le autorizaron un sobregiro de dieciocho millones de pesos que, aunque canceló en su totalidad, se demoró un poco en pagar debido a dificultades que tuvo para vender un ganado. Sostiene igualmente no haber hecho nunca consignación alguna a cuentas de terceras personas con destino a Lucas Gnecco. La gerencia zonal del Banco Agrario, por su parte, informó que a Cruz Romero se le otorgó un sobregiro en la oficina de Pailitas el 17 de septiembre de 1.997 en cuantía de ocho millones de pesos, siendo
cancelado en enero 7 del año siguiente. EUDES ENRIQUE OROZCO DAZA, sostiene que, en efecto, Irma Rosa Mercado, lo que además confirma ella en su-respectiva declaración, para el manejo de los negocios y el acceso a créditos por parte de la sociedad que han conformado, abrió una cuenta corriente en la Caja Agraria en la que se les aprobó un sobreg.!ro inicial de diez millones de pesos, sin que en ello tuviera nada que ver ningún gerente regional, ni Lázaro Calderón. En vista de que dicho crédito fue bien manejado, dice, posteriormente se les amplió el cupo a veinte millones, utilizándolo en la siembra de sorgo, pero, siendo ésta un desastre, les ha sido imposible cancelar el descubierto al que, de todas maneras, han abonado un dinero, sin que la situación se esclarezca 13 (cid:9) ept6(ica cíe Co(om6ía Única instancia o4 7.338. Corte Suprema cíe Justicia por entrar la entidad en disolución, no obstante lo cual se han acogido a algunos programas de pago. ALFREDO RAFAEL OROZCO HINOJOSA, hijo del anterior, estudiante universitario y agricultor, afirma que en febrero de 1.998 abrió una cuenta en la Caja Agraria contra la cual le otorgaron un sobregiro de diez millones de pesos que utilizó, no para Lázaro Calderón, sino en la siembra de sorgo y que no ha podido pagar debido a las dificultades comerciales. A NÉSTOR SEGUNDO CHICA SUÁREZ, conductor de Ávila Aarón, le consta
que éste, en época en que se desempeñaba como gerente regional, le entregó en efectivo la suma de cinco millones de pesos a Lázaro Calderón Garrido, pero desconoce cualquier otra circunstancia que hubiere rodeado dicha entrega. EDID DÍAZ PONTÓN, quien fuera directora encargada de la oficina de la Caja en Codazzi, asegura que en efecto a Wilson Aroldo Fuentes, cuentacorrentista de la entidad, entonces con una antigüedad de uno a tres meses, se le autorizó un sobregiro cuya cuantía y destinación no recuerda. Agrega desconocer cualquier hecho que haga relación a la entrega de ese dinero a Thomás Ovalle por orden de Lázaro Calderón. Similar resulta la versión del propio Wson Aroldo Fuentes, precisando que el sobregiro, por tres millones y medio de pesos, de los cuales tan solo adeuda quinientos mil, fue utilizado para sus negocios y no para financiar campañas políticas. EDILBERTO PÉREZ LÓPEZ, por su parte, sostiene ser cliente de la extinta Caja Agraria desde hace unos 30 años, tiempo durante el cual se le ha 14 República de Colombia Única instancia )j 17.338. Corte Suprema de Justicia concedido diversidad de créditos y sobregiros al punto que adeuda más de noventa millones de pesos. En ese orden, añade, los dineros que de tal modo ha obtenido han sido para su propio beneficio y sus negocios y nunca para Thomás Ovalle o Lázaro Calderón. ALBA ROSA MARTÍNEZ OCHOA, ex compañera marital de Lucas Gnecco, con quien tuvo dos hijos, afirma haber abierto una cuenta corriente en la Caja
Agraria para el año 1.997, época en la que también le fue aprobado un sobregiro por cincuenta millones de pesos que utilizó en su estación de servicio, el que sin embargo no ha podido cubrir en su totalidad, debiendo a mayo de 2.000 unos veintiún millones. EDUARDO JAVIER IGLESIAS TOLOZA, gerente regional de la Caja Agraria en el Cesar, en reemplazo de Ávila Aarón, precisando que para dicho cargo fue presentado por Lázaro Calderón,, asegura que éste jamás le envió a persona alguna para autorizarle la apertura de una cuenta o un sobregiro, por lo mismo desconoce cualquier circunstancia relativa a cuentas que se hubieren abierto a favor de Eudes Orozco o de su hijo. ASTRID OMAIRA NAVARRO, a cuya cuenta supuestamente se había consignado la suma de veinte millones de pesos, procedentes del sobregiro hecho a José Elías.. Cruz, con destino a Lucas Gnecco, si bien conoce a Lázaro Calderón, niega la ocurrencia de tal hecho, lo que además fue confirmado por el C.T.I. al establecerse que la cuenta corriente No. 93809564-3 del Banco Ganadero de Valledupar, pertenece en realidad a Astrid Valero Nisimblat a donde ciertamente se consignaron, el 19 de septiembre de 1.997, veinte millones de pesos supuestamente por José 15 República Le Cotom6ia Única instan,jfo. 17.338. Corte Suprema cíe justicia Díaz Cruz, siendo retirados el día 26 siguiente mediante cheque girado a Lucas Gnecco, quien lo consignó a su cuenta de la Caja Agraria. Y aunque
Astrid Valero declaró, lo hizo en el sentido de afirmar poseer una casa de cambio, pero no recordar el nombre del depositante, ni las circunstancias en que la transacción se produjo. JOSÉ LUIS OVALLE, representante de Vigilancia los Patrios, expresa que durante los cinco años que tuvo cuenta en la desaparecida Caja Agraria, al igual que en otras entidades, siempre se le autorizaron sobregiros por quince o veinte millones de pesos, con el propósito de cubrir el objeto social de la referida persona jurídica, en nada de lo cual intervino Lázaro Calderón a quien, mucho menos, se le entregó dinero producto de esas operaciones. ANA BERTILDA CASTILLO, comerciante en Codazzi, afirma haber tenido cuenta en la Caja Agraria por más de siete años, tiempo durante el cual se le autorizaron tres sobregiros que, con excepción del último, hecho en 1.997 por cinco millones, siempre cubrió. Agrega que aunque ha oído mencionar a Lázaro Calderón, éste no tuvo nada que ver en el otorgamiento de dicho crédito. THOMÁS OVALLE LÓPEZ, quien fuera candidato a la alcaldía de Codazzi, asevera que su campaña fue financiada con aportes de aspirantes a las corporaciones y a la gobernación, así como con recursos propios y de parientes y amigos, sin que hubiera existido vinculación alguna con Lázaro Calderón, por ello le es desconocido cualquier hecho relativo a que a su actividad proselitista hubieren ingresado dineros ilegalmente obtenidos de la 16 República de Colombia Única instan 17.338 Corte Suprema de Justicia
Caja Agraria, aunque en alguna ocasión Ávila Aarón sí le prometió hacerle un aporte, pero desconoce si ello en efecto sucedió o no. ALFREDO ÁLVAREZ PORTILLO, así como su hermano Simón, aseguran que, contactado aquél por Alvaro ]araba, director de la oficina de la Caja en Aguachica, dada la amistad que existía entre ellos y con la finalidad de hacerle, según se lo dijo Jaraba, un favor al gerente regional Ávila Aarón y a Lázaro Calderón, emitió un cheque en blanco con el propósito de obtener un sobregiro de veinte millones de pesos que sería cubierto en unos dos o tres meses. Sin embargo, pasados ocho meses y habiéndose constatado que el descubierto era de veintiséis millones, hablaron` con Ávila Aarón, confirmándoles éste, como lo hizo ]araba respecto al real destino del dinero, que Lázaro Calderón los pagaría, sin que eso hubiera acontecido. Agrega el declarante que su actuación se limitó simplemente a girar el cheque en blanco, pues además de que no presentó documento alguno para la aprobación del descubierto, tenía una deuda vencida con la Caja por cuatro millones de pesos desde hacía más de seis meses. HERNANDO DE JESÚS LÓPEZ RIVERO, comerciante, sostiene que, con intervención de Ávila Aarón, le autorizaron, en septiembre de 1.997 un sobregiro de veinte millones de pesos contra su cuenta en la Caja Agraria, con el propósito deutilizarlo, no para fines políticos, ni para LázaroCalderón, sino como capital de trabajo, pero debido a la mala situación de
los negocios aún se encuentra debiéndolo. También CAMPO ELÍAS MORENO RIVERA, peluquero, expresa que la Caja Agraria le otorgó un sobregiro por un millón de pesos que, aunque con un 17 República de Co(om6ia Única instan(ajf6 17.338. / Corte Suprema de Justicia poco de mora, ya pagó y utilizó para su negocio, sin que en ello hubiere tenido nada que ver Lázaro Calderón o Thomás Ovalle. GUSTAVO RAMÓN CALDERÓN GUERRA, alcalde de San Diego (Cesar), primo del sindicado, asevera que, aunque a su campaña no ingresó dinero alguno producto de sobregiros, sí se vio precisado, en febrero de 1.999, con el propósito de cancelar unas deudas que le dejó un negocio de venta de ropa, a solicitar uno a la Caja Agraria por quince millones de pesos y que, siéndole autorizado, aún no ha podido cancelar en su totalidad, por lo mismo afirma no tener relación alguna con las defraudaciones que acá se investigan, menos cuando el sobregiro que se le aprobó lo fue en la citada anualidad. Finalmente, ALEXANDER AMAYA CAMACHO, ganadero, afirma haber hecho en agosto o septiembre de 1.997 un sobregiro de cinco millones contra la cuenta que poseía en la Caja Agraria de Chiriguaná, el cual invirtió en la siembra de sorgo, pero no ha podido cancelar debido a que le fue mal con la cosecha, por ello, agrega, es falso que tal dinero lo hubiere entregado a Lázaro Calderón, a quien ni siquiera conoce.
6. Acreditada la condición foral del imputado, se le escuchó en versión en la que, afirmando hab.çr financiado su campaña con aportes propios, de amigos y de otros candidatos y haber respaldado políticamente a Lucas Gnecco en su aspiración a la gobernación del Cesar, así como a otros candidatos a alcaldías, concejos y asambleas, precisa no haber tenido ninguna injerencia o ejercido alguna influencia en el nombramiento de funcionarios de la Caja Agraria y aunque conoce a Ávila Aarón, inclusive
18 República de Co(om6ia(cid:9) Única insta Corte Suprema de Justicia como gerente regional, sus relaciones con la entidad, al igual que la de sus parientes, han sido las de un cliente normal al que se le han concedido usuales créditos bancarios. Dice haber oído simplemente mencionar a Paúl Larios y conocer a Walfran Rinaldy desde el año 1.992, teniendo desde entonces relaciones políticas y comerciales en virtud de las cuales se han prestado recíprocamente algunas sumas de dinero, siendo la última hace unos dos o tres años cuando Rinaldy le dio en mutuo veintidós o veintitrés millones de pesos que, respaldados en una letra de cambio, le están siendo cobrados
Estás viendo una vista previa
Lee el documento completo con Ariel
Este es un fragmento de uno de los más de 1.2 millones de documentos de la biblioteca de Ariel. Crea tu cuenta para leerlo completo, descargarlo y consultarlo con Ariel, que siempre te lleva a la fuente exacta: Ariel NO alucina.