CSJ - SP22989(16-07-2006)
Corte Suprema de Justicia
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Detalles
- Título
- CSJ - SP22989(16-07-2006)
- Autor
- Corte Suprema de Justicia
- Categoría
- Jurisprudencia
- Área del derecho
- Penal
- Año
- 2006
República de Colombia Corte Suprema de Justicia w —
CASACIÓN No. 22989
LUIS ALBERTO ÁLVAREZ SÁNCHEZ
CORTE SUPREMA DE JUSTICIA
SALA DE CASACIÓN PENAL
Magistrado Ponente:
DR. EDGAR LOMBANA TRUJILLO
Aprobado AÁcta No. 057 Bogotá D. C., dieciéis (16) de junio de dos mil seis (2006). VISTOS Mediante sentencia del 18 de marzo de 2003, el Juzgado Primero Penal del Circuito de Ocaña (Norte de Santander) condenó a LUIS ALBERTO ÁLVAREZ SÁNCHEZ, por los delitos de peculado por apropiación y falsedad ideológica en documento público, a la pena principa! de cuatro (4) años de prisión, a inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas por igual lapso, al pago de multa por valor de cuatrocientos mil pesos ($ 400.000); y le concedió la prisión domiciliaria. República de Colombia 2 Corte Suprema de Justicia %w k'_?_ —
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LUIS ALBERTO ALVAREZ SÁNCHEZ Al desatar la apelación interpuesta por el Agentg del Ministerio Público y por el defensor, en fallo del 2 de julio de 2004, el Tribunal Superior de Cúcuta confirmó la sentencia condedatoria, con la aclaración consistente declarar que el delito más grav<%3 por el que se procede es falsedad ideológica en documento público. En esta oportunidad, la Sala resuelve de fondo sobre el recurso extraordinario de casación interpuesto por el def€ensor de LUIS
ALBERTO ÁLVAREZ SÁNCHEZ.
HECHOS Fueron relatados de la siguiente manera por el: Juzgado Primero Penal del Circuito de Ocaña, en la sentencia de primera instancia: “Luis Alberto Álvarez Sánchez como jefe de la Oficina de Recursos Humanos y Físico de la Administración Municipal de Ocaña, compró en el almacén “Superregalos” de propiedad de Fernando Rochels, un fax panasonic y dos teléfonos ma¡ambncos por valor de $ 1.000.000,00 de los cuales $ 800.000,00 corresponde al valor del fax y por esa suma elaboró la cuenta No. 9985 de fecha 26 de diciembre de 1995, la cual ordenó pagar con Resolución No. 953 del 6 de hoviembre de 1996: la Contraloría Municipal en su función de v:g¡¡anc:a rev¡so la cuenta y solicitó en el año 1997 cotización APRA una fax al m:smo proveedor y a a Corte Suprema de Justicia QÍ 1'), —
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LUIS ALBERTO ÁLVAREZ SÁNCHEZ otro almacén que cotizaron el mismo aparato de la misma marca, en el primero en $ 400.000,00 y en el segundo en $ 350.000,00, lo que motivó la apertura de investigación fiscal que concluyó con la declaración de Álvarez Sánqhez debía responder al erario municipal, por la suma de $ 400. 000,ooí sobre costo del fax, adquirido en la fecha indicada y se dio aviso de tal conducta a la Fiscalía, dando lugar a la apertura de esta investigación.” (Folio 286 cdno. 1).
ACTUACIÓN PROCESAL
1. Con base en la denuncia y los documentos aportados por la
Contraloría Municipal de Ocaña (Norte de Santander), la Fiscalía Seccional del mismo lugar abrió investigación y vinculó mediante indagatoria a LUIS ALBERTO ÁLVAREZ SÁNCHEZ, a quien citó para ese efecto. Se le preguntó, entre otras cosas: “Se ftiene en este proceso que Ud. adquinó un Fax y dos teléfonos inalámbricos, según factura No. 0248 de noviembre 6/96 por la suma de $ 1'000.000,00 cuya cuenta Ud mismo reconoció y ordenó pagar con resolución No. 953 de la misma fecha mencionada, si dicho Fax tenía un valor de cuatrocientos mil pesos como así lo afirma el mismo proveedor FERNANDO ROCHELS, por qué giró como para el pago de dos de estos artefactos?. - República de Colombia 4 CN ra 4. e Corte Suprema de Justicia ___í7- ¡CASACIÓN No. 22989 LUIS ALBERTO ÁLVAREZ SÁNCHEZ El implicado contestó, en reiteradas ocasiones' y de distintas maneras, básicamente, que en realidad él compró dos unidades de fax en lugar de una sola, como se ha dicho equivocadamente; y que “de haberse presentado alguna irregularidad, fue debído_ al desorden administrativo existente en ese momento....de pronto por el cúmulo de funciones”. (Folio 45 cdno. 1).
2. Al definir la situación jurídica provisionalmente, el 9 de septiembre de 1998, la Fiscalía Seccional de Ocañ? afectó a LUIS ALBERTO ÁLVAREZ SÁNCHEZ con medida de' aseguramiento, consistente en detención, en calidad de autor del ilícito de peculado por
apropiación; y le concedió libertad provisional. (Folio 46 cdno. 1)
3. Recaudada la prueba necesaria, el 9 de febrero de 1999 se declaró cerrada la investigación. (Folio 68 edno. 2)
4. Al.calificar el mérito del sumario, el 19 de octubre de 1999, la Fiscalía Seccional de Ocaña profirió resolución acusatoria contra LUIS ALBERTO ÁLVAREZ SÁNCHEZ, por los delitos de peculado por apropiación y falsedad ideológica en documento público. (Fotio 65 cdno. 1) El procesado impugnó la resolución acusatoria, la cual fue confirmada por la Unidad de Fiscalías Delegadas ante el Tribunal Superior de Cúcuta, el 27 de diciembre de 1999. (Falio 77 cdno. 1)
5. La fase de la causa fue adelantada por el Juzgado Tercero Penal del Circuito de Ocaña (Norte de Santander), autoridad que, República de Colombia 5
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LUIS ALBERTO ÁLVAREZ SÁNCHEZ finalizada la audiencia pública, mediante sentencia del 18 de marzo de 2003, condenó a LUIS ALBERTO ÁLVAREZ SÁNCHEZ a la pena principal de cuatro (4) años de prisión, por los delitos de peculado por apropiación y falsedad ideológica en documento público, y adoptó las otras determinaciones anotadas en la parte inicial de esta providencia. (Folio 286 cdno. 1)
6. El Agente del Ministerio Público, quien sólo pretendía se aclarara la manera de calcular la pena imponible; y el defensor de
ÁLVAREZ SÁNCHEZ, en búsqueda de la declaración de nulidad por falta de investigación integral, o de absolución por ausencia de certeza sobre la existencia de los punibles, apelaron la sentencia de primera instancia. Al desatar la alzada, con fallo del 2 de julio de 2004, el Tribunal Superior de Cúcuta confirmó la sentencia condenatoria, con la única aclaración consistente declarar que el delito más grave por el que se procedía era el de falsedad ideológica en documento público. (Folio 6 cdno. Tribunal)
7. Inconforme con la decisión anterior, el defensor de LUIS ALBERTO ÁLVAREZ SÁNCHEZ interpuso el recurso de casación cuyo fondo resuelve la Sala en este proveído.
LA DEMANDA . República de Colombia 6 Corte Suprema de Justicia — u
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LUIS ALBERTO ÁLVAREZ SANCHEZ Dos cargos contra la sentencia del Tribunal Super¡or de Cúcuta propone el defensor de LUIS ALBERTO ÁLVAREZ SANCHEZ Uno, con base en la causal prevista en el numeral 3 del artículo 207 del Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000), aduciendo que el fallo proviene de un juicio viciado de nulidad; y el otro, invocando la causal primera ibídem, por violación directa de la ley sustancial. A continuación el extracto en el orden de postulación.
PRIMER CARGO: Nulidad Asegura el libelista que la sentencia fue emitida en un juicio viciado de nulidad, por vulneración del debido proceso y del derecho a
la defensa, consagrados en el artículo 29 de la Constitución Política y en el artículo 306 numeral 3 del Código de Procedimiento Penal, Ley 600 de 2000. Diserta ampliamente sobre la naturaleza garantista de la indagatoria y afirma que esa diligencia, en el caso dé LUIS ALBERTO ÁLVAREZ SÁNCHEZ, se realizdó de manera deficieñte, sin que se le formularan cargos por el delito de falsedad ideofógfica en documento público, al punto que en la definición de la situación jurídica este ilícito no fue incluido, y, sin embargo, sin ampliación de indagatoria para interrogar sobre el ilícito contra la fe pública, sorpjresivamente se le endilgó en la resolución acusatoria. República de Colombia 7 Corte Suprema de Justicia ÍL l 0
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LUIS ALBERTO ÁLVAREZ SÁNCHEZ De tal suerte, dice el libelista, ÁLVAREZ SÁNCHEZ no tuvo la oportunidad de brindar las explicaciones necesarias en la etapa del sumario, afectando en forma significativa su derecho a la defensa y el debido proceso. Cita el artículo 338 de la Ley 600 de 2000, sobre las formalidades de la ¡ndagatón'a, entre las cuales se encuentra que al implicado “se /e interrogará sobre los hechos que originaron su vinculación y se le pondrá de presente la imputación jurídica provisionaf, de modo que la omisión de esta formalidad transgrede además los principios de publicidad, lealtad y contradicción, incidiendo de manera negativa en el
derecho a la defensa. El cargo por faísedad ideológica en docíuníento público contenido en la resolución acusatoria, acota el libelista, “se edificó sobre la diferencia ente entre el valor comercial de un (1) fax y su precto de adquisición por el Municipio, aspecto este sobre el que no se ocupó en modo alguno el Fiscal en la injurada y sobre el que no recayó ninguna de las respuestas.” Para el censor, la irregularidad descrita es trascendente por cuanto la defensa diseñó su estrategla Unicamente hacia la refutación del peculado por apropiación, que era el ilicito sobre el cual se indagó al implicado; y además, porque en el fallo la falsedad ideológica en documento público terminó incrementando la sanción en virtud de las normas que rigen el concurso de conductas punibles. República de Colombia 8 hLE? ! Corte Suprema de Justicia —
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LUIS ALBERTÓ ALVAREZ SANCHEZ Con base en los anteriores planteamientos solicita a la Corte casar la sentencia y decretar la nulidad de lo actuado a partir del cierre de la investigación, para que se subsane la irregularidad: cometida. SEGUNDO CARGO. SUBSIDIARIO. Violación directa de la ley sustancial El libelista aclara que este reproche se refiere sólo al delito de falsedad ideológica en documento público y advera que el Ad-quem violó directamente, por aplicación indebida, el artículó 219 del Código Penal de 1980, que tipificaba ese ilícito. Asegura el libelista que en lugar de confirmar la sentencia
condenatoria de primera instancia, aclarándola en el sentido de declarar que el delito más grave era el de falsedad ideológica en documentó público, “ha debido revocarla para circunscribirla al delito de Peculado por Apropiación, que, con la atenuación de menor cuántía (inferior a 50 Salarios Mínimos Legales Mensuales Vigentes en el año de 1996), habría quedado en 18 meses de prisión”. Es de concluir, dice el censor, “que la motivación de la condena por falsead documental está basada en el hecho de haber elaborado una nota de suministro, firmado un acta de recibo,| autorizado una cuenta de cobro y expedido una resolución de pago por la compra de República de Colombia g s Corte Suprema de Justicia T2. — —
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LUIS ALBERTO ÁLVAREZ SÁNCHEZ un elemento que posteriormente se comprobó vale menos que el precio pagado por él. Sin embargo, es claro que esta a'prec¡acíón de los hechos no autorizaba al Tribunal a actualizar el tipo de falsedad previsto en el citado Artículo 219 so pena de vulnerar el principio de non bis in ídem, puesto que lo que se sanciona con la condena por el delito de Peculado por Apropiación radica en haber pagado más de lo que correspondía por la máquina comprada, operación materializada precisamente en la elaboración, expedición o firma de los documentos mencionados, hasta el punto tal que sin éstos no habría ocurrido el peculado, y esta circunstancia no puede ser considerada adicionalmente para desencadenar también una conducta.por falsedad ideológica en documento público.”
Pretende que la Corte case el fallo impugnado y profiera el de sustitución, absolviendo al implicado por el delito de falsedad ideológica en documento público. CONCEPTO DEL MINISTERIO PÚBLICO La Procuradora Segunda Delegada para la Casación Penal advierte graves Inconsistencias lógicas y de fondo en la postulación de los cargos, que les restan posibilidad de prosperar. República de Colombia 10 FEy Corte Suprema de Justicia _ Á_í_2 ' — 'CASACIÓN No, 22989
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1. SOBRE EL PRIMER CARGO: Nulidad por violación del derecho a la defensa La Procuradora Segunda Delegada Para la Casación Penal recuerda que la indagatoria se llevó a cabo (el 28 de abril de 1988) en vigencia del Código de Procedimiento Penal, Decreto 2700 de 1991, que al regiamentar la práctica de la indagatoríarsólo exigía se ¡nterrógara al implicado sobre los hechos materia de—:la investigación, sin necesidad de circunscribirlos a la correspondíente imputación jurídica.
Acota que én este evento a la investigaciósne allegaron las copias de los documentos sobre los cuales recae la falsedad, los cuales fueron mencionados en el interrogatorio y en las respuestas de la indagatoria, entre ellos, la nota de suministro, la resolución que ordenaba el pago, la cuenta de cobro y el acta de recibo, por que el procesado no consignó el valor real del fax, que era de $ 400.000, sino el doble. Agrega que, según la jurisprudencia entorjces difundida, la
indagatoria era esencialmente un medio para vinculár al imputado, por lo cual la referencia a los hechos investigados en esa diligencia era suficiente y no comprometía el derecho a la defensa ni el debido proceso. Además, es factible que la resolución acusatoria contenga un delito sobre el cual no se ha definido la situación jurídica, puesto que es Repuública de Colombia 11 E T e Corte Suprema de Justicia as
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LUIS ALBERTO ÁLVAREZ SÁNCHEZ en la calificación del mérito del sumario donde se hace la concreción jurídica de los cargos. En tales condiciones, dice, la censura no está llamada a prosperar.
2. SOBRE EL SEGUNDO CARGO. Violación directa de la ley sustancial La Procuradora Segunda Delegada para la Casación Penal advierte que en este reproche el libelo fue confeccionado con distanciamiento de la lógica que exige el recurso extraordinario y que el libelista no tiene razón en el fondo de sus planteamientos.
Observa la Delegada, que al parecer el libelista qvuiso plantear la inexistencia de concurso entre el delito de peculado por apropiación y el de falsedad ideológica en documento público, pero sin respaldo argumental, puesto que en realidad, como lo demuestra el acopio probatorio y lo declararon los jueces de instancia, el implicado adulteró documentos públicos y además se apoderó de dineros que eran del Estado, lesionando así en forma real y sucesiva bienes jurídicamente protegidos diferentes. Por lo antes expuesto, solicita no casar el fallo impugnado. República de Colombia 12
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LUIS ALBERTO ÁLVAREZ SÁNCHEZ CONSIDERACIONES DE LA SALA Como lo advierte la Procuradora Segunda Delegada para al Casación Penal, las censuras no están llamadas a prosi:>erar. El primer cargo, porque el libelista carece de razón, y el segundo, porque se liMmitó a enunciar el reproche, sin avanzar hasta la acrc—faditación de las presuntas falencias de juicio.
1. SOBRE EL PRIMER CARGO: Nulidad por vulneración del derecho a la defensa En el marco de la causal tercera de casación, pretende el defensor se anule lo actuado á partir del cierre de la investigación, alegando supuesta vulneración del debido proceso y ídel derecho a la defensa de LUIS ALBERTO ÁLVAREZ SÁNCHEZ, coh fundamento en que su indagatoria fue deficiente, porque no se le híci¿ron preguntas ni cargos de modo que pudiese refutar el delito de fa/sedad ideológica en documento púlblico, por el que, a la postre, fue condenado. 1.1 Si bien la causal tercera de casación prevista en el artículo 207 de la Ley 600 de 2000, vale decir cuando la éentencia se haya dictado en un juicio viciado de nulidad, aparentement:e no exige en su redacción formas específicas en cuanto a su proposición y desarrollo, la demanda no es un escrito de libre confección, pues,' igual que en las República de Colombia 13
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otras causales, debe ajustarse a ciertos parámetros ¡ógicos de modo que se comprendan con ciaridad y precisión los motivos de la nulidad, las irregularidades sustanciales alegadas y la manera como se quebranta la estructura del proceso o se afectan las garantías de los sujetos procesales. En punto de esta causal, corresponde también al recurrente demostrar que la irregularidad cometida durante el desarrollo del proceso e inadvertida en el fallo incide de tal manera, que para remediarla no queda ninguna alternativa distinta a invalidar las diligencias, y por ello quien así alega debe indicar con precisión el momento procesal al que han de retrotraerse las actuaciones, una vez excluidas las alcanzadas por los vicios. 1.2 También ha reiterado la jurisprudencia de esta Sala que si la nulidad se vincula a la vulneración del derecho de defensa, como en el caso presente, para la correcta formulación de la censura corresponde al demandante identificar cada uno de los obstáculos que hubiesen conspirado contra esa prerrogativa, explicar por qué motivos no pudieron ser removidos o evitados durante el curso procesal y demostrar su trascendencia como causa invalidante, despues de analizar, claro está, el influjo de los principios de oportunidad, lealtad, taxatividad, protección, convalidación, trascendencia y residualidad que gravitan en el espectro de las nulidades. En particular, en virtud del principio de protección, no es jurídico que invoque la supuesta nulidad el sujeto procesal que con su conducta 14 Corte Suprema de Justicia %%__íl'
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haya dado lugar a la configuración del motivo generador;de la supuesta invalidez, salvo el caso de ausencia de defensa técnica, y por el principio de convalidación, aunqu-e se presente la irrggularidad, ella puede convalidarse con el consentimiento expreso o tácito del sujeto perjudicado, ¿a condición de ser observadas las garantías fundamentales. 1.3 Aunque puede admitirse que la indagatoria de LUIS ALBERTO ÁLVAREZ SÁNCHEZ no es un paradigma imitable en la praxis judicial, exagera el libelista en tanto asegura que esa diligencia no cumplió sus objetivos legales y queen ella se materializó la violación al derecho de defensa. Debe quedar claro que la indagatoria de ÁLVAREZ SÁNCHEZ se llevó a cabo el 28 de abril de 1998, en vigencia del Código de Procedimiento Penal, Decreto 2700 de 1991, cuyo a&iculo 360 exigía únicamente que las preguntas se hiciesen “en relación con los hechos que originaron su vinculación.” Vale decir, la preceptiva aplicable en este caso sólo exigía que el interrogatorio versara sobre los hechos materia de irjvest'¡gación, y no obligaba a que en la indagatoria se concretara la imputación fáctico jurídica. De ahí que, es impertinente, por anacrónica, la cita que el casacionista hace del artículo 338 de la Ley 600 dé 2000, que entre las formalidades de la indagatoria contempla que a:| implicado “se le interrogará sobre los hechos que oríginaron su v¡hculación y se le pondrá de presente la imputación jurídica provisional.”
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LUIS ALBERTO ÁLVAREZ SÁNCHEZ 1.4 Sin duda, como lo destaca la Procuradora Delegada, los interrogantes hicieron referencia a los hechos de los cuáles derivaba el apoderamiento del dinero del Estado, esto es, haber adquirido un fax por su real precio, que era de $ 400.000, pero haciendo figurar en los documentos públicos creados por el implicado, que costaba $ 800.000. No obstante, fue la postura asumida por la indagado, quien trató de 'cónvencer que enr realidad se compraron dos fax de $ 400.000 cada uno, Iawque determinó que el interrogatorio no fuera más profundo y completo. Aún así, toda la indagatoria giró en torno de la “negociación” que hizo LUIS ALBERTO ÁLVAREZ SÁNCHEZ, cuando era Jefe de Recursos Humanos del municipio de Ocaña (Norte de Santander). Se refirió a la solicitud a los proveedores, y en especial a la elaboración de la orden de pago, que era la Resolución No. 953 del 6 de noviembre de 1996, uno de los documentos donde al anotar que el fax tenía un costo de $ 800.000, se materializó la falsedad, aunque posteriormente, todo el tiempo el funcionario implicado trató de convencer con argumentos baladíes que había un error, porque en realidad se adquirieron dos de esos aparatos, por un valor de $ 400.000 la unidad. También se hizo referencia a la factura, que a esa dependenc¡a pública llegó “en blanco” y fue llenada con el precio inflado, para después fingir la legalidad con la expedición de la orden
de pago, que es uno de flos actos administrativos due no se corresponde ideológicamente con la verdad. e Colombia 16 e
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LUIS ALBERTO ÁLVAREZ SÁNCHEZ Se constata que la indagatoria se realizó en forma correcta, pues el Fiscal instructor trató de dirigirla siempre en torno de los hechos que buscaba esc!árecer, e insistió razonablemente en ello, pero se encontró con un obstáculo que puso el implicado, quien trató de minimizar la importancia de las preguntas que se le hacían, repitiendo una y otra vez, que existía un error en la documentación, porque se adquirieron dos fax y no uno solo, pero sin ofrecer explicación alguna para que la supuesta segunda unidad no apareciera en los inventarios del almacén. 1.5 En el anterior sentido se pronunció reiteradamente la jurisprudencia aplicable a la época de los acontecimientos, cuando regía el Código de Procedimiento Penal, Decreto 2700 de 1991. A la sazón, en la Sentencia del 24 de noviembre de 1999 (radicación 14227) la Sala de Casación Penal indicó: Para empezar, digase que la indagatoria no es una diligencia de formulación de cargos, como parece entenderlo el casacionista, sino un medio de defensa del imputado, y que la ley no exige para su validez o la validez de las decisiones jurídicas que deban adoptarse con fundamento en ella, que en su desarrollo se cumplan precisas reglas o determinadas fórmulas sacramentales. Tampoco requiere de un específico orden en la formulación del fnterrogat0rio, ni que las preguntas se expresen en un determinado sentido. Simplemente exige
que el imputado sea interrogado “en relación con los hechos que originaron su vinculación”, con el fin de que pueda explicar su conducta. (art.360 C. P.P.). República de Colombia 17 Corte Suprema de Justicia &% 1A¿— m
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LUIS ALBERTO ÁLVAREZ SÁNCHEZ De esa manera el Estado cumple con la obligación que le compete de garantizar el derecho defensa, y el interrogatorio . que deba ser desarrollado por el funcionario judicial dependerá, como es apenas de obviedad suma entenderlo, de los antecedentes y circunstancias conocidas en el proceso, y de la postura que en relación con ellos asuma el indagado en la diligencia, no de formatos o fórmulas abstractas preconcebidas. Si el imputado, por ejemplo, acepta los hechos, habrá necesidad de entrar a concretar con su colaboración las circunstancias en las cuales acontecieron, su grado y forma de participación, y la de los demás intervinientes si los hubo, pero si los niega, teniendo cabal conocimiento del acontecer fáctico sobre el cual está siendo interrogado, ningún sentido tiene entrar a indagar sobre dichos aspectos, por resultar inoficioso, y además inconducente, no siendo dable alegar después, por quien ha propiciado una tal situación, violación del derecho de defensa, o quebrantamiento de las bases fundamentales de la instrucción o el Juzgamiento, con el argumento de que no fue interrogado en debida forma sobre los hechos. Posteriormente la Corte ratificó su postura en el sentido que la indagatoria no es precisamente una diligencia de formulación de
cargos, sino esencialmente una forma de vinculación al proceso penal y medio de defensa a traves del cual el implicado podrá, si a bien lo tiene, referirse a los acontecimientos objeto de imputación. Así, en Sentencia del 14 de febrero de 2002, la Sala de Casación Penal acotó: Ante todo cabe recordar la posición adoptada por la Sala sobre la matera en diversos pronunciamientos, entre otros, los realizados en - República de Colombia 18 E Corte Suprema de Justicia Íf C?.. ! —
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LUIS ALBERTO ÁLVAREZ SÁNCHEZ noviembre 24 de 1999, Rdo. 14.227, M. P. Fernando Arboleda Ripoll, y diciembre 15 del mismo año, Rdo. 11.899, M.P. Jorge E. Cómdoba Poveda, decisiones en las que se hizo claridad acerca de que la indagatoria no era una diligencia de formulación de. cargos, como lo entendió el demandante, sino una forma de vinculación al proceso y un medio de defensa a través del cual el sindicado puede suministrar las explicaciones que a bien tenga sobre las circunstancias en que se desarrolló el acontecimiento objeto de imputación, pues como se precisa en el Art. 360 del C. de P. Penal derogado, precepto bajo cuya vigencia el sentenciado nndió sus descargos, al imputado se le interrogará “en relación con los hechos que originaron su vinculación”. En este caso, ÁLVAREZ SÁNCHEZ desde un principio dijo que con los $ 800.000 se compraron dos fax, de $ 4Ó0.000 cada uno,
postura que se muestra evasiva y lejana a la realidad, pues conocía perfectamente la existencia de los ilícitos cometidos, porque a la fecha de la indagatoria había rendido versión sobre los mismos acontecimientos en un proceso de reSponsabilidad fiscal, donde, además, la Contraloría Municipal de Ocaña ya lo había declarado responsable. Ante la falta de colaboración y el maniñejsto desinterés del procesado, no correspondía al Fiscal presionarlo en búsqueda de algún tipo de respuestas, ni le era exigible al funcionario júdicial que insistiera sobre aspectos que él no estaba dispuesto a ésclarecer, dado el derecho a la no autoincriminación. Tal es la realidád de lo ocurrido, y lejos está de configurar un atentado contra el derecho de defensa o de menoscabarl a estructura básica del proceso. | Repúblicar de Colombia 19 — Corte Suprema de Justicia Q
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LUIS ALBERTO ÁLVAREZ SÁNCHEZ Así las cosas, fue la actitud pasiva, la apatía y la indiferencia del procesado, más la aparente conformidad de su defensor técnico de entonces,"lo que permitió que se llegara a la calificación del sumario con la única indagatoria que existía; y no se entiende cómo pudieron afectarse la estructura del proceso, ni el derecho a la defensa, en tanto en sede de casación no se hizo conocer a la Corte cuáles aspectos dejaron de preguntarse al procesado, o cuáles tópicos Aé| estaba interesado en esclarecer, de donde resulta que el argumento del libelista no supera el talante de la trascendencia que debe tener
un planteamiento en esta sede. 1.6 Por lo demás, es evidente que al impugnar la resolución acusatoria y cuando intervino en la audiencia pública, el procesado y su defensor tuvieron oportunidades adicionales para expresarse en pro de sus intereses, de donde se infiere una vez más que no le fueron menguadas sus garantías fundamentales. Bajo tales condiciones, mal puede sostenerse que al procesado se le sorprendió en la instrucción y luego en el juicio, con hechos o situaciones respecto de las cuales no se interrogó en la indagatoria, o sobre los que no tenía conocimiento, pues la realidad procesai enseña lo contrario, amén que siempre estuvo asistido por un profesional del derecho quien tampoco tuvo cortapisa para el ejercicio de la defensa técnica. República de Colombia 20 Corte Suprema de Justicia ”'ºí2CASACIÓN No. 22989 LUIS ALBERTO ÁLVAREZ SÁNCHEZ 1.7 No está por demás recordar que no toda irregularidad procesal derivada de la circunstancia que sirve de sustento fáctico al cargo (interrogatorio deficiente en la indagatoria), tiene la virtualidad de afectar de nulidad la actuación. La Corte ha venido sosteniendo que solo podría llegar a tener aptitud rescindente si se estabiece que el procesado no estuvo en condiciones de conocer y controvertir en tiempo la irñputación, de manera que el derecho de defensa resulte realmente comprometido, pues solo en un tal evento es dable afirmar que esta garantía fundamental ha sido afectada, situación que lejos está de poder ser predicada del caso en estudio. (Cfr. Sentencia de Casación del 24 de noviembre de 1999, radicación 14227)
Por las anteriores razones, el cargo no prospera.
2. SOBRE EL SEGUNDO CARGO,. Violación directa de la ley sustancial El libelista advera que el Ad-quem violó directamente la ley sustancial, por aplicación indebida del artículo 219 del Código Penal de 1980, que tipificaba el delito de falsedad ideológica en documento público, que fue atribuido a LUIS ALBERTO ÁLVAREZ SÁNCHEZ, cuando el único ilícito realmente cometido fue el de peculado por apropiación. | 2.1 Está en lo cierto la Procuradora Delegada:e n cuanto observa que al parecer el libelista pretendía dar a entendeqrue no era factible: predicar el concurso de aquellas conductas punibles, porque la República de Colombia 21
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LUIS ALBERTO ÁLVAREZ SÁNCHEZ adulteración de los documentos oficiales, entre ellos, la nota de suministro, el acta de recibo, la cuenta de cobro y la resolución de pago del fax, eran pasos necesarios para que el implicado se apoderara de un dinero perteneciente al municipio de Ocaña (Norte de Santander); pretensión que redujo a ese enunciado, puesto que no contiene argumentos razonables destinados a persuadir a la Corte, de que LUIS ALBERTO ÁLVAREZ SÁNCHEZ con su conducta vulneró únicamente el bien jurídico de la administración pública y no el de la fe pública. Reducida al sólo pianteamiento, esta censura no alcanzó la entidad lógica que amerita el recurso extraordinario, pues, como los
jueces de instancia, luego de apreciar el acopio probatorio en su conjunto, concluyeron que ÁLVAREZ SÁNCHEZ, en calidad de Jefe de Recursos Humanos del municipio de Ocaña, adulteró los documentos mencionados e incurrió también en el delito de fa/sedad ¡deológica en documento público, el cargo no ha podido postularse aduciendo violación directa de la ley sustancial, sino que era menester demostrar que el fallo contiene en su motivación errores trascendentales —de hecho o de derechoen la apreciación de los medios de conocimiento, labor que comportaba presentar y desarrollar la censura siguiendo el derrotero del cuerpo segundo (violación indirecta) de la primera causal. 2.2 Ha reiterado la Corte que si el censor elige e
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