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CSJ - SP24407(07-12-2005)

Corte Suprema de Justicia

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Detalles

Título
CSJ - SP24407(07-12-2005)
Autor
Corte Suprema de Justicia
Categoría
Jurisprudencia
Área del derecho
Penal
Año
2005

A Rad. 24.407 Colisión de competencias República de Colombia Corte Suprema de Justicia

CORTE SUPREMA DE JUSTICIASALA DE CASACIÓN PENAL

Magistrado Ponente

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS Aprobado acta N 095

Bogotá D. C., siete (7) de diciembre de dos mil cinco (2005). VISTOS Resuelve la Corte la colisión negativa de competencias surgida entre el Juzgado Penal del Circuito Especializado de Yopal y el Juzgado Promiscuo del Circuito de Monterrey (Casanare), para el conocimiento de la causa adelantada contra JAIRO MELGAREJO CASTRO. ANTECEDENTES 1.- El día 2 se noviembre de 2004, una Fiscalía Delegada ante la Unidad Nacional de Derechos Humanos proíirió resolución de acusación contra el procesado JAIRO MELGAREJO CASTRO. 'En dicha providencia, al citado sindicado se le imputó la comisión del delito de concierto para delinquir agravado. de que trata el inciso segundo del artículo 340 del Código Penal (Ley 599 de 2000) en razón a su pertenencia W .

J- : +

. Rad. 24.407 Colisión de competencias + República de Colombia Corte Suprema de Justicia | a las autodefensas campesinas de la región del Casanare, todaí vez que en desarrollo de la operación militar "Alcatraz" le fue encontradoéquípos de comunicaciones y armas de fuego, así como también un vehículo. —2.- Verificado lo anterior, se asignaron las diligencias al Juzgado Penal

del Circuito Especializado de Yopal para el trámite de la fa¿e del juicio, despacho que convocó a audiencia preparatoria la cual se |Iévó a cabo, luego de lo cual se prosiguió con la convocatoria a diligencia d|e audiencia pública la cual no se ha iniciado y en ese estado se encontraba.el trámite. | | Así las cosas, mediante auto del 30 de agosto de 2005 decidió,remitirlas al Juzgado de Monterrey (Casanare) por razón del factor territorial. Argumentó el despacho de Yopal que con la expedición de laiLey 975 del 25 de julio de 2005, se estatuyó en el articulo 71 una modalidgd del delito de sedición y que adiciona al consagrado en el artículo 468 del Código Penal, norma penal que por ser “más favorable” debe -aplicarse preferentemente, lo que conlleva a un cambio de competencja y la hace radicar en el Juzgado de Monterrey, razón por la cual propóne colisión negativa de competencia, s . ![ | 3.- Por auto del pasado 16 de septiembre, el Juez Promiscuo del Circuito de Monterrey acepta el conflicto y envía las dilíge?ncias a esta Corporación para que lo resuelva, pues sostiene que en mánera alguna pude colegirse que el citado artículo 71 de la Ley 975 de 2005 modificó o suprimió el delito de concierto para delinguir, no sólo por cuanto se trata de f | 2 E TT 1 M Y afQue Rad. 24,407 Colisión de competencias República de Colombia A ' Corte Suprema de Justicia un delito autónomo, tal como lo ha venido sosteniendo la Corte Suprema

de Justicia, sino por cuanto fue el delito por el cual se formuló el cargo que finalmente aceptó el sindicado. . Por este motivo lo envía a esta Corporación para que se resuelva el confiicto. - LACORTE CONSIDERA 1.- Resulta claro que corresponde a esta colegiatura resolver el conflicto propuesto entre el Juzgado Penal de|'C¡rcuito Especializado de Yopal y el Juzgado Promiscuo del Circuito de Monterrey (Casanare) teniendo en cuenta lo dispuesto en inciso 2 del artículo 18 transitorio del Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000). 2.- . Para una adecuada solución del confiicto es preciso, ante todo, tener en cuenta que la Sala, mediante plurales decisiones contenidas enprovidencias del pasado 18 de octubre de 2005', resolvió dirimir varios de los conflictos similares a los que ahora ocupa la atención, dejando conceptualmente en claro lo que pasa a sintetizarse de la siguiente manera: 3.- Con relación al contenido normativo del artículo 71 de la Ley 975 de 2005, fuente formal en la que se centra la discusión, se ha dejado en claro ! Entre otras las producidas en los procesos de cambio de radicación números 24.312, 24.222 y 24.219 4j 4 E Rad. 24.407 Colisión de com¡:íetencias | » República de Colombia Corte Suprema de Justicia , | que el legislador introdujo una modificación al ordenamiento. jurídico, al adicionar un inciso al 468 del Código Penal dé| siguiente tenor: “También incurrirán en el delito de sedición quienes conformen o hagan parte de grupos guerilleros o de autodefensa cuyo accionar

interfiera con el nomal funcionamiento del orden constitucional y _ legal. En este caso, la pena será la misma prevista para el delito de rebelión. | “Mantendra plena vigencia el numeral 10 del artícilo 3 de la Convención de las Naciones Unidas Contra el Tráfico llícito de Estupefacientes y sustancias Psicotrópicas, suscrito en Viena el 20 de diciembre de 1988 e incorporado a !a Ieg¡s!ac¡on nacional mediante Ley 67 de 1993". | | | Aceptado lo anterior y recordada la doctrina y la jurisprudencia tanto de la “Corte Constitucional como de la Corte Suprema de Justicia que delimitan el delito político y delito común, además de la filosofía que abarca el pretendido proceso de paz del Gobierno Nacional, la Sala dejó en claro uno de los aspectos que debe ser relievado al momento de darse iñterpretación al citado artículo 71 de la Ley 975 de 2005, es el siguiente: — | | | “Por lo tanto, en la aplicación de la norma analizada, debe discemnirse cuidadosamente entre las conductas punibles que en su oportunidad fueron calificadas como concierto para delinquir en la modalidad de conformar grupos armados al margen de la ley y que ante la nueva realidad normativa pueden quedar subsumidas en el delito político de sedición, de aquellas acciones demostrativas de que se está ante un género especial de delincuencia, como por ejemplo, aquellas asociaciones dedicadas a cometer homicidios selectivos o desplazamiento forzado de personas, sobre cuya conformación nada Z Rad. 24.407 Colisión de competencias

República de Colombia Corte Suprema de Justicia justifica que se las pueda considerar como delito político, pues, se reitera, contra las personas como sujetos de derecho universal no puede haber actos que puedan ser legitimados. . ' Además, en la misma decisión se dijo: “Véase enfonces que la propuesta interpretativa que aquí se esgrime no es una posición novedosa en el tratamiento de los casos donde cónverge el delito político y la ejecución de conductas que rebasan su ámbito por parte de miembros de orgamzacrones armadas al margen de la ley.” Por lo tanto, si lo que quiso la Ley 975 de 2005 fue equiparar en un plano de igualdad a los guerilleros y las autodefensas, reconociéndole a estos últimos un status de delincuentes políticos a través de la adición al artículo que tipífica la sedición, todo para contribuir de manera efectiva a la consecución de la paz nacional, su juzgamiento deberá guiarse entonces por las pautas jurisprudenciales esgrimidas para el bando contrario, garantizando así la igualdad en la aplicación de la ley penal. Por lo mismo, una reflexión contraria desconocería el principio de igualdad, pues conllevaría un trato mas benévolo para los autores de crímenes que no clasifican como de naturaleza política, sólo por el hecho de su pertenencia a los grupos de las llamadas autodefensas, lo cual no es admisible ni tiene justificación alguna en la Carta Política. Así las cosas la tipificación contenida en el inciso adicionado al artículo 468 del Código Penal, sólo abarca las situaciones en que los — grupos armados al margen de la ley (llámese guerrilla o autodefensas)

obran con la finalidad de interferir el orden constifucional y legal, atacando exclusivamente la operatividad de los poderes públicos, como por ejemplo, cuando no permitan la realízación de una jornada ? CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. SALA DE CASACIÓN PENAL. Auto del dieciocho de octubre de dos mil cínco. Rad. 24.222 4 ._. + T E Rad. 24.407 Colisión Be competencias 1 | República deColoñ1bia Corte Suprema de Justicia electoral o la presencia de los jueces en un determinado territorio; “ pero nunca cuándo trasciendan esos componamxentos a ataques directos contra las personas inermes, ajenas al conflicto. En tales casos, la pertenencia a grupos armados al margen de la ley cuyas finalidades sean, entre otras, cometer delitos de terrorismo, narcotráfico, secuestro, extorsión, desaparición forzada o conformar escuadrones de la muerte o de sicarios, entre otrás posibles conductas, siguen cobijadas bajo la descripción del artículo 340-2 del Código Penal, como concierto para delinquir, independientemente, por supuesto, de los demás tipos penales que se lleguen a conf igurar en el caso concreto.” Entonces, para cuando se presenten situaciones en las queilá sedición que podría pregonarse se encuentra acompañada de actos d9 barbarie, terrorismo, 'ínfracción la derecho internacional humanitario, narcotráfico, entre otros, ya no ée trata de la sedición de que trata el artícúlo 71 de la Ley 975 de 2005, sino que se cobija bajo el delito de concierto para

delinguir. Al efecto, se concretó: "Es dable concluir, entonces, que la pertenencia a grupos armados al margen de la ley cuyas finalidades sean, entre otras, cometer delitos de terrorismo, narcotráfico, secuestro, extorsión, desaparición forzada,'graves infracciones al derecho internacional humanitario o la conformación de escuadrones de la muerte o sicarios para la comisión de homicidios selectivos, entre otras conductas, siguen configurando el delito de concierto para delinquir, defínido en el artículo 340, inciso segundo del Código Penal.'3 | CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. SALA DE CASACIÓN PENAL, Auto del dIBCIOChO de octubre de dos mil cinco. Rad. 24.312 7 Rad. 24.407 Colisión de competencias

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Corte Suprema de Justicia | Para ilustrar aún más la situación normativa generada por la expedición de la Ley 975 de 2005, luego de referir a los antecedentes parlamentarios - como presupuesto histórico en la confección de la misma, la Sala, igualmente, en pronunciamiento de la misma fecha dijo: -“En este caso, no cabe duda que, en los debates del Congreso, se postuló por los ponentes del proyecto aprobado el propósito de equiparar a delito político el proceder de los “paramilitares”, dándole el carácter de sediciosa a su conducta, criterio que finalmente la mayoría prohijó en las ponencia complementaria para resolver la “apelación del artículo 64 ídem ante el Senado, ahora artículo 71 de la Ley 975 de 2005, pero tal equiparación no es de caracter absoluto,

no fue generalizada a todas las eventualidades del concierto agravado, pues no se hace extensiva a las situaciones en que los grupos al margen de la ley no obran con la finalidad de interferir el orden constitucional y legal. | 5.3. Un análisis necesario para desentrañar el sentido del artículo 71 de la Ley 975 de 2005 debe comprender su examen sistemático de cara a los mandatos constitucionales, los principios rectores de la ley penal sustancial y los artículos 468 y 340 del C. P. (Ley 599 de 2000) y sus normas complementarias, acudiéndose para ello a la jerarquía interpretativa indicada por los principios de especialidad, subsunción y derogatoria expresa y tácita. Del parangón entre los tipos penales de sedición y concierto para delinquir,se obtienen argumentos de apoyo a la decisión que la Sala adopta en esta providencia, dado que la normativa aprobada por el congreso y que se examina en esta providencia es congruente con los principios que estructuran la dogmática de la sedición. Para la consumación de la sedición en los términos previstos en el artículo 468 del C.P., adicionado por el artículo 71 de la Ley 975 de CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. SALA DE CASACIÓN PENAL. Auto del dieciocho de octubre de dos mil cinco. Rad 24.219EZA i + Rad. 24.407 Colisión de competenciasE República de Colombia ! Corte Suprema de Justicia | 20053, se requiere conformar o hacer parte de grupos guerrilleros o de - autodefensa y mediante el empleo de las armas ¡nterfer¡rjo impedir el

libre funcionamiento del orden constitucional en sus aspectos no fundamentales o en el ordenamiento legal vigente, en otras palabras, no pretender el cambio violento del régimen constitucional o legal, ni desconocer al Estado y sus poderes. | En consecuencia, en la sedición las personas se org%nizan para interferir por vía de las armas el orden constitucional o legal. -El concierto para delinquir previsto en el artículo 340 de la Ley 599 de 2000 alude a varias modalidades, debiéndose hacer referencia _ concreta a la que concita la colisión que se resuelve, esto es, la de organizar, promover, armar o financiar grupos armados al margen de la ley, ilicitud comprendida en las legislaciones citadas en el párrafo anterior y que en la Ley 599 de 2000 corresponde al artículo 340-2, La conducttaal y como está prevista en el artículo 340—2 ídem, debe ejecutarla un colectivo criminal para organizar, promover, armar o financiar grupos armados al margen de la ley, cualquiera sea el motivo que los reúna en la empresa criminal. Así por ejemplo, a esta descripción típica correspondería el procederde las “autodefensas” que interfieran el orden constitucional o legal ih'citamente, como incidir en la postulación de una persona a una corporación pública o cargo de elección a nivel local, o disputar ilegalmente a la autoridad militar o de policía su competencia para restablecer o mantener el orden y la seguridad en un terriforio, como cuando combaten a quienes agreden al Estado para derrocar al gobierno o modificar sustancialmente el régimen constitucional, o compartir cí:on el grupo

armado información para interferir la acción de las autoridades de policía o milifares, por citar algunos ejemplos, y, también, corresponde a dicha ilicitud la conformación de grupos ¡que obraran por motivos diferentes, diversos a los políticos, que nó tengan por objeto interferir el monopolio del Estado en lo relacionado con el régimen constitucional y legal, como por ejemplo las bandas de sicarios. o los. que convienen la comisión de delitos atroces, de 74 Rad. 24.407 Colisión de competencias República de Colombia Corte Suprema de Justicia — narcotráfico, Ienriquec¡m¡énto ilícito o violaciones al D.H o D.L.H., entre otros. Resulta de interés primordial para el Estado, para su seguridad y el restablecimiento de la paz, así como para la reincorporación a la civilidad de grupos armados, diferenciar entre quienes obran de consuno para interferir el régimen constitucional o legal vigente, de quienes se conciertan para operar como grupos armados para cometer delitos de terrorismo, narcotráfico, secuestro, extorsión, conformar escuadrones de la muerte, o de sicarios, delitos atroces, enriquecimiento ilícito, violaciones al D.H y D.I.H. Los primeros tienen fines políticos, en tanto que éstos últimos carecen de ese propósito, sin embargo, ambas modalidades delictivas estaban consagradas en el artículo 340 del CP | En virtud del artículo 71 de la Ley 975 de 2005 se escinde la modalidad política que estaba inmersa en la descripción del artículo 340 del C. P., para darle tratamiento de sedición a las acciones que

impiden” el libre funcionamiento del orden constitucional en sus aspectos no fundamentales o al ordenamiento legal vigente y, en los demás casos, las organizaciones armadas cuyos motivos sean de orden diferente al acabado de señalar, persiste la adecuac¡on típica como concierto para delinquir agravado. La finalidad descrita en el artículo 71 de la Ley 975 de 2005 para la modalidad delictiva a que se viene haciendo referencia es específica, para organizar, promover, armar o financiar grupos armados al margen de la ley y siempre que el acuerdo sea para interferir el régimen constitucional o legal, pues como lo subrayó la ponencia complementaria citada en esta providencia, en los tiempos que corren, “no existe en la práctica razón alguna que permita mantener esa diferenciación” en el tratamiento punitivo para los miembros de la guerrilla' y de las autodefensas, cuando su obrar se enmarca en el campo de la citada interferencia constitucional o legal. De ahí que el legislador, para zanjar discrepancias en tomo a la tipicidad del comportamiento se refirió a la guerilla y a las autodefensas como sujetos activos calificados de dicho comportamiento. 1 'Q/' Rad. 24.407 ColisiónW de competencias' i República de Colombia Corte Suprema de Justicia — En el sentido señalado hay que admitir que.se ha dado una subrogación parcial, pues el artículo 71 de la Ley '975 de 2005 - reacomodó la tipicidad del concierto para delinquir agravado a que se . ha hecho referencia, en la modalidad casuística citada, enriquecida en sus elementos, de organizar, promover, armar o financiar grupos

armados al margen de la ley, si el acuerdo es para: interferir el régimen constitucional o legal, para llevarla a otro precepto, que por su especificidad comprende mejor la citada conducta, la que más que agredir la seguridad pública bajo la forma de concierto para delinquir ocasiona lesión al bien jurídico protegido en el Título XX VII, Capítulo — Único del Libro Segundo del Código Penal, bajo la denominación de “De los Delitos contra el Régimen Constitucional y_Lega!”.; 5.4. La finalidad de la Ley 975 de 2005 es la "de facilitar los procesos de paz y la reincorporación individual o colectiva a la vida civil de miembros de grupos armados al margen de la ley”. ¡ La aplicación textual debe ceder si conduce a fines contrarios a los valores a proteger, a los objetivos contemporáneos, situación que no se presenta en este caso. Aplicados los test de ponderac!ión concreta y razonabilidad al artículo 71 de la Ley 975 de 2005, surge igualmente la conclusión de que su descripción reubicó el concierto para organizar, promover, armar o financiar grupos Warmados al margen de la ley, cuando sus actos están encaminados a interferir el régimen constitucional o legal, bajo la protección del bien jurídico de los “Delitos contra el Régimen Constitucional y Legal”, de que trata el Libro lI, Título XVIII, Capítulo único del C.P. | 5.5. La aplicación de todos los criterios de interpretación al artículo 7 de la Ley 975 de 2005 conducen indiscutiblemente a la subrogación parcial que con esta disposición se hizo de la modalidad específica del concierto para delinquir de grupos armados al margen de la ley

para interferir el orden constitucional y legal vigente para asumirlo como sedición, pero sólo respecto de las conductas| que pueda predicarse dicha finalidad, pues en ausencia de ese propósito, la conducta se mantendrá en el ámbito del concierto para delinquir agravado y concurrirá con los demás tipos penales en donde sea adecuable la conducta.” | 10 Rad. 24.407 Colisión de competencias República de Colombia Corte Suprema de Justicia “ Por último, de una de las varias decisiones de esta Corporación señaladas anteriórmeñte5, se desprende que cuando la actuación procesal se “encuentre ante un juzgado penal del circuito especializado ad portas de prbferir el fallo que corresponda, es decir que se encuentre a punto de 'dictarsej'la_ sentencia bien sea por virtud de que se haya celebrado audiencia de aceptaéión de cargos con mi_ras-a sentencia anticipada o donde se haya terminado la audiencia pública de juzgamiento, con anterioridad a la entrada en vigor de la Ley 975 de 2005, debe el funcionario proferir la respectiva sentencia como quiera que su competéncia queda prorrogada, dejandose en claro que para los casos en que así se proceda no se excluye la aplicación del principio de favorabilidad que se advierta en el evento de que sólo concurra el delito de sedición de que tráta el artículo 71 de la Ley 975 de 2005. Al respecto se consignó en la misma determinación: “Ahora bien: en este caso es imprescindible determinar la adecuación típica en la medida en que de ella depende la competencia pero tal dificultad puede ser salvada por el juzgador a quien le fueron

remitidas inicialmente las diligencias, quien en aplicación del principio - de favorabilidad cuenta con la prerrogafiva de variar la calificación jurídica provisional de los hechos, imputada en la resolución de situación jurídica, siempre.y cuando disponga de los elementos de juicio necesarios, posición que puede asumir según criterio expresado sobre el mismo punto por la Corte en los siguiente términos: ' 5 CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. SALA DE CASACIÓN PENAL. Auto del dieciocho de octubre de dos mil cinco. Rad. 24.312 . , ; . Rad. 24.407 Colisión de competencias

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República de Colombia Corte Suprema de Justicia | J “10. Frente al fenómeno de la sucesión de leyes en el tiempo, si la conducta sigue siendo delito en la nueva -Iegi$¡ación, pero cambia el nomen ¡uris, no es necesario variar la calificación, pues ésta sólo puede serlo cuando se incurrió en error al proferir el pliego de cargos, o por prueba sobreviniente, y aquí la calificación dada fue correcta, al tenor de la ley entonces vigente, sino que, simplemente, la adecuación típica del comportamiento se modificó en la nueva ley. — — Por lo tanto, ninguna afectación habría al principio - de —. congruencia, a la estructura del proceso o al'derecho de defensa, si la conducta se calificó, en la resolución de acusación, con la denominación jurídica de la anterior legislación y la sentencia se dicia con la dFla nueva normatividad, desde luego que respetando el principio de favorabilidad. "5 Además, se hace necesario anotar que se debatió en Sala si la ley 975 de

2005 podfía contrariar principios de justicia y del derechcia penal con incidencia negativa en la constitucionalidad de sus disposiciones, pero mayoritáríamente se desechó tal hipótesis con fundamento en los siguientes planteamientos: No obstante que el artículo 4% de la Carta Política permite inaplicar aquellas disposiciones que se ofrezcan incompatibles con el Estatuto Superior, para ello se requiere de la abierta y ostensible contradicción de sus reglas con las superiores7, de modo que la presunción de CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Arto de colisión de competencias del 14 de febrero de 2002, radiación No. 18.457. 7 Cf, Corte Constitucional, sentencia T 1290 de 2000, en la cual se expresó que “el antagonismo entre los dos extremos de la proposición ha de ser tan ostensible que salte a la vista del intérprete, haciendo superfina cualquier elaboración jurídica que busque establecer o demostrar que existe. De lo cual $e conchuye que, en . 12 ú Rad. 24.407 Colisión de competencias República de Colombia Corte Suprema de Justicia constitucionalidad que las ampara quede desvirtuada, pudiendo el funcionario judicial, cuando eso ocurre, preferir las normas constitucionales sobre las de inferior jerarquía, con efectos inter partes y en relación con las personas involucradas en un conflicto específico, sin que pueda exceder . ese preciso marco jurídico $, pues lo contrario implicaría invadir la esfera de competencia de la Corte Constitucional encargada de definir por vía

general y con efectos erga omnes el ajuste de un precepto a la Constitución. . Ahora, tratándíose de una ley sui generis, que regula un tema muy puntual en materia de penas en el contexto de una justicia trancisional, la Corte no encuentra establecida esa abierta y evidente contradicción entre los preceptos en ella contenidos y el Orden Superior, como condición indispensable para realizar el juicio de constitucionalidad que un mecanismo excepcional como el control difuso requiere, lo cúal además en modo algunol a puede autorizar para hacerlo acudiendo a criterios de conveniencia. Esta postura, no es, desde luego, novedosa, pues tal ha sido el criterio de la Sala en torno al tema, al precisar que presupuesto neceéario para dar lugar a tan especial recurso en guarda de los Preceptos Superiores, es que: | “el quebranto objetivo de la norma constitucional sea de tal forma flagrante o manifiesto que no permita la mínima interpretación en contrario y, por ende, no se requiera de sofisticados argumentos para tales casos, Si no hay una oposición flagrante con los mandatos de la Carta, habrá de estarse a lo que resuelva con efectos erga ommes el juez de constitucionalidad, según las reglas expuestas. ” $ Corte Constirucional, sentencias C 600 de 1998 y T-1290 de 2000, 13 Rad. 24.407 Colisión de compétencia& 4 | República de Colombia o ] Corte Suprema de Justicia . sustentarla; lo que de suyo destegítima al juez colisionante a hacer un pronunciamiento propio de la jurisdicción facultada para ello como lo

  • es la Constitucional, por tratarse de una ley expedida por el Congreso de la República en ejercicio de las facultades constitucionales”

(resaltado fuera de texto) Ademas, en dicho pronunciamiento la Sala concluyó, qufe en tales | - circunstancias, como aquí ocurre, resulta “inconveniente adelantarse a la decisión de la autoridad con atribución constitucional para juzgar la inexequibilidad de la comentada disposición.” ! De otra parte, el valor justicia y los principios de igualdad y proporcionalidad, en orden a juzgar la constitucionalidad de una norma, no pueden estudiarse tal como si se tratara de una ley ordinaria, sino tomando en cuenta las singularidades de la que ahora se analiza, expe%dida con la finalidad de resolver la tensión que en este caso surge entre |0%5 conceptos de paz y justicia, que son también fundamentos del Estadó, y de los compromisos internacionales adquiridos por Colombia. | | Por lo mismo, la vinculación entre política y derecho alcanza un1nível mayor al que de ordinario se presenta en la legislación común, en la cual, por ejemplo, la proporcionalidad de la respuesta estatal y la simetría con la agresión a bienes jurídicos, responde a la gravedad del injustojy grado de culpabilidad, mientras que, tratándose de una ley especial,; como aquí sucede, se sujetan a otros valores, según se indicó. 9 Autó del 18 de junio de 2002, colisión de competencias, radicado 19516, Cfr, en el mismo sentido, auto del 2 de julio de 2007, radicado 19517. J— 14

Rad. 24.407 Colisión de competencias República de Colombia Corte Suprema de Justicia Lo anterior, se insiste, sin perjuicio del criterio de la Sala puede en cuanto a la conveniencia o inconveniencia de las disposiciones contenidas en la ley de justicia y paz, lo cual es, por supuesto, irrelevante para efectos de adoptar decisiones del tipo de aquella a que se alude en párrafos precedentes | No obstante las consideraciones anteriores, conviene aclarar que un sector de la Sala encontró precisamente esa ostensible contradicción entre la norma superior y la legal, respecto del artículo 70 de la ley de justicia y paz, fundamentalmente por violación al principio de la unidad de materia. 4.- En conclusión: Recontados los anteriores pronunciamientos, se pueden advertir las siguientes situaciones: 4.1.- Cuando el asunto está asociado a estos comportamientos que no se quedan en la simple sedición del artículo 71 de la Ley 975 de 2005, es decir no son simples actos de interferencia del orden constitucional y legal vigente, sino que se vinculani a actos de terrorismo, narcotráfico, secuestro, extorsión, conformación de escuadrones de la muerte, o de sicarios, delitos atroces, enriquecimiento ilícito, violaciones al D.H y D.I.H., por ejemplo, la competencia radica en todo caso en los jueces penales del circuito especializados, pues el concierto para delinquir, que sería el predicable por tipicidad, hace prevalecer su competencia. — Rad. 24.407 Colisión de competencias d República de Colombia Corte Suprema de Justicia

-.4.2.- Cuando el delito de concierto para delinquir quede absolutamente subsumido en el delito de sedición consagrado en el artículo71 de la Ley 975 de 2005, dada la realidad fáctica de la acusación y de los hechos, en - tanto que la conducta por la que se atusa solamente compromete el hecho de pertenecer a las autodefensas y por esa condición se le procesa, se aplica el artículo 71 de la Ley 975 de 2005 y, por ende, la c0_mpetencía seencuentra en el juez penal del circuito común. Pero esta regla tiene una excepóíón, y es cuando la actuación procesal se encuentre ante unljuzgado penal del circuito especializado ad portas de proferir el fallo que corresponda, es deci'r que se encuentre a punto de . dictarse la sentencia bíen sea por virtud de que se haya celebrado audiencia de aceptación de cargos con miras a sentencia anticipada o donde se haya iniciado la audiencia públicade juzgamiento con anterioridad a la entrada en vigor de la Ley 975 de 2005, caso en el cual debe el juez peñaldel circuito especializado proferir la respectiva sentencia como quiera que su competencia queda prorrogada, dejándose en claro que para los casos en que así se proceda no se excluye la aplicación del principio de favorabilidad - que se advierta en el evento de que sólo concurra el delito de sedición de que trata el articulo 71 de la Ley 975 de 2005. .. 5.- Solución al caso concreto. En el evento que ahora se somete a consideración de la Sala, teniéndose en cuenta que la resolución de acusación proferida por la Fiscalía se hizo por el

delito de concierto para delinquir, pero que el mismo no se encuentra 16 4 Rad. 24.407 Colisión de competencias República de Cotombia Corte Suprema de Justicia asociado a actividades tales como actos de terrorismo, narcotráfico, secuestro, extorsión, conformación de escuadrones de la muerte, o de sicarios, delitos atroces, enriquecimiento ilicito, violaciones al D.H y D.I.H, entre otros, debe entregarse al juez común. Por ende, la competencia queda en el Juzgado Promiscuo del Ciróuito de Monterrey (Casanare). En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICI¡A, SALA DE CASACIÓN PENAL, RESUELVE 1.- DECLARAR que la competencia para conocer del presente proceso adelantado contra JAIRO MELGAREJO CASTRO le corresponde al | Juzgado Penal del Circuito de Monterrey (Casanare). | Por lo tanto, remitasele el expediente. 2.- Por Secretaría de la Sala, infórmese lo decidido al Juzgado Penal del Circuito Especializado de Yopal. Contra esta decisión no procede ningún recurso. Comuníquese y cúmplase. 17 Rad. 24.407 Colisión de corf1petencias' . , áebública de Cólombía TC N EA al Corte Suprema de Justicia

MARINA PULID

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