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DEJUSTICIA - Constitución, democracia y derechos

DEJUSTICIA

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Título
DEJUSTICIA - Constitución, democracia y derechos
Autor
DEJUSTICIA
Categoría
Doctrina
Área del derecho
Constitucional
Año

Constitución, democracia Y derechos Textos escogidos de Juan Fernando Jaramillo Pérez Colección Dejusticia ConstituCión, demoCraCia y dereChos TEXTOS ESCOGIDOS DE JUAN FERNANDO JARAMILLO PÉREZ Constitución, democracia y derechos Textos escogidos de Juan Fernando Jaramillo Pérez Juan Fernando Jaramillo Pérez. Edición a cargo de: Mauricio García Villegas, Andrés Abel Rodríguez Villabona, Rodrigo Uprimny Yepes, Diana Isabel Güiza Gómez Constitución, democracia y derechos Bogotá: Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad, Dejusticia, 2016 568 p; 15 x 24 cm (Colección Dejusticia) ISBN 978-958-59496-0-7 versión digital 978-958-59192-9-7 versión impresa

1. Colombia 2. Organización Electoral Latinoamericana 3. Régimen político

4. Constitución 1991 5. Derechos civiles 6. Tutela 7. Derechos Humanos

8. Sistema Interamericano de Derechos Humanos 9. Cárceles 10. Historia del

Derecho ISBN 978-958-59496-0-7 versión digital 978-958-59192-9-7 versión impresa Preparación editorial Marta Rojas Revisión de textos María José Díaz Granados M. Cubierta Alejandro Ospina Impresión Ediciones Antropos Primera edición Bogotá, D.C., abril de 2016 Este texto puede ser descargado gratuitamente en http://www.dejusticia.org Creative Commons Licence 2.5 Atribución – No comercial – Compartir igual

Dejusticia, 2016 Carrera 24 Nº 34-61, Bogotá D. C.

Teléfono: 608 3605

www.dejusticia.org Para esta publicación hemos decidido respetar el estilo de escritura que Juan utilizó en sus textos. Ello con el fin de reflejar de manera fiel, en la medida de lo posible, el pensamiento y trabajo intelectual de Juan. Es por eso que cada artículo sigue el sistema de citación y el manejo de fuentes de información en el que fue escrito. Hemos realizado, excepcionalmente, algunas actualizaciones de la escritura de los textos en cuanto a reglas ortográficas y de puntuación, para facilitar la actual lectura de los documentos. Así pues, recomendamos al lector revisar cada artículo teniendo presente que son textos autónomos, elaborados en un contexto específico y que la presente publicación no constituye un libro unificado sino una compilación de distintos documentos. Contenido Introducción 10

PARTE 1.

LA CONSTITUCIÓN

EN PERSPECTIVA HISTÓRICA Capítulo 1.1 La Constitución de 1991: un análisis de sus aportes desde una perspectiva histórica 28 Capítulo 1.2 La Constitución de 1991 en Colombia: la revolución de los derechos 62 Capítulo 1.3 La Constitución de 1991 y la paz. Un balance después de 12 años de vigencia 86

PARTE 2.

SISTEMAS ELECTORALES COMPARADOS Capítulo 2.1 El régimen electoral colombiano y sus posibles reformas 118 Capítulo 2.2 La reforma de la organización electoral colombiana 134 Capítulo 2.3 Los órganos electorales supremos 168

Capítulo 2.4 La reelección presidencial inmediata en Colombia 238

PARTE 3.

JUSTICIA CONSTITUCIONAL Y DERECHOS FUNDAMENTALES Capítulo 3.1 La ejecución interna de las decisiones de los órganos internacionales de protección de los derechos humanos. El caso colombiano 260 Juan Fernando Jaramillo, Luis Manuel Castro Novoa Capítulo 3.2 La libertad de información en la jurisprudencia colombiana: una perspectiva analítica y comparada 326 Rodrigo Uprimny, Catalina Botero, Juan Fernando Jaramillo Capítulo 3.3 Intervención judicial en cárceles 436 Juan Fernando Jaramillo, Rodrigo Uprimny Diana Guarnizo Capítulo 3.4 Una visión panorámica: el conflicto de las altas cortes colombianas en torno a la tutela contra sentencias 478 Catalina Botero Marino, Juan Fernando Jaramillo

PARTE 4.

DEBATES Y COMBATES Capítulo 4.1 Hablemos de reforma agraria (Nada por aquí nada por allá) 532 Capítulo 4.2 El vulnerable poder electoral colombiano 540 Capítulo 4.3 Para no repetir el horror 544 Capítulo 4.4 La lucha contra el latifundio 548 Capítulo 4.5 La identidad latinoamericana 552 Capítulo 4.6 Los retos de Colombia como país minero 556 Capítulo 4.7 ¿Qué hacer con la reelección presidencial inmediata? 560 Capítulo 4.8 La reforma al fuero penal militar 564 Juan Fernando Jaramillo Pérez Juan, amigo y fundador de Dejusticia, murió el 12 de abril de 2012. Doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Heildelberg, en Alemania; magíster en Administración Pública de la Escuela Superior de Administración Pública de Speyer, Alemania, y abogado de la Universidad Externado de Colombia, con diplomas y cursos de especialización en el extranjero sobre derechos humanos y derecho constitucional. Estuvo dedicado al servicio público en entidades como la Corte Constitucional, la Defensoría del Pueblo y la Universidad Nacional de Colombia, y a la investigación sobre temas electorales, derechos humanos y derecho constitucional. Fue miembro fundador del Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad - Dejusticia. Hasta marzo de 2010 ocupó el cargo de magistrado auxiliar de la Corte Constitucional, después de haber trabajado en la Defensoría del Pueblo durante tres años, donde desempeñó los cargos de defensor del pueblo delegado para Asuntos Constitucionales y Legales y defensor del pueblo delegado para el seguimiento de las Políticas Públicas en Derechos Humanos. Estuvo también dedicado a la docencia, especialmente en la Universidad Nacional de Colombia. Asimismo, fue conferencista y catedrático invitado en universidades y centros de estudios de otros países. Fue autor y coautor de libros y artículos publicados a nivel nacional e internacional sobre asuntos electorales, derecho constitucional y derechos humanos. VOLVER A TABLA DE CONTENIDO introducción 11 nóiccudortnI La muerte de Juan Fernando Jaramillo Pérez, hace ya cuatro años, dejó un profundo vacío en la academia jurídica colombiana, para no hablar, claro está, de la inmensa pérdida que este doloroso hecho ha sido para sus familiares, sus amigos y sus alumnos. Para el

mundo académico, la muerte de Juan entrañó, además, la interrupción de una obra que había venido madurando desde hacía muchos años y que estaba en el momento ideal para dar sus mejores frutos. En los últimos años de su vida, Juan venía cavilando una serie de ideas sobre el derecho y su relación con la sociedad, la historia y el poder político en Colombia y América Latina. Justamente por eso, para ordenar esas ideas y plasmarlas en el papel, Juan había tomado la decisión de terminar su trabajo en la Corte Constitucional y dedicarse a la labor docente e investigativa en la Universidad Nacional de Colombia y en el Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad – Dejusticia. Por esa época, Juan había iniciado la tarea de sistematizar y divulgar todo su pensamiento constitucional, lo que no había realizado antes por su pudor para publicar sus ideas luego de una seria y consciente revisión individual y colectiva de las mismas. Desgraciadamente, la muerte llegó en el mejor momento de su vida intelectual y nos arrebató la valiosa oportunidad de conocer temas muy avanzados en su reflexión. Por ello, en esta edición queremos rescatar los textos que alcanzó a publicar y así darles mayor difusión en la comunidad acadé- mica contemporánea. El pensamiento de Juan Jaramillo gira alrededor del derecho constitucional. Pero la perspectiva con la cual abordaba este tema no era disciplinaria, sino abierta a todos los saberes sociales, sobre todo a la historia, a la sociología y a la ciencia política. Su obra no se reduce a las relaciones que el derecho constitucional mantiene con cada uno de estos tres ámbitos. Por el contrario, en sus textos se aprecia un interés

marcado por comprender las Constituciones en toda su complejidad, desde un enfoque social, histórico y político, bajo el entendido de que ninguno de estos podía dar suficientes luces sin tener en cuenta sus 12 zemóG aziüG lebasI anaiD ,sepeY ynmirpU ogirdoR ,anoballiV zeugírdoR lebA sérdnA ,sagelliV aícraG oiciruaM relaciones con los demás. Juan conocía bien los secretos de la técnica jurídica y las discusiones más precisas de la dogmática no le eran extrañas; sin embargo, sabía muy bien que ese conocimiento no era suficiente para entender cabalmente los fenómenos jurídicos, y que el estudio de la relación entre el derecho y la sociedad, con todos sus problemas y sus desafíos, era una condición indispensable para comprender, interpretar y proponer soluciones a los problemas sociales. No solo eso, Juan sabía además que las constituciones y, en general, las instituciones jurídicas, no podían tampoco ser entendidas e interpretadas adecuadamente si no se analizaban a través del tiempo, es decir, si no se conocía la historia social y política de los pueblos, tanto de los latinoamericanos como los de Europa y Estados Unidos, en donde tuvieron origen buena parte de esas instituciones y esas normas. El carácter interdisciplinario de la obra de Juan Jaramillo se constata igualmente por el hecho de abordar diversos tipos de cuestiones. Sus trabajos pueden ser clasificados alrededor de tres temas centrales, entre los cuales existen múltiples relaciones: i) el estudio de la Constitución colombiana, pero situándola en su contexto histórico; ii) el análisis de los sistemas electorales comparados, con énfasis en el caso colombiano; y iii) el análisis de la justicia constitucional y su relación con derechos fundamentales. En estos tres campos, Juan publicó importantes artículos científicos en libros y revistas especializadas, que representan aportes académicos notables, algunos de los cuales hemos reunido en este libro. El primer tema responde a la idea que Juan siempre tuvo de que el derecho constitucional no se podía entender bien —mucho menos explicar bien a los estudiantes y a los lectores—, si no se tenía una perspectiva política, histórica y comparada sobre las constituciones de América Latina. Por eso, su objetivo en clase y en sus escritos era abordar los elementos fundamentales de la teoría de la constitución y del Estado en el marco de los procesos histórico-políticos de su creación, evolución y crisis. Así pues, las constituciones latinoamericanas, en general, y la Constitución colombiana de 1991, en particular, no eran para Juan un producto único, que se podía analizar e interpretar exclusivamente a partir de sus propios textos. Al contrario, analizar la trayectoria constitucional de nuestros países supone, además del estudio de sus textos, la comprensión de nuestra historia política y de los conflictos que la atraviesan. Ello implica también estudiar las raíces foráneas de nuestras constituciones en Europa y Estados Unidos y sus peculiaridades frente a los modelos extranjeros. Por tanto, para Juan la Constitución era una especie de punto culminante de las luchas polí-

ticas y sociales y del papel que esas ideas jugaron en aquellas luchas. Como él mismo lo decía, en uno de los artículos reproducidos en este 13 nóiccudortnI libro, no es posible dejar de lado el análisis de “la trayectoria constitucional de los países latinoamericanos desde la perspectiva de nuestras propias historias y de los conflictos que las caracterizan”. Y agregaba que esto supone “aceptar la importancia de pensar en una teoría de la constitución adecuada para nuestros países. Ello no significa, de ninguna manera, desconocer la trascendencia de la teoría general de la constitución que tradicionalmente se estudia en nuestras universidades, basada fundamentalmente en las experiencias inglesa, francesa y norteamericana”.1 En ese sentido, para Juan, el análisis de los textos constitucionales del hemisferio también implica mostrar las complejidades de la transferencia y apropiación de textos constitucionales extranjeros en nuestro medio, mirar las circunstancias particulares en las cuales esos textos se aplican, estudiar las tensiones políticas que subyacen a la interpretación constitucional, entender la jurisprudencia en perspectiva comparada, en últimas, mirar el presente sin perder de vista el pasado y sin desatender el futuro. De la producción académica de Juan Jaramillo en este primer eje temático,2 el presente libro recoge tres textos: i) “La Constitución de 1991: un análisis de sus aportes desde una perspectiva histórica”; ii) “La Constitución de 1991 en Colombia: la revolución de los derechos”; y iii) “La Constitución de 1991 y la paz. Un balance después de 12 años

de vigencia”. El primero de estos textos tiene un doble propósito: de una parte, ubicar la Constitución de 1991 dentro de la trayectoria constitucional latinoamericana y colombiana, a partir del análisis del contexto histórico, político y social de los países hispanoamericanos después del periodo colonial español, así como los debates y problemas que estos han enfrentado; y, de otro lado, hacer una evaluación histórica de la Constitución de 1991 respecto a su capacidad para responder a problemas comunes a la sociedad colombiana y latinoamericana, tales como 1 Ver en la p. 30. 2 Las publicaciones más importantes de Juan Fernando Jaramillo en esta materia son las siguientes: “La Constitución de 1991: un análisis de sus aportes desde una perspectiva histórica”, en Revista Pensamiento Jurídico, núm. 20, 2007, pp. 61-90; “La Constitución de 1991 y la paz. Un balance después de 12 años de vigencia”, en Linda Helfrich y Sabine Kurtenbach (eds.), Colombia: caminos para salir de la violencia. Madrid, Frankfurt: Iberoamericana, Vervuert, 2006, pp. 233-265; “Poderes políticos y constituciones en Colombia”, en Miguel Ángel Herrera (ed.), Modernidades, nueva Constitución y poderes constituyentes. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 2003, pp. 28-34; “Colombia: el largo camino hacia la renovación política” (coautor), en Fernando Tuesta (ed.), Sistemas electorales en la región andina (mecanismos, efectos y reformas). Bogotá: Parlamento Andino, 1999, pp. 43-64. 14 zemóG

aziüG lebasI anaiD ,sepeY ynmirpU ogirdoR ,anoballiV zeugírdoR lebA sérdnA ,sagelliV aícraG oiciruaM el autoritarismo, la intolerancia religiosa, la discriminación étnica y racial, y los límites a la participación política de los ciudadanos. Sobre este último aspecto, el texto concluye que la Constitución de 1991 no ha logrado resolver los problemas estructurales de Colombia ni ha creado las condiciones necesarias para asegurar la paz. Contrario a lo esperado, luego de su promulgación el conflicto armado se ha degradado, las condiciones de distribución de la riqueza continúan siendo profundamente inequitativas, la democracia no se ha fortalecido en sus dimensiones representativa ni participativa (muestra de ello es el fenómeno de la “parapolítica”), al tiempo que su implementación mostró que existen problemas con el diseño de algunas instituciones. Sin embargo, Juan hace un llamado a la esperanza y a la defensa del pacto social plasmado en la Constitución de 1991. A pesar de sus limitaciones, la Constitución puede leerse como una conquista ciudadana pues ha logrado importantes transformaciones. Entre ellas, el aseguramiento constitucional de los derechos y las libertades de las personas, la inclusión de sectores de la sociedad colombiana históricamente discriminados como son las mujeres, los indígenas y los afrodescendientes, y el diseño de un sistema democrático con mayor participación ciudadana. Así, en opinión de Juan Jaramillo, la Constitución “constituye un requisito indispensable para poder” alcanzar la paz y, por eso, es

necesario defender sus contenidos nucleares. Juan sigue esta misma línea de reflexión en “La Constitución de 1991 en Colombia: la revolución de los derechos”. Allí afirma que la Constitución de 1991 “puso los derechos de las personas en el centro de las obligaciones del Estado” y, en tal medida, constituye una verdadera revolución en la garantía de dichos derechos. Esto se evidencia en los planos jurídico, social y político. En el primero, por el amplio catálogo de derechos y la consagración constitucional de diferentes acciones para garantizarlos —entre ellas, la más importante es la acción de tutela—, así como por la creación de la Corte Constitucional, institución que tiene por fin defender la Constitución y proteger los derechos fundamentales. Por su parte, en los planos social y político, la revolución se evidencia en el proceso de constitucionalización del derecho, en tanto que la Constitución de 1991 se convirtió en un referente obligado para los actores políticos y sociales, lo cual se constata en la apropiación del discurso de derechos y en el uso de las respectivas herramientas jurídicas por parte del “ciudadano de a pie”. Los efectos de la Constitución de 1991 en la defensa de los derechos humanos responden, en cierta medida, a las particularidades de la historia político-social colombiana frente a la de Latinoamérica en general. A diferencia del trabajo anterior, en este artículo Juan busca mostrar las especificidades de la trayectoria constitucional en Colombia. En 15 nóiccudortnI ese sentido, destaca que en el país las dictaduras militares han sido la excepción, las fuerza militares han estado subordinadas a la autoridades civiles, y la independencia judicial y la libertad de prensa han sido

una importante tradición. Pero, al mismo tiempo, resalta que la vida republicana en Colombia ha estado marcada por la violencia política, la cual comprende desde las ocho guerras civiles nacionales del siglo XIX hasta el conflicto armado en su versión contemporánea, pasando por la Violencia de mediados del siglo pasado. Con todo, Juan Jaramillo sostiene que dicha revolución de los derechos de la Constitución de 1991 ha tenido límites en la efectiva protección de los mismos para todos los colombianos, debido a las profundas contradicciones y paradojas del sistema político en nuestro país. Factores como la violencia política, la débil presencia institucional del Estado en todo el territorio colombiano, la inequidad en la distribución de la riqueza, las reformas políticas neoliberales por parte del Poder Ejecutivo y la crisis de legitimidad del sistema democrático, entre otros, han propiciado la violación masiva de derechos humanos, en lugar de propender por su garantía. Así, para muchas personas en el país, los derechos aún son una mera esperanza, no una realidad. Por tanto, Juan insiste en que “en Colombia la lucha por el derecho no termina en el momento de expedición de una ley o de una sentencia, sino que se extiende hasta lograr el cumplimiento real de sus mandatos”.3 Por último, en “La Constitución de 1991 y la paz. Un balance después de 12 años de vigencia”, Juan Jaramillo pretende evaluar los resultados de la Constitución de 1991 durante la primera década de su promulgación, especialmente, sus logros en la construcción de la paz. En este aspecto, sigue el mismo propósito del primer texto al que hicimos referencia. Pero, a diferencia de aquel, en este artículo Juan analiza el texto constitucional con mayor énfasis en las etapas preconstituyente, constituyente y posconstituyente, que en el estudio comparado con la trayectoria constitucional de América Latina. En este artículo, de nuevo se resaltan los importantes avances de la Constitución de 1991 en la defensa de los derechos humanos, la inclusión de sectores históricamente marginados y la construcción de un nuevo orden democrático más participativo. Igualmente, el autor destaca que esas conquistas obtenidas a partir del texto constitucional implican un decidido compromiso ciudadano por la defensa de sus postulados, pues los logros alcanzados “son elementos fundamentales para poder acceder a [la paz]”.4 3 Ver en la p. 81. 4 Ver en la p. 112. 16 zemóG aziüG lebasI anaiD ,sepeY ynmirpU ogirdoR ,anoballiV zeugírdoR lebA sérdnA ,sagelliV aícraG oiciruaM No obstante, Juan enfatiza que no se puede desconocer la necesidad de introducir algunas reformas institucionales y sociales y, en relación con este punto, se pregunta cuál debería ser el papel de la reforma constitucional dentro de un eventual proceso de paz. Para responder este interrogante, previamente sugiere diferenciar e independizar la agenda de reforma constitucional de la dinámica de los acuerdos de paz. Esto por diversas razones y especialmente por dos: primero, porque si hay cierto consenso sobre los aspectos que deberían reformarse en la Constitución, ello no debería supeditarse a un futuro acuerdo

de paz; y segundo, porque los elementos que hacen parte del corazón de la Constitución —como la fórmula del Estado social y democrático de derecho, el principio del pluralismo, las instituciones y acciones para la garantía de los derechos fundamentales—, que deben defenderse a toda costa, no deberían ser objeto de negociación en un eventual proceso de paz. Por consiguiente, el ámbito de reforma constitucional, en el marco de eventuales acuerdos de paz, debe restringirse a tres puntos, los que pueden discutirse en espacios de reforma diferentes a una Asamblea Nacional Constituyente. Estos puntos son: i) el fortalecimiento de la protección constitucional de los derechos sociales, económicos y culturales; ii) la reforma del diseño de algunas instituciones; y iii) el ajuste del modelo democrático para asegurar la participación política de los grupos guerrilleros, supeditado a la garantía de los derechos de las víctimas de crímenes de guerra o de lesa humanidad. El segundo gran tema de la obra de Juan es el estudio comparado de los sistemas electorales,5 el cual desarrolló desde su tesis doctoral en 5 Los trabajos de Juan Jaramillo más destacados sobre esta temática son: “Colombia”, en KAS Democracy Report 2009. Parties and Democracy, vol. II.

Berlín: Konrad-Adenauer-Stiftung e.V., 2009, pp. 193 y ss.; “La reforma de la organización electoral colombiana”, Revista Elecciones, vol. 7, núm. 8, Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Lima, 2008, pp. 195-233; “Los órganos electorales supremos”, en Dieter Nohlen, Daniel Zovatto, Jesús Orozco y José Thompson (comps.), Tratado de derecho electoral comparado de América Latina.

México: Fondo de Cultura Económica, 2007, pp. 371-436; “Elecciones en Colombia: en contravía de la tendencia regional”, Nueva Sociedad, Buenos Aires: Fundación Friedrich-Ebert, 2006, pp. 89-98 (publicado en alemán en el número especial titulado Lateinamerika hat die Wahl. Von Neoliberalismus zur Neuen Linken); “Los Tribunales Electorales en Latinoamérica. Un estudio comparativo”, Revista Elecciones, núm. 4. Lima: Oficina Nacional de Procesos ElectoralesONPE, 2004, pp. 169-229; “La reelección presidencial inmediata en Colombia”, Nueva Sociedad, núm. 198. Caracas: Fundación Friedrich-Ebert, 2005, pp. 15-31; “Colombia: el difícil camino de la renovación política”, en VV.AA., Sistemas electorales andinos. Bogotá: Parlamento Andino, 2005, pp. 43-106; “Colombia”

(coautor), en Dieter Nohlen (ed.), Elections in the Americas. A Data Handbook, vol. II. Oxford: Oxford University Press, 2005, pp. 295-364; “Las elecciones presidenciales en Colombia, 1998” (coautor), en Frank Priess y Fernando Tuesta (ed.), Campañas electorales y medios de comunicación en América Latina, tomo I.

Buenos Aires: Centro Interdisciplinario de Estudios sobre el Desarrollo Latinoamericano/ Fundación Konrad Adenauer (Ciedla/KAS), 1999, pp. 197-289;

17 nóiccudortnI la Universidad de Heildelberg, Alemania.6 En sus publicaciones sobre este tema se muestra la enorme importancia que las reglas electorales tienen tanto en la suerte que corren las democracias, como en el desarrollo mismo del constitucionalismo. Por eso, para Juan, el tema electoral no era, como lo ven muchos, un asunto menor, mecánico y aburrido de la vida de las democracias, sino un elemento central del andamiaje político-institucional de un país realmente democrático. Es por ello que en sus escritos sobre los sistemas electorales Juan muestra una preocupación constante no solamente por la teoría de la democracia y de los derechos de participación política, sino además, y sobre todo, por el funcionamiento mismo del régimen político en el cual se inscribe el derecho electoral. Con esta perspectiva, sus textos se ocupan de los sistemas latinoamericanos de elección, con un fuerte énfasis en el caso colombiano y con la idea de que la comparación entre estos sistemas y los contextos en los cuales se inscriben es algo necesario para entenderlos y mejorarlos. Juan decía que el corazón de la democracia es el sistema electoral y que, por tanto, en el caso colombiano, la modernización de nuestras instituciones pasa por su mejoramiento. Acerca de esta temática, el presente libro presenta los siguientes textos: i) “El régimen electoral colombiano y sus posibles reformas”; ii) “La reforma de la organización electoral colombiana”; iii) “Los órganos electorales supremos”; y iv) “La reelección presidencial inmediata en Colombia”. En el primero, Juan Jaramillo, a mediados de los años noventa, describe el régimen electoral colombiano y reflexiona sobre las propuestas de reforma al mismo que por esos días el país estaba debatiendo. Para tal fin, el autor distingue entre derecho electoral, organización electoral y sistema electoral, categorías conceptuales que entiende hacen parte del término genérico “régimen electoral”. En primer lugar, el derecho “Los órganos electorales supremos”, en Dieter Nohlen, Sonia Picado y Daniel Zovatto (comps.), Tratado de derecho electoral comparado de América Latina. Mé- xico: Fondo de Cultura Económica, 1998, pp. 205-249; “El régimen electoral y sus posibles reformas”, Revista de la Fundación Foro Nacional por Colombia, núm.

27. Bogotá, 1995, pp. 21-32; Wahlbehörden in Lateinamerika (Las cortes electorales en América Latina), Leske, Budrich, Opladen, 1994; “Las cortes electorales en América Latina. Un primer intento de análisis comparativo con base en los casos de Argentina, Costa Rica y la República Dominicana”, en Dieter Nohlen

(ed.), Elecciones y sistemas de partidos en América Latina. San José de Costa Rica: IIDH/CAPEL, 1993, pp. 3766; “Colombia” (coautor con Beatriz Franco), en Dieter Nohlen (coord.), Enciclopedia Electoral Latinoamericana y del Caribe. San José de Costa Rica: Instituto Interamericano de Derechos Humanos, 1993, pp. 135182; “Poder electoral y consolidación democrática en América Latina” (coautor), Cuadernos de Capel, núm. 30. San José: Instituto Interamericano de Derechos Humanos, Centro de Asesoría y Promoción Electoral, 1988.

6 Juan Jaramillo, Wahlbehörden in Lateinamerika. Zugl.: Heidelberg, Univ., Diss., 1994. 18 zemóG aziüG lebasI anaiD ,sepeY ynmirpU ogirdoR ,anoballiV zeugírdoR lebA sérdnA ,sagelliV aícraG oiciruaM electoral está integrado por las normas que regulan los derechos de participación de las personas en la designación de gobernantes y representantes. En segundo lugar, la organización electoral se encarga de la administración de los comicios. Y en tercer lugar, el sistema electoral comprende los procedimientos por los cuales los ciudadanos ejercen su derecho de sufragio. Luego de estas precisiones analíticas, el texto estudia el régimen electoral colombiano y las propuestas de reforma. Sobre esto último, el autor concluye que tales sugerencias de reforma, que surgieron en el contexto de coyuntura política del país, deberían quedar por fuera de la Constitución y, en su lugar, deberían pensarse reformas electorales de carácter constitucional de mayor alcance que estén precedidas por un debate más amplio. Por su parte, en “La reforma de la organización electoral colombiana”, Juan Jaramillo sostiene que, en el país, la organización electoral no ha logrado cumplir cabalmente con sus funciones ni ha contribuido a la legitimidad del sistema político, ya que el diseño adoptado en la Constitución de 1991 ha implicado que los organismos electorales estén bajo el dominio de los partidos políticos mayoritarios. Por ello, Juan propone una reforma de fondo a la institucionalidad electoral —similar a

la mexicana y chilena— en la que la organización y el escrutinio de las elecciones, así como el control de los partidos políticos estén a cargo de un ente administrativo, mientras que las controversias sobre las elecciones, los procesos electorales y el comportamiento de los actores, sean asumidas por un organismo judicial. En ese sentido, sugiere que debería eliminarse el Consejo Nacional Electoral y sus funciones deberían ser asumidas por el registrador nacional del Estado Civil, quien sería nombrado por concurso de méritos dirigido por las Altas Cortes. Este cambio en la arquitectura constitucional en materia electoral traería, por lo menos, cuatro ventajas: primero, despolitizaría la organización electoral; segundo, permitiría diferenciar los asuntos electorales de carácter administrativo de aquellos judiciales; tercero, las actividades administrativas en materia electoral serían asumidas por una sola entidad y así se suprimiría la duplicidad institucional actual, pues tanto la Registraduría como el Consejo Nacional Electoral cumplen funciones electorales de orden administrativo; y cuarto, derivado de la anterior, se evitarían las colisiones entre la Registraduría y el Consejo Nacional Electoral. Ahora bien, Juan Jaramillo no solamente se interesó por la organización electoral colombiana, sino que también desarrolló rigurosas investigaciones comparadas sobre los sistemas electorales en América Latina. En relación con este aspecto, en el presente libro recopilamos el artículo “Los órganos electorales supremos”. En él, Juan persigue tres objetivos: i) hacer una presentación comparativa de la institucionalidad electoral de los países latinoamericanos; ii) establecer la relación

19 nóiccudortnI entre los organismos electorales, la legitimidad del sistema electoral y el fortalecimiento del sistema democrático en la región; y iii) formular algunas reflexiones sobre la organización electoral latinoamericana. Para cumplir estos objetivos, el autor indica que es indispensable a) contar con órganos supremos electorales imparciales, b) a los que se les reconozcan amplias facultades de organización de las elecciones y c) que ejerzan sus funciones de manera eficiente. La conclusión central de ese estudio comparativo es que las instituciones electorales en la región han alcanzado mayor reconocimiento y atención en los resp

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