DEJUSTICIA - Desigualdad desde la mirada de mujeres trabajadoras sexuales y usuarias de drogas en Pereira y Dosquebradas
DEJUSTICIA
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Detalles
- Título
- DEJUSTICIA - Desigualdad desde la mirada de mujeres trabajadoras sexuales y usuarias de drogas en Pereira y Dosquebradas
- Autor
- DEJUSTICIA
- Categoría
- Doctrina
- Área del derecho
- Constitucional
- Año
- —
Mujeres, calle y prohibición: DOCUMENTOS 68 Cuidado y violencia a los dos lados I sabel Pereira Arana María Ximena Dávila Contreras Mariana Escobar Roldán David Filomena Velandia María Angélica Jiménez Izquierdo Hugo Armando Castro Cortés y DOCUMENTOS 68 aicneloiv y odadiuC :nóicibihorp y ellac ,serejuM 86 o nnútO led sodal sod sol a Isabel Pereira Arana Es politóloga de la Universidad de Los Andes y magíster en Estudios de Desarrollo (IHEID). Se ha interesado en el impacto de las políticas de drogas en el desarrollo rural y en el derecho a la salud. Actualmente, coordina la línea de Política de Drogas, de Dejusticia. Entre sus publicaciones se encuentran Voces desde el cocal: Mujeres, calle y prohibición: Cuidado y mujeres que construyen territorio y Los caminos del del Otún dolor: acceso a cuidados paliativos y tratamiento violencia a los dos lados del Otún por consumo de heroína en Colombia. María Ximena Dávila Contreras Es abogada y maestra en Sociología de la Universidad de Los Andes. Su trabajo e intereses se centran El libro explora lo que significa usar drogas y ser mujer en en los movimientos sociales, los estudios de género, contextos de vulnerabilidad económica los procesos de construcción cotidiana del Estado en las ciudades de Pereira y Dosquebradas, a través de y las metodologías de investigación cualitativas y
participativas. Trabaja como investigadora en el área de entrevistas con 55 mujeres, en su mayoría de Género de Dejusticia y ha sido profesora de cátedra en las redes atendidas por los programas de reducción de daños en la Facultad de Derecho de la Universidad de Los Andes. esas ciudades. Las políticas de Mariana Escobar Roldán drogas, y la experiencia femenina con el uso de drogas, Es comunicadora social y periodista de la Universidad considerada como transgresora, es recibida de La Sabana. Ha trabajado en Semana, Revista Arcadia, con misoginia institucional, exacerbando así condiciones El Espectador, El Tiempo y El Colombiano cubriendo temas de ambiente, salud y educación. En Dejusticia, adversas de salud y condiciones generales coordina el equipo de comunicaciones y es, además, de vida. Tomando como referencia los relatos de 54 mujeres que la comunicadora para la línea de Política de Drogas. usan distintas drogas ilícitas, seDavid Filomena Velandia abordan las experiencias en el inicio del consumo, las Es abogado y antropólogo, interesado en la antropología condiciones estructurales de vida, los ciclos del Estado, el derecho penal y el narcotráfico. de violencia que han experimentado, la salud sexual y la Se desempeñó como investigador de la línea de Política agencia reproductiva, la maternidad, el de Drogas en Dejusticia. Entre sus publicaciones recientes se cuenta un capítulo sobre «La jurisprudencia papel de la reducción de daños en sus vidas, y la búsqueda penal sobre marihuana de la Corte Suprema de Justicia de tratamiento. El libro propone, por un de Colombia» (2020).
lado, que la política actual de drogas empeora la calidad María Angélica Jiménez Izquierdo de vida de mujeres inmersas en el Es licenciada en Artes Visuales de la Universidad consumo, y propone, desde la experiencia comunitaria, Tecnológica de Pereira (2014), con experiencia en La serie Derechos Humanos unas claves para incluir enfoques de cuidado reducción de riesgos y en daños en consumo de heroína, por la Igualdad Socioeconó- VIH, hepatitis y tuberculosis. Su interés se centra en los en estas políticas. derechos de las poblaciones vulnerables, y de las mica reúne textos diversos personas que consumen drogas y que habitan en la calle, tanto en sus temáticas sobre todo, en las condiciones y en las experiencias como metodologías que de las mujeres. Actualmente, se desempeña como educadora en la Corporación Teméride. se articulan en torno a la idea de que los derechos Hugo Armando Castro Cortés humanos tienen un potenEs licenciado en Etnoeducación y Desarrollo cial importante para Comunitario, de la Universidad Tecnológica de Pereira. Es director y coordinador de la Corporación Teméride. pensar la transformación Ha liderado programas de reducción de daños para de una realidad social personas que se inyectan drogas en Pereira y en profundamente marcada Dosquebradas desde 2014. Su interés profesional se centra en la educación popular para la garantía por la pobreza y la de derechos de personas que usan drogas y para desigualdad. habitantes de calle.
ISBN 978-958-5597-82-2 9 7 8 9 5 8 5 5 9 7 8 2 2
DOCUMENTOS 68
Isabel PereIra arana Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad (Dejusticia) María XIMena DávIla Contreras Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad (Dejusticia) MarIana esCobar rolDán Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad (Dejusticia) DavID FIloMena velanDIa Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad (Dejusticia) angélICa JIMénez IzquIerDo Corporación Teméride Hugo Castro Cortés Corporación Teméride Mujeres, calle y prohibición: cuidado y violencia a los dos lados del Otún Isabel Pereira Arana María Ximena Dávila Contreras Mariana Escobar Roldán David Filomena Velandia Angélica Jiménez Izquierdo Hugo Castro Cortés Pereira Arana, Isabel. Mujeres, calle y prohibición. Cuidado y violencia a los dos lados del Otún / Isabel Pereira Arana, María Ximena Dávila, Mariana Escobar Roldán, David Filomena Velandia, María Angélica Jiménez Izquierdo, Hugo Castro Cortés. -- Bogotá: Editorial Dejusticia, 2021. XXXII; 223 páginas; gráficas; mapa; 24 cm. -- (Documentos; 68)
ISBN 978-958-5597-82-2
1. Drogas 2. Género 3. Salud 4. Mujeres 5. Pereira. I. Tít. II.
Serie. Documentos Dejusticia 68
MUJERES, CALLE Y PROHIBICIÓN:
cuidado y violencia a los dos lados del Otún
ISBN: 978-958-5597-83-9 Versión digital
ISBN: 978-958-5597-82-2 Versión impresa
Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad, Dejusticia Calle 35 Nº 24-31, Bogotá, D.C.
Teléfono: (57 1) 608 3605
info@dejusticia.org https://www.dejusticia.org Este texto puede ser descargado gratuitamente en https://www.dejusticia.org Licencia Creative Commons 4.0 Internacional Atribución - No Comercial - Compartir Igual
Corrección de estilo: Ángela Alfonso Botero Preprensa: Precolombi EU, David Reyes Diseño de ilustraciones y cubierta: Elizabeth Builes
Impresión: Xpress Estudio Gráfico y Digital SAS
Bogotá D.C., julio de 2021
Primera reimpresión: Bogotá, D.C., septiembre de 2021
Contenido
POBREZA Y DESIGUALDAD SOCIOECONÓMICA
EN COLOMBIA DESDE UNA PERSPECTIVA DE
DERECHOS HUMANOS ..................................................xiii
Vivian Newman Pont Diana E. Guzmán Rodríguez GLOSARIO .................................................................xxix
AGRADECIMIENTOS DE LAS AUTORAS ........................xxxi
MAPA DE LECTURA ........................................................1
INTRODUCCIÓN .............................................................7 ¿Por qué hablar de la intersección entre drogas, mujeres y pobreza? ...............................8 Espacio y cuerpo. ....................................................12 Desde dónde hablamos ............................................15 La relación entre mujeres y drogas vista desde el lente de la desigualdad ..............................20 Metodología ...........................................................25
Estructura del documento. .......................................27
PARTE I. EL ESCENARIO Y SUS PROTAGONISTAS ...........31
1. A LOS DOS LADOS DEL RÍO OTÚN .............................33
2. LLEGA LA HEROÍNA, Y TAMBIÉN LA RESPUESTA COMUNITARIA .............................................................39
3. SUBVIRTIENDO ROLES Y DESAFIANDO NORMAS:
MUJERES Y USO DE DROGAS. .......................................45
Mujeres y reducción de daños ..................................46 Mujeres que retan los roles .....................................48
4. REDES DE APOYO: SALVAVIDAS EN MEDIO
DE LA SOLEDAD ...........................................................51
Amigas y pares .......................................................52 Contexto familiar ....................................................53 Parejas ...............................................................54
PARTE II. POBREZA, ENTORNO Y TRAYECTORIAS DE CONSUMO .............................................................. 57
5. CRECER Y VIVIR EN MEDIO DE LA POBREZA .............61
Educación ..............................................................62 Capacidad monetaria y trabajo .................................65 Condiciones de vivienda pasadas y actuales .............67
6. EL ROMPECABEZAS DEL RIESGO:
TRAYECTORIAS DEL CONSUMO Y FACTORES
DE VULNERABILIDAD ...................................................73
Adversidad, factores de vulnerabilidad y sindemia .....78 Familia, calle y drogas: entornos del inicio del consumo ...........................................................81
El hogar: huida y medicación ...................................84
Redes de influencia .................................................88
PARTE III. ITINERANCIAS E INCERTIDUMBRES:
MUJERES, USO DE DROGAS Y VULNERABILIDADES........95
7. MATERNIDADES ....................................................... 97
Ellas como madres ..................................................99 Oportunidades perdidas .........................................103
8. LO QUE DICE EL CUERPO: VIVENCIAS SEXUALES Y REPRODUCTIVAS .................................................... 107
Agencia reproductiva ............................................ 107 Violencias institucionales ......................................110 Autocuidados gestionados .....................................112
9. TRABAJO SEXUAL COMO ESTRATEGIA DE SUPERVIVENCIA ................................................... 117
viii Mujeres, calle y prohibición: cuidado y violencia a los dos lados del Otún Violencias en espacios íntimos y públicos...............119 Experiencias y salud .............................................121
10. LAS MARCAS DE VIOLENCIA .................................125
Los ciclos .............................................................125 Espacios de vida y violencia ..................................129
11. BIENESTAR: ESE ALIVIO QUE NO SE
MATERIALIZA PARA LAS MUJERES USUARIAS.............133
Los dolores de la mente.........................................134 Los dolores del cuerpo ..........................................138 12. ¿SALIR DE LAS DROGAS? IMPOSIBILIDAD Y VIOLENCIA ................................................................141 El camino que destina al fracaso ............................146 La violencia de la «rehabilitación» ..........................155
PARTE IV. UNA AGENDA PÚBLICA PARA LAS
MUJERES QUE USAN DROGAS ....................................163
Al lado del Otún, mujeres transgresoras .................164 Imaginación para una política de drogas feminista .. 167
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ................................. 177
ANEXOS ....................................................................191
ANEXO 1. FORMATO DE ENTREVISTA ..........................191
1. Datos de identificación. .....................................191
2. Contexto familiar y personal ..............................192
3. Derechos sexuales y reproductivos .....................194
4. Aspectos socioeconómicos ................................196
5. Consumo de sustancias psicoactivas (sPa) .........198
6. Salud .............................................................203
ANEXO 2. AUTORIZACIÓN DE USO DE
INFORMACIÓN ENTREGADA EN ENTREVISTA ............... 207
ANEXO 3. INSTRUCTIVO CON CATEGORÍAS PARA
LA CODIFICACIÓN EN NVIVO .......................................209
Documentos Dejusticia 68 ix
« […] descubrí las torturas del deseo no saciado y comprobé que las derrotas de la voluntad recaen únicamente sobre la propia estima. Algunos años más tarde, sin embargo, cuando a raíz de un amor que terminó en abandono volví a experimentar la frustración del deseo, estas constataciones se enriquecieron con el convencimiento de que sucumbir a las adicciones y a las debilidades de la voluntad no es necesariamente villano, ni mucho menos innoble». —Piedad Bonnett El prestigio de la belleza.
Y PARRIO
GUADUALITE
POBREZA Y DESIGUALDAD SOCIOECONÓMICA
EN COLOMBIA DESDE UNA PERSPECTIVA
DE DERECHOS HUMANOS
COLECCIÓN DEJUSTICIA 2021
Vivian Newman Pont1 Diana E. Guzmán Rodríguez2 “La gente se cansó de morirse de hambre”, “porque en estos barrios la gente almuerza, pero no cena”, por eso, hoy salen a protestar como un ejercicio de dignidad y solidaridad… Así describen Efraín y Julián las movilizaciones de Puerto Resistencia, ese espacio entre barrios en Cali en el que convergen personas diversas, especialmente jóvenes, en una lucha colectiva contra las injusticias que perciben. María Camila, otra de las manifestantes, habla además de la falta de oportunidades, de educación de calidad y de empleo como factores fundamentales para entender las movilizaciones (Caracol Radio, 2021). Estos son algunos de los elementos comunes a las protestas que se tomaron Colombia desde el 28 de abril de 2021 y que a junio de 2021, cuando esta colección
entró a imprenta, se convirtieron en un escenario de represión policial, que creó una crisis caracterizada por violaciones graves de los derechos 1 Directora de Dejusticia. 2 Subdirectora de Dejusticia y Profesora Asociada de la Universidad Nacional de Colombia. Documentos Dejusticia 68 xiii humanos, decenas de muertos, más de cien desaparecidos y miles de heridos (Defensoría del Pueblo, 2021). Los reclamos de quienes protestan son múltiples, pero la pobreza y la desigualdad socioeconómica son protagonistas ineludibles del descontento social de la gente en las calles. La pobreza y la desigualdad no son fenómenos nuevos en el país. Por el contrario, son problemas estructurales. En los últimos 30 años, Colombia ha sido uno de los países más desiguales de América Latina y el mundo (Cepal, 2019, p. 22). Esto se ve reflejado, entre otros, en que el ingreso per capita promedio en el decil más pobre de la población es de 54 mil pesos (15 dólares aprox.) y en el decil más rico es de 2.6 millones de pesos (694 dólares aprox). Esta desigualdad, como desarrollaremos más adelante, tiene consecuencias negativas en múltiples niveles. Por ejemplo, genera mayor polarización y afecta tanto la cohesión social como las tasas de crecimiento (Ostry y Berg, 2011). Esta enorme desigualdad resulta aún más problemática en un contexto como el colombiano, en el que los índices de pobreza son muy elevados. A 2019, el 35,7 % de la población se encontraba por debajo de la línea de pobreza, de los cuales 9,6 % estaban en la extrema pobreza (DANE, 2021), es decir, que no podían, entre otros, consumir las calorías necesarias para tener buenas condiciones de salud. La crisis generada por el coronavirus en 2020-21 ha expuesto e incluso profundizado estos dos fenómenos. A pesar de los programas sociales desarrollados por el gobierno para enfrentar la emergencia sanitaria del covid-19, en 2020 la pobreza monetaria aumentó 6,8 puntos porcentuales en relación con el año anterior, llegando al 42,5% de los colombianos (DANE, 2021). Además, un 30 % está en riesgo de caer en la pobreza. Hoy, 21,02 millones de personas viven en condiciones de pobreza y de ellas 7,47 en extrema pobreza. Además, Colombia aumentó su coeficiente de Gini para el total nacional de 0,526 en 2019 a 0,544 en el 2020 (DANE, 2021). Las razones que han llevado a la profundización de la pobreza y la desigualdad durante la pandemia son múltiples. Medidas de confinamiento y otras restricciones a la movilidad hicieron que los hogares que dependían de la economía informal (que representaban más del 60 % de los trabajadores) enfrentaran profundas restricciones para salir a trabajar, y que la clase vulnerable, es decir, aquella en riesgo de caer en pobreza monetaria, perdiera el empleo (DANE, 2021). En contraste, xiv Mujeres, calle y prohibición: cuidado y violencia a los dos lados del Otún mientras miles de negocios cierran y se empobrecen, sin ahorros ni acceso a crédito o a capital humano, el proceso de acumulación de
riqueza en las manos de una pequeña élite económica parece haberse fortalecido (World Economic Forum, 2020). Más allá de estas razones coyunturales, de fondo subyace la incapacidad que ha tenido nuestro Estado para redistribuir la riqueza. Esto se debe, entre otros factores, a la ausencia de suficientes redes de protección social del Estado central (v. gr. pensiones y prestaciones por desempleo) en una economía de altísima informalidad laboral, bajos niveles de gasto social, en especial en las regiones apartadas, y un gran fracaso en la recolección y la distribución de impuestos (Busso y Messina, 2020). De hecho, las políticas del Estado no han permitido lograr caídas en la desigualdad, pues se han basado principalmente en impuestos indirectos, que son regresivos, y menos en un gasto social que permita redistribuir la riqueza (Monitor Fiscal, 2017). ¿Pueden los derechos humanos ayudar a enfrentar la pobreza y la desigualdad socioeconómica y mitigar sus efectos? Esta colección de textos, diversos tanto en sus temáticas como en sus metodologías, se articula en torno a la idea de que los derechos humanos tienen un potencial importante para pensar la transformación de una realidad social profundamente marcada por la pobreza y la desigualdad. Además de ofrecer una poderosa narrativa que contribuye a que distintos grupos sociales se articulen en torno al cambio y la justicia social, los derechos humanos brindan una perspectiva analítica que permite profundizar diversas dimensiones de estos fenómenos que suelen ser ignoradas en los análisis economicistas que dominan las políticas públicas en estos temas. Además, esperamos que estas reflexiones contribuyan a la transformación y la ampliación de las herramientas de derechos humanos para enfrentar la pobreza y la desigualdad de manera integral y efectiva. En este prólogo explicamos algunos de los presupuestos conceptuales que orientan los distintos estudios de esta colección. Así, luego de introducir brevemente cómo entendemos la pobreza y la desigualdad socioeconómica en la primera parte, en la segunda sección nos concentramos en la pregunta sobre por qué resulta importante para una sociedad enfrentar estos dos fenómenos. En la tercera parte explicamos por qué abordarlos desde los derechos humanos. Finalmente, la cuarta sección presenta los estudios que conforman la colección. Documentos Dejusticia 68 xv 1. ¿A qué nos referimos cuando hablamos de pobreza y desigualdad socioeconómica? La pobreza y la desigualdad socioeconómica son fenómenos complejos y profundamente relacionados, aunque conceptualmente diferenciables. La aproximación tradicional a la pobreza la entiende y mide a partir del nivel de ingresos. Sin embargo, aunque la dimensión monetaria de la pobreza es necesaria para entender el fenómeno, resulta insuficiente, pues, “diferentes personas pueden tener muy diferentes oportunidades de convertir el ingreso y otros bienes primarios en característica de la buena vida y en el tipo de libertad valorada en la vida humana” (Sen, 2010). En los últimos años se ha introducido la noción de pobreza multidimensional, la cual permite dar cuenta de las múltiples desventajas que enfrentan quienes viven en la pobreza (Red de Pobreza Multidimensional, 2021) y que impiden que puedan satisfacer sus necesidades
humanas básicas. La desigualdad, por su parte, es un concepto fundamentalmente relacional, pues parte de la comparación de los niveles de acceso a la satisfacción de necesidades, así como a bienes y servicios, entre dos o más personas o grupos de personas. En Colombia, siguiendo la tendencia internacional, la desigualdad socioeconómica ha sido analizada a través de la desigualdad en el ingreso, la concentración de la riqueza y activos como la tierra, y se ha medido a través del coeficiente de Gini (DANE, 2019; Ibáñez y Muñoz, 2011; Bonet y Meisel, 2009). Estos estudios, aunque claves para entender la extensión y las dinámicas de la desigualdad socioeconómica, suelen desconocer otras de sus dimensiones. Esta colección entiende pobreza y desigualdad socioeconómica como fenómenos multidimensionales. Siguiendo al nobel de economía Amartya Sen, sostenemos que los estudios tanto de la pobreza (Sen, 2010) como de la desigualdad socioeconómica deben ir más allá de la carencia de y de las disparidades en el ingreso, pues concentrarse solo en su dimensión monetaria omite las diferencias estructurales que puede haber por las características propias de cada individuo. Por ejemplo, no tiene sentido luchar por que dos personas tengan el mismo ingreso si una de ellas tiene una enfermedad que le representa un gasto superior. Así, entendemos pobreza como la “privación de capacidades bá- sicas”, no solo como privación relativa de ingresos (Sen, 2000), y asumimos la desigualdad socioeconómica como las disparidades entre
xvi Mujeres, calle y prohibición: cuidado y violencia a los dos lados del Otún individuos (o grupos) en lo que respecta a las oportunidades de vida, la cobertura de las necesidades básicas, los mínimos recursos para acceder a bienes y servicios deseables y las capacidades y poder (Sen, 1997). Este concepto de desigualdad socioeconómica incluye disparidades de ingreso, consumo, riqueza, educación, salud, poder económico, entre otros (Sen, 1997). Se trata, entonces, de dos conceptos multidimensionales y diferenciables que parten de la ausencia de oportunidades o de acceso a unos mínimos de “capacidades” necesarios para el desarrollo de cada persona. Con el fin de profundizar nuestros análisis sobre la desigualdad socioeconómica, incluimos una perspectiva adicional, que es la diferencia entre la desigualdad vertical y la horizontal. Mientras que la vertical se refiere a la desigualdad entre individuos u hogares (Steward et al., 2009), como la distribución de riqueza o ingresos, la horizontal consiste en disparidades severas entre grupos culturalmente diferenciados (Stewart, 2005). Aunque la mayoría de los estudios en esta colección analizan pobreza y desigualdades verticales, en algunos casos exploran también la horizontal. Algunas de nuestras investigaciones incluyen, además, una perspectiva interseccional. Así, estos estudios exploran las profundas y complejas interrelaciones que existen entre la desigualdad económica y otras desigualdades sociales y culturales como las de género, etnia y raza, por ejemplo. 2 ¿Por qué nos concentramos en pobreza
y desigualdad socioeconómica? La pobreza es identificada como un problema central de la agenda de la mayoría de los países alrededor del mundo. De hecho, el primero de los objetivos del desarrollo del milenio (ODM) es erradicar la pobreza extrema y el hambre (PNUD, 2021). Esto no es menor, pues los ODM fueron acordados por los 192 miembros de Naciones Unidas y algunas organizaciones internacionales, lo cual refleja la existencia de cierto consenso global en torno a la importancia de reducir la pobreza. Este consenso ha sido posible en virtud del reconocimiento de los efectos devastadores que esta tiene tanto para las personas que la padecen de manera directa, como para las sociedades y economías nacionales. La pobreza está asociada a una experiencia de profundo sufrimiento humano (Farmer, 1996) y a la imposibilidad de gozar de las libertades Documentos Dejusticia 68 xvii que permitan la realización de las personas (Sen, 2000). La pobreza, entonces, imposibilita la vida digna y el desarrollo de las capacidades humanas, lo cual justifica por qué es fundamental entenderla, enfrentarla y eliminarla. En contraste con el consenso en torno a la erradicación de la pobreza, al menos la extrema, la desigualdad socioeconómica suele ser asumida en debates públicos como el resultado de decisiones individuales o de capacidades diferenciadas. Sin embargo, esta colección parte de la idea de que la desigualdad socioeconómica debe ser también enfrentada y reducida, pues se trata de un fenómeno con impactos negativos en la economía, las sociedades e incluso en el sistema político. De hecho, la
desigualdad económica es, junto con el cambio climático, uno de los grandes problemas sociales de nuestra época (Wilkinson y Pickett, 2010). Primero, la desigualdad socioeconómica tiene un efecto negativo en el crecimiento económico. La relación entre desigualdad y crecimiento ha sido tema ampliamente analizado en la economía del desarrollo, con conclusiones divergentes. Mientras que la perspectiva clásica sostenía que la desigualdad era positiva para el crecimiento (Kaldor, 1955) y la neoclásica la consideraba irrelevante para producir o inhibir el crecimiento (Kuznets, 1955), la perspectiva moderna resalta el efecto adverso de la desigualdad sobre el proceso de desarrollo (Barro, 1999). Múltiples estudios que hacen parte de esta perspectiva moderna han desafiado los postulados de Kuznets que influenciaron de manera significativa el debate económico desde mediados del siglo XX. La curva de Kuznets sugería que la relación entre desigualdad y desarrollo podría ser descrita con una U inversa, pues a medida que los países se desarrollan se profundiza la desigualdad, pero una vez el desarrollo avanza la desigualdad se nivela. Acemoglu y Robinson (2002), por ejemplo, sostienen que esta curva no permite describir procesos de desarrollo más allá de Europa (como en el desastre autocrático de América Latina y el milagro asiático) y que, por el contrario, lo que realmente determina la relación entre desigualdad y desarrollo son factores políticos. Aunque los estudios que hacen parte de esta perspectiva moderna no coinciden con cuál es el mecanismo
que explica el efecto negativo de la desigualdad en el crecimiento, sí han producido evidencia empírica que enfatiza dicho efecto negativo.3 3 Al respecto, Stiglitz identifica tres mecanismos: primero, las personas que se encuentran en la parte baja de la distribución de ingresos no xviii Mujeres, calle y prohibición: cuidado y violencia a los dos lados del Otún Segundo, la desigualdad socioeconómica tiene profundos efectos en el bienestar común e individual. Por ejemplo, genera menos movilidad social (Krueger, 2012), lo cual puede crear frustración y problemas sociales posteriores. Además, de acuerdo con el análisis de Wilkinson y Pickett (2010), la desigualdad socioeconómica genera resultados que hacen a los países socialmente disfuncionales. Por ejemplo, las sociedades más desiguales tienen peores índices de salud y mayores tasas de deserción escolar. Asimismo, la desigualdad socioeconómica debilita el capital humano, fomenta la desconfianza social, menoscaba la solidaridad entre los ciudadanos, aumenta los niveles de violencia y genera mayor encarcelamiento. Al comparar los niveles de bienestar entre los países más ricos (y entre los cincuenta estados de Estados Unidos), los autores encuentran que los países más desiguales tienen peores indicadores de bienestar social, por lo cual, el gran problema contemporáneo de nuestras sociedades (y economías) no sería asegurar el crecimiento económico, sino reducir las brechas materiales entre las personas. Contrario a la creencia de que una mayor igualdad beneficiaría solamente a las personas más pobres dentro de una sociedad, este estudio asegura
que beneficiaría a toda la sociedad, por ejemplo, a través de menores índices de violencia y mayor confianza social. Finalmente, la desigualdad socioeconómica puede afectar el Estado de derecho y la estabilidad del régimen político. Análisis conceptuales han sugerido, por ejemplo, que la desigualdad es un obstáculo para la consolidación del Estado de derecho y que, incluso, puede erosionar su integridad. Esto debido a que la desigualdad tiende a crear la invisibilidad del sufrimiento de amplios sectores de la sociedad, mientras promueve la inmunidad de quienes son privilegiados frente a la ley, lo cual rompe los lazos sociales y afecta el cumplimiento de las normas (Vilhena, 2015). Otros autores resaltan que, en la medida en que el aumento de la pueden explotar todo su potencial producto de la falta de acceso a oportunidades, lo que no permite maximizar el desarrollo de su capital humano, lo cual afecta el crecimiento económico futuro. Segundo, los Estados muy desiguales suelen invertir menos en bienes públicos que estimulan la productividad, tales como educación, infraestructura, transporte público o tecnología. Tercero, la desigualdad, junto a una política monetaria relajada y una regulación débil, se convierten en burbujas en mercados las cuales resultan en recesiones (Stiglitz, 2016). Una revisión de los distintos mecanismos identificados en la literatura se puede encontrar en Galdor (2009). Documentos Dejusticia 68 xix desigualdad afecta negativamente el crecimiento económico (creando otros problemas económicos), genera riesgos para la democracia. Estos riesgos estarían relacionados tanto con el descontento social como con
la desconfianza en un sistema democrático que no refleja el interés general, sino el interés de una élite económica con suficiente poder para manipular la ley a su favor (Stiglitz, 2012).
3. Desigualdad socioeconómica, pobreza y derechos humanos Si la desigualdad socioeconómica tiene efectos tan problemáticos como los descritos, ¿cómo enfrentarla y reducirla? Hasta ahora, las aproximaciones de política pública prevalecientes en Colombia y otros países han tendido a asumir la desigualdad como un asunto macroeconómico cuyas implicaciones sociales y políticas tienden a ser minimizadas. Así, las conexiones entre desigualdad y derechos humanos se pierden del debate público y de los abordajes de política pública.
A pesar del escepticismo de algunos autores frente a las potencialidades del discurso y los mecanismos de derechos humanos para enfrentar la desigualdad económica (Moyn, 2018; Hopgood, 2014), los vínculos teóricos y empíricos entre los derechos humanos y la desigualdad son innegables. Aunque la desigualdad socio
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