DEJUSTICIA - Extractivismo versus derechos humanos Crónicas de los nuevos campos minados en el Sur Global
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- Título
- DEJUSTICIA - Extractivismo versus derechos humanos Crónicas de los nuevos campos minados en el Sur Global
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- DEJUSTICIA
- Categoría
- Doctrina
- Área del derecho
- Constitucional
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- —
Extractivismo César versus derechos Rodríguez humanos Garavito Crónicas de los nuevos coordinador campos minados en el Sur Global e siglo vn AM ,
Extractivismo versus derechos humanos Crónicas de los nuevos campos minados en el Sur Global César Rodríguez Garavito coordinador Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad (Dejusticia) grupo editorial siglo veintiuno siglo xxi editores, méxico
CERRO DEL AGUA 248, ROMERO DE TERREROS, 04310 MÉXICO, DF
www.sigloxxieditores.com.mx siglo xxi editores, argentina
GUATEMALA 4824, C1425BUP, BUENOS AIRES, ARGENTINA
www.sigloxxieditores.com.ar anthro pos LEPANT 241, 243 08013 BARCELONA, ESPAÑA www.anthropos-editorial.com Rodríguez Garavito, César Extractivismo versus derechos humanos.- 1ª ed.- Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores, 2016. 392 p.; 23x16 cm.
ISBN 978-987-629-700-4
1. Derechos Humanos. I. Título.
CDD 323 Este libro contó con el apoyo financiero de Dejusticia con recursos del programa Strengthening Human Rights Worldwide de la Fundación Ford. © 2016, Siglo Veintiuno Editores Argentina S.A.
Diseño de cubierta: Eugenia Lardiés
ISBN 978-987-629-700-4
Impreso en Arcángel Maggio - División Libros // Lafayette 1695, en el mes de noviembre de 2016 Hecho el depósito que marca la ley 11.723 Impreso en Argentina // Made in Argentina Índice Introducción. Una nueva generación que escribe sobre derechos humanos 11 César Rodríguez Garavito
1. Investigación anfibia. Los derechos humanos y la investigación-acción en un mundo multimedia 19
César Rodríguez Garavito
PARTE I
Estudios
2. Los límites del derecho. Las luchas de los pescadores tradicionales de Hobeni 41
Wilmien Wicomb (Sudáfrica)
3. Notas para un territorio 75
Cristián Sanhueza Cubillos (Chile)
4. La negociación de los derechos y deberes forestales y el reasentamiento en el caso de la Reserva de Tigres Sariska 103
Arpitha Kodiveri (India)
5. La dispu ta por el “corazón del mundo”.
El derecho indígena se encuentra con el derecho occidental a la hora de proteger la Sierra Nevada de Santa Marta 133 Omaira Cárdenas Mendoza, Carlos Andrés Baquero Díaz (Colombia) 8 Extractivismo versus derechos humanos 6. ¿Por qué no lo hacen en su casa? Desarrollo, derechos humanos y marco de gobernanza 167 Mariana González Armijo (México)
7. La exploración del significado de la participación comunitaria en Uganda 209
Ida Nakiganda (Uganda)
8. La Oroya. Una dolorosa espera por justicia 231
María José Veramendi Villa (Perú)
9. Marikana: ¿ausencia de justicia, dignidad y libertad? 259
Asanda Benya (Sudáfrica)
10. Extracción de hidrocarburos en el territorio guaraní ñandeva. ¿Qué pasa con los derechos de los pueblos indígenas? 301
Maximiliano Mendieta Miranda (Paraguay)
11. Una tierra para Moisés 323
Marisa Viegas e Silva (Brasil)
PARTE II
Comentarios
12. La investigación-acción en el campo de los derechos humanos 353
Michael Burawoy Índice 9
13. Nuestro mundo común pero fragmentado.
Cuestiones de derecho, poder y comunidad 363 Karl von Holdt
14. Historias situadas. La perspectiva en la escritura del derecho y la justicia 371
Meghan L. Morris
15. Violencia, recursos y derecho 379
Nandini Sundar Acerca de los autores 387
Introducción Una nueva generación que escribe sobre derechos humanos César Rodríguez Garavito El punto de partida: el momento actual de los derechos humanos En estos tiempos, la incertidumbre parece el ánimo dominante en los círcul os de derechos humanos (Gearty y Douzinas, 2012). Hay una nueva ola de obras académicas que está debatiendo las cuestiones fundacionales del movimiento de derechos humanos y se pregunta si hoy estamos ante “el final de los tiempos” (Hopgood, 2013). Los activistas y las ONG sienten que los cimientos tiemblan bajo sus pies. La sensación de de sorientación proviene de la convergencia de cuatro transformaciones estructurales que empujan el campo de los derechos humanos en diferentes direcciones. En primer lugar, el ascenso de nuevas potencias mundiales (como los países BRICS: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y el declive relativo de Europa y de los Estados Unidos apuntan a un orden mundial multipolar. Junto con la proliferación de estándares internacionales tanto de derecho blando como de derecho duro, esta tendencia produce un espacio jurídico y político más amplio y fragmentado. En este nuevo contexto, los Estados y las ONG del Norte Global ya no son los únicos que controlan la creación y la implementación de los estándares de derechos humanos, debido a que nuevos actores (como los movimientos sociales y las empresas transnacionales, o los Estados y las ONG del Sur Global) se perfilan como voces influyentes. En segundo lugar, el repertorio de actores y estrategias jurídicas o políticas se expandió considerablemente. Estrategias tradicionales, como
la denuncia y el avergonzamiento público de los Estados recalcitrantes para hacer que cumplan con los derechos humanos, se ven complementadas por nuevas acciones de activismo transnacional que involucran a un gran número de actores (tanto promotores como blancos del activismo), tales como los movimientos sociales, las empresas de medios de comunicación en línea, las empresas transnacionales, las organiza12 Extractivismo versus derechos humanos ciones intergubernamentales, las universidades y las redes virtuales de activismo. En tercer lugar, las tecnologías de la información y la comunicación presentan nuevos retos y oportunidades para los derechos humanos. Como lo mostraron las movilizaciones asociadas al movimiento de protesta Occupy en todo el mundo, herramientas como las redes sociales, los documentales de video, los informes en formato digital, el aprendizaje en línea y la educación a distancia tienen el potencial de acelerar el cambio político, reducir las desventajas de información que padecen los grupos marginados y reunir a grupos nacionales, regionales y globales capaces de tener una influencia directa relevante en la protección de los derechos. En cuarto lugar, la extrema degradación ambiental (cambio climá- tico, escasez de agua, extinción rápida de especies y bosques, contaminación descontrolada) se convirtió en una de las amenazas más graves para los derechos humanos. Después de todo, estos no tienen mucho sentido si lo que de verdad está en peligro es la vida sobre el planeta. Por consiguiente, los problemas ecológicos son fundamentales para los debates globales relativos a los derechos humanos, y lo son tanto para aquellos que tienen una concepción tradicional del de sarrollo econó-
mico como para los que quieren conectar la justicia ambiental con la social, y también para quienes buscan nuevas concepciones de los derechos humanos compatibles con los derechos de la naturaleza. La incertidumbre resultante sitúa en una posición incómoda a la comunidad de los derechos humanos, que durante décadas enfrentó con valor las dictaduras, los abusos de las empresas, la injusticia socioeconómica, el etnocidio y la degradación medioambiental. Tener más preguntas que respuestas es algo que desconcierta a las organizaciones de derechos humanos, de las que hoy se espera que proporcionen soluciones jurídicas bien definidas a complejos dilemas morales y políticos. Sin embargo, creo que hay que celebrar y abrazar esta incomodidad, ya que las transiciones (de un modelo estratégico a otro, entre paradigmas intelectuales, entre estructuras de gobernanza, entre tecnologías o las que involucran a todos estos factores) representan momentos de creatividad y de innovación en los campos sociales. En los círculos de derechos humanos, en los que levantamos muros organizativos e intelectuales tan altos que nos resulta difícil ahora ser reflexivos y autocríticos, esta situación ofrece una oportunidad sin precedentes para replantear algunas de nuestras principales premisas: quién puede considerarse miembro del movimiento, cuáles tipos de saberes y disciplinas Introducción 13 deberían tenerse en cuenta, o qué estrategias pueden ser más eficaces en un mundo multipolar, caracterizado también por la multiplicidad de medios de comunicación. Por primera vez, importantes tensiones y asimetrías (Norte frente a Sur, élite frente a bases sociales, nacional
frente a global) se discuten abiertamente con el fin de superar esas divisiones y fortalecer la capacidad colectiva del movimiento. Un nuevo género de escritura y reflexión Este libro y la iniciativa de Dejusticia que lo originó buscan aportar a esas discusiones. Para ello, propone un nuevo tipo de acercamiento a los derechos humanos que se caracteriza por tres rasgos. En primer lugar, se trata de una escritura reflexiva, cuyos autores son los propios activistas que trabajan directamente en las organizaciones y en el terreno, y se detienen a pensar sobre el potencial, los logros y los des afíos de su conocimiento y su práctica. En este sentido, el libro y el proyecto de Dejusticia que describiré buscan amplificar la voz de los defensores de derechos humanos en las discusiones académicas y prácticas sobre el futuro del campo, que tienden a estar dominadas por investigaciones hechas desde la academia. En el espíritu del tipo de investigación-acción que explico en detalle en el capítulo 1, los textos combinan las fortalezas metodológicas y analíticas de la investigación académica con la experiencia práctica de los autores y las organizaciones y comunidades con las que trabajan. El objetivo es promover un nuevo género híbrido que resulte tan robusto como relevante, y que contribuya a mantener y ampliar la ventana de reflexividad y de discusión dentro del campo de los derechos humanos que se abrió con los debates mencionados. Un segundo componente del género que se propone en este libro es la escritura narrativa. En parte por el dominio desmedido del lenguaje y el conocimiento jurídicos en el mundo de los derechos humanos, la
escritura que predomina es propia de informes técnicos y alegatos legales. Si bien ha obtenido logros notables durante décadas, este género les impidió a las organizaciones y a los activistas compartir y comunicar de manera eficaz las historias que viven o conocen de primera mano: las de las víctimas, las campañas, los dilemas morales, las injusticias, las victorias, etc. Abrir el campo de los derechos humanos a otros actores, saberes y audiencias implica contar estas historias, y contarlas bien. Para ello, los autores de los capítulos de este volumen se involucran en las 14 Extractivismo versus derechos humanos historias, con la ayuda de técnicas tomadas de campos como el periodismo narrativo (véase capítulo 1). En tercer lugar, las historias provienen del Sur Global, desde los paí- ses y las regiones que han sido más objeto que sujeto del conocimiento y las decisiones en el campo de los derechos humanos. En este sentido, intentan responder a los des afíos de un mundo más multipolar, a fin de contrarrestar las asimetrías organizativas, económicas y epistemoló- gicas entre el Sur y el Norte que le restaron eficacia y legitimidad al movimiento global de derechos humanos. Los autores y autoras de los estudios son activistas-investigadores de África, América Latina, Medio Oriente y Sur o Sureste Asiático que pertenecen a organizaciones de derechos humanos y escriben desde ese ángulo geográfico y profesional para enriquecer el diálogo global sobre el futuro del campo. El origen y la estructura del libro Este libro forma parte de un proyecto de largo plazo, emprendido por Dejusticia como parte de su trabajo internacional. El proyecto gira alrededor de un Taller Global de Investigación-Acción para Defensores Jóvenes de Derechos Humanos, que Dejusticia organiza cada año para contribuir a entrenar y conectar entre sí a los integrantes de una nueva generación de investigadores-actores. Como explico en el capítulo 1, el taller des arrolla herramientas de investigación-acción, es decir, la combinación de investigación rigurosa e incidencia práctica en causas de justicia social. Durante diez días, Dejusticia reúne en Colombia a unos quince participantes y diez instructores expertos que dirigen talleres prácticos e interactivos sobre investigación, escritura narrativa, comunicación multimedia y reflexión estratégica acerca del futuro de los derechos humanos. El propósito es fortalecer la capacidad de los participantes para producir textos en estilos híbridos, que sean tanto rigurosos como atractivos para audiencias amplias. Los participantes son escogidos a partir de una propuesta de texto que se discute durante el taller y se de sarrolla con la ayuda de un mentor experto durante los diez meses posteriores al evento, hasta llegar a versiones finales y publicables como las que integran este volumen. El taller también ofrece herramientas para aprovechar las nuevas tecnologías y traducir los resultados de las investigaciones y el activismo a formatos diversos, desde blogs, videos y multimedia hasta mensajes por redes sociales y artícul os académicos. Por eso, además de los libros Introducción 15 anuales que compilan los escritos de los participantes y las reflexiones de los instructores, el resultado del taller es un blog en español e inglés que publica semanalmente una entrada de uno de los egresados, escrita en el mismo género explicado antes. Como se menciona en el capítulo
1, el título del blog, Relatos anfibios: historias de derechos humanos desde el Sur Global, se debe a que la investigación-acción es un trabajo “anfibio”, en cuanto sus practicantes se mueven entre diferentes ambientes y mundos, desde círcu los académicos y políticos, hasta comunidades locales, medios de comunicación y organizaciones estatales. Para quienes se dedican a la promoción de los derechos humanos, esto implica, a menudo, transitar dichos mundos tanto en el Norte como en el Sur Global. Cada año, el taller gira en torno a un asunto de actualidad práctica. En 2013, el tema fue el boom de las economías extractivas que proliferaron alrededor del mundo debido a la demanda y a los precios altos de minerales (oro, coltán, platino, cobre, etc.) y combustibles fósiles que caracterizaron la primera década del siglo. Además de darle coherencia al libro y al grupo de participantes, el tema escogido determina en qué lugar de Colombia se llevará a cabo el taller, ya que este no tiene lugar en un salón de clase o en oficinas convencionales, sino en medio de visitas de campo a comunidades y lugares donde ocurren las historias relevantes para el tema de que se trate. En 2013, por ejemplo, el taller recorrió la región norte de Colombia, donde la explosión de las economías extractivas del carbón y otros minerales tuvieron un impacto profundo en los derechos y en las vidas de los pueblos indígenas y las comunidades rurales. La estructura de este volumen refleja la del taller. Tras el texto de apertura que define lo que entendemos por investigación-acción y lo
que proponemos sobre la forma de practicarla en los “campos minados” de las economías extractivas, la sección central del libro está compuesta por estudios sobre las consecuencias de dichas economías sobre los derechos humanos alrededor del mundo, desde los concernientes a comunidades rurales en países como Sudáfrica, Brasil, India, México, Uganda o Perú, hasta los de pueblos indígenas en lugares como Chile, Colombia y Paraguay. Fiel al espíritu y la estructura del taller anual, la última parte del libro recoge las reflexiones de varios de los instructores que dirigieron las sesiones y trabajaron como mentores de los participantes durante el proceso de escritura. 16 Extractivismo versus derechos humanos Agradecimientos Una iniciativa nueva y de largo aliento como esta requiere no solo un trabajo colectivo, sino el de toda una organización. Este texto y la apuesta de largo plazo que representa es un esfuerzo institucional de Dejusticia, que involucra, de una u otra forma, a todos sus integrantes. Por el apoyo incondicional que le dieron a este proyecto, y por encarnar en su labor diaria el híbrido de investigación y acción, muchas gracias a todos ellos y ellas. La deuda es particularmente grande con los colegas y amigos que fueron coartífices del taller de 2013 y del proceso de publicación. En primer lugar, quisiera agradecer a Meghan Morris, investigadora senior de Dejusticia, por haber creído en la idea del taller cuando era apenas un sueño y haber volcado su talento, generosidad y compromiso sin par hacia la tarea inmensa de volver realidad tanto el taller como este libro
y el blog. Si logramos sostener el esfuerzo, será en buena medida gracias a Meghan. Cuando aún contábamos con la fortuna de tenerla entre nosotros en Dejusticia, Eliana Kaimowitz fue la coorganizadora ideal, y la facilitadora insuperable del taller. Su energía, inteligencia y eficacia fueron esenciales para fundar las bases del proyecto, al que confiamos que siga aportando a medida que avanza. Por último, cualquier proyecto de esta naturaleza requiere de un apoyo logístico considerable, que William Morales asumió con su mezcla única de eficiencia, solidaridad y jovialidad. Sin su apoyo diario y su capacidad de anticipar problemas, apagar incendios y hacer que todo funcione aún mejor de lo planeado, seguramente esta tarea nos habría superado. Gracias a él por todo. Durante el taller, fueron esenciales los aportes de sus instructores, varios de los cuales continuaron como mentores de los participantes durante el proceso de escritura. Por ello reconozco agradecido el aporte de Michael Burawoy, Gavin Capps, Elvia Cuadro, Karl von Holdt, Adele Kirsten, Chris Michael, Diana Rodríguez Franco, Laura Salas, Debbie Stothard, Nandini Sundar y Rodrigo Uprimny. En el rol híbrido de organizador y participante, Carlos Andrés Baquero fue, como siempre, simplemente esencial. En la fase de publicación, tres colegas resultaron fundamentales. Morgan Stoffregen fue mucho más allá de sus deberes de traductora y editora profesional, y se convirtió en una aliada que nunca cesó de corregir errores, formular alternativas e ideas, y asegurarse de que un manuscrito polifónico se convirtiera en un todo coherente y legible. Desde la coordinación de publicaciones de Dejusticia, Elvia Sáenz acompañó Introducción 17 todo el proceso con tanto rigor como creatividad. Marta Rojas fue, una vez más, nuestra contraparte editorial ideal. Tanto el programa internacional de Dejusticia como el taller y el libro fueron posibles gracias al apoyo generoso y decidido de la Fundación Ford. Louis Bickford y Martín Abregú han sido contrapartes fundamentales en estos esfuerzos; más allá del respaldo financiero, han sido interlocutores a la vez solidarios e independientes de nuestras ideas e iniciativas, por lo cual les estamos muy agradecidos. Quiero terminar con un reconocimiento de la que sea quizá la deuda más grande para con los autores de los capítulos de este libro. Tanto en el taller como después de él, creyeron con entusiasmo en la apuesta por la investigación-acción que les propuso Dejusticia y sacaron tiempo en medio de los afanes de la defensa de los derechos humanos para reflexionar, escribir, corregir y volver a escribir. Si el espacio que creamos para ellos y ellas les resulta útil para aportar a un movimiento de derechos humanos más eficaz, horizontal y creativo, este esfuerzo habrá valido la pena. Referencias Gearty, Conor y Costas Douzinas (eds.) (2012), The Cambridge Companion to Human Rights Law, Cambridge, Cambridge University Press. Hopgood, Stephen (2013), The Endtimes of Human Rights, Ithaca, Cornell University Press. Rodríguez Garavito, César (2014), “El futuro de los derechos humanos: de la vigilancia a la simbiosis”, Sur: Revista Internacional de Derechos Humanos, 20.
1. Investigación anfibia Los derechos humanos y la investigación-acción en un mundo multimedia César Rodríguez Garavito Hacer investigación-acción es llevar una doble vida. Es experimentar, en cuestión de horas, el paso del mundo introvertido de las aulas de clase al extrovertido de los medios de comunicación y las reuniones con activistas y funcionarios públicos. El contraste se siente en la piel: el calor húmedo del trabajo de campo dista mucho del aire climatizado de las oficinas universitarias, los despachos judiciales o las fundaciones filantrópicas.
El contraste es aún más marcado cuando la investigación-acción se practica en contextos altamente violentos y de siguales, como los que frecuenté en ocasión de un proyecto de investigación-acción sobre los conflictos socioambientales que estallaron en América Latina en la última década, a medida que las economías de la región giraron hacia la explotación de recursos naturales para satisfacer la creciente demanda global de minerales, petróleo y energía. En otro lugar llamé “campos minados” a estos sitios y a las esferas de interacción social que se producen en ellos (Rodríguez Garavito, 2012). Son campos minados tanto en sentido sociológico como económico. En términos sociológicos se trata de verdaderos campos sociales (Bourdieu, 1977), propios de las economías extractivas de enclave, caracterizados por relaciones de poder profundamente de siguales entre empresas mineras y comunidades locales, y por la escasa presencia del Estado. Son campos minados por ser muy riesgosos: en ellos dominan las sociabilidades violentas y desconfiadas,
donde cualquier paso en falso puede resultar letal. Los llamo campos minados también porque lo son en sentido económico: en muchas ocasiones giran alrededor de la explotación de una mina de oro, platino, coltán u otro mineral valioso. En otros casos, como en varios proyectos de explotación de recursos naturales que estudié en Colombia, lo son también en el sentido más literal del término: los territorios en disput a están plagados de minas antipersonal, sembradas por guerrillas de izquierda y paramilitares de derecha como estrategia de guerra y de control territorial. 20 Extractivismo versus derechos humanos En este breve trabajo reflexiono sobre la naturaleza y los des afíos de la investigación-acción a partir de mi experiencia en esos campos minados. Específicamente, me baso en los datos y las vivencias de tres estudios de caso sobre conflictos socioambientales en territorios indígenas que alcanzaron gran visibilidad nacional e internacional: la disput a por la construcción de la represa de Belo Monte en la Amazonia brasilera, el conflicto sobre la explotación de petróleo en territorio del pueblo sarayaku en la Amazonia ecuatoriana y la lucha alrededor de la construcción de la represa de Urrá en el norte de Colombia. El texto está dividido en tres secciones. En la primera, caracterizo la práctica de la investigación académica con vocación de impacto público en estos contextos y subrayo las que considero sus cuatro fortalezas científicas y políticas principales. En la segunda, paso a discutir los dilemas de la investigación-acción y destaco los cuatro retos que son la otra cara de las ventajas comentadas en la primera parte. Cierro el trabajo
con una propuesta de solución a algunos de estos dilemas mediante estrategias que componen una aproximación que llamo “investigación anfibia”, que sea capaz de respirar en los dos mundos de la academia y la esfera pública, de sintetizar en una sola las dos vidas del investigador sin que este se ahogue en el intento. Al defender la idea de la investigación anfibia, resalto la necesidad de multiplicar los tipos de textos y los formatos de difusión del trabajo investigativo para aprovechar las oportunidades de un mundo que es cada vez más multimediático, como lo es por definición la investigación-acción.
El poder del viento: el potencial del molino de la investigación-acción Uno de los mejores retratos de la práctica de la investigación-acción es el hermoso artícu lo de Michael Burawoy (2010) sobre Edward Webster, el conocido sociólogo laboral surafricano que fundó el Society, Work and Development Institute (SWOP) de la University of the Witwatersrand, en Johannesburgo. Burawoy describe el trabajo diario de Webster con la metáfora del molino: como este, el investigador-actor está en constante movimiento, propulsado por las varias aspas que componen su actividad profesional: la investigación y la docencia académicas, la participación en la esfera pública (los medios, los movimientos sociales, etc.), la incidencia en políticas públicas y la construcción de instituciones que encarnen y promuevan la investigación-acción (por ejemplo, centros de investigación y ONG). Gracias a la rotación y la interacción Investigación anfibia 21 de las cuatro aspas, la imaginación sociológica se convierte en imaginación política, de la misma forma en que los giros incesantes de un molino tornan el aire en energía.
A miles de kilómetros de distancia, en el corazón de la Amazonia, el molino surafricano resonaba durante mi trabajo en los campos minados. Yo había llegado hasta allí propulsado por las diversas aspas que me llevaron de la investigación académica y el debate público sobre los derechos indígenas en Colombia al trabajo de abogacía en derechos humanos en Washington, y de allí a nuevas rondas de investigación y activismo en Brasil y Ecuador, todo ello como parte del trabajo de consolidación de dos instituciones en cuya fundación participé: el Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad (Dejusticia) y el Programa de Justicia Global y Derechos Humanos de la Universidad de los Andes. Comencé el proyecto con un estudio sobre la represa de Urrá, ubicada en el norte de Colombia, en el mismo lugar donde tuvo su sede principal el sangriento movimiento paramilitar que, en oscuras alianzas con las fuerzas armadas y la clase política, se ha disputado el control del territorio y el negocio del narcotráfico con las igualmente violentas guerrillas de izquierda, en especial las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) (mapa 1.1). En el medio del fuego cruzado quedó el pueblo embera-katío, que perdió al menos veintiún líderes asesinados por uno y otro bando y, tras veinte años de desplazamiento forzado y pérdidas humanas y ambientales por los efectos catastróficos de la represa, hoy corre el riesgo de extinción física y cultural. Aunque llegué a Urrá con la intención de documentar lo que había pasado durante esos veinte años –y, en ese sentido, traía puesto mi sombrero de sociólogo profesional–, desde un principio el proyecto de investigación tuvo un componente de acción. De hecho, me enteré del caso de Urrá cuando trabajaba con la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) en tareas de activismo para la defensa de los derechos de los pueblos indígenas. Con mi otro sombrero profesional (me gradué de abogado antes de estudiar sociología), había asesorado a la ONIC sobre estrategias jurídicas para defender los territorios y los pueblos. Por eso, desde el primer viaje que hice a Urrá estuve acompa- ñado de investigadores de Dejusticia y por estudiantes del programa de derechos humanos que coordino en la Universidad de los Andes, con el fin de explorar con la comunidad embera-katío alternativas de defensa de sus derechos. 22 Extractivismo versus derechos humanos Mapa 1.1. Pueblos indígenas y conflictos socioambientales: localizando la investigación anfibia
Fuente: Dejusticia.
Aún recuerdo de forma vívida la llegada a Urrá. Ante la vista inusual de un grupo de investigadores y estudiantes en una de las zonas más violentas de uno de los países más violentos, los militares que custodiaban con celo la entrada nos saludaban con interrogatorios desconfiados: “¿Quiénes son?”, “¿a qué vienen?”. Una vez superados los retenes, las razones de la desconfianza quedaban patentes. Mientras nos adentrábamos en el río que alimenta la represa, veíamos pasar las lanchas rápidas de la Armada Nacional que perseguían, como en un juego del gato y el
ratón, a las embarcaciones ilegales que transportaban cocaína fabricada en laboratorios en las laderas del río. Dejándome llevar por la secuencia impredecible de la investigaciónacción, llegué al segundo lugar del proyecto: la represa de Belo Monte, en la Amazonia brasilera. El estudio sobre Urrá me llevó a involucrarme en la defensa jurídica de pueblos indígenas que, como los emberakatío, no habían sido consultados antes de la construcción de proyectos Investigación anfibia 23 de de sarrollo en sus territorios, a pesar de que prácticamente todos los países latinoamericanos ratificaron el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que establece la obligación de hacer consultas previas. Al participar como abogado en una audiencia sobre este tema ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en 2010, me enteré de que acababa de llegar a la Comisión una queja sobre un caso similar presentada por pueblos indígenas y organizaciones ambientalistas que acusaban al gobierno brasileño de no haber consultado a los indígenas amazónicos antes de autorizar la construcción de Belo Monte, que sería la tercera represa más grande del mundo. El caso se convirtió de inmediato en noticia internacional, dado que el gobierno brasileño había declarado de interés nacional la represa como parte de los planes de convertirse en potencia económica, y que personajes de la farándula internacional habían viajado a la región para expresar su solidaridad con los indígenas. Cuando el gobierno brasileño se negó a obedecer la orden de la Comisión Interamericana de suspender la construcción de la obra mientras examinaba la queja, varias organizaciones y académicos de derechos humanos viajamos a la zona de la represa para documentar la situación y expresar nuestra condena por esta decisión. Habiéndome involucrado en el caso de Urrá como investigador académico y en Belo Monte como abogado, mi intuición de sociólogo comparatista me llevó a buscar un tercer caso de movilización jurídica y política que, a diferencia de aquellos, hubiera terminado en una decisión judicial favorable a los pueblos indígenas. La oportunidad de completar la muestra para el estudio se dio a mediados de 2012, cuando la Corte Interamericana de Derechos Humanos celebró una audiencia en el territorio
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