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DNP - Boletin El suicidio en Colombia 2023

DNP - Departamento Nacional de Planeación

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Detalles

Título
DNP - Boletin El suicidio en Colombia 2023
Autor
DNP - Departamento Nacional de Planeación
Categoría
Infralegal
Área del derecho
Diversidad
Año
2023

; EL SUICIDIO EN COLOMBIA: factores diferenciales entre mujeres y hombres

B O L E T Í N

Bogotá, Octubre 2023Departamento Nacional de Planeación Dirección de Desarrollo Social Subdirección de Género Ana Constanza Huertas Lancheros Iván Mauricio Zubieta Ortiz Juanita Bernal López Subdirección de Salud Lliseth Cheylans Durán Rojas Carolina Suarez Vargas Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer Maury Eliana Valencia Gutiérrez Consejera Presidencial para la Equidad de la Mujer (E) Observatorio Colombiano de las Mujeres Sonia Serna Botero, Coordinadora Edilneyi Zúniga Avirama, Estadística Laura Camila Reyes Sánchez, Analista Ximena Marroquín García, Diseño y diagramación1. Introducción Contextualización frente al suicidio y el intento de suicidio

2. Colombia en el ámbito internacional

3. Caracterización del suicidio: diferencias entre mujeres y hombres

4. Factores determinantes del suicidio y del intento de suicidio

4.1. Factores que inciden en el suicidio por parte de las mujeres 4.2. Factores que inciden en el suicidio por parte de los hombres 4.3. Factores que inciden en el suicidio en las comunidades indígenas 4.4. Factores que inciden en el suicidio por situaciones asociadas a la homofobia 4.5. Otros factores que han incidido en el suicidio

5. Conclusiones y recomendacionesEL SUICIDIO EN COLOMBIA: factores diferenciales entre mujeres y hombresLa Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que el suicidio es un problema de salud pública importante, pero con frecuencia descuidado,

5. Conclusiones y recomendacionesEL SUICIDIO EN COLOMBIA: factores diferenciales entre mujeres y hombresLa Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que el suicidio es un problema de salud pública importante, pero con frecuencia descuidado, rodeado de estigmas, mitos y tabúes. Cada caso de suicidio es una tragedia que afecta gravemente no solo a los individuos, sino también a las familias y las comunidades. En un año se suicidan en el mundo cerca de setecientas mil personas y, por cada suicidio consumado, hay muchos intentos. Según la OMS un intento de suicidio no consumado es el factor individual de riesgo más importante (OMS, 2021).

El Ministerio de Salud y Protección Social (2018), define el suicidio como una muerte que se deriva de la utilización de cualquier método para ejecutarlo (envenenamiento, ahorcamiento, herida por arma de fuego o cortopunzante, lanzamiento al vacío, a un vehículo o cualquier otra forma) con evidencia, explícita o implícita, de que fue autoinflingida y con la intención de provocar el propio fallecimiento. A su vez, el Instituto Nacional de Salud (INS), define el intento de suicidio como una “conducta potencialmente lesiva autoinflingida y sin resultado fatal, para la que existe evidencia, implícita o explícita, de intencionalidad de provocarse la muerte. Dicha conducta puede provocar o no lesiones, independientemente de la letalidad del método” (INS, 2014). Las tasas de suicidio también son elevadas entre los grupos de riesgo, como las personas refugiadas y migrantes, los pueblos indígenas, las personas lesbianas, homosexuales, bisexuales, transexuales e intersexuales, y las

2014). Las tasas de suicidio también son elevadas entre los grupos de riesgo, como las personas refugiadas y migrantes, los pueblos indígenas, las personas lesbianas, homosexuales, bisexuales, transexuales e intersexuales, y las personas reclusas. El principal factor de riesgo es, con diferencia, un intento previo de suicidio (OMS, 2021). Por otro lado, la tasa de mortalidad por suicidio es uno de los indicadores de la meta 3.4 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, cuyo propósito es que, de aquí a 2030, se reduzca en un tercio el riesgo de mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles mediante su prevención y tratamiento, así como promover la salud y el bienestar mentales (OMS, 2021). En Colombia, las cifras del Instituto Nacional de Medicina Legal para 2022 evidencian que se suicidaron 8,95 hombres por cada 100 mil habitantes, frente a unas 2,2 mujeres por cada 100 mil habitantes. En el caso de los intentos de suicidio, de acuerdo con los datos reportados en SIVIGILA para 2021, son más las mujeres que lo intentaron registrándose 73,2 mujeres y 42,7 en hombres por cada 100 mil habitantes. Por otra parte, es importante destacar que dentro de los factores que inciden en tomar la decisión de suicidarse, de acuerdo con lo reportado, se destaca la enfermedad mental y física, el conflicto de pareja o un desamor, factores económicos y abusos y adicción a sustancias psicoactivas y alcohol. En este contexto, el objetivo de este boletín es presentar de forma diferenciada por sexo las cifras de suicidio e intentos de suicidio en el país, su

adicción a sustancias psicoactivas y alcohol. En este contexto, el objetivo de este boletín es presentar de forma diferenciada por sexo las cifras de suicidio e intentos de suicidio en el país, su comparación frente al resto del mundo, las edades en las que se presenta la situación, su nivel educativo, ancestro étnico, las razones del suicidio como factor diferencial entre mujeres y hombres y los mecanismos utilizados para hacerlo. Contextualización frente al suicidio y el intento de suicidio De acuerdo con Barroso (2019), la palabra suicidio procede del latín sui, que significa “a sí mismo”, y de caedere, que significa “matar”; es decir, matarse a sí mismo. En la literatura científica se conceptúa como un acto deliberado y voluntario por el que se acaba con la propia vida. En el enfoque epidemiológico tradicional, el suicidio consumado comprende un grupo de etapas previas, como son la ideación suicida y el intento de suicidio. La ideación se refiere al deseo de morir, así como a la elaboración de un plan más o menos específico, mientras que el intento de suicidio constituye la acción intencional de atentar contra la propia vida (Barroso, 2019). La salud mental, de acuerdo con la OMS (2022), corresponde a un “estado de bienestar mental” que dota a las personas de capacidades para enfrentar los diferentes aspectos de la vida y el relacionamiento con su comunidad. Como proceso personal y colectivo, la salud mental representa un estado de equilibrio entre las personas y su entorno y, de este modo, se ve determinada por los contextos sociales, económicos, ambientales, familiares, además de los factores psicológicos individuales. El suicidio es consecuencia de la

equilibrio entre las personas y su entorno y, de este modo, se ve determinada por los contextos sociales, económicos, ambientales, familiares, además de los factores psicológicos individuales. El suicidio es consecuencia de la desatención a las afecciones a la salud mental en las personas. En términos de política pública, en Colombia se aprobó en 2020 el CONPES 3992, “Estrategia para la promoción de la salud mental en Colombia”. El objetivo de esta política es promover la salud mental de la población colombiana a través del fortalecimiento de entornos sociales, el desarrollo de capacidades individuales y colectivas, el incremento de la coordinación intersectorial y el mejoramiento de la atención en salud mental, con el fin de reducir la incidencia de problemas o trastornos mentales, el consumo o abuso de sustancias psicoactivas, y las víctimas de violencias. En el documento se indica que el peor desenlace en salud mental es el suicidio, ya que es un evento prevenible y tiene un serio impacto en las personas (OMS, 2000). Este CONPES indica que, aunque el país ha logrado avances significativos en materia de normatividad y políticas públicas en salud mental, existen rezagos en términos de implementación de los lineamientos establecidos en la política de salud mental, particularmente en problemáticas como las asociadas al suicidio. Una de las dificultades que más se destaca es la desarticulación y fragmentación de la salud mental con otras políticas y otros sectores que inciden en esta. A esto se suma que la mayoría de las intervenciones en salud mental se realizan desde el sector salud, en gran parte porque la salud mental se asocia exclusivamente a los trastornos mentales, separándola de factores como la violencia y consumo de sustancias psicoactivas (DNP, 2020).

mental se realizan desde el sector salud, en gran parte porque la salud mental se asocia exclusivamente a los trastornos mentales, separándola de factores como la violencia y consumo de sustancias psicoactivas (DNP, 2020). El CONPES indica que el suicidio se asocia a factores detonantes como el conflicto de pareja o expareja, desamor, problemas económicos o jurídicos, acoso escolar, muerte o suicidio de un familiar, problemas laborales y maltrato físico, mental o sexual. En el caso de los adultos mayores el suicidio se relaciona con la enfermedad física o mental (DNP, 2020).La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que el suicidio es un problema de salud pública importante, pero con frecuencia descuidado, rodeado de estigmas, mitos y tabúes. Cada caso de suicidio es una tragedia que afecta gravemente no solo a los individuos, sino también a las familias y las comunidades. En un año se suicidan en el mundo cerca de setecientas mil personas y, por cada suicidio consumado, hay muchos intentos. Según la OMS un intento de suicidio no consumado es el factor individual de riesgo más importante (OMS, 2021). El Ministerio de Salud y Protección Social (2018), define el suicidio como una muerte que se deriva de la utilización de cualquier método para ejecutarlo (envenenamiento, ahorcamiento, herida por arma de fuego o cortopunzante, lanzamiento al vacío, a un vehículo o cualquier otra forma) con evidencia, explícita o implícita, de que fue autoinflingida y con la intención de provocar el propio fallecimiento. A su vez, el Instituto Nacional de Salud (INS), define el intento de suicidio como una “conducta potencialmente lesiva

explícita o implícita, de que fue autoinflingida y con la intención de provocar el propio fallecimiento. A su vez, el Instituto Nacional de Salud (INS), define el intento de suicidio como una “conducta potencialmente lesiva autoinflingida y sin resultado fatal, para la que existe evidencia, implícita o explícita, de intencionalidad de provocarse la muerte. Dicha conducta puede provocar o no lesiones, independientemente de la letalidad del método” (INS, 2014). Las tasas de suicidio también son elevadas entre los grupos de riesgo, como las personas refugiadas y migrantes, los pueblos indígenas, las personas lesbianas, homosexuales, bisexuales, transexuales e intersexuales, y las personas reclusas. El principal factor de riesgo es, con diferencia, un intento previo de suicidio (OMS, 2021). Por otro lado, la tasa de mortalidad por suicidio es uno de los indicadores de la meta 3.4 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, cuyo propósito es que, de aquí a 2030, se reduzca en un tercio el riesgo de mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles mediante su prevención y tratamiento, así como promover la salud y el bienestar mentales (OMS, 2021). En Colombia, las cifras del Instituto Nacional de Medicina Legal para 2022 evidencian que se suicidaron 8,95 hombres por cada 100 mil habitantes, frente a unas 2,2 mujeres por cada 100 mil habitantes. En el caso de los intentos de suicidio, de acuerdo con los datos reportados en SIVIGILA para 2021, son más las mujeres que lo intentaron registrándose 73,2 mujeres y 42,7 en hombres por cada 100 mil habitantes. Por otra parte, es importante

intentos de suicidio, de acuerdo con los datos reportados en SIVIGILA para 2021, son más las mujeres que lo intentaron registrándose 73,2 mujeres y 42,7 en hombres por cada 100 mil habitantes. Por otra parte, es importante destacar que dentro de los factores que inciden en tomar la decisión de suicidarse, de acuerdo con lo reportado, se destaca la enfermedad mental y física, el conflicto de pareja o un desamor, factores económicos y abusos y adicción a sustancias psicoactivas y alcohol. En este contexto, el objetivo de este boletín es presentar de forma diferenciada por sexo las cifras de suicidio e intentos de suicidio en el país, su comparación frente al resto del mundo, las edades en las que se presenta la situación, su nivel educativo, ancestro étnico, las razones del suicidio como factor diferencial entre mujeres y hombres y los mecanismos utilizados para hacerlo. Contextualización frente al suicidio y el intento de suicidio De acuerdo con Barroso (2019), la palabra suicidio procede del latín sui, que significa “a sí mismo”, y de caedere, que significa “matar”; es decir, matarse a sí mismo. En la literatura científica se conceptúa como un acto deliberado y voluntario por el que se acaba con la propia vida. En el enfoque epidemiológico tradicional, el suicidio consumado comprende un grupo de etapas previas, como son la ideación suicida y el intento de suicidio. La ideación se refiere al deseo de morir, así como a la elaboración de un plan más o menos específico, mientras que el intento de suicidio constituye la acción intencional de atentar contra la propia vida (Barroso, 2019).

ideación se refiere al deseo de morir, así como a la elaboración de un plan más o menos específico, mientras que el intento de suicidio constituye la acción intencional de atentar contra la propia vida (Barroso, 2019). La salud mental, de acuerdo con la OMS (2022), corresponde a un “estado de bienestar mental” que dota a las personas de capacidades para enfrentar los diferentes aspectos de la vida y el relacionamiento con su comunidad. Como proceso personal y colectivo, la salud mental representa un estado de equilibrio entre las personas y su entorno y, de este modo, se ve determinada por los contextos sociales, económicos, ambientales, familiares, además de los factores psicológicos individuales. El suicidio es consecuencia de la desatención a las afecciones a la salud mental en las personas. En términos de política pública, en Colombia se aprobó en 2020 el CONPES 3992, “Estrategia para la promoción de la salud mental en Colombia”. El objetivo de esta política es promover la salud mental de la población colombiana a través del fortalecimiento de entornos sociales, el desarrollo de capacidades individuales y colectivas, el incremento de la coordinación intersectorial y el mejoramiento de la atención en salud mental, con el fin de reducir la incidencia de problemas o trastornos mentales, el consumo o abuso de sustancias psicoactivas, y las víctimas de violencias. En el documento se indica que el peor desenlace en salud mental es el suicidio, ya que es un evento prevenible y tiene un serio impacto en las personas (OMS, 2000). Este CONPES indica que, aunque el país ha logrado avances significativos en materia de normatividad y políticas públicas en salud mental, existen rezagos en términos de implementación de los lineamientos establecidos en la política

Este CONPES indica que, aunque el país ha logrado avances significativos en materia de normatividad y políticas públicas en salud mental, existen rezagos en términos de implementación de los lineamientos establecidos en la política de salud mental, particularmente en problemáticas como las asociadas al suicidio. Una de las dificultades que más se destaca es la desarticulación y fragmentación de la salud mental con otras políticas y otros sectores que inciden en esta. A esto se suma que la mayoría de las intervenciones en salud mental se realizan desde el sector salud, en gran parte porque la salud mental se asocia exclusivamente a los trastornos mentales, separándola de factores como la violencia y consumo de sustancias psicoactivas (DNP, 2020). El CONPES indica que el suicidio se asocia a factores detonantes como el conflicto de pareja o expareja, desamor, problemas económicos o jurídicos, acoso escolar, muerte o suicidio de un familiar, problemas laborales y maltrato físico, mental o sexual. En el caso de los adultos mayores el suicidio se relaciona con la enfermedad física o mental (DNP, 2020). 1 1 Datos orientados al color de la piel y hallazgos peculiares de los rasgos faciales: https://www.medicinalegal.gov.co/documents/20143/40476/Manual+de+identificaci%C3%B3n+de+cad%C3%A1veres+en+la+pr%C3%A1ctica+forense.zip/20013afa-359f-b257-35d7-762e23e5badeLa Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que el suicidio es un problema de salud pública importante, pero con frecuencia descuidado, rodeado de estigmas, mitos y tabúes. Cada caso de suicidio es una tragedia

problema de salud pública importante, pero con frecuencia descuidado, rodeado de estigmas, mitos y tabúes. Cada caso de suicidio es una tragedia que afecta gravemente no solo a los individuos, sino también a las familias y las comunidades. En un año se suicidan en el mundo cerca de setecientas mil personas y, por cada suicidio consumado, hay muchos intentos. Según la OMS un intento de suicidio no consumado es el factor individual de riesgo más importante (OMS, 2021). El Ministerio de Salud y Protección Social (2018), define el suicidio como una muerte que se deriva de la utilización de cualquier método para ejecutarlo (envenenamiento, ahorcamiento, herida por arma de fuego o cortopunzante, lanzamiento al vacío, a un vehículo o cualquier otra forma) con evidencia, explícita o implícita, de que fue autoinflingida y con la intención de provocar el propio fallecimiento. A su vez, el Instituto Nacional de Salud (INS), define el intento de suicidio como una “conducta potencialmente lesiva autoinflingida y sin resultado fatal, para la que existe evidencia, implícita o explícita, de intencionalidad de provocarse la muerte. Dicha conducta puede provocar o no lesiones, independientemente de la letalidad del método” (INS, 2014). Las tasas de suicidio también son elevadas entre los grupos de riesgo, como las personas refugiadas y migrantes, los pueblos indígenas, las personas lesbianas, homosexuales, bisexuales, transexuales e intersexuales, y las personas reclusas. El principal factor de riesgo es, con diferencia, un intento previo de suicidio (OMS, 2021).

lesbianas, homosexuales, bisexuales, transexuales e intersexuales, y las personas reclusas. El principal factor de riesgo es, con diferencia, un intento previo de suicidio (OMS, 2021). Por otro lado, la tasa de mortalidad por suicidio es uno de los indicadores de la meta 3.4 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, cuyo propósito es que, de aquí a 2030, se reduzca en un tercio el riesgo de mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles mediante su prevención y tratamiento, así como promover la salud y el bienestar mentales (OMS, 2021). En Colombia, las cifras del Instituto Nacional de Medicina Legal para 2022 evidencian que se suicidaron 8,95 hombres por cada 100 mil habitantes, frente a unas 2,2 mujeres por cada 100 mil habitantes. En el caso de los intentos de suicidio, de acuerdo con los datos reportados en SIVIGILA para 2021, son más las mujeres que lo intentaron registrándose 73,2 mujeres y 42,7 en hombres por cada 100 mil habitantes. Por otra parte, es importante destacar que dentro de los factores que inciden en tomar la decisión de suicidarse, de acuerdo con lo reportado, se destaca la enfermedad mental y física, el conflicto de pareja o un desamor, factores económicos y abusos y adicción a sustancias psicoactivas y alcohol. En este contexto, el objetivo de este boletín es presentar de forma diferenciada por sexo las cifras de suicidio e intentos de suicidio en el país, su comparación frente al resto del mundo, las edades en las que se presenta la situación, su nivel educativo, ancestro étnico, las razones del suicidio como factor diferencial entre mujeres y hombres y los mecanismos utilizados para

comparación frente al resto del mundo, las edades en las que se presenta la situación, su nivel educativo, ancestro étnico, las razones del suicidio como factor diferencial entre mujeres y hombres y los mecanismos utilizados para hacerlo. Contextualización frente al suicidio y el intento de suicidio De acuerdo con Barroso (2019), la palabra suicidio procede del latín sui, que significa “a sí mismo”, y de caedere, que significa “matar”; es decir, matarse a sí mismo. En la literatura científica se conceptúa como un acto deliberado y voluntario por el que se acaba con la propia vida. En el enfoque epidemiológico tradicional, el suicidio consumado comprende un grupo de etapas previas, como son la ideación suicida y el intento de suicidio. La ideación se refiere al deseo de morir, así como a la elaboración de un plan más o menos específico, mientras que el intento de suicidio constituye la acción intencional de atentar contra la propia vida (Barroso, 2019). La salud mental, de acuerdo con la OMS (2022), corresponde a un “estado de bienestar mental” que dota a las personas de capacidades para enfrentar los diferentes aspectos de la vida y el relacionamiento con su comunidad. Como proceso personal y colectivo, la salud mental representa un estado de equilibrio entre las personas y su entorno y, de este modo, se ve determinada por los contextos sociales, económicos, ambientales, familiares, además de los factores psicológicos individuales. El suicidio es consecuencia de la desatención a las afecciones a la salud mental en las personas. En términos de política pública, en Colombia se aprobó en 2020 el CONPES 3992, “Estrategia para la promoción de la salud mental en Colombia”. El

desatención a las afecciones a la salud mental en las personas. En términos de política pública, en Colombia se aprobó en 2020 el CONPES 3992, “Estrategia para la promoción de la salud mental en Colombia”. El objetivo de esta política es promover la salud mental de la población colombiana a través del fortalecimiento de entornos sociales, el desarrollo de capacidades individuales y colectivas, el incremento de la coordinación intersectorial y el mejoramiento de la atención en salud mental, con el fin de reducir la incidencia de problemas o trastornos mentales, el consumo o abuso de sustancias psicoactivas, y las víctimas de violencias. En el documento se indica que el peor desenlace en salud mental es el suicidio, ya que es un evento prevenible y tiene un serio impacto en las personas (OMS, 2000). Este CONPES indica que, aunque el país ha logrado avances significativos en materia de normatividad y políticas públicas en salud mental, existen rezagos en términos de implementación de los lineamientos establecidos en la política de salud mental, particularmente en problemáticas como las asociadas al suicidio. Una de las dificultades que más se destaca es la desarticulación y fragmentación de la salud mental con otras políticas y otros sectores que inciden en esta. A esto se suma que la mayoría de las intervenciones en salud mental se realizan desde el sector salud, en gran parte porque la salud mental se asocia exclusivamente a los trastornos mentales, separándola de factores como la violencia y consumo de sustancias psicoactivas (DNP, 2020). El CONPES indica que el suicidio se asocia a factores detonantes como el conflicto de pareja o expareja, desamor, problemas económicos o jurídicos,

factores como la violencia y consumo de sustancias psicoactivas (DNP, 2020). El CONPES indica que el suicidio se asocia a factores detonantes como el conflicto de pareja o expareja, desamor, problemas económicos o jurídicos, acoso escolar, muerte o suicidio de un familiar, problemas laborales y maltrato físico, mental o sexual. En el caso de los adultos mayores el suicidio se relaciona con la enfermedad física o mental (DNP, 2020).EL SUICIDIO EN COLOMBIA: factores diferenciales entre mujeres y hombresDe acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS, 2021), cada año mueren alrededor de setecientas mil personas por suicidio a nivel mundial. Aunque aún existen enormes retos para medir de mejor manera esta problemática, la tasa mundial de suicidio mostró una reducción de 36% entre los años 2000 y 2019 (OMS, 2021). No obstante, esta reducción no se ha dado de manera uniforme en todo el planeta: mientras Europa oriental redujo su tasa de suicidio en un 17% durante ese periodo, Europa occidental lo hizo en un 49%. El continente americano, en contraste, fue la única región del mundo que mostró un incremento (17%) durante este periodo. De acuerdo con los datos de libre acceso del Banco Mundial (2019), Colombia cuenta con una baja incidencia del suicidio (3,9 por cada 100 mil habitantes) en comparación al resto de los países de la región latinoamericana y el promedio mundial (9,2), solo por encima de Venezuela (2,1), Perú (2,8) y Panamá (2,9) (cifras para el 2019). Cómo lo muestra el gráfico 1, entre los

promedio mundial (9,2), solo por encima de Venezuela (2,1), Perú (2,8) y Panamá (2,9) (cifras para el 2019). Cómo lo muestra el gráfico 1, entre los países de la región existe una relación positiva entre el nivel de ingreso de sus habitantes y la incidencia del suicidio. En otras palabras, a mayor nivel de ingreso de su población, la incidencia del suicidio entre sus habitantes es mayor. Gráfico 1. Relación de la tasa de suicidios y PIB per cápita en América Latina, 2019

Fuente: elaboración propia con datos del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, 2019.Sin embargo, a diferencia de la tendencia mundial, pero en línea con la tendencia del continente, la incidencia del suicidio en Colombia ha mostrado una tendencia levemente creciente entre 2015 y 2022. Como se puede evidenciar en el gráfico 2, la tasa de suicidio por cada 100 mil habitantes en el país ha pasado de 4,47 en 2015 a 5,49 en 2022, lo que representó un incremento del 22,8% de la tasa durante ese periodo. Lo anterior evidencia que, a pesar de las reducciones de la tasa a nivel mundial y la baja incidencia de esta problemática en el país en comparación con los países latinoamericanos, la incidencia del suicidio en Colombia viene creciendo en los últimos años y se requiere un análisis con mayor profundidad de esta problemática para la formulación de políticas que ayuden a prevenir el suicidio y revertir esta situación creciente.

Gráfico 2. Tasa de suicidio por 100 mil habitantes en Colombia, 2015-2022

Fuente: elaboración propia con datos del Instituto Nacional de

problemática para la formulación de políticas que ayuden a prevenir el suicidio y revertir esta situación creciente. Gráfico 2. Tasa de suicidio por 100 mil habitantes en Colombia, 2015-2022

Fuente: elaboración propia con datos del Instituto Nacional de Medicina Legal (INMLCF).EL SUICIDIO EN COLOMBIA: factores diferenciales entre mujeres y hombres2 La proporción de tasas de suicidios entre hombres y mujeres, o male:female suicide ratio es el cociente entre la tasa de suicidios masculinos por cada 100 mil hombres (dividendo) y la tasa de suicidios femeninos por cada 100 mil mujeres (divisor). Si esta proporción es mayor a uno (1) significa que la tasa de suicidios es más alta en hombres que mujeres, o viceversa.

2 A nivel mundial la incidencia del suicidio no es neutral al sexo de la población pues afecta en mayor medida a los hombres que a las mujeres. De acuerdo con la OMS, la proporción de las tasas de suicidio entre hombres y mujeres (male:female suicide ratio, en inglés) a nivel mundial es de 2,3. Así, hay 2,3 suicidios de hombres por cada suicidio de una mujer (OMS, 2021, p. 6). Esta proporción varía considerablemente entre regiones del planeta, siendo más alta en los países de ingreso alto y medio y más baja en los países de ingreso bajo. En el contexto latinoamericano se puede observar esta relación entre ingreso per cápita y brecha entre la incidencia del suicidio entre hombres y mujeres. Como se puede apreciar en el gráfico 3 existe una relación positiva entre estas dos variables, siendo la brecha de género en la incidencia del suicidio más en países como Costa Rica, Venezuela, El Salvador, Panamá, Chile,

Como se puede apreciar en el gráfico 3 existe una relación positiva entre estas dos variables, siendo la brecha de género en la incidencia del suicidio más en países como Costa Rica, Venezuela, El Salvador, Panamá, Chile, República Dominicana y Argentina. Por su parte, Colombia cuenta con una male:female suicide ratio inferior al promedio de la región, similar a la reportada por países como Brasil, Nicaragua, Guatemala o El Salvador. Gráfico 3. Relación entre la male:female suicide ratio y el PIB per cápita en América Latina en 2019

Fuente: Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional, 2019.Al analizar el comportamiento reciente de las tasas de suicidio en Colombia diferenciadas por sexo, encontramos que la proporción de suicidios entre hombres y mujeres se ha mantenido relativamente estable durante el periodo 2015-2022. Si bien esta proporción fue creciendo entre 2015 y 2018, esta fue cayendo a partir de 2018, pasando de una proporción del 4,88 en 2018 a 4,07 en 2022 (gráfico 4). ¿A qué se debe esta caída reciente en la proporción de las tasas de suicidio entre hombres y mujeres en los últimos años? La respuesta es que hay un mayor crecimiento en la tasa de suicidios de las mujeres en comparación con la reportada para los hombres. Entre 2018 y 2022, mientras la tasa de suicidio masculina se redujo en un 4,9%, la tasa de suicidio femenina aumentó en un 14,0%.

Gráfico 4. Tasa de suicidio por cada 100 mil habitantes según sexo y male:female suicide ratio en Colombia 2015-2022

Fuente: elaboración propia con datos del Instituto Nacional de Medicina Legal (INMLCF).

Una de las razones que explican este comportamiento es el crecimiento reciente de las atenciones en salud por intento de suicidio, particularmente de las mujeres. Entre 2018 y 2022, la tasa de intento de suicidio por cada 100 mil habitantes en el país creció un 21,9%, pasando de 59,3 a 72,3 intentos de suicidios por cada 100 mil habitantes (gráfico 5). Sin embargo, durante este mismo periodo, la tasa de intento de suicidios creció más en las mujeres (26,1%) que en los hombres (14,5%), lo que puede explicar el crecimiento en las tasas de suicidio en las mujeres evidenciado anteriormente

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