FLIP - Adolescentes, redes y desinformación un estudio en el sur de Colombia
Fundación para la Libertad de Prensa
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- FLIP - Adolescentes, redes y desinformación un estudio en el sur de Colombia
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- Fundación para la Libertad de Prensa
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- Doctrina
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- Libertad de Prensa
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- —
Un estudio en el sur de Colombia Adolescentes, redes y desinformacionENTIDAD RESPONSABLE Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) UNIVERSO DE ESTUDIO Estudiantes de 9°, 10° y 11° grado de siete municipios del sur del país (Amazonía y Orinoquía). Municipios incluidos: Leticia (Amazonas), Puerto Guzmán y Villagarzón (Putumayo), Inírida (Guainía), Cartagena del Chairá y Puerto Rico (Caquetá), Puerto Carreño (Vichada). MÉTODO DE RECOLECCIÓN Encuestas en papel aplicadas en aula de clase PERIODO DE APLICACIÓN Marzo de 2023 - Julio de 2024 TAMAÑO DE LA MUESTRA 2332 estudiantes
REPRESENTATIVIDAD 30% del total de estudiantes de estos grados en los municipios seleccionados
NIVEL DE CONFIANZA
95%
MARGEN DE ERROR
2.02% Ficha Técnica de la Encuesta
DIRECCIÓN DE INVESTIGACIÓN Y EDICIÓN DE TEXTOS
César Paredes
INVESTIGACIÓN Y TEXTOS
Sofía Luna César Paredes
CORRECCIÓN DE ESTILO
María Cristina Hernández Capdevilla Mónica Alejandra Leguizamón DISEÑO Y DIAGRAMACIÓN Laura Merchán Calderón Esta publicación fue posible gracias al apoyo del Ministerio de Asuntos Exteriores de Países Bajos en Colombia, el Fondo de las Naciones Unidas para la Democracia (UNDEF, por sus siglas en inglés) y ForumCiv. Los contenidos de este material son responsabilidad exclusiva de sus autores y no necesariamente reflejan los puntos de vista de estas organizaciones. Adolescentes, redes y desinformación: un estudio en el sur de Colombia Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), 2025
son responsabilidad exclusiva de sus autores y no necesariamente reflejan los puntos de vista de estas organizaciones. Adolescentes, redes y desinformación: un estudio en el sur de Colombia Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), 2025 www.flip.org.coa Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) aplicó una encuesta a 2332 estudiantes en siete municipios del sur del país (Amazonía y Orinoquía)1, para identificar cómo se informan, qué tan confiables consideran los medios de comunicación y qué habilidades críticas desarrollan al consumir noticias. Los resultados arrojan luz sobre las preferencias informativas de las nuevas generaciones: el 34,84% de las y los estudiantes eligen las redes sociales como su principal fuente de información, seguidas por la televisión (33,26%). Sin embargo, esta elección convive con una confianza limitada: el 53,16% asegura confiar solo “algo” en las redes y una porción similar expresa el mismo nivel de confianza sobre otros medios como la televisión e internet. En este contexto de creciente desconfianza hacia los medios y las instituciones, la encuesta plantea datos clave sobre la relación entre el consumo de información y los desafíos para elevar la calidad de la participación democrática de las y los adolescentes en asuntos de interés público, toda vez que en poco tiempo serán los llamados a incidir con su voto y sus opiniones en una región vulnerable por la falta de servicios básicos, el conflicto armado y con una educación marcada por problemas como descontextualización ante desafíos contemporáneos. Los hallazgos subrayan la urgencia de fortalecer la educación mediática para dotar no solo a las y los estudiantes de herramientas críticas frente a la desinformación, sino también a las y los docentes, y así
desafíos contemporáneos. Los hallazgos subrayan la urgencia de fortalecer la educación mediática para dotar no solo a las y los estudiantes de herramientas críticas frente a la desinformación, sino también a las y los docentes, y así promover una ciudadanía activa y bien informada, esencial para el fortalecimiento de la democracia en el país.
1. La encuesta completa se aplicó a 4.148 adolescentes de 9.º, 10.º y 11.º grado entre 2022 y 2024.
Un primer análisis parcial de los datos se publicó en el artículo indexado “Consumo de información y uso de redes sociales en estudiantes de noveno, décimo y undécimo en los departamentos de Caquetá, Putumayo y Guaviare: una caracterización necesaria” (https://doi.org/10.22235/d.v38.4093), basado en la muestra inicial de 1.604 estudiantes de nueve municipios de esos tres departamentos (Amazonía colombiana) levantada en 2022. Aunque el cuestionario y los indicadores de la presente encuesta mantienen la misma línea, se introdujeron ajustes metodológicos; por ello, los resultados aquí presentados se analizan de forma independiente y abarcan la totalidad de la muestra recolectada en los 16 municipios incluidos en 2023-2024. L4 En la era digital, las y los adolescentes se enfrentan a un flujo constante de información, publicidad y entretenimiento a través de las redes sociales, así como al desafío de discernir si esa información es confiable o si, por el contrario, es desinformación. ¿Cómo manejan este cúmulo de datos, noticias y contenidos los jóvenes del sur de Colombia? Con esta pregunta como punto de partida, la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) llevó a cabo una
¿Cómo manejan este cúmulo de datos, noticias y contenidos los jóvenes del sur de Colombia? Con esta pregunta como punto de partida, la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) llevó a cabo una investigación para explorar los hábitos de consumo de información de estudiantes de bachillerato en Un llamado urgente: la educaciOn mediAtica como herramienta para una ciudadanIa crItica5 una región marcada por el legado del conflicto armado, la diversidad cultural, los conflictos socioambientales, la brecha digital y la falta de infraestructura. El estudio buscó comprender cómo esta generación utiliza las redes sociales, comparte información y se relaciona con los demás en el ámbito digital. La encuesta se aplicó a 2.332 estudiantes de 9.º, 10.º y 11.º grado de siete municipios ubicados en seis departamentos de las regiones Amazónica y Orinoquía, lo que equivale aproximadamente al 30 % del total de alumnos de esos cursos en los municipios encuestados. La visita a los colegios hizo parte del programa de Educación Mediática de la FLIP, que desde hace casi tres años comenzó impartiendo talleres en las instalaciones educativas de municipios del Programa de Desarrollo con Enfoque Territorial - PDET. Este proyecto propende por el diseño de herramientas de formación para fortalecer el conocimiento del derecho a la libertad de expresión y combatir los problemas de la desinformación desde el aula, con metodologías tomadas de la educomunicación y aplicadas a las nuevas audiencias. Este equipo de trabajo ha visitado más de 20 municipios a lo largo y ancho del país, junto
tad de expresión y combatir los problemas de la desinformación desde el aula, con metodologías tomadas de la educomunicación y aplicadas a las nuevas audiencias. Este equipo de trabajo ha visitado más de 20 municipios a lo largo y ancho del país, junto con el laboratorio de periodismo Consonante que busca potenciar habilidades periodísticas en colectivos de comunicación, líderes sociales y periodistas locales. Estos municipios, pese a su heterogeneidad, comparten problemas similares: déficit en infraestructura, servicios básicos insuficientes (en algunos colegios la energía se interrumpe con frecuencia), inestabilidad del servicio de internet o su completa ausencia, entre otras. Estas condiciones se suman a los ya conocidos problemas que tiene la educación pública en Colombia: modelos disciplinarios coercitivos, planes de estudios y sistemas de evaluación descontextualizados de las realidades y contextos sociales locales, profesores y profesoras con cargas laborales enormes y falta de tiempo para actualizar sus habilidades pedagógicas. Para efectos del análisis, sin embargo, nos vamos a concentrar en los resultados obtenidos de encuestas aplicadas en los municipios de Leticia (Amazonas); Puerto Guzmán y Villagarzón (Putumayo); Inírida (Guainía); Cartagena del Chairá y Puerto Rico (Caquetá); y Puerto Carre- ño (Vichada). La encuesta reveló que entre los estudiantes las redes sociales son las principales fuentes de información, lo que no sorprende, pues estos medios se han vuelto dominantes a la hora de distribuir la información. Lo que sí es un dato llamativo es que el 35,5% de los encuestados prefiere usar Facebook para informarse, pues
información, lo que no sorprende, pues estos medios se han vuelto dominantes a la hora de distribuir la información. Lo que sí es un dato llamativo es que el 35,5% de los encuestados prefiere usar Facebook para informarse, pues difiere de la tendencia en países como Estados Unidos o Chile, donde la principal red social es Tik Tok (Pew Research Center, 2022; Arriagada et al, 2022). La explicación puede deberse a que los planes de datos incluyen esta red social Entre los estudiantes las redes sociales son las principales fuentes de información, lo que no sorprende, pues estos medios se han vuelto dominantes a la hora de distribuir la información.6 sin cobros adicionales, pero también a la cultura de apropiación tecnológica particular en estos municipios en donde esta red social es utilizada para informar sobre lo que ocurre en el nivel local. Más allá de las razones, el resultado contribuye a entender una tendencia y a buscar alternativas contextuales para cultivar una cultura de consumo crítico de información en un contexto donde los medios tradicionales, como la radio y el periódico, no tienen el mismo atractivo que la televisión y las redes sociales. Además, es relevante a la hora de pensar en cómo usar las redes sociales en el proceso de enseñanza y de producción de conocimiento. Los resultados de las encuestas también dieron cuenta de que, aunque las y los estudiantes son conscientes de la importancia de verificar la información que consumen —un notable 78,65% expresó su interés en la veracidad de los contenidos—, las condiciones estructurales de su educación y acceso representan un desafío significativo para el desarrollo del penverificar la información que consumen —un notable 78,65% expresó su interés en la veracidad de los contenidos—, las condiciones estructurales de su educación y acceso representan un desafío significativo para el desarrollo del pensamiento crítico. Este alto nivel de conciencia sobre la verificación se debe, en parte, a que la encuesta se realizó después de un taller diseñado para sensibilizar frente al creciente problema de la desinformación. Sin embargo, factores como las limitaciones tecnológicas, la falta de actualización docente en metodologías pedagógicas y herramientas digitales, y una enseñanza tradicional centrada en la memorización más que en la participación activa, el cuestionamiento o la resolución de problemas, siguen siendo barreras importantes. Estas condiciones no solo dificultan la formación de habilidades críticas, sino que también limitan la capacidad de las y los estudiantes para desenvolverse en un entorno saturado de información y marcado por profundas desigualdades. Por ello, esta investigación busca ser un llamado a reflexionar sobre la urgencia de cerrar no solo la brecha digital, sino también la crítica. La educación mediática se presenta como una respuesta incipiente, pero fundamental, frente a los retos que plantea el entorno digital y su relación con la democracia. Es evidente que, en la mayoría de instituciones educativas, las estrategias para abordar estos desafíos tecnológicos son todavía limitadas. En efecto, la transformación hacia un consumo y producción responsable de información debe comenzar con las y los docentes. Su formación en el campo es relevante para liderar un cambio desde las aulas. Un currículo actualizado debería incluir estas materias no
hacia un consumo y producción responsable de información debe comenzar con las y los docentes. Su formación en el campo es relevante para liderar un cambio desde las aulas. Un currículo actualizado debería incluir estas materias no solo para fortalecer las habilidades de las y los estudiantes, sino también para darle facultades a las y los docentes para contar sus historias locales, analizar la información y producir conocimiento enraizado en las realidades y demandas de sus territorios. La creciente desconfianza en los medios de comunicación, reflejada en otras encuestas que evalúan la fortaleza de las instituciones democráticas, junto con la limitada verificación de información, no son problemas aislados. Más bien, son síntomas de una sociedad que aún lucha por adaptarse al ritmo vertiginoso de la era de la información digital, donde derechos fundamentales como el acceso a contenidos de calidad y la posibilidad de expresarse y ser escuchados, están en juego. Por eso, antes de pasar a los datos de la encuesta, es necesario un análisis sobre por qué es tan urgente identificar el tipo de brechas informativas, tecnológicas y cognitivas que contribuyen a profundizar estos problemas.7 La educación mediática se presenta como una respuesta incipiente, pero fundamental, frente a los retos que plantea el entorno digital y su relación con la democracia.8 La llegada de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) han reconfigurado la forma en que concebimos el desarrollo económico, los procesos electorales y la opinión pública (Gutié- rrez-Martín y Tyner, 2012). De hecho, la tecnología y su expansión se consideran hoy un indicador
en que concebimos el desarrollo económico, los procesos electorales y la opinión pública (Gutié- rrez-Martín y Tyner, 2012). De hecho, la tecnología y su expansión se consideran hoy un indicador clave del desarrollo humano (Gil et al., 2017). Además, las TIC han revolucionado la manera en que se produce, comparte y consume la información, lo que ha significado una transformación tanto en el negocio de los medios de comunicación como en las prácticas sociales que suponen los flujos e interacciones con la información (Ptaszek, 2021). Sin embargo, esta revolución tecnológica ha traído consigo una nueva forma de exclusión: la brecha digital. No todas las personas tienen las mismas oportunidades de acceso a estas herramientas y este desequilibrio perpetúa y amplifica las desigualdades sociales existentes. Jan van Dijk (2005) explica que este fenómeno se alimenta de un ciclo persistente: las desigualdades sociales limitan el acceso a las TIC, y a su vez, la falta de acceso refuerza dichas asimetrías. Así, quienes no logran integrarse al mundo digital quedan cada vez más rezagados en términos de oportunidades económicas, sociales y educativas. En efecto, el acceso a las TIC, y en consecuencia a la información, no solo depende de la disponibilidad de dispositivos o conexión a internet; hay barreras más complejas que lo condicionan. Van Dijk identifica cuatro niveles de acceso (Saavedra et al., 2021). Primero, está el acceso motivacional, que se relaciona con el deseo —o la falta de él— de utilizar las TIC, ya sea por desconocimiento de su utilidad o inde acceso (Saavedra et al., 2021). Primero, está el acceso motivacional, que se relaciona con el deseo —o la falta de él— de utilizar las TIC, ya sea por desconocimiento de su utilidad o incluso rechazo hacia ellas. Luego, está el acceso material, que involucra la infraestructura disponible, desde la conectividad hasta los dispositivos necesarios. En tercer lugar están las habilidades: no basta con tener acceso físico a la tecnología, también es crucial saber usarla, ya sea para tareas operativas básicas, para buscar y procesar información, o para alcanzar objetivos específicos. Por último, el acceso de uso refleja la capacidad de aprovechar estas herramientas para participar activamente en la sociedad y ejercer derechos fundamentales (Saavedra et al., 2021). Durante los talleres, percibimos barreras en los diferentes accesos. Por un lado, hay una falta de acceso material en el sentido de que varios colegios no cuentan con computadores. En los casos en que hay estos dispositivos, suelen ser muy viejos. También existe una brecha de habilidades tanto en el estudiantado como en el profesorado. Sin acceso a tecnología funcional y sin profesores que tengan las competencias, no es posible formar a las y los estudiantes en el consumo crítico de la información en línea. En Colombia, esta desigualdad se hace evidente en la distribución del acceso a las TIC. El reto de la desigualdad en la informaciOn9 Mientras en las grandes ciudades el uso de internet y telefonía móvil crece con rapidez, en los centros poblados y las zonas rurales muchas comunidades aún carecen de servicios básicos.
desigualdad en la informaciOn9 Mientras en las grandes ciudades el uso de internet y telefonía móvil crece con rapidez, en los centros poblados y las zonas rurales muchas comunidades aún carecen de servicios básicos. Según la Encuesta Nacional de Tecnologías de la Información (ENTIC) de 2020, solo el 60,05% de la población colombiana tenía acceso a internet. Esta cifra se divide en un 70,0% en áreas urbanas y apenas un 28,8% en zonas rurales. El alto costo del servicio es la principal barrera para acceder a internet, según el 48,65% de los encuestados. Además, factores como el ingreso económico, el género y la pertenencia étnica influyen en el acceso a las TIC, lo que afecta particularmente a las mujeres y a las comunidades indígenas, quienes enfrentan mayores obstáculos en los niveles motivacional y material (Saavedra et al., 2021). Por otro lado, las TIC no solo han cambiado la manera en que accedemos a la información, sino también la calidad y fiabilidad de lo que consumimos. Vivimos una paradoja: en un mundo con más información que nunca, la desinformación se ha convertido en una amenaza constante. Este fenómeno no es simplemente la ausencia de información verificada, sino el resultado de un ecosistema saturado de contenido y dominado por incentivos económicos que priorizan clics sobre la calidad (Gutiérrez-Martín & Tyner, 2012). Redes sociales como Facebook, Instagram y TikTok operan bajo sistemas que recompensan la viralidad, lo que reduce los controles editoriales y facilita la difusión de información falsa o tendenciosa.
2012). Redes sociales como Facebook, Instagram y TikTok operan bajo sistemas que recompensan la viralidad, lo que reduce los controles editoriales y facilita la difusión de información falsa o tendenciosa. En este entorno, proliferan campañas de desinformación diseñadas para manipular la opinión pública. Estas estrategias, muchas veces impulsadas por actores políticos o económicos, buscan influir en el debate público para servir intereses particulares. Un ejemplo de ello es lo que el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP) llamó Mercenarios Digitales. En esta investigación, la organización periodística documentó cómo funcionarios, empresas y candidatos en América Latina han utilizado las redes sociales para moldear narrativas y campa- ñas políticas a su favor. En Colombia, este es un desafío especialmente grave, dado que el 83% de las personas mayores de cinco años utilizan internet para consultar redes sociales, según la encuesta ENTIC. En un contexto donde los datos fluyen sin filtros, muchos usuarios carecen de las herramientas necesarias para discernir entre contenido confiable y manipulado. Esta situación es todavía más grave en los contextos locales, donde se echan de menos medios de comunicación con enfoques territoriales. En 2019, en la FLIP llevamos a cabo la investigación Cartografías de la Información, que reveló que en 666 municipios de Colombia, que representan el 60% del país y albergan a más de diez millones de personas, sus habitantes carecían de acceso a medios de comunicación produciendo información local. Aunque existen medios en estas áreas, estos no producen información de interés público para las comunidades, lo que limita gravemente el acceso a la información, la rendiacceso a medios de comunicación produciendo información local. Aunque existen medios en estas áreas, estos no producen información de interés público para las comunidades, lo que limita gravemente el acceso a la información, la rendición de cuentas y el debate público (FLIP, 2019).
Vivimos una paradoja: en un mundo con más información que nunca, la desinformación se ha convertido en una amenaza constante.1011
Desde 2022, en la FLIP hemos llevado a cabo talleres de EMI dirigidos a profesores de instituciones educativas públicas. Posteriormente, con el objetivo de ampliar la perspectiva sobre estos temas, extendimos los talleres a estudiantes de bachillerato. En el marco de estas sesiones, realizadas de manera presencial entre marzo de 2023 y julio de 2024 en seis municipios, se aplicó la encuesta. Durante los talleres, el estudiantado recibió información sobre el derecho a la libertad de expresión y el acceso a la información, así como sobre el papel de los medios en sus vidas y el impacto de la desinformación, tanto en contenidos creados con inteligencia artificial como en medios tradicionales. Al finalizar, participaron en una actividad reflexiva en la que identificaron vacíos y limitaciones a la libertad de expresión en sus propios contextos—su comunidad, su familia y su colegio—para luego discutirlos en grupo. Finalmente, tras cada sesión, el estudiantado respondió la encuesta. En total, 2332 estudiantes de 9°, 10° y 11° grado participaron en la actividad que tenía el propósito de comprender los hábitos de consumo de información de los jóvenes y generar datos que permitan diseñar estrategias pedagógicas
En total, 2332 estudiantes de 9°, 10° y 11° grado participaron en la actividad que tenía el propósito de comprender los hábitos de consumo de información de los jóvenes y generar datos que permitan diseñar estrategias pedagógicas efectivas para combatir la desinformación y establecer necesidades a largo plazo. Los siete municipios seleccionados son todos PDET, lo que significa que han sido afectados de manera desproporcionada por el conflicto armado y presentan altos índices de pobreza, presencia de economías ilícitas y debilidad institucional. Del estudiantado que participó en la encuesta, el 93,25% era menor de 18 años y el 22,76% era indígena. El 53,65% son del género femenino, 44,82% masculino y 1,14% no binario. Ante la desigualdad en los usos de las TIC y un ecosistema mediático vulnerable a la desinformación, la Educación Mediática e Informacional (EMI) surge como una necesidad urgente. De hecho, en el contexto de la pandemia se multiplicaron las iniciativas lideradas por la sociedad civil en Colombia y América Latina para enfrentar el aumento de la información tendenciosa, las teorías conspirativas, las noticias falsas y los discursos discriminatorios. La FLIP también ha sido parte de este esfuerzo. El enfoque, sin embargo, no se limita a enseñar el uso técnico de la tecnología o la verificación de los contenidos, sino que se centra en desarrollar habilidades críticas para interpretar información, entender la razón de ser de los derechos que son atravesados por la información y producir contenidos informativos relevantes.
verificación de los contenidos, sino que se centra en desarrollar habilidades críticas para interpretar información, entender la razón de ser de los derechos que son atravesados por la información y producir contenidos informativos relevantes. A través de programas como el diplomado Consonante, diseñado para liderazgos sociales y desarrollado de manera híbrida, y “Herramientas para leer el mundo”, dirigido a docentes de bachillerato en formato virtual, la Fundación busca que las y los participantes aprendan herramientas periodísticas que les ayuden a cuestionar los mensajes mediáticos desde una perspectiva crítica, que entiendan cómo el poder y los intereses detrás de los contenidos informativos afectan su creación. Además, se les motiva a convertirse en narradores de sus propias historias y a participar activamente en la construcción de nuevas narrativas que reflejen sus contextos y desafíos locales.
Habilidades crIticas: la respuesta de la FLIP12
Los datos de la encuesta revelan que el acceso a la información entre los estudiantes encuestados es desigual y, en general, limitado en términos de frecuencia. El 37,26% de los adolescentes afirma que se informa una vez a la semana, mientras que el 34,72% lo hace todos los días, aunque solo una o dos veces. Un 11,29% se informa entre tres y cinco veces al día, y el 11,82% asegura no informarse nunca. Las cifras evidencian que, si bien la mayoría accede a la información con cierta regularidad, la frecuencia suele ser baja. En cuanto a las fuentes, las redes sociales son el medio preferido por el 34,84% de los encuesinformarse nunca. Las cifras evidencian que, si bien la mayoría accede a la información con cierta regularidad, la frecuencia suele ser baja. En cuanto a las fuentes, las redes sociales son el medio preferido por el 34,84% de los encuestados, seguidas de cerca por la televisión, con un 33,26%. El 23,86% prefiere informarse a través de internet en general, mientras que los medios tradicionales presentan cifras mucho más bajas: la radio es la opción preferida de apenas el 2,99% y los periódicos solo del 2,37%. Este panorama resulta llamativo en una región donde históricamente la radio ha tenido un rol crucial debido a su amplia cobertura, que alcanza el 95% del territorio nacional (FLIP, 2019). En la región de la Amazonía, por ejemplo, la radio representa el 55,7% de los medios locales, mientras que la prensa escrita representa apenas un 12,6% (FLIP, 2024). A pesar de esta cobertura y de la limitada conectividad fija a internet en la región, las y los estudiantes priorizan los medios digitales y las redes sociales para informarse. AnAlisis de los datos ¿Cómo se informan las y los estudiantes?13 Las preferencias de los estudiantes encuestados concuerdan con otras investigaciones que muestran que los jóvenes se informan principalmente mediante medios digitales y redes sociales, y su consumo de medios tradicionales es remarcablemente bajo (Pérez Escoda et al., 2021; Arriagada et al., 2022). Este fenómeno se debe, en parte, a la prevalencia de conexiones móviles sobre las fijas en la región. Según la Encuesta de Calidad de Vida del
Arriagada et al., 2022). Este fenómeno se debe, en parte, a la prevalencia de conexiones móviles sobre las fijas en la región. Según la Encuesta de Calidad de Vida del DANE 2023, el 86,57 % de los hogares encuestados dispone de internet móvil, mientras que solo el 25,1 % cuenta con internet fijo. Además, muchos planes móviles incluyen acceso gratuito a Facebook, lo que ayuda a explicar por qué esta red es la más utilizada para informarse (35,5 % de preferencia), muy por encima de TikTok (14,59 %) e Instagram (4 %). Departamento Índice de penetración de internet fijo Municipio Índice de penetración de internet fijo Caquetá 7,4 Cartagena del Chairá 1,4 Puerto Rico 1,56 Putumayo 6,1 Puerto Guzmán 0,4 Villagarzón 1,44 Amazonas 3,4 Leticia 3,9 Guainía 3,1 Inírida 4,1 Vichada 2,1 Puerto Carreño 8,5 Promedio 4,42 Promedio 1,53
Fuente: “Informe Trimestral de Accesos Fijos a Internet por departamento, municipio y población”.
Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC), cifras del tercer trimestre de 2024.
Disponible en: https://colombiatic.mintic.gov.co/679/alt-article-399974.html T abla 1. Índice de penetración de Internet por municipio y departamento14
El formato de consumo también refleja esta inclinación por los contenidos digitales. El 55% de las y los estudiantes prefieren informarse meT abla 1. Índice de penetración de Internet por municipio y departamento14 El formato de consumo también refleja esta inclinación por los contenidos digitales. El 55% de las y los estudiantes prefieren informarse mediante videos, seguidos de un 25,26% que opta por textos. Los formatos aurales como la radio o los pódcasts tienen menor acogida, con un 8,26%, mientras que solo el 7,43% prefiere imá- genes Esta preferencia por los videos y textos se alinea con el predominio de Facebook, una red que combina ambos formatos y que, además, ofrece acceso gratuito en los planes móviles gracias a las políticas de zero rating. Este tipo de acuerdos, que permiten a los usuarios navegar en ciertas plataformas sin consumir datos, puede influir significativamente en los hábitos de consumo de información, limitando el acceso a fuentes más diversas y promoviendo la dependencia de un número reducido de redes y medios digitales. La comparación con otros contextos contradice algunas tendencias. El 20,34% de las y los estudiantes encuestados en el sur de Colombia afirmó no tener preferencia por ninguna red social al momento de informarse, mientras que el 14,59% mencionó TikTok, el 8,26% WhatsApp, el 7,2% X, el 6,94% YouTube y el 4% Instagram. Estas Departamento Porcentaje de hogares con conexión a internet Porcentaje de hogares con conexión a internet por tipo Fijo Móvil Fijo - Móvil Amazonas 29,10 % 13,40 % 89,50 % 2,90% Caquetá 67,90 % 38,80 % 85,50 % 24,60%
Porcentaje de hogares con conexión a internet por tipo Fijo Móvil Fijo - Móvil Amazonas 29,10 % 13,40 % 89,50 % 2,90% Caquetá 67,90 % 38,80 % 85,50 % 24,60% Guainía 46,60 % 12 % 93,80 % 5,90% Putumayo 50,60 % 33,10 % 78,80 % 11,90% Vichada 9,30 % 16,40 % 91,10 % 7,40% Promedio 41,42 % 25,10 % 86,57 % 11,72% Fuente: Encuesta Nacional de Calidad de Vida (ECV) 2023, Departamento Administrativo Nacional de Estadística – DANE. Disponible en: https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/salud/ calidad-de-vida-ecv/encuesta-nacional-de-calidad-de-vida-ecv-2023 T abla 2. Conexión a Internet en hogares por departamento y tipo de acceso15 cifras contrastan notablemente con los patrones de consumo observados en otras regiones. Por ejemplo, una encuesta del Pew Research Center (2022) realizada en Estados Unidos señaló que el 97% de los jóvenes había usado YouTube y el 67% TikTok, pero solo el 32% utilizaba Facebook. En Chile, un estudio reveló que el 79% de los adolescentes usaba Instagram a diario, el 75% WhatsApp y el 73% TikTok, mientras que el 74% nunca recurría a Facebook para informarse (Arriagada et al., 2022). De manera similar, en otro estudio en España, el 75,6% de los universitarios afirmó no utilizar Facebook
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