FLIP - Cuánto periodismo puede perder una democracia
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- FLIP - Cuánto periodismo puede perder una democracia
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La memoria habita en los instantes, en los lugares sostenidos por el saber y el conocimiento. Uno de ellos es la Maloca Ipanoré en Mitú, reconocida como una de las más grandes de Sudamérica.
FOTO: Juan Pablo Madrid-Malo12° EDICIÓN
Febrero 2026 Bogotá D.C., Colombia
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Julián Solano @manch_ao VERSIÓN DIGITAL Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Reporteros Sin Fronteras y Luminate. Los contenidos de este material son responsabilidad exclusiva de sus autores y no necesariamente reflejan los puntos de vista de estas organizaciones. Sofía Jaramillo Otoya Ángela María Agudelo Urrego César Paredes Peña Daniel Chaparro Díaz Felipe Rojas Riaño Ingrid Ramírez Fuquen Juan Diego Cárdenas Juan Pablo Madrid-Malo Natalia López López La Liga Contra el Silencio María Paula Murcia Huertas César Paredes Peña Natalia Borrero Morales Ángela María Agudelo Urrego Mónica Leguizamón Nonsoque Laura Merchán Calderón Rowena Neme - @nemero Julián Solano - @manch_ao Juan Pablo Madrid-Malo Mónica Leguizamón Nonsoque Camila Bolívar Tatiana Vásquez Pérez Mireya Luque Triana Michael Alvarado González Daniela Rosero Carolina Pinto PLG Publicidad y Digital SAS
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FUNDACIÓN PARA LA LIBERTAD DE PRENSA (FLIP), 2026
www.flip.org.co Contenido Recortes al aire: el síntoma de una crisis de los medios de comunicación en Colombia | pág. 04 Andar con cuidado como estrategia periodística para sobrevivir a la crisis | pág. 10
Más allá de los números: el impacto de la violencia contra la prensa en 2025 | pág. 12
Elecciones 2026: prensa, violencia y debate público en Colombia | pág. 18 La muerte de un periodista, el silencio de una comunidad | pág. 22 04 22 18 12Periodismo y democracia 4 5 | PÁGINAS PARA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN PÁGINAS PARA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN | U n poco antes de las noticias del mediodía, Luis, un periodista que llevaba más de cinco años en La W, una de las cadenas radiales más importantes del país, estaba entre colegas de distintos medios cuando recibió un mensaje que no tenía nada que ver con la coyuntura noticiosa. Le pedían regresar de inmediato a la sede de la emisora y cubrir sus fuentes, pero de
tes del país, estaba entre colegas de distintos medios cuando recibió un mensaje que no tenía nada que ver con la coyuntura noticiosa. Le pedían regresar de inmediato a la sede de la emisora y cubrir sus fuentes, pero de manera virtual. El tono era escueto. La instrucción, inapelable. Para quienes lo acompañaban, acostumbrados al trabajo en terreno y en directo, el mensaje tenía algo de presagio: no sonaba a un cambio de instrucciones, sino a una ruptura inminente. La rutina informativa se quebró en cuestión de horas: el rumor de una “despidatón” empezó a circular y pronto se confirmó. W Radio y Caracol Radio , las dos principales cadenas radiales del grupo español Prisa en Colombia, iniciaron una ola de despidos que dejó por fuera a 42 periodistas y empleados de distintas áreas y niveles. Algunos fueron citados a reuniones breves, otros recibieron llamadas que les impidieron incluso cruzar la puerta de la redacción. A varios, la tarjeta de acceso les dejó de funcionar antes de que terminaran de asimilar la noticia. “Subieron con un par de carpetas, iban llamando a los periodistas y los iban sacando —recuerda una reportera que habló con la FLIP, pero que prefirió mantenerse en el anonimato—. Nunca hubo un aviso previo. Simplemente un día llamaron y dijeron: ‘Tenemos una reunión’ , y de esa reunión salieron más de 40 personas” . Afuera de las oficinas, periodistas con años —incluso décadas— de
Simplemente un día llamaron y dijeron: ‘Tenemos una reunión’ , y de esa reunión salieron más de 40 personas” . Afuera de las oficinas, periodistas con años —incluso décadas— de trayectoria esperaban su turno en medio del desconcierto. “Estábamos muertos del susto a ver cuál era el siguiente” , relata la misma periodista. Otros ni siquiera tuvieron esa espera: “No venga, no venga porque su contrato ya no va, le dijeron a algunos colegas” , cuenta Alfredo Ruíz, periodista de La W que salió del medio tras un acuerdo. “Le mandamos un documento, usted lo firma y chao” , agrega. Estos despidos no fueron los únicos. Meses antes, otros medios habían iniciado procesos de reestructuración que también implicaron la salida de periodistas de sus redacciones. A comienzos de agosto de 2025, RCN anunció la fusión entre su Cadena Básica y La FM, una decisión que supuso el despido de varios trabajadores y el cierre de la histórica marca RCN Radio . El movimiento hizo parte de una reorganización empresarial asociada a las dificultades financieras que el conglomerado venía enfrentando desde finales de 2024. A estos cambios se sumaron, a lo largo del año, otros ajustes en distintas casas periodísticas, en un contexto marcado por la reducción sostenida de equipos editoriales. Durante 2025, la contracción del empleo periodístico alcanzó también a medios impresos y digitales de amplia trayectoria. El Tiempo y
marcado por la reducción sostenida de equipos editoriales. Durante 2025, la contracción del empleo periodístico alcanzó también a medios impresos y digitales de amplia trayectoria. El Tiempo y El Espectador , referentes históricos del periodismo nacional, redujeron su planta como parte de procesos internos para sostener sus operaciones, aunque estos recortes no siempre ocuparon el centro del debate público. Por una parte, El Tiempo rescindió el contrato de al menos 80 trabajadores –de los cuales se estima que un 10 % eran periodistas–, mientras El nombre de Luis, así como el de varios periodistas que aparecen en este artículo, fueron cambiados por petición de la fuente ante las posibles represalias que podrían sufrir. El periodismo colombiano cerró 2025 con menos periodistas, más miedo y redacciones más frágiles. Los despidos masivos de noviembre en cadenas como Caracol Radio y W Radio , sumados a recortes en otros medios, tanto tradicionales como alternativos, dejaron una radiografía más nítida de la fragilidad del sector. En esta edición de Páginas, examinamos un problema estructural: la precarización del trabajo periodístico en Colombia; un fenómeno atravesado por la crisis del modelo de negocio, la presión de las plataformas digitales y un ecosistema informativo cada vez más hostil para la libertad de expresión. En juego no solo está el futuro laboral de quienes informan, sino la calidad, la independencia y la viabilidad del oficio.
Por: Juan Diego Cárdenas Castillo y César
hostil para la libertad de expresión. En juego no solo está el futuro laboral de quienes informan, sino la calidad, la independencia y la viabilidad del oficio.
Por: Juan Diego Cárdenas Castillo y César
Paredes Peña | Ilustraciones: Julián Solano
EL SÍNTOMA DE UNA CRISIS DE
LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
EN COLOMBIA Recortes al aire: Periodismo y democracia 6 7 | PÁGINAS PARA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN PÁGINAS PARA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN | producir más contenidos y perseguir más tráfico, sin que eso se traduzca en sostenibilidad financiera. “Los medios siguen corriendo en la rueda, cada vez más rápido, produciendo más contenidos, pero sin llegar a un lugar que garantice su sostenibilidad” , advierte, y los despidos de 2025 son solo la continuación de esa diná - mica autodestructiva.
En el frente tecnológico, las métricas algorítmicas se han vuelto un mandato cotidiano. Como explica García, las organizaciones periodísticas han ido detrás de cada innovación: estar en todas las redes, producir videos, etc. Esa sobreproducción sacrifica tiempo para investigar, contrastar y verificar, y convierte a las y los periodistas en proveedores de contenidos en cadena para plataformas que no controlan, con más presión, más trabajo y menos autonomía editorial. Todo esto desemboca en el frente editorial. Bajo el imperio de las métricas y el clickbait, las agendas se adaptan a lo que mejor circontrolan, con más presión, más trabajo y menos autonomía editorial. Todo esto desemboca en el frente editorial. Bajo el imperio de las métricas y el clickbait, las agendas se adaptan a lo que mejor circula en redes y se deja de lado el periodismo de profundidad o los temas que no producen tráfico inmediato. La Encuesta Nacional de Libertad de Expresión 2025, hecha por la FLIP y Cifras & Conceptos, muestra el costo de esa lógica: el 73 % de las personas encuestadas considera que la presión por la inmediatez y la digitalización ha afectado mucho la carga emocional de los periodistas, y más del 60 % cree que métricas como visitas, interacciones y clics influyen fuertemente en su salud mental. El mismo estudio —que incluyó a 569 periodistas y trabajadores de medios de todo el país— revela además la dimensión material de la crisis: el 56 % reporta ingresos inferiores a tres millones de pesos mensuales y solo el 44 % tiene contrato a término indefinido. Una proporción significativa trabaja por prestación de servicios o sin contrato, lo que los hace especialmente vulnerables a las decisiones de sus empleadores y a las presiones de poderes políticos y económicos. En esas condiciones, la precariedad contractual no solo define cuánto se trabaja y por cuánto, sino también la calidad de la información que se produce. No sorprende, entonces, que muchos estén pensando en irse. Entre quienes han experimentado desgaste emocional, el 62 % dice que ese agotamiento los ha llevado a autocensutambién la calidad de la información que se produce. No sorprende, entonces, que muchos estén pensando en irse. Entre quienes han experimentado desgaste emocional, el 62 % dice que ese agotamiento los ha llevado a autocensurarse, abandonar temas o considerar dejar la profesión, una proporción todavía mayor entre las mujeres periodistas. La precariedad económica, la presión por la inmediatez y la sobrecarga asociada a la digitalización se combinan así en un cóctel que empuja a buena parte del gremio a buscar salidas por fuera del periodismo. que casas como El Espectador realizaron recortes de cerca de unas 30 personas, disolviendo por completo equipos enteros como la Unidad de Investigación de ese periódico, que estaba compuesta por 13 periodistas. Al mismo tiempo, proyectos más jóvenes o de vocación alternativa, como Consonante —iniciativa de periodismo local impulsada por la FLIP—, Mutante —plataforma que combina periodismo y conversación social— y Volcánicas —revista de periodismo feminista latinoamericano— han reportado presiones financieras que los han llevado a reducir equipos. Su dependencia de fondos filantrópicos y convocatorias externas los hace particularmente vulnerables a la volatilidad del financiamiento global, incluso cuando su aporte es clave para cubrir agendas y territorios desatendidos por los grandes conglomerados mediá - ticos. La diversidad de estos casos refuerza un diagnóstico común: la crisis no distingue tamaños, líneas editoriales ni modelos de propiedad; atraviesa al ecosistema de medios en su conjunto.
dos por los grandes conglomerados mediá - ticos. La diversidad de estos casos refuerza un diagnóstico común: la crisis no distingue tamaños, líneas editoriales ni modelos de propiedad; atraviesa al ecosistema de medios en su conjunto. Aunque las modalidades, los tiempos y los perfiles de quienes salieron fueron distintos, los efectos convergen. Para los periodistas, la incertidumbre se volvió una condición permanente en un mercado laboral cada vez más estrecho y con menos garantías. Para la sociedad, la consecuencia es menos visible pero más profunda: menos tiempo para investigar, menos especialización, menos voces cubriendo asuntos clave de la vida pública. Ya sea bajo la figura de una reestructuración estratégica, de un ajuste financiero o de la caída de fuentes de financiamiento alternativas, los recortes de 2025 pusieron en evidencia una crisis que el periodismo colombiano arrastra desde hace años: la fragilidad del oficio, el agotamiento de los modelos que lo sostienen y la normalización de prácticas laborales que erosionan tanto la Uno de los periodistas que habló con la FLIP y que hizo parte de los despidos describe este proceso como una “precarización ética” : incluso quienes conservan mejores condiciones optan por no informar sobre determinados temas por miedo a perder sus contratos. Desde la perspectiva de la libertad de expresión, esta combinación de miedo y fuga de talento no es un daño colateral, sino un problema pú - blico. Como plantea García, la crisis tiene consecuencias directas sobre la calidad y el tipo de información que rebinación de miedo y fuga de talento no es un daño colateral, sino un problema pú - blico. Como plantea García, la crisis tiene consecuencias directas sobre la calidad y el tipo de información que recibe la ciudadanía, porque la precarización y la ausencia de periodismo “solo benefician a quienes no quieren que se informe ni que circule información que pueda afectar sus intereses políticos o económicos” , en un país donde los reporteros ya enfrentan agresiones de múltiples actores. UNA REACCIÓN SIN POLÍTICA DE FONDO En Colombia, la crisis estructural del periodismo se ha profundizado en un contexto donde las decisiones empresariales y la falta de una política estatal integral de fortalecimiento de la prensa conviven y se superponen. Frente a los despidos recientes, el Gobierno reaccionó con una intervención visible y de corto plazo, mientras persisten vacíos en una estrategia sostenida que atienda la precarización del oficio y garantice condiciones para su ejercicio. Dos días después de conocidos los despidos, el ministro del Trabajo, Antonio Sanguino, publicó en su cuenta de X que se habían identificado violaciones a las normas laborales al dignidad profesional como el derecho ciudadano a estar informado. En todos estos casos, queda en evidencia un mismo problema estructural: la precarización creciente de quienes están detrás de la producción de información de interés público. UNA CRISIS DE LARGA DATA Los despidos masivos no son una anomalía. Son la confirmación de una crisis que se ha incubado desla precarización creciente de quienes están detrás de la producción de información de interés público. UNA CRISIS DE LARGA DATA Los despidos masivos no son una anomalía. Son la confirmación de una crisis que se ha incubado desde hace más de una década, cuando las plataformas tecnológicas capturaron la distribución, los datos y la atención, dejando a los medios a la suerte de una economía mediada por actores externos cuyas reglas no están en manos de las redacciones. En los últimos años, ese entorno se ha vuelto todavía más adverso: al dominio de las plataformas se suma un repliegue del apoyo internacional al periodismo, marcado por el recorte de fondos de cooperación y el desmonte de programas de verificación y fortalecimiento de medios, en un contexto global de menor tolerancia al escrutinio y a la crítica. Es una crisis económica, pero también tecnológica y editorial: un modelo de negocio que se sostiene en la tiranía del clic y el engagement; unas plataformas que deciden qué circula y cómo se monetiza; y unos medios cuya credibilidad se erosiona mientras compiten en el mismo terreno que los influenciadores. En ese escenario, los periodistas quedaron atrapados en lo que el docente e investigador de la Universidad del Rosario, Diego García Ramírez, llama la “rueda de hámster” del periodismo digital. Retomando a Dean Starkman, García la describe como “movimiento por el movimiento mismo, volumen sin reflexión” : una carrera sin fin para adaptarse a cada innovación tecnológica,
LA CRISIS NO DISTINGUE
del periodismo digital. Retomando a Dean Starkman, García la describe como “movimiento por el movimiento mismo, volumen sin reflexión” : una carrera sin fin para adaptarse a cada innovación tecnológica,
LA CRISIS NO DISTINGUE
TAMAÑOS, LÍNEAS EDITORIALES
NI MODELOS DE PROPIEDAD;
ATRAVIESA AL ECOSISTEMA DE
MEDIOS EN SU CONJUNTO.Periodismo y democracia 8 9 | PÁGINAS PARA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN PÁGINAS PARA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN | más fuerte y en más canales, usando medios públicos, pauta segmentada e influenciadores pagados. Para la ciudadanía, el riesgo no es solo perder periodistas, sino quedar atrapada entre un ecosistema privado debilitado (a lo que también contribuyen los intereses corporativos) y un aparato estatal que gana peso sin contrapesos equivalentes: menos periodismo independiente para vigilar al poder y más información mediada por intereses políticos antes que por el derecho a estar informados. MÁS ALLÁ DEL RECORTE Responder a una crisis de esta magnitud exige mirar más allá de la llamada “cirugía financiera” . Los despidos masivos son el síntoma de una gestión que privilegia el ajuste inmediato sobre la sostenibilidad del oficio, y la reducción de la cooperación para las investigaciones de medios independientes agrava esa tendencia al vaciar de recursos precisamente a quienes podrían innovar en formatos, agendas y modelos de negocio. Para las fuentes consultadas, la respuesta no pasa por seguir adelgazando redacciones, sino por
medios independientes agrava esa tendencia al vaciar de recursos precisamente a quienes podrían innovar en formatos, agendas y modelos de negocio. Para las fuentes consultadas, la respuesta no pasa por seguir adelgazando redacciones, sino por una reestructuración ética, tecnoló - gica y de liderazgo que recupere la relevancia social del periodismo y la dignidad de quienes lo ejercen. En primer lugar, el problema es estratégico. Ajustar balances a costa del talento humano solo aplaza la desaparición de marcas incapaces de reinventarse. Como advierte el consultor en medios y periodista Yebrail Plazas, insistir en fusiones y recortes sin una reflexión de fondo conduce inevitablemente a nuevas “masacres laborales” . El reto, señala, es que exista una dirección capaz de sentarse a pensar “qué nuevos modelos de negocio se pueden implementar” antes de que la marca pierda sentido. En esa misma línea, Cortés plantea que el futuro del periodismo pasa por “eliminar los incentivos que lo hacen tan parecido a los influenciadores interior de CARACOL S.A., relacionadas con la terminación de los contratos de trabajadores sindicalizados con fuero circunstancial y que, en vista de los hechos, el Ministerio adoptaría medidas preventivas para proteger los derechos de las y los trabajadores de Caracol S.A. Según relató, una periodista de Caracol que habló con la FLIP bajo condición de anonimato durante la intervención del Ministerio se sintió desprotegida porque no existían garantías reales para denunciar. “¿Cómo voy a decirle al Ministerio
Caracol que habló con la FLIP bajo condición de anonimato durante la intervención del Ministerio se sintió desprotegida porque no existían garantías reales para denunciar. “¿Cómo voy a decirle al Ministerio lo que está pasando? Es pegarme un tiro en el pie. Es decirle al Ministerio y a mi jefe: ‘écheme’ ” , expresó. Para quienes conservaron su puesto, la continuidad laboral no significó alivio. Por el contrario, tras los despidos se instaló una lógica de sobrecarga permanente. Periodistas que antes cumplían una función específica pasaron a asumir varias a la vez. “Sacaron a toda la gente de un programa y ahora cúbranlo con noticias como puedan. Haga de editor, pero también haga de productor, pero también haga de periodista” , relata una reportera que continúa en la redacción. A esa exigencia se suma la presión por producir contenidos digitales. “Haga videos para redes sociales, edite, súbalos y promociónelos usted misma, porque ya no hay editores” , dice, fue la instrucción que recibió. Pero el desgaste físico no es el único costo. La sobrecarga vino acompañada de un retroceso en derechos laborales y de un clima de miedo persistente. “A la gente le cancelaron las vacaciones; les dijeron que solo se tomaran una semana y que y tan aparentemente sustituible por cualquier ruido digital” , es decir, por dejar de competir bajo las reglas de las redes y recuperar un proyecto editorial propio. Ninguna transformación será viable sin una discusión de fondo sobre las cony tan aparentemente sustituible por cualquier ruido digital” , es decir, por dejar de competir bajo las reglas de las redes y recuperar un proyecto editorial propio. Ninguna transformación será viable sin una discusión de fondo sobre las condiciones laborales. La precarización no es solo un problema gremial: es una amenaza directa a la democracia. García recuerda que la estabilidad contractual y la remuneración digna no son privilegios, sino condiciones mínimas para que el periodismo pueda cumplir su función social: “Las sociedades democráticas necesitan periodistas comprometidos, pero esto será imposible si quienes ejercen la profesión no cuentan con estabilidad contractual, remuneración digna, tiempo para investigar y autonomía editorial” . Establecer límites a la sobrecarga —esa “milla extra” que muchos han normalizado como deber moral— y reforzar la independencia frente a presiones corporativas y políticas no es una concesión al gremio, sino una inversión en el derecho ciudadano a estar informado. Para Luis , como para las decenas de reporteros que salieron de las cabinas y redacciones en 2025 con cajas improvisadas o correos de terminación de contrato, la crisis no se mide en balances, se hace en trayectorias rotas y proyectos de vida suspendidos. En sus historias, cada despido abre un silencio: una agenda menos cubierta, un conflicto menos explicado, una institución menos vigilada. En un país atravesado por la violencia, la desinformación y la desconfianza institucional, la pregunta ya no es cuántos periodistas pueden despedirse sin que el medio colapse, sino cuántos puede
ción menos vigilada. En un país atravesado por la violencia, la desinformación y la desconfianza institucional, la pregunta ya no es cuántos periodistas pueden despedirse sin que el medio colapse, sino cuántos puede perder una sociedad sin que se debilite su democracia. colaboraran” , contó otra periodista. Para quienes permanecen, el temor a denunciar se volvió parte del trabajo cotidiano. “La tensión es horrible. Yo no sé si cuando regrese voy a tener trabajo o no” , dijo una reportera que pidió reserva de su identidad. La situación es tan grave que, al cierre de este artículo, al menos tres periodistas se negaron a hablar con la FLIP, ya sea por miedo a sufrir represalias de parte del medio donde trabajan o de futuros empleadores del ecosistema. La actuación del Ministerio del Trabajo ante los despidos en Caracol Radio y La W estuvo en línea con un gobierno que ha hecho de la defensa de los derechos laborales una de sus banderas. Sin embargo, esa intervención puntual difícilmente puede leerse como parte de una política más amplia orientada a la defensa de la libertad de expresión o al fortalecimiento del periodismo como bien público. Más bien, se inscribe en una relación tensa y abiertamente conflictiva del gobierno de Gustavo Petro con la prensa tradicional a la que el propio presidente ha acusado reiteradamente de desinformar, tergiversar o actuar en contra de su proyecto político. Más allá de la intervención puntual del Ministerio, el gobierno no
nal a la que el propio presidente ha acusado reiteradamente de desinformar, tergiversar o actuar en contra de su proyecto político. Más allá de la intervención puntual del Ministerio, el gobierno no ha formulado una política pública integral orientada a enfrentar la crisis estructural del periodismo colombiano ni a garantizar condiciones que permitan el ejercicio de una veeduría independiente del poder. En lugar de ello, su estrategia comunicativa ha avanzado por otros caminos: el uso intensivo del sistema público de medios (RTVC) como amplificador de la agenda gubernamental; el impulso a medios alternativos y comunitarios afines; y la difusión de mensajes oficiales a través de redes sociales y de influenciadores militantes, algunos de ellos contratados con recursos públicos. Estas decisiones inciden en el ecosistema informativo en un momento de alta fragilidad. En teoría, el segundo frente –el programa con medios populares y comunitarios– podría haber sido una oportunidad para diversificar voces y reducir la concentración mediática, pero su implementación ha sido opaca e incompleta: empezó con una cartografía confusa de “medios populares” , ha tenido problemas en la definición de quién puede participar y, aunque a comienzos de diciembre se anunció una convocatoria para acceder a pauta, persisten dudas sobre criterios de asignación y garantías de independencia. Sobre el conjunto de la estrategia, Carlos Cortés, en una columna publicada en Cambio, advierte que ese fortalecitoria para acceder a pauta, persisten dudas sobre criterios de asignación y garantías de independencia. Sobre el conjunto de la estrategia, Carlos Cortés, en una columna publicada en Cambio, advierte que ese fortalecimiento a medios alternativos y comunitarios alineados ideológicamente y la contratación de influenciadores militantes configura “una suerte de ecosistema comunicativo oficialista paralelo” más que una política de fomento al pluralismo. En ese contexto, la precarización en las redacciones y la estrategia comunicativa del gobierno se refuerzan mutuamente. Mientras las grandes cadenas adelgazan sus equipos y cientos de periodistas piensan en abandonar el oficio, el Ejecutivo amplía su capacidad de hablar más,
LA PRECARIZACIÓN Y LA
AUSENCIA DE PERIODISMO
“SOLO BENEFICIAN A
QUIENES NO QUIEREN
QUE SE INFORME NI QUE
CIRCULE INFORMACIÓN
QUE PUEDA AFECTAR SUS
INTERESES POLÍTICOS
O ECONÓMICOS”Opinión 10 | PÁGINAS PARA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN L a crisis financiera que revolcó a Mutante el año pasado ya se asomaba desde 2024 y nos preparamos para afrontarla. Fortalecimos nuestro equipo de alianzas, proyectamos ingresos basados en desembolsos asegurados y establecimos metas de recaudación. Los números daban la certeza de que, aunque se olía el peligro, la situación no sería crítica. Lo que no pudimos prever fue el golpazo que llegó en 2025 con el desmantelamiento de la
Los números daban la certeza de que, aunque se olía el peligro, la situación no sería crítica. Lo que no pudimos prever fue el golpazo que llegó en 2025 con el desmantelamiento de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), que nos tumbó dinero asegurado por contratos firmados y en ejecución, ni el desplome sucesivo de otras fuentes de ingresos también afectadas por el retiro de la cooperación gringa. Se desvanecieron las certezas que los nú - meros prometían. Aunque el golpe financiero nos debilitó, tomamos la decisión colectiva de resistir hasta donde fuera posible: hasta donde pudiéramos garantizar que resistiríamos con dignidad laboral y sin lastimar a nuestro periodismo. Mutante ha sido erigido desde el cuidado como el primero de nuestros principios éticos: como un espacio para cuidarnos y cuidar de quienes se acercan al proyecto. Desde ese mismo cuidado elegimos resistir, para poder seguir reproduciéndolo. El equipo Mutante, con ayuda de las audiencias, que acudieron en nuestro auxilio cuando lo pedimos, resistimos y recaudamos dinero con ferocidad porque la pelea por ganarle a la crisis era más que por subsistir. Era por defender la existencia de un espacio de experimentación periodística que a veces incomoda, con métodos distintos y agendas con frecuencia subrepresentadas. Por sostener condiciones laborales dignas. Por reivindicar un periodismo basado en la conversación, que incorpora a sus audiencias en la producción de conocimiento. Por mantener el lugar de creatividad, participación, espíritu crítico y cuidado que llevamos construdignas. Por reivindicar un periodismo basado en la conversación, que incorpora a sus audiencias en la producción de conocimiento. Por mantener el lugar de creatividad, participación, espíritu crítico y cuidado que llevamos construyendo durante siete años. Mutante ha cuidado a quienes hemos pasado por acá y a quienes han encontrado en sus espacios una oportunidad de representación y reconocimiento. Resistimos para cuidarle de vuelta. No salimos ilesas. Tuvimos que hacer recortes y eliminar gastos que hacían nuestras vidas laborales más cómodas. Pero seguimos aquí porque hemos tejido una red de cuidado que nos sostuvo cuando todas las demás certezas se desvanecieron. Aunque los aires renovados del año nuevo nos hacen creer que el año viejo se lleva consigo todos sus problemas, el tiempo no se quiebra cuando la Tierra completa una vuelta al sol. Por eso, aunque sobrevivimos a 2025, el aroma del peligro continúa. En 2026 la estrategia es replantear nuestras certezas. Seguiremos haciendo periodismo y activando conversaciones relevantes con rigor y legitimidad, para que la credibilidad que generemos amalgame a una comunidad —equipo, audiencias, organizaciones aliadas y financiadores— que se sienta cuidada por nuestro trabajo y esté dispuesta a cuidar a Mutante de vuelta cuando todo lo demás falle. Aunque esa sea la única certeza que podamos seguir ondeando como bandera, triunfamos.
Por: María Paula Murcia Huertas, editora de Proyectos e Impacto en Mutante | F oto: Cortesía María Paula Murcia Huertas Andar con cuidado como estrategia periodística para
como bandera, triunfamos.
Por: María Paula Murcia Huertas, editora de Proyectos e Impacto en Mutante | F oto: Cortesía María Paula Murcia Huertas Andar con cuidado como estrategia periodística para sobrevivir a la crisis A orillas del río Vaupés, en Mitú, un hombre acompaña, con su rutina de pesca, los últimos instantes de la tarde, mientras un silencio apacible y no obligado lo cubre todo.
FOTO: Juan Pablo Madr