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FLIP - Resistir y reinventarse, la transformación del periodismo local en Colombia

Fundación para la Libertad de Prensa

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Título
FLIP - Resistir y reinventarse, la transformación del periodismo local en Colombia
Autor
Fundación para la Libertad de Prensa
Categoría
Doctrina
Área del derecho
Libertad de Prensa
Año

3

PÁGINAS PARA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN |

Editorial L a libertad de expresión en Colombia se disputa en un terreno cambiante, fragmentado y profundamente desigual. No está asegurada por la existencia de medios ni garantizada por marcos legales: se redefine cada día en la interacción entre periodistas, comunidades, plataformas digitales, poderes políticos y actores armados que moldean qué voces circulan y cuáles quedan al margen. En este escenario, proteger la libertad de expresión no consiste en preservar estructuras pasadas, sino en reconocer dónde y cómo se ejerce realmente hoy. Las formas de censura también han mutado. Junto a las amenazas, asesinatos y presiones directas, que siguen siendo una constante en muchas regiones, operan mecanismos más silenciosos, pero igual de corrosivos: la precariedad económica que condiciona las agendas, la captura política de la pauta oficial, la opacidad informativa de las autoridades y la lógica algorítmica que relega lo local y comunitario de la esfera digital. La censura no solo se impone, también se instala cuando no existen condiciones para informar, cuando ejercer el derecho implica hacerlo desde la intemperie. Al mismo tiempo, el mapa informativo del país se ha transformado. A las emisoras y periódicos locales se suman hoy colectivos digitales, periodistas empíricos e iniciativas ciudadanas que producen información valiosa, sostienen el debate público y vigilan al poder desde sus comunidades. Estas voces no orbitan en torno a los medios tradicionales, muchas veces son ellas las que están en el centro de la

ciudadanas que producen información valiosa, sostienen el debate público y vigilan al poder desde sus comunidades. Estas voces no orbitan en torno a los medios tradicionales, muchas veces son ellas las que están en el centro de la experiencia cotidiana del derecho a informar y ser informado. Proteger la libertad de expresión implica, por tanto, resguardar este ecosistema en toda su diversidad. Hace cuarenta años, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en su Opinión Consultiva 5/85, precisó que la libertad de expresión no se reduce al derecho a hablar o escribir, sino que comprende el derecho a usar cualquier medio para difundir ideas y llegar al público. Desde entonces, se entiende que el periodismo no es solo una profesión, sino un vehículo a través del cual ese derecho se ejerce, permite que las voces circulen, la información fluya y se haga efectivo en la vida democrática. Hoy, ese vehículo ha cambiado de forma. Las funciones esenciales que la Corte ha reconocido de vigilar al poder, facilitar el debate y garantizar el acceso ciudadano a información relevante, ya no descansan exclusivamente en redacciones tradicionales, sino que se reparten entre actores diversos, muchas veces invisibilizados o desprotegidos. En la FLIP, observamos que la protección de la libertad de expresión debe seguir esas funciones allí donde ocurren, no donde solían concentrarse. En 2025, cuando el país enfrenta nuevas formas de violencia y desinformación, esta reflexión adquiere una urgencia particular. Este número de Páginas ofrece un retrato de ese ecosistema vivo, tenso y desigual. No se limita

En 2025, cuando el país enfrenta nuevas formas de violencia y desinformación, esta reflexión adquiere una urgencia particular. Este número de Páginas ofrece un retrato de ese ecosistema vivo, tenso y desigual. No se limita a contar cuántos medios existen, sino que examina las condiciones que permiten o impiden que el derecho a la información florezca en el país. Muestra cómo, en territorios atravesados por la violencia y la precariedad, el periodismo se reinventa entre el silencio impuesto y la creatividad comunitaria, desafiando las formas visibles e invisibles de censura. Reconocer este panorama significa ampliar la mirada de protección, para que las políticas públicas, la solidaridad y la atención internacional no se queden únicamente en los medios establecidos, sino que abracen a todo el ecosistema que hoy sostiene la libertad de expresión en Colombia. Ahí, en ese terreno en transformación, es donde realmente se juega hoy la libertad de expresión. Por Sofía Jaramillo Otoya, directora ejecutiva de la F undación para la Libertad de Prensa.

FOTO: José

Ramón Cobos. Dónde se juega hoy la libertad de expresión ©Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

11° EDICIÓN

Octubre 2025 Bogotá D.C.

FUNDACIÓN PARA LA LIBERTAD DE PRENSA (FLIP), 2025

www.flip.org.co

EN PORTADA: Resistir y reinventarse

Laura Merchán @laucmerchan VERSIÓN DIGITAL Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Reporteros Sin Fronteras y Luminate. Los contenidos de este material son responsabilidad exclusiva de sus autores y no necesariamente reflejan los puntos de vista de estas organizaciones. Sofía Jaramillo Otoya Ángela María Agudelo Urrego César Paredes Peña Cristian Mora Jiménez Esteban Sánchez Molina José Alberto Cubillos Juan Diego Cárdenas Juan Pablo Madrid-Malo Sofía Jaramillo Otoya Miguel Montes Camacho César Paredes Peña Ángela María Agudelo Urrego María Cristina Hernández Capdevilla Laura Merchán Calderón Zumbambico - @zumbambico Julián Solano - @manch_ao Mónica Leguizamón Nonsoque Tatiana Vásquez Pérez Mireya Luque Triana Michael Alvarado González Daniela Rosero Prieto Carolina Pinto Gómez PLG Publicidad y Digital SAS

DIRECTORA EJECUTIVA

INVESTIGACIÓN Y TEXTOS

INVITADO

EDICIÓN

CORRECCIÓN DE ESTILO

ARTE Y DISEÑO EDITORIAL

ILUSTRACIONES

COLLAGES

CREATIVIDAD PUBLICITARIA

GESTIÓN ADMINISTRATIVA IMPRESIÓNContenido OPINIÓN | ‘Reforestar’ los desiertos de noticias locales | pág. 27 Periodismo local a cinco voces | pág. 28

Las voces de Buenaventura: periodismo para tender puentes | pág. 32

TV San Jorge: televisión comunitaria en el corazón del Catatumbo | pág. 35

Periodismo local a cinco voces | pág. 28

Las voces de Buenaventura: periodismo para tender puentes | pág. 32

TV San Jorge: televisión comunitaria en el corazón del Catatumbo | pág. 35

Resistir, reinventarse y sobrevivir: una radiografía del periodismo local en Colombia | pág. 06 El mapa en cifras del periodismo local | pág. 15 Un país de ecos, un país de cercos | pág. 18 La silenciosa crisis del periodismo local en Latinoamérica | pág. 26 18 28 06 35 32 15 26Periodismo que resiste 6 7 PÁGINAS PARA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN || PÁGINAS PARA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN “desiertos informativos” —la mitad de los municipios del país— a partir de la ausencia de medios locales. Ese fue un primer diagnóstico, en un momento en el que la penetración de internet y la digitalización todavía no alcanzaban las cifras que hoy transforman el panorama informativo. La aproximación actual a las realidades locales requiere reconocer los esfuerzos por informar de nuevos actores del ecosistema como los influencers comunitarios, productores y productoras de contenido empíricos y periodistas ciudadanos que han surgido en los últimos años. El estudio se centró en 34 municipios intermedios — varios de ellos capitales departamentales— que cumplen un papel estratégico por su ubicación en zonas de frontera, áreas metropolitanas o corredores de relevancia regional. A lo largo del proceso se realizaron 117 entrevistas en profundidad y se aplicaron 164 encuestas a periodistas y E n Colombia, el periodismo local sobrevive entre la violencia, la precariedad y la presión política,

nal. A lo largo del proceso se realizaron 117 entrevistas en profundidad y se aplicaron 164 encuestas a periodistas y E n Colombia, el periodismo local sobrevive entre la violencia, la precariedad y la presión política, pero también en medio de un fenómeno paradójico: la proliferación de medios comunitarios e iniciativas independientes que, aunque dispersas y frágiles, muestran que donde existen redes sociales y comunitarias comienza a circular información de interés público. Esa coexistencia de silencios impuestos y voces emergentes obliga a replantear la manera en que se analiza el periodismo local. Más que contar cuántos medios existen o no, en este estudio, la FLIP puso el termó - metro en las condiciones estructurales que determinan hasta dónde es posible que emerjan o se sostengan medios locales y garanticen el acceso a la información confiable. Esta investigación se enmarca en el esfuerzo regional patrocinado por la Fundación Gabo por comprender los ecosistemas informativos en cinco países de América Latina 1. En el caso colombiano, la FLIP optó por una metodología distinta a la utilizada en la investigación Cartografías de la Información (2019), que identificó 666 En muchas redacciones locales de Colombia, el silencio pesa más que las palabras. Los periodistas trabajan bajo la presión de grupos armados, políticos de turno y poderes económicos. La creatividad y la terquedad de quienes insisten en informar se enfrentan a los cercos de la violencia, la precariedad y las brechas de infraestructura. Su supervivencia está en juego. Este informe de la FLIP recorre 34 municipios del país para mostrar esa paradoja: un periodismo que resiste entre la mordaza y la reinvención,

Su supervivencia está en juego. Este informe de la FLIP recorre 34 municipios del país para mostrar esa paradoja: un periodismo que resiste entre la mordaza y la reinvención, que sobrevive en medio de amenazas, pero también florece entre iniciativas comunitarias y digitales que insisten en mantener a sus comunidades informadas. ¿Qué condiciones mínimas deben existir para que el periodismo local prospere y garantice el derecho a la información en las regiones más vulnerables del país? Resistir, reinventarse y sobrevivir:

UNA RADIOGRAFÍA DEL

PERIODISMO LOCAL EN COLOMBIA

1. Ver artículo: La silenciosa crisis del periodismo local en Latinoamérica, en la página 26.

Por Juan Pablo Madrid-Malo y César A. Paredes P. | Collages: Mónica LeguizamónPeriodismo que resiste 8 9 PÁGINAS PARA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN || PÁGINAS PARA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN 2020, diez periodistas han sido asesinados por causas relacionadas con su trabajo. La encuesta que se aplicó en esta investigación muestra que el 24 % de los medios recibió amenazas directas de actores ilegales y otro 41 %, aunque no recibió amenazas, evita ciertos temas por miedo, lo que significa que el 65 % de las y los encuestados trabaja bajo presión o silenciamiento. La encuesta también confirma la amplitud del repertorio de violencias. Solo el 38 % de los medios afirmó no haber sufrido agresiones en el último año. Entre quienes sí las padecieron, las amenazas directas y la estigmatización encabezan la lista con un 34 % cada una. Les siguen la obstrucción al

haber sufrido agresiones en el último año. Entre quienes sí las padecieron, las amenazas directas y la estigmatización encabezan la lista con un 34 % cada una. Les siguen la obstrucción al trabajo periodístico (31 %) y las afectaciones digitales, tanto por ciberataques como por bloqueos arbitrarios en plataformas (23 % cada uno). En menor medida aparecen el acoso judicial (10 %) y el daño a infraestructura (6 %). Aunque menos frecuentes, las violencias más graves también están presentes: agresiones físicas (4 %), desplazamiento forzado (4 %) y tentativas de homicidio (2 %). De hecho, al cierre de la recolección de datos para esta investigación, en julio de 2025, el periodista Gustavo Chicangana, de Guaviare Estéreo y corresponsal de la FLIP en el departamento del Guaviare, sobrevivió a un atentado atribuido al bloque “Jorge Suárez Briceño” de las disidencias de las FARC, al mando de alias “Calarcá” . Y es que la presencia de actores armados configura la imposición del silencio. Disidencias de las FARC, ELN, Autodefensas Gaitanistas o Clan del Golfo —e incluso carteles mexicanos— se disputan el control. “Estamos conviviendo en medio del conflicto más grande que tiene este país y… aquí no hay seguridad para nadie” , explica Efraín Jiménez, de la emisora Ecos del Caguán en San Vicente del Caguán. La Ante este panorama de presión, la

más grande que tiene este país y… aquí no hay seguridad para nadie” , explica Efraín Jiménez, de la emisora Ecos del Caguán en San Vicente del Caguán. La Ante este panorama de presión, la autocensura se erige como mecanismo de autoprotección ante las consecuencias que implica hablar o denunciar abiertamente. El silencio no solo se extiende sobre las actividades delincuenciales o de grupos armados, también encubre asuntos de política local, sectores económicos, conflictos ambientales, entre otros. “Lo que predomina es la autocensura y eso es lo más grave que le puede pasar, no solo a un periodista, sino también a un medio de comunicación... Te la llevas mejor si te quedas calladito y si bailas al ritmo que te toquen. Las garantías por parte del Estado para ejercer el periodismo de una forma seria, de una forma responsable, con ética y calidad periodística, no están dadas en el territorio” , advirtió Jairo Vélez, de El Carmen de Bolívar. LA TRAMPA DE LA PAUTA Y LA FRAGILIDAD ECONÓMICA La crisis económica en el periodismo no es nueva, pero se ha profundizado cada vez más. Los resultados de la encuesta arrojan un panorama crítico: el 75 % de los proyectos respondió que estaba “en desacuerdo” o “totalmente en desacuerdo” con la afirmación “los ingresos percibidos son suficientes para cubrir los costos de operación” . Solamente el 9 %

proyectos respondió que estaba “en desacuerdo” o “totalmente en desacuerdo” con la afirmación “los ingresos percibidos son suficientes para cubrir los costos de operación” . Solamente el 9 % afirmó lo contrario. Las fuentes de financiamiento más comunes son la publicidad comercial (73 %), los recursos propios (62 %) y la pauta oficial (42 %). El resto se sostiene con ventas de productos o servicios (15 %), donaciones (10 %) o suscripciones (1 %). Esta fragilidad convierte a los medios en presa fácil de los poderes políticos. La publicidad oficial, utilizada para cooptar las agendas editoriales con recursos del Estado, como si se tratara situación se repite a lo largo y ancho del país: un periodismo acostumbrado a la presencia armada evidente o en la sombra que convive con el riesgo y lo entiende como parte de su oficio. A esta presencia se suma la violencia ejercida por bandas locales que se disputan el control de las economías ilícitas. En Tuluá, estructuras como La Inmaculada, Los Cancerberos y La Oficina intimidan a los periodistas en busca de imponer sus publicaciones o silencios; allí fue asesinado en 2021 el periodista Marcos Efraín Montalvo . En Buenaventura, los Shottas y Espartanos impiden incluso el cubrimiento básico en algunos barrios. “Nunca habíamos estado en la obligación de publicar cosas” , relata un reportero de Tuluá. de un subsidio arbitrario, normaliza el silencio y compra lealtades. “Con

en algunos barrios. “Nunca habíamos estado en la obligación de publicar cosas” , relata un reportero de Tuluá. de un subsidio arbitrario, normaliza el silencio y compra lealtades. “Con las entidades públicas es complicado porque cuando tienen una pauta con uno, entonces uno tiene que alinearse a lo que ellos digan. Si publicas algo crítico, amenazan con quitarla” , relata un periodista de Caldas. Otro, en la Costa Caribe, recuerda que en su municipio “solo tuvieron cabida los que en campaña se identificaron con el alcalde; los demás que éramos la mayoría nos quedamos por fuera” . Pero el silenciamiento no sólo proviene del sector público. En La Guajira una periodista admite: “yo misma me cuestiono, si voy a hablar de minería, el único que en este momento está pautando conmigo, de manera digamos fiel, es Cerrejón. Y si yo hablo de minería, puedo herir susceptibilidades y me retiran la poca pauta que me permite mantenerme a flote” . En lugares como Buenaventura y Tuluá (Valle del Cauca), y Granada (Meta), el problema se ha vuelto más complejo: la extorsión de bandas criminales desalienta a los comercios a pautar y con ello la espiral de la precarización aumenta. “Hace ocho días un cliente canceló toda su publicidad porque fue víctima de extorsión y tuvo que cerrar el negocio y abandonar la ciudad” , cuenta

ello la espiral de la precarización aumenta. “Hace ocho días un cliente canceló toda su publicidad porque fue víctima de extorsión y tuvo que cerrar el negocio y abandonar la ciudad” , cuenta un reportero de Buenaventura. Frente a estas limitaciones, algunos medios exploran la monetización en redes sociales, aunque persista el riesgo de que las plataformas bloqueen sus páginas o perfiles, pierdan años de trabajo y su sustento inmediato. Existen experiencias de diversificación como TV San Jorge en Ocaña (Norte de Santander)3, El Tabloide (Valle del Cauca) o El Proclama Pacífico (Cauca) que muestran que es posible resistir y mantenerse de manera creativa, aunque en un entorno adverso. trabajadores de medios, para examinar las condiciones del periodismo en cinco dimensiones: seguridad, economía, presiones políticas, infraestructura y salud del ecosistema mediático2. Los hallazgos muestran un periodismo acorralado en múltiples frentes: la inseguridad es uno de los obstáculos más persistentes, la dependencia de la pauta oficial condiciona las agendas e incluso la supervivencia de los medios, y la conectividad es deficiente en la mayoría de los territorios. Y, sin embargo, el periodismo persiste. En lugar de un vacío absoluto, lo que se encuentra es un ecosistema en tensión, donde informar sigue siendo un acto de valentía y tozudez, pero también una demostración de ingenio y creatividad ante muchos factores adversos.

DEL MIEDO AL SILENCIO La violencia contra la prensa en Comar sigue siendo un acto de valentía y tozudez, pero también una demostración de ingenio y creatividad ante muchos factores adversos.

DEL MIEDO AL SILENCIO La violencia contra la prensa en Colombia se ha intensificado en los últimos años, marcada por la acción de los grupos armados ilegales y bandas locales, que son uno de los principales condicionantes de la libertad de expresión y el trabajo periodístico. En un contexto de reconfiguración del conflicto, de disputas territoriales y crimen transnacional, la situación se ha agravado de manera sostenida en diversos territorios. En otros, la violencia nunca se ha ido. La consecuencia inmediata es la autocensura, descrita por un periodista de larga data en Santander de Quilichao, en el norte del Cauca, como “un periodismo de mordaza, donde todos tenemos temor, todos tenemos miedo... yo quiero ver crecer a mis nietos” . Los datos confirman esta percepción. En 2024, la FLIP documentó 536 agresiones contra la prensa, entre ellas, tres asesinatos de periodistas, 222 amenazas, 20 desplazamientos forzados y cuatro exilios, lo que hizo de este año el más violento contra la prensa en la última década. En lo que va del 2025, con corte al 25 de septiembre, ya se registran 347 agresiones. Desde el año Las zonas de frontera añaden más complejidad. En Leticia, Amazonas, la presencia de grupos brasileños como el Primeiro Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho supone un riesregistran 347 agresiones. Desde el año Las zonas de frontera añaden más complejidad. En Leticia, Amazonas, la presencia de grupos brasileños como el Primeiro Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho supone un riesgo constante. En Inírida, Guainía, un periodista recuerda la advertencia recibida tras publicar sobre minería ilegal: “Yo lo felicito, una persona muy seria, muy responsable, pero no se ponga a escribir cosas de minería porque eso no es lo suyo. Con la boca cerradita queda mejor. No escriba tantas babosadas y siga haciendo lo que está haciendo” . Las debilidades de los mecanismos de protección profundizan aun más la frustración y la sensación de desamparo cuando la presión violenta toca la puerta. “A mí me hicieron el análisis de riesgo por un atentado que me hicieron y no salió prácticamente con nada” , dijo un periodista de El Plato, Magdalena.

ANTE ESTE PANORAMA

DE PRESIÓN, LA

AUTOCENSURA SE ERIGE

COMO MECANISMO DE

AUTOPROTECCIÓN ANTE

LAS CONSECUENCIAS

QUE IMPLICA HABLAR

O DENUNCIAR

ABIERTAMENTE.

2. Puede ver la ficha técnica completa en la página 10. 3. Conozca la historia completa la página 35.Periodismo que resiste

10 11 PÁGINAS PARA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN || PÁGINAS PARA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN En Mitú, un periodista señala que “de cierto modo uno es vulnerable en todo momento. Si yo publiqué algo que al gobernador no le gustó, entro

En Mitú, un periodista señala que “de cierto modo uno es vulnerable en todo momento. Si yo publiqué algo que al gobernador no le gustó, entro a ser parte de los no deseados de ese grupo político” . En Casanare, Jorge Luis Ospina Macías, de La Voz de Casanare, describe la misma dinámica en torno al acceso a la información: “El dirigente, el político, ellos son muy dados a darle información cuando no los comprometen. Pero cuando usted va a denunciar una irregularidad… ya empieza que sí, que no. Entonces, toca acudir al derecho de petición” . De manera que el control político no solo opera mediante la pauta, sino también mediante la restricción selectiva de información pública, lo que condiciona el trabajo periodístico y debilita la rendición de cuentas. Las presiones políticas se hacen más visibles cuando una publicación crítica incomoda a quienes están en el poder. En Tuluá, la administración local llegó a señalar públicamente a periodistas como integrantes de la banda criminal La Inmaculada, en un intento de deslegitimar su trabajo y desviar la atención de las denuncias que habían hecho. En Yopal, una periodista relató cómo, tras publicar investigaciones incómodas, funcionarios de la Gobernación promovieron ataques en redes para desacreditarla: “empiezan a da- ñarle la imagen a uno, diciendo que desinforma, aunque uno tenga todos los soportes del caso” . La encuesta confirma que los mayores obstáculos para acceder a información oficial son estructurales: 45

ñarle la imagen a uno, diciendo que desinforma, aunque uno tenga todos los soportes del caso” . La encuesta confirma que los mayores obstáculos para acceder a información oficial son estructurales: 45 % de los medios señala que la falta de recursos o tiempo impide investigar por cuenta propia, 43 % recibe información incompleta y 38 % enfrenta negativas o silencios de las autoridades. En la práctica, esto significa que buena parte del periodismo local depende de fuentes oficiales que deciden qué y cuándo informar, lo que limita la capacidad de hacer un cubrimiento crítico. “Sucede algo de interés público y que compete a una entidad y las autoridades guardan total silencio” , denuncia Julián Andrade de Conexión Putumayo desde Puerto Asís. A este panorama se suman otras trabas que refuerzan el cerco informativo: la clasificación arbitraria de información como reservada, la negativa a dar entrevistas, la exclusión de ruedas de prensa y la presión política directa. Muchos funcionarios consideran que responder los llamados de los periodistas es un favor y no una obligación constitucional. En Soacha, por ejemplo, Víctor Franco de Aires Cazuqueños explica que muchas veces solo queda recurrir al derecho de petición, “que se demora más de 15 días y muchas veces la respuesta no es favorable” . En síntesis, el poder político no solo condiciona la financiación de los medios, también restringe su acceso a información básica para la rendición de cuentas; prácticas que debilitan la salud del debate público.

ble” . En síntesis, el poder político no solo condiciona la financiación de los medios, también restringe su acceso a información básica para la rendición de cuentas; prácticas que debilitan la salud del debate público. UN ECOSISTEMA DISPERSO, PERO VIBRANTE El ecosistema mediático representado en la muestra evidencia una amplia diversidad de medios, una dispersión de esfuerzos y cambios en los modelos económicos y de distribución de información. En él, los medios tradicionales —radio, televisión y prensa— coexisten con un número creciente de iniciativas digitales. De acuerdo con la encuesta aplicada a 164 proyectos, el 64 % opera en redes sociales, el 33,5 % cuenta con página web y el 25,6 % funciona como emisora. En menor proporción se encuentran la televisión (15,9 %), la prensa impresa (10,4 %) y los pódcast (9,8 %). Facebook concentra la mayor presencia en plataformas (95,7 %), seguida de WhatsApp (72,6 %), Instagram (68,3 %), YouTube (49,4 %) y TikTok (40,9 %). Los datos confirman un proceso de plataformización que aumenta la oferta, aunque limitado por los altos costos y las brechas de conectividad en zonas rurales. En este contexto, la radio se mantiene como el formato de mayor alcance y confianza, especialmente en zonas rurales. “La gente todavía escucha radio, La sostenibilidad económica de los medios locales no puede desligarse de las presiones externas que enfrentan: poderes públicos que condicionan,

confianza, especialmente en zonas rurales. “La gente todavía escucha radio, La sostenibilidad económica de los medios locales no puede desligarse de las presiones externas que enfrentan: poderes públicos que condicionan, privados que limitan y actores violentos que intimidan. Encontrar fórmulas de financiamiento independientes no es solo una cuestión de supervivencia empresarial sino también un requisito para garantizar la libertad de expresión en las regiones. EL DEDAZO O LOS CERCAMIENTOS POLÍTICOS La relación entre poder político y prensa en los municipios estudiados revela tensiones estructurales que afectan la calidad de la democracia local. La capacidad de cubrir a las autoridades de manera crítica sin temor a retaliaciones está atravesada por contextos donde clanes y redes de poder cooptan lo público y pueden arruinarle la vida a un periodista con rapidez. Título del estudio | Objetivo | Diseño metodológico | Periodo de recolección | Unidad de análisis | Muestra | Cobertura geográfica |

Variables principales |

Método de recolección | Tipo de muestreo | Responsable | Investigadores | Encuesta proyectos periodísticos locales Recopilar información sobre perfil, programación, infraestructura, financiación, condiciones laborales, agresiones, censura y acceso a la información de proyectos periodísticos. Encuesta descriptiva mediante formulario estructurado con preguntas de opción múltiple y abiertas. Febrero a mayo de 2025 Proyectos periodísticos 164 respuestas de proyectos periodísticos (algunas preguntas con menor número de

Encuesta descriptiva mediante formulario estructurado con preguntas de opción múltiple y abiertas. Febrero a mayo de 2025 Proyectos periodísticos 164 respuestas de proyectos periodísticos (algunas preguntas con menor número de respuestas) Apartadó, Barrancabermeja, Buenaventura, Calarcá, Carmen de Bolívar, Caucasia, Ciénaga de Oro, Chaparral, Mitú, Puerto Asís, Ocaña, Puerto Carreño, Leticia, San Vicente del Caguán, Duitama, Tumaco, Yopal, Sabanalarga, San Andrés y Providencia, Saravena, La Dorada, Plato, Granada, Maicao, Tuluá, Soacha, Santander de Quilichao, San José del Guaviare, Santa Rosa de Cabal, San Marcos, Condoto, La Paz, Inírida, La Plata. Tipo y naturaleza del proyecto, presencia digital y seguidores, cobertura, representante, objetivos, programación, contenidos, infraestructura (internet, vías), financiación, condiciones laborales, experiencias con agresiones y censura, acceso y dificultades para la información pública, interferencia política y obstáculos para el desarrollo del proyecto. Encuesta digital a través de formulario en línea (Google Forms) No probabilístico Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), con el apoyo de Fundación Gabo En este estudio participaron: César Paredes, Juan Pablo Madrid-Malo, Esteban Sánchez, Juan Diego Cárdenas, José Cubillos, Laura Romero, Diego Vásquez y Valentina Huérfano Ficha técnica CAMPO DESCRIPCIÓNPeriodismo que resiste 12 13

PÁGINAS PARA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN || PÁGINAS PARA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

ENTRE EL EMPIRISMO Y LA SUPERVIVENCIA El periodismo local en estos muCAMPO DESCRIPCIÓNPeriodismo que resiste 12 13

PÁGINAS PARA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN || PÁGINAS PARA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

ENTRE EL EMPIRISMO Y LA SUPERVIVENCIA El periodismo local en estos municipios opera en estructuras organizacionales marcadas por la escasez de recursos humanos y la sobrecarga funcional. Según las y los encuestados, en sus equipos trabajan cerca de 579 personas, solo 203 son mujeres, lo que equivale al 35 % del total. El 38,4 % de los proyectos reporta dos mujeres en su equipo, y el 14,6 %, ninguna. Esta disparidad no solo refleja una deuda de equidad de género, sino que también limita la diversidad de voces y enfoques en la producción informativa regional. En este universo laboral, la mayoría trabaja bajo modalidades informales: acuerdos verbales, voluntariado sin remuneración o esquemas de cupos publicitarios, en los que el ingreso depende de la pauta que consigan. Esta dependencia expone a los periodistas a la precariedad y a las presiones editoriales. Como advirtió un periodista en Santander de Quilichao: “uno se somete a la pauta institucional, y eso significa que no puedes hacer una crítica, así tengas la razón” . Esta inestabilidad se traduce en salarios bajos y en la necesidad de buscar ingresos paralelos. Hortensia Castro de El Heraldo de Urabá contrasta que mientras “aquí un buen periodista está entre 2 millones y 3 millones de pesos. Un periodista de Bogotá no se le viene

ingresos paralelos. Hortensia Castro de El Heraldo de Urabá contrasta que mientras “aquí un buen periodista está entre 2 millones y 3 millones de pesos. Un periodista de Bogotá no se le viene por menos de 4 millones” . En zonas rurales, la situación es aún más crítica: “al periodista que está en el campo le pagan 300 mil pesitos por una nota, arriesgando su vida, con sol, hambre y sed” , refiere Ivón Henao, de Y Ajá (Apartadó). No es raro que los comunicadores deban autofinanciar su propio trabajo o buscar ingresos adicionales, como refiere el periodista James Camargo, quien trabaja en Magazín 7 días: “aquí el sueldo se lo paga

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