ICBF - Análisis de la situación de vida en calle de niños, niñas y adolescentes en Colombia
Detalles
- Título
- ICBF - Análisis de la situación de vida en calle de niños, niñas y adolescentes en Colombia
- Autor
- ICBF
- Categoría
- Infralegal
- Área del derecho
- Familia
- Año
- —
OBSERVATORIO
ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN DE
VIDA EN CALLE DE NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES EN COLOMBIA (2014) del Bienestar de la Niñez
BOLETÍN No. 4 - 2014Con el apoyo de:
Información de Contacto: ICBF Sede de la Dirección General
Subdirección General Avenida Carrera 68 No. 64C-75 / Bogotá D.C. Teléfono 4377630 - Extensión 100039
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Puede ser reproducida total o parcialmente, siempre y cuando se cite la fuente y con debida autorización del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar. Para ver esta edición en formato electrónico, por favor visite www.icbf.gov.co Organización Internacional para las Migraciones - OIM Marcelo Pisani Jefe de Misión Programa de Migración y Niñez Equipo Técnico del Observatorio del Bienestar de la Niñez ICBF Carolina Bermúdez Olaya José Fernando Torres Pacheco Laura Milena Negrete Londoño Nadia Soley Lizarazo Vargas Nicolás Ricardo Sacristán Castañeda Rodrigo Iván Sepúlveda López de Mesa Equipo Técnico Subdirección de Restablecimiento de Derechos Claudia Patricia Córdoba Forero Mauricio García Marulanda Instituto Colombiano de
Nicolás Ricardo Sacristán Castañeda Rodrigo Iván Sepúlveda López de Mesa Equipo Técnico Subdirección de Restablecimiento de Derechos Claudia Patricia Córdoba Forero Mauricio García Marulanda Instituto Colombiano de Bienestar Familiar - ICBF Gabriel Vallejo López Director General (e) Juan Fernando Acosta Mirkow Director de Planeación y Control de Gestión encargado como Subdirector General Gilma Liliana Ballesteros Peluffo Coordinadora General Observatorio Beatriz Elena Guzmán Mosquera Directora de Protección Juan Carlos León Alvarado Subdirector de Restablecimiento de Derechos Coordinación editorial Henry Iván Matallana Torres Jefe Oficina Asesora de Comunicaciones Grupo Imagen Corporativa Diagramación y diseño Oficina Asesora de Comunicaciones ICBF Procesos Digitales S.A.S. Impresión Edición, julio 20143 Observatorio del Bienestar de la Niñez El fenómeno de los niños, niñas y adolescentes en situación de vida en calle o con alta permanencia en calle es una problemática a nivel mundial que contiene características muy similares diferenciadas únicamente por particularidades de los países y/o regiones en relación a las condiciones sociales, económicas, culturales y políticas propias. Durante las últimas décadas se han venido desarrollando importantes avances en materia de investigación y desarrollo normativo internacional en derechos humanos frente a esta problemática. Sin embargo, los avances respecto a la política pública y acciones concretas no han sido suficientes, al igual que estudios e investigaciones concretas en algunos países o regiones.
Las discusiones que se han sostenido en cuanto a investigaciones se refiere, y que serán abordadas de manera más amplia en este boletín, tienen
cientes, al igual que estudios e investigaciones concretas en algunos países o regiones.
Las discusiones que se han sostenido en cuanto a investigaciones se refiere, y que serán abordadas de manera más amplia en este boletín, tienen que ver entre otras con la magnitud en cifras del fenómeno a nivel mundial. Como resultado se ha concluido que es preciso evitar las estimaciones sin un fundamento o método de cuantificación. Es muy común ver en informes y estudios la cifra, ampliamente cuestionada como se mostrará más adelante, que estima que más de 100 millones de niños y niñas se encuentran en situación de vida o alta permanencia en calle. Actualmente se hacen estimaciones más precisas y de menor magnitud de acuerdo a metodologías y enfoques de conteo localizado (Thomas de Benítez, 2011). En cuanto a los conceptos, definiciones y terminología empleada, estas han tenido una transformación de acuerdo a los avances en investigación, comprendiendo el fenómeno de acuerdo a las características, experiencias y circunstancias, de una manera más incluyente y diferenciada de la niñez en estas situaciones. Lo anterior, evidencia la complejidad del fenómeno sobrepasando definiciones y conceptos que restringen las dinámicas del mismo a una “categoría construida socialmente” (Thomas de Benítez, 2011). Frente a esto, se hace fundamental prescindir de los estereotipos creados años atrás como una percepción pública Injustificada por medio de análisis, estudios o medios de comunicación y la opinión pública. Un muestra de estos estereo1. Introducción Los niños de la calle tienen historias personales. Ellos
percepción pública Injustificada por medio de análisis, estudios o medios de comunicación y la opinión pública. Un muestra de estos estereo1. Introducción Los niños de la calle tienen historias personales. Ellos también tienen un futuro como jóvenes y adultos, como padres y trabajadores, población migratoria, criminales, vendedores de la calle… vidas (y muertes) sobre las cuales sabemos muy poco. (Thomas de Benítez, 2007, p. 63) (traducción propia)4 Observatorio del Bienestar de la Niñez ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN DE VIDA EN CALLE DE NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES EN COLOMBIA (2014) tipos y percepciones es la clasificación negativa como víctimas o como delincuentes, la idea de que la problemática aqueja a niños del sexo masculino entre los 13 y 14 años, provenientes de barrios pobres, con entornos violentos y familias disfuncionales. (Thomas de Benítez, 2011, P . 11) Asimismo, la voz de los niños, niñas y adolescentes juega un papel cada vez más preponderante en cuanto a investigaciones se refiere, así como las recomendaciones de incluir en el desarrollo de la política pública y los planes de intervención, dicha participación. Lo anterior permite conocer acerca de sus vidas, sus experiencias, su personalidad y tener más en cuenta variables como por ejemplo, el género, la edad y la pertenencia étnica. Este boletín tiene como objetivo visibilizar la problemática en Colombia a través de la presentación de avances, dificultades y retos a nivel general y particulares del caso colombiano. Para esto se hace un breve recuento histórico teniendo en cuenta que hablamos de un fenómeno de larga
blemática en Colombia a través de la presentación de avances, dificultades y retos a nivel general y particulares del caso colombiano. Para esto se hace un breve recuento histórico teniendo en cuenta que hablamos de un fenómeno de larga data pero que ha sido poco documentado en Colombia específicamente en los últimos años. A continuación, se realiza un marco normativo (nacional e internacional) relacionado con el fenó - meno y con la vulneración de derechos de esta población de niños, niñas y adolescentes. En seguida, se presenta el marco conceptual donde se exponen las nociones y definiciones generales sobre la problemática, como también conceptos sobre los factores de riesgo y factores protectores. De este modo, se contempla de manera concisa, algunos factores de riesgo relacionados con el fenómeno, así como los posibles factores protectores que puedan ser insumos de estrategias para solventar la situación. Sin dejar de lado las acciones de protección del Instituto Colombiano de Bienestar Familia –ICBF– a través del Proceso Administrativo de Restablecimiento de Derechos -PARD-, se muestra de forma cuantitativa y descriptiva, los casos de niños, niñas y adolescentes atendidos por el ICBF que ingresan al PARD previa verificación de amenaza, inobservancia o vulneración de alguno o varios de sus derechos. Marco conceptual Para el presente boletín se entenderá el fenómeno como los niños, niñas y adolescentes que presentan una situación de vida en calle o con alta permanencia en calle. No obstante, varios de los retos superados frente al fenómeno de la niñez con situación de vida en calle o con alta permanencia en calle, tienen que ver precisamente con la terminología y concepuna situación de vida en calle o con alta permanencia en calle. No obstante, varios de los retos superados frente al fenómeno de la niñez con situación de vida en calle o con alta permanencia en calle, tienen que ver precisamente con la terminología y conceptos empleados que logran comprender en su definición las complejidades y realidades del problema.
Inicialmente se ha empleado el término “ niño o niña de la calle” (street children) el cual fue apropiado en su momento por UNICEF y en ese entonces por la Comisión de Derechos Humanos en 1994 (a partir de 2006 sustituida por el Consejo de Derechos Humanos mediante la resolución 60/251 adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas), a su vez adoptada por diferentes autores (Healy & Link, 2012). Cualquier niño o niña…para quien la calle (en el sentido más amplio de la palabra, incluyendo casas desocupadas y lotes baldíos, etc.) se ha convertido en su morada habitual y/o su fuente de sustento, y que se encuentran inadecuadamente protegidos, supervisados o dirigidos por adultos responsables. (ICCB, 1985) (Traducción propia)5 Observatorio del Bienestar de la Niñez La anterior definición intenta agrupar en tres (3) categorías identificadas que son: niños, niñas y adolescentes que trabajan en la calle; niños, ni - ñas y adolescentes que viven en la calle; y niños, niñas y adolescentes en riesgo de migrar a las calles (Healy & Link, 2012). Las anteriores categorizaciones dieron paso a una ampliación en la definición “niño o niña de la calle” o la creación de
niñas y adolescentes en riesgo de migrar a las calles (Healy & Link, 2012). Las anteriores categorizaciones dieron paso a una ampliación en la definición “niño o niña de la calle” o la creación de sub-definiciones como niños, niñas y adolescentes “de” la calle ( children of the streets ) y niños, niñas y adolescentes “en” la calle (children on the streets) (Thomas de Benítez, 2011). La primera definición, es decir “ niño o niña de la calle”, denota la carencia absoluta de un hogar, inasistencia escolar y que usualmente se encuentran solos sin el cuidado de sus padres o algún adulto responsable. Se caracterizan por adoptar un estilo de vida en calle, y aunque no es una regla, con frecuencia realizan actividades ilegales como modo de subsistencia, para la adquisición de drogas o como modo para satisfacer sus necesidades básicas. También se denomina niños que viven en la calle (street-living children) (Healy & Link, 2012). En cuanto al la segunda definición, “ niño o niña en la calle ”, se refiere en gran parte a aquellos que se ganan la vida trabajando en la calle y que posiblemente mantienen alguna relación con la familia o con algunos de ellos. Normalmente todos los días vuelven a sus casas a pasar la noche o de manera ocasional, y se les denomina también como niños o niñas que trabajan en la calle (street working children) (Healy & Link, 2012). En este sentido, las anteriores definiciones fueron empleadas desde la década de los 80, especialmente en Latinoamérica (Colombia y Brasil), así como en África y otras regiones del mundo (En -
(street working children) (Healy & Link, 2012). En este sentido, las anteriores definiciones fueron empleadas desde la década de los 80, especialmente en Latinoamérica (Colombia y Brasil), así como en África y otras regiones del mundo (Ennew & Swart-Kruger en Thomas de Benítez, 2011) en tanto que en la década de los 90, se construyeron otras categorías o sub-definiciones que pudiesen integrar otras dimensiones de la vida de los niños, niñas y adolescentes en situación de calle. Es decir, en este periodo los investigadores “construyeron tipologías y sistemas más reveladores considerando otras dimensiones de la vida de la calle, como los territorios de la calle, la organización social, las actividades económicas y la integración con la cultura de la calle” (Thomas de Benítez, 2011). En consideración con lo anteriormente mencionado, se puede afirmar que la definición de “ niños de la calle” ha desaparecido de manera parcial en la literatura actual, la cual utiliza otros apelativos para referirse a los niños, niñas y adolescentes callejeros y otros grupos vulnerables. Ante todo, es importante enfatizar que aunque los niños siguen en las calles, claramente visibles en la mayoría de centros urbanos del mundo, el fenómeno de los niños callejeros no se ha solucionado ni ha desaparecido (Panter-Brick, 2002). Esta definición de “ niños de la calle ” es particularmente problemático en el sentido de que tal caracterización se basa casi exclusivamente en la vida en calle. Los problemas de dicha etiqueta son las siguientes según Panter-Brick: Es un término genérico que opaca la heterogeneidad de las circunstancias actuales de
caracterización se basa casi exclusivamente en la vida en calle. Los problemas de dicha etiqueta son las siguientes según Panter-Brick: Es un término genérico que opaca la heterogeneidad de las circunstancias actuales de los niños, niñas y adolescentes. Segundo, no corresponde a las maneras en que los niños, niñas y adolescentes se relacionan a sus propias experiencias o a la realidad de sus movimientos dentro y fuera de la calle. Tercero, está cargado de connotaciones peyorativas y de lástima. Cuarto, desvía la atención de un grupo más grande de niños, niñas y adolescentes que son afectados por la pobreza y la exclusión social. (2002, p. 149) Aunque establecer un marco conceptual permite establecer una definición útil, es importante que dichas categorías construidas no sean discretas ni necesariamente homogéneas, puesto que mu-6 Observatorio del Bienestar de la Niñez ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN DE VIDA EN CALLE DE NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES EN COLOMBIA (2014) chas veces no coinciden con la visión que estos niños, niñas y adolescentes tienen acerca de sus propias vidas. La etiqueta “ niños de la calle ”, en ocasiones cargada de emociones, hace poco para servir a los intereses propios de la niñez inmersos en esta situación (Panter-Brick, 2012). Por otro lado, un problema que genera la falta de una definición lo suficientemente comprensiva y completa es que ni la UNICEF ni la OIT pueden dar números confiables o verificables de los niños que trabajan en la calle, incluyendo a los niños, niñas y adolescentes en situación de vida en calle. Las
completa es que ni la UNICEF ni la OIT pueden dar números confiables o verificables de los niños que trabajan en la calle, incluyendo a los niños, niñas y adolescentes en situación de vida en calle. Las cifras que se dan en los informes sobre los niños que trabajan y viven en las calles no tienen ninguna validez (Ennew citado por Panter-Brick, 2002). A inicios de la década de los 80 se estimaba que la población de niños y niñas que vivían o trabajaban en la calle en ese entonces, estaba ente los 25 y 40 millones en Latinoamérica según la UNICEF . En el caso de Brasil se hablaba de 7 a 10 millones de niños y niñas trabajando en las calles que en su mayoría se caracterizaban por no tener un apoyo familiar y estar en condiciones de abandono. En ciudad de México el estimado era de 650.000 ni - ños y niñas que trabajaban sin ninguna protección de tipo legal y otros 200.000 niños y niñas que la calle es su lugar de trabajo. En el caso de Bogotá (Colombia), según UNICEF , en 1985 se estimaba que existían alrededor de 130.000 gamines o ni - ños abandonas en las calles (Lusk, 1989). Para la década de los 90, la cifra citada en artículos académicos e informes de UNICEF era de 100 millones de niños, niñas y adolescentes viviendo y/o trabajando en las calles alrededor del mundo. Más aún, a principios del nuevo milenio tal estimativo seguía siendo empleado por esta agencia internacional. Dicho número ha sido ampliamente debatido en años posteriores por investigadores que cuestionan su validez de acuerdo a que no
Más aún, a principios del nuevo milenio tal estimativo seguía siendo empleado por esta agencia internacional. Dicho número ha sido ampliamente debatido en años posteriores por investigadores que cuestionan su validez de acuerdo a que no tiene ningún sustento de facto ni algún método estadístico válido empleado. En este sentido, se puede constatar en varios estudios e investigaciones acerca de la problemática de la niñez en calle, el cuestionamiento en el estimativo de la conocida cifra de 100 millones. Algunos de estos estudios citados por Thomas de Benítez (2011, p. 4), son: Street children in Latin America de Scanlon et al (1998), Street children, human rights, and public health: a critique and future directions de Panter-Brick (2002), State of the World’s Street Children: Violence de Thomas de Benítez (2007), Why the Convention is not about Street Children de Ennew (2000). Uno de los problemas que genera la falta de una definición suficientemente comprensiva y completa, es que resulta difícil que se pueden proporcionar cifras confiables o verificables de los niños que trabajan en la calle, incluyendo a los niños, niñas y adolescentes en situación de vida en calle. Es decir, las cifras que se dan en los informes sobre los niños y niñas que trabajan y viven en las calles “no tienen ninguna validez o fundamento de hecho” de acuerdo con Ennew. (Ennew, citado en Panter-Brick, 2002, p. 153). Normatividad nacional e internacional La normativa internacional está enmarcada por la Convención Internacional de los Derechos del Niño, la cual fue firmada y ratificada por la Asamblea General de la Naciones Unidas el 20 de noNormatividad nacional e internacional La normativa internacional está enmarcada por la Convención Internacional de los Derechos del Niño, la cual fue firmada y ratificada por la Asamblea General de la Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989. Esta entró en vigor el 2 de septiembre de 1990, y fue ratificada y aprobada por Colombia a través de la Ley 12 del 22 de enero de 1991 luego es de obligatorio cumplimiento. Dicha Convención establece la manera en que todos los menores de 18 años deben ser tratados y aten -7 Observatorio del Bienestar de la Niñez didos en las diferentes esferas de su vida y, de manera especialmente importante, tiene como premisa la garantía de sus derechos y la seguridad de su restablecimiento. La Constitución Política de la República de Colombia, expedida el 4 de julio de 1991, establece en sus artículos 44 y 45 los derechos fundamentales de los niños, niñas y adolescentes; la obligación de la familia, la sociedad y el Estado en garantizar dichos derechos al igual que la de brindar protección, desarrollo y formación integral. Específicamente, el Artículo 44 de la Constitución menciona que “Los derechos de los niños prevalecen sobre los derechos de los demás”. Con la promulgación hecha por el Congreso de Colombia del Código de la Infancia la Adolescencia, Ley 1098 del 8 de noviembre de 2006, el cual derogó el Código del Menor (Decreto 2737 de 1989), todos los menores de 18 años fueron finalmente y a través de mandato oficial, reconocidos como sujetos de derecho. Dicho Código incluye los conceptos de Protección Integral (Artículo 7),
derogó el Código del Menor (Decreto 2737 de 1989), todos los menores de 18 años fueron finalmente y a través de mandato oficial, reconocidos como sujetos de derecho. Dicho Código incluye los conceptos de Protección Integral (Artículo 7), Interés Superior (Artículo 8) y Corresponsabilidad (Artículo 10) los cuales son de vital importancia en el tema de la garantía de los derechos de todos los niños, niñas y adolescentes del país. En relación a la situación de vida en calle, el Numeral 9 del Artículo 20 de la mencionada Ley 1098 de 2006 establece claramente que todos los niños, niñas y adolescentes deben ser protegidos contra dicha realidad. Por otro lado, el Numeral 1 de este mismo Artículo 20, estipula que todos los niños, niñas y adolescentes deben ser protegidos contra “El abandono físico, emocional y psicoafectivo de sus padres, representantes legales o de las personas, instituciones y autoridades que tienen la responsabilidad de su cuidado y atención”. El 30 de diciembre 2010, el ICBF expide la Resolución 6023 “Lineamiento técnico para el programa especializado de atención a niños, niñas y adolescentes en situación de vida en calle con sus derechos amenazados, inobservados o vulnerados” con el fin de dar la línea técnica frente a la atención especializada que se debe brindar a aquellos menores de 18 años que se encuentran en dicha situación y se encuentren en instituciones como parte de su proceso de restablecimiento de derechos. Para garantizar la prestación del servicio, el lineamiento técnico define cinco modalidades de atención especializada: • Intervención de apoyo: Proporciona un sersituación y se encuentren en instituciones como parte de su proceso de restablecimiento de derechos. Para garantizar la prestación del servicio, el lineamiento técnico define cinco modalidades de atención especializada: • Intervención de apoyo: Proporciona un servicio en el propio contexto del niño, niña o adolescente, incluido su grupo familiar para superar y prevenir situaciones de amenaza, inobservancia o vulneración de derechos mediante el desarrollo de un proceso de atención especializada. • Externado: Los niños niñas y adolescentes atendidos por esta modalidad deben asistir a una institución, durante cuatro (4) horas diarias, los días hábiles del mes, en jornada alterna a la escolar. • Seminternado: Estos niños, niñas y adolescentes vinculados a esta modalidad de atención deben asistir a una institución, durante ocho (8) horas diarias, los días hábiles del mes. • Acogida y Desarrollo: El proceso de atención inicia en la calle, barrios, establecimientos, colegios y demás escenarios donde se encuentren la población. Dicho contacto busca establecer una relación pedagógica que permita identificar problemas y necesidades e ir avanzando en la construcción de un proyecto de vida. • Internado de atención especializada: Modalidad de atención especializada para los niños, las niñas, los adolescentes que presentan situación de vida en calle (habitabilidad de calle) y lo procedente es la separación de la familia y su ubicación en un medio institucional durante las 24 horas al día, siete (7) días a la semana.
La organización de las modalidades de atención se realiza sin perjuicio de que el niño, niña o adosu ubicación en un medio institucional durante las 24 horas al día, siete (7) días a la semana.
La organización de las modalidades de atención se realiza sin perjuicio de que el niño, niña o adolescente con sus derechos amenazados, inobser-8 Observatorio del Bienestar de la Niñez ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN DE VIDA EN CALLE DE NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES EN COLOMBIA (2014) vados o vulnerados pueda ser ubicado en otra modalidad diferente, de acuerdo a la determinación tomada por el Defensor de Familia o la Autoridad Competente, en conjunto con su Equipo Técnico Interdisciplinario en relación a la particularidad de cada caso. En cuanto a política pública, el Congreso de Colombia expide la Ley 1641 de 2013 “por la cual se establecen los lineamientos para la formulación de la política pública social para habitantes de la calle y se dictan otras disposiciones”, que tiene por objeto establecer los lineamientos generales para la formulación de la política pública social para habitantes de la calle dirigidos a garantizar, promocionar, proteger y restablecer los derechos de estas personas, con el propósito de lograr su atención integral, rehabilitación e inclusión social. Esta ley, en el parágrafo del Artículo 5 establece que: “Con el apoyo del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), se priorizará la atención de niños, niñas y adolescentes en estado de indefensión y vulnerabilidad manifiesta para su oportuna y temprana rehabilitación e inserción en la sociedad, a través de su capacitación y posterior vinculación en el sistema productivo social”. Breve recuento histórico en Colombia Remontarse a los inicios de lo que en Colombia
tuna y temprana rehabilitación e inserción en la sociedad, a través de su capacitación y posterior vinculación en el sistema productivo social”. Breve recuento histórico en Colombia Remontarse a los inicios de lo que en Colombia se ha conocido como la niñez de la calle, problemática a la cual se le han puesto varios nombres (por ejemplo: chinos de la calle, gamines, niños de la calle, desechables, entre otros), es un ejercicio que inevitablemente conduce a la época de la Colonia. En el año de 1639, y por orden del entonces rey de España, Felipe IV , los hermanos de San Juan de Dios comenzaron a administrar los hospitales de Santafé de Bogotá. Así mismo, esta congregación religiosa se ocupó de recoger, cuidar y alimentar a los niños y niñas recién nacidos que habían sido abandonados en las calles y potreros que se encontraban en los alrededores de la ciudad (Jiménez Becerra, 2012). Es por esta misma época que se fundó la Casa de Expósitos y Mujeres Recogidas, exactamente en el año 1642, la cual tenía como uno de sus propósitos reducir la muerte de recién nacidos que habían sido abandonados en las calles de la ciudad (Mancera Carrero, 2012).
Posterior a esto, los registros históricos mencionan que en el año de 1774 el Virrey Manuel de Guirior mandó a recoger a todos los pobres que andaban sin rumbo por la ciudad y a que fueran confinados en un edificio que destinó con ese fin específico, haciendo dentro del mismo un lugar especial, dentro de la sección de mujeres, para los niños recién nacidos que habían sido abanandaban sin rumbo por la ciudad y a que fueran confinados en un edificio que destinó con ese fin específico, haciendo dentro del mismo un lugar especial, dentro de la sección de mujeres, para los niños recién nacidos que habían sido abandonados (Jiménez Becerra, 2012). Utilizando su poder como juez conservador de dichos lugares, el Virrey obtuvo una cédula real con el fin de que parte del producto de las salinas de Zipaquirá se utilizara en el sostenimiento de los mismos (Ortega Ricaurte, 1972). Así mismo, existen indicaciones que en 1795 había unos lugares que, con el nombre de: casas de la caridad, inclusas, colegios de pobres, convictorios y casas de huérfanos, eran utilizados para recibir aquellos niños y niñas expósitos (abandonados por sus padres) cuando ya contaran con siete años de edad, la cual era la edad mínima de ingreso para el Hospicio de Bogotá (Jiménez Becerra, 2012). En 1810, posterior al grito de independencia del 20 de julio, este hospicio fue ocupado por uno de los batallones de voluntarios, los cuales terminaron arrinconando a los niños en un pequeño espacio y quitándoles la comida que estaba destinada para su alimentación. Finalmente, el Real Hospicio terminó por lanzar a los niños a la calle,9 Observatorio del Bienestar de la Niñez generando la existencia de lo que posteriormente se denominaría como “los chinos de la calle” (Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, 2007). En su artículo “ Aspectos Históricos y Lingüísticos del Gamín Bogotano”, Carmen Ortega Ricaurte
se denominaría como “los chinos de la calle” (Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, 2007). En su artículo “ Aspectos Históricos y Lingüísticos del Gamín Bogotano”, Carmen Ortega Ricaurte (1972) menciona que la expresión “chinos de la calle” muy popular durante el siglo XIX, es una expresión construida al tomar el término quechua “chino”, que significa niño, y uniéndola al término castizo “calle”, que representa la vía pública. Así mismo, dentro del recuento histórico que hace de las expresiones que se han utilizado anteriormente para esta población de niños, niñas y adolescentes en calle, esta autora menciona que la primera persona en utilizar la palabra “gamín” (la cual proviene de la palabra francesa gamín, que significa “muchacho o niño pícaro”) fue Alberto Urdaneta en 1884 en una nota publicada en el Papel Periódico Ilustrado, uno de los periódicos de la época que dicho artista dirigió. En el siglo XIX hubo diferentes intentos por parte de particulares que querían ayudar a estos “chinos de la calle”. En 1874, don José María Gutiérrez de Alba utilizó a algunos de ellos como voceadores para el periódico que era de su propiedad, “El Cachaco”; o en 1880, cuando unos empresarios de origen italiano montaron una fábrica de betún, entrenaron a algunos de estos niños en el oficio de “emboladores” (Ortega Ricaurte, 1972; Jiménez
Becerra, 2012). En 1883 la ayuda provino de la Beneficencia de Cundinamarca, la cual era manejada y dirigida por las Hermanas de la Caridad (Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, 2007). Posterior a esto, y tras un vacío de la institucionalidad del Estado, nuevamente fueron los particulares quienes tomaron las riendas en la protección de la niñez que deambulaba por las calles. Algunos ejemplos de ellos fueron: el Dormitorio de Niños Desamparados fundado por Monseñor Emilio Valenzuela en 1910; El Amparo de Niños, instituido en 1934 por la señora María Michelsen de López; Las Granjas del Padre Luna, fundadas en 1935; El Albergue Infantil Mamá Yolanda, fundado por Yolanda Pulecio de Betancur en 1958; El Dormitorio Lourdes fundado en el año de 1944; y El Club Michín, el cual fue organizado en 1958 por un grupo de voluntarios (Ortega Ricaurte, 1972). Anterior a esto, ya había se había promulgado la Ley 98 de 1920 que daba inicio a lo que se conoció en su momento como los “ Juzgados de Menores”, aquellos que intervenían en los casos en los cuales estaban involucrados los menores de 17 años (Jiménez Becerra, 2012) que habían cometido conductas infractoras. Estas comportamientos incluían aquellos que violaran las leyes o los órdenes morales y sociales, incluyendo a aquellos niños y niñas que no tenían padres, o que aun contando con ellos, estos se encontraban presos10 Observatorio del Bienestar de la Niñez
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