ICBF - Cartilla afectaciones v1
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Detalles
- Título
- ICBF - Cartilla afectaciones v1
- Autor
- ICBF
- Categoría
- Infralegal
- Área del derecho
- Familia
- Año
- —
Afectaciones 1 Instituto Colombiano de Bienestar Familiar Lina María Arbeláez Arbeláez Directora General Liliana Pulido Villamil Subdirectora General Andrea Nathalia Romero Directora de Protección Subdirectora de Restablecimiento de Derechos (E) Equipo técnico Subdirección de Restablecimiento de Derechos Julieth Alexandra Acuña Franco Anyela Liliana Castro Camacho Luz Adriana Martínez Silva Correción de estilo, diagramación y diseño Programa HRH2030 Cordinación editorial Ximena Ramirez Jefe Oficina Acesora de Comunicaciones ICBF Grupo imagen Corporativa Edición noviembre 2021 contenido:
1. Glosario ………………..…………………………………………………………………………………………….... 5
2. Contextualización ...................................................................................................................... 7
3. Orientaciones generales dirigidas al operador ............................................................. 7
4. Desarrollo conceptual ............................................................................................................ 9
5. Ejes de intervención de acciones especializadas .................................................... 12
6. Orientaciones metodológicas .............................................................................................. 13
7. Orientaciones para aplicabilidad en la atención con el niño, la niña o el adolescente .................................................................................................................................. 14
8. Orientaciones para la aplicabilidad en la atención con la familia ……………… 15
9. Orientaciones para la aplicabilidad en la atención con la red de apoyo ………. 17
10. Aspectos que permiten la identificación de las afectaciones .......................... 18
11. Bibliografía ………………………………………..…………………………………………………………………. 20
Lista de Tablas: Tabla 1: Afectaciones y tipos de violencia en los niños, las niñas y los adolescentes . 10
Tabla 2: Afectaciones según el ciclo vital ........................................................................................ 12 Esta publicación se realizó con el apoyo del programa HRH2030. Esta publicación es posible gracias al generoso
apoyo del pueblo de Estados Unidos a través de su Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID) y al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). Los contenidos son responsabilidad de las instituciones que participaron en este proceso y no necesariamente reflejan las opiniones de USAID o el Gobierno de los Estados Unidos de América.
Glosario Afectación: es la consecuencia de cualquier situación de violencia hacia el niño, la niña o el adolescente. Comprende tanto el resultado del daño físico como aquel perjuicio de la salud mental; además, las afectaciones pueden conllevar incluso la muerte.
Puede abarcar los riesgos de enfermedades transmisibles y no transmisibles, las afectaciones en el proceso de aprendizaje y socialización, y la realización de proyectos de vida.
Autoconcepto: “es la capacidad [del niño, la niña o el adolescente] de pensar y estructurar un concepto mental que contiene juicios y atribuciones justas sobre sí mismo(a)” (Fundación Renacer y Secretaría de Integración Social, 2021, p. 29).
Autoestima: es la convicción profunda del valor propio y, de sentirse querido o aceptado. Su construcción se desarrolla a lo largo de la existencia de la persona y está influida por el entorno familiar, el académico y el cultural (Fundación Renacer y Secretaría de Integración Social, 2011, p. 29).
Efecto durmiente: se refiere a aquella afectación que no se presenta de manera inmediata al hecho de violencia, sino que puede surgir en un tiempo posterior al hecho; así, su causa no es muy clara.
Identidad: se entiende “como el proceso de apropiación de uno mismo. Implica,
por tanto, el desarrollo de la capacidad para la autorreflexión y el autoconocimiento como ejes para dicha comprensión. Un nivel óptimo de identificación se da cuando existe congruencia entre el concepto que el sujeto tiene de sí mismo y las retroalimentaciones que recibe de su comportamiento, a través del trato con los demás” (Fundación Renacer y Secretaría de Integración Social, 2011, p. 28).
Omisión o negligencia: se refiere a la falta de protección y cuidado mínimo hacia el niño, la niña o el adolescente por parte de los progenitores o encargados de su cuidado. Un acto de negligencia puede ser “no proteger al niño o niña contra la exposición a violencia prevenible” (Pinheiro, s. f., p. 51). También hay negligencia u omisión cuando no se atienden o no se satisfacen las necesidades básicas del niño, la niña o el adolescente (sean estas físicas, psicológicas, educativas o de salud) teniendo los medios, el conocimiento o el acceso a la prestación de servicios.
Resignificación: se trata de la identificación de la percepción que tiene el niño, la niña, el adolescente y su familia respecto a la violencia, para poder posicionarla como un hecho intolerable y no justificable. Además, permite fortalecer o desarrollar recursos para la reconstrucción del proyecto de vida de la víctima de violencias.
Resiliencia: es la capacidad de los seres humanos de afrontar las circunstancias o las situaciones estresantes y difíciles transformándolas en oportunidades y superándolas.
3 5 “La resiliencia de un niño o una niña se puede definir como ‘su capacidad de afrontar con éxito los desafíos cotidianos, incluyendo las transiciones vitales, los periodos de
estrés y la adversidad o el riesgo significativo’” (Unicef, citado por Pinhero, s. f., p. 131).
Trauma: se relaciona con la exposición a una o varias situaciones en las que se presencian riesgos inminentes de daños o lesiones físicas graves o agresión sexual, así como de violencias que pueden ser en calidad de víctima directa, cercano a la víctima o testigo (“Propuesta técnica para el fortalecimiento y rediseño del modelo de atención”, s. f.).
Violencia contra los niños, las niñas y los adolescentes: “teniendo en cuenta los aspectos normativos, e incluyendo la definición de maltrato expresada en el Código de la Infancia y la Adolescencia, […] es toda acción, omisión, abuso, uso de la fuerza o del poder que se expresa a través de la violencia física, psicológica, sexual y la negligencia, así como a través de las amenazas de tales actos, la cual se puede presentar en distintos ámbitos y ser ejercida por parte de sus padres, representantes legales o cualquier otra persona; produce daño y afecta la integridad personal, el desarrollo integral de los niños, niñas y adolescentes, llegando incluso hasta la muerte” (ICBF, 2017, p. 24).
Violencia psicológica: “es toda acción u omisión destinada a degradar, discriminar o controlar las acciones, comportamientos, creencias y decisiones de los niños, niñas y adolescentes, a través de formas como: humillar, rechazar, aterrorizar, aislar, ser permisivos, instrumentalizar o cualquier otra conducta que implique un perjuicio en la salud mental, o el desarrollo personal se evidencia de la siguiente manera: rechazar o
humillar, aterrorizar, aislar, permisividad, restricción de la autonomía, sobreexigencia, instrumentalización en conflictos entre las figuras parentales, exposición a situaciones de violencia de pareja o entre miembros de la unidad convivencia” (ICBF, s. f., p. 6).
Violencia sexual: se refiere a “todo acto o comportamiento de tipo sexual ejercido sobre un niño, niña o adolescente, utilizando la fuerza o cualquier forma de coerción física, psicológica o emocional, aprovechando las condiciones de indefensión, de desigualdad y las relaciones de poder existentes entre víctima y agresor” (Congreso de la República, 2007, Artículo 2).
6 4 Contextualización El modelo de atención para los niños, las niñas y los adolescentes cuyos derechos han sido vulnerados y/o amenazados tiene como objetivo reconocer el interés superior del niño, la niña o el adolescente, a través de la puesta en marcha de una serie de pautas para fortalecer las relaciones emocionales y la promoción de habilidades para la vida que incluyan a su familia y/o sus redes vinculares. De igual manera, busca proteger, promover y garantizar transformaciones positivas, con las que se mitiguen situaciones de riesgo o amenazas, y mejoren sus condiciones y calidad de vida. Con la protección integral y el reconocimiento de los niños, las niñas y los adolescentes como sujetos de derechos, se ha venido reconociendo la violencia contra la infancia y la adolescencia como una vulneración de los derechos consagrados. Actualmente, las violencias han permeado y transformado el lenguaje, lo que ha permitido comprender y tipificar mejor las situaciones por las que pasan los niños, las niñas y
los adolescentes. La violencia ha estado influenciada por la concepción y el trato que culturalmente se les ha dado a la infancia y la adolescencia, y a la naturalización de prácticas violentas como formas de educación y crianza validadas y aceptadas en la sociedad. Esto, a su vez, permite analizar la complejidad, la diversidad y los contextos en los que se presenta, así como la capacidad de daño y la afectación de los derechos fundamentales de los niños, las niñas y los adolescentes. Esta cartilla es una herramienta que facilita la identificación y el reconocimiento de las emociones, las situaciones y los contextos que han sido afectados por la vulneración de los derechos de los niños, las niñas y los adolescentes, y sus familias y/o redes vinculares. La familia en general requiere un proceso de acompañamiento que contribuya a la transformación positiva de afectaciones y que permita el fortalecimiento de valores mediante procesos de atención acordes a sus particularidades, necesidades y contexto. Orientaciones generales dirigidas al operador Además de reconocer las capacidades y las habilidades de cada niño, niña y adolescente como sujeto fundamental en la construcción de relaciones basadas en la confianza, deben tenerse en cuenta sus emociones, pues derivan en conexiones o, niveles de identificación y reconocimiento con otras personas. Para el caso de los niños, las niñas o los adolescentes cuyas experiencias emocionales les han causado dificultades para expresar sus sentimientos, este proceso es más complejo, toda vez que se parte de una serie de vulneraciones de derechos, entre los cuales se encuentra la imposibilidad o no aceptación de la expresión de las emociones o los sentimientos en su entorno protector. Este hecho implica 5 7 un esfuerzo importante para recuperar dichos sentimientos y emociones, y para
darles un sentido a partir de la conexión y el apego con las demás personas que se encuentran a su alrededor. A continuación, se relacionan algunos consejos para el abordaje de las emociones en este contexto: • Cuando el niño, la niña o el adolescente ha sufrido o se encuentra perturbado emocionalmente, puede tener miedo de comunicar lo que siente o lo que piensa. Puede temer ser rechazado o criticado. Hay que crear un espacio de diálogo para que el niño, la niña o el adolescente se sienta seguro de manifestar sus emociones. • Un niño, una niña o un adolescente que está asustado o preocupado puede presentar falta de interés y energía en sus actividades. Puede tener dificultades para concentrarse, mostrarse excesivamente intranquilo o, incluso, relacionarse de manera agresiva. Debe observarse la actitud del niño, la niña o el adolescente. • Es necesario hacer seguimiento de los síntomas físicos del niño, la niña o el adolescente, como la pérdida del apetito, los dolores de cabeza o de estómago, los sentimientos de ahogo, la taquicardia, los mareos o los desmayos. • Es importante propiciar un entorno que permita al niño, la niña o el adolescente sentirse en un espacio seguro y confiable de expresar sus emociones y sentimientos. • En el caso de que el operador sienta que necesita hablar con otras personas de la familia, del hogar infantil o de la comunidad, es necesario explicar al niño, la niña o el adolescente la situación con palabras que entienda y pedirle su consentimiento. • Cuando el niño, la niña o el adolescente hable sobre sus emociones o sus sentimientos, debe sentirse escuchado. El operador debe aceptar al niño, la niña
o el adolescente tal como es: sin juzgarlo, criticarlo, sermonearlo, burlarse de él o ella, o regañarlo. En la conversación sobre las emociones y los sentimientos, la posición del adulto debe ser de atención, aclarando lo que ha escuchado, haciendo preguntas calmadas y repitiendo con sus propias palabras lo que entendió. • La conversación sobre los sentimientos del niño, la niña o el adolescente no debe ser interrumpida. El operador debe asegurarse de tener el tiempo suficiente para escucharlo y, al iniciar la conversación, darle una explicación sencilla de las razones por las cuales están ahí. • Es importante que no se ofrezca al niño, la niña o el adolescente ayudas o soporte que después no puedan cumplirse. Es relevante explicar el alcance del proceso de atención para evitar generar expectativas que no se cumplirán. • Hay que aprender a interpretar y comprender otras expresiones de comunicación, como el juego, el dibujo o los trazos. Estas expresiones pueden dar cuenta de otras señales y síntomas de traumas o afectaciones. • Deben propiciarse espacios seguros y tranquilos para el niño, la niña o el adolescente. Para lograrlo, la empatía, la solidaridad y el relacionamiento son fundamentales. 8 6 Desarrollo conceptual Es necesario reconocer que la violencia contra los niños, las niñas y los adolescentes se expresa principalmente a través de violencia física, psicológica, sexual u, omisión o negligencia. En este sentido, es importante aclarar que las afectaciones pueden derivarse de los hechos de violencia y que son motivo de amenaza y vulneración para el desarrollo pleno de los derechos de los niños, las niñas y los adolescentes.
La afectación causada por la violencia es mayor en niños, niñas y adolescentes que en la población mayor de edad, pues no se refiere a los daños físicos, sexuales o psicológicos, sino al potencial daño en el desarrollo integral y la construcción de la identidad. Por otro lado, también se encuentran las afectaciones durmientes, que pueden presentarse cuando las víctimas no muestran afectaciones de manera inmediata al hecho de violencia. Esto podría interpretarse erradamente, ya que no hay una relación clara entre la violencia y los daños emocionales, psicológico o físicos: confunde la sintomatología que se presenta posteriormente y se asocia a otros factores, y no, al hecho de violencia. Ahora bien, aunque no se puede determinar en qué momento podría aparecer dicha sintomatología, es necesario reconocer los efectos durmientes como afectaciones a largo plazo e identificarlos de manera oportuna, con el fin de contribuir a las atenciones brindadas en el proceso de restablecimiento de derechos. Según el “Lineamiento técnico para la atención de niños, niñas y adolescentes con sus derechos inobservados, amenazados o vulnerados por causa de la violencia” (ICBF, 2017), la afectación de la violencia puede relacionarse con seis aspectos fundamentales1: • Tipo de daño: los daños pueden ser físicos, psicológicos, sexuales o en algún proceso del desarrollo de los niños, niñas y adolescentes. • Frecuencia: se refiere a las repeticiones de los hechos de violencia; estos pueden ser: solo una vez, ocasionalmente, frecuentemente. Sin embargo, independientemente de la frecuencia con que se haya presentado, siempre se considera un hecho de violencia.
- Intensidad: se refiere al nivel de daño o lesión que causa los hechos de la violencia en la salud física y mental de los niños, niñas y adolescentes. • Periodo evolutivo: tiene que ver si los hechos de violencia han sido en la primera infancia, infancia y adolescencia. De acuerdo con la etapa del desarrollo el hecho de violencia afectará el curso de vida de niños, niñas y adolescentes. A menor edad de los niños, niñas y adolescentes son más vulnerables. • Vínculo afectivo con la persona agresora: el vínculo establecido con la persona agresora podrá ser una variable importante a la hora de superar los hechos de violencia, en especial si existen vínculos afectivos fuertes en los que el niño, niña o adolescente puede concluir que el afecto debe estar mediado por la violencia, llegando incluso a justificarla inadecuadamente. • Vulnerabilidad especial: los hechos de violencia ocurren en niños, niñas y adolescentes con vulnerabilidad especial, tales como: situación de discapacidad, con enfermedad física o psicológica grave o crónica, o cuando los niños, niñas y adolescentes se enfrentan a procesos migratorios, desplazamiento forzado o pérdida de algún ser querido. 1 A continuación, se copian literalmente los seis aspectos descritos en el Lineamiento (ICBF, 2017, p. 43).
9 7 La violencia produce daños y afecta la integridad personal y el desarrollo integral de los niños, las niñas y los adolescentes. Puede causarles, incluso, la muerte. En el siguiente cuadro, se exponen las afectaciones derivadas de las violencias a nivel físico, psicológico y social en los niños, las niñas y los adolescentes.
Tabla 1: Afectaciones y tipos de violencia en los niños, las niñas y los adolescentes Afectaciones por violencia Afectaciones Nivel físico Nivel psicológico Nivel social • Traumas • Recuerdos negativos de la infancia • Problemas de autoimagen • Pérdida de interés y la autopercepción • Dificultades para • Golpes • Interiorización de la expresión de • Marcas relaciones basadas en el emociones y • Cicatrices maltrato sentimientos • Heridas • Riesgos de violencias • Dificultades para • Violencias y abusos físicos Individual asociadas con el estigma y relacionarse con causados por accidentes la discriminación los demás prevenibles y evitables • Consecuencias de posibles • Sentimientos de • Problemas y alteraciones problemas mentales y del culpabilidad (hacia en la salud que vulneran el comportamiento sí mismo y hacia derecho a la vida • Atrasos en el desarrollo los demás) cognitivo • Baja autoestima • Soledad, rabia, angustia • Desconfianza en sí mismo • Relaciones de maltrato y de subordinación • Castigos crueles, humillantes • Situaciones de negligencia y degradantes • Situaciones o incapacidad para • Distorsión en roles de cuidado de negligencia garantizar y proteger y patrones de crianza y/o violencias • Relaciones de maltrato y • Dificultades para el que perpetúan de subordinación establecimiento de normas y vulneraciones Familiar • Exclusión, poca o nula acuerdos de derechos participación • Ausencia de refuerzos (descuido, • Duelo y dolor por la positivos y reconocimiento de desatención de
separación familiar niños, niñas y adolescentes necesidades • Sentimientos de abandono • Presencia de riesgos básicas, abandono) y culpa asociados con abuso o violencia sexual • Relaciones de apego violentas 8 10 Afectaciones por violencia Afectaciones Nivel físico Nivel psicológico Nivel social • Naturalización de • Representaciones vulneraciones como simbólicas y • Imaginarios y elementos constitutivos del de referentes representaciones sociales cuidado y la crianza comunitarios del ser niño, niña o • No reconocimiento del interés violentos que adolescente que vulneran superior del niño, la niña o el acentúan o impiden su interés adolescente relaciones de superior • Escenarios con dificultades maltrato en contra Red de • Ausencia de redes de de cobertura de servicios de los niños, apoyo apoyo que protejan, públicos, parques y ambientes las niñas o los promuevan o generen saludables que generan adolescentes acciones de protección de riesgos para el niño, la niña o • Ausencia de derechos de los niños, las el adolescente. entornos seguros niñas o los adolescentes • Referentes culturales que (consumo de • Prácticas asociadas a la legitiman comportamientos alcohol, SPA, riñas violencia basada en género de violencia, discriminación o o presencia de exclusión actores armados) Fuente: Adaptación de la “Propuesta técnica de fortalecimiento y rediseño del modelo de atención” Así mismo, es importante resaltar que dentro de las afectaciones se destacan los tipos de violencias basadas en condiciones estructurales dadas por el género, la
cohesión social, los valores sociales y la cultura, las cuales, ligadas a normas sociales, prejuicios, estereotipos, creencias o imaginarios, se consolidan como formas o patrones que justifican, modelan y reproducen dinámicas basadas en la exclusión, la discriminación y la fragmentación, y rompen el establecimiento de la confianza, la empatía y otras relaciones (“Propuesta técnica de fortalecimiento y rediseño del modelo de atención”). Para la identificación de las afectaciones, además de los niveles en los que pueden presentarse, debe tenerse en cuenta la etapa de ciclo vital del niño, la niña o adolescente. Debe realizarse de manera diferencial implementando cada uno de los enfoques, pues no todos los casos son iguales y las afectaciones no pueden verse como una lista de chequeo. Su lectura y análisis debe verse de una manera integral, y se requieren varias sesiones o intervenciones para que el beneficiario se sienta cómodo y sienta confianza en el profesional que está llevando su proceso. 11 9 A continuación, se presentan algunas afectaciones por etapa de ciclo vital. Tabla 2: Afectaciones según el ciclo vital Primera infancia Infancia Adolescencia • Obligatoriedad a asumir roles o • Disminución actitudes que no se encuentran del rendimiento acordes a su edad • Retrasos en el académico • Disminución del rendimiento desarrollo • Manifestaciones académico • Habilidades afectivas extremas • Deserción escolar cognitivas y verbales • Problemas de • Manifestaciones afectivas inferiores al aprendizaje escolar extremas Afectaciones promedio • Alteración en los • Problemas internalizantes • Problemas de niveles de cortisol • Conductas transgresoras
aprendizaje escolar que desregulan o delictivas, trastornos de • Problemas a su vez el eje alimentación, consumo de somáticos hipotalámicosustancias psicoactivas hipofisario-adrenal • Ideación, planeación y/o conductas suicidas o autolesivas.
Fuente: “Lineamiento técnico para la atención a niños, niñas y adolescentes, con derechos amenazados o vulnerados, víctimas de violencia sexual” (ICBF, 2018, p. 98).
Ejes de intervención de acciones especializadas Los procesos de atención a los niños, las niñas, los adolescentes y sus familias o redes vinculares tienen una fuerte relación con el componente de salud mental, tanto dentro de los procesos de fortalecimiento de redes, relaciones y emociones, como parte del desarrollo humano. Esto, porque dichas posibilidades de sentirse bien consigo mismo, con los demás y, ser parte de un grupo social que brinde apoyo y genere redes para la cotidianidad no solo disminuye riesgos físicos y psicológicos individuales, sino que también provee mayores posibilidades para el ejercicio de la autonomía de las personas, las familias y las comunidades, para transformar sus condiciones de vida. El desarrollo humano se entiende como “un proceso encaminado a ampliar las oportunidades de las personas” (PNUD, 2016, p. 2). Las señales o indicadores dan cuenta de alguna lesión o alteración en el desarrollo físico y/o psicológico de los niños, las niñas o los adolescentes. Normalmente, este indicador no corresponde al momento evolutivo en el que está el niño, la niña o el adolescente, y puede señalar que algo sucede y está afectando su desarrollo integral. Las acciones especializadas se estructuran en ejes de intervención que se relacionan
entre sí para la superación de los hechos de violencia. Estas son: • Educación y crianza no violenta: busca brindar información y orientación al padre, la madre o el cuidador para que aprendan sobre la crianza y la disciplina libres de violencia. 12 10 • Fortalecimiento de vínculos familiares: entre los efectos que produce la violencia, se encuentra el rompimiento o debilitamiento de los vínculos con las personas cuidadoras o familiares más cercanos; en este sentido, el fortalecimiento del vínculo busca restablecer la sensación de confianza, seguridad y protección, importantes para el desarrollo integral de los niños, las niñas y los adolescentes, y para la superación de los hechos de violencia. • Resignificación de los hechos de violencia: implica un cambio en torno al sentido que el sujeto da a la experiencia vivida incorporando nuevos contenidos que contribuyan a una comprensión del acontecimiento que sea más adaptativa y favorezca la coherencia interna, integrándola a su historia vital, pero sin que se constituya en el núcleo central de la vivencia de sí mismo ni en un obstáculo para la integración de experiencias positivas. El proceso interno de la resignificación se fundamenta en el hecho de que la persona conceda una interpretación a toda la experiencia como parte de la resiliencia que se lleva a cabo cuando una persona logra narrar o representar sus afectaciones. Orientaciones metodológicas Para lograr procesos de transformación emocional en las relaciones entre los niños, las niñas, los adolescentes y sus familias o redes vinculares, es importante tener en cuenta cómo a través del juego, el arte, la literatura y la lúdica pueden fortalecerse capacidades y habilidades para establecer vínculos que minimicen o sanen las
afectaciones que generan impactos en el cuerpo, el individuo, la familia, la comunidad y las instituciones como consecuencia de una serie de vulneraciones de derechos. El juego, el arte, la literatura y la lúdica resultan ser estrategias o medios que pueden formar parte de los procesos de atención para el restablecimiento de derechos con los cuales sea posible la expresión de sentimientos y emociones, y se puede contribuir a la resignificación de algunas de las experiencias traumáticas con el fin de transformarlas en relaciones significativas que mejoren las dinámicas relacionales para la vida, y, por lo tanto, aporten al cuidado y la protección en los entornos, para prevenir nuevas vulneraciones de derechos2. Es así que una de las herramientas con las que cuentan los operadores es la atención psicosocial para los niños, las niñas, los adolescentes y los jóvenes con derechos amenazados y/o vulnerados, y sus familias. En este punto, vale la pena señalar que, según la Unidad para la atención y Recuperación Integral a las Víctimas (citada por Unicef, 2020), la atención psicosocial se define como: el conjunto de procesos articulados de servicios que favorecen la recuperación o mitigación de los daños psicosociales, el sufrimiento emocional y los impactos a la integridad psicológica y moral, al proyecto de vida. Todo ello puede ser generado por eventos traumáticos que experimentan las personas, sus familias y comunidades (p. 7). 2 Para profundizar en las diferentes estrategias de acompañamiento, se recomienda consultar “Acompañarte el arte de acompañar” y sus cartillas (Aldeas Infantiles SOS Colombia, 2016). 13 11 En el acompañamiento psicosocial se centra la mayoría de las acciones e intervenciones
que adelantan los operadores, y también se cuenta con otras estrategias que pueden favorecer la identificación de las afectaciones y las intervenciones. Según Aldeas Infantiles SOS Colombia, entre las estrategias están: • El juego, que es una experiencia vital para potenciar el desarrollo integral de los niños, las niñas y los adolescentes, ya que en este espacio comienzan a interactuar con los demás y desarrollan actitudes sociales. El juego es un reflejo de la cultura y la sociedad, y en él se representan las construcciones y desarrollos de un contexto. • El arte, que se hace presente en la vida de cada persona y se comparte de maneras diversas; propicia la representación de la experiencia a través de símbolos que pueden ser verbales, corporales, sonoros, plásticos o visuales. • El lenguaje, que desempeña un papel fundamental en el desarrollo de los seres humanos, ya que les permite explorar el mundo a través de la comunicación oral y escrita. Además, permite simbolizar, comunicar y expresar, y nutre la lingüística de los niños, las niñas y los adolescentes. Orientaciones para aplicabilidad en la atención con el niño, la niña o el adolescente Cuando el niño, la niña o el adolescente requiera atención por las afectaciones psicosociales generadas por hechos de violencia o cualquier situación que implique amenaza o vulneración de sus derechos, y sea necesario el fortalecimiento de sus potencialidades individuales y sociales, es necesario realizar una caracterización de la situación de la amenaza o vulneración. Por ejemplo, en la construcción o restauración de vínculos sociales, el desarrollo de capacidades y habilidades, el desarrollo de bases para las relaciones igualitarias y equitativas, y el autorreconocimiento como
sujetos de derechos. Para lograr dicha caracterización, en el Manual Operativo Modalidades y Servicio Atención de NNA con proceso Administrativo de Restablecimiento de Derechos (ICBF, 2021) se recomienda enfocarse en: • El análisis del tipo o las formas con cuales se expresa amenaza o vulneración; • Los ámbitos y los contextos en los que se presenta; • Las personas que generan la situación de amenaza o vulneración; y • La afectación causada. Es importante tener en cuenta la diversidad de los niños, las niñas y los adolescentes, de acuerdo con su pertenencia étnica y cultural, sus condiciones de vida o su grado de discapacidad. Además, hay que relacionar dicha diversidad con el contexto en el que se desarrolla el niño, la niña o el adolescente. En este sentido, hay que señalar que, para que un niño, una niña o un adolescente víctima reciba atención pertinente, es necesario reconocer y registrar adecuadamente sus características, y, a partir de allí, identificar sus requerimientos particulares y afectaciones específicas. 14 12 Esta caracterización constituye una puerta de entrada para la generación de criterios diferenciales para la atención que permitan implementar acciones especializadas en el restabl
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