ICBF - Ficha practica 2- acompanar el desarrollo de la autonomia de las ninas y los ninos v1
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Detalles
- Título
- ICBF - Ficha practica 2- acompanar el desarrollo de la autonomia de las ninas y los ninos v1
- Autor
- ICBF
- Categoría
- Infralegal
- Área del derecho
- Familia
- Año
- —
Práctica 2 _____________________________________________________________________________________________________________________________ Práctica 2: ¿Por qué esta práctica es importante para el desarrollo de las niñas y los niños en la primera infancia?: La autonomía es la capacidad de tomar decisiones y actuar por uno mismo como sujeto social. Este proceso de desarrollo depende de la oportunidad que tiene la persona para pensar, decidir, plantear sus puntos de vista, gestionar y resolver situaciones por sí misma, así como de la confianza y la seguridad que tenga de sus elecciones y de los múltiples vínculos interpersonales que ha tejido para relacionarse con otros y asumir responsablemente sus decisiones y construcciones de normas ante sí mismo y ante los demás. El desarrollo de la autonomía, se construye en la vida cotidiana de las familias y se encuentra estrechamente relacionado con las interacciones que establecen los niños y las niñas con los adultos que los acompañan en las diferentes rutinas en las que están todos inmersos como lo son; comer, dormir, ir al baño, bañarse, vestirse, ordenar elementos, entre otras, y que deben darse en condiciones de equidad, de manera que no delimiten o sesguen las posibilidades de acción en relación al género, construyendo así, la idea de valerse por sí mismos y fortaleciendo su capacidad para desenvolverse en el mundo y la construcción de su identidad, la cual está mediada por las características del momento de desarrollo en que se encuentra la niña o el niño. Desde antes de nacer y durante su primer año de vida las niñas y los niños exploran las posibilidades de su cuerpo y gracias a esto, paulatinamente se hacen conscientes de sí mismos y reconocen que pueden actuar sobre sus propios movimientos siguiendo el impulso
y deseo de explorar aquello que más les llama la atención. El curso de su desarrollo a partir de su propia acción, les va permitiendo avanzar en acciones como sostener la cabeza, voltearse, mantenerse sentada/o, desplazarse arrastrándose o gateando, aumentando las posibilidades para explorar por sí mismo/a, tocar y sentir lo que quiere y lo que ve en su entorno y siempre que tengan la oportunidad y su desarrollo se los permita, van a intentar hacer las cosas solos, (comer, beber, vestirse y solucionar los retos que la cotidianidad les propone) y solo pedirán ayuda cuando realmente lo necesiten, incluso protestan cuando no les permiten intentar solos. Este momento se convierte en un desafío para los adultos y cuidadores, siendo necesario comprender que esta construcción de autonomía implica la exploración permanente de acciones que los llevan a ensuciarse, caerse, desordenar, etc.; por ello es importante que los cuidadores promuevan interacciones, garanticen un entorno seguro y aprovechen cada espacio de la cotidianidad para que las niñas y los niños jueguen, exploren, experimenten distintas posibilidades para resolver situaciones o afrontar barreras y tengan pequeñas responsabilidades que les permitan avanzar en el desarrollo de sus habilidades, lo que Página | 2 Práctica 2 _____________________________________________________________________________________________________________________________ resulta significativo pues les hará sentirse seguros y orgullosos de sus logros, construyendo así un sentido de confianza en el mundo y en sí mismos. Sumado a lo anterior, la construcción de la autonomía es fundamental para potenciar otros procesos como el desarrollo de la autoestima, las habilidades socioemocionales, las
prácticas de autocuidado y autorregulación, además, la participación y el proceso de construcción y apropiación de normas que permiten regular la convivencia en los grupos sociales a los que se pertenece. En las interacciones con los demás miembros de la comunidad, en el transcurrir de la vida cotidiana y en medio de situaciones de confort y otras conflictivas que implican el derecho a participar y que les exigen tomar decisiones que afectan su vida, su bienestar y por supuesto el de otros. Los niños y las niñas empiezan a configurarse como parte activa de la sociedad, en tanto van construyendo nociones básicas sobre valores y principios fundamentales para su actuar en donde la toma de decisiones es crucial para establecer acuerdos y pactos para la convivencia. De otro lado, es importante decir que los niños y niñas con pocos hábitos de autonomía, generalmente presentan algunas desventajas en el desarrollo de actividades y rutinas; de ahí la importancia de propiciar experiencias en donde se sientan “capaces de”, pues esto aumenta las interacciones y relaciones con los demás. De esta manera, la participación y la cooperación surgen como procesos básicos que consolidan el reconocimiento de los otros y otras y sus relaciones con ellos, lo que permite que se afiance el sentido de pertenencia a una comunidad y el desarrollo de la identidad para avanzar hacia la independencia y la autorregulación. Al tiempo que se potencia la capacidad de sentir, actuar y pensar en clave del colectivo, es decir, de forma interdependiente. Es preciso mencionar que, para que se dé el aprendizaje de estas habilidades es necesario que el adulto acompañe e intervenga con claridad, paciencia y afecto; en este sentido, debe
dar orientaciones y recomendaciones claras y descriptivas de acuerdo con el manejo que tenga el niño o la niña de sus procesos comunicativos, incluso, debe mostrarle también cómo se hace, evitando generar sesgos entre “lo que puede o no puede hacer” una niña o un niño. De allí la importancia de usar la imitación y el modelamiento a través de la organización de rutinas en tiempo, modo y lugar, la distribución de los espacios y el reconocimiento de algunas prácticas de cuidado, que promueven la autonomía en función de la independencia, creando un ambiente de seguridad y confianza que garantiza el bienestar, el desarrollo y el aprendizaje de los niños y las niñas en condiciones de equidad. Dentro de las rutinas más comunes están: • Higiene personal: Los niños y las niñas disfrutan y apropian los hábitos de higiene personal que se practican en su familia, por eso es importante propiciar experiencias en medio de la vida cotidiana, que les permitan vivir estos momentos de cuidado y aseo de su cuerpo: lavar las manos, cepillar los dientes, bañarse, lavarse la cabeza, peinarse, usar los productos que apoyan la higiene corporal. • Vestido: Todo lo que se refiere al uso de la ropa, cuidando no caer en sesgos de género; ponerse distintas prendas (pantalones, medias, camisetas, sacos, distintos tipos de calzado), subir y bajar cremalleras, abotonarse, anudar, pegar y despegar, guardar la ropa en el lugar indicado, elegir la propia indumentaria promoviendo el respeto por Página | 3 Práctica 2 _____________________________________________________________________________________________________________________________ dichas elecciones, que responden a los propios gustos y a las características
específicas del territorio, el clima, la ubicación del hogar, la cultura y los usos y costumbres. • Descanso: Los niños y las niñas se ajustan a los horarios establecidos en las familias para los momentos de descanso, se incorporan momentos de siestas teniendo en cuenta sus necesidades, se hacen acuerdos relacionados con los lugares y personas con las cuales se comparte dicho espacio de acuerdo con las condiciones del hogar y buscando que sean seguros (hamacas, chichorros, camas, colchonetas, entre otros) • Alimentación saludable: Los niños y las niñas requieren que en la vida cotidiana se incluya una alimentación balanceada y equilibrada, por lo cual es importante que las familias y adultos cuidadores les brinden alimentos variados y les ayuden a comprender su valor nutricional. Los animen a comer solos, a usar los distintos cubiertos o elementos, explorar sobre las características de los alimentos y comentar sobre la forma de comerlos, establecer conversaciones sobre su origen, el significado que tienen en su comunidad, la preparación de la tierra para cultivarlos y cosecharlos, incluso el cómo están dispuestos simbólicamente en calendarios ecológicos. Del mismo modo, se debe tener en cuenta que los niños y las niñas participan en la vida en sociedad y en el hogar, en la que se configuran hábitos referentes al desarrollo de su autonomía en la relación con los demás, el uso de algunos servicios comunitarios y la conducta en el hogar, las cuales cambian de acuerdo con el contexto socio cultural y que van desde saludar a gente conocida, escuchar, pedir el favor, dar las gracias, respetar turnos de juegos, pedir prestado, ordenar sus pertenencias, hacer uso oportuno y responsable de
dispositivos electrónico, hasta conocer algunas normas de seguridad y evitar peligros. Por lo anterior es importante que el adulto acompañe a la niña o al niño en la gestión de dichas relaciones e interacciones con los diferentes integrantes de su comunidad, sin imponerle el establecimiento de vínculos, por ejemplo; obligarlos a saludar de beso, señalarlos por no querer compartir un objeto con otros o forzarlos a permanecer en lugares que no son de su agrado. La autonomía no se restringe a la toma de decisiones o actuaciones limitadas o direccionadas por el adulto, sino que se constituye en un proceso de desarrollo que les permite a las niñas y los niños lograr responsabilidad respecto a sus actuaciones y mayor conciencia de las consecuencias de sus actos y decisiones para sí mismos y para su colectivo social (familia y comunidad). En síntesis, la construcción de autonomía, debe darse de manera equitativa, de acuerdo con el momento de vida de las niñas y los niños y evitando limitar las libertadas o las posibilidades de desarrollo de capacidades a un género u otro y se relaciona con aspectos como: Apropiar las rutinas y comprender su lugar en la cotidianidad del hogar. Explorar los espacios y objetos en respuesta a su curiosidad e impulso por conocer el mundo. Sentir tranquilidad al compartir con adultos diferentes a la madre, padre o adulto cuidador. Página | 4 Práctica 2 _____________________________________________________________________________________________________________________________ Asumir responsabilidades sencillas (organizar sus juguetes, poner la mesa, doblar la ropa etc.) Elegir la ropa que quiere ponerse, así como vestirse y desvestirse solos. Participar en la construcción de acuerdos y normas y respetarlos.
Construir hábitos de vida saludable y procurar desarrollarlos por sí mismos, con el acompañamiento del adulto. Preguntas e inquietudes más frecuentes sobre esta práctica: PREGUNTA RESPUESTA Este accesorio puede perjudicar la salud y el desarrollo del bebé, además de que no son necesarios. Cuando los bebés se encuentran en el útero utilizan sus manos para calmarse, por lo tanto, al nacer y estar ante un mundo desconocido quieren usarlas como lo hacían en el vientre, para autorregularse. Los guantes lo privan de esto, lo que causa frustración y más llanto. El tacto es el primer sentido que se desarrolla en el feto durante el embarazo, desde la semana 12, los bebés juguetean con sus manos y son capaces de cerrarlas y llevarlas a su boca. Al nacer sus manos tienen millones de receptores, los cuales le permitirán conocer el mundo, su cuerpo y el cuerpo de su mamá. ¿Es bueno Ponerles guantes, medias o mitones en las manos es uno de las prácticas más ponerles mitones comunes que se realizan con los recién nacidos, y aunque se hace principalmente a los bebés? por la preocupación de que se arañen, en realidad no pasa nada con eso. Es parte de la experiencia del tacto, de conocer su propio cuerpo y sus movimientos. Las uñas no son un motivo para cubrir las manos, ya que se deben cortar desde el primer momento, pues muchos bebés suelen nacer con las uñas largas. Además, hay que tener una rutina para hacerlo periódicamente, esto será suficiente para evitar que el bebé se arañe. Otra de las razones por las que se pone guantes es para evitar que tengan frío. Es
normal que las extremidades estén más frías que el resto del cuerpo y esto no significa que se deban cubrir. Al contrario, si llenamos con capas de ropa al bebé o mantas, podemos aumentar el riesgo de muerte súbita debido al calor excesivo, además de que es probable que se muestre más irritable. Durante los primeros 6 meses de vida ocurren los procesos neurológicos que permiten que, entre otros procesos, el cerebro vea a colores y a una distancia mayor a 30 centímetros; que se distingan voces, tonalidades y volúmenes y que se tenga control, fuerza y equilibrio de sus extremidades y de la cabeza. Para que ¿Es una buena esto ocurra se requiere que el niño o niña tenga una interacción constante con su idea que los entorno que lo motive a usar sus capacidades y que las desafíe para complejizarlas primeros meses cada vez más. Si pasa mucho tiempo en la cuna verá limitado el uso de sus permanezcan en capacidades sensoriales, corporales y cognitivas, al tiempo que su exploración se su cuna? verá restringida. Por ello, es importante, por ejemplo, llevarlo a espacios donde se pueda colocar sobre una manta, cobija, estera o colchoneta, pasearlo en brazos por la casa y disponer un espacio donde pueda estar boca arriba y bocabajo con seguridad. Página | 5 Práctica 2 _____________________________________________________________________________________________________________________________ Si se deja solo en la cuna, se limitará el aprovechamiento de otros espacios y experiencias sensoriales. En este sentido, es necesario reconocer que salir de la cuna toma tiempo, pero que esta práctica es importante para el desarrollo de las niñas y niños, los brazos y el canto de los cuidadores son más valiosos de lo que
tradicionalmente se piensa. Es preciso destacar que en algunas comunidades no se usa necesariamente la cuna como espacio de cuidado y estancia de los más pequeños; se pueden encontrar chinchorros, hamacas, esteras con algunas barreras, caminadores, coches, camas con cojines o muñecos “protegiendo al bebé”, de allí que deba igual conversarse con las familias sobre la importancia de ampliar las posibilidades de movimiento y exploración de los niños y niñas. A los 7-8 meses los bebés comienzan a gatear. Gateando logran un avance importante en términos de su autonomía, pues pueden responder a su impulso por explorar, moverse y curiosear el ambiente sin la mediación del adulto. Sin embargo, no todos se encuentran a gusto andando así y pasan directamente a mantenerse en pie y finalmente a caminar. Otros, por ejemplo, prefieren desplazarse sentados, doblando las piernas para deslizar las nalgas, como si estuvieran remando con ellas o se desplazan sobre su estómago, con la ayuda de piernas y manos. Lo más importante no es que gateen de forma armoniosa, sino que aprendan a desplazarse. Alrededor de los 12 meses comenzará a ponerse de pie y empezará a dar sus primeros pasos. ¿Cómo evito que Es así que el adulto debe prestar mucha atención a los posibles peligros existentes, la niña o el niño escaleras, ventanas, balcones, enchufes sin cubrir donde podría meter los dedos. se lastime cuando También debe evitar dejar manteles colgando con cosas en la mesa que el niño o comience a la niña pueda tirar sobre sí, objetos peligrosos en el piso que pueda llevarse a la
gatear? boca o plantas que pueden ser venenosas y que pueda ingerir. Además, debe asegurar las puertas ubicando en la parte superior algún tipo de espuma para que no se cierren y tener cuidado de las ventanas abiertas. En todo caso, es importante tener presente la necesidad de que niñas y niños cuenten con la compañía permanente de un adulto sensible, no para que limite o restrinja sus exploraciones, sino para que le explique sobre los elementos o acciones que pueden resultar peligrosas. Vale la pena destacar que, desde temprana edad, las niñas y los niños tienen la capacidad de comprender al adulto, y que esas explicaciones se convierten en argumentos para el desarrollo seguro de la autonomía. La mayoría de las niñas y los niños se visten solos después de los dos años, sin embargo, el adulto puede promover experiencias para desarrollar estas habilidades antes de dicha edad. Esta acción es muy importante en el desarrollo ¿A qué edad los de su autonomía, porque les ayuda a reafirmar la confianza en sus propias niños y niñas capacidades y toma de decisiones y a sentirse más independientes, en este empiezan a sentido, los cuidadores les pueden enseñar esta actividad de manera divertida, vestirse solos? respetando los ritmos propios de cada niña o niño y brindándoles ayuda solo si lo solicitan. Página | 6 Práctica 2 _____________________________________________________________________________________________________________________________ Por lo tanto, para que los niños y niñas logren vestirse y desvestirse solos los cuidadores necesitarán: Buscar que las prendas sean fáciles de poner y quitar. Respetar el ritmo de cada niño y niña y darles el tiempo que requieran para lograrlo.
No terminar la acción por ellas y ellos. Proporcionarles la ayuda solo cuando lo soliciten. Acompañar con tranquilidad la posible sensación de frustración que les surge al sentir que no pueden ponerse las prendas Otro aspecto importante a tener en cuenta es que el uso de determinadas prendas está sujeto a las condiciones individuales que comienzan a reflejar los gustos y elecciones de los niños y las niñas alejado de los estereotipos de género, además de otros aspectos culturales del territorio y los usos y costumbres de las familias, de allí que, desde una perspectiva de respeto se indague sobre la recurrencia del uso de algunas prendas o la inclinación a usar otras; esto puede definir aspectos relevantes sobre el cómo y cuándo orientar sobre esta pregunta. Ir al baño sola o solo es una actividad que tiene relación con las costumbres que tiene la sociedad para las evacuaciones de la orina y de las heces fecales, por lo tanto, es importante conocer cómo lo enseñan en la región, o en la comunidad con la que se está trabajando. Lo anterior es importante porque los niños y las niñas siempre muestran interés en aprender las costumbres de las familias y las imitan, están abiertos a entender lo que sucede a su alrededor y a tratar de hacerlo por sí mismos, como lo es ir al baño. El control de esfínteres es muy importante en el desarrollo de su autonomía, porque les ayuda a sentir confianza en sus propias capacidades y les brinda ¿Cuándo va a ir sensación de independencia. Es necesario comprender que los niños y las niñas al baño solo/a? no tienen que ir al baño siempre que el adulto lo sugiera, se debe respetar su ritmo
para evacuar y su capacidad para dominar su cuerpo. Como es parte de un proceso a veces se presentan situaciones que incomodan o alteran al adulto, por eso este acompañamiento debe asumirse con paciencia, así la niña o el niño ganan en seguridad y confianza en sí mismos. Por todo lo anterior el mejor momento para comenzar con el control de esfínteres es cuando el niño o la niña esté mental, emocional y físicamente listo para hacerlo y eso requiere de un acompañamiento sensible y atento a las características y necesidades de la niña o el niño, y no de un “adiestramiento” por parte del adulto. Pistas para la observación de las acciones de la práctica 2.1. La familia apoya e incentiva la toma de decisiones y las iniciativas de las niñas y los niños. Esta acción implica reconocer a los niños y las niñas en condiciones de igualdad y equidad, como individuos que pueden desarrollar acciones de manera independiente de acuerdo con su momento de vida, con derecho a ser escuchados, ya que tienen voz u otros lenguajes Página | 7 Práctica 2 _____________________________________________________________________________________________________________________________ para expresar de manera libre y espontánea sus sentires, pensamientos y emociones, desarrollando iniciativa, autonomía y participación en la vida familiar y comunitaria. De esta forma sabrán que su vinculación al colectivo tiene el sentido de incidir en decisiones y dinámicas sociales más allá de exponer los diferentes puntos de vista y así dar los primeros pasos hacia el ejercicio de la ciudadanía. El talento humano puede observar e indagar: Si la madre, padre o cuidadores principales se comunican con el bebé desde el vientre, le comparten las acciones y rutinas cotidianas que van dándose y que también le afectan;
momentos de baño, alimentación, sueño, entre otros, para de esta manera acercarlo a esa realidad con la que tienen contacto a través de su madre. Si se les explica a las niñas y los niños de la misma manera sobre las situaciones que ocurren a su alrededor para que ellas y ellos puedan ir comprendiendo su entorno y la manera en que pueden ir interactuando e incidiendo en él. Observar si por ejemplo los cuidadores principales le explican a las niñas y los niños quien es la persona que llega a su casa y qué hará al momento del encuentro en el hogar o por qué razones está allí, eso puede mostrar el interés de ellos por hacerlos participes de los acontecimientos de la vida familiar. En un dialogo con las niñas y los niños indagar si los adultos los motivan a expresar su punto de vista ante situaciones cotidianas y si sus opiniones son tenidas en cuenta. Observar si los adultos motivan a los niños y las niñas a poner en práctica sus ideas, permitiéndoles experimentar y probar a través del ensayo y el error en igualdad de condiciones y sin limitarnos por ser niñas o niños, o por el contrario rechazan o minimizan sus iniciativas. Acompañar a la familia en momentos de la rutina y descubrir con ellos los espacios en los que el niño o la niña puede opinar sobre lo que va a ocurrir o tomar decisiones de manera autónoma de acuerdo con su momento de desarrollo. Si se evidencia que las niñas y niños no son tenidos en cuenta en el marco del desarrollo de acciones sencillas y cotidianas del día a día, si no se motiva su participación no sólo desde la palabra sino también desde la posibilidad de explorar y poner a prueba sus iniciativas,
puede considerarse que la acción no se vive, pero si por el contrario se evidencia una intención permanente de los cuidadores por hacerlos partícipes del mundo que le rodea, explicarles los fenómenos cotidianos y fomentar el desarrollo de su propio criterio, pidiendo su opinión, a través de preguntas y experiencias y la puesta en marcha de sus iniciativas por pequeñas que parezcan, puede considerarse que se está viviendo. 2.2 La familia promueve y respeta en condiciones de equidad que las niñas y niños realicen elecciones y acciones independientes relacionadas con su propia alimentación, higiene, vestido, orden de las cosas de acuerdo con su momento de desarrollo. Página | 8 Práctica 2 _____________________________________________________________________________________________________________________________ A medida que los niños y niñas crecen, es pertinente que se les vaya otorgando responsabilidades que puedan asumir con seguridad y que les implique un reto en términos de su desarrollo y aprendizaje, tales como; organizar los juguetes, hacer un uso adecuado de sus objetos personales, organizar su espacio de descanso, doblar la ropa, llevar el plato o recipiente que haga sus veces al lugar dispuesto como cocina, apoyar rutinas sencillas como darle de comer a los animales, etc.; esto no solo les permitirá de manera progresiva actuar con autonomía, sino que además les proporciona la seguridad de que son capaces. En este sentido debe tenerse presente que el proceso de construcción de la autonomía, tiene que ser acompañado de manera sensible y amorosa por las familias en medio de las rutinas que se desarrollan, buscando hacerlo en condiciones de equidad, que promuevan y permitan las mismas posibilidades para niños y niñas, cuando los bañan, los alimentan o los ayudan
a vestir; así, niñas y niños tendrán la posibilidad de descubrir y comprender lo importante que es el cuidado y posteriormente intentar hacerlo solos. De esta manera comenzarán a crear la necesidad de autocuidarse y protegerse de aquello que les puede causar daño, tanto emocional como físico. Las acciones relacionadas con la autonomía y la independencia, ocurren de forma distinta para cada momento del desarrollo, con los bebes por ejemplo se puede evidenciar si las familias le hablan acerca de la ropa que usarán un determinado día o los alimentos que van a tomar. Esta acción puede observarse cuando: La familia o cuidador permite que el niño o la niña se desplace por el espacio en respuesta a su curiosidad, sin que por ejemplo se limiten las posibilidades de las niñas por considerarlas más delicadas, sino hacerlo en condiciones de equidad, generando sensación de tranquilidad y confianza para promover la exploración libre. Se invita a las niñas y los niños a vestirse y desvestirse solos, eligiendo aquellas prendas y colores que llamen su atención, evitando sesgos como; “ese color es de niñas y no puede usarlo”, a comer y dejar las cosas en su lugar. La familia o cuidador permite a las niñas y los niños comer solos, así se ensucien, o se ocasione el “desperdicio” de algunos alimentos. Fíjese si se le permite explorar con los alimentos con los sentidos (oler, saborear, tocar) y tomarse su tiempo para ingerirlos. La familia o cuidador invita y permite al niño o niña tomar por sí solos juguetes y objetos propios de la cotidianidad de su hogar (no peligrosos), como enceres de la cocina, ropa
y otros elementos para interactuar con ellos y por ejemplo ubicarlos en un lugar estipulado, lo anterior promovido a través de las palabras y el ejemplo de los adultos, en el que se evidencien que no hay objetos propios para los hombre o para las mujeres, sino que cualquiera de los dos puede por ejemplo barrer la casa, lavar la loza o cocinar. Se puede indagar con la familia o cuidador sobre cómo se determina el vestuario que utilizarán las niñas y niños, ¿se permite que la niña o el niño elija lo que quiere ponerse? O Página | 9 Práctica 2 _____________________________________________________________________________________________________________________________ por el contrario son los cuidadores principales quienes eligen el vestuario sin consultarlo con ellas y ellos. ¿Las niñas y los niños saben dónde encontrar sus juguetes?, ¿reconocen el espacio para guardarlos una vez hayan terminado de jugar? Si evidencia que estas actividades son lideradas por los adultos, dado que pueden considerar que es más rápido, creen que los niños o niñas no serán capaces de hacerlo solos, o piensan que existe solamente una manera de hacer las cosas y por ello, encaminan y delimitan las acciones de los niños y las niñas de acuerdo con sus estereotipos de género, la acción no se estará viviendo. Si por el contrario encuentra que se promueven las elecciones y las acciones independientes de las niñas y los niños, comen solos y son tenidos en cuenta en los momentos de higiene, vestido o los momentos de organizar el espacio y sus pertenencias, puede considerar que están viviendo esta acción. Esto puede observarse en los diferentes encuentros y contactos que va teniendo con las familias. 2.3 La familia reconoce y valora en condiciones de equidad el esfuerzo de los
niños y las niñas para alimentarse, vestirse, asearse, relacionarse con otros y asumir responsabilidades en el hogar. Reconocer los esfuerzos de las niñas y los niños permitirá que se desarrollen como personas independientes, orgullosos de sí mismos y de su propia valía, esto les permite sentirse seguros, confiados y fortalece su autoestima, también aporta en la construcción de su identidad, su carácter y personalidad. Esta acción los movilizará a atreverse y a esforzarse cada vez más y gradualmente consolidará su autonomía. Observar durante los encuentros en el hogar cuál es la reacción de los adultos cuando los niños y las niñas realizan acciones de manera autónoma y si la manera en que ellos y ellas se vinculan es independiente de su género: La familia o cuidador facilita en condiciones de equidad la libertad de movimiento del bebé para voltearse, girar, arrastrase, mover las manos y los pies, generando seguridad y un ambiente rico para la exploración visual, auditiva y táctil. La familia o cuidador reconoce de la misma manera mediante palabras o gestos cariñosos avances en las niñas y los niños tales como dar los primeros pasos, llamar mediante el balbuceo a los adultos cuidadores, comer los alimentos por sí mismos, controlar esfínteres, organizar su espacio de juego y descanso u otras acciones que evidencian independencia. La familia o cuidador promueve que las niñas y los niños participen por igual y se apropien de actividades como alimentar a los animales, doblar la ropa, disponer el espacio donde se consumen los alimentos, apoyar con la limpieza, entre otras, con el apoyo y acompañamiento del adulto.
Página | 10 Práctica 2 _____________________________________________________________________________________________________________________________ En los momentos de alimentación, vestido, lavado de manos, entre otros, observar el nivel de independencia y autonomía de las niñas y los niños y si la familia le orienta y reconoce sus avances. Si usted evidencia que los cuidadores reconocen con palabras, gestos cariñosos, entre otras expresiones, los esfuerzos y avances de las niñas y los niños en condiciones de equidad, marque que se vive la acción; si, por el contrario, usted evidencia que no existen expresiones de reconocimiento a los esfuerzos y no se propicia su independencia, o se hace de manera diferenciada dependiendo si son niños o niñas, es necesario priorizar el abordaje de esta acción con la familia.
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