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ICBF - Ficha practica 4- promover la construccion de normas y limites v1

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Título
ICBF - Ficha practica 4- promover la construccion de normas y limites v1
Autor
ICBF
Categoría
Infralegal
Área del derecho
Familia
Año

Práctica 4 _________________________________________________________________________________________________________________________ Práctica 4: ¿Por qué esta práctica es importante para el desarrollo de las niñas y los niños en la primera infancia?: Desde la gestación, el bebé se encuentra inmerso en un grupo social particular, con características culturales, históricas y organizativas propias. Por ello, las relaciones y vínculos que se construyen y establecen durante la primera infancia constituyen la base para que se integre a los sistemas sociales de cada cultura, los cuales se encuentran mediados por las normas, pactos y acuerdos (tácitos y explícitos), con los que se procura garantizar la convivencia y buen vivir de todos los integrantes de la familia. De esta manera, la convivencia se constituye en un proceso que parte de reconocer a los otros y otras, a establecer relaciones, sentir pertenencia y lograr la armonización de los intereses individuales con los colectivos por el bien común, a partir de normas y valores socialmente compartidos. La familia y cuidadores principales desde las prácticas de cuidado y crianza permiten que niñas y niños apropien las normas para la convivencia basadas en el afecto, el respeto y la equidad, al tiempo que logren establecer límites seguros para la vida y que inciden en los procesos de desarrollo. Es importante tener en cuenta que la socialización es el proceso a través del cual los niños y las niñas incorporan las normas, roles, valores, actitudes y creencias de su contexto sociocultural de acuerdo con el momento histórico en el que se encuentran. Este proceso se da como consecuencia de la interacción con las familias, los pares, otros adultos significativos, el medio social y comunitario, los medios de comunicación, entre otros.

De acuerdo con lo anterior, las familias, las niñas y los niños, adquieren las características, valores, experiencias y tradiciones culturales que son fundamentales en su desarrollo; establecen vínculos afectivos, construyen normas, desarrollan su autonomía, independencia, seguridad y confianza en sí mismos, aprenden a ser cuidados, a cuidar a los demás y al medio que los rodea, a sentirse acogidos, partícipes, escuchados, reconocidos, a descifrar las lógicas en las que se mueve la vida, a solucionar problemas cotidianos, a apropiar hábitos de vida saludable y a construir su identidad en relación con su cultura, su territorio y su país, siempre, en el marco del afecto y el respeto. ¿Qué son las normas y los límites? Las normas son mínimos culturales y sociales que se heredan, se construyen, interpretan y resignifican permanentemente y en coherencia con el momento histórico; para que las relaciones sociales fluyan y se apropien los valores que median las interacciones con los otros y con el mundo en general (social, cultural, natural). De esta manera, las normas constituyen acuerdos que permiten regular la convivencia desde principios como la dignidad Página | 2 Práctica 4 _________________________________________________________________________________________________________________________ humana, el respeto, el reconocimiento, la confianza, el cuidado, la colaboración, el diálogo entre otros y relacionarse con el otro sin causarle daño. Así mismo, los niños y las niñas descubren las consecuencias de sus acciones y las posibilidades para resolver conflictos, este proceso comienza con el establecimiento de hábitos y rutinas, que en la medida en que van desarrollándose con sentido y de manera

organizada y repetida, van convirtiéndose en normas, en tanto le ofrecen a niñas y niños la posibilidad de auto regularse en las emociones y en los comportamientos de respetar los tiempos y espacios, contenerse, así como apropiar la organización social desde la interacción con personas de diferentes edades, roles y formas de ser particulares. Es por esto que las normas no pueden convertirse en una estructura rígida e impuesta, que se cumpla por miedo al castigo o la sanción social o porque lo dice el adulto, sino porque las niñas y los niños participaron del proceso de construcción de los acuerdos de convivencia, y a la comprensión, sentido e importancia de la norma. En este proceso, es importante promover condiciones igualitarias basadas en la equidad de género para todos los integrantes de la familia. Por su parte, los límites están orientados al bienestar, la seguridad, la protección y el cuidado de las personas. Para plantearlos es fundamental reconocer y respetar a los niños y a las niñas como sujetos de derechos, escucharlos sensiblemente y actuar de manera preventiva desde una perspectiva de protección integral para acompañarlos a crecer garantizándoles su autonomía e independencia. Por ello, para facilitar su comprensión y apropiación es fundamental que los adultos expliquen el sentido del límite, de manera que niñas y niños reconozcan los riesgos a los que están expuestos y las consecuencias naturales y sociales al transgredirlos. Por ejemplo, un adulto explica al niño que acompaña en un parque infantil o zona comunitaria, que puede alejarse solo hasta donde él o ella lo pueda ver o también, le explica cómo y cuándo debe cruzar una calle para minimizar los riesgos.

Las normas y los limites deben ser claros, no excesivos, realizables en tanto son coherentes con las características del desarrollo y aprendizaje de las niñas y los niños y acordadas con ellas y ellos para facilitar su comprensión, apropiación y valía. También es necesario que se construyan y movilicen en un ambiente de afecto y tranquilidad, que le permita al adulto propiciar el manejo y dinamización de los comportamientos de la niña o el niño, así como el reconocimiento de sus emociones y sensaciones sin infundir temor o desconfianza. No se trata de imponer las normas porque el adulto sabe lo que el niño o niña necesita, sino de encontrar oportunidades para permitir que niñas y niños construyan y apropien las normas y límites con un sentido de protección de sí mismo y del otro. Página | 3 Práctica 4 _________________________________________________________________________________________________________________________ ¿Cuáles son las practicas que influyen de manera negativa en la crianza? Se reconocen como prácticas que afectan negativamente la crianza de las niñas y los niños y están basadas en el control, la fuerza y la sobreprotección. El autoritarismo es una de estas prácticas, está basada en relaciones verticales jerárquicas (adultos - niño y niña) que busca sobreproteger y tener todo bajo control y en algunos casos hacer uso de la fuerza. En la mayoría de los casos está soportado en estereotipos de género que restringen las posibilidades de expresión y participación de las niñas y los niños, se limita el desarrollo de la independencia, la seguridad y la autonomía y la posibilidad de aprender a

resolver conflictos cotidianos por medio del afecto y del respeto, además puede generar la naturalización de la violencia y dificultades para expresar las ideas, las emociones y los sentimientos. La permisividad es otra práctica vertical en donde las niñas y los niños “pueden mandar”, no se brindan orientaciones claras sobre la convivencia ni se construyen acuerdos, se evita poner límites y normas, lo que hace que las niñas y los niños se sientan inseguros, desencadenando un aumento progresivo de conductas con las que buscan llamar la atención. Por esto es fundamental reflexionar con las familias sobre lo que esperan de la crianza y sobre la importancia de los límites y las normas para potenciar el desarrollo de la autonomía, la seguridad y la independencia ¿Cómo podemos promover relaciones e interacciones horizontales basadas en el respeto para construir normas y poner límites en familia? Generar relaciones e interacciones horizontales permite que las niñas y los niños desarrollen seguridad y confianza en el adulto cuidador desde su comprensión del sentido e importancia que denota la norma y el límite y no desde el miedo o temor por la reacción del adulto o el castigo asociado al incumplimiento de lo acordado. Así mismo, para el adulto significa lograr un manejo tranquilo de las situaciones, pues le permite anticipar las consecuencias y manejar desde allí lo ocurrido, sin necesidad de alterarse o llegar a maltratar física, psicológica o emocionalmente a niñas y niños. En este contexto y con el propósito de avanzar en la consolidación de relaciones e interacciones horizontales entre todos los integrantes del hogar, evidenciando que no hay sesgos de género entre las figuras masculinas y femeninas con las que se comparte el día a

día, es importante que en la vida cotidiana se promuevan experiencias y situaciones igualitarias en las que niñas y niños:  Identifiquen, expresen y elaboren sus emociones y sentimientos, así como los de sus pares y adultos cercanos.  Disfruten de diferentes contextos, para establecer relaciones armónicas entre los espacios y sus usos particulares (por ejemplo, lugares para jugar, explorar, comer, descansar, mercar, compartir con la comunidad, entre otros).  Jueguen de maneras diversas: siguiendo las reglas particulares del juego o creando variaciones en acuerdo con sus pares o adultos o configurando nuevas reglas. Página | 4 Práctica 4 _________________________________________________________________________________________________________________________  Acuerden el uso compartido e individual de juguetes, herramientas, materiales u objetos, evidenciando las formas adecuadas de manejo, la necesidad de acompañamiento del adulto, los cuidados a tener en cuenta, los tiempos y dinámicas, respetando la personalización de estos en ciertas rutinas y actividades, así como la gestión de situaciones de conflicto mediante el diálogo (inicialmente con el apoyo de los adultos).  Se relacionen con los usos y costumbres de su familia y comunidad de pertenencia.  Comparten objetos, juguetes y materiales.  Participen activamente durante las rutinas, al tiempo que se posibilite su participación en la organización de actividades y en la distribución de funciones y responsabilidades. Preguntas e inquietudes más frecuentes sobre esta práctica: PREGUNTA RESPUESTA No se trata de que los niños y las niñas y las niñas “hagan caso”, sino de promover su participación para construir la norma o el límite. Se trata de escucharlos y de promover una

comunicación cercana, afectuosa, respetuosa y comprensible. Es importante ponerse en el ¿Cómo logro que lugar de ellas y ellos y reflexionar sobre; ¿para qué se establece una norma o límite? ¿por el niño o la niña qué es importante?, ¿qué se espera que la otra persona haga?, ¿cómo le puede explicar me haga caso? el sentido y la importancia de esa norma o límite? Otro factor importante es que los adultos sigan las normas, no se puede pedir a las niñas y niños que hagan cosas que los adultos no cumplen, ellos aprenden a partir de lo que experimentan y observan en su cotidianidad. Una situación como esta es la oportunidad para que las niñas y los niños aprendan cómo resolver un conflicto y poner límites. Ellas y ellos necesitan sentirse seguros para expresar aquello que les disgusta o con lo que no están de acuerdo, pedir ayuda o alejarse de la situación, decir “no” y aprender que no deben “soportar” acciones violentas sobre ellos o ellas. El diálogo siempre es posible, independientemente de la edad de la niña o el niño. Tenga ¿Qué hago si veo presente que las acciones del adulto comunican y acompañan. el tono de voz y la actitud que un niño o niña corporal del adulto puede darle seguridad a las niñas y a los niños o generar el efecto le pega a mi niño? contrario, por eso la opción de comportamiento nunca debe ser una reacción violenta, esto sólo validará dicha actitud como una manera de “resolver” los problemas; no hay que señalar al otro niño o niña como “malo” y “enseñarle” a las niñas y a los niños a “defenderse”, sino

a decir “no me gusta” “no me hagas eso”, alejarse y pedir ayuda. El adulto acompaña y media cuando sea necesario. Es importante reflexionar sobre las razones que llevan a un niño o niña a llorar, ¿por qué y cuándo lo hace?, ¿qué quiere comunicar?, ¿qué necesita? ¿está llamando la atención? ¿tiene un dolor? El llanto también comunica. Por ejemplo, en los bebés, esta es una manera ¿Cómo hago para en la que transmiten sus necesidades, por lo tanto, hay que atender y acudir ante su que no llore cada llamado, no dejarlos llorar pues esto no “fortalece los pulmones”, por el contrario, los hace rato? Se pone sentir solos e inseguros. triste por cualquier En los diferentes momentos del curso de vida se llora por muchos motivos y en varias cosa. ocasiones en un mismo día, por ello es importante atender el llanto, acercarse para saber qué está pasando y brindar la ayuda y mediación necesaria, acompañar, abrazar, esperar tranquilamente a que pase y conversar para comprender la situación. Así mismo, resulta fundamental animar al niño o niña a expresar lo que siente para que el adulto pueda Página | 5 Práctica 4 _________________________________________________________________________________________________________________________ acompañarlo a regular sus emociones y sentimientos, alejándose de creencias como “los hombres no lloran”. Una actitud tranquila y firme por parte del adulto o cuidador es fundamental. Acompañar a los niños o a las niñas pacientemente hasta que se calmen para que posteriormente puedan hablar sobre la situación y expresar sus emociones, opiniones, disgustos o peticiones, así ¿Qué hago van guiándose en la comprensión de lo que les pasa, mientras desarrollan sus propias

cuando le da formas de expresar emociones. Como estrategia preventiva la anticipación es muy útil, pues pataleta? ayuda a las niñas y los niños a comprender que pronto se dará un cambio, siempre es necesario que los adultos les comuniquen y expliquen las situaciones que están experimentando y les ofrezcan opciones para manejar las situaciones de tensión y desencuentro. Cuando se acuerdan las normas o se establecen los límites, también deben dejarse claras las consecuencias. Así ante una falta se debe hablar con ellos y ellas, explicarles aquello que pasó de manera oportuna para que puedan entender a qué situación específica hace referencia el adulto y buscar conjuntamente alternativas de solución, que incluso pueden llevar a la modificación de la norma. Se debe resaltar que es un proceso de aprendizaje, en el que la confianza, el respeto y el afecto son herramientas útiles, se trata de establecer una ¿Qué hago si mi comunicación amorosa y firme, que reconozca y busque comprender los sentimientos de niño o niña se las niñas y los niños y las razones por las cuales no siguió la norma o se opuso al porta mal? establecimiento de un límite. Recuerde que a los adultos también le cuesta seguir la norma y respetar los límites y que siempre hay alternativas de solución cuando se presentan este tipo de situaciones, frente a esto la experiencia de vida debe ser un insumo importante para mantener el control, tranquilizarse y manejar la situación de manera pertinente. Pistas para la observación de las acciones de la práctica 4.1. La familia reconoce y acompaña las expresiones emocionales de niñas y niños.

Desde el vientre de la mujer, el bebé comienza a reconocer y reaccionar a las emociones de esta, de allí que, es en este tipo de relación donde cobra importancia la comunicación sobre las cosas que van pasando, aquellas que pueden generar sobresaltos o miedo, incluso aquellas que dan alegría. Si tanto la familia como la figura paterna -en caso de contar con su presenciageneran momentos de escucha y cuidado emocional para la mujer gestante y ella a su vez comunica verbalmente a su bebé las emociones y sentimientos que le genera su proceso, podrá decirse que es una acción que se vive. Todos las niñas y los niños son diversos, por eso es importante invitar a las familias a conocer sus temperamentos y ritmos de aprendizaje y desarrollo y de acuerdo con estos ajustar las respuestas y manifestaciones a las características, necesidades, intereses, formas de ser, de pensar, de sentir y convivir y a la sensibilidad de las niñas y los niños en condiciones de equidad. Si evidencia que los cuidadores principales tanto masculinos como femeninos atienden a estos llamados se puede afirmar que la acción está establecida, por el contrario, si no responden o lo dejan llorar por largos periodos de tiempo debe priorizarse esta acción. Página | 6 Práctica 4 _________________________________________________________________________________________________________________________ Recuerde que el acompañamiento emocional no es exclusivamente femenino, por eso observe si la familia en general y los cuidadores principales masculinos en especial–en caso de contar con ellos-, hacen referencia a los cambios en el comportamiento de las niñas o niños; “duerme poco o demasiado, tiene pesadillas frecuentemente, no quiere comer o come en exceso, se asusta por cosas que antes no le daban miedo, se aleja o permanece

excesivamente apegado a un adulto”, entre otros; son indicadores de que la familia está pendiente y es sensible en el cuidado; estos cambios reflejan diferentes situaciones por las que están pasando los niños y las niñas y ante las cuales no saben cómo actuar. Si por el contrario no hay ningún tipo de referencia por parte de la familia frente a los cambios naturales de los niños y las niñas se debe prestar atención y priorizar el trabajo de esta acción. En el desarrollo de las habilidades comunicativas expresivas e interacciones con los otros, puede observar si la mamá, el papá o los cuidadores familiares promueven conversaciones sobre aquello que les ocurre, utilizan algunas frases como; “que alegría”, “puedes contarme más”, “¿cómo estás?” “aquí estoy para ayudarte cuando me lo pidas”, pues así las familias acompañan a las niñas y los niños en el descubrimiento y la interpretación del mundo, a mirar desde diferentes perspectivas las situaciones, a pedir ayuda y a expresar emociones como la tristeza, la rabia o la ansiedad. Otra pista para identificar si está acción se vive es conversar con la mamá, el papá y los cuidadores familiares sobre aquello que conocen de las niñas o niños; ¿qué le gusta?, ¿qué le disgusta?, ¿con quién le gusta estar?, ¿hay alguna persona o situación que le genere miedo?, ¿qué cosas hace para que el niño o la niña se sientan mejor? Pero además puede preguntarlo directamente a ellas y ellos en relación con lo que comparten con los adultos de la casa y las formas cómo reaccionan a sus emociones, por ejemplo; ¿Qué hace tu papá (mamá - abuelo…) cuando estás llorando?, ¿qué cosas haces con tu familia que te alegren?

Así reconoce si la familia dedica tiempo a conocer a los niños y las niñas y están disponibles para ellos, es importante generar una conversación en donde las familias no se sientan entrevistados sino puedan expresar sus ideas, sentimientos, opiniones y emociones con libertad. 4.2. La familia organiza, junto con el niño o niña, las rutinas, actividades familiares y situaciones cotidianas que van a vivir y anuncian los cambios cuando se van a dar. Desde la gestación la mujer y el hombre -en caso de que esté presentese comunican con el bebé, le van narrando las cosas que van pasando, las rutinas, las experiencias o situaciones que le pueden generar sobresaltos o miedo, también las que dan alegría, por eso sí observa este tipo de interacciones o similares con el bebé en el vientre puede saber que la acción se vive. Página | 7 Práctica 4 _________________________________________________________________________________________________________________________ Las normas comienzan por las rutinas y los hábitos, que van desarrollándose en unos tiempos establecidos por los cuidadores principales, en relación con los ritmos y momentos de desarrollo de los niños y las niñas; puede observar si hay unos horarios que responden a sus necesidades en coherencia con las actividades familiares o si se entablan comunicaciones que incluyen las rutinas de la niña o niño en las actividades de los adultos, por ejemplo, “voy a bañar al bebé y luego nos bañamos”, pero además les narran y anticipan las acciones, “ya es hora de comer y luego a dormir”. También es importante observar si las niñas y los niños en igualdad de condiciones tienen un lugar en el hogar, espacios físicos y elementos personales: tienen su silla, butaca o estera igual que los adultos, un espacio para

dormir, para jugar y si son tenidos en cuenta en las actividades familiares. Cuando las niñas y los niños desarrollan su independencia y autonomía, la vinculación en las rutinas es más evidente y compartida con ellos y ellas, así que debe estar atento a la manera en que se les cuenta y se les hace participes sobre las cosas que pasan en el hogar, la manera en que se vinculan y se tienen en cuenta con conversaciones sobre el día a día, “vamos a bañarnos primero antes de vestirnos”, si percibe que hay una comunicación afectuosa y respetuosa entre los adultos y las niñas o niños, está acción se vive. Por ejemplo, si un integrante de la familia va a irse en lugar de salir sin decir nada se despide y le cuenta para donde va y cuándo va a regresar, siempre lo tienen en cuenta y no desaparece a escondidas. Por el contrario, si no son tenidos en cuenta en las comunicaciones y el adulto se dirige al niño o niña únicamente para dar órdenes, instrucciones o para señalarlos o compararlos con otros, debe marcarse no. Otra manera de valorar esta acción es conversar con las niñas y los niños del hogar, sobre cómo es un día para ellos o ellas, ¿qué cosas hacen?, ¿en cuáles participan?, ¿qué es lo que más les gusta hacer? ¿cómo participa cada uno? ¿con quién les gusta jugar? ¿a qué juegan?, este tipo de conversaciones le permitirá ampliar su conocimiento sobre las niñas, los niños y sus familias, e identificar si se promueven y desarrollan acciones en condiciones de equidad. Indague también con los adultos; ¿qué cosas creen que es importante contarles a los niños

y a las niñas?, ¿Sobre qué conversan? y ¿por qué es o no necesario contar con ellas y ellos?, recuerde que independientemente de su edad, los adultos deben comunicarse con ellas y ellos y explicarles las cosas que pasan y les afectan. Así mismo, es clave tener presente que las rutinas generar seguridad y confianza en las niñas y los niños, en tanto les permite anticiparse y estar preparados para lo que viene. 4.3. La familia construye con los niños y niñas normas y límites como parte de la convivencia familiar evitando estereotipos culturales de género. Observe que las interacciones familiares en relación con la organización del espacio en donde viven; el aseo, el cuidado personal, el cuidado mutuo y las acciones que promueven Página | 8 Práctica 4 _________________________________________________________________________________________________________________________ la autonomía y la independencia, la construcción de acuerdos en los que se distribuyen las tareas y responsabilidades, se den en condiciones de equidad de género, evitando la reproducción de estereotipos culturales y teniendo en cuenta el momento de desarrollo de las niñas y los niños. Esto evidencia su vinculación y reconocimiento. En este caso se puede marcar sí en la valoración de esta acción. Recuerde que la base para la construcción de las normas y límites son las rutinas, observe la manera en que las niñas y los niños se vinculan y participan con acciones que se van repitiendo de manera autónoma, “comer a la misma hora y permitir que tomen la comida con la mano y se la lleve a la boca así se ensucie”, además fíjese si los adultos les van explicando por qué esas acciones son importantes para su vida, “vamos a bañarnos para estar limpios

y refrescarnos, qué bien se siente”, si por el contrario identifica relaciones impositivas en las que no se tienen en cuenta a las niñas y los niños, debe priorizar la acción. También puede observar si las normas y límites son coherentes con el momento de desarrollo de las niñas y los niños, no deben darse sobrecargas, o mantenerse prácticas tradicionales que reproducen inequidades, por ejemplo, que “en casa solamente las niñas participen en las labores del hogar o que asuman el cuidado de los hermanos”; de igual manera se debe fijarse si las normas benefician a unos sobre los otros o no son claras y se dan bajo una relación de poder del adulto sobre el niño y la niña, en cuyo caso es importante recordar que algunas normas se construyen de manera conjunta y evitar frases del tipo; “se hace porque yo lo digo”. Por último, se recomienda identificar si las niñas y los niños de manera autónoma se muestran interesados por ayudar con tareas de cuidado mutuo o del hogar y lo hacen con alegría y con el acompañamiento de los adultos (hombres y mujeres), y no con una prohibición permanente con frase similares a: “deja eso quieto que no puedes”, “esas son cosa de mujeres o de hombres”, por el contrario, los adultos van apoyando el proceso con orientaciones; “no lleves tanta ropa al tiempo que te puedes caer, “vamos a ayudar entre todos”. Es importante que los adultos acompañen estas tareas de cuidado para que sean seguras y las niñas y los niños se sientan protegidos al mismo tiempo que desarrollan su independencia y autonomía y aprenden del adulto. 4.4. Los adultos de la familia siguen las normas y los límites acordados.

Recuerde que cualquier integrante del talento humano puede observar las interacciones que se dan en las labores cotidianas del hogar durante los encuentros. Identifique si hay diferencias marcadas en las exigencias que se hacen a los niños y las niñas y los adultos por separado; en algunas familias incluso se pueden evidenciar preferencias por los hombres y niños en el cumplimento de las normas, por ejemplo, a los hombres y niños se les asignan pocas o ninguna tarea en el hogar, mientras que para las mujeres y niñas estas son obligatorias o incluso se sanciona cuando no se cumplen. Página | 9 Práctica 4 _________________________________________________________________________________________________________________________ En esa misma vía identifique si en la familia los adultos, mujeres u hombres, pasan por alto los mismos límites que han señalado y en algunas situaciones realizan acciones riesgosas que tienen prohibidas a los niños o niñas; ante ello recuerde que el ejemplo es muy importante en los procesos de aprendizaje y ante este tipo de contradicciones es muy difícil que las niñas y los niños puedan comprender la importancia de respetar los límites, por tanto, sí identifica situaciones como estas debe marcar NO frente a la incorporación de esta acción y acompañar a la familia a reflexionar sobre la importancia de la coherencia entre lo que se dice y se hace. Teniendo en cuenta la importancia del ejemplo en los procesos de aprendizaje en la primera infancia, los adultos también cumplen con las acciones que esperan que los niños y las niñas sigan. Converse con ellos y ellas de las cosas que los adultos les dicen que no pueden hacer y si saben por qué no deberían hacerlo, además pregúnteles si su mamá, papá y los adultos

en general respetan esos acuerdos, también puede conversarlo con los adultos y movilizar reflexiones frente a acciones como el momento de la comida, si por ejemplo “se pide a las niñas o niños que coman sentados en la mesa y sin ver televisión, pero el papá u otro adulto hace lo contrario”. 4.5. Los cuidadores principales ofrecen alternativas de acción a las niñas y niños en una situación de conflicto o tensión. Puede ver o preguntar si cuando los adultos están molestos gritan delante de las niñas o los niños y descargan su malestar tratándolos con fuerza. Aunque puede que observe este tipo de situaciones, lo más común es que los adultos las repriman mientras se sienten observados, por eso también es posible preguntárselo a las niñas y los niños que estén en el hogar, además tener una observación y una escucha sensible en la manera en que ellas y ellos se acercan o no a los adultos, hombre y mujeres, si lo hacen con miedo o si actúan con tranquilidad y naturalidad. Otra pista importante es la manera en que la mamá, el papá o cuidador principal observa los estados emocionales del bebé y responde a éstos con empatía y oportunidad, al atender sus llamados, su llanto, supliendo sus necesidades, alimentándolo cuando tiene hambre o consolándolo cuando está inquieto. A este respecto, las reacciones del padre frente a las necesidades del bebé también dan pistas sobre los roles, responsabilidades y posibilidades de los hombres como cuidadores en los primeros meses de vida. Fíjese en la reacción de los adultos cuando las niñas y los niños experimentan situaciones difíciles, que no se ignore lo que les pasa, sino que por el contrario los adultos se muestran

cercanos, afectuosos y respetuosos para atenderlos, acompañarlos y ayudarlos a gestionarlo. Igualmente, observe si ante una situación de llanto, miedo o ira no solo las mujeres sino también los hombres –cuando están presentesprestan atención y acuden a apoyarlos, los escuchan, los abrazan, les brindan tranquilidad con su tono de voz y con Página | 10 Práctica 4 _________________________________________________________________________________________________________________________ palabras les ayudan a saber que van a estar bien; esto es una muestra de que la acción se vive. Si por el contrario los ignoran, minimizan la situación y “les gritan en la distancia, regañándolos por no hacer caso, o le piden a otro niño o niña que vaya a mirar qué pasó”, debe marcar no, pues es claro que aún falta trabajar esta acción. Fíjese si “para los cuidadores principales está primero la atención de otras cosas como el celular, el televisor, las labores del hogar o los otros adultos de la familia y cuánto tiempo transcurre entre el llamado del niño o la niña y la atención por parte de sus cuidadores”. Ex

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