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MARÍA JOSÉ ANADÓN - Manual de criminalística

María José Anadón

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Detalles

Título
MARÍA JOSÉ ANADÓN - Manual de criminalística
Autor
María José Anadón
Categoría
Doctrina
Área del derecho
Penal
Año

MANUAL DE

CRIMINAL˝STICA Y CIENCIAS FORENSES TØcnicas forenses aplicadas a la investigaci(cid:243)n criminal Coordinadoras cient(cid:237)ficas: Mar(cid:237)a JosØ Anad(cid:243)n Baselga (cid:149) Mar(cid:237)a del Mar Robledo Acinas Datos de catalogaci(cid:243)n bibliogrÆfica:

MANUAL DE CRIMINAL˝STICA Y CIENCIAS FORENSES.

TØcnicas forenses aplicadas a la investigaci(cid:243)n criminal Mar(cid:237)a JosØ Anad(cid:243)n Baselga Mar(cid:237)a del Mar Robledo Acinas EDITORIAL T(cid:201)BAR, S.L., Madrid, aæo 2010

ISBN: 978-84-7360-338-6

Materias: 343.98 Criminal(cid:237)stica. Ciencia Forense.

TØcnicas y tÆcticas criminol(cid:243)gicas. Victimolog(cid:237)a Formato: 165 (cid:215) 240 mm PÆginas: 512 www.editorialtebar.com Todos los derechos reservados. Queda prohibida, salvo excepci(cid:243)n prevista en la Ley, cualquier forma de reproducci(cid:243)n, distribuci(cid:243)n, comunicaci(cid:243)n pœblica y transformaci(cid:243)n de esta obra sin contar con la autorizaci(cid:243)n expresa de Editorial TØbar. La infracci(cid:243)n de estos derechos puede ser constitutiva de delito contra la propiedad intelectual.

MANUAL DE CRIMINAL˝STICA Y CIENCIAS FORENSES.

TØcnicas forenses aplicadas a la investigaci(cid:243)n criminal ' 2010 Editorial TØbar, S.L.

C/ de las Aguas, 4 28005 Madrid (Espaæa)

Tel.: 91 550 02 60

Fax: 91 550 02 61

pedidos@editorialtebar.com www.editorialtebar.com

ISBN: 978-84-7360-338-6

Dep(cid:243)sito legal: Diseæo editorial: Omega Estudio GrÆfico Diseæo de portada: Omega Estudio GrÆfico Maquetaci(cid:243)n: Aurora SÆnchez PØrez

Imprime: Edigrafos

LISTA DE AUTORES

(cid:149) `lvarez GonzÆlez, Ana Mar(cid:237)a Profesora titular de Edafolog(cid:237)a. Universidad Aut(cid:243)noma de Madrid (cid:149) `lvarez MenØndez, Mar(cid:237)a Dolores Doctora en Veterinaria (cid:149) Anad(cid:243)n Baselga, Mar(cid:237)a JosØ Directora del Departamento de Toxicolog(cid:237)a y Legislaci(cid:243)n Sanitaria. Facultad de Medicina. Universidad Complutense de Madrid (cid:149) Arroyo Pardo, Eduardo Director del Laboratorio de Biolog(cid:237)a Forense. Escuela de Medicina Legal y Forense. Universidad Complutense de Madrid (cid:149) Baeza Ritcher, Carlos Licenciado en Biolog(cid:237)a (cid:149) Boi, Marzia Profesora Asociada en la Universidad de las Islas Baleares (cid:149) Borobia FernÆndez, CØsar Director de la Escuela de Medicina del Trabajo. Universidad Complutense de Madrid (cid:149) Cap(cid:243) Mart(cid:237), Miguel Profesor del Departamento de Toxicolog(cid:237)a y Farmacolog(cid:237)a. Facultad de Veterinaria. Universidad Complutense de Madrid (cid:149) Carrel GonzÆlez, Mar(cid:237)a del Pilar Profesora titular de Edafolog(cid:237)a. Universidad Aut(cid:243)noma de Madrid (cid:149) D(cid:237)az Mart(cid:237)nez, Alexis David Licenciado en Medicina y Cirug(cid:237)a (cid:149) FernÆndez Dom(cid:237)nguez, Eva Profesora del Departamento de Toxicolog(cid:237)a y Legislaci(cid:243)n Sanitaria. Secci(cid:243)n Biolog(cid:237)a

Forense. Facultad de Medicina. Universidad Complutense de Madrid (cid:149) FernÆndez PØrez, Alicia MØdico especialista en Medicina Legal y Forense (cid:149) Gamba, Cristina Licenciada en Biolog(cid:237)a (cid:149) Garc(cid:237)a Minguito, Laura MØdico especialista en Medicina de Familia (cid:149) Labajo GonzÆlez, Elena Profesora del Departamento de Toxicolog(cid:237)a y Legislaci(cid:243)n Sanitaria. Secci(cid:243)n Odontolog(cid:237)a Forense. Facultad de Medicina. Universidad Complutense de Madrid (cid:149) L(cid:243)pez Parra, Ana Mar(cid:237)a Profesora del Departamento de Toxicolog(cid:237)a y Legislaci(cid:243)n Sanitaria. Secci(cid:243)n Biolog(cid:237)a Forense. Facultad de Medicina. Universidad Complutense de Madrid

LISTA DE AUTORES

(cid:149) Marote GonzÆlez, Rosa Mar(cid:237)a MØdico Forense del Juzgado de Violencia sobre la Mujer n” 3 de Madrid (cid:149) Mateos Mart(cid:237)n, Julian Doctor en Ciencias Ambientales (cid:149) Pera Bajo, Francisco Javier Director de la Cl(cid:237)nica MØdico Forense de Madrid (cid:149) Perea PØrez, Bernardo Secretario AcadØmico de la Escuela de Medicina Legal y Forense. Universidad Complutense de Madrid (cid:149) Robledo Acinas, Mar(cid:237)a del Mar Directora del Laboratorio de Antropolog(cid:237)a Forense y Criminal(cid:237)stica. Escuela de Medicina Legal y Forense. Universidad Complutense de Madrid (cid:149) SÆnchez SÆnchez, JosØ Antonio Director de la Escuela de Medicina Legal y Forense. Universidad Complutense de Madrid (cid:149) Santiago Saez, AndrØs Jefe de la Unidad de Medicina Legal del Hospital Cl(cid:237)nico San Carlos de Madrid (cid:149) Tirado Vizcaino, Miriam TØcnico del Laboratorio de Biolog(cid:237)a Forense. Escuela de Medicina Legal y Forense. Universidad Complutense de Madrid (cid:149) Uroz Mart(cid:237)nez, Victoria Profesora del Departamento de Toxicolog(cid:237)a y Legislaci(cid:243)n Sanitaria. Secci(cid:243)n Toxicolog(cid:237)a Forense. Facultad de Medicina. Universidad Complutense de Madrid (cid:149) Zaballos Garc(cid:237)a, Matilde MØdico especialista en Anestesia y Reanimaci(cid:243)n. Hospital Gregorio Maraæ(cid:243)n de Madrid

˝INNDDIICCEE

1. ANTROPOLOG˝A FORENSE.

16

INVESTIGACI(cid:211)N CRIMINAL EN RESTOS (cid:211)SEOS

Robledo, M. M. y SÆnchez, J. A.

2. ODONTOESTOMATOLOG˝A FORENSE. EL PAPEL

54

DEL ODONT(cid:211)LOGO EN LA INVESTIGACI(cid:211)N CRIMINAL

Labajo, M. E. y Perea, B.

3. TOXICOLOG˝A FORENSE I.

76

INTOXICACIONES POR ALCOHOL ET˝LICO

Anad(cid:243)n, M. J. y Uroz, M. V.

4. TOXICOLOG˝A FORENSE II.

116

INTOXICACIONES POR DROGAS DE ABUSO

Uroz, M. V. y Zaballos, M.

5. SEXOLOG˝A M(cid:201)DICO-LEGAL.

140

DELITOS CONTRA LA LIBERTAD SEXUAL:

AGRESIONES SEXUALES, ABUSOS SEXUALES Y VIOLACI(cid:211)N

Marote, R. M. y Pera, F. J.

6. ESTUDIO FORENSE DE FIBRAS

170 `lvarez, M. D. y Mateos, J.

7. ESTUDIO FORENSE DE PELOS

194 `lvarez, M. D. y Mateos, J.

8. ESTUDIO PERICIAL DE SUELOS

218 `lvarez, A. M. y Carrel, M. P.

9. PALINOLOG˝A Y ENTOMOLOG˝A FORENSE

242 Boi, M. y Cap(cid:243), M.

10. GRANDES CAT`STROFES. ORDENAMIENTO LEGAL,

264

TIPOS DE ACCIDENTE Y PLAN GENERAL DE ACTUACI(cid:211)N.

EL EQUIPO DE NECROIDENTIFICACI(cid:211)N

Labajo, M. E. y SÆnchez, J. A.

˝INNDDIICCEE

11. EL ADN EN LAS CIENCIAS FORENSES

284 FernÆndez, E.; Gamba, C. y L(cid:243)pez, A. M.

12. TIPOS DE POLIMORFISMO Y APLICACIONES FORENSES

306 Arroyo, E.; Baeza, C. y Tirado, M.

13. TANATOLOG˝A

322 SÆnchez, J. A. y Robledo, M. M.

14. ESTUDIO M(cid:201)DICO-FORENSE DE LAS CONTUSIONES,

348

CA˝DAS Y PRECIPITACIONES.

LESIONES PRODUCIDAS POR ARMAS BLANCAS

SÆnchez, J. A.

15. PERITACI(cid:211)N Y ANATOM˝A ORIENTADA A LA MEDICINA

370

FORENSE. TOMA Y ENV˝O DE MUESTRAS

SÆnchez, J. A.

16. LEVANTAMIENTO DEL CAD`VER

384 Santiago, A.

17. PATOLOG˝A FORENSE I.

398

HERIDAS POR ARMAS DE FUEGO

Santiago, A.

18. PATOLOG˝A FORENSE II. AHORCADURAS,

412

ESTRANGULACIONES, SUMERSIONES Y SOFOCACIONES

Santiago, A.

19. INVESTIGACI(cid:211)N DE LOS ACCIDENTES DE TR`FICO

428 Borobia, C.; D(cid:237)az, A. D.; FernÆndez, A.; Garc(cid:237)a, L. y Uroz, M. V.

20. PSIQUIATR˝A FORENSE:

448

SIMULACI(cid:211)N Y DISIMULACI(cid:211)N DE ENFERMEDADES Y LESIONES.

TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD. TOXICOMAN˝AS

Marote, R. M. y Pera, F. J.

PPRR(cid:211)OLLOOGGOO 13

TomØ posesi(cid:243)n de la CÆtedra de Medicina Legal de la Universidad de Valencia el aæo 1990. Han transcurrido ya 20 aæos desde que abandonØ los laboratorios de la Escuela de Medicina Legal, por lo tanto constituye un autØntico y sentido honor que se me haya propuesto prologar este libro. No es habitual que en la universidad se mantenga el sentido de escuela, el recuerdo y amistad del equipo, por eso quiero ante todo hacer constar mi admiraci(cid:243)n y mi agradecimiento a quienes dirigen actualmente el Departamento y la Escuela de Medicina Legal de la Universidad Complutense de Madrid, que saben mantener la unidad y la hermandad de quienes nos hemos formado en los mismos ambientes. Es Øste un libro que constituye la expresi(cid:243)n cient(cid:237)fica de la vitalidad y la continuidad funcional de una vieja instituci(cid:243)n cient(cid:237)fica espaæola, notable por su calidad, por su longevidad, por su continuidad y por conseguir la persistencia de un estilo y de un esp(cid:237)ritu que permiten calificarla de escuela cient(cid:237)fica y universitaria en el sentido clÆsico del tØrmino. La historia de Espaæa estÆ llena de circunstancias cambiantes donde han muerto o desaparecido otras muchas escuelas y grupos de investigaci(cid:243)n. Quisiera recordar que la Escuela de Medicina Legal se cre(cid:243) en el aæo 1929, en el que se transform(cid:243) el primitivo Instituto de Medicina Legal, Toxicolog(cid:237)a y Psiquiatr(cid:237)a Central de Espaæa de 1914, ambos creados y diseæados por Don TomÆs Maestre, autØntico pionero e innovador de la medicina espaæola. Se trata de una instituci(cid:243)n dedicada a la enseæanza y a la investigaci(cid:243)n, que va a cumplir un centenar de aæos de funci(cid:243)n y trabajo ininterrumpido, raro sobre todo en un organismo oficial donde la pol(cid:237)tica y los intereses colectivos y personales siempre acaban haciendo mella. Desde Maestre, sus directores han sabido otorgar continuidad en el proceloso mundo de la pol(cid:237)tica nacional, judicial y universitaria. Fraile, Aznar, Piga, Royo-Villanova, Muæoz Tuero, Moya y actualmente Anad(cid:243)n y SÆnchez siguen con la fruct(cid:237)fera labor que hoy ya constituye historia. Esta larga andadura ha acumulado una larga y copiosa experiencia que continœa en los j(cid:243)venes investigadores que demuestran su saber en esta publicaci(cid:243)n. La Escuela, como la enseæanza, ha pasado por Øpocas de extrema penuria que s(cid:243)lo la vocaci(cid:243)n, el buen hacer y el esp(cid:237)ritu de superaci(cid:243)n consiguieron remontar. Tuve ocasi(cid:243)n de conocer Øpocas en las que las notas y borradores se escrib(cid:237)an en papel de estraza y se dejaba el de calidad para redactar los informes judiciales; podr(cid:237)a exhibir mi primer contrato como jefe de la Secci(cid:243)n de Investigaci(cid:243)n

Criminal y Forense, por ¡12.720 pesetas anuales!, incompatible con cualquier otro cargo; soy testigo del peregrinaje en busca de locales adecuados al tiempo y a la funci(cid:243)n, primero en la vieja Facultad de San Carlos, en la calle Atocha, luego provisionalmente en el pabell(cid:243)n 7 de la Facultad de Medicina, o en el pabell(cid:243)n actual, donde se dispone de espacio para desarrollar la funci(cid:243)n y ubicar la moderna aparatolog(cid:237)a y tecnolog(cid:237)a, o donde cabe un museo y un archivo, como exige la Medicina Legal actual. 14 PPRR(cid:211)OLLOOGGOO En nuestro ambiente cient(cid:237)fico tambiØn es raro que 96 aæos despuØs de su creaci(cid:243)n siga enseæando, creando y publicando en un contexto en el que las revistas y publicaciones cient(cid:237)ficas tienen una duraci(cid:243)n extremadamente reducida. Este libro que presento demuestra esa continuidad en la labor docente e investigadora de la CÆtedra y la Escuela. Es un volumen que recoge algunas de las numerosas novedades de la Medicina Legal en su Ærea de Criminal(cid:237)stica. No puedo perder esta ocasi(cid:243)n para rendir el obligado homenaje a los maestros a los que debo todo lo que puedo ser: Aznar y Royo-Villanova, Ladr(cid:243)n de Guevara y Muæoz Tuero, y a los compaæeros de los distintos equipos y colaboradores, especialmente al profesor Muæoz Rey, compaæero de tantas horas de fatigas, estudiantes y profesores que compartieron esa

funci(cid:243)n docente e investigadora. Cuando me desplacØ a Valencia, un somero cÆlculo me hizo darme cuenta que por mis manos hab(cid:237)an pasado 60.000 estudiantes, y son precisamente Østos el est(cid:237)mulo permanente que nos obliga a la docencia y a la superaci(cid:243)n. Recuerdos entraæables rememoran los aæos transcurridos en la instituci(cid:243)n, desde que comencØ a participar en ella como alumno interno el aæo 1965, y durante los siguientes 25 aæos, hasta mi traslado como catedrÆtico a Valencia; una vida entera que incluye mi formaci(cid:243)n cient(cid:237)fica y humana, el matrimonio, el trabajo con mi mujer y la formaci(cid:243)n de una familia desde dentro y en el seno de la Medicina Legal. Cualquier curioso que se acerque a este Manual de Criminal(cid:237)stica y Ciencias Forenses observarÆ que trasciende la equivalencia entre Criminal(cid:237)stica y pericia judicial y policial de laboratorio. (cid:201)ste es un criterio que Piga y Aznar supieron darle y que modestamente intentØ continuar durante los aæos 1968 y 1990 en los que estuve al frente de la Secci(cid:243)n de Investigaci(cid:243)n Criminal y que luego sigui(cid:243) la profesora Ramos AlmazÆn. Un trabajo meramente tØcnico de laboratorio no tiene mÆs sentido en s(cid:237) mismo, salvo la satisfacci(cid:243)n del trabajo bien hecho por la delicada y compleja tØcnica desarrollada, pero sin el sentido simplificador y clarificador que le proporciona la Medicina Legal, que es la que le ofrece la posibilidad de sumarle un objetivo y finalidad, aplicados a resolver los problemas periciales que plantea la Administraci(cid:243)n de Justicia. De ah(cid:237) la necesidad de un enfoque general, de fondo, que permita evaluar el lugar de los hechos, los indicios del delito, las pesquisas policiales y la reconstrucci(cid:243)n del caso, esto es: la dinÆmica pericial que evita la mera aplicaci(cid:243)n de un recetario estereotipado impregnado de dogmatismo y apriorismo. Cada caso el diferente y las circunstancias del cada uno, como nos han transmitido nuestros maestros, son las que condicionan realmente el contenido, la esencia y el desarrollo de la pericia judicial. La experiencia acumulada, filtrada y matizada por la docencia origina un especial modo de considerar las cuestiones biol(cid:243)gicas que plantea la investigaci(cid:243)n, especialmente la investigaci(cid:243)n criminal. La numerosa casu(cid:237)stica de la Escuela es fuente de nuevas investigaciones que generan la confianza en el trabajo pericial, incluso, con el tiempo y las circunstancias, casos cØlebres, algunos de los cuales han colaborado a la misma historia de Espaæa y al prestigio de la Escuela. Este manual aparece como hermano menor, y no por eso menos querido, de los numerosos libros y textos que se han ido sucediendo en este largo per(cid:237)odo. Es un libro optimista, escrito por especialistas en Medicina Legal y expertos en el laboratorio actual, y digo optimista porque, ellos lo saben, entran en el esfuerzo imposible de desarrollar y fijar una Medicina Legal y Forense que nunca va a ser la misma y que evoluciona con una rapidez dif(cid:237)cilmente

abarcable, porque es una de las ramas de la medicina que mÆs se ha desarrollado tØcnica y metodol(cid:243)gicamente, dado su mÆs que rÆpido, fulgurante crecimiento y desarrollo. No en PPRR(cid:211)OLLOOGGOO 15 balde, Maestre calificaba la Medicina Legal como toda la medicina aplicada a resolver cuestiones judiciales, lo que produce un complejo campo doctrinal y tØcnico en el que se mueve dicha disciplina, cuyos textos siempre se quedan viejos incluso antes de salir al mercado, y que en el momento actual no caben en ninguna cabeza por bien dotada que estØ, que precisa de la especializaci(cid:243)n y la creaci(cid:243)n de complejos equipos multiprofesionales altamente especializados, coordinados e integrados, como el que presento con estas l(cid:237)neas. Necesidad de especializaci(cid:243)n que han evidenciado los grupos propios de la Medicina Legal que se han especializado de modo autodidacta, los que ha regularizado la Comisi(cid:243)n Nacional de la Especialidad, los que ha creado el Cuerpo Nacional de MØdicos Forenses o los grupos docentes e investigadores que han ido apareciendo en diversos colectivos especializados, corporativos o de funcionarios de la Polic(cid:237)a o de la Guardia Civil. Es Øste un complejo cuerpo doctrinal y tØcnico que precisa imperiosamente la sociedad para su protecci(cid:243)n. Buena prueba de ello son la demanda existente de formaci(cid:243)n de estudiantes y especialistas, los cursos de investigaci(cid:243)n criminal que continœan desarrollÆndose, la

docencia impartida regularmente a la oficialidad de la Guardia Civil, los convenios docentes realizados con la Polic(cid:237)a y sus escuelas o con los Institutos de Criminolog(cid:237)a y el continuo requerimiento que el mundo de la investigaci(cid:243)n judicial solicita de los profesores y especialitas del Departamento y Escuela de Medicina Legal. Cualquier esp(cid:237)ritu abierto a la ciencia contempla con asombro el espectacular desarrollo de la Medicina Legal y, dentro de ella, del amplio cap(cid:237)tulo de la Criminal(cid:237)stica, especialmente considerada desde el Ængulo de la investigaci(cid:243)n criminal, en la que necesariamente participan todas las Æreas de conocimiento. Y puedo dar fe despuØs de mi convivencia con los grandes maestros de la Medicina Forense que han pasado por la CÆtedra y Escuela de Medicina Legal. Pensemos en el campo de la tanatolog(cid:237)a, que aprendimos en el Instituto Anat(cid:243)mico Forense, d(cid:237)a a d(cid:237)a en los casos de investigaci(cid:243)n compartida y en las numerosas sesiones prÆcticas desarrolladas con los alumnos de cada curso, con los inolvidables PØrez de Petinto, FernÆndez Mart(cid:237)n o Muæoz Tuero; el gigantesco desarrollo de la anal(cid:237)tica e inmunohematolog(cid:237)a, que desarrollaron figuras como Maraæ(cid:243)n, GonzÆlez Bernal, Moya y Ruiz de la Cuesta; la eclosi(cid:243)n explosiva experimentada por la medicina social desde la Øpoca de Saldaæa a la moderna gesti(cid:243)n y necesaria creaci(cid:243)n de la Escuela de Medicina del Trabajo, la medicina de los seguros y la valoraci(cid:243)n del daæo corporal, que constituye en s(cid:237) misma una especialidad universitaria; la antropolog(cid:237)a forense, que se ha desarrollado imparablemente sobre los esquemas iniciales de PØrez de Barradas y que luego Piga, Lecha Marzo, Claudio Aznar, Muæoz Tuero, Rubio, Reverte y SÆnchez han sabido sistematizar; la psiquiatr(cid:237)a forense, que desde la brillante estructuraci(cid:243)n de Velasco Escassi, supieron continuar sus disc(cid:237)pulos y Carrasco entre nosotros; o la toxicolog(cid:237)a, que desarrollaron Pascual, PÆez R(cid:237)os y Ladr(cid:243)n de Guevara, cuya labor tuvimos la posibilidad de conocer desde su misma entraæa en el per(cid:237)odo provisional en el que me encargaron su desarrollo. En este rico panorama cient(cid:237)fico s(cid:243)lo me resta hacer pœblicos mis mejores deseos a la nueva criatura, al nuevo libro cuyo contenido conozco, y desearle que, como con otros anteriores, tenga un completo Øxito editorial, una cr(cid:237)tica constructiva y que se manifieste en nuevas ediciones y en su utilizaci(cid:243)n por los actuales investigadores y por las nuevas generaciones que se estÆn formando. JosØ Delf(cid:237)n Villala(cid:237)n Blanco. CatedrÆtico de Medicina Legal.

1

ANTROPOLOG˝A FORENSE.

INVESTIGACI(cid:211)N CRIMINAL

EN RESTOS (cid:211)SEOS Mar(cid:237)a del Mar Robledo Acinas Directora del Laboratorio de Antropolog(cid:237)a Forense y Criminal(cid:237)stica. Escuela de Medicina Legal y Forense. Universidad Complutense de Madrid JosØ Antonio SÆnchez SÆnchez Director de la Escuela de Medicina Legal y Forense. Universidad Complutense de Madrid 18 MANUAL DE CRIMINAL˝STICA Y CIENCIAS FORENSES Figura 1. Malet(cid:237)n de antropolog(cid:237)a forense del Doctor Maestre de principios del siglo XX. Museo de Antropolog(cid:237)a MØdica y Forense, Paleopatolog(cid:237)a y Criminal(cid:237)stica Profesor Reverte Coma INTRODUCCI(cid:211)N La antropolog(cid:237)a forense, segœn la definici(cid:243)n de la Americam Board of Forensic Anthropology,es la aplicaci(cid:243)n de la ciencia de la antropolog(cid:237)a f(cid:237)sica o antropolog(cid:237)a biol(cid:243)gica al proceso legal. El antrop(cid:243)logo forense aplica normas tØcnicas cient(cid:237)ficas desarrolladas en la antropolog(cid:237)a f(cid:237)sica para la identificaci(cid:243)n de restos (cid:243)seos y/o cadÆveres en distintos estadios de conservaci(cid:243)n (con alteraciones de (cid:237)ndole natural, accidental o intencional), asistencia para la localizaci(cid:243)n y recuperaci(cid:243)n de restos humanos e identificaci(cid:243)n de sujetos vivos. Para Reverte(1999), la antropolog(cid:237)a forense tiene como fines principales el estudio de los restos (cid:243)seos esquelØticos con objeto de llegar a la identificaci(cid:243)n personal, averiguar la causa de la muerte, data de la muerte, edad, sexo, raza, estudio de la cavidad bucal y todo cuanto sea posible para proporcionar informaci(cid:243)n a los investigadores policiales para que puedan llegar a la identificaci(cid:243)n del sujeto. AdemÆs, la antropolog(cid:237)a forense estudia al sujeto vivo y sus caracter(cid:237)sticas biotipol(cid:243)gicas as(cid:237) como su posible relaci(cid:243)n con los hechos delictivos. La antropolog(cid:237)a forense se encuentra, junto con la odontolog(cid:237)a forense y la patolog(cid:237)a forense, dentro del marco de actuaci(cid:243)n espec(cid:237)fico de las Ciencias Forenses. Segœn Krogman e Iscan (1986) trata «la reconstrucci(cid:243)n de la biograf(cid:237)a biol(cid:243)gica antemortem incluyendo el intento de reconstrucci(cid:243)n de la forma de vida de la v(cid:237)ctima hasta el momento de su muerte». Al igual que en la medicina legal y forense, y por ser una rama dentro de Østa, la antropolog(cid:237)a forense intenta determinar, en primer lugar, la identidad

del sujeto, y posteriormente, el diagn(cid:243)stico de la muerte, data y todas las circunstancias que ocurrieron en el momento de la misma.

ANTROPOLOG˝A FORENSE. INVESTIGACI(cid:211)N CRIMINAL EN RESTOS (cid:211)SEOS 19

Para llegar a la identificaci(cid:243)n del sujeto, uno de los primeros parÆmetros a determinar es la edad del mismo a partir de sus restos (cid:243)seos, diferenciando si se trata de los restos de un individuo adulto, infantil o infanto-juvenil para, a partir de aqu(cid:237), determinar sexo, data y causas de la muerte. De entre los mØtodos utilizados por el antrop(cid:243)logo forense para la determinaci(cid:243)n de la edad de un individuo por sus restos (cid:243)seos, la radiolog(cid:237)a juega un papel fundamental por la informaci(cid:243)n que aporta sobre los huesos. Esto hace que las tØcnicas radiol(cid:243)gicas, resulten igualmente vÆlidas para la determinaci(cid:243)n de la edad tanto de individuos vivos como de individuos fallecidos. La antropolog(cid:237)a surge en Espaæa en 1860, por la influencia que ejerce en los primeros investigadores espaæoles Paul Broca, antrop(cid:243)logo francØs creador de la antropolog(cid:237)a f(cid:237)sica, siendo en 1864 cuando Pedro GonzÆlez de Velasco constituye la Sociedad Espaæola de Antropolog(cid:237)a, y poco mÆs tarde el Museo

Antropol(cid:243)gico Nacional. Se crea en 1884 el Museo y Laboratorio de Craniometr(cid:237)a, gracias al trabajo de Federico Ol(cid:243)riz y Aguilera, que convierte esta colecci(cid:243)n, no s(cid:243)lo en una de las mÆs numerosas de Europa (cid:150)consta de mÆs de 2.500 piezas(cid:150), sino en el referente de numerosos estudios antropol(cid:243)gicos. En esta misma Øpoca, a partir de 1880, surgen las primeras publicaciones de antropolog(cid:237)a criminal, influenciadas por las aportaciones de la escuela italiana de antropolog(cid:237)a criminal y la antropolog(cid:237)a jur(cid:237)dica francesa. Pero si hemos de ceæirnos a la orientaci(cid:243)n actual de la antropolog(cid:237)a forense (SÆnchez, 1996), es a partir de la II Guerra Mundial con los trabajos, entre otros de Stewart (1979), Krogman e Iscan (1986) y, en nuestro pa(cid:237)s, Reverte (1991), cuando se instauran las reglas de trabajo de la antropolog(cid:237)a forense como ciencia que trata de establecer a partir del estudio de los restos (cid:243)seos todo cuanto sea posible para la identificaci(cid:243)n, establecimiento de la data, causa de la muerte y cualquier otra circunstancia que pueda tener relevancia en el Æmbito judicial ESTUDIO DEL LUGAR DE LOS HECHOS. RECOGIDA DE LOS RESTOS Y TRASLADO AL LABORATORIO Ante el hallazgo de un cadÆver esqueletizado objeto de estudio mediante tØcnicas de antropolog(cid:237)a forense es conveniente seguir un protocolo de

actuaci(cid:243)n con el fin de obtener la mÆxima informaci(cid:243)n que nos ayude a su soluci(cid:243)n. Este protocolo contempla la recogida, env(cid:237)o al laboratorio y tratamiento de los restos (cid:243)seos (Brotwell, 1987; Ubelaker, 1991; Bass, 1995; Rodr(cid:237)guez, 1994). La recuperaci(cid:243)n debe hacerse con la misma minuciosidad que la bœsqueda que se hace en el lugar de un delito, aunque debe realizarse con tØcnicas especiales. 20 MANUAL DE CRIMINAL˝STICA Y CIENCIAS FORENSES Se debe dejar constancia de la fecha, el lugar, la hora de comienzo y terminaci(cid:243)n de la recogida o exhumaci(cid:243)n de los restos.

1. RECOGIDA DE RESTOS (cid:211)SEOS Debemos seæalar que esta fase dentro del estudio del caso en antropolog(cid:237)a forense es de suma importancia, ya que una vez retirado el cuerpo del lugar va a ser imposible reconstruir la escena en su forma original.

Distinguiremos tres supuestos: 1.1 Casos en que los restos cadavØricos aparecen en superficie En estos casos, el hallazgo de los restos suele ser accidental y deberÆn plantearse las siguientes tareas para evitar que se produzca una mayor alteraci(cid:243)n: 1.Aproximarse al Ærea cuidadosamente. 2.Acordonar al menos 10 metros alrededor de la mayor concentraci(cid:243)n de huesos. 3.Que no entre nadie que no tenga algo espec(cid:237)fico que hacer.

4.Sin tocar los restos, ver si son humanos. 5.Retirar la vegetaci(cid:243)n excesiva sin alterar la escena. 6.Fotograf(cid:237)a de la escena. Sin tocar los huesos y utilizando un testigo mØ- trico o un objeto de dimensiones conocidas y extrapolables. 7.Cuadricular el Ærea con procedimientos tØcnicos, tomando como punto de referencia para construir la cuadr(cid:237)cula un accidente del terreno fijo e inamovible. 8.Marcar con banderas o listones el campo y seæalar en la cuadr(cid:237)cula lo mÆs importante, fotografiar los hallazgos y recogerlos en bolsas o cajas que deben ir debidamente rotuladas. 9.Inventario de todas las operaciones y hallazgos realizados, bœsqueda cuidadosa de restos perdidos y examen para ver si existen huellas de animales en los huesos que puedan posteriormente ayudar a la investigaci(cid:243)n. 10.Tras la recogida de los huesos, toda el Ærea colindante debe ser excavada y cribada, esto es inspeccionar part(cid:237)cula a part(cid:237)cula el sedimento, se puede usar tambiØn para ello el lavado y separaci(cid:243)n en fracciones de distinto tamaæo en cribas apropiadas. 11.Recoger muestras del suelo del Ærea donde se sitœa el cuerpo o algœn hueso importante y a cierta distancia del mismo, con destino a ser estudiadas en el laboratorio. 12.Recoger los objetos personales que puedan aparecer o cualquier objeto extraæo que pueda ayudar en la investigaci(cid:243)n posterior, anotando las cuadr(cid:237)culas en las que aparecen.

ANTROPOLOG˝A FORENSE. INVESTIGACI(cid:211)N CRIMINAL EN RESTOS (cid:211)SEOS 21 1.2 Casos en los que los restos cadavØricos aparecen enterrados En estos casos el hallazgo puede deberse a una declaraci(cid:243)n policial o judicial sobre el lugar en el que se haya enterrada la v(cid:237)ctima, o bien fortuito porque se remueva el terreno. En caso de sospecha de enterramiento de un cadÆver, Krogman (1986) seæala una serie de pautas para la bœsqueda de un enterramiento: a) Modificaciones en la vegetaci(cid:243)n debidas a la excavaci(cid:243)n del terreno. Consolidaci(cid:243)n del terreno, que adopta una superficie c(cid:243)ncava respecto del suelo circundante durante los primeros meses. La profundidad y duraci(cid:243)n de la depresi(cid:243)n var(cid:237)a segœn el tipo de suelo, cuando el suelo es arenoso cerca de lagos o r(cid:237)os esta depresi(cid:243)n puede desaparecer antes; si la zona corresponde a un clima desØrtico la depresi(cid:243)n dura mÆs tiempo, dada la ausencia de lluvias que puedan alterarla; si se trata de una tierra de cultivo obviamente la bœsqueda es mÆs dif(cid:237)cil. b) Modificaciones en el suelo. Al excavar la fosa se produce una mezcla de las capas mÆs superficiales del suelo con las mÆs profundas con lo que la coloraci(cid:243)n de la superficie es diferente. Si la localizaci(cid:243)n del lugar de enterramiento es conocida s(cid:243)lo vagamente y

la simple inspecci(cid:243)n del terreno no aporta datos suficientes, se hace preciso el uso de instrumentos de bœsqueda. Aunque suele ser de utilidad el uso de detectores de metales, uno de los mØtodos que mÆs se ha empleado con Øxito en enterramientos individuales es el llamado Ground Penetrating Radar (Chamberlain, 1994). Este mØtodo utiliza seæales electromagnØticas que son reflejadas por el terreno segœn su contenido en agua. El emisor y el receptor se cruzan por la regi(cid:243)n de interØs produciendo una imagen bidimensional, mostrando un retraso respecto a la distancia horizontal. Este retraso es proporcional a la profundidad del enterramiento. Los cuerpos que han sido enterrados en suelos de estratigraf(cid:237)a simple pueden ser identificados por el patr(cid:243)n de las ondas de reflexi(cid:243)n causado por el contraste entre el relleno y el suelo circundante intacto, observÆndose un patr(cid:243)n hiperb(cid:243)lico en la grÆfica. El mØtodo produce los mejores resultados en suelos arenosos y muy resistentes y es menos efectivo en suelos arcillosos. TambiØn Krogman (1986) seæala los buenos resultados del magnet(cid:243)metro de protones que puede usarse para determinar la presencia de objetos de hierro, hoyos y zanjas, y cualquier otra alteraci(cid:243)n que se produzca. Otro de los instrumentos que comenta este mismo autor para detectar la presencia de un cuerpo

en el suelo es el uso

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