OEA - Documento ACTAS-S C 410 26 de 2026
Organización de Estados Americanos
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Detalles
- Título
- OEA - Documento ACTAS-S C 410 26 de 2026
- Autor
- Organización de Estados Americanos
- Categoría
- Doctrina
- Área del derecho
- Internacional Público
- Año
- 2026
[image] OEA/Ser.G
CP/ACTA 2599/26
5 agosto 2026
ACTA DE LA SESIÓN EXTRAORDINARIA
DEL CONSEJO PERMANENTE DE LA
ORGANIZACIÓN DE LOS ESTADOS AMERICANOS
CELEBRADA EL 5 DE AGOSTO DE 2026
Transcripción corregida
Esta transcripción corregida se somete a la aprobación del Consejo Permanente. Una vez aprobada, constituirá la versión final del acta.
INDICE
Página
Nómina de los miembros que asistieron a la sesión 1
Aprobación del proyecto de orden del día 3
Dispensa excepcional para la participación de las Delegaciones de los
Estados Unidos y del Brasil 3
La situación en Nicaragua 4
- Presentación de la Comisionada Rosa María Payá, Relatora para
Nicaragua de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos 4
- Consideración del proyecto de resolución “Convocatoria de una
Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores
para considerar la situación en Nicaragua 6
DOCUMENTOS CONSIDERADOS EN LA SESIÓN
(SE PUBLICAN POR SEPARADO)
CP/doc. 6242/26, Nota de la Misión Permanente de Estados Unidos en la que se solicita la convocatoria de una sesión extraordinaria del Consejo Permanente para considerar la situación en Nicaragua, junto con un proyecto de resolución titulado “Convocatoria de una Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores para considerar la situación en Nicaragua”. (Se adjunta el proyecto de resolución).
CP/doc. 6242/26 add. 1, Nota de la Misión Permanente de Costa Rica mediante la cual anuncia el interés de copatrocinar el proyecto de resolución “Convocatoria de una Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores para considerar la situación en Nicaragua”.
CP/doc. 6242/26 add. 2, Nota de la Misión Permanente del Paraguay mediante la cual anuncia su copatrocinio a la solicitud de convocatoria de una sesión extraordinaria del Consejo Permanente para considerar la situación en Nicaragua.
CP/doc. 6242/26 add. 3, Proyecto de resolución “Convocatoria de una Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores para considerar la situación en Nicaragua” (Enmiendas sugeridas por la Misión Permanente del Uruguay).
CP/doc. 6242/26 add. 4, Nota de la Misión Permanente de Argentina mediante la cual anuncia su copatrocinio a la solicitud de convocatoria de una sesión extraordinaria del Consejo Permanente para considerar la situación en Nicaragua.
CP/doc. 6242/26 add. 5, Nota de la Misión Permanente de Panamá mediante la cual anuncia su copatrocinio a la solicitud de convocatoria de una sesión extraordinaria del Consejo Permanente para considerar la situación en Nicaragua, así como el proyecto de resolución “Convocatoria de una Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores para considerar la situación en Nicaragua
CP/doc. 6242/26 add. 6, Nota de la Misión Permanente del Uruguay mediante la cual anuncia su copatrocinio a la solicitud de convocatoria de una sesión extraordinaria del Consejo Permanente para considerar la situación en Nicaragua.
CONSEJO PERMANENTE DE LA ORGANIZACIÓN DE LOS ESTADOS AMERICANOS
ACTA DE LA SESIÓN EXTRAORDINARIA
CELEBRADA EL 5 DE AGOSTO DE 2026
En la ciudad de Washington, D. C., a las dos y treinta y seis de la tarde del miércoles 5 de agosto de 2026, celebró sesión extraordinaria el Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos a solicitud de la Misión Permanente de los Estados Unidos, con el copatrocinio de las Misiones Permanentes de Argentina, Panamá, Paraguay y Uruguay, para considerar la situación en Nicaragua y el proyecto de resolución titulado “Convocatoria de una Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores para considerar la situación en Nicaragua”. Presidió la sesión el Embajador Steve Ferrol, Representante Permanente del Commonwealth de Dominica y Presidente del Consejo Permanente. Asistieron los siguientes miembros:
Embajadora Lou-Anne Gaylene Gilchrist, Representante Permanente de San Vicente y las Granadinas
Embajador Samuel Hinds, Representante Permanente de Guyana
Embajadora Elizabeth Darius-Clarke, Representante Permanente de Santa Lucía
Embajadora Jacinth Lorna Henry-Martin, Representante Permanente de Saint Kitts y Nevis
Embajadora Mayerlyn Cordero Díaz, Representante Permanente de la República Dominicana
Embajador Raúl Alberto Florentín Antola, Representante Permanente del Paraguay
Embajador Victor Fernandes, Representante Permanente de Barbados
Embajadora Mónica Rosa Irene Palencia Núñez, Representante Permanente del Ecuador
Embajador Edison Antonio Lanza Robatto, Representante Permanente del Uruguay
Embajador Nestor E. Mendez, Representante Permanente de Belize
Embajador Alejandro Encinas Rodríguez, Representante Permanente de México
Embajador Rodolfo Enrique Coronado Molina, Representante Permanente del Perú
Embajador Jean Josué Pierre, Representante Permanente de Haití
Embajador José Miguel Castro Bascuñán, Representante Permanente del Chile
Embajador Marlon Faisal Mohamed-Hoesein, Representante Permanente de Suriname
Primera Secretaria Saschele Takesha Griffith, Representante Interina de Trinidad y Tobago
Embajadora María Marlene Villela-Talbott, Representante Interina de Honduras
Ministra Delita Elizabeth McCallum, Representante Interina de Jamaica
Consejera Gillian Sarah Gillen, Representante Interina delCanadá
Ministra Consejera Beatriz Eugenia Serrano Pérez, Representante Interina de Costa Rica
Ministra Consejera Thais Mesquita, Representante Interina del Brasil
Ministra Consejera María del Rosario Estrada Girón, Representante Interina de Guatemala
Consejero Guido Crilchuk, Representante Interino de la Argentina
Primera Secretaria Judith-Anne Rolle, Representante Alterna del Commonwealth de Dominica
Ministra Consejera María del Rosario Estrada Girón, Representante Interina de Guatemala
Consejero Guido Crilchuk, Representante Interino de la Argentina
Primera Secretaria Judith-Anne Rolle, Representante Alterna del Commonwealth de Dominica
Ministra Consejera Joy-Dee Davis-Lake, Representante Alterna de Antigua y Barbuda
Consejera Julianna Aynes-Neville, Representante Alterna de los Estados Unidos
Ministra Adriana Maldonado Ruíz, Representante Alterna de Colombia
Consejero Gregorio Arturo Palacios Cornejo, Representante Alterno de El Salvador
Primera Secretaria Osiris Vanega García, Representante Alterna de Panamá
Consejero Wendell Stallone Carlson Cornwall, Representante Alterno de Grenada
Segunda Secretaria Christy Taylor Lightbourn, Representante Alterna del Commonwealth de las Bahamas
Consejera Maysa Rossana Ureña Menacho, Representante Alterna de Bolivia
También estuvieron presentes el Secretario General de la Organización, Embajador Albert R. Ramdin, y la Secretaria General Adjunta, Embajadora Laura Gil Savastano, Secretaria del Consejo Permanente.
El PRESIDENTE: I now call the meeting to order. Good afternoon.
I hereby declare this special meeting of the Permanent Council convened pursuant to Article 14 of the Statutes of the Permanent Council, and Article 37 of its Rules of Procedure.
This meeting has been convened at the request of the Permanent Mission of the United States, with co-sponsorship of the Permanent Mission of Argentina, Panama, Paraguay and Uruguay, as reflected in document CP/doc. 6242/26 and addenda, to consider the situation in Nicaragua, together with a draft resolution entitled “Convocation of a Meeting of Consultation of Ministers of Foreign Affairs to Consider the Situation in Nicaragua.”
I would also like to acknowledge the presence, both in the room and through the live webcast, of representatives of the entities of the Inter-American System and civil society organizations, including organizations from Nicaragua who are joining us for this meeting. We appreciate their participation and interest in this session.
APROBACIÓN DEL PROYECTO DE ORDEN DEL DÍA
El PRESIDENTE: In accordance with Article 43 of the Rules of Procedure, we will proceed with the consideration and adoption of the order of business for this meeting as contained in document CP/OD-2599/26.
[El proyecto de orden del día contiene los siguientes puntos:
1. Aprobación del orden del día
2. La situación en Nicaragua:
- Presentación a cargo de la Comisionada Rosa María Payá, Relatora para Nicaragua de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos - Consideración del proyecto de resolución “Convocatoria de una Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores para considerar la situación en Nicaragua”.]
There being no observations, the order of business is hereby approved.
Dispensa excepcional para la participación de las Delegaciones
de los Estados Unidos y del Brasil
El PRESIDENTE: Before proceeding, I would consult the [Permanent] Council on whether it agrees, on an exceptional basis, to waive the time limit established in Article 4 of the Rules of Procedure at the request of the delegations of the United States and Brazil to allow for interventions of up to ten minutes by representatives of the United States and up to eight minutes by the representative of Brazil under item two of the order of business.
If there are no objections, it is so agreed.
LA SITUACIÓN EN NICARAGUA
El PRESIDENTE: Colleagues, we shall now proceed to the second item on the order of business: the situation in Nicaragua.
Presentación a cargo de la Comisionada Rosa María Payá, Relatora para Nicaragua
de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
El PRESIDENTE: In this regard, it is my pleasure to welcome and offer the floor to Commissioner Rosa María Payá, Rapporteur of Nicaragua, of the Inter-American Commission on Human Rights. Commissioner Payá, welcome to the Permanent Council. You have the floor for up to ten minutes.
La RELATORA PARA NICARAGUA DE LA COMISIÓN INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS: Thank you so much, Chair.
Mr. Secretary General, Assistant Secretary General, dear and honorable representatives of the member states, and, also, greetings to the civil society from Nicaragua here in the room and joining us virtually.
Señoras y señores, agradezco la oportunidad de comparecer ante este Consejo Permanente en representación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), ante la gravedad de la situación en Nicaragua y sus consecuencias para la región, a la luz de los últimos acontecimientos.
Quiero comenzar esta intervención con un documento que no existe. Es la partida de nacimiento de una mujer nicaragüense que sí nació. Nació en Nicaragua, de padres nicaragüenses, en un hospital nicaragüense. Pero si hoy alguien buscara ese asiento en el registro civil, no encontraría nada. Fue borrado. Y con él se fueron su cédula, su pasaporte, su título profesional, su pensión de vejez y la casa donde crecieron sus hijos. La Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) ya le puso un nombre a esto: se llama muerte civil. Este tipo de muerte no es una excepción. Es uno de los riesgos extremos que pueden enfrentar las personas nicaragüenses por decir lo que piensan. Pero no es el único.
La CIDH ha venido documentando, a través del Mecanismo Especial de Seguimiento para Nicaragua (MESENI), persistentes y graves violaciones a los derechos humanos en Nicaragua. Las detenciones arbitrarias, las desapariciones forzadas, la persecución religiosa, la violencia contra los Pueblos Indígenas y afrodescendientes y la represión política de la dictadura de Ortega y de Murillo han instaurado el miedo en la ciudadanía.
Los nicaragüenses viven bajo un régimen sin garantías ni libertades que intenta silenciarlos sistemáticamente. Según información de la sociedad civil, más de cuarenta personas permanecen detenidas por motivos políticos y al menos diez de ellas continúan en situación de desaparición forzada.
La CIDH denunció la muerte bajo custodia del líder indígena misquito, Brooklyn Rivera, tras más de dos años sin conocerse su paradero. Después de su fallecimiento, las autoridades negaron la entrega de su cuerpo y detuvieron arbitrariamente a los familiares y a las autoridades comunitarias que reclamaban sus restos en Managua. Los seis permanecen en condición de desaparición forzada desde entonces, lo que profundiza aún más el impacto colectivo sobre el pueblo misquito.
Asimismo, desde finales de junio se desconoce el paradero del Obispo emérito de [la Diócesis de] Estelí, Monseñor Abelardo Mata Guevara, mayor de ochenta años y beneficiario de medidas cautelares, quien fue detenido junto con otros sacerdotes tras participar en actividades religiosas.
En 2026, la CIDH recibió información sobre la cancelación arbitraria de las licencias profesionales de cientos de abogados, sin ningún proceso disciplinario y sin debido proceso, lo que debilita aún más el acceso a la justicia y el derecho a la defensa en un sistema de administración de justicia que ya estaba quebrantado por la ausencia de independencia judicial.
Es en este ambiente que el pasado 19 de julio, Daniel Ortega anunció públicamente unas intenciones que ya todos conocíamos, afirmando que en Nicaragua no volverá a haber elecciones. Días después, el 28 de julio, se presentó una iniciativa de reforma constitucional que propone ampliar de seis a siete años el mandato de la llamada copresidencia, permitir su renovación y elevar al rango constitucional restricciones que impedirían la participación política de sus opositores.
La CIDH ya había advertido en su Informe Anual de 2025 que la reforma constitucional aprobada el año pasado modificó más de 100 artículos de la Constitución, consolidó un régimen incompatible con los principios de la democracia representativa y eliminó la separación de poderes al concentrar el poder en la copresidencia. Estas nuevas medidas profundizan ese proceso al eliminar las condiciones necesarias para la alternancia democrática y restringir aún más el ejercicio de los derechos políticos.
La CIDH reitera su repudio a esta iniciativa por ser incompatible con el artículo 23 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y con los principios de la Carta Democrática Interamericana.
Ahora, como bien recordó la resolución [AG/RES. 3022 (LIV-O/24), “Seguimiento de la situación en Nicaragua”, aprobada por la Asamblea General en Asunción en] 2024, la crisis democrática y de derechos humanos en Nicaragua afecta la estabilidad y la seguridad de otros países de la región.
Consideremos por un momento la magnitud del daño. Según información de la sociedad civil, 838,363 personas, al menos uno de cada nueve nicaragüenses, han abandonado su país desde abril de 2018. Es el mayor éxodo de su historia reciente, superior incluso al de la guerra de [la década de 1980]. Y la persecución viaja con ellos.
Recientemente, el Mecanismo Especial de Seguimiento para Nicaragua (MESENI) pudo recibir testimonio del opositor nicaragüense Marvin Gómez, quien describió el atentado que sufrió el pasado 26 de julio en Honduras. La CIDH ha recibido información sobre varios atentados, como el que terminó con la vida de Roberto Samcam en Costa Rica. Hoy crece el miedo entre los activistas en el exilio, varios de los cuales han reportado vigilancia, amenazas, hostigamiento y actos de violencia.
Por eso, el punto que quiero dejar en esta sala es el siguiente: cuando un Estado extiende su aparato de persecución al territorio de otro, la persona atacada no es la única víctima. Se vulneraría también la soberanía del Estado en cuyo territorio ocurre este hecho.
Los Estados fronterizos no son responsables de esta crisis. Pero también ellos están pagando un costo y no son los únicos. La represión transnacional, unida a la migración forzada de personas nicaragüenses, ha generado serios desafíos en materia de seguridad para otros Estados de la región. A esta situación se suma el impacto del accionar del crimen organizado en Nicaragua.
Señoras y señores, la CIDH urge al régimen a cumplir con sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos, a cesar la persecución contra su población, a informar inmediatamente sobre el paradero de todas las personas cuya suerte permanece desconocida y a liberar a las personas que permanecen detenidas arbitrariamente.
La persecución de personas nicaragüenses en el exilio, los actos de represión transnacional y el desplazamiento forzado de miles de personas evidencian que las graves violaciones a los derechos humanos documentadas por la CIDH tienen un impacto regional que requiere la atención de los Estados Miembros de [la Organización de los Estados Americanos (OEA)], y se la agradecemos.
Este Consejo Permanente ya se pronunció en febrero y la Asamblea General lo ratificó en Panamá, en junio. El Estado de Nicaragua se retiró de esta Organización; los nicaragüenses no. El régimen los borró de un registro. Nuestro sistema debe activarse para protegerlos.
Reiteramos el llamado a los Estados Miembros a utilizar, de conformidad con la Carta de la OEA, la Carta Democrática Interamericana y los instrumentos pertinentes, los mecanismos disponibles para contribuir al restablecimiento de la institucionalidad democrática y el pleno respeto a los derechos humanos en Nicaragua, conforme al principio de garantía colectiva del sistema interamericano.
La CIDH reafirma su disposición de continuar colaborando con los órganos políticos de esta Organización y seguir documentando la evolución de la situación en Nicaragua, en cumplimiento de su mandato.
Muchas gracias.
El PRESIDENTE: Thank you, Commissioner Payá, for your presentation and for sharing your observations with the Permanent Council.
Consideración del proyecto de resolución “Convocatoria de una Reunión de Consulta de
Ministros de Relaciones Exteriores para considerar la situación en Nicaragua
El PRESIDENTE: Having heard the presentation from the Rapporteur for Nicaragua of the Inter-American Commission on Human Rights, of which the [Permanent] Council has taken note of, we will proceed to the next item on the order of business: the consideration of the draft resolution entitled “Convocation of a Meeting of Consultation of Ministers of Foreign Affairs to Consider the Situation in Nicaragua,” submitted by the delegation of the United States with the co-sponsorship on the delegations of Argentina, Costa Rica, Ecuador and Panama, as reflected in document CP/doc. 6242/26 and its addenda.
For this purpose, I am pleased to offer the floor to the delegation of the United States to present the draft resolution.
Ambassador Kozak, welcome back to the Organization of American States. You have the floor for up to ten minutes.
For this purpose, I am pleased to offer the floor to the delegation of the United States to present the draft resolution.
Ambassador Kozak, welcome back to the Organization of American States. You have the floor for up to ten minutes.
El FUNCIONARIO SENIOR DE LA OFICINA DE ASUNTOS DEL HEMISFERIO OCCIDENTAL DEL DEPARTAMENTO DE ESTADO DE LOS ESTADOS UNIDOS: Chair, Mr. Secretary General, distinguished representatives, Commissioner Payá,
We are here today to identify and implement actions to counter the threats that Rosario Murillo and Daniel Ortega pose to the peace and security of our Hemisphere. We confront an authoritarian dynasty that has no intention of ever leaving power. Ortega told the world as much three weeks ago. In a rare moment of honesty, he said there would be no more elections in Nicaragua. Nearly fifty years ago, as a staffer for an Organization of American States (OAS) mediation team, I sat in this same room as the Permanent Council watched a Somoza National Guard officer casually shoot an ABC Newsman in the stomach and kill him. It was captured for all of us to see at the time.
Now, at that time, Ortega and his Sandinista guerrillas were fighting against Somoza’s brutal and venal dictatorship, and the OAS did everything possible to try to stop it. There was an OAS-brokered political solution, which ultimately failed when member states—including my own, and particularly my own—chose not to follow through with any concrete consequences when Somoza rejected that solution. Thousands more people died as a result.
Now, in 2026, Ortega-Murillo, and their increasingly small inner circle have become what they originally fought against: a cruel and venal dictatorship that fears independent journalists, religious communities, civil society, political parties, and, above all, the will of the Nicaraguan people expressed in free and fair elections.
Murillo and Ortega have now directed their rubber-stamp National Assembly to rewrite the Constitution for a second time in two years—again, to extend their presidential mandates and to exclude Nicaraguans from taking part in the political life of their country. This is rule for life, not rule of law. Nicaragua is precisely why the OAS electoral observation system exists. Its 1990 electoral observation proved instrumental in bringing peace to Nicaragua after decades of conflict. I recall all of this history to underscore that the actions we take—or fail to take—in the coming weeks will matter.
Since returning to power in 2007, again by changing the Constitution, Murillo and Ortega have imprisoned, tortured, denationalized, and forcibly exiled anyone they view as a threat, driving hundreds of thousands of Nicaraguans to flee and burdening our region with displaced persons. As Commissioner Payá just documented, that dictatorship also deliberately facilitated illegal mass immigration, which threatens not only the security of the United States, but also many of the other member states in this room.
Murillo and Ortega violate other states’ sovereignty by engaging in intimidation, violence, and even political assassinations against Nicaraguans in exile. They and their son Laureano have deepened financial and security relationships with Russia, China, Iran, and Cuba, undermining regional stability and prosperity. The situation in Nicaragua is not solely an internal matter. It threatens the peace and security of the Americas. How much more do the Nicaraguan people and the region need to suffer before we act? It cannot be another fifty years.
The Trump Administration has taken decisive action against these tyrants and their enablers through financial sanctions, visa restrictions, diplomatic channels, and public condemnation. Our efforts have helped secure the release of political prisoners, the return of confiscated property, cut off dictatorship financing, reversed Nicaragua’s illegal immigration policies, and more.
But the United States cannot be the only country taking serious action against this authoritarian threat to our collective peace. If we are to succeed, Murillo and Ortega cannot continue to enjoy the benefits of normal diplomatic, economic, and institutional relations while they openly repudiate the basic commitments made under the Inter-American Democratic Charter. We must deny them those benefits. The time for statements without action is over. Now is the time for a formal, institutional, and collective response, lest Nicaragua’s history of despotism be repeated from generation to generation.
This is why the United States, together with Argentina, Ecuador, Costa Rica, Panama, and Paraguay, presents a draft resolution that condemns the damaging consequences of the dictators’ conduct for the peace and security of the Americas. It also proposes convening a Meeting of Consultation of Ministers of Foreign Affairs to determine an appropriate collective response. The text explicitly states that it does not authorize the use of armed force.
We are not asking this [Permanent] Council to predetermine what the ministers must decide—only to complete the work necessary to expeditiously convene them. The Foreign Ministers should, in our opinion, meet before September 1, when Nicaragua’s National Assembly plans to codify the antidemocratic measures that the Ortegas have outlined. Ministers should examine the full range of lawful diplomatic, institutional, economic, and collective security options available. These could include diplomatic measures; limiting access to other regional fora; restricting nonhumanitarian assistance and funding; and facilitating the release of political prisoners.
These actions and others are all within our collective purview and will make a difference. Various Inter-American instruments may be relevant, including the Rio Treaty, though not exclusively the Rio Treaty. Allowing ministers to discuss any differences over which instruments to use should strengthen, not weaken, our collective response. Differences over tactics must never become an excuse for inaction.
We will be flexible on this, and we ask that others be as well. The issue is not whether these dictators have heard us. The issue is whether they believe our words will ever be followed by action. By our actions, we reject the elimination of real political parties, and we reject the instability the dictatorship inflicts on its people and the region. And by our actions, we clearly say to Nicaraguans: You are not forgotten. The Hemisphere will always defend your democratic right to freely choose your leaders.
It is time to break the cycle. We must act now to defend the security and peace of the Americas.
Thank you, Chair. Thank you all.
El PRESIDENTE: I thank the delegation of the United States for its presentation of the draft resolution and for outlining the rationale behind its initiative.
This draft resolution is now before the Permanent Council for consideration of member states and will continue to be addressed in accordance with the [Permanent] Council’s established procedures and any consultations that delegations may wish to undertake.
I now offer the floor to delegations wishing to address this matter before us.
The Chair recognizes the delegation of Paraguay.
El REPRESENTANTE PERMANENTE DEL PARAGUAY: Muchas gracias, Presidente.
Deseamos agradecer, en primer lugar, a la Delegación de los Estados Unidos de América por su iniciativa para la [solicitud de] convocatoria a esta sesión extraordinaria que contó con el copatrocinio del Paraguay, así como con el de las Delegaciones de la Argentina, Costa Rica, el Ecuador, Panamá y el Uruguay, a quienes también agradecemos.
Hemos escuchado con suma atención y preocupación a la Relatora para Nicaragua de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Comisionada Rosa María Payá, a quien agradecemos por su presentación.
Observamos como extremadamente graves las declaraciones del dictador nicaragüense Daniel Ortega del 19 de julio pasado, en las que mencionó que en Nicaragua nunca más se celebraría en elecciones, así como el posterior anuncio del 24 de julio de llevar a cabo una modificación constitucional a inicios de septiembre próximo.
Parece hasta irónico que este tipo de declaraciones tengan lugar justamente en el año en que conmemoramos el vigésimo quinto aniversario de la Carta Democrática Interamericana.
Solemos escuchar con frecuencia en este ámbito el rol fundamental que desempeña la Organización de los Estados Americanos (OEA) en materia democrática en la región y el orgullo que representa el despliegue de las Misiones de Observación Electoral (MOE/OEA), cuya intervención, en no pocas ocasiones, salvó la democracia de los Estados Miembros.
En ese sentido, me permito traer a colación un ejemplo que antecede incluso a la adopción de la Carta Democrática Interamericana: la Misión de Observación Electoral encabezada por el entonces Secretario General de la OEA, João Clemente Baena Soares, durante las elecciones generales celebradas en Nicaragua en 1990. Hoy sabemos que la presencia de nuestra Organización fue determinante para garantizar una transición pacífica y hacer posible la toma de posesión de Violeta Chamorro, la primera mujer elegida democráticamente para ejercer la Presidencia de la República en el continente americano.
Los ejemplos del pasado también nos recuerdan la responsabilidad que como Organización tenemos frente al presente y al futuro de nuestro hemisferio. No podemos permitir que la OEA permanezca en silencio ante una situación de esta gravedad, que ha dejado de ser únicamente una cuestión de violación de los derechos humanos y de erosión de la democracia para convertirse en un desafío que compromete la seguridad hemisférica.
Esta afirmación no la hacemos solo nosotros. La propia Asamblea General de la OEA, en su resolución [AG/RES. 3022 (LIV-O/24)], aprobada en junio de 2024 en Asunción, ya advirtió, y cito: “La crisis democrática y de derechos humanos en Nicaragua afecta la estabilidad y la seguridad de otros países en la región”.
La misma preocupación fue reiterada este lunes por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en su comunicado de prensa número 152/26. Al respecto, la CIDH señaló, y cito: “La intensificación de la represión transnacional del régimen, sumada a la migración forzada de personas nicaragüenses, ha generado serios desafíos en materia de seguridad para otros Estados de la región. A esta situación se suma el impacto del accionar del crimen organizado en Nicaragua y otros países de la región”.
Por último, la propia Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) ha venido advirtiendo sobre el desacato sistemático de sus decisiones por parte del Estado de Nicaragua, habiendo urgido al Consejo Permanente la aplicación de garantías colectivas en respuesta al incumplimiento de sus fallos por parte del régimen. Esto es particularmente grave porque atenta contra la efectividad misma del sistema interamericano.
Como bien lo señaló el Tribunal en el Asunto Juan Sebastián Chamorro y otros, respecto de Nicaragua, la garantía colectiva se traduce en una obligación que tienen tanto los Estados Parte de la Convención Americana sobre Derechos Humanos como los Estados Miembros de la OEA entre sí, de proteger el efecto útil de la Convención Americana y evitar que la justicia interamericana se torne ilusoria.
Me permito aquí agradecer la presencia en sala de la víctima de este emblemático asunto ante la Corte IDH, el señor Juan Sebastián Chamorr
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