OEA - Informe CP INF. 10632 25 de 2025

Organización de Estados Americanos

Icono de documento PDFDescargar PDFDisponible

Detalles

Título
OEA - Informe CP INF. 10632 25 de 2025
Autor
Organización de Estados Americanos
Categoría
Doctrina
Área del derecho
Internacional Público
Año
2025

[image]OEA/Ser.G

CP/INF.10632/25

14 julio 2025

Original: Textual

DISCURSO DE LA SECRETARIA GENERAL ADJUNTA DE LA ORGANIZACIÓN DE LOS ESTADOS AMERICANOS, LAURA GIL SAVASTANO

(Pronunciado durante la sesión extraordinaria del Consejo Permanente con ocasión de su asunción como Secretaria General Adjunta de la OEA, celebrada el 14 de julio de 2025)

SESIÓN EXTRAORDINARIA DEL CONSEJO PERMANENTE CON OCASIÓN

DE LA ASUNCIÓN DEL CARGO DE SECRETARIA GENERAL ADJUNTA

DE LA ORGANIZACIÓN DE LOS ESTADOS AMERICANOS

Palabras de la Excma. señora Laura Gil Savastano, Secretaria General Adjunta

Washington, D.C., 14 de julio de 2025

Señor Presidente del Consejo Permanente,

Distinguidos y distinguidas representantes permanentes y alternos de los Estados miembros,

Señor Secretario General,

Distinguidas y distinguidos representantes de las delegaciones de Estados observadores,

Colegas de la Secretaría General aquí en Washington y en nuestras oficinas en los Estados miembros,

Compañeros y compañeras del sistema interamericano,

Amigas y amigos,

Asumo la Secretaría General Adjunta Organización de los Estados Americanos con esperanza, consciente de que marco un hito como la primera mujer en el cargo.

La equidad de género constituye una meta de la OEA para sí misma y para las Américas y la Organización está dando hoy y aquí una muestra de coherencia institucional, al alimentar aspiraciones con hechos. Mi presencia va más allá del simbolismo: anhelo convertirla en una verdadera transformación corporativa.

Cuando una mujer llega a los círculos de poder, su participación en la conversación cambia la formulación de las preguntas, incide en las prioridades y contribuye a la identificación de soluciones diferenciadas.

Traigo conmigo las voces, las demandas y las visiones de nuestras mujeres subrepresentadas de las Américas. Espero que este momento inspire a más mujeres y más niñas, en toda su diversidad, a creer en su capacidad de liderar, transformar y servir. Necesitamos muchos hechos como éste para demostrar que las palabras pronunciadas en este recinto no son huecas y sí cambian realidades.

No es la actual la primera crisis del multilateralismo. “La democracia es la peor forma de gobierno, excepto por todas las otras formas que han sido probadas de vez en cuando”, dijo una vez Winston Churchill. Podemos extender esta afirmación al multilateralismo. ¿Qué forma mejor que ésta existe para enfrentar desafíos colectivos? Por eso, la OEA, con todos sus logros, fortalezas y falencias, nunca dejará de ser relevante.

El goce de los derechos humanos, las amenazas a la democracia, los flujos migratorios y la protección del medio ambiente siguen siendo centrales para la vida de nuestros ciudadanos y ciudadanas y resultan cada vez más complejos de abordar en la mesa diplomática. Estos y otros retos están interconectados y reflejan tensiones estructurales que requieren respuestas multilaterales, sostenidas y osadas.

No podemos jugar al avestruz, escondiendo nuestras cabezas en la arena. La Organización necesita valentía. Valentía para escuchar al otro, valentía para reconocer nuestras propias limitaciones y valentía para construir consensos en medio de la diferencia. Nadie quiere una organización donde se hable mucho, se escuche poco y se consiga menos.

La OEA debe seguir siendo un espacio para el diálogo, incluso —y especialmente— cuando las conversaciones son difíciles. Es cuando se pone a prueba nuestra capacidad de diálogo que más debemos reafirmar nuestro compromiso con los principios de nuestra Carta: la solidaridad interamericana y la buena vecindad. Desde mi oficina, como secretaria de los órganos políticos de la Organización, estaré lista para facilitar esas conversaciones, dándole garantías a todos y cada uno de los Estados miembros.

Reitero al Secretario General, Albert Ramdin, mi firme compromiso de trabajar en estrecha colaboración con él, formando el equipo sólido que los Estados miembros nos encomendaron construir en el momento de nuestra elección.

Respaldaré plenamente los cuatro ejes estratégicos que el Secretario General ha delineado para esta nueva etapa de la Organización: el fortalecimiento de la estructura interna, una estrategia de comunicación más dinámica y cercana a los pueblos de las Américas, una política de relaciones externas que amplíe alianzas y recursos, y un enfoque dirigido a la acción ante los desafíos políticos de la región que la OEA pueda contribuir a resolver.

Agradezco a los Estados miembros la confianza que han depositado en mí, agradezco al Secretario General Ramdin la cortesía y la gentileza con las que me recibe, y, más que nada, agradezco a mi gobierno el honor que me ha entregado de servirle a Colombia como viceministra y embajadora y, todavía más, la oportunidad y el respaldo para llegar hasta aquí.

Aun así, a partir de hoy, hago propia la teoría del jurista francés Robert Badinter cuando afirmó que todo juez tiene un deber de ingratitud hacia el poder que lo nominó. De aquí en adelante me debo a todos y cada uno de los Estados miembros y mis lealtades solo están con esta Organización, este Secretario General y los valores que nos unen: la democracia y los derechos humanos.

La independencia que me regirá se enmarcará en los documentos fundacionales de la Organización: su Carta, el cuerpo normativo interamericano de derechos humanos y la Carta Democrática Interamericana. Mi gestión será guiada por los principios de austeridad, transparencia y rendición de cuentas.

Llego a esta Organización en medio de una transformación. El actual proceso de reforma puede tener impacto sobre las responsabilidades asignadas a la Secretaría General Adjunta. Estaré atenta y disponible para asumir las tareas que los Estados miembros y el Secretario General decidan. Escucharé, acompañaré y ejecutaré en concordancia con los mandatos que me sean entregados. Asimismo, estaré disponible para actuar con agilidad y firmeza, cuando el Secretario General así lo solicite de mi despacho, ante situaciones que requieran atención urgente, asegurando que la OEA sigue siendo un actor confiable y comprometido.

La Oficina de la Secretaría de la Asamblea General, la Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, el Consejo Permanente y sus Órganos Subsidiarios constituye el corazón del trabajo político, técnico y administrativo de la Secretaría General Adjunta. Mi visión es clara: continuar robusteciendo su rol como garante de los procesos deliberativos y modernizar su funcionamiento.

La preservación y fortalecimiento de la memoria institucional de la Organización garantiza la transparencia, la continuidad y la coherencia de sus decisiones a lo largo del tiempo. La memoria institucional debe estar al día, actualizada y accesible; ella constituye el registro vivo de nuestros debates, acuerdos y compromisos. Debemos abordar el atraso actual, pero primero daré prioridad a la publicación oportuna de las actas actuales y futuras para su revisión y aprobación.

El Departamento de Gestión de Conferencias y Reuniones hace posible todo lo que hacemos. Aprovecho para destacar su labor bajo el mando del Secretario General Adjunto Nestor Mendez en la realización del quincuagésimo quinto periodo ordinario de sesiones de la Asamblea General, celebrada en St. John’s, Antigua, el mes pasado y valoro el trabajo voluntario de los miembros del personal de otras secretarías y departamentos y de más de 100 jóvenes que se les unieron. Felicito al Gobierno de Antigua y Barbuda y, en especial, a su Representante Permanente, Sir Ronald Sanders. Como ustedes saben, desde que se celebró la Asamblea General de la OEA en Barbados, hace veintitrés años, no se celebraba una Asamblea General de la OEA en el Caribe.

Más de 850 personas asistieron a las sesiones, incluidas las delegaciones de los Estados miembros, países observadores, organismos y la sociedad civil. Vengo de la sociedad civil, entiendo sus dinámicas, sé que no es un cuerpo homogéneo, respeto a unos y a otros, reconozco el derecho de todos a un espacio. He vivido el rechazo como actor no-gubernamental y, por eso, defiendo la presencia de la sociedad civil en más y más escenarios internacionales. Insisto hoy y lo haré siempre: no hay nada que temer de la sociedad civil. Todo lo contrario. Debemos sentarnos a pensar juntos. En consecuencia, en coherencia con mi convicción y con mi experiencia, fortaleceré el diálogo en el marco del diálogo que tendré el honor de presidir en las asambleas generales y asumiré mi relación con la sociedad civil de manera fluida, permanente, abierta y comprometida. Espero de ella colaboración, ideas, buena fe y muchas ganas.

Con las enseñanzas que nos deja el camino recorrido por el Secretario General Adjunto Néstor Méndez, comenzaremos los preparativos, junto con el Gobierno de la República de Panamá, para la próxima Asamblea General que tendrá lugar en el marco de la conmemoración del bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá, un hito en la historia de cooperación interamericana precursor de los principios que rigen la OEA.

Estoy lista para cooperar con el Gobierno de la República Dominicana en la organización de la Décima Cumbre de las Américas en diciembre próximo, que abordará temas como la seguridad humana en sus diversas dimensiones, incluyendo la seguridad ciudadana, alimentaria, energética e hidráulica.

En el marco de los lineamientos presentador por el Secretario General, buscaremos que la presencia institucional de la OEA a nivel nacional genere más impacto, más confianza, más visibilidad y más cercanía con la ciudadanía. Thus, I intend to strengthen the strategic and multifaceted role of the OAS’s national offices, reviewing their programs case by case, taking into account, most of all, the interests of the host country, and seeking additional targeted funding for each.

Es fundamental que revisemos conjuntamente los objetivos, los acuerdos y las formas de implementación, de modo que la presencia de la Organización en cada país permita una interacción verdaderamente estratégica y una acción más eficaz, adaptada a las realidades locales. De 27 oficinas, solo 14 cuentan con representante permanente, la única figura con autoridad para activar y liderar el diálogo. La deuda es notoria.

El Museo de las Américas, que tiene sus raíces en la antigua Unidad de Artes Visuales de la Unión Panamericana, y la Biblioteca Colón, establecida en 1890 durante la Primera Conferencia Internacional de los Estados Americanos, quedarán bajo el eje de la Secretaría General Adjunta.

Con el Museo de las Américas y la Biblioteca Colón, la OEA, a lo largo de su historia, ha mostrado que la preservación del patrimonio cultural común fortalece las relaciones interamericanas.

Desde 1917, la Organización ha utilizado las artes visuales como una herramienta de diplomacia cultural para facilitar el entendimiento de nuestras diferencias. El edificio del Museo de las Américas ha sido designado Monumento Histórico Nacional de los Estados Unidos. La colección cuenta con más de 2,500 destacadas piezas. Sus extensos archivos de arte complementan su colección artística y constituyen un valioso recurso para la investigación y documentación.

En este contexto, me complace presentar su exposición “Reclamando el poder de la creatividad de las mujeres en la colección del Museo de Arte de las Américas” que pueden visitar en la Galería Marcus Garvey. Esta exposición presenta una selección de obras que desafían las expectativas tradicionales sobre el papel de las mujeres artistas en las Américas.

Nuestra biblioteca, que cuenta con una colección de más de 500.000 volúmenes , responde a más de mil solicitudes de información cada año y acoge en su “Sala de Lectura” a decenas de investigadores externos. Más allá de su papel de referencia, promueve activamente la historia y la cultura de las Américas a través de exposiciones y eventos públicos.

Un ejemplo de ello es la exhibición “Afirmando el poder de la mujer para ejercer cambio en las Américas,” que podemos apreciar afuera de este salón la cual cuenta la historia de las mujeres de las Américas que lideraron la lucha por la igualdad de derechos y el papel de importancia que desempeñó la Organización durante el último siglo. En esta se encuentra el trabajo de la Comisión Interamericana de Mujeres, establecida en 1928 como la primera organización intergubernamental creada para abogar por los derechos de las mujeres.

Tanto la viabilidad continua de la Biblioteca como el funcionamiento del museo se ven cada vez más amenazado por los limitados recursos. Les comparto un sueño: deseo convertir a ambos en espacios culturales autosostenibles, con proyectos de investigación y exposición mucho más alineados con los mandatos políticos de orden cultural que emanan de los órganos de la Organización. Buscaré nuevas alianzas en el sector privado y público para atraer una financiación externa, alcanzar un público más amplio y solidificar relaciones con las universidades y los museos de las Américas.

I have another dream, a dream of Haiti. Una realidad que reclama a gritos nuestra solidaridad, que requiere con urgencia acciones novedosas de las Américas para, por fin, enfrentar la realidad de inseguridad, caos y miseria. A pesar de acciones que se han llevado a cabo en el pasado, Haití no logra superar la crisis. Más de lo mismo no podrá arrojar mejores resultados.

Desde la distancia de mi despacho, en marco del respeto a su autonomía, respaldaré el Sistema Interamericano de Derechos Humanos. Lo quiero ver aún más activo, más fuerte y en busca de soluciones para superar situaciones que ponen en peligro la integridad de los derechos humanos. Felicito a los comisionados elegidos Rosa María Payá, Marion Bethel y José Luis Caballero y les deseo éxitos.

Como verán, arribo a Washington llena de entusiasmo. Me rijo por la máxima “no hay peor diligencia que la que no se hace” porque el fracaso solo está asegurado si no se hace el intento. Y yo no descansaré en el esfuerzo.

Pero tampoco soy ingenua. La OEA, imprescindible como es para la región, hoy se ve llamada a argumentar los beneficios de su quehacer. Es la responsabilidad del Secretario General Ramdin y la mía hacer visible, no solo que la OEA importa, sino que la región no se puede pensar a sí misma sin ella. A los dos nos sobra energía, compromiso y visión para hacerlo. Ayúdennos, rememos en el mismo sentido, construyamos juntos.

A mi equipo le digo: ¡manos a la obra! Hay un Secretario General que espera apoyo, unos Estados miembros que exigen resultados, unas ciudadanías con expectativas y una sociedad civil atenta. Tendré para ustedes, queridos y queridas colegas, una oficina de puertas abiertas con mucho café disponible.

Thank you for the opportunity to serve. I look forward to building this path with all of you.

CP52043T01

Consultar sobre este documento ...