OEA - Informe XLIX.8.MISPA-VIII Inf 9 25 de 2025
Detalles
- Título
- OEA - Informe XLIX.8.MISPA-VIII Inf 9 25 de 2025
- Autor
- Organización de Estados Americanos
- Categoría
- Doctrina
- Área del derecho
- Internacional Público
- Año
- 2025
VIII REUNIÓN DE MINISTROS EN MATERIA OEA/Ser.K/XLIX.8
DE SEGURIDAD PÚBLICA DE LAS AMÉRICAS MISPA-VIII/INF. 9/25
16 y 17 de julio de 2025 19 noviembre 2025
Santiago de los Caballeros, Original: inglés
República Dominicana
PALABRAS DEL EMBAJADOR ALBERT R. RAMDIN, SECRETARIO GENERAL DE LA OEA, EN LA SESIÓN PLENARIA DE CLAUSURA DE LA OCTAVA REUNIÓN DE MINISTROS EN MATERIA DE LA SEGURIDAD PÚBLICA EN LAS AMÉRICAS
17 de julio de 2025 – Santiago de los Caballeros, República Dominicana
- Excelentísima señora Raquel Peña, Vicepresidenta Constitucional de República Dominicana - Distinguida Ministra del Interior y Policía, señora Faride Raful - Honorables Ministros de Seguridad Pública de las Américas - Distinguidos Jefes de Delegación - Secretario de Seguridad Multidimensional de la OEA, señor Iván Marques - Colegas de la OEA - Representantes de organizaciones internacionales y de la sociedad civil
- Damas y caballeros:
Buenas tardes a todos.
Es un honor estar hoy aquí con ustedes. Quisiera comenzar expresando mi profundo agradecimiento al Gobierno de República Dominicana y, en especial, al Ministerio del Interior y Policía, por su cálida hospitalidad y por el liderazgo que han demostrado como anfitriones de esta Octava Reunión de Ministros en Materia de Seguridad Pública de las Américas.
Durante los dos últimos días, hemos presenciado un diálogo franco y profundamente comprometido sobre los principales retos que enfrenta la seguridad pública en nuestra región.
Como todos sabemos, las Américas atraviesan un momento crítico en materia de seguridad, marcado por múltiples amenazas complejas, cambiantes e interconectadas. Esto no solo compromete la seguridad de nuestros ciudadanos, sino que socava las instituciones democráticas, obstaculiza el desarrollo económico y alimenta la desconfianza ciudadana.
Si bien la naturaleza específica y la intensidad de estas amenazas pueden variar entre las subregiones, todas ellas se basan en problemas estructurales comunes que exigen una respuesta integral y coordinada.
La desigualdad socioeconómica y la marginación siguen siendo factores críticos de inseguridad que, a menudo, crean condiciones propicias para la actividad delictiva y limitan la eficacia de la intervención estatal. La región también está presenciando un fuerte aumento de la delincuencia cibernética y otras nuevas amenazas digitales, que trascienden las fronteras y requieren respuestas rápidas y con conocimiento tecnológico.
Como sabemos, la violencia y la delincuencia tienen consecuencias de gran alcance. Contribuyen a la erosión de la confianza de la ciudadanía en las instituciones, agravan la percepción de inseguridad y crean condiciones que obstaculizan la inversión, limitan el crecimiento económico y perpetúan los ciclos de exclusión y marginación.
La situación actual en Haití es un ejemplo de las profundas repercusiones que la inseguridad prolongada puede tener en el tejido institucional y la estabilidad socioeconómica de una nación. Como se ha abordado en numerosos foros y resoluciones de la OEA, Haití atraviesa actualmente una crisis multidimensional, que se caracteriza por un grave deterioro de la seguridad pública y el debilitamiento progresivo de las instituciones estatales. La creciente influencia de los grupos armados, especialmente en la capital y sus alrededores, ha limitado en gran medida la capacidad del Gobierno para garantizar el orden público y prestar los servicios públicos esenciales. Este entorno ha contribuido a la erosión del Estado de derecho y de la confianza de la población en las instituciones, al tiempo que ha limitado la actividad económica y desalentado la inversión. La inestabilidad actual ha agravado las necesidades humanitarias y ha expuesto aún más a la población a la violencia y la vulnerabilidad. La situación de Haití pone de relieve la urgente necesidad de realizar esfuerzos internacionales coordinados y sostenidos para apoyar el restablecimiento de la capacidad institucional, promover la estabilidad y fortalecer las bases de la gobernanza democrática y la seguridad pública.
Por lo tanto, abordar los retos multifacéticos de la seguridad pública en las Américas exige una voluntad política firme y un compromiso renovado con la cooperación regional. Estos problemas tienen un carácter cada vez más transnacional, interconectado y tecnológicamente complejo. Ningún Estado puede enfrentarlas de manera aislada. Solo mediante una labor colaborativa, coordinada e integrada, basada en la responsabilidad compartida, la confianza mutua y un propósito común, podremos desarrollar respuestas eficaces y construir sociedades más seguras, resilientes y justas en todo el Hemisferio.
El logro del progreso sostenible en materia de seguridad pública también requiere el fortalecimiento de las instituciones públicas. Los datos demuestran de manera sistemática que las iniciativas específicas y adaptadas al contexto, destinadas a mejorar la eficacia de los sistemas de seguridad y justicia, al tiempo que se respetan los derechos humanos y el Estado de derecho, son fundamentales para prevenir y combatir la delincuencia y la violencia. Esa labor fomenta la confianza pública, mejora la legitimidad institucional y crea las condiciones necesarias para la estabilidad y la cohesión social a largo plazo.
Las deliberaciones celebradas durante esta Octava Reunión de Ministros en Materia de Seguridad Pública de las Américas reafirman el valor estratégico del proceso MISPA como principal foro hemisférico de diálogo, coordinación y cooperación en materia de seguridad pública.
Quisiera reconocer los esfuerzos realizados por los Estados Miembros, bajo el liderazgo de República Dominicana, para aprobar un documento que contiene recomendaciones claras y concretas.
Las Recomendaciones de Santiago de los Caballeros, que aprobamos hoy, no son solo la conclusión de esta reunión, sino el punto de partida de una nueva fase de acción colectiva, más decidida, más coordinada y más sensible a las necesidades reales de nuestras comunidades.
La MISPA ha centrado el debate alrededor de un tema tan urgente como estratégico: la reforma y modernización de las instituciones policiales. Esto no debe considerarse una tarea técnica aislada, sino una profunda transformación guiada por los principios de democracia, derechos humanos, participación ciudadana, transparencia y eficacia.
Las recomendaciones que hemos aprobado reflejan un claro consenso regional: necesitamos fuerzas policiales más cercanas a la comunidad, con mejor formación, con capacidades tecnológicas adecuadas, con mecanismos eficaces de control y rendición de cuentas, y equipadas para responder a fenómenos complejos como la delincuencia organizada transnacional, la delincuencia financiera, la trata de personas y el tráfico de armas, la violencia de género y la corrupción, entre otros.
Quisiera destacar tres puntos de estas recomendaciones:
- La seguridad pública debe abordarse mediante un enfoque integrado, preventivo y basado en datos, que combine la acción policial con políticas sociales, educativas y de atención a la salud. - La reforma y modernización de la policía es un proceso estratégico y continuo que debe promover instituciones más eficaces, cercanas a la comunidad, orientadas al servicio público, respetuosas de los derechos humanos y sujetas a mecanismos de rendición de cuentas. - La cooperación internacional es fundamental para hacer frente a los fenómenos transnacionales mediante el fortalecimiento de las capacidades de inteligencia, la interoperabilidad y los mecanismos de intercambio de información.
Otro tema importante que ha estado presente en nuestros debates ha sido la lucha contra la delincuencia cibernética, una amenaza creciente y transversal que no conoce fronteras y exige respuestas coordinadas y ágiles basadas en el intercambio de información. Celebro que en esta reunión se haya reconocido la urgente necesidad de adoptar marcos jurídicos armonizados, fortalecer las capacidades de respuesta, crear unidades especializadas y dar prioridad a la protección de los niños, niñas y adolescentes frente a las nuevas formas de violencia digital.
Quisiera destacar también la importancia que se ha otorgado al fortalecimiento de la cooperación intersectorial, especialmente con los Gobiernos locales, las organizaciones de la sociedad civil, las comunidades, los jóvenes y los actores de los sectores de la salud y la justicia. Estamos convencidos de que la seguridad no se puede construir con respuestas aisladas o verticales, sino con un enfoque integral y preventivo.
Estas recomendaciones ofrecen una hoja de ruta clara, coherente y ambiciosa que aborda la complejidad del contexto actual y reafirma el papel central de la MISPA como plataforma hemisférica para el diálogo, la acción y la cooperación.
En este esfuerzo colectivo, la Organización de los Estados Americanos ha sido, y seguirá siendo, un socio clave. Por lo tanto, reiteramos nuestro pleno compromiso de apoyar a los Estados Miembros en la implementación de los acuerdos y recomendaciones aprobados en esta reunión, y de promover una visión compartida de la seguridad multidimensional, firmemente arraigada en el respeto al Estado de derecho, los principios del multilateralismo y los derechos humanos. Seguiremos apoyando la labor de reforma institucional, promoviendo las normas regionales y coordinando los mecanismos, iniciativas y proyectos regionales en estrecha colaboración con nuestros Estados Miembros.
Un ejemplo concreto de la participación de la OEA es la Red Interamericana de Desarrollo y Profesionalización Policial (REDPPOL). Todos ustedes participaron ayer en la graduación del Tercer Curso Presencial de Capacitación Policial de la REDPPOL, una clara demostración de cómo los compromisos políticos pueden traducirse en acciones concretas, medibles y sostenibles.
Estimados ministros, delegados, colegas:
La inseguridad a la que nos enfrentamos no es estática ni uniforme. Evoluciona, se adapta y, a menudo, supera a nuestras instituciones. Sin embargo, esta reunión ha demostrado que la región no está dispuesta a quedarse atrás. Hoy hemos reafirmado que tenemos la voluntad, la capacidad técnica y una visión compartida para seguir adelante.
El reto radica ahora en transformar estas recomendaciones en políticas públicas eficaces, cambios legislativos, asignaciones presupuestarias, una mejor formación policial y una cooperación importante. Debemos actuar con la urgencia que exigen las circunstancias, pero también con la determinación y la continuidad que merecen nuestros ciudadanos.
Hemos concluido dos intensos días de trabajo, diálogo e intercambio. Concluimos esta Reunión de Ministros en Materia de Seguridad Pública con un proceso MISPA más fuerte y renovado.
Quisiera concluir agradeciendo una vez más a República Dominicana por su liderazgo y cálida hospitalidad. Gracias, señora Vicepresidenta, por acogernos a todos, y gracias, señora Ministra, por dirigir esta reunión. Un agradecimiento especial a todos los Ministros y Jefes de Delegación por su participación activa y constructiva y sus valiosas contribuciones. Mi reconocimiento también a las organizaciones internacionales, los grupos de la sociedad civil, los medios de comunicación y el público presente por acompañarnos durante estos dos días de deliberaciones.
Ahora nos corresponde a cada uno de nosotros seguir trabajando con pasión y dedicación en estos temas tan importantes. Avancemos con determinación. Asumamos cada uno, desde nuestras respectivas funciones, la responsabilidad de construir una región más segura, más justa y más democrática.
Muchas gracias.