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OIT - La situación de la justicia social

OIT - Organización Internacional del Trabajo

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Título
OIT - La situación de la justicia social
Autor
OIT - Organización Internacional del Trabajo
Categoría
Doctrina
Área del derecho
Laboral
Año

Resumen ejecutivo La situación de la justicia social Progresos en curso Informe de referencia de la OIT 20251 Hace tres decenios se congregaron en Copenhague delegados de 186 países para celebrar la primera Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, la mayor reunión de líderes mundiales que se había convocado hasta entonces. En la cumbre de 1995 se reconoció la importancia del empleo pleno y productivo para el desarrollo social, señalando su interrelación con la erradicación de la pobreza y la inclusión social. El objetivo era establecer un marco de desarrollo social centrado en las personas en un mundo donde las necesidades básicas seguían sin estar cubiertas, persistía la pobreza y aumentaban el desempleo y la exclusión social. En vísperas de la Segunda Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, que se celebrará en Qatar en noviembre de 2025, la OIT ha emprendido su primer intento de evaluar el estado de la justicia social en el mundo y de reflexionar sobre los progresos realizados en los últimos treinta años. La justicia social significa que «todos los seres humanos, sin distinción de raza, credo o sexo tienen derecho a perseguir su bienestar material y su desarrollo espiritual en condiciones de libertad y dignidad, de seguridad económica y en igualdad de oportunidades»1. Además de ser un imperativo moral, la justicia social permite a las sociedades y a las economías funcionar con mayor cohesión y eficacia. Ayuda a generar confianza, refuerza la legitimidad y libera el potencial productivo para lograr un crecimiento inclusivo sostenido, la paz y la estabilidad. En el presente informe se evalúan los principales indicadores utilizados para medir el progreso mundial y los retos actuales en la consecución de la justicia social, partiendo de que «la paz

productivo para lograr un crecimiento inclusivo sostenido, la paz y la estabilidad. En el presente informe se evalúan los principales indicadores utilizados para medir el progreso mundial y los retos actuales en la consecución de la justicia social, partiendo de que «la paz universal y permanente solo puede basarse en la justicia social», una de las premisas sobre las que se asienta la Constitución de la OIT2. Se han logrado avances significativos. Desde 1995 el mundo es más próspero, más saludable y tiene un nivel educativo más alto. Sin embargo, los avances en ciertos ámbitos siguen siendo limitados y perduran las enormes desigualdades. De ahí que el desencanto con las instituciones sea generalizado y persistente, a pesar de las numerosas mejoras. Se ha erosionado la confianza en los gobiernos, en los sindicatos y en las empresas, un claro síntoma de deterioro del contrato social. Cada vez más personas consideran que su esfuerzo no se ve recompensado y que la sociedad es injusta. En este informe, la OIT examina la situación de la justicia social en el mundo y formula recomendaciones sobre la manera de actuar para seguir avanzando. 1 Declaración relativa a los fines y objetivos de la OIT (1944) (Declaración de Filadelfia), parte II, a). 2 Constitución de la OIT, preámbulo.2 La situación de la justicia social: progresos en curso Capítulo 1: Derechos humanos fundamentales y capacidades Los derechos humanos fundamentales y las capacidades son la base indispensable para lograr la justicia social, no solo en el mundo del trabajo sino también en todo el mundo. Los derechos humanos, los derechos laborales y la mejora de las capacidades son condiciones esenciales

fundamentales y capacidades Los derechos humanos fundamentales y las capacidades son la base indispensable para lograr la justicia social, no solo en el mundo del trabajo sino también en todo el mundo. Los derechos humanos, los derechos laborales y la mejora de las capacidades son condiciones esenciales para la justicia social. Los derechos humanos básicos están recogidos en diversos instrumentos, como la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948), el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966) y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (1966). En la Declaración de Copenhague sobre Desarrollo Social (1995) (Declaración de Copenhague)3 se reafirmó la interdependencia entre el desarrollo social, los derechos humanos y la seguridad internacional, sobre la base de la Declaración de Filadelfia (1944) y la Carta de las Naciones Unidas (1945). En todos esos instrumentos se reconoce la importancia del derecho a la libertad de expresión como fundamental para los derechos sociales, políticos y económicos. En la Declaración de Copenhague se reafirmó que el desarrollo social, la justicia social, los derechos humanos y la paz y la seguridad internacionales están estrechamente interconectados, en consonancia con los principios anteriores de la OIT y de la Carta de las Naciones Unidas. La comunidad internacional se comprometió a promover el empleo de calidad, a proteger los derechos de los trabajadores y a defender los convenios fundamentales

interconectados, en consonancia con los principios anteriores de la OIT y de la Carta de las Naciones Unidas. La comunidad internacional se comprometió a promover el empleo de calidad, a proteger los derechos de los trabajadores y a defender los convenios fundamentales de la OIT. La Declaración de Copenhague se reforzó posteriormente con la Declaración de la OIT relativa a 3 La Declaración de Copenhague es el documento final de la primera Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, celebrada en Copenhague en 1995.

Construir un mundo justo: cuatro pilares fundamentales La visión de la OIT para hacer avanzar la justicia social se basa en cuatro pilares, cada uno de los cuales se analiza en el capítulo correspondiente:

1. Derechos humanos fundamentales y capacidades: Sientan las bases de la justicia social y consisten en garantizar las libertades y los derechos fundamentales.

2. Igualdad de acceso a las oportunidades: La justicia social exige centrar la atención en eliminar los obstáculos a la participación en la educación, la formación y el mundo del trabajo, concediendo a las personas la oportunidad de ganarse la vida dignamente.

3. Distribución equitativa: Este pilar tiene por objeto garantizar un reparto justo de los beneficios del crecimiento económico, prestando especial atención a las personas más desfavorecidas.

4. Transiciones justas: La justicia social en un mundo cambiante exige aplicar, adaptar y ampliar las instituciones para gestionar con justicia

los grandes cambios sociales (ambientales, digitales y demográficos) sin dejar a nadie atrás. El mundo es más próspero, más saludable y tiene un nivel educativo más alto que en 1995, y se han logrado avances considerables en varias dimensiones. Sin embargo, los avances en ciertos ámbitos siguen siendo limitados y perduran las enormes desigualdades. Avances fundamentales y disparidades persistentes de 1995 a 2025 Tasas de finalización de estudios desde 2000

Primaria: +10%

Secundaria: +22% Producto anual por persona ocupada ↗ 78% desde 1995, y en los países de ingreso mediano alto ↗ 215% Trabajo infantil 20,6% en 1995 ↘ 7,8% en 2024

Desde 2023, más del 50% de las personas están cubiertas por algún régimen de protección social Mortalidad relacionada con el trabajo ↘ más del 10% desde 2000 138 millones de niños de 5 a 17 años trabajan, y casi el 50% lo hacen en condiciones peligrosas 1 de cada 4 personas carece de acceso a agua potable Desigualdad de la productividad laboral entre países ↘ 40% desde 1995 Pobreza extrema 4 de cada 10 personas en 1995 ↘ 1 de cada 10 personas en 2023 Pobreza laboral 27,9% de personas ocupadas en situación de pobreza en 2000 ↘ 6,9% en 2024 Relación entre los ingresos de los hombres y los de las mujeres: 78% en 2025

personas en 2023 Pobreza laboral 27,9% de personas ocupadas en situación de pobreza en 2000 ↘ 6,9% en 2024 Relación entre los ingresos de los hombres y los de las mujeres: 78% en 2025 Si persisten las tendencias actuales, la brecha salarial tardará entre 50 y 100 años en desaparecer El 1% más rico sigue controlando el 20% del ingreso y 38% de la riqueza 800 millones viven con menos de 3 dólares EE. UU. al díaResumen ejecutivo 33 Capítulo 1: Derechos humanos fundamentales y capacidades Los derechos humanos fundamentales y las capacidades son la base indispensable para lograr la justicia social, no solo en el mundo del trabajo sino también en todo el mundo. Los derechos humanos, los derechos laborales y la mejora de las capacidades son condiciones esenciales para la justicia social. Los derechos humanos básicos están recogidos en diversos instrumentos, como la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948), el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966) y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (1966). En la Declaración de Copenhague sobre Desarrollo Social (1995) (Declaración de Copenhague)3 se reafirmó la interdependencia entre el desarrollo social, los derechos humanos y la seguridad internacional, sobre la base de la Declaración de Filadelfia (1944) y la Carta de las

Copenhague)3 se reafirmó la interdependencia entre el desarrollo social, los derechos humanos y la seguridad internacional, sobre la base de la Declaración de Filadelfia (1944) y la Carta de las Naciones Unidas (1945). En todos esos instrumentos se reconoce la importancia del derecho a la libertad de expresión como fundamental para los derechos sociales, políticos y económicos. En la Declaración de Copenhague se reafirmó que el desarrollo social, la justicia social, los derechos humanos y la paz y la seguridad internacionales están estrechamente interconectados, en consonancia con los principios anteriores de la OIT y de la Carta de las Naciones Unidas. La comunidad internacional se comprometió a promover el empleo de calidad, a proteger los derechos de los trabajadores y a defender los convenios fundamentales de la OIT. La Declaración de Copenhague se reforzó posteriormente con la Declaración de la OIT relativa a 3 La Declaración de Copenhague es el documento final de la primera Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, celebrada en Copenhague en 1995.

Construir un mundo justo: cuatro pilares fundamentales La visión de la OIT para hacer avanzar la justicia social se basa en cuatro pilares, cada uno de los cuales se analiza en el capítulo correspondiente: El mundo es más próspero, más saludable y tiene un nivel educativo más alto que en 1995, y se han logrado avances considerables en varias dimensiones.

Sin embargo, los avances en ciertos ámbitos siguen siendo limitados y perduran las enormes desigualdades. Avances fundamentales y disparidades persistentes

considerables en varias dimensiones. Sin embargo, los avances en ciertos ámbitos siguen siendo limitados y perduran las enormes desigualdades. Avances fundamentales y disparidades persistentes de 1995 a 2025 Tasas de finalización de estudios desde 2000

Primaria: +10%

Secundaria: +22% Producto anual por persona ocupada ↗ 78% desde 1995, y en los países de ingreso mediano alto ↗ 215% Trabajo infantil 20,6% en 1995 ↘ 7,8% en 2024

Desde 2023, más del 50% de las personas están cubiertas por algún régimen de protección social Mortalidad relacionada con el trabajo ↘ más del 10% desde 2000 138 millones de niños de 5 a 17 años trabajan, y casi el 50% lo hacen en condiciones peligrosas 1 de cada 4 personas carece de acceso a agua potable Desigualdad de la productividad laboral entre países ↘ 40% desde 1995 Pobreza extrema 4 de cada 10 personas en 1995 ↘ 1 de cada 10 personas en 2023 Pobreza laboral 27,9% de personas ocupadas en situación de pobreza en 2000 ↘ 6,9% en 2024 Relación entre los ingresos de los hombres y los de las mujeres: 78% en 2025 Si persisten las tendencias actuales, la brecha salarial tardará entre 50 y 100 años en desaparecer El 1% más rico sigue controlando el 20% del ingreso y 38% de la riqueza 800 millones viven con menos de 3 dólares EE. UU. al día4

50 y 100 años en desaparecer El 1% más rico sigue controlando el 20% del ingreso y 38% de la riqueza 800 millones viven con menos de 3 dólares EE. UU. al día4 La situación de la justicia social: progresos en curso los principios y derechos fundamentales en el trabajo (1998) y su modificación de 2022, en la que se identificaron cinco derechos laborales como derechos humanos fundamentales habilitantes, en el sentido de que dan acceso a otros derechos humanos y laborales: la libertad de asociación y la libertad sindical y el reconocimiento efectivo del derecho de negociación colectiva; la eliminación del trabajo forzoso u obligatorio; la abolición del trabajo infantil; la eliminación de la discriminación en el trabajo; y un entorno de trabajo seguro y saludable. Además, el derecho al trabajo, el derecho a condiciones de trabajo equitativas y satisfactorias y el derecho a la seguridad social son derechos humanos fundamentales relacionados con el mundo del trabajo. Los avances en la garantía de los derechos humanos básicos para todos han sido dispares. Por un lado, la prevalencia del trabajo infantil y la tasa de lesiones profesionales mortales han disminuido considerablemente desde 1995. Por otro, la puntuación del cumplimiento de los derechos de libertad de asociación y libertad sindical y de negociación colectiva no ha mejorado desde 2015, y el trabajo forzoso se mantiene en el entorno del 3,5 por ciento de la población. Capítulo 2: Igualdad de acceso a las oportunidades La igualdad de acceso a las oportunidades significa superar y eliminar los obstáculos a la

Capítulo 2: Igualdad de acceso a las oportunidades La igualdad de acceso a las oportunidades significa superar y eliminar los obstáculos a la participación en la educación, la formación y el mundo del trabajo, permitiendo a las personas conseguir un trabajo decente en forma de empleo asalariado o independiente. El concepto de trabajo decente introducido por la OIT en 1999 se refiere a un empleo productivo para mujeres y hombres, cubierto por sistemas de protección social, respetuoso de los derechos laborales y en condiciones negociadas mediante sólidos mecanismos de diálogo social. Aunque la amplitud de este concepto no puede recogerse en una única medida precisa (ni siquiera compuesta), muchos indicadores indirectos revelan que la mejora es demasiado lenta. Por ejemplo, la informalidad —un obstáculo generalizado y persistente que dificulta el acceso a las oportunidades— sirve como indicador parcial4 del déficit mundial de trabajo decente. En 2025 el 58 por ciento de los trabajadores tienen un empleo informal. El crecimiento económico por sí solo no garantiza un trabajo decente o formal, lo que pone de manifiesto que las políticas son imprescindibles para apoyar la igualdad de acceso a las oportunidades laborales. A principios del siglo XXI, un crecimiento del PIB del 1 por ciento se traducía en un incremento del 0,50 por ciento en el empleo formal, una tasa más alta que la de crecimiento global del empleo. Sin embargo, en el último decenio esta

del 1 por ciento se traducía en un incremento del 0,50 por ciento en el empleo formal, una tasa más alta que la de crecimiento global del empleo. Sin embargo, en el último decenio esta 4 Un puesto formal puede ser o no un trabajo decente, pero un puesto informal nunca podrá serlo. relación se redujo al 0,38 por ciento, lo que indica un vínculo más débil entre el crecimiento económico y la creación de puestos de trabajo formales5. Más allá de la informalidad, persisten grandes diferencias en la tasa de actividad entre hombres y mujeres, entre los jóvenes y los trabajadores de mediana edad, entre las personas con y sin discapacidad y entre países con distintos niveles de ingreso (véanse los gráficos RE1 y RE2). Las tasas de desempleo, aunque hayan descendido a nivel mundial —sobre todo en los países de ingreso alto debido a la mejora de las políticas y al impacto del envejecimiento demográfico, que se asocia con menores tasas de actividad—, van en aumento en los países de ingreso bajo. La subutilización de la fuerza de trabajo (incluidas las medidas de la subocupación por insuficiencia de tiempo de trabajo y la fuerza de trabajo potencial, que engloba a las personas actualmente inactivas pero dispuestas a incorporarse a la fuerza de trabajo) revela disparidades más profundas. Una brecha persistente de 27 puntos porcentuales separa a hombres y mujeres en cuanto a la tasa de actividad. En gran parte, esto se debe a que las mujeres asumen la

más profundas. Una brecha persistente de 27 puntos porcentuales separa a hombres y mujeres en cuanto a la tasa de actividad. En gran parte, esto se debe a que las mujeres asumen la mayor parte de las responsabilidades de cuidados no remuneradas (el 76 por ciento en todo el mundo), lo que limita su acceso al empleo remunerado. La elevada tasa de jóvenes que ni trabajan ni estudian ni reciben formación («ninis») sigue representando un problema para los más jóvenes, en particular para las mujeres jóvenes, cuya tasa de ninis en el mundo ascendía al 28 por ciento en 2024. Se necesita un enfoque integral de políticas favorables al empleo, que armonice las intervenciones macroeconómicas, sectoriales y empresariales con la educación básica, el desarrollo de capacidades y los programas activos del mercado de trabajo, y que incorpore objetivos de igualdad para eliminar las barreras estructurales que limitan el acceso de las mujeres y otros grupos vulnerables a la vida activa. Educación. Las competencias, los conocimientos y la educación dan acceso a oportunidades laborales y de otro tipo a lo largo de la vida. Las tendencias también han sido positivas en los últimos treinta años, especialmente para las niñas y las jóvenes. En el gráfico RE3 se puede observar que las tasas de finalización de la educación secundaria baja aumentaron en 14 puntos porcentuales para los chicos y 21 puntos para las chicas entre 2000 y 2023.

servar que las tasas de finalización de la educación secundaria baja aumentaron en 14 puntos porcentuales para los chicos y 21 puntos para las chicas entre 2000 y 2023. 5 OIT, Empleo, derechos y crecimiento: fortalecer el nexo. Memoria del Director General, ILC.113/I(B), 2025. X Gráfico RE1. Medida combinada de subutilización de la fuerza de trabajo (SU4) por grupo de países según su nivel de ingreso, 2005-2022 (porcentaje) Fuente: ILOSTAT, estimaciones modelizadas de la OIT, noviembre de 2024. 12,2 9,7 14,4 13,4 16,2 15,2 18,6 22,5 0 5 10 15 20 25 2005 2010 2015 2020 2025 Ingreso alto Ingreso mediano alto Ingreso mediano bajo Ingreso bajo X Gráfico RE2. Tasa mundial de actividad de la población de mediana edad por sexo y tipo de hogar, 2023 (porcentaje) Fuente: ILOSTAT, estimaciones modelizadas de la OIT, noviembre de 2024. 91 64 95 56 91 55 89 71 91 68 40 60 80 100 Total Pareja con menor de 6 años Familia extensa con menor de 6 años Familia monoparental con menor de 6 años Hogar sin menores de 6 años Hombres MujeresResumen ejecutivo 55 relación se redujo al 0,38 por ciento, lo que indica un vínculo más débil entre el crecimiento económico y la creación de puestos de trabajo formales5.

Hogar sin menores de 6 años Hombres MujeresResumen ejecutivo 55 relación se redujo al 0,38 por ciento, lo que indica un vínculo más débil entre el crecimiento económico y la creación de puestos de trabajo formales5. Más allá de la informalidad, persisten grandes diferencias en la tasa de actividad entre hombres y mujeres, entre los jóvenes y los trabajadores de mediana edad, entre las personas con y sin discapacidad y entre países con distintos niveles de ingreso (véanse los gráficos RE1 y RE2). Las tasas de desempleo, aunque hayan descendido a nivel mundial —sobre todo en los países de ingreso alto debido a la mejora de las políticas y al impacto del envejecimiento demográfico, que se asocia con menores tasas de actividad—, van en aumento en los países de ingreso bajo. La subutilización de la fuerza de trabajo (incluidas las medidas de la subocupación por insuficiencia de tiempo de trabajo y la fuerza de trabajo potencial, que engloba a las personas actualmente inactivas pero dispuestas a incorporarse a la fuerza de trabajo) revela disparidades más profundas. Una brecha persistente de 27 puntos porcentuales separa a hombres y mujeres en cuanto a la tasa de actividad. En gran parte, esto se debe a que las mujeres asumen la mayor parte de las responsabilidades de cuidados no remuneradas (el 76 por ciento en todo

el mundo), lo que limita su acceso al empleo remunerado. La elevada tasa de jóvenes que ni trabajan ni estudian ni reciben formación («ninis») sigue representando un problema para los más jóvenes, en particular para las mujeres jóvenes, cuya tasa de ninis en el mundo ascendía al 28 por ciento en 2024. Se necesita un enfoque integral de políticas favorables al empleo, que armonice las intervenciones macroeconómicas, sectoriales y empresariales con la educación básica, el desarrollo de capacidades y los programas activos del mercado de trabajo, y que incorpore objetivos de igualdad para eliminar las barreras estructurales que limitan el acceso de las mujeres y otros grupos vulnerables a la vida activa. Educación. Las competencias, los conocimientos y la educación dan acceso a oportunidades laborales y de otro tipo a lo largo de la vida. Las tendencias también han sido positivas en los últimos treinta años, especialmente para las niñas y las jóvenes. En el gráfico RE3 se puede observar que las tasas de finalización de la educación secundaria baja aumentaron en 14 puntos porcentuales para los chicos y 21 puntos para las chicas entre 2000 y 2023. 5 OIT, Empleo, derechos y crecimiento: fortalecer el nexo. Memoria del Director General, ILC.113/I(B), 2025. X Gráfico RE1. Medida combinada de subutilización de la fuerza de trabajo (SU4) por grupo de países según su nivel de ingreso, 2005-2022 (porcentaje)

X Gráfico RE1. Medida combinada de subutilización de la fuerza de trabajo (SU4) por grupo de países según su nivel de ingreso, 2005-2022 (porcentaje) Fuente: ILOSTAT, estimaciones modelizadas de la OIT, noviembre de 2024. 12,2 9,7 14,4 13,4 16,2 15,2 18,6 22,5 0 5 10 15 20 25 2005 2010 2015 2020 2025 Ingreso alto Ingreso mediano alto Ingreso mediano bajo Ingreso bajo X Gráfico RE2. Tasa mundial de actividad de la población de mediana edad por sexo y tipo de hogar, 2023 (porcentaje) Fuente: ILOSTAT, estimaciones modelizadas de la OIT, noviembre de 2024. 91 64 95 56 91 55 89 71 91 68 40 60 80 100 Total Pareja con menor de 6 años Familia extensa con menor de 6 años Familia monoparental con menor de 6 años Hogar sin menores de 6 años Hombres Mujeres6 La situación de la justicia social: progresos en curso No obstante, los resultados del aprendizaje y la adecuación de las competencias al puesto de trabajo siguen siendo aspectos problemáticos. Desarrollo empresarial. El sector privado representa casi el 90 por ciento del empleo mundial, y las microempresas y pequeñas y medianas empresas (mipymes) generan aproximadamente el 70 por ciento, lo que significa que las empresas productivas, incluidas las mipymes, son cruciales para ofrecer oportunidades a todas las personas. Sin embargo, las mipymes pueden

el 70 por ciento, lo que significa que las empresas productivas, incluidas las mipymes, son cruciales para ofrecer oportunidades a todas las personas. Sin embargo, las mipymes pueden sufrir una importante brecha de productividad en comparación con las empresas más grandes. El acceso al crédito, la tecnología y la inversión en la formación de los trabajadores son factores fundamentales para que mejoren las condiciones de trabajo y la productividad en las mipymes. Políticas activas del mercado de trabajo. Las políticas activas del mercado de trabajo son cruciales para ofrecer oportunidades a todas las personas en el mundo del trabajo. Consisten en lo siguiente: i) programas de formación, que son eficaces cuando se coordinan entre las partes interesadas y se adaptan a las necesidades tanto de los demandantes de empleo como del mercado; ii) servicios de intermediación laboral, que ayudan a poner en contacto a los demandantes de empleo con las vacantes, reduciendo así los costos de búsqueda; iii) programas públicos de empleo, que proporcionan apoyo a los ingresos y generan empleo de corta duración, especialmente durante las recesiones económicas y en los países de ingreso más bajo; iv) subsidios de empleo, como subsidios salariales e incentivos a la contratación, que pueden ayudar a mantener el empleo durante las crisis y facilitar las transiciones a las industrias del futuro; v) apoyo a la iniciativa empresarial y al empleo independiente. Se necesita un enfoque integral de políticas favorables al empleo para superar las barreras

del futuro; v) apoyo a la iniciativa empresarial y al empleo independiente. Se necesita un enfoque integral de políticas favorables al empleo para superar las barreras que impiden la igualdad de oportunidades, principalmente en el acceso a un empleo decente y productivo. X Gráfico RE3. Tasas de finalización de estudios por nivel educativo y sexo, 2000-2023 (porcentaje) Fuente: Datos del Instituto de Estadística de la UNESCO (véase https://uis.unesco.org/). 79,7 86,8 74,9 89,1 63,1 76,6 57,6 78,7 39,0 58,0 35,9 61,0 30 40 50 60 70 80 90 100 2000 2005 2010 2015 2020 2025 Educación primaria, chicos Educación primaria, chicas Educación secundaria baja, chicos Educación secundaria baja, chicas Educación secundaria alta, chicos Educación secundaria alta, chicas Capítulo 3: Distribución equitativa El concepto de distribución equitativa consiste en garantizar un reparto justo de los beneficios del crecimiento económico, prestando especial atención a las personas más desfavorecidas. Este concepto parte del reconocimiento del valor normativo de la equidad y de que una elevada desigualdad de ingresos, al repercutir negativamente en el crecimiento económico y la estabilidad, contribuye a la conflictividad social, la delincuencia, la pobreza, los problemas de salud y la falta de cohesión social. Aunque una distribución equitativa no es una igualdad perfecta —siempre habrá diferencias en cuanto a los salarios, los ingresos y el nivel de riqueza como recompensa

de cohesión social. Aunque una distribución equitativa no es una igualdad perfecta —siempre habrá diferencias en cuanto a los salarios, los ingresos y el nivel de riqueza como recompensa por la iniciativa, la innovación y el trabajo duro—, los actuales niveles de desigualdad de ingresos siguen siendo inaceptablemente elevados. Pese a la reducción de la desigualdad de ingresos laborales desde 1995, sobre todo entre países, la desigualdad salarial sigue siendo elevada, y muchos trabajadores perciben salarios insuficientes para alcanzar un nivel de vida digno. Aunque la proporción correspondiente a los ingresos totales percibidos por el 10 por ciento más rico se redujo en 3 puntos porcentuales en el periodo de 1995 a 2024, se mantiene todavía en niveles inaceptablemente altos, del 53 por ciento. En gran medida, el descenso de la desigualdad mundial se debe a que los países de ingreso mediano están alcanzando a los de ingreso alto, mientras que los países de ingreso bajo se han quedado cada vez más rezagados. La pobreza, la pobreza laboral y el hambre (medida por el retraso del crecimiento infantil) han disminuido desde 1995 (vése el gráfico RE4), pero la mejora se ha estancado un poco en los

últimos veinte años. La participación del trabajo en el ingreso nacional (véase el gráfico RE5) ha aumentado en los países de ingreso bajo y mediano, pero ha disminuido en los de ingreso alto. Debido al peso de los países de ingreso alto en los ingresos mundiales, la tendencia mundial es descendente. Determinados grupos —como las mujeres y los trabajadores con discapacidad— siguen soportando diferencias salariales motivadas por factores ajenos a las características del puesto de X Gráfico RE4. Tasas mundiales de pobreza monetaria según los umbrales internacionales de pobreza, 1990-2023 (porcentaje)

CMDS1 = primera Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social.

Nota: La interrupción de la serie se debe a la pandemia de COVID-19, cuando se suspendieron temporalmente muchas encuestas de hogares.

Fuente: Banco Mundial, “Poverty and Inequality Platform”.

71,3 47,0 53,7 19,3 39,3 10,2 0 20 40 60 80 1990 1995 2000 2005 2010 2015 2020 2025 8,30 dólares EE. UU. al día 4,20 dólares EE. UU. al día 3,00 dólares EE. UU. al díaResumen ejecutivo 77 Capítulo 3: Distribución equitativa El concepto de distribución equitativa consiste en garantizar un reparto justo de los beneficios del crecimiento económico, prestando especial atención a las personas más desfavorecidas. Este concepto parte del reconocimiento del valor normativo de la equidad y de que una elevada desigualdad de ingresos, al repercutir negativamente en el crecimiento económico y la estabilidad,

concepto parte del reconocimiento del valor normativo de la equidad y de que una elevada desigualdad de ingresos, al repercutir negativamente en el crecimiento económico y la estabilidad, contribuye a la conflictividad social, la delincuencia, la pobreza, los problemas de salud y la falta de cohesión social. Aunque una distribución equitativa no es una igualdad perfecta —siempre habrá diferencias en cuanto a los salarios, los ingresos y el nivel de riqueza como recompensa por la iniciativa, la innovación y el trabajo duro—, los actuales niveles de desigualdad de ingresos siguen siendo inaceptablemente elevados. Pese a la reducción de la desigualdad de ingresos laborales desde 1995, sobre todo entre países, la desigualdad salarial sigue siendo elevada, y muchos trabajadores perciben salarios insuficientes para alcanzar un nivel de vida digno. Aunque la proporción correspondiente a los ingresos totales percibidos por el 10 por ciento más rico se redujo en 3 puntos porcentuales en el periodo de 1995 a 2024, se mantiene todavía en niveles inaceptablemente altos, del 53 por ciento. En gran medida, el descenso de la desigualdad mundial se debe a que los paí

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