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ONU -Convención de 1961 Para reducir los casos de apatridia

ONU - Organización de Naciones Unidas

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Detalles

Título
ONU -Convención de 1961 Para reducir los casos de apatridia
Autor
ONU - Organización de Naciones Unidas
Categoría
Infralegal
Área del derecho
Migratorio
Año
1961

Convención para Reducir los Casos DE Apatridia

Publi é Par : HCR Case Postale 2500 1211 Genève 2

Suisse www.unhcr.org1 c o n v e n c i ó n p a r a r e d u c i r l o s c a s o s d e a p a t r i d i a • d e 1 9 6 1 Texto de la Convención para Reducir los Casos de Apatridia de 1961 con una nota introductoria de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados2 c o n v e n c i ó n p a r a r e d u c i r l o s c a s o s d e a p a t r i d i a • d e 1 9 6 13 c o n v e n c i ó n p a r a r e d u c i r l o s c a s o s d e a p a t r i d i a • d e 1 9 6 1 Nota i Ntroductoria por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) La Convención para Reducir los Casos de Apatridia fue adoptada el 30 de agosto de 1961 y entró en vigor el 13 de diciembre de

1975. La Convención complementa la Convención sobre el Estatuto de los Apátridas de 1954 y fue el resultado de más de una década de negociaciones internacionales sobre la forma de evitar la incidencia de la apatridia. Juntas, estas dos convenciones constituyen la base del marco jurídico internacional para hacer frente a la apatridia, un fenómeno que sigue afectando negativamente las vidas de millones de personas en todo el mundo. La

estas dos convenciones constituyen la base del marco jurídico internacional para hacer frente a la apatridia, un fenómeno que sigue afectando negativamente las vidas de millones de personas en todo el mundo. La Convención de 1961 es el principal instrumento internacional que establece normas para la concesión y el no retiro de la nacionalidad, con el fin de prevenir que surjan casos de apatridia. Al establecer normas para limitar que surja la apatridia, la Convención hace efectivo el artículo 15 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que reconoce que “toda persona tiene derecho a una nacionalidad”. Subyacente en la Convención de 1961 se encuentra la idea de que si bien los Estados conservan el derecho de elaborar el contenido de sus leyes de nacionalidad, deben hacerlo en concordancia con las normas internacionales relativas a la nacionalidad, incluido el principio que debe evitarse la apatridia. Al adoptar la Convención de 1961, que contienen salvaguardias que previenen la apatridia, los Estados contribuyen a la reducción de la apatridia a lo largo del tiempo. La Convención busca equilibrar los derechos de los individuos con los intereses de los Estados mediante el establecimiento de normas generales para la prevención de la apatridia, y al mismo tiempo permitir algunas excepciones a estas normas. La Convención de 1961 establece salvaguardias contra la apatridia en varios contextos diferentes. Un objetivo central de la Convención es la prevención de la apatridia al nacimiento, al exigir a los Estados el conceder la nacionalidad a4 c o n v e n c i ó n p a r a r e d u c i r l o s c a s o s d e a p a t r i d i a • d e 1 9 6 1

c o n v e n c i ó n p a r a r e d u c i r l o s c a s o s d e a p a t r i d i a • d e 1 9 6 1 los niños nacidos en su territorio, o nacidos de sus nacionales en el extranjero, que de otro modo serían apátridas. Para evitar la apatridia en tales casos, los Estados pueden o bien conceder la nacionalidad a los niños automáticamente al nacer o posteriormente, previa solicitud. La Convención pretende además prevenir la apatridia más tarde en la vida mediante la prohibición del retiro de la nacionalidad a los nacionales de los Estados - ya sea a través de la pérdida, renuncia, o la privación de la nacionalidad -, cuando daría lugar a la apatridia. Por último, la Convención obliga a los Estados a evitar la apatridia en el contexto de la transferencia de territorio. Para todos estos escenarios, las salvaguardias de la Convención de 1961 funcionan sólo si, de otro modo, podrían surgir casos de apatridia, y para los individuos que tienen algún tipo de vínculo con un país. Estas normas sirven para evitar los problemas de nacionalidad que podrían surgir entre los Estados. De conformidad con el artículo 11 de la Convención, en 1974 la Asamblea General de las Naciones Unidas designó a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados como el organismo al que pueden acudir las personas que se crean con derecho a acogerse a la Convención para que examine su pretensión y las asista en la presentación de la misma ante la autoridad competente (1) . Posteriormente, la Asamblea general encomendó al ACNUR un mandato global para identificar, prevenir y reducir la apatridia

que examine su pretensión y las asista en la presentación de la misma ante la autoridad competente (1) . Posteriormente, la Asamblea general encomendó al ACNUR un mandato global para identificar, prevenir y reducir la apatridia y proteger a las personas apátridas, solicitando específicamente que la Oficina “proporcione a los Estados interesados los servicios técnicos y de asesoramiento que procedan para la preparación y aplicación de leyes relativas a la nacionalidad”(2) . El Comité Ejecutivo del Programa del Alto Comisionado ha proporcionado más orientación sobre la aplicación de estas responsabilidades. Incluso en Estados que no son Partes, la Convención de 1961 sirve como norma para identificar vacíos en la legislación sobre nacionalidad, y es utilizada por el ACNUR como la base del asesoramiento técnico que presta a los gobiernos.

1. Resoluciones de la Asamblea General 3274 (XXIX) de 10 de diciembre 1974, y 31/36, de 30 de noviembre 1976

2. Resolución de la Asamblea General 50/152, de 21 de diciembre 1995.5 c o n v e n c i ó n p a r a r e d u c i r l o s c a s o s d e a p a t r i d i a • d e 1 9 6 1

La Convención para Reducir los Casos de Apatridia de 1961 es de vital importancia hoy en día, dado que la apatridia persiste en algunas situaciones prolongadas y continúa surgiendo en otras. A la luz del llamado del Alto Comisionado para erradicar la apatridia antes de 2024, el ACNUR está renovando sus esfuerzos para alentar a los Estados a que se adhieran ambas convenciones sobre apatridia. Es esencial que las disposiciones de la presente Convención sean ampliamente conocidas y que todos los actores interesados participen en los esfuerzos para lograr un aumento en el número de adhesiones a la Convención, a fin de abordar la difícil situación de las personas apátridas en todo el mundo. Puede obtenerse información sobre adhesiones a la Convención para Reducir los Casos de Apatridia de 1961, la Convención sobre el Estatuto de los Apá - tridas de 1954, y otra información relevante, en el ACNUR o en su sitio web http://www.acnur.org/t3/a-quien-ayuda/apatridas/ Ginebra, mayo de 20146 c o n v e n c i ó n p a r a r e d u c i r l o s c a s o s d e a p a t r i d i a • d e 1 9 6 1 coNVEN cio N para Reducir los Casos de Apatridia Los Estados Contratant Es, actuando en cumplimiento de la resolución 896 (IX), adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 4 de diciembre de 1954, y con si de r an do conveniente reducir la apatridia mediante un acuerdo internacional, han convenido en lo siguiente: Artículo 1

1. T odo Estado contratante concederá su nacionalidad a la persona nacida en

con si de r an do conveniente reducir la apatridia mediante un acuerdo internacional, han convenido en lo siguiente: Artículo 1

1. T odo Estado contratante concederá su nacionalidad a la persona nacida en su territorio que de otro modo seria apátrida. Esta nacionalidad se concederá:

(a) de pleno derecho en el momento del nacimiento, o (b) mediante solicitud presentada ante la autoridad competente por el interesado o en su nombre, en la forma prescrita por la legislación del Estado de que se trate. Salvo lo dispuesto en el párrafo 2 del presente artículo, la solicitud no podrá ser rechazada. Todo Estado contratante cuya legislación prevea la concesión de su nacionalidad mediante solicitud, según el apartado (b) del presente párrafo, podrá asimismo conceder su nacionalidad de pleno derecho a la edad y en las condiciones que prescriba su legislación nacional.7 c o n v e n c i ó n p a r a r e d u c i r l o s c a s o s d e a p a t r i d i a • d e 1 9 6 1

2. T odo Estado contratante podrá subordinar la concesión de su nacionalidad según el apartado (b) del párrafo 1 del presente artículo a una o más de las condiciones siguientes:

(a) que la solicitud se presente dentro de un período fijado por el Estado contratante, que deberá comenzar a más tardar a la edad de 18 años y que no podrá terminar antes de la edad de 21 años, entendiéndose que el interesado deberá disponer de un plazo de un año, por lo menos, para suscribir la solicitud personalmente y sin habilitación; (b) que el interesado haya residido habitualmente en el territorio nacional

el interesado deberá disponer de un plazo de un año, por lo menos, para suscribir la solicitud personalmente y sin habilitación; (b) que el interesado haya residido habitualmente en el territorio nacional por un período fijado por el Estado contratante, sin que pueda exigirse una residencia de más de 10 años en total ni que el período inmediatamente anterior a la presentación de la solicitud exceda de cinco años; (c) que el interesado no haya sido condenado por un delito contra la seguridad nacional ni a una pena de cinco o más años de prisión por un hecho criminal; (d) que el interesado no haya adquirido una nacionalidad al nacer o posteriormente.

3. No obstante lo dispuesto en el apartado (b) del párrafo 1 y en el párrafo 2 del presente artículo, todo hijo nacido dentro del matrimonio en el territorio de un Estado contratante cuya madre sea nacional de ese Estado, adquirirá en el momento del nacimiento la nacionalidad de dicho Estado si de otro modo seria apátrida.

4. T odo Estado contratante concederá su nacionalidad a la persona que de otro modo sería apátrida y que no ha podido adquirir la nacionalidad del Estado contratante en cuyo territorio ha nacido por haber pasado la edad fijada para la presentación de su solicitud o por no reunir los requisitos de residencia exigidos, si en el momento del nacimiento del interesado uno de los padres tenía la nacionalidad del Estado contratante mencionado en primer término.

Si los padres no tenían la misma nacionalidad en el momento del nacimiento de la persona, la legislación del Estado contratante cuya nacionalidad se solicita determinará si esa persona sigue la condición del padre o la de la madre. Si la nacionalidad así determinada se concede mediante la presentación de una

de la persona, la legislación del Estado contratante cuya nacionalidad se solicita determinará si esa persona sigue la condición del padre o la de la madre. Si la nacionalidad así determinada se concede mediante la presentación de una solicitud, tal solicitud deberá ser presentada por la persona interesada o en su8 c o n v e n c i ó n p a r a r e d u c i r l o s c a s o s d e a p a t r i d i a • d e 1 9 6 1 nombre ante la autoridad competente y en la forma prescrita por la legislación del Estado contratante.

5. T odo Estado contratante podrá subordinar la concesión de su nacionalidad según el párrafo 4 del presente artículo a una o varias de las condiciones

siguientes: (a) que la solicitud se presente antes de que el interesado alcance la edad determinada por el Estado contratante, la que no podrá ser inferior a 23 años; (b) que el interesado haya residido habitualmente en el territorio del Estado contratante durante un período inmediatamente anterior a la presentación de la solicitud determinado por ese Estado, sin que pueda exigirse que dicho período exceda de tres años; (c) que el interesado no haya adquirido una nacionalidad al nacer o posteriormente. Artículo 2 Salvo prueba en contrario, se presume que un expósito que ha sido hallado en el territorio de un Estado contratante ha nacido en ese territorio, de padres que poseen la nacionalidad de dicho Estado. Artículo 3 A los efectos de determinar las obligaciones de los Estados contratantes en la presente Convención, el nacimiento a bordo de un buque o en una aeronave se considerará, según sea el caso, como ocurrido en el territorio del Estado cuyo pabellón enarbole el buque o en el territorio del Estado en que esté

presente Convención, el nacimiento a bordo de un buque o en una aeronave se considerará, según sea el caso, como ocurrido en el territorio del Estado cuyo pabellón enarbole el buque o en el territorio del Estado en que esté matriculada la aeronave. Artículo 4

1. T odo Estado contratante concederá su nacionalidad a una persona que no haya nacido en el territorio de un Estado contratante y que de otro modo sería apátrida si en el momento del nacimiento del interesado uno de los padres tenía la nacionalidad del primero de esos Estados. Si los padres no tenían la misma nacionalidad en el momento del nacimiento de la persona, la legisla-9 c o n v e n c i ó n p a r a r e d u c i r l o s c a s o s d e a p a t r i d i a • d e 1 9 6 1 ción de dicho Estado contratante determinará si el interesado sigue la condición del padre o la de la madre. La nacionalidad a que se refiere este párrafo se

concederá: (a) de pleno derecho en el momento del nacimiento, o (b) mediante solicitud presentada ante la autoridad competente por el interesado o en su nombre, en la forma prescrita por la legislación del Estado de que se trate. Salvo lo dispuesto en el párrafo 2 del presente artículo, la solicitud no podrá ser rechazada.

2. T odo Estado contratante podrá subordinar la concesión de la nacionalidad, según el párrafo 1 del presente artículo, a una o varias de las condiciones

siguientes: (a) que la solicitud se presente antes de que el interesado alcance la edad determinada por el Estado contratante, la que no podrá ser inferior a 23 años;

dad, según el párrafo 1 del presente artículo, a una o varias de las condiciones siguientes: (a) que la solicitud se presente antes de que el interesado alcance la edad determinada por el Estado contratante, la que no podrá ser inferior a 23 años; (b) que el interesado haya residido habitualmente en el territorio del Estado contratante durante un período inmediatamente anterior a la presentación de la solicitud determinado per ese Estado, sin que pueda exigirse que dicho período exceda de tres años; (c) que el interesado no haya sido condenado por un delito contra la seguridad nacional; (d) que el interesado no haya adquirido una nacionalidad al nacer o posteriormente. Artículo 5

1. Si la legislación de un Estado contratante prevé la pérdida de la nacionalidad como consecuencia de un cambio de estado tal como el matrimonio, la disolución del matrimonio, la legitimación, el reconocimiento o la adopción, dicha pérdida estará subordinada a la posesión o a la adquisición de la nacionalidad de otro Estado.

2. Si, de conformidad con la legislación de un Estado contratante, un hijo natural pierde la nacionalidad de dicho Estado como consecuencia de un reco-10 c o n v e n c i ó n p a r a r e d u c i r l o s c a s o s d e a p a t r i d i a • d e 1 9 6 1 nocimiento de filiación, se le ofrecerá la posibilidad de recobrarla mediante una solicitud presentada ante la autoridad competente, solicitud que no podrá ser objeto de condiciones más estrictas que las determinadas en el párrafo 2 del artículo 1 de la presente Convención.

Artículo 6 Si la legislación de un Estado contratante prevé que el hecho de que una

una solicitud presentada ante la autoridad competente, solicitud que no podrá ser objeto de condiciones más estrictas que las determinadas en el párrafo 2 del artículo 1 de la presente Convención. Artículo 6 Si la legislación de un Estado contratante prevé que el hecho de que una persona pierda su nacionalidad o se vea privada de ella entraña la pérdida de esa nacionalidad por el cónyuge o los hijos, la pérdida de la nacionalidad por estos últimos estará subordinada a la posesión o a la adquisición de otra nacionalidad. Artículo 7 1. (a) Si la legislación de un Estado contratante prevé la renuncia a la nacionalidad, dicha renuncia solo será efectiva si el interesado tiene o adquiere otra nacionalidad. (b) La disposición del apartado a) del presente párrafo no se aplicará cuando su aplicación sea incompatible con los principios enunciados en los artí- culos 13 y 14 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, aprobada el 10 de diciembre de 1948 por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

2. El nacional de un Estado contratante que solicite la naturalización en un país extranjero no perderá su nacionalidad a menos que adquiera o se le haya dado la seguridad de que adquirirá la nacionalidad de dicho país.

3. Salvo lo dispuesto en los párrafos 4 y 5 del presente artículo, el nacional de un Estado contratante no podrá perder su nacionalidad, si al perderla ha de convertirse en apartida, por el hecho de abandonar el país cuya nacionalidad tiene, residir en el extranjero, dejar de inscribirse en el registro correspondiente o cualquier otra razón análoga.

4. Los naturalizados pueden perder la nacionalidad por residir en el extrantiene, residir en el extranjero, dejar de inscribirse en el registro correspondiente o cualquier otra razón análoga.

4. Los naturalizados pueden perder la nacionalidad por residir en el extranjero durante un período fijado por la legislación del Estado contratante, que no podrá ser menor de siete años consecutivos, si no declaran ante las autoridades competentes su intención de conservar su nacionalidad.11 c o n v e n c i ó n p a r a r e d u c i r l o s c a s o s d e a p a t r i d i a • d e 1 9 6 1

5. En el caso de los nacionales de un Estado contratante nacidos fuera de su territorio, la legislación de ese Estado podrá subordinar la conservación de la nacionalidad, a partir del año siguiente a la fecha en que el interesado alcance la mayoría de edad, al cumplimiento del requisito de residencia en aquel momento en el territorio del Estado o de inscripción en el registre correspondiente.

6. Salvo en los cases a que se refiere el presente artículo, una persona no perderá la nacionalidad de un Estado contratante, si dicha pérdida puede convertirla en apátrida, aunque dicha pérdida no esté expresamente prohibida per ninguna otra disposición de la presente Convención.

Artículo 8

1. Los Estados contratantes no privarán de su nacionalidad a una persona si esa privación ha de convertirla en apátrida.

2. No obstante lo dispuesto en el párrafo 1 del presente artículo, una persona podrá ser privada de la nacionalidad de un Estado contratante:

(a) en los casos en que, con arreglo a los párrafos 4 y 5 del artículo 7, cabe prescribir que pierda su nacionalidad;

podrá ser privada de la nacionalidad de un Estado contratante: (a) en los casos en que, con arreglo a los párrafos 4 y 5 del artículo 7, cabe prescribir que pierda su nacionalidad; (b) cuando esa nacionalidad haya sido obtenida por declaración falsa o por fraude.

3. No obstante lo dispuesto en el párrafo 1 del presente artículo, los Estados contratantes podrán conservar la facultad para privar a una persona de su nacionalidad si en el momento de la firma, ratificación o adhesión especifican que se reservarán tal facultad por uno o varios de los siguientes motivos, siempre que éstos estén previstos en su legislación nacional en ese momento:

(a) cuando, en condiciones incompatibles con el deber de lealtad al Estado con tratante, la persona, (i) a pesar de una prohibición expresa del Estado contratante, haya prestado o seguido prestando servicios a otro Estado, haya recibido o seguido recibiendo dineros de otro Estado, o (ii) se haya conducido de una manera gravemente perjudicial para los intereses esenciales del Estado;12 c o n v e n c i ó n p a r a r e d u c i r l o s c a s o s d e a p a t r i d i a • d e 1 9 6 1 (b) cuando la persona haya prestado juramento de lealtad o hecho una declaración formal de lealtad a otro Estado, o dado pruebas decisivas de su determinación de repudiar la lealtad que debe al Estado contratante.

4. Los Estados contratantes solamente ejercerán la facultad de privar a una persona de su nacionalidad, en las condiciones definidas en los párrafos 2 ó 3 del presente artículo, en conformidad con la ley, la cual proporcionará al interesado la posibilidad de servirse de todos sus medios de defensa ante un tribupersona de su nacionalidad, en las condiciones definidas en los párrafos 2 ó 3 del presente artículo, en conformidad con la ley, la cual proporcionará al interesado la posibilidad de servirse de todos sus medios de defensa ante un tribunal o cualquier otro órgano independiente.

Artículo 9 Los Estados contratantes no privarán de su nacionalidad a ninguna persona, o a ningún grupo de personas, por motivos raciales, étnicos, religiosos o políticos. Artículo 10

1. T odo tratado entre los Estados contratantes que disponga la transferencia de un territorio incluirá disposiciones para asegurar que ninguna persona se convertirá en apátrida como resultado de dicha transferencia. Los Estados contratantes pondrán el mayor empeño en asegurar que dichas disposiciones figuren en todo tratado de esa índole que concierten con un Estado que no sea parte en la presente Convención.

2. A falta de tales disposiciones, el Estado contratante al que se haya cedido un territorio o que de otra manera haya adquirido un territorio concederá su nacionalidad a las personas que de otro modo se convertirían en apátridas como resultado de la transferencia o adquisición de dicho territorio.

Artículo 11 Los Estados contratantes se comprometen a promover la creación dentro de la órbita de las Naciones Unidas, tan pronto como sea posible, después del depósito del sexto instrumento de ratificación o de adhesión, de un organismo al que podrán acudir las personas que se crean con derecho a acogerse a la presente Convención, para que examine su pretensión y las asista en la presentación de la misma ante la autoridad competente.13

nismo al que podrán acudir las personas que se crean con derecho a acogerse a la presente Convención, para que examine su pretensión y las asista en la presentación de la misma ante la autoridad competente.13 c o n v e n c i ó n p a r a r e d u c i r l o s c a s o s d e a p a t r i d i a • d e 1 9 6 1 Artículo 12

1. En relación con un Estado contratante que no conceda su nacionalidad de pleno derecho, según el párrafo 1 del artículo 1 o el artículo 4 de la presente Convención, en el momento del nacimiento de la persona, una u otra disposición, según sea el caso, serán de aplicación a las personas nacidas tanto antes como después de la fecha de entrada en vigor de la presente Convención.

2. El párrafo 4 del artículo 1 de la presente Convención será de aplicación a las personas nacidas tanto antes como después de la fecha de entrada en vigor de la presente Convención.

3. El artículo 2 de la presente Convención se aplicará solamente a los expó - sitos hallados en el territorio de un Estado contratante después de la fecha de entrada en vigor de la presente Convención para ese Estado.

Artículo 13 Nada de lo establecido en la presente Convención se opondrá a la aplicación de las disposiciones más favorables para la reducción de los casos de apatridia que figuren en la legislación nacional en vigor o que se ponga en vigor en los Estados contratantes, o en cualquier otro tratado, convención o acuerdo que

esté en vigor o que entre en vigor entre dos o más Estados contratantes. Artículo 14 T oda controversia que surja entre Estados contratantes referente a la interpretación o la aplicación de la presente Convención, que no pueda ser solucionada por otros medios, podrá ser sometida a la Corte Internacional de Justicia por cualquiera de las partes en la controversia. Artículo 15

1. La presente Convención se aplicará a todos los territorios no autónomos, en fideicomiso, coloniales y otros territorios no metropolitanos de cuyas relaciones internacionales esté encargado cualquier Estado contratante; el Estado contratante interesado deberá, sin perjuicio de las disposiciones del párrafo 2 del presente artículo, declarar en el momento de la firma, ratificación o adhesión a que territorio o territorios no metropolitanos se aplicará ipso facto la Convención en razón de tal firma, ratificación o adhesión.14 c o n v e n c i ó n p a r a r e d u c i r l o s c a s o s d e a p a t r i d i a • d e 1 9 6 1

2. En los casos en que, para los efectos de la nacionalidad, un territorio no metropolitano no sea considerado parte integrante del territorio metropolitano, o en los casos en que se requiera el previo consentimiento de un territorio no metropolitano en virtud de las leyes o prácticas constitucionales del Estado contratante o del territorio no metropolitano para que la Convención se aplique a dicho territorio, el Estado contratante tratará de lograr el consentimiento necesario del territorio no metropolitano dentro del término de 12 meses a partir de la fecha de la firma de la Convención por ese Estado conse aplique a dicho territorio, el Estado contratante tratará de lograr el consentimiento necesario del territorio no metropolitano dentro del término de 12 meses a partir de la fecha de la firma de la Convención por ese Estado contratante, y cuando se haya logrado tal consentimiento el Estado contratante lo notificará al Secretario General de las Naciones Unidas. La presente Convención se aplicará al territorio o territorios mencionados en tal notificación desde la fecha en que la reciba el Secretario General.

3. Después de la expiración del término de 12 meses mencionado en el párrafo 2 del presente artículo, los Estados contratantes interesados informarán al Secretario General de los resultados de las consultas celebradas con aquellos territorios no metropolitanos de cuyas relaciones internacionales están encargados y cuyo consentimiento para la aplicación de la presente Convención haya quedado pendiente.

Artículo 16

1. La presente Convención quedará abierta a la firma en la Sede de las Naciones Unidas del 30 de agosto de 1961 al 31 de mayo de 1962.

2. La presente Convención quedará abierta a la firma:

(a) de todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas; (b) de cualquier otro Estado invitado a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la supresión o la reducción de apatridia en lo porvenir; (c) de todo Estado al cual la Asamblea General de las Naciones Unidas dirigiere una invitación al efecto de la firma o de la adhesión.

3. La presente Convención será ratificada y los instrumentos de ratificación se depositarán en poder del Secretario General de las Naciones Unidas.

4. Los Estados a que se refiere el párrafo 2 del presente artículo podrán adhe3. La presente Convención será ratificada y los instrumentos de ratificación se depositarán en poder del Secretario General de las Naciones Unidas.

4. Los Estados a que se refiere el párrafo 2 del presente artículo podrán adherirse a esta Convención. La adhesión se efectuará mediante el depósito de un15 c o n v e n c i ó n p a r a r e d u c i r l o s c a s o s d e a p a t r i d i a • d e 1 9 6 1 instrumento de adhesión en poder del Secretario General de las Naciones

Unidas. Artículo 17 En el memento de la firma, la ratificación o la adhesión, todo Estado puede formular reservas a los artículos 11, 14 y 15. No podrán hacerse ninguna otra reserva a la presente Convención. Artículo 18

1. La presente Convención entrará en vigor dos años después de la fecha de depósito del sexto instrumento de ratificación o de adhesión.

2. Para todo Estado que ratifique o se adhiera a la presente Convención después del depósito del sexto instrumento de ratificación o de adhesión, la Convención entrará en vigor el nonagésimo día siguiente a la fecha del depósito por dicho Estado de su instrumento de ratificación o de adhesión o en la fecha de entrada en vigor de la Convención de acuerdo con el párrafo 1 del presente artículo si esta última fecha es posterior.

Artículo 19

1. T odo Estado contratante podrá denunciar la presente Convención en cualquier momento, mediante notificación escrita dirigida al Secretario General de las Naciones Unidas. La denuncia surtirá efecto respecte de dicho Estado un año después de la fecha en que el Secretario General la haya recibido.

2. En los casos en que, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 15 la

de las Naciones Unidas. La denuncia surtirá efecto respecte de dicho Estado un año después de la fecha en que el Secretario General la haya recibido.

2. En los casos en que, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 15 la presente Convención se haya hecho aplicable a un territorio no metropolitano de un Estado contratante, este, con el consentimiento del territorio de que se trate, podrá, desde entonces, notificar en cualquier momento al Secretario General de las Naciones Unidas que denuncia la Convención por lo que respecta a dicho territorio. La denuncia surtirá efecto un año después de la fecha en que haya sido recibida la notificación por el Secretario General quien informará de dicha notificación y de la fecha en que la haya recibido a todos los demás Estados contratantes.16 c o n v e n c i ó n p a r a r e d u c i r l o s c a s o s d e a p a t r i d i a • d e 1 9 6 1

Artículo 20

1. El Secretario General de las Naciones Unidas notificará a todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas y a los Estados no miembros mencionados en el artículo 16:

(a) las firmas, ratificaciones y adhesiones previstas en el artículo 16; (b) las reservas formuladas con arreglo a lo previsto en el artículo 17; (c) la fecha en que la presente Convención entrará en vigor en aplicación de lo dispuesto en el artículo 18; (d) las denuncias previstas en el artículo 19.

2. El Secretario General de las Naciones Unidas señalará a la atención de la Asamblea General, a más tardar después del depósito del sexto instrumento de la ratificación o de adhesión, la cuestión de la creación, de con2. El Secretario General de las Naciones Unidas señalará a la atención de la Asamblea General, a más tardar después del depósito del sexto instrumento de la ratificación o de adhesión, la cuestión de la creación, de

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