PGN-PRINCIPIO DE LEGALIDAD - En decisión de primera instancia se incurrió en violación de este
Procuraduría General de la Nación
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Detalles
- Título
- PGN-PRINCIPIO DE LEGALIDAD - En decisión de primera instancia se incurrió en violación de este
- Autor
- Procuraduría General de la Nación
- Categoría
- Jurisprudencia
- Área del derecho
- Disciplinario
- Año
- —
FALTA DISCIPLINARIA-Por proceder con negligencia o desinterés en el cumplimiento de deberes en el ejercicio de su cargo RECURSO DE APELACIÓN-Otorga competencia sólo para revisar los aspectos impugnados y los que resulten inseparables del objeto de impugnación INCUMPLIMIENTO DE DEBERES-Conducta tipificada y reprochada a la disciplinada La Sala Disciplinaria observa que en la providencia sancionatoria se indicó que la investigada, coronel….. al ordenar que no se le entregara armamento al patrullero…… , vulneró el deber contenido en el numeral 8 del artículo 36 de la Ley 1015 de 2006: «Proceder con negligencia o desinterés en los deberes relacionados con el bienestar, la atención y orientación del personal bajo su mando». [Negrillas propias] En los términos aludidos resulta necesario para efectos de establecer la legalidad de la decisión hacer referencia al proceso mínimo de subsunción típica que exige la norma disciplinaria invocada, para establecer en detalle y, expresamente, el alcance de los componentes de esta, a la luz del criterio textual, sistemático y teleológico de interpretación y, en subsidio, determinar a la luz de cada uno, por qué la conducta reprochada constituyó una violación de la Ley, esto es, por qué su actuación encajó bajo la definición legal de estos componentes del tipo disciplinario. AUTORIDAD DISCIPLINARIA-Debió realizar un desglose de elementos que exige la norma disciplinaria invocada Frente al proceso enunciado, la colegiatura precisa que la autoridad competente debió realizar un desglose de los elementos normativos del numeral 8 del artículo 36 de la Ley
1015 de 2006, en el siguiente orden lógico, definiendo como primera medida: (i) en qué consistió el verbo “Proceder”, (ii) en qué consistió la “negligencia”, (iii) en qué consistió el “desinterés”, (iv) cuales fueron los deberes relacionados con el “bienestar” y “la atención” del personal bajo su mando. Establecidos tales componentes normativos, se debió examinar si las pruebas obrantes en el expediente atinentes a la conducta de la oficial investigada indicaban que, efectivamente, con la orden de no entregar armamento al quejoso se actuó con “negligencia” o “desinterés”, desconociendo los deberes de bienestar y atención del personal, que se reclaman en la norma, estableciendo de entrada una cuidadosa distinción en el alcance de los estos elementos normativos para evitar un error de subsunción típica. En ese orden de ideas y a juicio del colegiado, la autoridad disciplinaria en el caso estudiado no realizó, ni siquiera intentó un desglose de los elementos normativos del tipo disciplinario cuya violación se invocó contra la disciplinada, con el propósito de interpretar la norma en su integridad con miras a determinar la tipicidad de la conducta y, proceder atribuirle la comisión de la falta disciplinaria. ….. …… En segundo lugar, en la misma línea de tipicidad, la autoridad disciplinaria vació su contenido al considerar: “…tenemos que el verbo rector “proceder” se materializó cuando la señora oficial dio la orden de no entregarle arma al quejoso, así como los elementos valorativos de NEGLIGENCIA Y DESINTERÉS con el BIENESTAR del policial
se hizo efectivo por las condiciones en las que salía a prestar servicio como conductor en el grupo de movilidad”, observando la Sala que quedó por fuera el desglose normativo de los componentes que configuran el tipo disciplinario, esto es, en qué consistió o por qué se predicó la “negligencia” en la orden de marras, y en qué consistió el “desinterés” y/o abandono, y por qué, se estructuró el abandono. De manera infundada, con la simple Radicación n.° 161 – 7267 referencia se indicó que el verbo se materializó cuando la investigada dio la orden de no entregar armamento al quejoso. [Negrilla y subraya textual] CONDUCTA-No se adecuó al tipo disciplinario referido como inobservado En lacónico pronunciamiento, respecto al análisis de tipicidad como categoría que conforma la estructura de la responsabilidad disciplinaria, señaló en primer lugar “… esta Delegada le reprocha a la investigada que en su calidad de Comandante de Policía de Casanare, NO actúo con DILIGENCIA en el cumplimiento de sus funciones al ORDENAR que no se le entregara armamento a un policial…”, olvidando que, el reproche no se fundó en no actuar con diligencia, luego dicha conducta no podía adecuarse al tipo disciplinario referido como inobservado, en términos del fallo. PRINCIPIO DE LEGALIDAD-Aplicación en materia disciplinaria PRINCIPIO DE TIPICIDAD-Se consolida como una garantía material del principio de legalidad Se consolida dicho principio como una garantía material del principio de legalidad,consagrada en el C.D.U., que tiene su sustento en la máxima nullum crimen
nulla poena sine lege, ya que en la órbita de un Estado constitucional, social y democrático de derecho y por seguridad jurídica, las infracciones deben estar debidamente determinadas, al igual que las sanciones que deben quedar definidas y graduada su escala, máxime si se entiende que el ejercicio de la potestad disciplinaria por parte de la administración pública conlleva limitación de derechos y libertades de los servidores públicos. PRINCIPIO DE LEGALIDAD-En decisión de primera instancia se incurrió en violación de este La tipicidad constituye un mandato al legislador en cuanto a la determinación de infracciones y sanciones, su graduación y la articulación de las dos categorías y, en ese sentido, los destinatarios de la ley disciplinaria deben estar en capacidad de predecir con certeza las faltas y las sanciones a que se exponen en caso de infracción al régimen disciplinario, aspecto importante, en tanto, tiene que ver con la obligación que tiene el legislador disciplinario al momento de estructurar los tipos disciplinarios. El razonamiento expuesto basta para que la Sala concluya que en la decisión se incurrió en una violación del principio de legalidad que debe regir el ejercicio de la potestad disciplinaria, ya que en primera instancia se omitió el proceso de subsunción típica de la conducta investigada bajo la norma disciplinaria invocada para sancionar. En suma la omisión en la verificación de los elementos ya referidos constituye falsa motivación jurídica e inconsistencia lógica del fallo sancionatorio, lo que obliga a la revocatoria de la decisión por atípica y releva a la Sala del análisis de ilicitud sustancial y
culpabilidad correspondiente por innecesario. FALLO ABSOLUTORIO-Por falta de certeza probatoria para determinar si investigada es o no responsable del comportamiento reprochado 2 Radicación n.° 161 – 7267
SALA DISCIPLINARIA
Bogotá D.C., diecinueve (19) de julio de dos mil dieciocho (2018) Aprobado en acta de Sala Extraordinaria n.° 46 Radicación No 161–7267 (IUS 2014–293599) Disciplinado CR. LUCÍA CRISTINA VANEGAS
TARAZONA
Cargos y Comandante Departamento de Policía Entidades Casanare Quejoso PT. Saúl Saavedra Achagua Fecha queja 26 de agosto de 2014 Fecha hechos 31 de julio de 2014 Asunto Fallo de segunda instancia
P.D. PONENTE: Dr. JAIME MEJÍA OSSMAN
I. ASUNTO POR TRATAR En virtud de la función asignada en el numeral 1° del artículo 22 del Decreto 262 de 2000 y en el recurso de apelación interpuesto por la apoderada de la disciplinada coronel LUCÍA CRISTINA VANEGAS TARAZONA, la Sala Disciplinaria revisa la providencia proferida el 13 de abril de 2018, por medio de la cual la Procuraduría Delegada para la Policía Nacional la declaró disciplinariamente responsable del cargo formulado, imponiéndole sanción disciplinaria consistente en multa de treinta (30) días.
II. HECHO El señor SAÚL SAAVEDRA ACHAGUA mediante oficio calendado el 26 de agosto
de 2014 dirigido al Inspector General de la Policía Nacional, informó que la coronel LUCÍA CRISTINA TARAZONA VANEGAS, Comandante de Policía Casanare ordenó quitarle el arma de dotación sin tener impedimento para prestar el servicio poniendo en riesgo su vida e integridad personal.1
III. RECUENTO PROCESAL El 9 de octubre de 20152, la Procuraduría Delegada para la Policía Nacional ordenó indagación preliminar contra la coronel LUCÍA CRISTINA TARAZONA VANEGAS, decisión notificada por edicto desfijado el 13 de noviembre de 20153. 1 Folios 2 a 4 2 Folios 64 a 68 3 Folio 72
3 Radicación n.° 161 – 7267 El 20 de junio de 20164 se ordenó investigación disciplinaria, decisión notificada por edicto desfijado el 2 de agosto de 20165, y el 11 de septiembre de 20176, se declaró el cierre de investigación. El 26 de septiembre de 20177, se profirió pliego de cargos y el 27 de octubre de 20178 se notificó a la defensora de oficio; el 19 de enero de 20189, se corrió traslado para alegatos de conclusión, notificados por Estado el 23 de enero de 2018;10el 1 de febrero de 201811se prescinde de la defensa de oficio y se reconoce personería jurídica a la abogada de confianza de la investigada, quien presenta memorial de alegatos de conclusión el 5 de febrero de 2018.12
El 13 de abril de 201813 se profirió fallo de primera instancia, notificado a la abogada de la defensa el 18 de abril de 201714; se interpuso recurso de apelación concedido en el efecto suspensivo el 30 de abril de 201815 remitido a la Sala Disciplinaria en la misma fecha. El 29 de mayo de 2018, el doctor JAIME MEJÍA OSSMAN, Procurador Primero Delegado para la Sala Disciplinaria se declaró impedido para conocer del recurso de alzada en virtud de haber proferido investigación en contra de la investigada; empero, mediante auto del 13 de junio de 2018 el señor Procurador General de la Nación no acepto el impedimento.
IV. FALLO IMPUGNADO El Procurador Delegado para la Policía Nacional en el fallo de instancia afirmó que las pruebas que sirvieron de sustento al cargo endilgado a la coronel VANEGAS TARAZONA, fueron la declaración del patrullero SAÚL SAAVEDRA ACHAGUA, quien relató los pormenores para no entregarle armamento; copia del pantallazo certificando la aptitud como conductor para la prestación del servicio y el oficio N° S-2014-019823-DEGAS-GARMA 29 del 31 de julio de 2014, plasmando la orden de restricción de armamento, mencionando que la orden provino de la investigada, conllevando una posible negligencia.
Aclaró que si bien existió un derecho de petición y respuesta del Comando de Policía Casanare dirigida al quejoso, manifestándole que no existía 4 Folios 78 a 82 5 Folio 88 6 Folios 116 y 117
7 Folios 121 a 134 8 Folio 146 9 Folios 171 a 172 10 Folio 176 11 Folios 179 12 Folios 188 a 202 13 Folios 203 a 214 14 Folio 219 15 Folio 237 4 Radicación n.° 161 – 7267 orden de no entrega de armamento, la misma es desvirtuada por el testimonio del patrullero y de los policiales de nivel ejecutivo LUÍS FERNANDO ESPITIA y EVER BELTRÁN (fls.112 a 115 c.o.). Refiere al certificado de manejo de pistola del quejoso y las solicitudes de salida del Comando a varios servicios en el Grupo de Movilidad DECAS en condición de conductor, para confirmar que el patrullero tenía una función que por su naturaleza, generaba inseguridad para su realización y, finalmente, el Acta de visita especial al Almacén de armamento, acreditando que la orden de no entrega fue verbal por parte de la coronel TARAZONA. (fls. 118 a 124 cuaderno anexo) En ese orden de ideas, para la autoridad disciplinaria no existió duda que la investigada oficial dio la orden de no entregar armamento al patrullero SAÚL SAAVEDRA, precisando que las circunstancias de aptitud dentro de la Policía Nacional para restringir el porte de armas está en competencia de las diferentes seccionales de Sanidad de los Departamentos de Policía, previa valoración y análisis médico y no es discrecional de los comandantes de las unidades policiales. Agregó que el patrullero SAAVEDRA era apto para realizar las actividades relacionadas con las funciones que cumplía en el Grupo de Movilidad, portar arma y conducir, sin que existiera justificación para que se emitiera la orden
de no entregarle armamento. No fueron de recibo los argumentos de la defensa en el sentido de que el patrullero estaba siendo investigado por varios delitos y por ello se asignó al área administrativa mientras se adelantaban las investigaciones, porque, de los documentos obrantes al proceso se verificó que el mismo durante la época los hechos prestaba servicios al Grupo de Movilidad. Que, posteriormente, se probó que el patrullero de marras fue condenado por la jurisdicción penal (fls. 167 a 170), lo que no podría argumentarse como justificación de la acción, pues la señora coronel contaba con instrumentos internos para aplicar los procedimientos preventivos verbi gracia, traslado a otras áreas, y no proceder con medidas de hecho que le generaron riesgo al policial. En referencia a la tipicidad se advirtió que el reproche disciplinario de no actuar con diligencia en el cumplimiento de funciones al ordenar que no se le entregara armamento a un policial, generó incertidumbre, malestar y riesgo en su seguridad, por lo que la autoridad competente consideró que la conducta de la investigada, se adecuó al tipo disciplinario descrito. Frente a la ilicitud sustancial, se expresó que la actuación desplegada por la investigada no fue acorde con lo establecido por el ordenamiento jurídico para garantizar los derechos de los policiales bajo su mando; conducta 5 Radicación n.° 161 – 7267 injustificada que afectó sustancialmente la función y la seguridad personal del patrullero. En el fallo se mantuvo la calificación de la falta como leve, que corresponde a la establecida en el numeral 8 del artículo 36 de la Ley 1015 de 2006, con
grado de culpabilidad a título de dolo, imponiéndole sanción disciplinaria consistente en multa de 30 días de salario.
V. RECURSO DE APELACIÓN.
La defensa de la oficial investigada instauró el recurso de apelación contra el fallo, aclarando en principio que de conformidad con lo establecido en el artículo 75 de la Resolución 912 de 2009 referente a modalidades del servicio de Policía, el de vigilancia que hace relación a la seguridad ciudadana, requiere de arma de dotación, no necesaria, en la modalidad administrativa. Refirió que en la época en que se presentaron los hechos, el PT. SAAVEDRA ACHAGUA era investigado por varias conductas punibles realizadas contra la ciudadanía, por ello, la investigada en su condición de Comandante del Departamento de Policía debió realizar acciones tendientes a proteger a la comunidad respecto del actuar delictivo del quejoso, emitiendo la orden de traslado al área administrativa, sin que ello implique haber obrado con el ánimo de perjudicarlo. Advirtió, además, que no está probado, como se manifestó en el fallo, que la investigada ordenara el retiro del arma al patrullero, teniendo como única prueba directa la declaración del sargento EVER BELTRÁN, Jefe de Talento Humano DECAS, quien afirmó, que la orden se dio en una reunión con la presencia del coronel LÓPEZ BORDA, quien lo desvirtúa mediante oficio del 17 de septiembre (sic) informando al patrullero SAAVEDRA que la coronel LUCÍA VANEGAS, no profirió tal orden.
Aludió al oficio S-2014-019823 DECAS GARMA-29 del 31 de julio de 2014, para expresar que la prueba documental en que se fundamentó el fallo, evidencia que el IT. LUIS FERNANDO ESPITIA AMADOR, Jefe de Grupo de Armamento Departamento de Policía Casanare, no recibió directamente de la coronel la orden de restricción de armamento, provino del sargento EVER BELTRÁN, en consecuencia, al IT. ESPITIA AMADOR no le consta que la investigada lo hubiera ordenado; este se limita a replicar lo manifestado por el sargento BELTRÁN al dar la orden al subintendente LUÍS HERNANDO MORENO JOYA, Jefe de Control Armerillo. Afirmó que la decisión carecía de soporte probatorio que corrobore que la oficial investigada hubiere emitido la orden, por lo que no se puede imputar responsabilidad, agregando que la decisión de traslado al quejoso se hizo 6 Radicación n.° 161 – 7267 pensando en el buen servicio de policía, sin perjudicar el bienestar o las necesidades del quejoso, actuar que no puede ser calificado como doloso. Finalmente, refirió la trayectoria institucional de la investigada quien no tiene antecedentes disciplinarios y, a la vez, enumeró las investigaciones en curso contra el patrullero SAAVEDRA, consumir bebidas embriagantes en el servicio y por hacerse pasar como integrante del Gaula para solicitar dinero a unos ciudadanos que estaban siendo extorsionados.
VI. CONSIDERACIONES DE LA SALA Se entrará a estudiar el recurso de apelación instaurado contra el fallo de
primera instancia haciendo referencia a: I) la competencia; II) del cargo confirmado a la investigada y III) la decisión de la Sala. 6.1 Competencia La Sala Disciplinaria de la Procuraduría General de la Nación es competente para revisar, por vía de apelación, el fallo de primera instancia proferido el 29 de agosto de 2016, dentro del proceso verbal adelantado por la Procuraduría Delegada para la Policía Nacional, con fundamento en el numeral 1.° del artículo 22 del Decreto Ley 262 de 2000, en concordancia con los artículos 171 y 180 inciso 4 de la Ley 734 de 2002, modificado por el artículo 59 de la Ley 1474 de 2011, que faculta para revisar los aspectos impugnados y los que estén inescindiblemente vinculados al objeto de la impugnación, ya que el recurso de apelación fue presentado en forma oportuna. En consecuencia, esta colegiatura tiene la competencia para conocer y fallar en segunda instancia el presente proceso disciplinario en contra de la coronel LUCÍA CRISTINA VANEGAS TARAZONA en su calidad de Comandante de Policía de Casanare. VI.2 Del cargo confirmado “A usted señora Coronel LUCÍA CRISTINA TARAZONA VANEGAS, identificada con C.C. No 51.937.370 en su condición de Comandante de Policía de Casanare; se le atribuye la presunta conducta irregular de: Proceder con negligencia o desinterés en los deberes relacionados con el bienestar, la atención y orientación de personal bajo su mando, al ordenar el que no se le entregara el arma de dotación para el
servicio del señor PT. SAUL SAÁVEDRA ACHÁGUA, C. C. 1.118.529.166, adscrito al Grupo de Movilidad del Departamento de Policía Casanare, ocasionando situaciones de riesgo para la vida del policial en ejercicio de la función, y además, sin cumplir con las formalidades y/o requisitos legales para ello, incluso desatendiendo peticiones del quejoso, hechos ocurridos el día 31 de julio de 2014”. [Negrillas y subrayas textuales] 7 Radicación n.° 161 – 7267 Planteamientos de la recurrente La Sala advierte que si bien la oposición giró en torno a la falta de certeza probatoria para determinar si la investigada es o no responsable del comportamiento reprochado; del examen integral de la presente actuación surgen razones suficientes para analizar, en principio, la tipicidad como categoría que conforma la estructura de la responsabilidad disciplinaria. VI.3 Decisión de la Sala. 6.3.1 Subsunción típica La Sala Disciplinaria observa que en la providencia sancionatoria se indicó que la investigada, coronel LUCÍA CRISTINA TARAZONA VANEGAS, al ordenar que no se le entregara armamento al patrullero SAÚL SAAVEDRA ACHAGUA, vulneró el deber contenido en el numeral 8 del artículo 36 de la Ley 1015 de 2006: «Proceder con negligencia o desinterés en los deberes relacionados con el bienestar, la atención y orientación del personal bajo su mando». [Negrillas propias] En los términos aludidos resulta necesario para efectos de establecer la legalidad de la decisión hacer referencia al proceso mínimo de subsunción
típica que exige la norma disciplinaria invocada, para establecer en detalle y, expresamente, el alcance de los componentes de esta, a la luz del criterio textual, sistemático y teleológico de interpretación y, en subsidio, determinar a la luz de cada uno, por qué la conducta reprochada constituyó una violación de la Ley, esto es, por qué su actuación encajó bajo la definición legal de estos componentes del tipo disciplinario. Frente al proceso enunciado, la colegiatura precisa que la autoridad competente debió realizar un desglose de los elementos normativos del numeral 8 del artículo 36 de la Ley 1015 de 2006, en el siguiente orden lógico, definiendo como primera medida: (i) en qué consistió el verbo “Proceder”, (ii) en qué consistió la “negligencia”, (iii) en qué consistió el “desinterés”, (iv) cuales fueron los deberes relacionados con el “bienestar” y “la atención” del personal bajo su mando. Establecidos tales componentes normativos, se debió examinar si las pruebas obrantes en el expediente atinentes a la conducta de la oficial investigada indicaban que, efectivamente, con la orden de no entregar armamento al quejoso se actuó con “negligencia”16 o “desinterés”17, desconociendo los deberes de bienestar y atención del personal, que se reclaman en la norma, estableciendo de entrada una cuidadosa distinción 16 Falta de cuidado, aplicación, diligencia, dejadez, desidia. 17 Abandono, desprendimiento, desapego de todo provecho. 8 Radicación n.° 161 – 7267
en el alcance de los estos elementos normativos para evitar un error de subsunción típica. En ese orden de ideas y a juicio del colegiado, la autoridad disciplinaria en el caso estudiado no realizó, ni siquiera intentó un desglose de los elementos normativos del tipo disciplinario cuya violación se invocó contra la disciplinada, con el propósito de interpretar la norma en su integridad con miras a determinar la tipicidad de la conducta y, proceder atribuirle la comisión de la falta disciplinaria. En lacónico pronunciamiento, respecto al análisis de tipicidad como categoría que conforma la estructura de la responsabilidad disciplinaria, señaló en primer lugar “… esta Delegada le reprocha a la investigada que en su calidad de Comandante de Policía de Casanare, NO actúo con DILIGENCIA en el cumplimiento de sus funciones al ORDENAR que no se le entregara armamento a un policial…”, olvidando que, el reproche no se fundó en no actuar con diligencia, luego dicha conducta no podía adecuarse al tipo disciplinario referido como inobservado, en términos del fallo. En segundo lugar, en la misma línea de tipicidad, la autoridad disciplinaria vació su contenido al considerar: “…tenemos que el verbo rector “proceder” se materializó cuando la señora oficial dio la orden de no entregarle arma al quejoso, así como los elementos valorativos de NEGLIGENCIA Y DESINTERÉS con el BIENESTAR del policial se hizo efectivo por las condiciones en las que salía a prestar servicio como conductor en el grupo de movilidad”, observando la Sala que quedó por fuera el desglose normativo de los componentes que
configuran el tipo disciplinario, esto es, en qué consistió o por qué se predicó la “negligencia” en la orden de marras, y en qué consistió el “desinterés” y/o abandono, y por qué, se estructuró el abandono. De manera infundada, con la simple referencia se indicó que el verbo se materializó cuando la investigada dio la orden de no entregar armamento al quejoso. [Negrilla y subraya textual] Desde el punto de vista de su consistencia lógica, este esbozo de subsunción típica de la autoridad disciplinaria comportó dificultades ya que la argumentación estuvo compuesta principalmente por la conclusión, en la que se afirmó que se configuró la conducta prevista en el tipo disciplinario, porque los elementos valorativos de NEGLIGENCIA Y DESINTERÉS con el BIENESTAR del policial, se hizo efectivo por las condiciones en que salía a prestar servicio, sin explicar por qué, simplemente dándolo por hecho. Además, está presente la inexistencia de relación lógica entre la argumentación y el contenido normativo del tipo disciplinario que se le imputó a la coronel LUCÍA CRISTINA TARAZONA VANEGAS, alrededor del cual debió haber girado el debate en su integridad; el numeral 8 del artículo 36 de la Ley 1015 de 2006, proceder con negligencia o desinterés, y no a otros elementos diferentes. En ese punto se recuerda que, según la jurisprudencia, la congruencia de los actos administrativos que culminan un 9 Radicación n.° 161 – 7267 proceso disciplinario y lo resuelven de fondo es una de las garantías constitutivas del derecho fundamental al debido proceso18.
La colegiatura recuerda que el principio de tipicidad, taxatividad o determinación de las faltas y las sanciones disciplinarias presupone que los destinatarios de la ley disciplinaria, por seguridad jurídica, deben reconocer en forma clara qué comportamientos están prohibidos, así como su castigo en caso de infracción. Se trata de otra manifestación o concreción del principio de legalidad consagrado en el artículo 29 de la Constitución Política,19 pilar básico del Estado constitucional y democrático de derecho, con la finalidad precisa de que las personas desde el conocimiento de lo prohibido, adecúen sus procedimientos a lo permitido, o en tratándose de servidores públicos, únicamente hagan lo que les indica el ordenamiento jurídico vigente. Se consolida dicho principio como una garantía material del principio de legalidad20,consagrada en el C.D.U., que tiene su sustento en la máxima nullum crimen nulla poena sine lege, ya que en la órbita de un Estado constitucional, social y democrático de derecho y por seguridad jurídica, las infracciones deben estar debidamente determinadas, al igual que las sanciones que deben quedar definidas y graduada su escala, máxime si se entiende que el ejercicio de la potestad disciplinaria por parte de la administración pública conlleva limitación de derechos y libertades de los servidores públicos. La tipicidad constituye un mandato al legislador en cuanto a la determinación de infracciones y sanciones, su graduación y la articulación de las dos categorías y, en ese sentido, los destinatarios de la ley disciplinaria21 deben estar en capacidad de predecir con certeza las faltas y las sanciones a que se exponen en caso de infracción al régimen
disciplinario, aspecto importante, en tanto, tiene que ver con la obligación que tiene el legislador disciplinario al momento de estructurar los tipos disciplinarios. El razonamiento expuesto basta para que la Sala concluya que en la decisión se incurrió en una violación del principio de legalidad que debe 18 Corte Constitucional, sentencia C-013 de 2001 (M.P. Martha Victoria Sáchica). 19 Artículo 29. El debido proceso se aplicará a toda clase de actuaciones judiciales y administrativas. Nadie podrá ser juzgado sino conforme a las leyes preexistentes al acto que se le imputa, ante juez o tribunal competente y con observancia de la plenitud de las formas propias de cada juicio. En materia penal, la ley permisiva o favorable, aun cuando sea posterior, se aplicará de preferencia a la restrictiva o desfavorable. Toda persona, se presume inocente mientras no se haya declarado judicialmente culpable. Quien sea sindicado tiene derecho a la defensa y a la asistencia de un abogado escogido por él, o de oficio, durante la investigación y el juzgamiento; a un debido proceso público sin dilaciones injustificadas; a presentar pruebas y a controvertir las que se alleguen en su contra; a impugnar la sentencia condenatoria, y a no ser juzgado dos veces por el mismo hecho. Es nula de pleno derecho, la prueba obtenida con violación del debido proceso. 20 Artículo 4. Legalidad. El servidor público y el particular en los casos previstos en este código sólo serán investigados y sancionados disciplinariamente por comportamientos que estén descritos como falta en la ley vigente al momento de su realización. 21 Ley 734 de 2002 Artículo 25 10 Radicación n.° 161 – 7267
regir el ejercicio de la potestad disciplinaria, ya que en primera instancia se omitió el proceso de subsunción típica de la conducta investigada bajo la norma disciplinaria invocada para sancionar. En suma la omisión en la verificación de los elementos ya referidos constituye falsa motivación jurídica e inconsistencia lógica del fallo sancionatorio, lo que obliga a la revocatoria de la decisión por atípica y releva a la Sala del análisis de ilicitud sustancial y culpabilidad correspondiente por innecesario.
VIII. OTRAS DETERMINACIONES Mediante el artículo 2 de la Resolución N° 138 del 4 de abril de 201822, el señor Procurador General de la Nación dispuso que la Procuraduría Delegada para la Fuerza Pública y la Policía Judicial asumiera las funciones y competencias disciplinarias que ejercía la Procuraduría Delegada para la Policía Nacional, en tal virtud las presentes diligencias se devolverán a dicha dependencia.
En mérito de lo expuesto, la Sala Disciplinaria de la Procuraduría General de la Nación, en ejercicio de sus facultades legales,
IX. RESUELVE PRIMERO: REVOCAR el fallo proferido 13 de abril de 2018 por la Procuraduría Delegada para la Policía Nacional contra la coronel LUCÍA CRISTINA VANEGAS TARAZONA, identificada con la C.C n° 51.937.370, por medio del cual la declaró disciplinariamente responsable del cargo formulado, imponiéndole sanción disciplinaria consistente en multa de treinta (30) días de salario en el ejercicio del cargo de Comandante
Departamento de Policía Casanare. En su lugar, ABSOLVERLA de responsabilidad disciplinaria, conforme a lo señalado en la parte considerativa de esta decisión.
SEGUNDO: NOTIFICAR, por intermedio de la secretaría de la Sala Disciplinaria de la Procuraduría General de la Nación, el contenido de la decisión de revocar el fallo de primera instancia a la investigada, de conformidad con lo establecido en los artículos 101 y siguientes de la Ley 734 de 2002, advirtiéndole que contra la misma no procede recurso alguno.
TERCERO: INFORMAR, por la Procuraduría Delegada para la Fuerza Pública y la Policía Judicial, la decisión de primera y segunda instancia a la División de Registro y Control de la Procuraduría General de la Nación.
CUARTO: DEVOLVER el proceso a la citada dependencia, previos los registros y anotaciones correspondientes. 22 Con vigencia a partir del 2 de mayo de 2018
11 Radicación n.° 161 – 7267
NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE
JAIME MEJÍA OSSMAN
Procurador Primero Delegado Presidente
ALFONSO CAJIAO CABRERA
Procurador Segundo
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