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UNIVERSIDAD MILITAR N.G. - Retos de la manipulación genética a los paises del tercer mundo

Universidad Militar Nueva Granada

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Título
UNIVERSIDAD MILITAR N.G. - Retos de la manipulación genética a los paises del tercer mundo
Autor
Universidad Militar Nueva Granada
Categoría
Doctrina
Área del derecho
Médico
Año

REVISTA LATINOAMERICANA DE BIOÈTICA 1

RETOS DE LA MANIPULACIÓN GENÉTICA A LOS PAISES DEL

TERCER MUNDO.

Jaime Bernal Villegas Profesor de Genética Humana, Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá (Colombia) RESUMEN El siguiente articulo quiere demostrar el convencimiento de que la manipulación genética y en más amplio rango, la biotecnología, son herramientas poderosas para atacar grandes problemas que afligen al hombre actual. Sin embargo, también voy a demostrar que no creo que sean estas las únicas capaces de resolverlos.

Palabras clave: Biotecnología, Manipulación Genética, Bioética.

La manipulación genética a lo que deberíamos llamar mejor “ingeniería genética”, está siendo usada ya en muchos campos de la vida diaria y como ha sucedido con otros desarrollos científicos, hay también alrededor de la ingeniería genética un rango muy diverso de opiniones, ya que ésta puede ser percibida como una herramienta muy útil o como instrumento que pone en alto riesgo al ser humano y su entorno. Creo que cualquiera de nosotros está al tanto, por la prensa, radio, televisión o internet, de las controversias asociadas a la producción de organismos modificados genéticamente (OMG). El cubrimiento que hace la prensa de este tipo de noticias, particularmente en Europa, ha sido alarmista y negativo, centrado más en el hecho científico y en sus posibles daños que en los probables efectos benéficos, llevando a una clara polarización social entre proponentes y opositores. La mayor parte del debate es emotivo, sustentado en epítetos del tipo de “contaminación

genética”, “comida frankenstein”, “semillas demoníacas” o “tecnología termineitor”, que vician la interpretación de la realidad. La polémica es pues dura y, sin embargo, el hombre ha alterado la integridad genética de la mayoría de sus cultivos durante los últimos diez mil años, sin el más mínimo conocimiento de los mecanismos de herencia. Conocidos éstos, el hombre ha tenido un más directo control de la evolución de las especies en el último siglo, (aunque confinado a producir cruces entre especies REVISTA LATINOAMERICANA DE BIOÈTICA 2 que naturalmente ocurren) y sus efectos beneficiosos no pueden ser ignorados. Con el advenimiento de la ingeniería genética y el desarrollo de las plantas transgénicas o mejor llamadas OMG se ha generado toda una serie de nuevos retos bioéticos, en los que se combinan factores inherentes a la ciencia (los avances incluyen la manipulación de virus, bacterias, plantas y animales y, podrían tener importante impacto en la agricultura, la manufactura de químicos y drogas, la medicina, el uso de animales para terapia humana o para investigación y toda información que viene derivándose del proyecto del Genoma Humano, para citar solamente algunos casos) y otros relacionados con aspectos filosóficos, económicos y políticos, que involucran en buena medida lo que la antropología llama realidad cultural, nuestros muy diversos puntos de vista sobre el tratamiento que debemos dar a los animales y al hombre, la óptica religiosa, los riesgos socio-económicos, y preocupaciones sobre posibles riesgos para citar -nuevamentesólo pocos. Es, pues, claro que

lo complejo del tema suscitará respuestas en diversos tonos de grises más que directas de blanco o negro. Hoy más que nunca, tal vez, debemos hablar de ética cuando analizamos la tecnología, pues hay una serie de principios, cuyas implicaciones debemos balancear para llegar a tomar decisiones correctas. Creo que la mayoría de los médicos nos enseñaron la máxima de “hacer el bien o al menos no hacer daño”, y creo que este sencillo principio debe yacer en el fondo de todas las decisiones que cada uno de nosotros y la sociedad debemos tomar frente a los retos de las nuevas tecnologías. Hacer el bien o la menos no hacer daño se convierte en cuestión de riesgo, puesto que la práctica de la genética médica es la más truculenta de las figuras pues involucra elementos subjetivos. Es claro para cualquiera que no es lo mismo tener un riesgo de 2% de caerse de un avión que un riesgo de 2% decaerse de un anden. Sin embargo, uno de cada 600.00 pasajeros se mata en un accidente de aviación, mientras que uno de cada 3700 habitantes se mata en un accidente de tránsito al año, y a pesar de ello, le tenemos más miedo a montar en avión que a sentarnos en el automóvil. En las aplicaciones de la ciencia a nuestra vida cotidiana este concepto de riesgo nos lleva a asumir diversas posiciones. La energía nuclear, por ejemplo, es vista por amplios sectores de la sociedad como altamente peligrosa, sin embargo su alternativa, el carbón, causa más muertos entre los mineros de los que ha causado cualquier accidente nuclear. La otra alternativa, el petróleo, lleva al calentamiento global y

todas sus consecuencias, sin dudas de gran impacto humano a corto plazo. ¿En base a cuál de estos riesgos toma cada uno de nosotros su personal posición respecto a la energía nuclear?

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El balance entre hacer el bien o al menos no hacer el mal es aún más complejo pues debe considerar igualmente el principio de autonomía, el derecho cada uno de nosotros a tomar sus propias decisiones, los derechos que nos confiere la ley y los humanos, más sensibles pero más atropellados en el mundo y menos defendidos por la ley. Se encuentran entre ellos el derecho a elegir a nuestros gobernantes, el derecho a escoger una afiliación religiosa y uno –particularmente álgido en el contexto de lo que tratamos hoy en este congresoel derecho a compartir los beneficios del desarrollo tecnológico, hoy concentrados en el primer mundo. Pero hay aún más elementos en ese balance, pues hay que considerar el principio de justicia, que la libertad individual respete la autonomía de los otros individuos de la sociedad, y, finalmente en esta corta lista de elementos a considerar está la confidencialidad, el derecho que tenemos a no ser discriminados en base a nuestras características genéticas. Curioso punto este en un país como Colombia. Debemos buscar que en el proceso de desarrollo de base de datos con la secuencia genómica de los individuos, se generen todos los mecanismos para que estos datos no puedan utilizarse para discriminarnos con base en nuestros genes, cuando ya por la constitución y la ley lo estamos: la ley 30 de negritudes, las leyes de indios, no cabe duda de las buenas intenciones del legislador cuando definió “usted es indio y por lo tanto tiene estos derechos o negro y tiene estos otros”, distintos ambos a los de los otros

ciudadanos. Pero, si me caben dudas y muchas sobre sus efectos a largo plazo, pues el derecho a ser distintos no es un derecho grupal, es individual. Tantas veces he dicho que la constitución no debería consagrar el derecho a ser iguales –que no lo somos si no ante Dios y ante la ley– sino el inalienable a ser distintos y ser aceptados con nuestras diferencias; todos y no unos más que otros. Hace años memoricé un pequeño verso de Aldous Huxley que traduzco ahora a la aligera: Un millón de millones de espermatozoides. Todos ellos vivos. Y en ese cataclismo. Solo un pobre Noé. Espera sobrevivir. Y en ese billón menos uno. Podía estar Shakespiare, otro Newton. Un nuevo Donne. Pero el que fue. Fuí yo.

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A raíz de este verso calculé la hipotética probabilidad de que uno de nosotros pudiera repetirse y la cifra a la que llegué, sin introducir todos los elementos de recombinación genética fue de 1 sobre 10 a la potencia

23. Ante esta cifra tan infinitesimal no puede menos que concluirse que cada uno de nosotros es un experimento único e irrepetible en la historia del universo. Pero no debe olvidarse que más que los genes, lo único irrepetible es la persona, una lección obvia de ls gemelos, y en esta era del genoma humano no podemos perder de vista que no vamos a ser los genetistas, sino la familia, la escuela, la sociedad, las que tienen que dar las herramientas para que cada individuo pueda reafirmar todos los días la intensa sensación de saberse él, y de saber a sus congéneres, únicos e

irrepetibles. He postulado en alguna parte que ese día habremos rebasado la barrera evolutiva: ya no seremos el homo sapiens sapiens, el hombre que sabe que sabe, sino el que he propuesto llamar homo sapiens sive, el hombre que sabe quién es. Es pues claro que el análisis de los retos éticos de la biotecnología es un rompecabezas en el que hay que tratar de integrar suavemente muchos y diferentes elementos. Vamos entonces a los problemas específicos. UN ANÁLISIS DEL HAMBRE Se sostiene comúnmente que la transformación de la agricultura es un imperativo moral en orden a reducir la desnutrición y el hambre en los países más pobres del planeta. Y esta parecería ser la justificación ética para introducir la biotecnología en el ámbito agrícola. Sin embargo, esta visión asume que la principal causa de la desnutrición es la escasez de alimentos y da poca importancia a otros factores determinantes como la distribución de los alimentos, la propiedad de la tierra, los índices de salud, la demografía, la educación, el orden público etc. A pesar de parecer obvio que la simple introducción de OMGs no podría superar todos estos elementos en juego, hay muy diversas opiniones sobre el posible impacto de estos en la situación de hambre y desnutrición. Rifkin (1998) vaticina un desastre, Dixon (1998) cree que aumentará la producción de comida en los países más pobres y que podrá erradicarse la desnutrición, y aún otros opinan que está ofreciéndose más de lo que se podrá hacer. Si se piensa, sin embargo, que la provisión futura de alimentos para una población cercana a los 10.000 millones de seres

humanos sólo se dará intensificando la agricultura en las áreas ya cultivadas hoy o expandiendo el área de cultivos, lo que resultaría en la REVISTA LATINOAMERICANA DE BIOÈTICA 5 pérdida de delicados ecosistemas, es evidente que la única herramienta disponible hoy en día sería la de intensificar la producción en las áreas ya cultivadas y es allí en donde podría jugar un claro papel la biotecnología. Los cuellos de botella son, sin embargo, complejos: si los más pobres no pueden adquirir la mínima tecnología de hoy, ¿podrían adquirir la futura? ¿Tendrán interés las productoras en producir semillas para quienes no tienen dinero para comprarlas? ¿Permitirán las diferencias culturales de esos pueblos la utilización de estos elementos? Probablemente los OMGs no son entonces la única solución al hambre y la desnutrición y, por lo tanto, no tienen más alto estatus moral que otras tecnologías. OMGs Y EL MEDIO AMBIENTE Los efectos en el medio ambiente son uno de los factores que más se aducen en contra de esta tecnología. Los OMGs para soportar la aplicación de herbicidas han generado debate sobre si disminuirá la aplicación de estos elementos, cuáles herbicidas se usarán y la posible dispersión de estos genes a otros cultivos. La resistencia a enfermedades y plagas ha atraído igualmente críticas. Se ha argumentado que la introducción de resistencia a determinados virus podría generar nuevos y más dañinos virus y los cultivos modificados para producir toxinas (particularmente la Bt del bacilo turigiensis) podrían resultar tóxicos a otros huéspedes, incluidas las abejas. En general, puede

esperarse que la respuesta de la naturaleza a los cambios inducidos por la ingeniería genética sea similar a la de los cambios naturales y espontáneos, y por lo tanto, las soluciones provistas por esta tecnología serán de corta vida. Lo cual, no invalida su utilización ya que la alternativa química es ineficiente, y ambiental y éticamente pobre; más aún, el reto se encuentra en hallar también respuesta a los problemas planteados por la introducción de la ingeniería genética. Otro aspecto relevante desde el punto de vista bioético es la posible pérdida de diversidad genética por la introducción de OMGs. Igualmente en este punto hay diferentes puntos de vista, pero no se puede asegurar que los OMGs aumentarán o disminuirán la diversidad genética; el hecho es que a la fecha no hay resultados ambientales negativos que superen a los observados con cultivos tradicionales. Así pues, si es imposible probar que un evento no va a ocurrir, tampoco hay garantía de que deteniendo un proceso de investigación biotecnológica se impedirá un desastre ecológico.

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OMGs Y LA SALUD HUMANA El sensacionalismo periodístico y de algunas organizaciones ha llevado al extremo en que cadenas enteras de restaurantes han quitado de sus menús todos los productos modificados genéticamente. Los temores incluyen la posibilidad de que los genes transferidos a las plantas puedan ser tomados por bacterias en la cavidad oral humana o animal, particularmente aquellos utilizados como marcadores de antibióticos que, sin bien tienen utilidad en la generación de las plantas transgénicas, no tienen ya uso en ellas posteriormente. Aunque este evento, como casi

todo en ciencia, es teóricamente posible, es altamente improbable y allí se encuentra precisamente la dificultad actual de la terapia génica. Múltiples experimentos llevados a cabo para reemplazar un gen defectuoso en la fibrosis quística, por ejemplo, han tenido muy limitado éxito. Más aún, si esto fuera posible, estaríamos expuestos diariamente a que las bacterias del tracto Gl tomarán genes de todos los productos que consumimos en la dieta, pero el sistema Gl humano es extraordinariamente eficiente en degradar proteínas y otros elementos biológicos como el DNA en pedazos tan pequeños que no retienen actividad biológica alguna. Hay, además, otros factores que impiden la transferencia de genes: el decaimiento espontáneo del DNA, la existencia de enzimas celulares que destruyen el DNA foráneo y el sistema inmune que reconoce y destruye las bacterias invasoras son algunos de ellos que operan diariamente en nuestro organismo y que lo harían igualmente con segmentos de DNA modificado como lo hacen con aquellos que ocurren naturalmente. Otra preocupación manifestada por algunos sectores tiene que ver con la posibilidad de que los alimentos producidos con OMGs puedan producir alergias. Aunque no hay evidencia en concreto, las alergias a productos alimentarios naturales son relativamente frecuentes y un adecuado tamizaje de ellos y de los derivados de OMGs, con información detallada a los consumidores puede permitir su uso sin esperar efectos en la salud humana. Más aún, con las técnicas disponibles hoy en día podríamos identificar en los OMGs las proteínas que producen alergias y modificar sus genes para que esta proteína no se encuentre presente, obteniendo así transgénicos aún menos alergénicos que los productos naturales.

Finalmente, podemos preguntarnos si se debe mirar desde dos puntos de vista éticos distintos la introducción de genes en bacterias con inmediata REVISTA LATINOAMERICANA DE BIOÈTICA 7 utilidad médica, como la producción de insulina, en la que parece no verse mayor problema ético y la introducción de genes en plantas con miras a un beneficio a más largo plazo como el mejoramiento del estado nutricional de la especie, a la que se carga con toda suerte de dilemas éticos. IMPACTO ECONÓMICO DE LOS OMGs En general las opiniones favorecen el hecho de que en el corto y en el largo plazo sería el cultivador grande quien se beneficie de esta tecnología y que podrían perderse los mercados del tercer mundo, al ser sustituidos los productos nativos por aquellos importados. Hay sin embargo, una tecnología transgénica (terminator) que ha generado la mayoría de las controversias. Con esta tecnología los productores de semilla garantizan que la semilla no pueda utilizarse en dos ciclos seguidos y, por lo tanto, atan al cultivador a adquirir semilla nueva para cada cultivo. A pesar de que se este modo se hace mucho menos probable la dispersión de transgenes, el conflicto ético la industria y la sociedad es bien claro. La propiedad de los genes, como es el caso en humanos, es también tópico álgido en la biotecnología. En plantas es aún más complejo el problema de las patentes que en los humanos y buena parte de la biodiversidad de los países del tercer mundo se encuentra ya patentada, en su mayoría por grupos de países del mundo desarrollado. Es urgente la necesidad de asumir nuestro propio desarrollo biotecnológico –este sí un

imperativo moralsi queremos ser actores y no simplemente espectadores del próximo milenio. Así lo reconocen la Convención sobre la Diversidad Biológica en Rio en 1992 y la FAO en 1999. ASPECTOS LEGISLATIVOS Hay aún otro punto a resaltar cuando se analizan los retos de las nuevas tecnologías a los países del tercer mundo y este tiene que ver con la legislación al respecto. Hay tres modelos distintos: el primero es el de la libertad individual en el que la legislación permite hacer lo que el individuo quiera mientras no restrinja la libertad de otros. El segundo es el modelo de regulación gubernamental en el que la ingeniería genética no se permite a menos que sea explícitamente aprobada por el gobierno. Y el tercero es el modelo en que la ingeniería genética es prohibida por REVISTA LATINOAMERICANA DE BIOÈTICA 8 considerarse demasiado peligrosa. El caso colombiano, y creo que el de otros países puede ser similar, es bien peculiar. En estos días discutimos en el Consejo Nacional de Biotecnología el proyecto de ley que algún ministerio pretende pasar al respecto, que es básicamente el segundo modelo antes mencionado, soportado en el tercero de ellos. O sea, la ingeniería genética es demasiado peligrosa y por lo tanto cada proyecto que piense adelantarse debe contar con aprobación explícita del gobierno. Sin embargo, no ha caído en cuenta quien escribió este proyecto, múltiples aspecto de la biología molecular de hoy en día, incluido el hecho de que insertar segmentos de un genoma en otro organismo es la base fundamental del estudio del genoma humano y de otras especies, pues las bibliotecas de DNA se hacen insertando estos segmentos en el

genoma de la E. Coli. Toda investigación en biología molecular quedaría supeditada al concepto de alguna comisión. Me recuerda esto lo que nos sucedió hace unos pocos años cuando algún genio introdujo en el código penal un artículo que enviaba a la cárcel a aquel que produjera clones humanos por cualquier método. ¡No cayó en cuenta nuestro legislador que enviaba a la cárcel a la mamá de los gemenos! PUNTOS FINALES Considero muy probable que la biotecnología en el agro, y en muchos otros campos, produzca potenciales beneficios en el corto y mediano plazos. Sin embargo, para lograrlo se requiere no solamente una serie de procesos de investigación que den aún más seguridad sobre sus posibles efectos dañinos, sino un avance en dos aspectos cruciales. • La resolución del conflicto ético entre las compañías productoras y las necesidades sociales. • La socialización del conocimiento que permita la toma de decisiones sensatas. Me parece impensable que en un mundo donde los materiales naturales como las cerámicas han sido reemplazados por los derivados del petróleo, donde el movimiento natural ha sido reemplazado por el automóvil, donde desafiamos la gravedad a pesar de nuestra estructura corporal natural, donde el sueño natural es reemplazado por tabletas para dormir, donde la temperatura natural la modificamos mediante la calefacción central o el aire acondicionado, la comunidad europea piense en vetar los productos derivados de los transgénicos. Al fin de cuentas qué es natural. Si natural es todo aquello en lo cual no se haya posado la mano humana, casi nada es natural hoy en día. Pero el hombre es también

parte del mundo natural como lo es cualquier otro organismo. Y el REVISTA LATINOAMERICANA DE BIOÈTICA 9 que las cosas sean naturales no necesariamente implica que sean buenas. La radiación es natural y es la causa más importante de mutaciones en el material biológico, las bacterias y los virus son naturales y son la causa de una proporción importante de muertes en el año. El polen es natural y produce las más extraordinarias alergias en la primavera. Parece evidente que las aproximaciones que la sociedad está haciendo con respecto a las plantas transgénicas están basadas en juicios de valor y no en hechos científicamente establecidos. La biotecnología no va a reemplazar todos los procesos del agro, pero es una herramienta que puede permitirnos superar el dilema Maltusiano: solo si entendemos el aumento en la población como un aumento en el número de cerebros que pueden buscar respuestas a los problemas y no como un incremento en estómagos consumidores de recursos podremos ver con alguna esperanza el futuro de nuestra especie. Y esto traslada la responsabilidad de la biotecnología a la educación. Creo que el mayor reto planteado por la biotecnología a los países del tercer mundo no está en ella misma. Está en gestar una sociedad que aporte al desarrollo y no sea simplemene espectadora de los procesos, en crear jóvenes críticos, inquisitivos, en incrementar el número de centros dedicados a buscar respuestas a nuestros propios problemas para cortar la dependencia tecnológica, está en educar a la sociedad para que pueda hacer uso debido de los avances científicos y tomar decisiones sabias sobres su propio futuro, pues finalmente la libertad nace del conocimiento.

Creo haberles mostrado en esta charla mi convencimiento de que la manipulación genética y en más amplio rango, la biotecnología, son herramientas poderosas para atacar grandes problemas que afligen al hombre actual. Espero sin embargo, que también les haya mostrado que no creo que sean estas las únicas capaces de resolverlos. Déjenme entonces cerrar esta charla con un simpático cuento: Un grupo de eminentes científicos se reunió algún día y decidió que habiendo llegado ya tan lejos en el desarrollo de la ciencia, no necesitarían más a Dios. Escogieron entonces a uno de ellos para que fuera y comunicara su decisión. El científico asumió su tarea y llegado ante Dios le dijo: “Dios, hemos decidido que ya no lo necesitamos más. Hemos llegado al punto de clonar gente y de hacer toda suerte de cosas milagrosas; ¿porqué no te retiras?

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Dios lo oyó pacientemente y luego dijo: “Muy bien, pero ¿qué tal si antes hacemos un concurso de hacer hombres? A lo cual el científico respondió “Si claro, magnifico”. “Pero, agregó Dios inmediatamente, lo haremos como en los viejos tiempos cuando hice a Adan”. “Si claro”, dijo el científico y después de unos momentos en que recordó los primeros pasajes del Génesis, se agacho y recogió una manotada de polvo. Dios mirándolo con cariño le dijo: “No, no, no tan rápido; ve primero y trae tu propio polvo”. Creo que a pesar de nuestro notable desarrollo científico, aún necesitamos guías. Y esta es la razón para encontrarnos aquí hoy.

Referencias Dixon B. The paradoxes of genetically modified foods. BMJ., 318:547-548 (1999) Rifkin, J. En: Genes en el Laboratorio y en la Fábrica (Durán, A y Riechmann, J) Editorial Trotta S.A., Madrid (1998)

CHALLENGES OF GENETIC MANIPULATION FOR THIRD-WORLD

COUNTRIES

Jaime Bernal Villegas Professor of Human Genetics Pontificia Javeriana University at Bogotá, (Colombia) Abstract This article wants to show us, the conviction about that the genetic manipulation and in the amplest sense, the biotechnology, are powerful tools to attack great problems, that the man nowadays has.

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Nevertheless, the author, wants also to establish that he does not think, that they are the only ones to resolve them.

KEY WORDS : Biotechnology, Genetic Manipulation, Bioethics.

Genetic Manipulation, or what we could better call “genetic engineering” is already being used in many fields of everyday life; and as it has happened with other scientific developments, there is a diverse range of opinions regarding genetic engineering, since it can very well be perceived as very useful or as a device that places the human being and his surroundings at high risk. I think any one of us is aware, thanks to the written press, the radio, the TV or the Internet, of the controversies associated to the production of genetically modified organisms (GMOs). The press coverage of this type of news, especially in Europe, has been alarmist and negative, centered much more on a scientific event and its possible damaging effects than on its probable beneficial ones, thus leading to a clear social polarization between supporters and detractors. Most of the debate is emotional, supported by statements such as “genetic contamination”, “Frankenstein food”, “devil’s seeds”, “Terminator technology.” which twist the true

interpretation of reality. The polemics is, therefore, harsh and, however, man has altered the genetic integrity of most of his crops during the last ten thousand years, without being familiar with heredity’s mechanisms. Once they became known, man has held a more direct control over the evolution of species in the last century (even though this is limited to the crossing of species that appear in a natural manner), and their beneficial effects cannot be ignored. With the arrival of genetic engineering and the development of transgenic plants, or better still the so called GMOs, a whole series of new bioethical challenges has developed, which combines factors that belong to science (the advancements include the manipulation of viruses, bacteria, plants and animals, and could have a great impact on agriculture, on chemical and pharmaceutical manufacture, on medicine, on the use of animals for human therapy or for research; and on all the information derived from the Human Genome Project, to mention only a few cases); and others related to philosophical, economic and political aspects that involve in a great measure what in anthropology is called cultural relativity, that is our diverse points of view regarding the treatment we must give to animals and humankind, the religious aspect, the social-economic risks, and the worries about possible risks for the environment and the human health, to mention – one again REVISTA LATINOAMERICANA DE BIOÈTICA 12 – only a few. It is then quite clear that the issue will generate answers with a shade of gray more than the direct black-and-white ones. Today, more than ever perhaps, we must talk about ethics when we analyze technology, as there exist a series of principles whose manifestations we must balance in order to make the correct decisions. I think most of us, physicians, were taught from the very onset, the maxim of “do good or at least do not to cause harm” and I think this simple principle must lie at the basis of all the decisions each one of us, and

society as whole, must make when facing the challenges generated by the new technologies. To do good or at least not to cause harm becomes a matter of risks, and the risk, that is the foundation of practice in genetic medicine is the ghastliest of the figures since it involves subjective elements. For anyone it is clear that the 2% risk of falling off a plane and the 2% risk of falling off a sidewalk are not the same. However one out of 600,000 passengers gets killed in a plane accident, while only one out of 300,000 inhabitants gets killed in a car accident per year. And in spite of this we are more afraid of travelling by plane than by car. In the applications of science to our everyday life, this concept of risk leads us to take various positions. Nuclear energy, for example, is seen by wide sectors of society as highly dangerous. However, its alternative, coal, has caused more deaths among miners than those caused by any nuclear energy accident. The other alternative, petroleum, leads to global warming and all its consequences, without any doubt of great impact at a human level in a short term. Based on which one of these risks does each one of us take his or her own personal standing regarding nuclear energy? The balance between doing good or at least not doing wrong is even more complex since it must take into consideration the principle of autonomy, the right that each one of us has to make his or her own decisions, the rights granted us by the law, and humankind, more sensitive yet more abused in the world and less defended by the same law –all these– must be taken into consideration. Amongst the latter we find the right to elect our leaders, the right to choose a religion, and one –particularly sensitive in the context of what we are dealing with today in this congress– the right to share the benefits derived from technological development, presently concentrated in first-world countries. But there are even more elements in this balance, since we must consider the

principle of justice, that individual freedom respect the autonomy that belongs to other individuals in society. And lastly in this brief list of elements to consider, we have confidentiality, the right we have not to be REVISTA LATINOAMERICANA DE BIOÈTICA 13 discriminated because of our genetic characteristics. A rather curious point this is, in a country like Colombia. We must make it a goal that the data development processes involved in the genomic sequencing of the individuals generate all the mechanisms so that these data cannot be used to discriminate against us based on our genes when in the Constitution and the law we already are: Act 30 for colored people, the laws for the natives. I cast no doubt regarding the good intentions of the law-maker when he defined: “You’re a native and, therefore, you are entitled to these rights, or you are black, and you are entitled to these others”. Both are different from the rights belonging to other citizens. But I do have my doubts, and quite many, regarding their long-term effects, since the right to be different is not a right for a group: it is for the individual. So many times I have said that the Constitution should not mandate the right to be equal – that we are not so except in front of God and the law

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